sábado, 24 de junio de 2017

Mes del Sagrado Corazón de Jesús, día 24

Meditación de San Juan Pablo II sobre la invocación

Mes del Sagrado Corazón de Jesús, día 24

Recemos
24)      Fuente de santidad para todo el mundo 
L.  Divino Salvador, tu Corazón es santo, porque participa de la santidad infinita de tu natu­raleza divina, porque toda santidad humana es gracia de tu corazón.
1.  Tú anhelas una sola cosa: santificarnos más, hacernos crecer en el amor al Padre hasta que lleguemos a participar de la vida de la Santísima Trinidad.
2.  Por eso rezas antes de subir a la cruz. "Por ellos me consagro a mi mismo en la muerte, para que ellos también sean consagrados en la verdad" (Jn 17,19).
1.  Haznos comprender que el único fin de nues­tra vida es nuestra santificación: que ser santo no significa otra cosa que ser agracia­dos y amados por Dios, dejarse amar por Dios y con su ayuda responderle a este amor.
2.  Por eso, la veneración de tu Corazón es el camino, más seguro hacia la santidad; pues en él encontramos el ideal más puro de la santidad humana.
1.  Tu corazón es fuente y ejemplo de la entrega auténtica y amorosa al Padre por la que toda santidad llega a la perfección.
2.  Danos a conocer tu Corazón, haznos amar tu Corazón para que en este amor lleguemos a ser santos.
T.  Así como ardía tu Corazón en deseos de santificar a los hombres, así haznos también santos a una vida santa. Haznos portadores y mensajeros de la santidad de tu Corazón.



viernes, 23 de junio de 2017

Mes del Sagrado Corazón de Jesús, día 23

Meditación de San Pablo II sobre la invocación

Mes del Sagrado Corazón de Jesús, día 23

Recemos
23)     Símbolo de nuestra amistad con Dios
L.  Señor y Maestro nos has llamado "amigos" (Jn 15,15). En esta  palabra está contenida toda la afabilidad y bondad de tu Corazón.
1.  Toda tu vida es una confirmación, cuán en serio has tomado el amor a los amigos; pero esta palabra toca nuestra conciencia; pues, amistad es amor mutuo. Donde alguien la niega, ya languidece la amistad.
2.  El que es amigo da su corazón, y lo da todo. Por eso dices "El que no está conmigo, está contra Mi, y el que no recoge conmigo, de­sparrama" (Mt 12,30).
1.  El que ama a su Padre o su madre más que a Mi, no es digno de Mi (Mt 10,37).
2.  Esta palabra tuya no es dura para aquel que alguna vez ha experimentado en la profundi­dad de su corazón lo que significa ser amado por ti.
1.  Al contrario. En el bautismo nos impusiste tu mano y nos dijiste: "Te he llamado por tu nombre. Tú eres mío" (Is 43,1).
2.  A Ti hemos de pertenecer por el tiempo y la eternidad! Sólo a ti hemos de brindar nuestro amor. Y sólo en ti podemos y hemos de amar todo lo demás, también a nuestros seres más queridos. Pues, todo amor procede de tu Corazón.
T.  por eso te suplicamos: Enséñanos a amar todo lo que apreciamos en esta vida.
L.  Oremos especialmente por aquellos que más necesitan de tu amor.
T.  Por los pecadores que se han alejado de Ti.

