miércoles, 1 de abril de 2020

Para los que NO han ido a Misa el Domingo: vea lo que perdió

Podemos ofrecer sólo unos pocos aspectos de las mil maravillas de la Santa Misa


¿Cuáles son los frutos y efectos que recibimos en la Comunión? D
D.- La Comunión borra los pecados veniales.
Como el alimento corporal sirve para restaurar la pérdida de fuerzas, la Eucaristía fortalece la caridad que, en la vida cotidiana, tiende a debilitarse; y esta caridad vivificada borra los pecados veniales (Cf. C.C. de Trento: DS 1638).
Dándose a nosotros, Cristo reaviva nuestro amor y nos hace capaces de romper los lazos desordenados con las criaturas y de arraigarnos en Él.
En la Comunión Jesús es Médico, que suministra el remedio para la enfermedad y fortalece nuestra debilidad, preservándonos de los pecados futuros: por ello el Concilio de Trento llama a la Eucaristía "antídoto", con el que somos liberados de las culpas cotidianas y somos preservados de los pecados mortales (Dz 875).
Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1394

¿Cuáles son los frutos y efectos que recibimos en la Comunión? C
C.- La Comunión nos separa del pecado.
El Cuerpo de Cristo que recibimos en la comunión es "entregado por nosotros", y la Sangre que bebemos es "derramada por muchos para el perdón de los pecados". Por eso la Eucaristía no puede unirnos a Cristo sin purificarnos al mismo tiempo de los pecados cometidos y preservarnos de futuros pecados.
"Cada vez que lo recibimos, anunciamos la muerte del Señor (1 Co 11,26). Si anunciamos la muerte del Señor, anunciamos también el perdón de los pecados. Si cada vez que su Sangre es derramada, lo es para el perdón de los pecados, debo recibirle siempre, para que siempre me perdone los pecados. Yo que peco siempre, debo tener siempre un remedio" (San Ambrosio, Sacr.4.28).
Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1393


¿Cuáles son los frutos y efectos que recibimos en la Comunión? B
B.- La Comunión es el alimento del alma.
Lo que el alimento material produce en nuestra vida corporal, la comunión lo realiza de manera admirable en nuestra vida espiritual. La comunión con la Carne de Cristo resucitado, "vivificada por el Espíritu Santo vivificante", conserva, acrecienta y renueva la vida de gracia recibida en el Bautismo. Este crecimiento de la vida cristiana necesita ser alimentado por la comunión eucarística, pan de nuestra peregrinación, hasta el momento de la muerte, cuando nos sea dada como viático.
La gracia sacramental específica de la Eucaristía es llamada gracia nutritiva, porque se nos da a manera de alimento divino, que conforta y vigoriza en el alma la vida sobrenatural.
Todos los efectos que el manjar y la bebida corporal producen en relación con la vida del cuerpo, sustentándola, aumentándola, reparándola y deleitándola, todos esos los produce este sacramento en relación con la vida del espíritu.
Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1392

¿Cuáles son los frutos y efectos que recibimos en la Comunión? A
A.- La Comunión acrecienta nuestra unión con Cristo.
Recibir la Eucaristía en la comunión da como fruto principal la unión íntima con Cristo Jesús. En efecto, el Señor dice: "Quien come mi Carne y bebe mi Sangre habita en mí y yo en él" (Jn 6, 56). La vida en Cristo encuentra su fundamento en el banquete eucarístico: "Lo mismo que me ha enviado el Padre, que vive, y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí" (Jn 6, 57).
La Sagrada Eucaristía es capaz de producir por sí misma un aumento de gracia santificante mayor que cualquier otro sacramento, por contener al mismo Autor de la gracia. Por eso se puede decir que, al ser la gracia unión con Cristo, el fruto principal de la Eucaristía es la unión íntima que se establece entre quien recibe el sacramento y Cristo mismo.
Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1391

La Santa Misa es apasionante.
La Santa Misa no es un aburrimiento, es apasionante. La Santa Misa exige interioridad.
J. P. Manglano
La Misa: antes, durante y después

El sacrificio de la Última Cena, el de la Cruz y el del altar.
La única diferencia entre el sacrificio de la Misa y el de la cruz está en el modo de ofrecerse: en la cruz fue cruento (con derramamiento de sangre) y en la Misa es incruento (sin derramamiento de sangre), bajo las apariencias de pan y vino. Los sacrificios de la Última Cena, el de la Cruz y el del altar, son idénticos.
P. Jorge Loring S.I.


Con lágrimas de dolor y de amor a Jesús.
No te alejes del altar sin derramar lágrimas de dolor y de amor a Jesús, crucificado por tu salvación.
La Virgen Dolorosa te acompañará y será tu dulce inspiración.
San Pío de Pietrelcina



Miércoles, 1 de abril Historia de Entrega

Durante esta Cuaresma acompañamos a los hermanos perseguidos
Acércate a cada uno de ellos en cada día de la Cuaresma, conócelos, escúchalos...
y verás cómo ese Amor con mayúsculas calará con fuerza en tu corazón.  
No te olvides de rezar por ellos.



