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lunes, 28 de febrero de 2022

El Papa reza por Ucrania con jóvenes e insta a practicar la no violencia

YOUNG


Francisco ha escuchado y dialogado con jóvenes universitarios de las Américas por más de una hora sobre migración y cómo construir puentes entre Norte-Sur.

El Papa Francisco conversó durante una hora con jóvenes universitarios de las Américas sobre el fenómeno de la migración y cómo construir puentes entre Norte-Sur. 

El diálogo en modalidad virtual se realizó en el contexto del camino sinodal y tuvo lugar en la tarde del 24 de febrero. Los jóvenes y el Papa rezaron juntos también por las víctimas y los que sufren en Ucrania. 

A la violencia hay que responder con la «no violencia activa”, explicó el Papa al responder  a una estudiante brasileña que describió la «violencia dura y salvaje» histórica y presente en su país.

«Este es el mayor reto que esperan de vosotros, la denuncia de la violencia”, expresó frente a los estudiantes y las casi 1.000 personas que siguieron el evento en vivo.

«La violencia destruye, la violencia no construye, y lo vemos en las dictaduras militares y no militares a lo largo de la historia. Necesitamos la profecía de la no violencia, es mucho más fácil dar una bofetada cuando se recibe, en lugar de poner la otra mejilla», añadió. 

El Papa ha recordado el ejemplo de Gandhi. «La bondad -añade el Papa- es una de las cosas más bellas del ser humano, nace de la ternura. El Papa Francisco también advierte contra el «juego de la hipocresía”. Por ello, dijo que «envenena tu vida. La sinceridad cuesta y te hace avanzar en la conversión a la armonía con el mundo”.

Asimismo, instó a que se promuevan «proyectos que logren que la gente no tenga que migrar sino que permanezca en un diálogo con la naturaleza, en ese vivir bien que dicen las lenguas aborígenes, que es la armonía entre la persona y la naturaleza».

«Vivir bien, que no es la dolce vita o pasarla bien”, insistió. Mejor, dijo, se trata de “vivir en armonía”. Y “por el camino de la no violencia se llega a la verdadera sinceridad«, sostuvo. 

Este encuentro sinodal fue promovido por la Universidad Loyola de Chicago y la Pontificia Comisión para América Latina (CAL). Francisco les animó a ser constructores de puentes y no de muros, especialmente para aliviar el dolor y la desesperación de los migrantes y refugiados. 

Antes del discurso del Papa, los jóvenes escucharon los saludos del cardenal de Chicago, Blaise Cupich, y de la Secretaria de la CAL, Emilce Cuda. «Construir puentes es una parte integral de la identidad cristiana. Cristo viene a construir puentes entre el Padre y nosotros. Un cristiano que no sabe construir puentes ha olvidado su bautismo», dijo Francisco. 

El Papa desde el salón de la Casa de Santa Marta conversó con varios chicos y chicas universitarios de diferentes lugares – estadounidenses, argentinos, canadienses – algunos son migrantes.

Salvaguardar la casa común 

Francisco recordó: ”El Señor siempre perdona, nosotros perdonamos a veces, la naturaleza no perdona nunca”. De esta manera, subrayó la necesaria armonía entre desarrollo sostenible y respeto de la creación. 

En el encuentro se citaron cifras importantes: 20 millones de personas al año huyen de su patria debido al cambio climático; se calcula que en 2060, 1.400 millones de personas serán refugiados climáticos.

Una joven migrante denunció los malos tratos para ella y su familia en el nuevos país: «No somos violadores, asesinos, drogadictos… Somos soñadores trabajadores que ofrecemos a este país lo mejor de nosotros mismos». 

A lo que el Papa respondió: ”Estamos viendo cómo la gente abandona su tierra por problemas políticos, guerras, problemas económicos, problemas culturales. El principio es muy claro: el inmigrante debe ser acogido, debe ser acompañado, debe ser promovido, debe ser integrado”. 

Acogida 

El Papa hizo hincapié en que los países deben decir «honestamente» cuántas personas pueden acoger, para que otros países puedan intervenir. De este modo, se desencadena la «fraternidad» necesaria para este mundo dividido. 

El Pontífice dice que es bueno insistir en el tema, porque concierne a todos, dado que muchos son «hijos de emigrantes». «Yo mismo», recuerda, «soy hijo de emigrantes», miembro de una familia que dejó el Piamonte cuando «mi padre era un joven contable de 22 años». 

El propio Estados Unidos es «un país de migrantes: irlandeses, italianos…» y «mi país, Argentina, es también un cóctel de migrantes”, afirmó.  

El tema, por tanto, nos interpela a cada uno de nosotros, especialmente a los universitarios que, subraya, deben afrontar, estudiar y hacerse cargo del problema a través de los tres lenguajes «de la cabeza, el corazón y las manos«, no cayendo en el riesgo de volverse «fríos, sin corazón”.

Para Cuda, secretaria de la PCAL, los estudiantes universitarios «saldrán de las aulas universitarias motivados para construir puentes» y aseguró que el organismo del que es secretaria junto al mexicano Rodrigo Guerra «aspira a ser un puente de comunicacion, no solo entre la Curia y las iglesias particulares, sino también entre todas las Américas».

«La migración es la gran tragedia del siglo XXI que nos duele a todos. La indiferencia ante el desempleo estructural que obliga a migrar es un acto de desamor, es pecado, es lo contrario de la felicidad y de la vida digna», expresó Cuda al abrir el evento.

Hombre y mujer

En este contexto, consultada por la agencia AICA sobre los alcances del reciente nombramiento a secretaria de la CAL, Cuda explicó que “es algo que he conversado con el presidente de la Pontificia Comisión para América Latina, el cardenal Marc Ouellet y también con mi compañero secretario Rodrigo Guerra, esta posibilidad de que la CAL pueda ampliar un poco sus vías de comunicación -que por supuesto siempre es entre la Curia Romana y las iglesias particulares de América Latina-, pero […]también poder llegar a poner en diálogo a estos jóvenes católicos que son los estudiantes norteamericanos, canadienses, brasileños, mexicanos, argentinos”. 

“Creo que el Papa, pienso, hizo esta modificación, de elevarme al cargo de secretaria junto con Rodrigo Guerra para que quede un poco más claro ese gesto de designación conjunta: varón-mujer que quiso dar como nuevo rostro de la CAL”. 

Ary Waldir Ramos Díaz, Aleteia 

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Obispos polacos corrigen a los alemanes en contundente carta hecha pública. Traducción íntegra al español en ZENIT


 

ZENIT Noticias / Poznan, Polonia, 22.02.2022).- “Carta de preocupación fraternal del presidente del episcopado sobre el «camino sinodal» alemán” es el título de una extensa, clara y contundente carta que el presidente de los obispos polacos remite al presidente de los obispos alemanes para expresarle perplejidades acerca del rumbo que está siguiendo la iglesia católica en Alemania. Por su interés, traducidos al castellano el texto íntegro de la misiva. Los destacados en negrita son de ZENIT.


