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martes, 31 de marzo de 2020

Carta del Arzobispo de Lima


 Monseñor Carlos Castillo

Carta al clero de Lima por la Semana Santa en tiempos de Pandemia
                                                                                                                   
Lima 30 de marzo 2020

Queridos Vicarios Episcopales y Pastorales, Decanos, Párrocos y Vicarios parroquiales:

Celebraremos esta Semana Santa sumidos en la dramática emergencia del Perú y de la humanidad debida a la pandemia del coronavirus. Sin duda nuestro camino de “conversión pastoral” se acentúa, y las líneas de nuestra Asamblea Sinodal de enero y de nuestra Carta Pastoral, se han de plasmar en una Iglesia limeña solidaria.

Nuestra comunidad de fe comienza a compartir su pan y su vida con los que más necesitan atención. Los “cristos servidores” de las calles y hospitales nos llevan la delantera arriesgando sus vidas y nos interpelan e invitan a entrar en el ancho corazón de la solidaridad. Ya nuestros hermanos de Caritas Lima nos conducen desde cada parroquia, decanato y vicaría, a actuar con sensibilidad humana, creatividad y sabiduría.

De allí que nuestra Semana Santa 2020, sea hoy el acontecimiento unitario de la oración, el recuerdo y la actualización de la entrega de Jesús, y será el primer paso en nuestro camino de renovación pastoral en medio de la situación de emergencia. De este modo la forma en que celebraremos, en su sencillez y sobriedad, en su riqueza y hondura, nos dará la inspiración para abrirnos solidarios a las periferias de la pandemia.

De este modo, los invito a que en esta Semana Santa, unidos como Iglesia de Lima, anunciemos litúrgicamente al Señor con nuestra oración y cercanía al pueblo que sufre y cree, y nuestra unidad y comunión espiritual profundice nuestros lazos de amor y solidaridad con los que más sufren para fortalecerlos. Esta Semana nos acerca mucho más al misterio de la generosa entrega de Jesús al Padre en la cruz. En la soledad total de Jesús, Dios se hizo definitivamente cercano, al servicio del pueblo maltratado, desolado y enfermo, y desde allí todos sentimos que en Jesús hay salvación gratuita y universal.

Por ello, en los simples y preciosos gestos de Jesús, la iglesia encontró la fuente para todos sus ritos. Estos días de luto y cuarentena en la humanidad, son motivo para que en la fe palpemos con nuestras manos y veamos con nuestros ojos, escuchen nuestros oídos y hablen nuestros labios, aquella Palabra de la Vida que se nos manifestó, para recuperar la alegría y vivirla plenamente.

2. Para ello, permítanme indicarles algunas cosas importantes para nuestras celebraciones.

a) Celebramos en dos ámbitos, el Arquidiocesano y el Parroquial
             
-en el ámbito Arquidiocesano, rogamos que por este año, demos importancia a la celebración unitaria de los oficios, así como del domingo de Ramos y el domingo de Pascua, sintonizando juntos con todo el pueblo de Dios limeño por medio de los canales de televisión.

-en el ámbito Parroquial, sugerimos que los sacerdotes que deseen busquen horarios diferentes a los centrales, y celebren los oficios para sus parroquias de modo que nos se crucen con las horas arquidiocesanas y así procurar la mejor unidad de oración de toda la ciudad.

b) Les damos por ello los horarios de los oficios centralizados:
              -Domingo de Ramos: Misa televisada en la Catedral de Lima 11 am.
              -Jueves Santo: Misa de la cena del Señor, televisada desde el Seminario, 7pm.
              -Viernes Santo:
                            -Sermón de las tres horas, televisado desde Nazarenas, 12m-3pm.
                            -Oficio de Viernes Santo, televisado desde Nazarenas, 3pm-5pm
              -Sábado Santo: Vigilia Pascual, televisada desde Catedral de Lima, 6pm-8pm.
              -Domingo de resurrección: Misa televisada desde Catedral de Lima, 11 am.

c) Les invito a que si tienen alguna sugerencia me la hagan saber

Con mi agradecimiento por todos sus desvelos y esfuerzos, los abrazo paternal y fraternalmente

+Carlos Castillo M.
Su arzobispo y amigo





Martes, 31 de marzo Historia de Entrega

Durante esta Cuaresma acompañamos a los hermanos perseguidos
Acércate a cada uno de ellos en cada día de la Cuaresma, conócelos, escúchalos...
y verás cómo ese Amor con mayúsculas calará con fuerza en tu corazón.  
No te olvides de rezar por ellos.