Firmeza
Más de 26
sacerdotes asesinados
México


Entre 2012 y 2018 fueron asesinados en el país 26 sacerdotes, además se han dado casos de secuestro, ataques violentos contra templos y atentados con explosivos.

Cuando se asesina a un sacerdote se consigue desestabilizar a toda una comunidad y generar una cultura del silencio que hace que los cárteles de la droga y el crimen organizado campen a sus anchas. Muchos de esos sacerdotes son los únicos en amparar a las víctimas y predicar contra la corrupción. Saben que corren peligro pero se reconocen como enviados del Evangelio.

A pesar de la violencia, los obispos mexicanos han exhortado a los criminales a "dejarse mirar por el rostro bondadoso de Dios, para abandonar las armas, el odio, el rencor, la venganza y todo sentimiento destructivo".

México se ha convertido en un país altamente peligroso para los sacerdotes. En 2018 Ayuda a la Iglesia Necesitada ayudó a 97 sacerdotes en este país con estipendios de Misa.


y Oremos
Por los sacerdotes, especialmente por aquellos  en países  donde sus vidas corren peligro. Señor, que encuentren en ti la fortaleza que necesitan para permanecer.



27 años de amor a su esposa, que no ve ni habla

Avguštin Maucec dejó su trabajo para atender a Irena, que sufrió lesiones irreversibles a causa de un accidente cuando eran recién casados.
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Cuando Avguštin pronunció la fórmula de matrimonio:
“…te quiero a ti, Irena, como esposa y me entrego a ti, y prometo serte fiel en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, y así amarte y respetarte todos los días de mi vida”…
…no imaginó que aquella promesa se iba a presentar al poco tiempo de una manera tan rotunda.
No se habían cumplido dos años de matrimonio cuando los jóvenes esposos sufrieron un terrible accidente de tráfico al norte de su país, Eslovenia.
Un día de 1993 salieron de su casa en Turnišče y a pocos kilómetros, en la carretera que une Beltinci con Murska Sobota, un camión colisionó frontalmente con su automóvil. Avguštin se fracturó la clavícula y tuvo conmoción cerebral. Irena presentó fracturas en las piernas, los brazos y la caja torácica. A ello se sumaban lesiones irreversibles en el tronco encefálico.
“Irena estuvo en cuidados intensivos durante 2 años y 8 meses”, recuerda Avguštin. “Necesitaba asistencia respiratoria, suministro de oxígeno, alimentación artificial, extracción de orina…”. Aquella mujer joven y hermosa con la que se había casado no podía ver ni hablar ni caminar.

Fiel a la promesa

Para Avguštin aquel accidente de 1993 supuso un cambio radical en su vida. Decidió que sería fiel a la promesa de matrimonio que le había hecho a su esposa hasta el fin de sus días.

MAUCEC
LOJZE GRČMAN | ALETEIA
Avgustin Maucec.

Avguštin decidió dejar su trabajo y dedicarse a su esposa por entero. Superada la etapa de cuidados intensivos, era el único modo de que ella saliera adelante. “No conozco a nadie que en su situación sobreviva mucho tiempo en una residencia de ancianos”, explica, de modo que decidió llevarla a su casa y adaptar la vivienda a las necesidades médicas de Irena.

“Tuve la oportunidad de ofrecer dignidad a mi esposa”

Algunos médicos le “recomendaron” que dejara morir a su mujer, vistas las condiciones de vida que se avecinaban. Él no los escuchó: “Tuve la oportunidad de ofrecer dignidad a mi esposa”, explicó en una entrevista a la edición eslovena de Aleteia. “Y quisiera que esa misma dignidad la tuvieran todos“.
A los 40 años, Avguštin comenzó a estudiar Derecho y se graduó. Era el camino con el que podía ayudar a muchas personas en situación parecida a ellos dos “porque estaba tratando con los derechos humanos en el caso de mi esposa”.
Creó el Instituto Pravica, que significa “justicia” en esloveno, y desde esa entidad facilita asistencia a personas como Irena.
Los 10 primeros años de cuidados de Irena, Avguštin los afrontó en solitario. “Cuando lo recuerdo, a veces incluso me pregunto cómo lo hice“, comenta.
La atención que requiere Irena es máxima: por las noches, cada dos horas Augustin se levanta y cambia la posición de Irena en la cama.

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Archivo personal
El amor de Avgustin por Irena está por encima de las dificultades que comporta la salud de su esposa desde que sufrieron el accidente.