***


Estimado Obispo Georg,

La Iglesia Católica en Alemania y en Polonia están unidas por más de mil años de historia común. Ella surge del depósito de la fe apostólica en Jesucristo que, puesta en manos de San Pedro, fue transmitida a los sucesores de los apóstoles -los obispos- que dirigen, enseñan y santifican las distintas Iglesias locales. «Así pues, te digo que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Te daré las llaves del reino de los cielos. Todo lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo» (Mt 16,18-19).

Esta comunión de fe se expresa claramente en las figuras de los santos que veneran tanto los católicos polacos como los alemanes. Pienso en San Bruno de Querfurt, Santa Eduviges de Silesia, Santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein) y San Maximiliano María Kolbe. De particular importancia en nuestras relaciones es también el intercambio de cartas sobre el perdón que marcan el inicio de un importante y muy necesario proceso de reconciliación, tras las difíciles experiencias de la Segunda Guerra Mundial. Tanto Karol Wojtyla como el beato cardenal Stefan Wyszyński lo apoyaron. En años posteriores encontró su expresión concreta en el apoyo espiritual y material que recibimos de los católicos alemanes durante el periodo comunista en nuestra patria.

Por todas estas razones, la Iglesia Católica en Alemania me resulta muy cercana y muy importante. Teniendo en cuenta esta comunión de fe y de historia entre Polonia y Alemania, quisiera expresarle mi profunda preocupación e inquietud por las informaciones que me han llegado recientemente de algunas esferas de la Iglesia católica en Alemania. Por ello, con espíritu de caridad cristiana, me tomo la libertad de dirigirle -como Presidente de la Conferencia Episcopal Alemana- esta carta, llena de atención fraterna y con espíritu de responsabilidad compartida por el depósito de la santa fe apostólica que nos ha confiado Cristo.

Como pastores de la Iglesia, somos conscientes de que en el mundo se libra una batalla espiritual. «Porque nuestra lucha no es contra la carne y la sangre, sino contra los principados, contra las potestades, contra los gobernantes de este mundo de tinieblas, contra los espíritus malignos de los cielos» (Ef 6,12). Cristo ganó la victoria sobre Satanás y es responsabilidad de la Iglesia hacer realidad esa victoria en el mundo. Permítame, querido hermano en el episcopado, compartir mi inquietud sobre la validez de las afirmaciones hechas por algunos círculos de la Iglesia católica en Alemania, especialmente en el contexto del «camino sinodal».

La tentación de buscar la plenitud de la verdad fuera del Evangelio

La Iglesia católica de Alemania es importante en el mapa de Europa y soy consciente de que irradiará su fe o su incredulidad a todo el continente. Por lo tanto, veo con inquietud las acciones del «camino sinodal» alemán hasta ahora. Observando sus frutos, se tiene la impresión de que el Evangelio no siempre es la base de la reflexión. Esto ha ocurrido a lo largo de la historia. Basta pensar en la llamada Biblia de Jefferson (T. Jefferson, The Life and Morals of Jesus of Nazareth, Rough Draft Printing, 2015). El presidente norteamericano afirmó con firmeza que los Evangelios contienen frases sumamente sabias y elevadas, que sin duda provienen directamente de Jesús, pero también frases necias y triviales, que deben provenir de apóstoles incultos. Convencido de que tenía el criterio para distinguir una frase de otra, decidió hacerlo con unas tijeras. Así se compuso un apócrifo moderno que, según su autor, es mejor que el original. No se puede excluir que el proprium christianum -lo que es característico del cristianismo- se exprese precisamente en estos fragmentos más difíciles de la Biblia que caen bajo la «tijera de Jefferson».

La tentación de creer en la infalibilidad de las ciencias sociales

Una de las tentaciones de la Iglesia actual es comparar constantemente las enseñanzas de Jesús con los avances actuales de la psicología y las ciencias sociales. Si algo en el Evangelio no concuerda con el estado actual de los conocimientos en estas ciencias, los discípulos, queriendo salvar al Maestro de quedar comprometido a los ojos de sus contemporáneos, intentan «actualizar» el Evangelio. La tentación de «modernizar» concierne de manera particular al ámbito de la identidad sexual. Se olvida, sin embargo, que el estado del conocimiento científico cambia con frecuencia y a veces de forma dramática, por ejemplo, debido a los cambios de paradigma. La mutabilidad es inherente a la propia naturaleza de la ciencia, que sólo dispone de un fragmento de todo el conocimiento posible. Descubrir los errores y analizarlos es el motor del progreso de la ciencia.

Sin embargo, algunos errores científicos han tenido consecuencias dramáticas. Basta pensar en teorías científicas como el racismo y la eugenesia. Basándose en los últimos avances científicos, el Congreso de Estados Unidos aprobó en 1924 la Ley de Origen Nacional, que imponía cuotas migratorias restrictivas a las personas del sur y centro de Europa y prohibía casi por completo la inmigración asiática. La razón principal era la creencia de que pueblos como los italianos y los polacos, por ejemplo, eran racialmente inferiores.

Por otra parte, basándose en los conocimientos de la eugenesia, se calcula que en el siglo XX se esterilizó por la fuerza a unas 70.000 mujeres pertenecientes a minorías étnicas en Estados Unidos (cf. G. Consolmagno, «Covid, fede e fallibilità della scienza», La Civiltà Cattolica 4118, pp. 105-119). En este caso y en otros, se habla de los llamados «errores científicos». Junto a ellos, sin embargo, hay también «falacias ideológicas». Estas subyacen, por ejemplo, en el cambio de actitud hacia la sexualidad que se observa actualmente (J. A. Reisman, E. W. Eichel, Kinsey, Sex and Fraud: The Indoctrination of a People, Huntington House Publication, Lafayette 1990; J. Colapinto, As Nature Made Him. The Boy Who Was Raised as a Girl, Harper Perennial, Nueva York-Londres-Toronto-Sydney 2006).

El proceso de desarrollo del conocimiento no se detiene con nuestra generación. Las generaciones que vengan después de nosotros también tendrán que dejar de lado los libros de, por ejemplo, psicología o ciencias sociales, que hoy se consideran infalibles. ¿Cómo debe responder entonces la Iglesia al estado actual del conocimiento científico para no repetir el error que cometió con Galileo? Se trata de un serio desafío intelectual que debemos asumir, apoyándonos en la Revelación y en los sólidos logros de la ciencia.

La tentación de vivir con un complejo de inferioridad

Soy consciente de que los católicos -no sólo en Alemania, sino también en Polonia- viven actualmente bajo la presión de la opinión pública, que hace que muchos de ellos sufran una especie de complejo de inferioridad. Los discípulos de Cristo en general, escribe el Papa Francisco, se ven hoy amenazados por «una especie de complejo de inferioridad que les lleva a relativizar u ocultar su identidad y sus convicciones cristianas. (…) Acaban ahogando la alegría de la misión con una especie de obsesión por ser como los demás y poseer lo que todos poseen» (Evangelii gaudium, 79).