Celebrando la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús

Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús

Ciclo A – Textos: Dt 7, 6-11; 1 Jn 4, 7-16; Mt 11, 25-30

Vitral del Sagrado Corazón (San Gioacchino in Prati, Roma. © Foto ZENIT cc).
Vitral Del Sagrado Corazón (San Gioacchino In Prati, Roma. © Foto ZENIT Cc).
Idea principal: El Sagrado Corazón es la fuente inagotable del amor de Dios para el mundo.
Resumen del mensaje: El culto al Sagrado Corazón de Jesús es la quintaesencia del cristianismo, pues siendo éste obra de amor en su origen, desarrollo y consumación, no puede armonizarse más adecuadamente con ninguna otra devoción.
Puntos de la idea principal:
En primer lugar, contemos un poco la historia de esta solemnidad. La devoción al Corazón de Jesús fue muy común en la Edad Media, sobre todo en el monasterio benedictino de Helfta, en el cual profesaron santa Matilde y santa Gertrudes, tan conocida por sus escritos sobre el corazón de Jesucristo. El culto litúrgico al Corazón de Jesús fue promovido por san Juan Eudes (1601-1680). Su obispo le dio permiso para celebrar la fiesta del Corazón de Jesús el 31 de agosto en las casas de la Congregación fundada por él. Las apariciones a Santa Margarita María de Alacoque en Paray-le-Monial (1647-1690) dieron un gran impulso a esta devoción, juntamente con su director espiritual jesuita san Claudio de la Colombière. Primero se aprobó la fiesta en Polonia y España, por el papa Clemente XIII en 1765. Y sólo en 1856 Pío IX extendió la fiesta del Corazón de Jesús a toda la Iglesia. Y en 1889 se elevó a la categoría litúrgica con León XIII. Se trata de una fiesta de reparación al Amor que no es amado. Pablo VI la elevó a categoría de solemnidad y nos invita a acercarnos al Corazón de Cristo y beber gozosamente en la fuente de la salvación.
En segundo lugar, esta solemnidad nos invita a contemplar ese Corazón de Jesús que tanto ha amado a los hombres y que sigue abierto desde la cruz para que a él nos asomemos; a consolarlo con pequeños gestos de amor y sacrificios por parte nuestra, pues de no pocos recibe ingratitud y desprecio; y después, a imitarlo en esas virtudes que resplandecieron en ese divino y humano Corazón: humildad, mansedumbre, caridad y misericordia.
Finalmente, en ese Corazón de Jesús, como nos dice el evangelio, encontraremos descanso para nuestras fatigas, alivios para nuestros dolores, remedios para nuestras enfermedades interiores (colesterol alto o bajo, diabetes), y ensanchamiento de nuestras espaldas para cargar con el yugo de Cristo en nuestra vida. Y si nuestro corazón no nos funciona y no ama, tengamos la confianza de pedir a Jesús un trasplante de corazón. ¡Vayamos a Él y digámosle: “Jesús, toma mi corazón; dame el Tuyo”.
Para reflexionar: ¿qué es lo que me llama más la atención de esta solemnidad? ¿A qué me compromete esta fiesta? ¿Estoy dispuesto a amar a mis hermanos, como Cristo los ama?
Para rezar: atrevámonos a hacer este acto de consagración que hizo santa Margarita María de Alacoque, confidente del Sagrado Corazón de Jesús en el siglo XVII en Francia:
Corazón sagrado de mi amado Jesús: yo, aunque vilísima criatura, os doy y consagro mi persona, vida y acciones, penas y padecimientos, deseando que ninguna parte de mi ser me sirva si no es para amaros, honraros y glorificaros. Esta es mi voluntad irrevocable: ser todo vuestro y hacerlo todo por vuestro amor, renunciando de todo mi corazón a cuanto pueda desagradaros. Os tomo, pues, oh Corazón divino, por el único objeto de mi amor, protector de mi vida, prenda de mi salvación, remedio de mi inconstancia, reparador de todas las culpas de mi vida; y asilo seguro en la hora de mi muerte. Sed, pues, oh Corazón bondadoso, mi justificación para con Dios Padre, y alejad de mi los rayos de su justa cólera. Oh Corazón amoroso, pongo toda mi confianza en vos, pues aunque lo temo todo de mi flaqueza, sin embargo, todo lo espero de vuestra misericordia; consumid en mi todo lo que os desagrada y resiste, y haced que vuestro puro amor se imprima tan íntimamente en mi corazón, que jamás llegue a olvidaros ni a estar separado de vos. Os suplico, por vuestra misma bondad, escribáis mi nombre en vos mismo, pues quiero tener cifrada toda mi dicha en vivir y morir como vuestro esclavo. Amén.
P. Antonio Rivero, L.C, zenit.org

jueves, 22 de junio de 2017

198 ¿Su Fe es la Fe de la Iglesia? ¡Compruébelo!