“Irena sigue siendo mi responsabilidad”

Ahora cuenta con ayudantes, pero -afirma- “Irena sigue siendo mi responsabilidad y siempre lo será, depende de mí”.
En 2017, el guionista y realizador Miha Celar hizo un documental sobre la pareja. Lleva por título “Goodnight, Irene”.
Fuera de cámaras, Avguštin sigue fiel a su compromiso matrimonial con Irena: “Seguiré luchando por ella lo más que pueda”. 
Aquí puedes ver el vídeo donde se relata su historia:


Dolors Massot, Aleteia 

Vea también El cuidado pastoral de los enfermos



Una cuarentena para hablar con mi esposa

La vida serena de un matrimonio que vive el confinamiento o aislamiento voluntario en su casa para evitar el contagio por coronavirus

Recuerdo cuando temprano me dijiste: “Vamos a saludar al sol”, y renuente te acompañé al jardín donde cerraste los ojos aspirando la brisa mañanera, mientras que yo ensimismado, comenzaba a pensar en mi apretada agenda del día.
Junto a mí, padecías cierta forma de soledad, y lo sobrellevabas.
Cuán orgulloso estaba de que fueses una brillante abogada que caminaba por su propia senda del éxito, así que, cuando me dijiste que reducirías tu actividad profesional para tener más tiempo para mí, para tener y educar a nuestros hijos, mi disgusto fue mayúsculo.
Esperaba que, en los comienzos de nuestro matrimonio, te concentraras únicamente en en “encumbrarnos”, y habías ya tomado otra decisión. Me sentí frustrado, pues desaceleraste el paso diciéndome que solo se vive una vez, y querías ser verdaderamente feliz.
Por supuesto que tu idea de la felicidad se apartaba de la mía, en la que ser feliz era igual a tener más medios materiales.  No comprendí entonces que tu decisión era la mejor expresión de tu libertad y de tu amor.
Sin embargo, comencé a admirar tu serena diligencia al dejar los “importantes” asuntos de tu oficina, para ocuparte de que nuestro bien amueblado y frío piso comenzara verdaderamente a tener calor de hogar.
Muy pronto en el forzoso confinamiento por la pandemia, comencé a desesperar, mientras que tú, en tu intimidad y en tu conciencia, has seguido inconmovible en tu capacidad de amar, por lo que sufres calladamente mientras haces llamadas interesándote por los demás, consolando, acompañando.
Y permaneces cerca de mí.
Eso habría bastado para que en mi corazón sintiera un profundo agradecimiento por tu amor y por tu compasión, pero me he acostumbrado solo a recibir y nadie da lo que no tiene.
Pasa que, cuando el trabajo ocupa todo mi tiempo, no me percato, ni siento una sensación de vacío; pero ahora que tengo más tiempo libre por dejar de ocuparme en lo que hago, me percato que no sé pensar en quien lo hace  y descubro que pretendía dar sentido a mi vida al trabajar mucho para ganar más.
Cuán sola te dejaba los largos fines de semana cuando, frustrada mi voluntad de trabajar, se ponía entonces a disposición del placer y me iba al bar o a otras diversiones con mis amigos, para aturdirme un poco, por decir lo menos.  Luego, el lunes volvía a mi ritmo de esfuerzo por conseguir más éxito, más dinero.
Ahora, la realidad es que la pandemia no hace distingos entre ricos y pobres, entre sabios e ignorantes, entre virtuosos y miserables… Y ante eso, me he sentido desarmado.
Preocupado por mi empresa y un difícil futuro económico, a altas horas de la noche no pude más y te desperté para desahogar mis temores. Me escuchaste en silencio, y cuando esperaba de tu brillante inteligencia consoladores razonamientos acerca de las posibilidades del mercado pasada la crisis; de recursos jurídicos para manejo de deudas; de la importancia de innovar, etcétera, etcétera, solo me tomaste de la mano y me sacaste al balcón señalando el estrellado firmamento, mientras te acurrucabas junto a mí.
Y estuvimos ahí, sin movernos en el silencio de la noche, dejando que fluyera en nosotros el titilar de los astros desde el fondo del cielo. Una inmensidad en la que humanamente se percibe la existencia como la más insignificante mota de polvo… mas no es así.
Hacía mucho que no veía las estrellas, como tampoco escuchaba la voz de Dios.
Una voz que comenzó a hablarme de sueños de infinito, de nostalgia de pureza, de un amor absoluto, de algo pleno, total, por lo que únicamente vale la pena vivir.  Una voz que ya no quiero dejar de escuchar.
Y comprendí que mi verdadero confinamiento era mi egoísmo, que pensando solo en lo que serán mis pérdidas económicas, no me he condolido ni planteado qué hacer por los vecinos, los ancianos que viven solos, los que carecen de recursos y por tanto que viven unidos y luchando en la tragedia.
Una voz que me sacó de un ensimismamiento que me aislaba de los demás cuando más se necesita vivir la fraternidad.  Y comencé a ser verdaderamente libre dentro de cuatro paredes. Y a tener paz. 
La pandemia indudablemente me quitará cosas y en cierto modo afectará “sueños”, pero en los de Dios, volveré al amor de mi esposa, a decidirme por los hijos, a sentirme a unido con el prójimo y a procurar el bien social antes que las utilidades de una empresa.
En realidad, voy a perder poco y a ganar mucho.
Orfa Astorga, Aleteia

