jueves, 14 de diciembre de 2017

Vuelta en U: Serenata a la Virgen de Guadalupe

Vuelta en U es un grupo católico nacido en México en 1993 y que busca evangelizar mediante la música. Para festejar a la Virgen de Guadalupe en su día le han dedicado esta bella serenata, en un dueto de su vocalista, Juanjo, con Tatiana, cantante y actriz mexicana célebre por sus programas infantiles para la televisión.



Cada año de nuevo. A ver si esta vez las cosas cambian



Adviento: la espera silenciosa de que Jesús llegue a mi vida ... 
¡Eso es lo que hago! Todos los días 15 minutos, simplemente siéntate y espera - 


 adviento


Durante años, siempre he experimentado la Navidad con sentimientos muy melancólicos. La magia ha pasado hace mucho tiempo. Cuando era niño, ¡todo fue tan emocionante! ¿Era lo suficientemente bueno para el Niño Jesús? Y si es así, ¿qué tendría gratis? ¿Cómo se verá el árbol? ¿Colgarán dulces entre las ramas? ¡Solo los bizcochos, que solo estaban disponibles en Navidad, fueron lo más destacado! Hoy ya no puedo verla en Navidad porque estoy tan sobresaturada con toda la dulzura en la época prenavideña ...

Navidad. Cada año soy muy sensible en este día, lo que significa algo, porque de todos modos soy muy sensible. A tiempo el día 24 cada momento solitario es doblemente solitario y cada momento de desarmonía me desvía del camino. Quiero que todo sea especialmente agradable y acogedor, y que todos se sientan bien y felices. Si la familia no se anda bien, estoy muy ocupado y me siento responsable de hacer algo. En lugar de disfrutar de esta "alegría de celebración" con la familia, con el tiempo acabaré siendo un deseo más incumplido.

Oigo villancicos melancólicos y me baño en mi melancolía ... ¿Por qué es eso? ¿Por qué a menudo uno se vuelve mucho más consciente ese día de que algo falta ? ¿Por qué, exactamente en Nochebuena, me vuelvo a acostar en mi cama todos los años con un gran vacío en mi corazón, sin importar lo mucho que se esfuercen todos? Un vacío que no puede llenar un regalo de este mundo ...

Todavía no me he vuelto más inteligente. A pesar de que hace ya varios años a mi manera camino con Dios, no dejo al parecer que Él me llena, sino espero de mis semejantes, de mi entorno, que me den todo el amor y atención, seguridad y aceptación incondicional que necesito y busco tanto. El inconveniente es que todos básicamente queremos lo mismo, todos luchan por lo mismo y esperan que todo lo que tienen sus seres queridos los llene finalmente para encontrar la paz interior, pero al final todos nos quedamos en blanco ...

¡Este año realmente quiero cambiar algo! ¡Quiero estar más conscientemente lleno de Dios, más que los años anteriores! ¡Realmente quiero aprovechar este Adviento! ¡Quiero buscar y llegar a ÉL! Deseo tanto que esta Navidad sea capaz de traer luz a mi familia. Quiero aprovechar la abundancia de su amor, sin quedar vacío yo. ¿Pero cómo hago eso? ¿Cómo puedo aprovechar este Adviento como el tiempo  en preparación para la venida de Jesús? ¡Hay tanto que hacer! Todos los regalos, citas y además  la locura cotidiana normal ... ¿paz, silencio, contemplación? Dónde comprarlo?

Ya veo, eso no funcionará. ¡Necesito un intento muy específico! ¡Esta vez no quiero estar satisfecho con las circunstancias dadas! ¡Quiero luchar por algo para cambiar! ¡Es mucho más para mí que sólo esta Nochebuena! ¡Se trata de llenar un vacío general en mi vida! Ya no quiero esforzarme unos pocos días o semanas y luego me siento agotado por las personas que necesitan mi ayuda. ¡Quiero dar sin contar! ¡Quiero poder amar sin perderme!

Adviento: la espera silenciosa de que Jesús llegue a mi vida ... ¡Eso es lo que hago! 15 minutos todos los días, fácil...
Siéntate y espera. No escribas en su diario de oración, no ores en voz alta o mentalmente, no leas la Biblia, no preguntes, no agradezcas, no cantes.