Resistencia
Leah Sharibu
Nigeria


Leah Sharibu, una estudiante adolescente nigeriana de 15 años, fue secuestrada por terroristas islámicos de Boko Haram el dia 19 de febrero de 2018. El grupo yihadista asaltó la escuela donde estudiaba, en Dapchi, al noreste de Nigeria.

Mientras que sus compañeras fueron liberadas a las cuatro semanas, Leah todavía está prisionera porque se negó a renegar de la fe cristiana y a convertirse al Islam.

Nathan, el padre de Leah, decía: "No nos rendiremos. Somos fuertes en Cristo" y su madre, Rebecca, agregó: "Dios es nuestro apoyo, Él puede traer a Leah, por eso rendirse no es una opción".

y Oremos
Pidamos por  la liberación de Leah  Sharibu y todas  las demás víctimas, entre ellas muchas jóvenes raptadas y todavía en cautiverio en manos de Boko Haram.


El Ave María, la oración que fue modificada y ampliada durante una terrible epidemia de peste

Al contenido que aparecía en la Escritura se le añadió una petición

"La Virgen contra la peste", cuadro del siglo XVIII de la Escuela de Ribalta y que actualmente se encuentra en la Catedral de Valencia
"La Virgen contra la peste", cuadro del siglo XVIII de la Escuela de Ribalta
 y que actualmente se encuentra en la Catedral de Valencia

Dios te salve, María,
llena eres de gracia;
el Señor es contigo.
Bendita Tú eres
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén
El Ave María es junto al Padre Nuestro la oración más recitada por los católicos, pero no siempre esta plegaria dirigida a la Virgen ha estado así redactada. Tal y como recoge Cari Filii News, hace siglos y debido a una epidemia con gran mortalidad como fue la peste negra la oración sufrió un añadido, concretamente una petición a María: “ruega por nosotros ahora y en la hora de nuestra muerte”.
En un primer momento, esta plegaria mariana se había compuesto mediante la unión de dos pasajes bíblicos como eran la Anunciación y la Visitación de María a su prima Isabel.
De este modo, la primera parte del Ave María está tomada de la Anunciación (Lucas 1, 28): “Salve, llena de gracia, el Señor está contigo”. La segunda, de la Visitación (Lucas 1, 42): “Bendita entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre”.
De hecho, en un primer momento esta oración, según cuenta Aleteia, era conocida como el “Saludo de la Santísima Virgen”, y consistía en la unión de estos dos versículos bíblicos. Pero fue el avance de una terrible peste negra la que llevó a los cristianos a alargar el Ave María para insertarle una segunda parte, que incluye una petición concreta a la Virgen.
Expertos en Historia de la Iglesia consideran que “este ruega por nosotros en la hora de nuestra muerte” se añadió durante esta plaga para pedir la protección de María. Así lo consideraba también el conocido obispo Fulton Sheen, actualmente en proceso de beatificación.
En su libro El primer amor del mundo escribía:
“Dado que aprovecha los dos momentos decisivos de la vida: ‘ahora’ y ‘en la hora de nuestra muerte’, sugiere la protesta espontánea de las personas en una gran calamidad. La Peste Negra, que devastó toda Europa y acabó con un tercio de su población, llevó a los fieles a clamar a la Madre de Nuestro Señor para que los protegiera en un momento en que el tiempo presente y la muerte eran casi uno”.
Del mismo modo, el padre Donald H. Calloway, experto en devociones marianas, secunda esta conclusión en su libro Campeones del Rosario:
“Después de la Muerte Negra, la segunda mitad del Ave María comenzó a aparecer en los breviarios de las comunidades religiosas, especialmente las de los mercedarios, camaldulenses, y franciscanos… la gente del siglo XIV necesitaba enormemente la dimensión ‘llena de esperanza’ de la segunda mitad de la oración del Ave María“.
Tal y como recoge Luis Antequera en ReL, el “ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte”, habría aparecido por vez primera por escrito en un texto de la orden de los servitas, fundada por San Felipe Benicio y en un breviario romano.
Durante todo este tiempo, el Ave María tomó varias formas hasta que finalmente fue unificada por el Papa San Pío V en 1568, con ocasión de la reforma litúrgica e con los dictados del Concilio de Trento fijando así el texto tal cual se reza hoy día.
Publicado en Cari Filii News, Aleteia
Vea también  Modo de rezar el Rosario

Educar a los hijos en casa para llegar al corazón

Ante el desafío de la educación en tiempos de coronavirus, podemos tomar la oportunidad de enseñar lo esencial de la vida
FATHER AND DAUGHTER