El Papa Francisco, en un discurso al personal de la Curia Romana, subrayó que hoy en Europa ya no vivimos en un «sistema cristiano» (Francisco, Saludo de Navidad a la Curia Romana, 21 dic. 2019). El mundo se ha vuelto más pluralista en muchos aspectos. Una fuente importante de este cambio en el Viejo Continente es «una profunda crisis de fe que ha afectado a muchas personas». La fe «ya no es un presupuesto evidente de la vida social; de hecho, la fe es a menudo rechazada, ridiculizada, marginada y ridiculizada».

Lamentablemente, «el dios de este mundo ha cegado la mente de muchos» (2 Cor 4,4). No soportan la sana doctrina, sino que multiplican los maestros según sus propios deseos (cf. 2 Tm 4,3). De ahí la validez de la advertencia a los romanos: «No os conforméis a este tiempo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que podáis discernir cuál es la voluntad de Dios, lo que es bueno, lo que es agradable y lo que es perfecto» (Rm 12,2).

Fieles a la doctrina de la Iglesia, no debemos ceder a las presiones del mundo ni a los patrones de la cultura dominante, ya que esto puede conducir a la corrupción moral y espiritual. Evitemos la repetición de eslóganes desgastados y de reivindicaciones estándar como la abolición del celibato, el sacerdocio de las mujeres, la comunión de los divorciados y la bendición de las uniones entre personas del mismo sexo. La «actualización» de la definición de matrimonio en la Carta de Derechos Fundamentales de la UE no es razón para alterar el Evangelio.

La tentación del pensamiento corporativo

Soy consciente de que la Iglesia en Alemania está perdiendo constantemente sus fieles y el número de sacerdotes disminuye año tras año. Por ello, está buscando formas de mantener a los fieles con ella y de animar a los jóvenes a elegir el sacerdocio. Sin embargo, al hacerlo, parece enfrentarse al riesgo del pensamiento corporativo: «no hay suficientes empleados, así que bajemos los criterios de contratación». De ahí que la exigencia de abolir la obligación del celibato sacerdotal se incluyera en el texto «Compromiso con el celibato en el ministerio sacerdotal», que tuvo su primera lectura en la asamblea del «camino sinodal» de Fráncfort del Meno el 4 de febrero. La respuesta a la cuestión de la relación entre la exigencia del celibato sacerdotal y el número de vocaciones ya fue dada por San Pablo VI: «No es fácil creer que la abolición del celibato eclesiástico aumentaría considerablemente el número de vocaciones sacerdotales: la experiencia contemporánea de aquellas Iglesias y comunidades eclesiales que permiten a sus ministros casarse parece demostrar lo contrario» (Sacerdotalis celibatus, 49).

Las causas de la crisis están en otra parte. Los clérigos nos hemos convertido a menudo en poco más que expertos en políticas sociales, migratorias y medioambientales, lo que ciertamente no requiere una vida de celibato. Sin embargo, Cristo -como señala el Papa Francisco- no necesita clérigos obsesivamente preocupados por su tiempo libre y que sientan «una necesidad imperiosa de custodiar su libertad personal, como si la tarea de evangelización fuera un veneno peligroso y no una respuesta gozosa al amor de Dios que nos convoca a la misión» (Evangelii gaudium, 81). Los fieles merecen sacerdotes que se pongan plenamente a disposición de Cristo. Cristo llama a los discípulos «a estar con él» (Mc 3,14). Lo que atrae a la gente a la Iglesia y al sacerdocio no es otra oferta de vida fácil, sino el ejemplo de una vida totalmente consagrada a Dios.

En este contexto, el «camino sinodal» alemán retomó también la cuestión de la ordenación de las mujeres al votar el texto «Las mujeres en los ministerios y oficios de la Iglesia» en Frankfurt am Main el 4 de febrero. San Juan Pablo II zanjó definitivamente esta cuestión. «Para que se disipe toda duda sobre una cuestión de gran importancia, que pertenece a la misma constitución divina de la Iglesia, en virtud de mi ministerio de confirmar a los hermanos (cf. Lc 22,32) declaro que la Iglesia no tiene autoridad alguna para conferir la ordenación sacerdotal a las mujeres y que este juicio debe ser mantenido definitivamente por todos los fieles de la Iglesia» (Juan Pablo II, Ordinatio Sacerdotalis, 4).

Esto ha sido recordado repetidamente por el Papa Francisco «en lo que respecta a la ordenación de mujeres, la Iglesia ha hablado y ha dicho: ‘No’. Lo dijo Juan Pablo II, pero con una formulación definitiva. Esa puerta está cerrada, pero en este tema, quiero decirles algo. Lo he dicho, pero lo repito. La Virgen, María, era más importante que los Apóstoles, que los obispos, los diáconos y los sacerdotes. Las mujeres, en la Iglesia, son más importantes que los obispos y los sacerdotes» (Francisco, Conferencia de prensa durante el vuelo de regreso de Río de Janeiro a Roma, 28.07.2013).

En el mundo moderno, la igualdad se malinterpreta a menudo y se equipara con la uniformidad. Toda diferencia es tratada como un signo de discriminación. Además, el sacerdocio es a menudo malinterpretado como una fuente de dominación y una carrera eclesiástica en lugar de un servicio humilde. Juan Pablo II, en su enseñanza sobre el sacramento del Orden reservado a los hombres, se refirió a la propia voluntad de Cristo y de la Tradición, al tiempo que señalaba la «complementariedad de los sexos».

Las mujeres tuvieron un papel muy importante en la vida de Jesús; junto a Santiago y Juan, tenemos a María y Marta. Ellas fueron las primeras testigos de la Resurrección. Por último, tenemos a la Santísima Virgen María, sin cuyo consentimiento no se habría producido el misterio de la Encarnación y de quien Jesús aprendió a ser humano. Aunque Cristo violó los cánones aceptados en la sociedad judía sobre la relación entre hombres y mujeres, como en su conversación con la samaritana, no dejó la menor duda de que el sacerdocio era una vocación exclusivamente masculina (cf. Mulieris dignitatem, 26; Ordinatio Sacerdotalis, 2). Sin embargo, esto no ha impedido que las mujeres desempeñen en la Iglesia funciones tan importantes, y a veces quizá más, que las de los hombres. La lista de mujeres santas que han influido significativamente en el destino de la Iglesia es larga. Incluye a Santa Hildegarda de Bingen, Santa Catalina de Siena, Santa Eduviges, Reina de Polonia, Santa Teresa de Ávila y Santa Faustina.

Además, en uno de los cuatro foros del «camino sinodal» se votó un documento de trabajo titulado «Vivir en relaciones exitosas», que respalda la práctica errónea y escandalosa de bendecir las relaciones entre personas del mismo sexo e intenta cambiar la enseñanza de la Iglesia sobre el pecado de los actos homosexuales.

El Catecismo distingue claramente entre las inclinaciones homosexuales y los actos entre personas del mismo sexo. Enseña el respeto a todo ser humano independientemente de su inclinación, pero condena inequívocamente los actos entre personas del mismo sexo como actos contra natura (cf. Rom 1,24-27; 1 Cor 6,9-10).

A pesar del clamor, el ostracismo y la impopularidad, la Iglesia católica -fiel a la verdad del Evangelio y al mismo tiempo motivada por el amor a todo ser humano- no puede callar y consentir esta falsa visión del hombre, y mucho menos bendecirla o promoverla.