¡Solo ser! ¡Solo esperar! Dios ha prometido que vendrá, que siempre está con nosotros, que vive en nosotros. ¡Nos ha prometido que su amor es inagotable y que nunca más volveremos a tener sed cuando lo esperamos que venga de él! ¡Y decido hoy creerle! Dios, ¡te creo! En Heb 11: 1, "fe significa: la confianza firme en lo que se espera, estar convencido de lo que uno no ve". Mi esperanza es Jesús. Él es la confianza de mi vida! ¡Creo que volverá! ¡Creo que en realidad él ha llegado hace mucho tiempo a mi vida y sólo tengo que abrir mis ojos y reconocerlo! Quién sabe, quizás esa es la gracia de este Adviento para mí ... darme cuenta un poco más de cuánto me ama mi Padre Celestial, mi Dios y mi Rey.
kath.net - Por Lucia Kirchgasser


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Cómo adaptar el lenguaje de hoy a la evangelización: Tres cambios fundamentales para el catequista


Cómo adaptar el lenguaje de hoy a la evangelización: Tres cambios fundamentales para el catequista
El padre Manuel María Bru ofrece dos claves
para renovar el lenguaje de la evangelización y de la catequesis


Cómo llevar el mensaje del Evangelio a los alejados y a los 
jóvenes con un lenguaje que entiendan y de una manera que 
sea capaz de llamarles la atención. Esta es una cuestión muy común 
a la que evangelizadores y catequistas se enfrentan de manera constante en
 una sociedad en constante cambio y ya secularizada, que ya no entiende 
el lenguaje religioso.

El propio Papa Francisco habla del anuncio de la Palabra que se da en 
la catequesis aunque destacando igualmente la necesidad de una “adecuada ambientación y una atractiva motivación”. Es precisamente aquí donde
 pretende arrojar luz el sacerdote Manuel María Bru, doctor en Periodismo, presidente de la Fundación Crónica Blanca y profesor en varias universidades.

En su nuevo libro Asombro y empatía (Ciudad Nueva) ofrece “dos claves
 para renovar el lenguaje de la evangelización y de la catequesis”. 
El libro ofrece algunas claves para una nueva evangelización cada vez más 
urgente.

La importancia del "asombro"
En primer lugar, Bru destaca la importancia del “asombro” en la evangelización,
 un lenguaje que lleve a recuperar “una verdadera catequesis de la experiencia, de iniciación y de conversión cristianas”.

Esta experiencia lleva a superar “una catequesis meramente doctrinal” que no entienden los que no han tenido la experiencia religiosa del asombro. Pero también debe ir más allá de aquella catequesis que para intentar conectar con el joven o el alejado no abre “una puerta a la experiencia del asombro ante Dios y de la conversión e Él”.

Sólo es capaz de contagiar el asombro quien vive del asombro”, explica el autor.

Sin empatía la evangelización no cala
No menos importante que el asombro es la empatía, la forma de presentarse ante el otro para anunciar el Evangelio. No sólo es ofrecer esta Buena Nueva sino cómo ofrecerla. Es por ello por lo que el Papa Francisco habla de que es “bueno que puedan vernos como “alegres mensajeros”.

Es importante tener un lenguaje y una forma de transmitir que “conecte” con una sociedad que el autor define como “la cultura débil del tiempo posmoderno, de la sociedad de la información y, entre otras muchas cosas, líquida y desvinculada".

Un cambio en el lenguaje y en el enfoque
Atendiendo a esta cultura de hoy, la evangelización y sobre todo la catequesis necesitan un formato diferente al que se ha llevado a cabo durante décadas. El lenguaje religioso y el lenguaje de hoy necesitan cambiar los verbos. Hay que pasar de explicar, entender y aprender a otros “más adecuados a la naturaleza misma de la catequesis”.



Estos son los verbos a utilizar hoy que propone este libro:

1. Provocar e inquietarse
En primer lugar el catequista o cualquier cristiano tienen que 
“provocar” interrogantes e inquietudes vitales propias 
del anhelo religioso en el catecúmeno o en el alejado
La respuesta deseable por parte del destinatario 
de este mensaje sería el “inquietarse” ante una provocación que 
despierta una dimensión latente en este catecúmeno. Sin este paso, 
“difícilmente pueden darse  los siguientes, menos aún si el planteamiento 
sigue siendo el de enseñar/aprender, pues, como expresa la parábola del 
sembrador, la semilla caería en piedra, no entraría en la entraña vital del evangelizado, y resbalaría”.