Vea también La comunicación y la incomunicación en el matrimonio


Comunicar la fe en días del coronavirus: 10 lecciones

Internet se convierte en una verdadera ayuda para la vida cristiana
CHRISTMAS

La crisis del coronavirus ha provocado una reacción social, informativa y sanitaria sin precedentes. Estamos descubriendo nuevas formas de relacionarnos, de llevar a cabo tareas ordinarias, de vivir una normalidad diferente. La vida cristiana también ha tenido que adaptarse a las difíciles circunstancias. 
Muchas de las experiencias vividas en estos días cambiarán para siempre la forma en que vivimos nuestra fe. Por lo tanto, ahora, en pleno cambio, es bueno pararse a reflexionar: ¿cómo vivimos la fe cristiana en los días del coronavirus? En particular, ¿cómo nos están ayudando las redes? 
Estas son 10 posibilidades que nos ofrece internet:

1
REDESCUBRIR EL SENTIDO DE COMUNIDAD:

Al estar obligados a relacionarnos online, estamos descubriendo que pertenecemos a una gran comunidad. Compartimos con gusto a través de WhatsApp oraciones contra la epidemia, expresamos nuestro dolor por los enfermos, nos reunimos alrededor de los obispos, buscamos la guía y el aliento de Papa Francisco, ofrecemos consuelo a los afectados por el virus o a los que sufren de soledad, etc. Las dificultades cuestan menos cuando sentimos, gracias a internet, la presencia de los demás.

2
AYUDAR A REZAR:

 A través de los canales sociales, están surgiendo un gran número de iniciativas para invitar a fieles y pastores a orar: adoración del Santísimo Sacramento por videoconferencia, rosarios online, bendiciones desde helicópteros, misas en streaming y muchas otras ofertas que ayudan a mantener viva la fe.

3
OFRECER UNA VISIÓN SOBRENATURAL DE LAS DIFICULTADES:

No pocas personas viven con ansiedad estas semanas, sobre todo a causa de la sobrecarga de noticias negativas que reciben los que están constantemente expuestos a los medios de comunicación. Psicólogos, sacerdotes y otros especialistas ofrecen su ayuda online para dar una lectura sobrenatural y esperanzadora del futuro, ayudando así a reducir la ansiedad y el pesimismo.

4
MOSTRAR MODOS CONCRETOS DE VIVIR LA CARIDAD:

 Las redes nos informan de cómo el comedor de Cáritas sigue alimentando a los vagabundos, sabemos de monjas que hacen mascarillas, de vecinos que llevan comida a los ancianos, de jóvenes que se organizan para ayudar a los discapacitados, de quienes llaman a familiares o conocidos que pueden sufrir la soledad… En circunstancias especiales, descubrimos que hace falta un poco de creatividad para servir a los demás, e internet nos está mostrando formas ingeniosas para poner a los demás en el centro de nuestra vida.

5
INFORMAR SOBRE MEDIDAS PASTORALES PARTICULARES:

Confinados en el hogar, las indicaciones para evitar el contagio plantean a los fieles muchas preguntas sobre la vida sacramental y otras áreas. Normalmente, son situaciones ya previstas por la Iglesia, pero resultan tan excepcionales que deben ser recordadas: ¿Tengo que ir a misa? ¿Cómo se confiesa cada uno por su cuenta? ¿Cómo se celebrará la Semana Santa? 

6
PROFUNDIZAR EN LA DOCTRINA CRISTIANA:

Las medidas particulares mencionadas anteriormente son una ocasión para refrescar algunas verdades de fe: la presencia de Cristo en la Eucaristía, la diferencia entre el deber de santificar las fiestas y el precepto dominical, el origen histórico del rosario, el valor de la presencia física en los sacramentos, la verdad de la Comunión de los Santos, etc. Hay muchos cursos online que ayudan estos días a entender mejor la fe.

7
AUMENTAR EL SENTIDO CÍVICO DE LOS CRISTIANOS:

Muchos pastores han recordado a los fieles que los cristianos pertenecemos a la sociedad civil y que los llamamientos de los políticos y otras autoridades a la responsabilidad personal son un grave deber para todos. Debemos ser ciudadanos ejemplares. En estas circunstancias, quedarse en casa, seguir los protocolos de higiene y mantener la calma en el supermercado o la farmacia pueden ser formas heroicas de vivir la caridad.

8
RESALTAR LAS VOCACIONES QUE SON UN SERVICIO DIRECTO:

Una película se promocionaba con esta frase: “Los héroes son gente ordinaria que hacen cosas extraordinarias en circunstancias extraordinarias”. Pues eso: las redes sociales se han llenado de testimonios de sacerdotes, médicos, policías, periodistas, empleados de supermercados y otros profesionales que arriesgan su salud para servir a los demás. La abnegación, el sacrificio y la caridad están demostrando ser valores esenciales para la supervivencia de una sociedad.

9
RESALTAR LAS VOCACIONES QUE SON UN SERVICIO DIRECTO:

Apreciar la liturgia: Al no poder asistir a los sacramentos (matrimonios, unción de enfermos, confesiones, bautismos, etc.) y a otros actos (adoración, procesiones, catequesis, peregrinaciones, etc.), estamos descubriendo el valor de las celebraciones litúrgicas y de las celebraciones comunitarias. Descubrimos que lo digital tiene también sus límites.