La inadmisibilidad de bendecir a las parejas del mismo sexo fue reiterada por la Congregación para la Doctrina de la Fe en una carta fechada el 22 de febrero de 2021:

«Por consiguiente, para que sea conforme a la naturaleza de los sacramentales, cuando se invoca una bendición sobre relaciones humanas particulares, además de la recta intención de quienes participan, es necesario que lo que se bendice esté objetiva y positivamente ordenado a recibir y expresar la gracia, según los designios de Dios inscritos en la creación y plenamente revelados por Cristo el Señor. Por tanto, sólo son congruentes con la esencia de la bendición impartida por la Iglesia aquellas realidades que están en sí mismas ordenadas a servir a esos fines. Por esta razón, no es lícito impartir la bendición sobre relaciones, o parejas, incluso estables, que implican una actividad sexual fuera del matrimonio (es decir, fuera de la unión indisoluble de un hombre y una mujer abierta en sí misma a la transmisión de la vida), como es el caso de las uniones entre personas del mismo sexo» (Congregación para la Doctrina de la Fe, Responsum a un dubium sobre la bendición de las uniones de personas del mismo sexo).

La tentación de sucumbir a la presión

La crisis de la Iglesia en Europa hoy en día es principalmente una crisis de fe. Para hablar de Dios, primero hay que hablar con Dios, que vive en lo más profundo de nuestro corazón, donde saboreamos la verdad (R. Sarah, Służyć prawdzie [Servir a la verdad], Editorial de las Hermanas de Loreto, Varsovia 2021, p. 148). La crisis de fe es una de las razones por las que la Iglesia experimenta dificultades a la hora de proclamar una doctrina teológica y moral clara.

La autoridad del Papa y de los obispos es más necesaria cuando la Iglesia atraviesa un momento difícil y cuando se ve presionada a apartarse de las enseñanzas de Jesús. Cuando vive dramas como los que vivieron los cristianos de Galacia. Es necesario proclamar con fuerza: «Pero no hay otro Evangelio: sólo hay algunos que siembran la confusión entre vosotros y quieren torcer el Evangelio de Cristo» (Gal 1,7).

Pablo VI, presionado por su posición sobre la anticoncepción expresada en la encíclica Humanae vitae, escribió:

«¿Hay que rebajar la ley moral al nivel de lo que la gente hace habitualmente, y reducir así la Moral al nivel de la moral (que, por cierto, mañana puede ser aún peor que hoy, y a dónde llegaremos entonces)? O, por el contrario, ¿es necesario mantener un ideal de alto nivel, aunque sea difícil de alcanzar, aunque la persona común se sienta incapaz de alcanzarlo, o culpable? Creo que junto con todos los sabios, héroes y santos, diría: todos los verdaderos amigos de la naturaleza humana y de la verdadera felicidad humana (creyentes y no creyentes), aunque protesten y se resistan, agradecerán en su corazón a la autoridad que tenga la suficiente luz, fuerza y confianza para no rebajar el ideal. Nunca los profetas de Israel o los apóstoles de la Iglesia aceptaron rebajar el ideal, nunca suavizaron el concepto de perfección, nunca intentaron reducir la distancia entre el ideal y la naturaleza. Nunca estrecharon el concepto de pecado, al contrario» (Pablo VI, en: J. Guitton, Diálogos con Pablo VI, Poznań 1969, p. 296).

En una línea similar, el Papa Francisco escribió:

«Puesto que la fe es una, debe ser profesada en toda su pureza e integridad. Precisamente porque todos los artículos de la fe están interconectados, negar uno de ellos, incluso de los que parecen menos importantes, equivale a distorsionar el conjunto. Cada época de la historia puede encontrar tal o cual punto de la fe más fácil o más difícil de aceptar: de ahí la necesidad de vigilar que el depósito de la fe se transmita en su totalidad (cf. 1 Tm 6,20) y que se resalten debidamente todos los aspectos de la profesión de fe. En efecto, en la medida en que la unidad de la fe es la unidad de la Iglesia, sustraer algo a la fe es sustraer algo a la veracidad de la comunión» (Lumen fidei, 48).

Querido hermano en el episcopado,

Nuestra actitud ante el mundo no puede ser en principio negativa, pues Cristo no vino a condenar al mundo, sino a salvarlo (cf. Jn 12,47). Dios no quiere que el pecador muera, sino que se arrepienta y viva (cf. Ez 33,11). Tenemos la tarea de encontrar formas eficaces de llamar a la gente a la conversión. En esto consiste también la misericordia de Dios. Jesús, al ver a la multitud, se compadeció de ella, «porque eran como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles muchas cosas» (Mc 6,34). Esta frase no significa que en aquel tiempo no hubiera pastores en Israel, a cuyo cuidado estaba confiado el rebaño de Dios. Sin embargo, existía un grave riesgo de que, si los dirigentes fallaban, el pueblo de Dios, es decir, perteneciente a Dios, se dispersara y muchas ovejas se perdieran o fueran presa de las fieras depredadoras.

Sé -hemos hablado de ello durante nuestros encuentros, incluso recientemente en Poznan- que os preocupáis profundamente por la suerte del rebaño que se os ha confiado, y que deseáis que ninguna de las ovejas se extravíe; que cada uno de los fieles que se os han confiado pueda alcanzar la dichosa vida eterna con Cristo.

Por tanto, permítanme concluir con las palabras, citadas al principio de la Carta de San Pablo a los Efesios:

«Por último, sacad vuestra fuerza del Señor y de su gran poder. Revestíos de la armadura de Dios, para que podáis resistir las tácticas del diablo. Porque nuestra lucha no es contra la carne y la sangre, sino contra los principados, contra las potencias, contra los gobernantes de este mundo de tinieblas, contra los espíritus malignos de los cielos. Por lo tanto, revestíos de la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo y, una vez hecho todo, manteneros firmes. Así pues, manteneos firmes con los lomos ceñidos en la verdad, vestidos con la justicia como coraza, y con los pies calzados para el evangelio de la paz. En todas las circunstancias, tened la fe como escudo, para apagar todas las flechas encendidas del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios. Con toda oración y súplica, orad en toda ocasión en el Espíritu. Para ello, velad con toda perseverancia y súplica por todos los santos y también por mí, para que se me dé la palabra de abrir la boca, para dar a conocer con valentía el misterio del Evangelio del que soy embajador encadenado, para que tenga el valor de hablar como debo» (Ef 6,10-20).

Con expresiones de profundo respeto y saludos fraternales en Cristo,

+ Stanisław Gądecki

Arzobispo Metropolitano de Poznan

Presidente de la Conferencia Episcopal Polaca



































Evangelio del día


 

Evangelio según San Marcos 10,17-27.

