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jueves, 5 de febrero de 2026

Evangelio del día - Memoria de Santa Águeda mártir


 

Primer Libro de los Reyes 2,1-4.10-12.

Estando ya próximo a su muerte, David hizo estas recomendaciones a su hijo Salomón:
"Yo me voy por el camino de todo el mundo. Sé fuerte y compórtate como un hombre.
Observa las prescripciones del Señor, tu Dios, siguiendo sus caminos, observando sus preceptos, sus mandamientos, sus leyes y sus instrucciones, según lo que está escrito en la Ley de Moisés. Así prosperarás en todo lo que hagas y en todo lo que emprendas,
y el Señor mantendrá esta palabra que me ha dicho: Si tus hijos vigilan su conducta, caminando delante de mí con fidelidad, de todo corazón y con toda su alma, nunca te faltará un descendiente en el trono de Israel.
David se fue a descansar con sus padres, y lo enterraron en la Ciudad de David.
Cuarenta años duró su reinado sobre Israel: reinó siete años en Hebrón y treinta y tres en Jerusalén.
Salomón se sentó en el trono de su padre David, y su realeza quedó firmemente afianzada.


Primer Libro de Crónicas 29,10.11ab.11d-12a.12bcd.

¡Bendito sea el Señor, nuestro Dios!

Después David bendijo al Señor en presencia de toda la asamblea, diciendo:
“¡Bendito seas, Señor, Dios de nuestro padre Israel, desde siempre y para siempre!
Tuya, Señor, es la grandeza, la fuerza, la gloria, el esplendor y la majestad;
porque a ti pertenece todo lo que hay en el cielo y en la tierra.
tú te elevas por encima de todo.
De ti proceden la riqueza y la gloria;
tú lo gobiernas todo,
en tu mano están el poder y la fuerza,
y es tu mano la que engrandece y afianza todas las cosas.


Evangelio según San Marcos 6,7-13.

Entonces llamó a los Doce y los envió de dos en dos, dándoles poder sobre los espíritus impuros.
Y les ordenó que no llevaran para el camino más que un bastón; ni pan, ni alforja, ni dinero;
que fueran calzados con sandalias, y que no tuvieran dos túnicas.
Les dijo: "Permanezcan en la casa donde les den alojamiento hasta el momento de partir.
Si no los reciben en un lugar y la gente no los escucha, al salir de allí, sacudan hasta el polvo de sus pies, en testimonio contra ellos".
Entonces fueron a predicar, exhortando a la conversión;
expulsaron a muchos demonios y curaron a numerosos enfermos, ungiéndolos con óleo.

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.


Bulle

Venerable Francisco Libermann (1802-1852)
fundador de la Congregación del Espíritu Santo
Cartas Espirituales, tomo IV.


«Exhortación a los misioneros: No llevéis nada para el camino».

Para vivir la vida delos hombres apostólicos, necesitáis una muy grande abnegación de vosotros mismos... Lo que es necesario, es conservar su alma en la paz, en la alegría, en medio de las continuas privaciones, experimentadas con fuerza, no solamente por las privaciones corporales que son bastantes fáciles de soportar, sino en las privaciones espirituales o morales. Estas son mucho más dolorosas, entristecen, turban, desaniman a un alma débil y apegada a ella misma; ellas proporcionan una fuerza, una serenidad y un vigor todo nuevo a un alma fuerte, por una sólida abnegación a uno mismo y por un agarrarse a Dios solo...
Si vosotros supierais el valor que tiene la paciencia en medio de las virtudes apostólicas, emplearíais todas la fuerzas de vuestro ser por conseguirla. Si supierais tener calma, tendríais éxito y un éxito seguro...Las hierbas que crecen deprisa están raquíticas y desaparecen muy pronto. Los árboles sin embargo crecen lentamente, y llegan a ser grandes y fuertes y duros por los siglos. Si os llegara ocurrir tener en una misión un éxito rápido y fácil, temblar por esta misión, cuando por el contrario, os pide tiempo y ofrece dificultades, celebrarlo mucho. Si experimentáis en vosotros mismos la fuerza y la perseverancia de una santa paciencia... Si tenéis la paciencia, estad seguros de adquirir ésta prudencia, ésta sabiduría de Dios en vuestra conducta y en vuestras empresas.  (EED)