10
ALENTAR LA LUCHA CRISTIANA PERSONAL:

Finalmente, hay circulando por internet muchas sugerencias para que este momento nos acerque a Dios. Tener paciencia en la vida familiar, organizar actividades conjuntas para conocer mejor a los demás, hacerse un horario o recortar momentos para la oración son algunas de las sugerencias que nos ayudan para que este momento difícil nos ayude a crecer.
Juan Narbona, Aleteia

Vea también Decálogo de la educación en familia

martes, 31 de marzo de 2020

Carta del Arzobispo de Lima


 Monseñor Carlos Castillo

Carta al clero de Lima por la Semana Santa en tiempos de Pandemia
                                                                                                                   
Lima 30 de marzo 2020

Queridos Vicarios Episcopales y Pastorales, Decanos, Párrocos y Vicarios parroquiales:

Celebraremos esta Semana Santa sumidos en la dramática emergencia del Perú y de la humanidad debida a la pandemia del coronavirus. Sin duda nuestro camino de “conversión pastoral” se acentúa, y las líneas de nuestra Asamblea Sinodal de enero y de nuestra Carta Pastoral, se han de plasmar en una Iglesia limeña solidaria.

Nuestra comunidad de fe comienza a compartir su pan y su vida con los que más necesitan atención. Los “cristos servidores” de las calles y hospitales nos llevan la delantera arriesgando sus vidas y nos interpelan e invitan a entrar en el ancho corazón de la solidaridad. Ya nuestros hermanos de Caritas Lima nos conducen desde cada parroquia, decanato y vicaría, a actuar con sensibilidad humana, creatividad y sabiduría.

De allí que nuestra Semana Santa 2020, sea hoy el acontecimiento unitario de la oración, el recuerdo y la actualización de la entrega de Jesús, y será el primer paso en nuestro camino de renovación pastoral en medio de la situación de emergencia. De este modo la forma en que celebraremos, en su sencillez y sobriedad, en su riqueza y hondura, nos dará la inspiración para abrirnos solidarios a las periferias de la pandemia.

De este modo, los invito a que en esta Semana Santa, unidos como Iglesia de Lima, anunciemos litúrgicamente al Señor con nuestra oración y cercanía al pueblo que sufre y cree, y nuestra unidad y comunión espiritual profundice nuestros lazos de amor y solidaridad con los que más sufren para fortalecerlos. Esta Semana nos acerca mucho más al misterio de la generosa entrega de Jesús al Padre en la cruz. En la soledad total de Jesús, Dios se hizo definitivamente cercano, al servicio del pueblo maltratado, desolado y enfermo, y desde allí todos sentimos que en Jesús hay salvación gratuita y universal.

Por ello, en los simples y preciosos gestos de Jesús, la iglesia encontró la fuente para todos sus ritos. Estos días de luto y cuarentena en la humanidad, son motivo para que en la fe palpemos con nuestras manos y veamos con nuestros ojos, escuchen nuestros oídos y hablen nuestros labios, aquella Palabra de la Vida que se nos manifestó, para recuperar la alegría y vivirla plenamente.

2. Para ello, permítanme indicarles algunas cosas importantes para nuestras celebraciones.

a) Celebramos en dos ámbitos, el Arquidiocesano y el Parroquial
             
-en el ámbito Arquidiocesano, rogamos que por este año, demos importancia a la celebración unitaria de los oficios, así como del domingo de Ramos y el domingo de Pascua, sintonizando juntos con todo el pueblo de Dios limeño por medio de los canales de televisión.

-en el ámbito Parroquial, sugerimos que los sacerdotes que deseen busquen horarios diferentes a los centrales, y celebren los oficios para sus parroquias de modo que nos se crucen con las horas arquidiocesanas y así procurar la mejor unidad de oración de toda la ciudad.

b) Les damos por ello los horarios de los oficios centralizados:
              -Domingo de Ramos: Misa televisada en la Catedral de Lima 11 am.
              -Jueves Santo: Misa de la cena del Señor, televisada desde el Seminario, 7pm.
              -Viernes Santo:
                            -Sermón de las tres horas, televisado desde Nazarenas, 12m-3pm.
                            -Oficio de Viernes Santo, televisado desde Nazarenas, 3pm-5pm
              -Sábado Santo: Vigilia Pascual, televisada desde Catedral de Lima, 6pm-8pm.
              -Domingo de resurrección: Misa televisada desde Catedral de Lima, 11 am.

c) Les invito a que si tienen alguna sugerencia me la hagan saber

Con mi agradecimiento por todos sus desvelos y esfuerzos, los abrazo paternal y fraternalmente

+Carlos Castillo M.
Su arzobispo y amigo





Martes, 31 de marzo Historia de Entrega

Durante esta Cuaresma acompañamos a los hermanos perseguidos
Acércate a cada uno de ellos en cada día de la Cuaresma, conócelos, escúchalos...
y verás cómo ese Amor con mayúsculas calará con fuerza en tu corazón.  
No te olvides de rezar por ellos.