Cuando Jesús se puso en camino, un hombre corrió hacia él y, arrodillándose, le preguntó: "Maestro bueno, ¿qué debo hacer para heredar la Vida eterna?".
Jesús le dijo: "¿Por qué me llamas bueno? Sólo Dios es bueno.
Tú conoces los mandamientos: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no perjudicarás a nadie, honra a tu padre y a tu madre".
El hombre le respondió: "Maestro, todo eso lo he cumplido desde mi juventud".
Jesús lo miró con amor y le dijo: "Sólo te falta una cosa: ve, vende lo que tienes y dalo a los pobres; así tendrás un tesoro en el cielo. Después, ven y sígueme".
El, al oír estas palabras, se entristeció y se fue apenado, porque poseía muchos bienes.
Entonces Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: "¡Qué difícil será para los ricos entrar en el Reino de Dios!".
Los discípulos se sorprendieron por estas palabras, pero Jesús continuó diciendo: "Hijos míos, ¡Qué difícil es entrar en el Reino de Dios!.
Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de Dios".
Los discípulos se asombraron aún más y se preguntaban unos a otros: "Entonces, ¿quién podrá salvarse?".
Jesús, fijando en ellos su mirada, les dijo: "Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque para él todo es posible".


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

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Bulle

Relato de tres compañeros de San Francisco de Asís (c. 1244)
§ 7-8


Los inicios de la conversión de Francisco

Una tarde, después de su vuelta a Asís, los compañeros del joven Francisco lo eligieron como jefe de su grupo. Tal como lo había hecho ya otras veces, hizo preparar un banquete suntuoso. Después de comer, todos salieron de la casa y atravesaron la ciudad cantando. Sus compañeros, en grupo, precedían a Francisco. Él, con la vara de mando en la mano, cerraba el cortejo un poco más atrás, sin cantar, sumido en sus pensamientos. Y he aquí que, de repente, el Señor lo visitó y le llenó el corazón de una tal dulzura que no podía ni hablar ni moverse...
    Cuando sus compañeros le vieron mucho más atrás que ellos, se volvieron hacia él asustados, y lo encontraron ya cambiado en otro hombre. Le preguntaron: “¿En qué pensabas hasta tal punto de olvidar de seguirnos a nosotros?  ¿No será que estás pensando en tomar mujer? —¡Tenéis razón! He pensado en tomar esposa, más noble, más rica y más bella que todas las que jamás habéis visto.— Ellos se burlaron de él...
    A partir de este momento, Francisco se esforzaba a restituir a Cristo en el centro de su alma y comprar la perla después de haber vendido todo. (cf Mt 13,46) Sustrayéndose de las miradas de su compañeros que se burlaron de él, se iba, casi cada día, a orar a un lugar escondido. Lo empujaba la pregustación de esta dulzura que lo visitaba con frecuencia y lo atraía, alejándolo de la plaza pública y llevándolo a la oración.
    Desde algún tiempo se había ya convertido en un bienhechor de los pobres, prometiendo firmemente de no rechazar nunca a un pobre pidiendo limosna, antes bien darle generosamente y con abundancia. Siempre, fuere quien fuera el pobre que le pedía limosna fuera de su casa, le daba dinero si podía. Si no tenía dinero, le daba su sombrero o el cinturón para no despedirlo con las manos vacías. Incluso, cuando le faltaban hasta estos bienes, se retiraba a un lugar oculto, se quitaba la camisa y la enviaba en secreto al pobre pidiéndole que la aceptara por amor de Dios. (EDD)

Oración

¡Señor, te veo en la cruz y resuena en mi interior la llamada a seguirte! ¡Al igual que tu llamaste a tus apóstoles a seguirte con la totalidad de su vida, siento que me llamas también a mi a pesar de mis recelos materiales, utilitaristas, egoístas; te pido que abras mi corazón para ser capaz de escuchar tu Palabra, ser capaz de comprender cuál es el plan que tienes pensado para mi, para amar más al prójimo, para vivir en la exigencia del amor! ¡Te pido, Señor, que siendo consciente de que me llamas a seguirte pueda vivir cada día más cerca tuyo y sea capaz de acoger en mi vida tu plan de amor! ¡Señor, tu sabes perfectamente lo que anida en lo más profundo de mi ser, lo que siente mi interior, sabes como soy, sabes de mis flaquezas y de mis debilidades, sabes también que te amo y con cuanta frecuencia de fallo, por eso te pido la gracia de no acostumbrarme a verte crucificado y a tratar de serte fiel no pecando más, abriendo mi corazón a la gracia, a tomar mi cruz y seguirte, a amarte más amando más al prójimo, a entrar en la dinámica de la esperanza y del amor, a ser don para los demás! ¡Señor, concédeme la gracia de cooperar contigo en la misión que tienes pensada para mi y que te siga siempre con alegría, consciente de que me has llamado a seguirte para andar siempre por los caminos de Dios!

(cf. Orarconelcorazónabierto)




























La oración hizo de Madre Teresa la santa de la caridad: sus reflexiones, ahora en un libro gratuito


Santa Teresa de Calcuta, conocida cariñosamente como Madre Teresa (1910-1997), fue canonizada en 2016 por el Papa Francisco

 

Santa Teresa de Calcuta,conocida cariñosa y popularmente como la Madre Teresa, es la santa de la caridad del siglo XX. La fundadora de las Misioneras de la Caridad entregó su vida, hasta la última gota de su sangre, de su sudor y de sus lágrimas, para servir a los últimos de los últimos, a los que nadie quería pero a los que ella y su ejército de entregadas religiosas veían como al mismo Cristo.

Pero paradójicamente para poder llevar esta vida tan activa necesitó una importante vida contemplativa. Sin la oración, sin una profunda oración diaria, nunca podría haber hecho la enorme obra que hizo Santa Teresa de Calcuta a lo largo su vida. Sus horas diarias de oración no se las robaba a los pobres sino que eran el combustible que le daba fuerzas para alimentarlos y limpiarlos cada día.

El Papa San Juan Pablo II, quien quería mucho a Madre Teresa, la definía así: “su misión comenzaba todos los días antes del amanecer, delante de la Eucaristía. En el silencio de la contemplación, Madre Teresa de Calcuta escuchaba el grito de Jesús en la cruz: tengo sed. Ese grito la empujaba hacia las calles de Calcuta y de todas las periferias del mundo, a la búsqueda de Jesús en el pobre, el abandonado, el moribundo. Misionera con el lenguaje más universal: el de la caridad sin límites ni exclusiones, sin preferencias, salvo por los más abandonados”.

Si muy conocida es la dimensión extraordinaria de la caridad de esta santa lo es algo menos su vida de oración y sus reflexiones más íntimas dirigidas a Dios.

Por ello, Religión en Libertad ha editado un libro gratuito titulado Orar con la Madre Teresa y que se puede descargar pinchando aquí.

En este libro online gratuito hemos seleccionado una serie de pensamientos, reflexiones, oraciones y anécdotas contadas por la propia santa Teresa de Calcuta acerca del amor a Cristo a través de los más pobres.

“Santa Teresa de Calcuta, La Madre Teresa, como es conocida por todos nos ha dejado este valioso legado de sencillas reflexiones y anécdotas que son el vivo reflejo de la sencillez y humildad de un alma entregada a Cristo”, explica María Hernández en la introducción de este libro.

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Orar con Madre Teresa, un libro online que ReL te quiere regalar.