Millones de niños en todo el mundo han visto interrumpida su educación por culpa de la pandemia de la Covid-19. Como maestros y padres no queremos que se atrasen y puedan estar al día con las actividades desde casa, pero es una tarea que no resulta siempre fácil.
Si los adultos nos sentimos abrumados, es comprensible que ellos también estén ansiosos y aún adaptándose al cambio de vida. De repente ya no pueden salir, tienen que ver a sus maestros a través de una pantalla y asociar el hogar como el nuevo ambiente de estudio.
¿Qué aprenderán nuestros hijos en este tiempo de confinamiento o cuarentena? Esto puede ser algo que nos preocupe pero, en momentos como estos, vale la pena recordar el verdadero significado de la educación: ayudar a crecerY esto es algo que se hace desde adentro.
Hoy tenemos la oportunidad de relacionarnos con la gente desde el corazón y con un conocimiento que nos impulsa a comprometernos. El corazón es la sede de los sentimientos profundos que se conectan con la realidad de las cosas a través del intelecto.
Por eso, para una verdadera pedagogía intelectual y moral hace falta algo más que contenidos. Ser capaces de llegar al corazón de nuestros niños es lo que puede dejar una huella en sus vidas y aprender mucho aunque no estén recibiendo el currículo escolar completo.
Cuando estamos más preocupados por introducir verdades a la fuerza, la verdad es que no estamos educando. En cambio, si buscamos mover las fuerzas interiores del alma en el conocimiento de la verdad, podemos tocar su sensibilidad en los valores y su capacidad para decidir con responsabilidad y libertad.
Más que instrucción o comunicación, se trata de lograr despertar la inteligencia mostrando la verdad que la atrae. Y lo que atrae queda grabado.
En medio de la situación que nos toca vivir, contamos con posibilidades concretas para tocar el corazón humano que responde y se siente atraído hacia lo bueno y se compromete.
Cuando les hablamos desde el corazón no solo estamos “cumpliendo” con nuestra tarea de educadores, sino entregando lo que sabemos y nuestra experiencia de vida. Y ahora que podemos pasar más tiempo juntos en casa, es bueno poder ejercer ese rol con ellos.
Si sentimos como una misión propia ayudarlos a crecer, sabremos que esto significa tener que romper los esquemas o el horario varias veces. Dejar de lado las tareas y dedicar tiempo para los juegos, leer un libro o simplemente estar juntos puede ser lo más acertado.
Tenemos que recordar que esto es algo que todas las familias estamos pasando y si hay algo que no hayan hecho durante este tiempo, podrán ponerse al día más adelante. Lo más importante es su bienestar emocional y la manera en que son valorados. Intentemos que puedan sacar lo mejor de ellos mismos y recibir una enseñanza que recuerden para siempre.
Cecilia Zinicola, Aleteia

Vea también Educación de la Castidad



lunes, 30 de marzo de 2020

Lunes, 30 de marzo Historia de Entrega

Durante esta Cuaresma acompañamos a los hermanos perseguidos
Acércate a cada uno de ellos en cada día de la Cuaresma, conócelos, escúchalos...
y verás cómo ese Amor con mayúsculas calará con fuerza en tu corazón.  
No te olvides de rezar por ellos.


Sacrificio
20 víctimas mortales en la catedral de Joló
Filipinas

Un ataque perpetrado con dos bombas, en la catedral de Nuestra Señora del Carmen, en la isla de Joló, al sur de Filipinas, ocurrido el pasado 27 enero de 2019, causó la muerte  de 20 personas y dejó a más de 100 heridas.

La primera explosión tuvo lugar dentro de la catedral, donde los feligreses se habían reunido para celebrar la Misa dominical.  La segunda bomba detonó en el aparcamiento del templo, cuando las fuerzas de seguridad trataban de hacer frente a la primera explosión. El atentado fue reivindicado por Daesh.

"Hemos recorrido un largo camino para lograr una paz duradera en Mindanao. Ahora no es el momento de acobardarse y ser intimidado por un acto tan egoísta y cobarde", apuntaba a los pocos días el asesor presidencial para la paz, Carlito Galvez.

En ciertas áreas del sur de Filipinas hay tensiones entre cristianos y musulmanes. Ayuda a la Iglesia Necesitada apoya varios proyectos de diálogo interreligioso. Además ha colaborado en la reparación y restauración de la catedral de Joló tras el ataque en enero de 2019.


y Oremos
Por la desaparición del grupo  terrorista Daesh.  Demos  gracias  a Dios por los cristianos valientes de Mindanao.



Sí al confinamiento: Lo que tienes que vivir ¡escógelo!