Resistencia
Leah Sharibu
Nigeria


Leah Sharibu, una estudiante adolescente nigeriana de 15 años, fue secuestrada por terroristas islámicos de Boko Haram el dia 19 de febrero de 2018. El grupo yihadista asaltó la escuela donde estudiaba, en Dapchi, al noreste de Nigeria.

Mientras que sus compañeras fueron liberadas a las cuatro semanas, Leah todavía está prisionera porque se negó a renegar de la fe cristiana y a convertirse al Islam.

Nathan, el padre de Leah, decía: "No nos rendiremos. Somos fuertes en Cristo" y su madre, Rebecca, agregó: "Dios es nuestro apoyo, Él puede traer a Leah, por eso rendirse no es una opción".

y Oremos
Pidamos por  la liberación de Leah  Sharibu y todas  las demás víctimas, entre ellas muchas jóvenes raptadas y todavía en cautiverio en manos de Boko Haram.


El Ave María, la oración que fue modificada y ampliada durante una terrible epidemia de peste

Al contenido que aparecía en la Escritura se le añadió una petición

"La Virgen contra la peste", cuadro del siglo XVIII de la Escuela de Ribalta y que actualmente se encuentra en la Catedral de Valencia
"La Virgen contra la peste", cuadro del siglo XVIII de la Escuela de Ribalta
 y que actualmente se encuentra en la Catedral de Valencia

Dios te salve, María,
llena eres de gracia;
el Señor es contigo.
Bendita Tú eres
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén
El Ave María es junto al Padre Nuestro la oración más recitada por los católicos, pero no siempre esta plegaria dirigida a la Virgen ha estado así redactada. Tal y como recoge Cari Filii News, hace siglos y debido a una epidemia con gran mortalidad como fue la peste negra la oración sufrió un añadido, concretamente una petición a María: “ruega por nosotros ahora y en la hora de nuestra muerte”.
En un primer momento, esta plegaria mariana se había compuesto mediante la unión de dos pasajes bíblicos como eran la Anunciación y la Visitación de María a su prima Isabel.
De este modo, la primera parte del Ave María está tomada de la Anunciación (Lucas 1, 28): “Salve, llena de gracia, el Señor está contigo”. La segunda, de la Visitación (Lucas 1, 42): “Bendita entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre”.
De hecho, en un primer momento esta oración, según cuenta Aleteia, era conocida como el “Saludo de la Santísima Virgen”, y consistía en la unión de estos dos versículos bíblicos. Pero fue el avance de una terrible peste negra la que llevó a los cristianos a alargar el Ave María para insertarle una segunda parte, que incluye una petición concreta a la Virgen.
Expertos en Historia de la Iglesia consideran que “este ruega por nosotros en la hora de nuestra muerte” se añadió durante esta plaga para pedir la protección de María. Así lo consideraba también el conocido obispo Fulton Sheen, actualmente en proceso de beatificación.
En su libro El primer amor del mundo escribía:
“Dado que aprovecha los dos momentos decisivos de la vida: ‘ahora’ y ‘en la hora de nuestra muerte’, sugiere la protesta espontánea de las personas en una gran calamidad. La Peste Negra, que devastó toda Europa y acabó con un tercio de su población, llevó a los fieles a clamar a la Madre de Nuestro Señor para que los protegiera en un momento en que el tiempo presente y la muerte eran casi uno”.
Del mismo modo, el padre Donald H. Calloway, experto en devociones marianas, secunda esta conclusión en su libro Campeones del Rosario:
“Después de la Muerte Negra, la segunda mitad del Ave María comenzó a aparecer en los breviarios de las comunidades religiosas, especialmente las de los mercedarios, camaldulenses, y franciscanos… la gente del siglo XIV necesitaba enormemente la dimensión ‘llena de esperanza’ de la segunda mitad de la oración del Ave María“.
Tal y como recoge Luis Antequera en ReL, el “ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte”, habría aparecido por vez primera por escrito en un texto de la orden de los servitas, fundada por San Felipe Benicio y en un breviario romano.
Durante todo este tiempo, el Ave María tomó varias formas hasta que finalmente fue unificada por el Papa San Pío V en 1568, con ocasión de la reforma litúrgica e con los dictados del Concilio de Trento fijando así el texto tal cual se reza hoy día.
Publicado en Cari Filii News, Aleteia
Vea también  Modo de rezar el Rosario

Educar a los hijos en casa para llegar al corazón

Ante el desafío de la educación en tiempos de coronavirus, podemos tomar la oportunidad de enseñar lo esencial de la vida
FATHER AND DAUGHTER