Esta es nuestra Fe, la Fe de la Iglesia que nos gloriamos de profesar en Cristo Jesús, Señor nuestro.


ministros del bautismo

198. ¿Quién puede administrar el Bautismo?
Normalmente es el OBISPO, un  PRESBÍTERO O un DIÁCONO quien administra el SACRAMENTO del Bautismo. En caso de necesidad, cualquier cristiano, e incluso cualquier persona, puede bautizar, siempre que derrame agua sobre la cabeza del candidato diciendo: «Yo te bautizo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo». [1256, 1284]

El Bautismo es tan importante que incluso un no cristiano puede bautizar. Sólo tiene que tener la intención de hacer lo que hace la Iglesia cuando bautiza.


 ministros del bautismo

* El texto (pregunta y respuesta) proviene del Youcat = Catecismo para Jóvenes. Los números que aparecen después de la respuesta hacen referencia al pasaje correspondiente del Catecismo de la Iglesia Católica que desarrolla el tema aún más. Basta un clic en el número y será transferido. 

Fiesta del Sagrado Corazón



Resultado de imagen de Sagrado Corazón


El viernes de esta semana celebramos la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús. No me resigno a pasar por alto esta fiesta en mi colaboración semanal en La Razón, consciente de que algunos me criticarán a mí y al mismo diario, porque tal vez piensan que un diario tan prestigioso está para otras cosas, por ejemplo para hablar de política o economía o temas sociales y culturales de actualidad. Verán que si queremos renovar esas realidades, la reflexión que ofrezco también tiene que ver con la renovación de todas ellas.

Miremos a Jesús, al que traspasaron, a su Sacratísimo Corazón. En esta meditación que ofrezco a quien me lea, me viene a la memoria cuando Jesús era criticado porque comía con los pecadores. Los fariseos murmuraban de Jesús y le criticaban porque comía con publicanos y pecadores. Jesús responde con tres parábolas: la de una mujer que pierde una pequeña moneda y la encuentra; la del padre bueno frente a su hijo pródigo, que vuelve; y la de un pastor que pierde a una de sus ovejas y sale a buscarla. Así responde Jesús a aquellos que no entendían nada de quién es Dios, aunque pensaban que lo sabían todo de Él. Les dice Dios es así, como me veis a mí; así soy yo, imagen del Padre: lleno de misericordia, siempre presto al perdón. Dios se alegra de los pecadores que vuelven, va en busca de ellos, sana a los enfermos, los corazones desgarrados, no se alegra en la condena, no quiere que perezca ninguno, sino que vuelvan y vivan.

Su sacratísimo Corazón nos descubre la inmensidad de ese inmenso amor misericordioso que es Dios mismo y nos entrega en su Hijo, de quien nada ni nadie podrá apartarnos jamás. Cinco días después de la fiesta del Cuerpo y de la Sangre de Cristo, sacramento de la caridad y la verdad de Dios, adoramos su Sagrado Corazón. En el lenguaje bíblico el «corazón» indica el centro de la persona, la sede de sus sentimientos y de sus intenciones. En el Corazón de Cristo Redentor adoramos el amor de Dios a la humanidad, su voluntad de salvación universal, su infinita misericordia. Rendir culto como hacemos en esta fiesta, y deberíamos hacer todos los días, al Sagrado Corazón de Jesús, significa adorar aquel Corazón de hombre con que nos amó Jesús, aquel Corazón que, después de habernos amado hasta el extremo, hasta el fin, fue traspasado por una lanza y, desde lo alto de la cruz, derramó sangre y agua, fuente inagotable de vida nueva y eterna. Sólo de esta fuente inagotable de amor que es el Corazón de Jesús, podremos sacar la energía necesaria para amar, para vivir y cumplir nuestra vocación al amor, para llevar a cabo nuestra misión.

Necesitamos contemplar y admirar cuánto se entraña en el Corazón sacratísimo de Jesucristo para aprender lo que es el  amor y lo que significa amar. Necesitamos beber de esta inagotable fuente de vida, de donde brota la Iglesia y sus sacramentos, para abrirnos de par en par al misterio de Dios y de su amor, dejarnos transformar por Él. Necesitamos profundizar en nuestra relación con el Corazón de Jesús para reavivar en nosotros la fe en el amor salvífico de Dios, acogiéndolo cada vez mejor en nuestra vida. Debemos recurrir a esta fuente insondable del Corazón traspasado y abrasado de Cristo para alcanzar el verdadero conocimiento de Jesucristo y experimentar más a fondo su amor.