Esta recopilación incluye textos de la Madre Teresa acerca de la santidad, la oración, la presencia de Cristo en los pobres, el amor, la familia, las virtudes, la Virgen María, el sufrimiento, el dinero, la soledad o la misión del cristiano, entre otros.

Estos son algunas de las reflexiones que aparecen en Orar con la Madre Teresa (que puedes descargar aquí gratuitamente):

Santidad

-“Deberíamos preguntarnos por qué no somos santos gozando de la presencia y bendición de Cristo en el tabernáculo y de la posibilidad de recibir su cuerpo y su sangre en la comunión”.

Oración

-“Los filamentos de las bombillas son inútiles si no pasa la corriente. Vosotros, yo, somos los filamentos. La corriente es Dios. Tenemos la posibilidad de permitir a la corriente pasar a través de nosotros y de utilizarnos para producir la luz del mundo”.

- “Orar no es pedir. Orar es ponerse en manos de Dios, a su disposición y escuchar su voz en lo profundo de nuestros corazones”.

Cristo en los pobres

-“A veces los pobres pueden tener hambre de algo más que de pan. Es muy posible que nuestros hijos, nuestro marido, nuestra esposa, no tengan hambre de pan, ni tengan necesidad de vestido y que no carezcan de habitación. Pero ¿estamos igualmente convencidos de que ninguno de ellos se siente solo, abandonado, descuidado, desatendido, carente de cariño? También eso es pobreza”.

-“Hoy día está de moda hablar de los pobres. Por desgracia, no lo está hablarles a ellos”.

Dinero

-“Todo el que está pendiente de su dinero, o vive con su preocupación, no deja de ser una pobre persona. Si esa persona pone su dinero al servicio de los demás, entonces se siente rica, muy rica de verdad”.

Sufrimiento

-“Es muy posible que os encontréis con seres humanos, seguramente muy próximos a vosotros, necesitados de amor y de cariño. No se lo neguéis. Demostradles que los reconocéis sinceramente como seres humanos, que son importantes para vosotros. ¿Quiénes son esos seres humanos? Son Jesús mismo. Jesús, que se oculta bajo la semblanza del sufrimiento”.

Puedes descargar gratis aquí “Orar con la Madre Teresa”, las reflexiones de esta gran santa

J. Lozano / ReL

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domingo, 27 de febrero de 2022

El Papa en el Ángelus: Como Jesús, no busquemos en los demás el mal sino el bien



A la hora del Ángelus, Francisco invitó a tener cuidado con las palabras que utilizamos, “que pueden agredir e incluso destruir a los hermanos” y a “limpiar” también nuestra mirada, siguiendo el ejemplo de Jesús, que en los demás "no ve antes que nada el mal sino el bien"
Cecilia Mutual - Ciudad del Vaticano
En su alocución previa a la oración Ángelus del VIII domingo del tiempo ordinario, el Papa Francisco reflexionó sobre el Evangelio del día en el que Jesús nos invita a detenernos sobre la importancia de nuestra mirada y de nuestro hablar.

El Señor, explicó el Santo Padre, nos habla del riesgo que corremos de concentrarnos en mirar la brizna de paja en el ojo del hermano sin darnos cuenta de la viga que hay en el nuestro (cfr. Lc 6,41). Es decir, “estamos muy atentos a los defectos de los demás, incluso a los que son pequeños como una brizna de paja, e ignoramos serenamente los nuestros otorgándoles poco peso”.

“Encontramos siempre motivos para culpabilizar a los demás y justificarnos a nosotros mismos. Y muchas veces nos quejamos de las cosas que no funcionan en nuestra sociedad, en la Iglesia, en el mundo, sin cuestionarnos antes a nosotros mismos y sin comprometernos en primer lugar a cambiar”

Un ciego no puede guiar a otro ciego
“Haciendo esto – afirmó a continuación el Papa -  nuestra mirada es ciega. Y si estamos ciegos no podemos pretender ser guías y maestros para los demás: de hecho, un ciego no puede guiar a otro ciego”.

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Limpiar nuestra mirada
El Pontífice indicó que, en primer lugar, debemos mirar “nuestro interior para reconocer nuestras miserias. Porque si no somos capaces de ver nuestros defectos, tenderemos siempre a exagerar los de los demás. En cambio, si reconocemos nuestros errores y nuestras miserias, se abre para nosotros la puerta de la misericordia”.

Mirar a los demás como lo hace Jesús
La invitación de Jesús es por tanto “mirar a los demás como lo hace Él, que no ve antes que nada el mal sino el bien”, añadió el Papa y precisó:

Dios nos mira así: no ve en nosotros errores irremediables, sino hijos que se equivocan. Dios distingue siempre la persona de sus errores. Cree siempre en la persona y está siempre dispuesto a perdonar los errores. Y nos invita a hacer lo mismo: a no buscar en los demás el mal, sino el bien.

Las palabras que usamos dicen la persona que somos
A continuación, el Papa se refirió a la segunda invitación de Jesús, que llama a reflexionar sobre nuestro modo de hablar. El Señor explica que “de la abundancia del corazón habla la boca”.

Las palabras que usamos dicen la persona que somos. Sin embargo, a veces prestamos poca atención a nuestras palabras y las empleamos de modo superficial. Pero las palabras tienen un peso: nos permiten expresar pensamientos y sentimientos, dar voz a los miedos que sentimos y a los proyectos que queremos realizar, bendecir a Dios y a los demás.

Con las palabras podemos destruir a los hermanos
Pero, lamentó el Papa, las palabras también pueden herir como un arma:

“Con la lengua también potemos alimentar los prejuicios, alzar barreras, agredir e incluso destruir a los hermanos: ¡las murmuraciones hieren y la calumnia puede ser más cortante que un cuchillo! Hoy en día, especialmente en el mundo digital, las palabras corren veloces; pero demasiadas vehiculan rabia y agresividad, alimentan noticias falsas y aprovechan los miedos colectivos para propagar ideas distorsionadas”

¿Hablamos con mansedumbre o contaminamos el mundo esparciendo venenos?
Francisco recordó también las palabras de Dag Hammarskjöld, diplomático suizo que fue Secretario General de Naciones Unidas de 1953 al 1961 y ganó el premio Nobel de la Paz, quien afirmó: “abusar de la palabra equivale a despreciar al ser humano”. Y concluyó su catequesis con una invitación a preguntarnos "qué tipo de palabras utilizamos".

¿Palabras que expresan atención, respeto, comprensión, cercanía, compasión? ¿o más bien palabras cuya finalidad principal es hacernos quedar bien ante los demás? ¿hablamos con mansedumbre o contaminamos el mundo esparciendo venenos: ¿criticando, lamentándonos, alimentando la agresividad difusa?

Vatican news
























5 revelaciones sorprendentes del «tercer secreto» de Fátima

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En el 2000, el entonces cardenal Joseph Ratzinger explicó los signos y los símbolos de las apariciones marianas

Durante todo el siglo pasado, individuos de todas partes del mundo han elaborado teorías para descifrar el mensaje oculto en los “tres secretos” de Fátima, pero sor Lucía dijo que la interpretación pertenecía no al vidente, sino a la Iglesia.