Millones de niños en todo el mundo han visto interrumpida su educación por culpa de la pandemia de la Covid-19. Como maestros y padres no queremos que se atrasen y puedan estar al día con las actividades desde casa, pero es una tarea que no resulta siempre fácil.
Si los adultos nos sentimos abrumados, es comprensible que ellos también estén ansiosos y aún adaptándose al cambio de vida. De repente ya no pueden salir, tienen que ver a sus maestros a través de una pantalla y asociar el hogar como el nuevo ambiente de estudio.
¿Qué aprenderán nuestros hijos en este tiempo de confinamiento o cuarentena? Esto puede ser algo que nos preocupe pero, en momentos como estos, vale la pena recordar el verdadero significado de la educación: ayudar a crecerY esto es algo que se hace desde adentro.
Hoy tenemos la oportunidad de relacionarnos con la gente desde el corazón y con un conocimiento que nos impulsa a comprometernos. El corazón es la sede de los sentimientos profundos que se conectan con la realidad de las cosas a través del intelecto.
Por eso, para una verdadera pedagogía intelectual y moral hace falta algo más que contenidos. Ser capaces de llegar al corazón de nuestros niños es lo que puede dejar una huella en sus vidas y aprender mucho aunque no estén recibiendo el currículo escolar completo.
Cuando estamos más preocupados por introducir verdades a la fuerza, la verdad es que no estamos educando. En cambio, si buscamos mover las fuerzas interiores del alma en el conocimiento de la verdad, podemos tocar su sensibilidad en los valores y su capacidad para decidir con responsabilidad y libertad.
Más que instrucción o comunicación, se trata de lograr despertar la inteligencia mostrando la verdad que la atrae. Y lo que atrae queda grabado.
En medio de la situación que nos toca vivir, contamos con posibilidades concretas para tocar el corazón humano que responde y se siente atraído hacia lo bueno y se compromete.
Cuando les hablamos desde el corazón no solo estamos “cumpliendo” con nuestra tarea de educadores, sino entregando lo que sabemos y nuestra experiencia de vida. Y ahora que podemos pasar más tiempo juntos en casa, es bueno poder ejercer ese rol con ellos.
Si sentimos como una misión propia ayudarlos a crecer, sabremos que esto significa tener que romper los esquemas o el horario varias veces. Dejar de lado las tareas y dedicar tiempo para los juegos, leer un libro o simplemente estar juntos puede ser lo más acertado.
Tenemos que recordar que esto es algo que todas las familias estamos pasando y si hay algo que no hayan hecho durante este tiempo, podrán ponerse al día más adelante. Lo más importante es su bienestar emocional y la manera en que son valorados. Intentemos que puedan sacar lo mejor de ellos mismos y recibir una enseñanza que recuerden para siempre.
Cecilia Zinicola, Aleteia

Vea también Educación de la Castidad



lunes, 30 de marzo de 2020

Lunes, 30 de marzo Historia de Entrega

Durante esta Cuaresma acompañamos a los hermanos perseguidos
Acércate a cada uno de ellos en cada día de la Cuaresma, conócelos, escúchalos...
y verás cómo ese Amor con mayúsculas calará con fuerza en tu corazón.  
No te olvides de rezar por ellos.


Sacrificio
20 víctimas mortales en la catedral de Joló
Filipinas

Un ataque perpetrado con dos bombas, en la catedral de Nuestra Señora del Carmen, en la isla de Joló, al sur de Filipinas, ocurrido el pasado 27 enero de 2019, causó la muerte  de 20 personas y dejó a más de 100 heridas.

La primera explosión tuvo lugar dentro de la catedral, donde los feligreses se habían reunido para celebrar la Misa dominical.  La segunda bomba detonó en el aparcamiento del templo, cuando las fuerzas de seguridad trataban de hacer frente a la primera explosión. El atentado fue reivindicado por Daesh.

"Hemos recorrido un largo camino para lograr una paz duradera en Mindanao. Ahora no es el momento de acobardarse y ser intimidado por un acto tan egoísta y cobarde", apuntaba a los pocos días el asesor presidencial para la paz, Carlito Galvez.

En ciertas áreas del sur de Filipinas hay tensiones entre cristianos y musulmanes. Ayuda a la Iglesia Necesitada apoya varios proyectos de diálogo interreligioso. Además ha colaborado en la reparación y restauración de la catedral de Joló tras el ataque en enero de 2019.


y Oremos
Por la desaparición del grupo  terrorista Daesh.  Demos  gracias  a Dios por los cristianos valientes de Mindanao.



Sí al confinamiento: Lo que tienes que vivir ¡escógelo!

María me invita a arrodillarme en silencio ante el ángel que hoy entra en mi casa,
en lo más vulgar de mi vida