2. Promover y acoger
En este proceso catequético se pretende de manera paulatina 
“promover” una experiencia de Dios en la vida de la persona
En este caso, el catequista en particular y la comunidad cristiana en general
 tienen que ayudar, empujar y alentar este movimiento paulatino que está 
realizando el catecúmeno y que debe hacer suyo.

Por ello, no se trata tanto de enseñar como de promover ni de 
aprender como de acoger.

3. Asombrar y asombrarse
Esta debería ser el punto al que se debería llegar pero “no tanto como fase final del proceso, sino momentos en que el testigo es capaz de asombrar con su testimonio y el acompañado en el itinerario catequético es capaz de asombrarse”. Y es que sin asombro ante el Misterio de Dios, explica el autor, no hay verdadera experiencia religiosa y por tanto iniciación cristiana.

Por todo ello, el cristiano “debería identificarse ante todo por ser un asombrado, y como tal, alguien capaz de asombrar a quienes lo rodean”.

miércoles, 13 de diciembre de 2017

296 ¿Su Fe es la Fe de la Iglesia? ¡Compruébelo!

Esta es nuestra Fe, la Fe de la Iglesia que nos gloriamos de profesar en Cristo Jesús, Señor nuestro.

obligar contra la conciencia: ninguna ley puede ni debe hacerlo
296. ¿Se puede obligar a alguien a hacer algo contra su conciencia?
Nadie puede ser obligado a actuar contra su
conciencia, mientras su acción se sitúe dentro
de los límites del BIEN COMÚN [1780­-1782


Quien pasa por alto la conciencia de un hombre, la ignora y la presiona, atenta contra su dignidad. Pocas cosas hacen más hombre al hombre que el don de poder distinguir por sí mismo el bien del mal y poder elegir entre ellos. Esto es válido incluso cuando la decisión, vista desde la luz de la Verdad, es errónea.

Si una conciencia se formó rectamente, la voz interior habla en coincidencia con lo que es razonable, justo y bueno ante Dios.


obligar contra la conciencia: NUNCA

* El texto (pregunta y respuesta) proviene del Youcat = Catecismo para Jóvenes. Los números que aparecen después de la respuesta hacen referencia al pasaje correspondiente del Catecismo de la Iglesia Católica que desarrolla el tema aún más. Basta un clic en el número y será transferido. 

martes, 12 de diciembre de 2017

Para los que NO han ido a Misa el Domingo


faltar a misa el domingo
Es domingo: Contemplar y Vivir el Evangelio
 
2º de Adviento: Preparad el camino al Señor 
 

[Este segundo domingo de Adviento proclamamos en la liturgia el comienzo del evangelio de san Marcos. En él se hace una breve presentación de Jesús y se muestra a Juan Bautista como el precursor, el que anuncia la llegada del Mesías. Es un anuncio que, según ese relato, fue acogido masivamente en la región de Judea y entre los habitantes de Jerusalén. Por eso que, lo que parecía una tarea imposible, apresurar la llegada del Señor y allanar sus caminos, se convierte en pequeñas acciones, en compromisos cotidianos. Lo que era una tarea inmensa la podemos ir realizando junto a otros cristianos formando comunidades, grupos de oración y evangelio, equipos de solidaridad, etc. Hoy también es necesario abrir caminos de esperanza en los desiertos de nuestra sociedad, ambientes y familias; allanar las simas de la desigualdad y la prepotencia y preparar así el camino del Señor. ¿No es apasionante el compromiso evangélico de Jesús para hoy?].
Si te ayuda, puedes empezar así: -Señor, estás… -Señor, estoy… Que el eco de tus palabras en las que nos prometes tu venida y nos pides preparar los caminos del Señor, enderezar sus senderos, se haga realidad hoy con fuerza dentro de mí…
Del Evangelio de san Marcos 1,1-8: (leerlo lentamente)
Comienzo del Evangelio de Jesús, el Cristo, Hijo de Dios.  Conforme está escrito en Isaías el profeta: Mira, envío mi mensajero delante de ti, el que ha de preparar tu camino.   Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas,   apareció Juan bautizando en el desierto, proclamando un bautismo de conversión para perdón de los pecados. Acudía a él gente de toda la región de Judea y todos los de Jerusalén, y eran bautizados por él en el río Jordán, confesando sus pecados.  Juan llevaba un vestido de piel de camello; y se alimentaba de langostas y miel silvestre.  Y proclamaba: «Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo; y no soy digno de desatarle, inclinándome, la correa de sus sandalias.  Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo.» 