Así podremos comprender mejor lo que significa conocer en Jesucristo el amor de Dios, experimentarlo teniendo puesta nuestra mirada y nuestra confianza en Él, hasta vivir por completo de la experiencia de su amor, para poderlo testimoniar después a los demás. Ahí está el secreto de la vida de la Iglesia y de cada uno de los cristianos. Como dijo San Juan Pablo II, «junto al Corazón de Cristo, el corazón del hombre aprende a conocer el sentido verdadero y único de su vida y de su destino, a comprender el valor de una vida auténticamente cristiana, a evitar ciertas perversiones del corazón humano, a unir el amor filial hacia Dios con el amor al prójimo. Así y ésta es la verdadera reparación pedida por el Corazón del Salvador- sobre las ruinas acumuladas por el odio y la violencia, se podrá construir la civilización del Corazón de Cristo».

El culto del amor de Dios manifestado y entregado en el Corazón de Jesús debe ayudar a recordar incesantemente que Jesús cargó con el sufrimiento de la pasión y de la cruz voluntariamente por nosotros, por mí y por ti. Cuando vivimos esta espiritualidad, cuando adoramos el Sagrado Corazón, cuando vivimos hondamente esta devoción «no sólo reconocemos con gratitud el amor de Dios, sino que seguimos abriéndonos a este amor de manera que nuestra vida quede cada vez más moderada por él» (Benedicto XVI), más modelada por Él. El Corazón de Jesús es símbolo de su amor infinito, amor que nos impulsa a acoger su amor, y así amarnos los unos a los otros, y hacer de nuestra vida, una vida de amor, de entrega, de misericordia, de compasión, de perdón, de gracia, de don.

Pero aún más, este amor del Corazón filial de Jesús que nos invita a entregarnos totalmente a su amor salvífico «tiene como primera finalidad la relación con Dios. Por eso, este culto, orientado totalmente al amor de Dios que se sacrifica por nosotros, reviste una importancia insustituible para nuestra fe y para nuestra vida en el amor. Quien acepta el amor de Dios interiormente queda modelado por él. El hombre vive la experiencia del amor de Dios como una llamada a la que tiene que responder. La mirada dirigida al Señor que tomó sobre sí nuestras flaquezas y cargó con nuestras enfermedades nos ayuda a prestar más atención al sufrimiento y a las necesidades de los demás. La contemplación, en la adoración, del costado traspasado por la lanza nos hace sensibles a la voluntad salvífica de Dios. Nos hace capaces de abandonarnos a su amor salvífico y misericordioso, y al mismo tiempo nos fortalece en el deseo de participar en su obra de salvación, convirtiéndonos en sus instrumentos» (Benedicto XVI). Esta es la verdadera revolución: la del amor, la de Dios.

Cardenal Cañizares
Publicado en La Razón el 21 de junio de 2017.

Mes del Sagrado Corazón de Jesús, día 22

Meditación de San Juan Pablo II sobre la invocación


Mes del Sagrado Corazón de Jesús, día 22

Recemos
22)     Consagrado al dolor
L.  Oh Jesús, tu corazón está marcado con una herida mortal, rodeado de espinas, soportas la cruz.
1.  Todo esto habla de dolor. Porqué? el su­frimiento y la muerte tiene su origen en el pecado; pues, quien se aleja de Dios, elige la muerte y lo que conduce a la muerte.
2.  Tú has convertido el sufrimiento en gracia, al aceptar incondicionalmente la muerte como voluntad del Padre y al devolver lo que Adán le quitó; adoración gratuita y amor.
1.  En Ti también nosotros somos llamados a esta entrega; también nuestros dolores, lle­vados a ejemplo tuyo, desde ahora son ben­decidos en tu cruz.
2.  Misterio insondable de tu Corazón traspasado! Quien acepta la cruz que Dios le manda, participa en tu obra salvadora, se entrega así mismo al Padre en humildad, fidelidad y valentía.
1.  Los dolores, soportados con paciencia expían la culpa propia y ajena y nos confirman en el amor.
2.  Qué necio, pensar que la veneración de tu Corazón herido es inadecuado para el tiempo de hoy! El valor de este corazón lo necesitan todos aquellos que tienen manos marcadas por el trabajo, la espalda encor­vada y el alma llena de preocupaciones.
T.  Señor, ayuda a todos aquellos que llevan la vida como una carga:
L.  Conforta a los enfermos, a los accidentados y a los moribundos.
T.  A todos se les "ha concedido la gracia de que por Cristo... no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis con él" (Fil 1,29).