Toca a la Iglesia interpretar los diversos signos y símbolos de Nuestra Señora de Fátima para ofrecer a los fieles una guía clara en la comprensión de lo que Dios quiere revelar.

La Iglesia hizo exactamente esto en el 2000, cuando el entonces cardenal Joseph Ratzinger, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, escribió un largo comentario-interpretación a nivel teológico del famoso “tercer secreto”.

Al cardenal se le encargó que aclarara los signos y símbolos que se encontraban en las visiones de la Virgen, e hizo algunos descubrimientos extraordinarios.

Aquí cinco revelaciones sorprendentes que se desprenden del “tercer secreto” de Nuestra Señora de Fátima tal y como lo interpretó el cardenal Ratzinger (ahora papa emérito Benedicto XVI).

1¡PENITENCIA, PENITENCIA, PENITENCIA!

“La palabra clave de este “secreto” es el triple grito: “¡Penitencia, Penitencia, Penitencia!”. Nos vuelve a la mente el inicio del Evangelio: paenitemini et credite evangelio (Mc 1, 15). Comprender los signos del tiempo significa: comprender la urgencia de la penitencia – de la conversión – de la fe. Esta es la respuesta correcta al momento histórico, que está caracterizado por grandes peligros, los cuales serán delineados en las imágenes sucesivas”.

El mensaje central de Nuestra Señora de Fátima era “Penitencia”. Ha querido recordar al mundo la necesidad de alejarse del mal y de reparar los daños provocados por nuestros pecados. Esta es la “clave” para comprender el resto del “secreto”. Todo gira en torno a la necesidad de penitencia.

2NOSOTROS HEMOS FORJADO LA ESPADA DE FUEGO

“El ángel con la espada de fuego a la izquierda de la Madre de Dios recuerda imágenes análogas del Apocalipsis. Este representa la amenaza del juicio, que se cierne sobre el mundo. La perspectiva que el mundo podría ser carbonizado en un mar de llamas, hoy no parece ya que sea una pura fantasía: el hombre mismo ha preparado con sus inventos la espada de fuego. La visión muestra después la fuerza que se contrapone al poder de la destrucción — el esplendor de la Madre de Dios, y, procedente en cierto modo de ello, la llamada a la penitencia”.

Esta parte de la aparición tiende a ser la más angustiosa. Parece que Dios puede destruirnos a todos con una “espada de fuego”.

Pero el cardenal Ratzinger, sin embargo, subraya que la “espada de fuego” sería algo que creamos nosotros (como la bomba atómica) más que un fuego que desciende del cielo. La buena noticia es que la visión afirma que la espada de fuego se extingue al contacto con el esplendor de la Virgen, en conexión con la llamada a la penitencia. La Virgen tiene la última palabra, y su esplendor puede detener cualquier cataclisma.

3EL FUTURO NO ESTÁ GRABADO EN PIEDRA

“Se subraya la importancia de la libertad del hombre: el futuro no está de hecho determinado de modo inmutable, y la imagen, que los niños vieron, no es un film anticipado del futuro, del que nada podría ser cambiado. Toda la visión sucede en realidad sólo para apelar a la libertad humana, para encaminarla en una dirección positiva… El sentido de la visión … es… el de movilizar las fuerzas del cambio al bien”.

Contrariamente a la convicción popular, las intensas visiones ofrecidas por Nuestra Señora de Fátima no son una previsión de lo que sucederá. Son una previsión de lo que podría suceder si no respondemos al llamamiento a la penitencia y a la conversión del corazón que la Virgen hace. Tenemos aún nuestro libre albedrío, y se nos exhorta a usarlo por el bien de toda la humanidad.

4LA SANGRE DE LOS MÁRTIRES ES SEMILLA DE LA IGLESIA

“La conclusión del ‘secreto’… es una visión consoladora, que quiere hacer permeable al poder curador de Dios una historia de sangre y lágrimas. Los ángeles recogen bajo los brazos de la cruz la sangre de los mártires y riegan así las almas, que se acercan a Dios… Como por la muerte de Cristo, de su costado abierto, nació la Iglesia, así la muerte de los testigos es fecunda para la vida de la Iglesia. La visión de la tercera parte del ‘secreto’, tan angustiosa al principio, se concluye con una imagen de esperanza: ningún sufrimiento es vano, y precisamente una Iglesia sufriente, una Iglesia de mártires, se convierte en signo indicador para la búsqueda de Dios por parte del hombre”

Es verdad que la visión contiene mucho sufrimiento, pero no es en vano. La Iglesia puede tener que sufrir mucho en los años venideros, y esto puede no ser una sorpresa. La Iglesia ha vivido la persecución desde la crucifixión, y nuestro sufrimiento en la época actual producirá efectos positivos solo en el futuro.

5TENED VALOR, YO HE VENCIDO AL MUNDO

“‘Mi Corazón Inmaculado triunfará’. ¿Qué significa? El Corazón abierto a Dios, purificado por la contemplación de Dios, es más fuerte que los fusiles y que las armas de todo tipo … El maligno tiene poder en este mundo … tiene poder porque nuestra libertad se deja continuamente separar de Dios. Pero… la libertad para el mal no tiene la última palabra. Desde entonces vale la palabra: ‘En el mundo tendréis tribulaciones, pero ánimo, yo he vencido al mundo’ (Jn 16, 33). El mensaje de Fátima nos invita a confiar en esta promesa”

Para concluir, el “secreto” de Fátima nos da esperanza en este mundo lacerado por el odio, por el egoísmo y por la guerra. Satanás no triunfará, y sus planes malvados serán obstaculizados por el Corazón Inmaculado de María.

Podrá haber sufrimiento en el futuro próximo, pero si nos agarramos a Jesús y a Su Madre saldremos victoriosos.

Philip Kosloski,Aleteia

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¿Cómo llegar a los alejados y desencantados? Tres desafíos y tres oportunidades para esta misión

   Síntesis de Robert Barron, uno de los grandes expertos
en nueva evangelización


Robert Barron, ahora obispo auxiliar de Los Ángeles,
es experto en nueva evangelización

Robert Barron, obispo auxiliar de Los Ángeles, es uno de los mayores expertos en comunicación y nueva evangelización en el seno de la Iglesia Católica. A través de sus millones de seguidores en las redes sociales ofrece a menudo técnicas para atraer a los alejados. 

En una de sus conferencias ofrecida en Orlando organizada por al Conferencia Episcopal de Estados Unidos en julio de 2017 ofreció algunas claves para impulsar la nueva evangelización y formar misioneros que den respuestas a los desafíos actuales.

En su intervención que recogía National Catholic Register, Barron dio una conferencia titulada “Equipar a los evangelizadores”. En ella dijo a todos los líderes presentes en que la forma de evangelizar debe agarrar al mundo por los hombros y sacudirlo de su apatía. Pidió perder el miedo y los complejos utilizando las numerosas armas de las que posee la Iglesia.