>“Comienzo del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios”.
-Es el título de todo el Evangelio de san Marcos. Así de simple y así de denso. Bien elocuente, digamos. Evangelio: la Buena noticia que es y que trae Jesús. Nombre que significa “Dios salva”. Indica que Dios ha entrado en la historia como Mesías (o Cristo o Ungido) e Hijo de Dios, para salvar a su pueblo. Ésta es su verdadera identidad y misión, que solo se revelará en la cruz. En la cruz queda claro que es el Hijo obediente a la voluntad del Padre. Excelente retrato de Jesús en poquitos trazos. Con sinceridad, ¿cómo lo ve tu fe y tu amor? ¿Qué dices tú de Él y de su Evangelio?

    Señor Jesucristo, Hijo de Dios vivo,  mi Salvador y mi Salvación, úngeme con la unción de tu Santo Espíritu para caminar con acierto por los caminos de la vida haciendo el bien. Como Tú, mi Señor.
>“Se presentó Juan en el desierto bautizando y predicando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados…” ¿Y cómo se presentó? “Juan Bautista iba vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre…” 

-Así se presenta a Juan, su misión y su atuendo: su forma de vestir, en consonancia con el mensaje que predica, habla de austeridad y renuncia. Dos maneras indispensables hoy también, de ir contracorriente del consumo y del secularismo, al tiempo que así se puede ayudar más y mejor a los demás. ¿Quién lo entiende? ¿Quién lo practica? Adviento es la ocasión de probar. Nos irá mejor a todos. Juan además bautiza y predica la conversión: su anuncio tiene carácter de urgencia, es decisivo y a nadie puede dejar indiferente. A mí tampoco. De este modo viviré un Adviento auténtico que me prepara de verdad para la celebrar la venida del Señor. La que sea. Pido la gracia de animarme y de atreverme.

    Señor, tu precursor y mensajero me habla claro, pero no sé qué hacer y cómo hacerlo. Que vea, Señor, que vea, porque si no vas a llegar y no te voy a descubrir. Necesito ser distinto, Señor. Te espero.
>“Y proclamaba: ´Detrás de mi viene el que es más fuerte que  yo y no merezco agacharme para desatarle la correa de sus sandalias. Y os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo
-Juan dice la verdad sobre Jesús y sobre él mismo; deja claro que ni siquiera se considera digno de ser siervo del Mesías que él anuncia. Y es verdad. Esa es la gran humildad del Bautista. En este Adviento, Juan se dirige a nosotros: decir siempre la verdad y con toda humildad es un mensaje indispensable para vivir bien el Adviento. Con esas actitudes se puede conocer al Señor cuando llega a visitarnos: ahora en Navidad, por ejemplo. ¡No olvidarlo! Tanto más cuanto que uno tiene que aprender a ser mensajero de Jesús para los demás. ¿Qué es un cristiano, si no?

-Ya hemos sido bautizados con agua, ahora hemos de ser bautizados con el Espíritu por Jesús. ¿Qué significa eso? Es la vida nueva y definitiva que nos ha traído Jesús: su persona y su mensaje.  Si uno le acoge, él nos llena de su mismo Espíritu Santo, habita en nosotros y hace la obra de Dios en nosotros, consintiendo en ello. ¿Somos conscientes de que nuestro bautismo nos introduce en un “mundo nuevo”, el mundo de Dios? ¿Vivimos como personas nuevas, según el Espíritu Santo? ¿O éste no significa nada o poca cosa para mí? ¡Es un error!