Mañana celebraremos la Fiesta del Sagrado Corazón. Vea la profunda enseñanza del Cardenal Cañizares



miércoles, 21 de junio de 2017

Mes del Sagrado Corazón de Jesús, día 21

Meditación de San Juan Pablo II sobre la invocación


Mes del Sagrado Corazón de Jesús, día 21

Recemos
21)        Honor y Gloria del Padre 
L.  Señor y Redentor nuestro, tu muerte en la cruz fue la realización del anhelo de tu Cora­zón: la glorificación del Padre.
1.  Por eso, antes de morir oras: "Padre, ha llegado la hora, glorifica a tu hijo, para que tu Hijo te glorifique a Ti" (Jn 17,1).
2.  Súplica misteriosa! Tu muerte es la mayor honra y adoración del Padre.
1.  Porqué? Nadie conoce al Padre tan perfecta­mente como su Hijo. Ante tu Padre vibras de admiración y asombro.
2.  Tu Corazón es un derroche del amor del Padre al mundo. Al abrirse tu corazón en la cruz, se cumple el plan salvador del Padre sobre este mundo.
1.  Es la hora en la que el "Padre es adorado en espíritu y en verdad" (cf. Jn 4,23), porque tu corazón le ofrece el supremo honor y amor. Por eso invitas al mundo moderno a glorificar al Padre en Ti y contigo.
2.  Haz que los descubrimientos de la conciencia y los progresos de técnica, sean un himno de alabanza a la gloria de Dios.
T.  Y que el hombre de hoy, en su afán de superación, encuentre el ambiente y el tiempo necesario para adorar junto contigo al Padre.

Quizás le interesa: Unas enseñanzas preciosas y profundas acerca de lo que significa la cruz para el creyente


martes, 20 de junio de 2017

199 ¿Su Fe es la Fe de la Iglesia? ¡Compruébelo!

Esta es nuestra Fe, la Fe de la Iglesia que nos gloriamos de profesar en Cristo Jesús, Señor nuestro.

 Bautismo salvación


199. ¿Es realmente el Bautismo el único camino para la salvación?
Para todos los que han recibido el Evangelio y han conocido que Cristo es «el camino y la verdad y la vida» (Jn 14,6), el Bautismo es el único acceso a Dios y a la salvación. Al mismo tiempo es cierto, sin embargo, que Cristo murió por todos los hombres. Por eso pueden salvarse también quienes no tuvieron oportunidad de conocer verdaderamente a Cristo ni la fe, pero, con la ayuda de la gracia, buscan a Dios con un corazón sincero y llevan una vida según su conciencia (el llamado Bautismo de deseo). [1257-­1261, 1281, 1283]
Dios ha vinculado la salvación a los SACRAMENTOS. Por ello la Iglesia debe ofrecerlos incansablemente a los hombres. Abandonar la misión sería traicionar el encargo de Dios. Pero Dios mismo no está sujeto a los sacramentos. Allí donde la Iglesia sea por su culpa o sea por otras razonesno llega o no tiene éxito, Dios mismo abre a los hombres otros caminos para la salvación en Cristo. 

Bautismo salvación

* El texto (pregunta y respuesta) proviene del Youcat = Catecismo para Jóvenes. Los números que aparecen después de la respuesta hacen referencia al pasaje correspondiente del Catecismo de la Iglesia Católica que desarrolla el tema aún más. Basta un clic en el número y será transferido. 