Miro a María en Nazaret. Me la imagino en su casa, en su rutina. En ocasiones creo que mi casa no es un lugar sagrado, de encuentro con Dios.
Es más fácil verlo en un templo, lleno de imágenes que me inspiran, allí donde mi corazón se eleva con cantos profundos. Pero mi casa, mi cuarto, ese espacio cotidiano es muy vulgar, demasiado mundano.
Tiendo a separar lo sagrado de lo profano, lo que ha sido tocado por Dios y lo que está lejos de su pureza. Tiendo a dividir campos: lo santo y lo pecaminoso.
Quizás por eso me cuesta ver a Dios en mi vida. Veo que en ella predomina lo pagano, lo sucio, lo banal. Miro a María en su casa, haciendo cosas cotidianas. Rezando mientras trabaja.
No sé bien cómo tuvo lugar el encuentro con el ángel Gabriel. Sólo sé que allí, en lo cotidiano, está Dios presente en medio de su vida diaria. María se detiene llena de sorpresa y temor. ¿Qué significa aquel saludo del ángel?
“Alégrate llena de gracia, el Señor está contigo”.
Se alegra la que está llena de Dios. No tiene que temer:
“No temas María, porque has hallado gracia delante de Dios”.
Y escucha que será cubierta por su amor:
“El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra”.
No hay motivos para el temor. Dios la ha elegido y sólo espera que pronuncie su sí. En medio de su casa el Espíritu Santo la cubre con su sombra.
No es un momento de oración, de paz. No es un día santo. No es un lugar especial. María está en su casa, trabajando.
Pienso en mi vida ahora confinado en mi cuarto, en mi casa. Dios viene a mi casa para decirme que me alegre, que no tema, que no me turbe, porque también yo he hallado gracia ante Él.
¿Por qué tengo tanto miedo? Esta crisis mundial me desafía. Dios me pide hoy que no tema, que me alegre, porque mi vida es sagrada. No me turbo en su presencia.
Viene a mí justo ahora que no puedo salir de casa. Justo cuando sólo me queda elegir este tiempo de cuarentena, de enfermedad. Elegir lo que no puedo dejar de elegir. Pero soy libre para vivir con paz lo que tengo ante mis ojos. De mí depende.
El ángel aguarda ante María. De pie ante Ella que se inclina ante su presencia sagrada. Y turbada, alegre, confiada, pronuncia su sí:
“He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”.
Y el Verbo se hace carne. Dios se arrodilla ante el seno sagrado de María. Esa casa, ese cuarto es hoy un lugar sagrado. Allí los peregrinos al llegar a Nazaret se arrodillan, tocan la piedra sin poder entrar.
Hic”: aquí, uno puede leer en ese mismo lugar, en esa piedra. Aquí, en el seno de una virgen, en la casa sencilla de Nazaret. Allí maría pronuncia su sí.
Hoy la miro a Ella con temblor. No sé pronunciar mi sí. Tengo miedo, me duele el alma al ver los estragos de esta enfermedad incontrolable.
¿Cómo puedo decirle que sí a lo que no deseo? ¿Cómo puedo aceptar en mi corazón una realidad que me turba?
Jesús hoy me lo pide. María me invita a arrodillarme en silencio ante el ángel que hoy entra en mi casa, en lo más vulgar de mi vida, en mi quehacer cotidiano, y me habla.
Allí donde vivo con mi familia, con mis hermanos, solo. Allí donde siento que Dios no está tan presente como en una iglesia. Pero ahora mi casa más que nunca es mi iglesia doméstica. Allí sucede ahora la anunciación en mi vida.
Mi “hic” es muy concreto, mi aquí, mi lugar sagrado en el que Dios viene a verme. Para que pronuncie mi sí. Aguarda paciente a la puerta de mi alma.
Sí, sólo espera mi hágase. Que me deje hacer en este tiempo tan inquietante en el que nada puedo hacer. Depende de mi sí. Si lo pronuncio viviré con paz todo lo que me está sucediendo. Si no lo hago viviré inquieto y sin alegría. Será así.
Dios golpea mi puerta y me dice que me alegre. Yo quiero aprender a confiar. Me han roto los planes. Ahora más que nunca se aplica ese dicho:
“Si quieres hacer reír a Dios cuéntale tus planes”.
Se los he contado. Nos hemos reído juntos Él y yo. Miro a Jesús en mi vida, miro a María en este día en el que su sí abre el mundo a Dios y se hace carne de mi carne gracias a ese sí libre.
Quiero pronunciar ese mismo sí. Quiero aprender de María, vivir como Ella, vivir en Ella. Comenta el padre José Kentenich:
“Si quiero a la Santísima Virgen, no se trata sólo de un caminar con María, sino en María: es el caminar propio del amor. Si realmente quiero a una persona, vivo en ella. Si realmente quiero a la Santísima Virgen, Ella está en mí, y mi caminar es un caminar con Ella”.
Quiero vivir en Ella. Sólo así mi sí será profundo y cambiará mi vida. Sólo así el sí que le dé a mi vida en su totalidad cambiará mi entorno.
Tengo miedo y se lo entrego. “No temas”, escucho. Dios me susurra que sólo tengo que darle mi sí a la realidad. Sólo así algo puede cambiar.
Mientras no le dé mi sí, mientras viva inquieto queriendo yo cambiar las cosas, mi no bloqueará mi ánimo. Quiero vivir con el corazón anclado en el corazón herido de Jesús. En sus llagas escondido. Viviendo con sus sentimientos.
María me lleva hasta allí. Al corazón de su Hijo. Allí puedo pronunciar mi sí confiado. Acepto esos planes que no entiendo y los tomo en mis manos como un niño. Dios viene a mi tienda y me cubre con su sombra. En Él descanso.
Carlos Padilla Esteban, Aleteia

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