Reflexión sobre el dibujo

Santa Águeda de Sicilia (c. 231-251 d.C.) nació en Catania, en la provincia romana de Sicilia, en el seno de una noble familia cristiana. Conocida por su belleza y piedad, se comprometió a una vida de virginidad consagrada, dedicando su cuerpo y alma enteramente a Cristo. Su fe fue puesta a prueba bajo la persecución del emperador Decio. Un oficial romano, Quinciano, enamorado de su belleza y riqueza, trató de obligarla a casarse. Cuando ella se negó, declarando que su único esposo era Cristo, fue sometida a horribles torturas. Tras ser encarcelada, Ágata sufrió crueldades indecibles, como la mutilación (y corte) de sus pechos, un tormento que soportó con notable valentía. Según la tradición, San Pedro se le apareció en prisión, curando sus heridas y fortaleciendo su espíritu. A pesar de las torturas, Águeda se mantuvo firme y murió en el año 251 d.C., con sólo 20 años, convirtiéndose en una de las primeras y más veneradas mártires cristianas.

Una de las historias más bellas y perdurables asociadas a Santa Águeda ocurrió después de su martirio. Se cuenta que un año después de su muerte, el Etna entró en erupción amenazando con destruir Catania, su ciudad natal. Los fieles de la ciudad corrieron a su tumba, recogieron su velo y lo mantuvieron en alto mientras rezaban por su intercesión. Milagrosamente, la lava detuvo su avance, salvando a la ciudad de la devastación. Este acontecimiento cimentó la reputación de Santa Águeda como poderosa protectora, y desde entonces se la venera como patrona de Catania y de quienes padecen enfermedades relacionadas con el pecho, como el cáncer.

Nuestro dibujo es obra de Giulio Clovio, artista croata-italiano, célebre por ser uno de los más grandes iluminadores del Alto Renacimiento. Fue tan admirado en su época que Giorgio Vasari lo llamó el “Miguel Ángel de la miniatura”. Hoy en día no es muy conocido. Nuestro pequeño e impactante dibujo a pluma y tinta representa el dramático momento de su tortura: la santa siciliana atada a un árbol mientras los verdugos la amenazan con grandes tijeras, la sangre ya fluye, y un ángel desciende con la palma del martirio. En esta imagen, Clovio capta tanto la brutalidad de su sufrimiento como la tranquila presencia del testigo divino. No es un dibujo fácil de contemplar. Nos enfrenta a la humanidad en su estado más cruel, y ése es precisamente el mundo al que se enfrentaron los mártires. Sin embargo, su sufrimiento no tuvo la última palabra; la tuvo su testimonio.

by Padre Patrick van der Vorst

Oración

Señor Jesús, que has querido que tu mártir santa Agueda sea invocada como especial abogada de aquellas mujeres que se ven aquejadas con enfermedades en sus senos y en tu clemencia y bondad, que supera toda razón humana, te has dignado escuchar los ruegos de tus siervos por mediación de tan gran santa.

Te doy gracias Señor por tu compasión y te pido que nos asista tu misericordia. Concede a cuantos se acercan a esta imagen de tu virgen santa Agueda, la paz que necesitan y el remedio que solo tú puedes dar y que libra al mal y al cuerpo de males y enfermedades.

Concédenos que los ruegos y méritos de santa Agueda ayuden a tantas almas que sufren afligidas en sus cuerpos el terrible mal del cáncer te encomiendo en especial a (nombrar a la persona que padece enfermedad).

Dígnate a escuchar nuestras súplicas, que son las que santa Agueda lleva en sus manos y te presenta. Concédeles el consuelo que necesitan y especialmente la curación que tanto anhelan, si es tu santa voluntad. Concédenos imitar a santa Agueda en la fortaleza, en la constancia y en la resignación, para que como ella podamos merecer un día la recompensa eterna de estar en la gloria, donde vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén

(ACI)

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