Mes del Sagrado Corazón, día 20

Meditación de San Juan Pablo II sobre la invocación


Mes del Sagrado Corazón, día 20

Recemos
20)     Conciencia del mundo
L.  Jesús, Salvador de mundo, la "venida del reino de Dios" es la gran preocupación de tu corazón. El poder y la benevolencia del Pa­dre han de reinar en todo el mundo.
1.  San Pablo comprendió la intención de tu corazón cuando escribió: "Siendo sinceros en el amor; crezcamos en todo hasta aquel que es la Cabeza, Cristo, de quien todo el cuerpo recibe trabazón y cohesión por medio de toda clase de junturas... realizando así el crecimiento del cuerpo para su edificación en el amor
2.  Os digo, pues, esto y os conjuro en el Señor; que no viváis ya como viven los gentiles, según la vaciedad de su mente, sumergido su pensamiento en las tinieblas y excluido de la vida de dios por la ignorancia que hay en ellos, por la dureza de su cabeza.
1.  No es éste el Cristo que vosotros habéis aprendido, si es que habéis oído hablar de El y en El habéis sido enseñados, conforme a la verdad de Jesús, a despojaros, en cuanto a nuestra vida interior, del hombre viejo... y a revestiros del Hombre Nuevo, creado se­gún Dios, en la justicia y santidad de la ver­dad" (Te 4, 15 ss).
2.  Esta palabra vale también para hoy y es un relato para nuestra conciencia cristiana.
T.  Todos somos responsables del espíritu del tiempo y cada uno de nosotros debe preocu­parse, a fin de que prensa, radio y televisión sirvan a la verdad y al amor y que tu corazón llegue a ser la conciencia del mundo.


Quizás interesa también: Entronización del Sagrado Corazón en el hogar

lunes, 19 de junio de 2017

¿Cuándo son más fuertes las tentaciones del diablo? (Una reflexión que impacta el alma)

© Nimish Gogri
Claudio de Castro, aleteia
Reconozco que no soy el mejor amigo de Jesús.
 A menudo lo ofendo. Muchas veces lo hago sin pensar, soy impulsivo. Inmediatamente me doy cuenta de mi error, reflexiono y le pido que me perdone.
Cuando encuentro la ocasión acudo al confesionario para encontrarme con su Misericordia y su Amor.
Es fantástico tener la oportunidad de acercarnos al confesionario. Se lo recomiendo a todo el que puedo. Amigos míos que tenían años sin confesarse de pronto se me acercan y me comentan:
“No comprendo por qué no lo hice antes. Me siento renovado. Es como si Dios te diera una nueva oportunidad. Y yo pienso tomarla”.
Y justamente, para personas como yo, tan imperfectas, este sacramento es un regalo del cielo. Algunos santos lo han llamado el sacramento de la alegría, porque te restaura la paz.
Ayer pensaba en ello y en las veces que he sido tentado.
En esos terribles minutos en que llega la tentación, me digo: “Si pierdo la gracia, lo pierdo todo”.  Luego acudo con Jesús en el sagrario y le cuento. Saliendo del oratorio me acerco a nuestra Madre del cielo y le pido: “Guárdame bajo tu santo manto”.
¿En qué momentos ocurre con más frecuencia? Cuando paso días sin rezar como debiera o abandono la misa diaria.
Me he dado cuenta… Sin la oración estoy perdido.  
Las grandes tentaciones, las más fuertes, suelen llegarme días previos a una fiesta religiosa importante. ¿Te ocurre igual?
Supongo que el diablo desea que perdamos la gracia para que de alguna forma ofendamos más a Dios en esos días.
Hace una semana me pasó. Me rondaba la tentación. De inmediato me dije: “No deseo perder la gracia”.  Y me ocupé en otros asuntos para ocupar la mente.
El diablo no descansa. Es muy hábil para buscar tus puntos débiles y te ataca por allí sin piedad.
Lo imagino diciéndole a Dios:
“Ese Claudio, dice amarte, y mira en lo que anda”.
Suelo decir que el diablo es malo con ganas. No te dejes. No le des gusto. 
Si caes levántate lo más pronto que puedas, haz una buena confesión y vuelve a empezar. Recuerda lo que una vez me dijo un sacerdote amigo:
“Santo no es el que nunca cae, sino el que siempre se levanta”.
Dios está pendiente, no te abandona.  Te da las gracias que necesitas y te mira ilusionado.
El resto, recorrer el camino,  depende de ti.
Haz de tu vida algo grande para Dios.