    Señor, que este Adviento sea obra del Espíritu Santo dentro de mí, levante todo lo que está hundido en mí, y abaje todo lo que está elevado por mi falta de humildad y creerme mejor que nadie. De otro modo, no seré camino preparado para que llegue el Pequeño, que he de conocer y vivir en Navidad.  
Si quieres concluir: Agradece… E invoca al Espíritu Santo para que te ilumine y fortalezca en los caminos del desierto de tu andar cotidiana… Creo, Señor que has venido, vienes y vendrás.
  • Lectura espiritual como para re-cordary rumiar:
Preparar el camino del Señor: esta es la tarea del cristiano, de cada uno de nosotros. Es necesario bajar esos montes y collados que se han hecho grandes e inmensos por el orgullo humano, por sus codicias y ambiciones, por el desprecio a quienes “no son de los nuestros, por la larga lista de cuestiones que hoy imperan en el mundo. Es necesario allanar valles y caminos dando oportunidades a los hermanos que sufren a causa del paro, enfermedades, exclusiones, olvidos y una larga lista de personas y situaciones de dolor y sufrimiento.

Caritas nos informa continuamente del sufrimiento y el dolor de muchas personas que viven cerca de nosotros, en nuestro barrio, en nuestro pueblo, en nuestra parroquia o grupo. Además de superar las necesidades materiales, ¿cómo puedo consolar, acompañar, echar una mano, transmitir esperanza desde mi familia, barrio, pueblo, etc?

Propón a tu grupo o comunidad parroquial, o a tu familia o grupo de amigos alguna acción significa (pensadla juntos), o bien para descubrir los egoísmos de nuestra sociedad, o bien para allanar las dificultades de personas y/o colectivos de tu barrio, pueblo… 
 Dentro muy dentro de ti


NO faltar a misa el domingo


295 ¿Su Fe es la Fe de la Iglesia? ¡Compruébelo!

Esta es nuestra Fe, la Fe de la Iglesia que nos gloriamos de profesar en Cristo Jesús, Señor nuestro.

 ¿qué es  la conciencia?
295. ¿Qué es la conciencia?
La conciencia es la voz interior en el hombre, que le exige hacer el bien y evitar el mal. Es, a la vez, la capacidad de poder diferenciar el uno del otro.
En la conciencia, que es testigo de la Verdad, Dios habla al hombre. [1776­-1779]


La conciencia es comparada con una voz interior en la que Dios mismo se muestra dentro del hombre. Es Dios quien se hace perceptible en la conciencia. Cuando decimos: «Esto no puedo conciliarlo con mi conciencia», para un cristiano quiere decir: «Esto no lo puedo hacer en presencia de mi Creador». Por fidelidad a su conciencia muchas personas han ido a la cárcel y han sido ejecutadas. 


 ¿qué es  la conciencia?

* El texto (pregunta y respuesta) proviene del Youcat = Catecismo para Jóvenes. Los números que aparecen después de la respuesta hacen referencia al pasaje correspondiente del Catecismo de la Iglesia Católica que desarrolla el tema aún más. Basta un clic en el número y será transferido. 

lunes, 11 de diciembre de 2017

Adviento: El mayor salto mortal en la historia de los hombres

¿Qué espero de estos días?