Una pelea que hay que disputar

Para este experto, la evangelización debe ser puesta en primer lugar y como algo “urgente” puesto que los nones (personas que responden en las encuestas no o ninguna sobre la religión que profesan), crecen rápidamente en Estados Unidos y más aún en Europa. Si no se batalla no se podrá ganar la guerra. “Tenemos una lucha en nuestras manos, pero los grandes santos de nuestra Iglesia siempre han amado una buena pelea, y nosotros también deberíamos", dijo el auxiliar de Los Ángeles.

Su conferencia la centró en los evangelizadores y las armas que deben tener pero para ello considera imprescindible, primero, conocer a lo que se enfrentan,  y segundo, saber de qué armas disponen para comenzar esta “lucha”. Por ello, Barron habló de tres desafíos y tres oportunidades principales con la que los evangelizadores y misioneros católicos se enfrentan hoy en día.

Robert Barron, obispo auxiliar de Los Ángeles

Los desafíos son según él son el cientifismo, la cultura de la apatía y la autodeterminación.

1. El cientifismo

Para Barron el compromiso que hay en estos momentos en el mundo de la cultura con el “cientifismo”, o la creencia de que el único conocimiento  valioso es el científico, es uno de los grandes retos a los que se enfrentan los evangelizadores. Su mensaje siempre se encontrará con un muro ante los que defienden esta concepción.

“Permítanme ser claro: la Iglesia Católica no tiene nada en contra de las ciencias, la Iglesia está con la ciencia en su mejor momento”, dijo. Pero añadía que “a lo que la Iglesia se opone es al cientifismo, o la reducción de todo conocimiento a la forma científica del conocimiento”.

Hablar de Dios en una cultura embargada por este pensamiento es un desafío para los católicos pero considera imprescindible hacerlo. “Cuando nosotros, como cultura, nos aislamos de todas las referencias a lo trascendente, hacemos daño al corazón humano, hacemos daño al espíritu humano”.

2. La cultura del ‘pasotismo’

En su diagnóstico, Barron destacó la “apatía desenfrenada” que existe en la sociedad de hoy, especialmente entre los más jóvenes, que están marcados por no abrazar la verdad, sino que hablan de la posverdad. “Si no hay verdades objetivas y no hay valores objetivos se produce una cultural del ‘meh’ (pasotismo, apatía)”, agregó.

Sin embargo, la verdad y lo que representa son parte fundamental de la misión del católico. Recordó las palabras del beato Newman, quien dijo que un río recibe su energía y fuerza desde su nacimiento. Si al río le quitas los márgenes se convertirá en un “lago grande, perezoso. Plácido, sin energía ni propósito”.

Según el obispo auxiliar de Los Ángeles, “nuestra sociedad hoy es como un gran lago perezoso, donde todos nosotros flotamos, tolerándonos unos a otros, no entrando en el camino del otro, pero sin energía ni propósito”.

Pero la evangelización –añadió- es la antítesis de esta apatía pues “una vez que has sido agarrado por el poder de Dios sabes a dónde ir y lo haces con energía”.

3. Autodeterminación

Robert Barron habló del tercer desafío, la “autodeterminación” basada en un mal entendimiento de la palabra “libertad”. “La creencia central ampliamente aceptada por los jóvenes es que la libertad define la identidad”, aseguró.

“Mi libertad viene primero y luego ya determino la  esencia, quien soy, el significado de mi vida. Todo está basado en mi libertad: mi sexualidad, mi género, el propósito de la vida”. Así definió el obispo el pensamiento de millones de jóvenes hoy.

Sin embargo, el cristianismo ofrece todo lo contrario pues predica que “tu vida no es tuya, no depende de ti”.  Recordando la cita de San Pablo de “ya no soy yo quien vive, es Cristo quien vive en mí”, Barrón agregaba que cuando has sido atrapado “por el poder de Jesucristo, tu pequeño drama del ego se vuelve bastante menos importante”.

De tres desafíos a tres oportunidades 

Tras presentar estos tres grandes desafíos a los que se enfrentan los católicos, el experto ofreció a los presentes tres oportunidades de evangelización basadas en la verdad, la bondad y la belleza.

1. Una verdad inteligente

“Odio el catolicismo rebajado”, dijo de manera contundente, es decir, poner sólo el énfasis “en lo superficial”. “Somos una religión inteligente y cuando no expresamos el catolicismo de una manera inteligente la gente desaparece”, agregó.

Barron instó a catequistas, apologetas y evangelizadores a comprender los grandes argumentos sobre la existencia de Dios pues los jóvenes  a menudo no tienen una comprensión solida de Dios más allá de una vaga deidad.

Santa Teresa de Calcuta dando de comer a un pobre
Barron pone como ejemplo a la Madre Teresa de "radicalidad" evangélica

El obispo reconoció que su argumento favorito es que la existencia proviene de Dios y que nada se creó a sí mismo. “El Dios del que estoy hablando sostiene el universo entero en todo momento al igual que un cantante crea una canción. La creación continua, ese es el Dios del que la Iglesia habla y el que debemos transmitir a nuestros jóvenes”.

2. Bondad de los cristianos radicales

Barron explicó en este segundo punto que cuando la vida cristiana se abraza de manera completa y radical la bondad destaca en el mundo. Puso como ejemplo a la Madre Teresa, que evangelizó el mundo con su testimonio radical de bondad.

A lo largo de la historia de la Iglesia, dijo, “la bondad y la radicalidad de la vida cristiana atrajeron la atención del mundo” recordando la vida y las obras de los santos Benito, Domingo y Francisco.

“Necesitamos recuperar lo que todas estas grandes figuras encontraron, esta forma espléndidamente radical de la vida cristiana. Cuando se vive así públicamente, se evangeliza”, agregó.

Basílica de la Sagrada Familia de Barcelona
La Sagrada Familia, diseñada por Gaudí, recibe cada año millones de visitantes y es una oportunidad para evangelizar

3. La auténtica belleza

La tercera oportunidad de la que habló el obispo auxiliar de Los Ángeles fue de la belleza, indicando que quizás la mejor oportunidad para comenzar la evangelización sea mostrarla al mundo. “Lo objetivamente valioso y bello es algo tan intrínsecamente bueno que nos atrapa, nos detiene en nuestros caminos, en algo llamado como arresto estético”.

Barron consideró que en una forma fácil para empezar a evangelizar porque es tan simple como “mostrar, no decir”.  Dirigiéndose  a los presentes les dijo: “sólo muestra a la gente la belleza del catolicismo: muéstrales catedrales, muéstrales la Capilla Sixtina, muéstrales a las hermanas de la Madre Teresa en el trabajo. No les digas qué pensar y cómo comportarse, muestra la belleza del catolicismo, que tiene un poder evangélico”.

“No hay nada más hermoso que el morir y resucitar de Jesucristo y los apóstoles lo comunican con una urgencia de ‘agarrar por lo hombros’. Éstas son personas atrapadas por algo tan poderoso y tan abrumador que quieren agarrar al mundo por los hombros y hablarles sobre esto”, dijo el obispo.

“Necesitamos estar llenos del mismo entusiasmo por la belleza de nuestra fe”, concluyó.

J. Lozano / ReL

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