Me gusta mirar este tiempo de Adviento como un tiempo de esperanza. Pero tengo que reconocer que muy a menudo no sé bien qué es lo que espero. ¿Qué expectativas tengo? A veces creo que espero mucho de la vida. Quizás mucho más de lo que pueda darme.
Como decía Francisco de Quevedo: “Quien espera en esta vida que todo esté a su gusto, se llevará muchos disgustos”. Espero que mis planes sean los de Dios. Quiero que todo esté a mi gusto, como yo lo espero. Quiero que mi vida sea una vida fecunda, próspera, lograda.
Espero tener éxito y triunfar en todas las facetas de mi vida. Espero no perder nada de lo que poseo y me da alegría, aquello que tanto amo. Espero tener más que ahora, aunque ya sea bastante. Ser más feliz que en este momento. Espero que llueva, que salga el sol. Siempre a mi antojo. Espero tener salud y amigos. Y dinero para disfrutar con ellos. Espero seguir como estoy, nunca peor, eso no. O mejorar mucho más allá de lo que ahora vivo.
Tal vez he bajado mis expectativas a medida que han pasado los años y me he llevado muchos disgustos. O la edad me ha hecho más sensato, más realista o más pesimista. Sé que las cosas no están siempre a mi gusto. Por eso he sufrido. Y he llorado. Y he tocado el fracaso en mi carne humana, en un mar de lágrimas. De forma concreta, tosca y dura. Y la esperanza se ha vuelto más débil, o ha muerto.
Tal vez es que, como me dice el P. Kentenich: “La vida interior se está extinguiendo”. Y al vivir en la superficie de mi vida, de mis cosas, las expectativas son menores. O no pretendo alturas que no poseo. Y dejo de esperar tanto. No le exijo tanto a mis días. O a lo mejor sí y cuando las personas me defraudan y no están a la altura esperada. Sufro, lloro, desconfío.
Resulta que no son tan buenos como parecían. No son tan responsables y me fallan. Me hicieron creer que eran de una manera y son de otra. ¡Cuánto me cuesta aceptar la debilidad de los demás! ¡Qué difícil besar la realidad tal como es, aceptándola! ¿Podrá ser mejor? ¿Podrá empeorar lo que ahora vivo? ¿Qué es lo que espero de mi vida?
Me gustaría tener una mirada más de Dios para mirar las cosas. Y creer más allá de lo imposible con los ojos alzados hacia Jesús. Pensar en el efecto multiplicador de la gracia en mis manos. En el poder de Dios para hacer posible lo que no es posible. Multiplicar ese pan que alimenta a tantos. No hablo de milagros extraordinarios. Sino de los caminos imposibles que Dios me hace seguir cuando me dejo conducir en sus manos. En lo cotidiano, en lo ordinario. Caminos interiores donde veo su mano. Y me veo más dócil. Más providente.
Quiero tener una fe más práctica pensando que es Dios quien conduce mi vida necesitando mi sí. Decía el P. Kentenich: “Hablando humanamente, allí donde está operando una fe providencialista, jamás salen las cuentas. Observen que la fe en la Divina Providencia supone siempre oscuridad. Exige siempre saltos mortales: saltos mortales para la razón, porque jamás salen las cuentas. Saltos mortales para la voluntad, porque la razón no tiene seguridades intelectuales, terrenales, humanas”.
Me gusta pensar en el Adviento como el mayor salto mortal en la historia de los hombres. No salen las cuentas. Un niño pequeño en una cueva que trae la paz y es el rey. Hoy escucho: “Bajaste, y los montes se derritieron con tu presencia”. Dios se hace niño impotente en medio de los hombres. Rompe los cálculos humanos. Baja, desciende, se hace débil, se hace creatura.
Necesita el abrazo de una madre y la fuerza de un padre. Un cuidado infinito. No salen las cuentas. No es un cálculo lógico lo que se esconde en esa cueva de Belén. No está todo previsto y calculado en el corazón de José y de María. No hay tantas certezas. Hay muchas dudas y muchos miedos como en mí tantas veces. 
Carlos Padilla Esteban, aleteia

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294 ¿Su Fe es la Fe de la Iglesia? ¡Compruébelo!

Esta es nuestra Fe, la Fe de la Iglesia que nos gloriamos de profesar en Cristo Jesús, Señor nuestro.


 pasiones fuertes


294 ¿Es pecador quien experimenta en sí mismo pasiones fuertes?
No, las pasiones pueden ser muy valiosas. Sólo por una mala orientación, las pasiones, que están pensadas para la realización vigorosa del bien, se convierten en colaboradoras del mal.


Las pasiones que se orientan al bien se convierten en virtudes por medio del discernimiento de la razón. Son entonces las propulsoras de una vida de lucha en pro del amor y la justicia. Las pasiones que dominan al hombre, oscureciendo la luz de la razón, y le privan de su libertad y le empujan al mal se llaman vicios.


 pasiones fuertes

* El texto (pregunta y respuesta) proviene del Youcat = Catecismo para Jóvenes. Los números que aparecen después de la respuesta hacen referencia al pasaje correspondiente del Catecismo de la Iglesia Católica que desarrolla el tema aún más. Basta un clic en el número y será transferido.