María me invita a arrodillarme en silencio ante el ángel que hoy entra en mi casa,
en lo más vulgar de mi vida

Miro a María en Nazaret. Me la imagino en su casa, en su rutina. En ocasiones creo que mi casa no es un lugar sagrado, de encuentro con Dios.
Es más fácil verlo en un templo, lleno de imágenes que me inspiran, allí donde mi corazón se eleva con cantos profundos. Pero mi casa, mi cuarto, ese espacio cotidiano es muy vulgar, demasiado mundano.
Tiendo a separar lo sagrado de lo profano, lo que ha sido tocado por Dios y lo que está lejos de su pureza. Tiendo a dividir campos: lo santo y lo pecaminoso.
Quizás por eso me cuesta ver a Dios en mi vida. Veo que en ella predomina lo pagano, lo sucio, lo banal. Miro a María en su casa, haciendo cosas cotidianas. Rezando mientras trabaja.
No sé bien cómo tuvo lugar el encuentro con el ángel Gabriel. Sólo sé que allí, en lo cotidiano, está Dios presente en medio de su vida diaria. María se detiene llena de sorpresa y temor. ¿Qué significa aquel saludo del ángel?
“Alégrate llena de gracia, el Señor está contigo”.
Se alegra la que está llena de Dios. No tiene que temer:
“No temas María, porque has hallado gracia delante de Dios”.
Y escucha que será cubierta por su amor:
“El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra”.
No hay motivos para el temor. Dios la ha elegido y sólo espera que pronuncie su sí. En medio de su casa el Espíritu Santo la cubre con su sombra.
No es un momento de oración, de paz. No es un día santo. No es un lugar especial. María está en su casa, trabajando.
Pienso en mi vida ahora confinado en mi cuarto, en mi casa. Dios viene a mi casa para decirme que me alegre, que no tema, que no me turbe, porque también yo he hallado gracia ante Él.
¿Por qué tengo tanto miedo? Esta crisis mundial me desafía. Dios me pide hoy que no tema, que me alegre, porque mi vida es sagrada. No me turbo en su presencia.
Viene a mí justo ahora que no puedo salir de casa. Justo cuando sólo me queda elegir este tiempo de cuarentena, de enfermedad. Elegir lo que no puedo dejar de elegir. Pero soy libre para vivir con paz lo que tengo ante mis ojos. De mí depende.
El ángel aguarda ante María. De pie ante Ella que se inclina ante su presencia sagrada. Y turbada, alegre, confiada, pronuncia su sí:
“He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”.
Y el Verbo se hace carne. Dios se arrodilla ante el seno sagrado de María. Esa casa, ese cuarto es hoy un lugar sagrado. Allí los peregrinos al llegar a Nazaret se arrodillan, tocan la piedra sin poder entrar.
Hic”: aquí, uno puede leer en ese mismo lugar, en esa piedra. Aquí, en el seno de una virgen, en la casa sencilla de Nazaret. Allí maría pronuncia su sí.
Hoy la miro a Ella con temblor. No sé pronunciar mi sí. Tengo miedo, me duele el alma al ver los estragos de esta enfermedad incontrolable.
¿Cómo puedo decirle que sí a lo que no deseo? ¿Cómo puedo aceptar en mi corazón una realidad que me turba?
Jesús hoy me lo pide. María me invita a arrodillarme en silencio ante el ángel que hoy entra en mi casa, en lo más vulgar de mi vida, en mi quehacer cotidiano, y me habla.
Allí donde vivo con mi familia, con mis hermanos, solo. Allí donde siento que Dios no está tan presente como en una iglesia. Pero ahora mi casa más que nunca es mi iglesia doméstica. Allí sucede ahora la anunciación en mi vida.
Mi “hic” es muy concreto, mi aquí, mi lugar sagrado en el que Dios viene a verme. Para que pronuncie mi sí. Aguarda paciente a la puerta de mi alma.
Sí, sólo espera mi hágase. Que me deje hacer en este tiempo tan inquietante en el que nada puedo hacer. Depende de mi sí. Si lo pronuncio viviré con paz todo lo que me está sucediendo. Si no lo hago viviré inquieto y sin alegría. Será así.
Dios golpea mi puerta y me dice que me alegre. Yo quiero aprender a confiar. Me han roto los planes. Ahora más que nunca se aplica ese dicho:
“Si quieres hacer reír a Dios cuéntale tus planes”.
Se los he contado. Nos hemos reído juntos Él y yo. Miro a Jesús en mi vida, miro a María en este día en el que su sí abre el mundo a Dios y se hace carne de mi carne gracias a ese sí libre.
Quiero pronunciar ese mismo sí. Quiero aprender de María, vivir como Ella, vivir en Ella. Comenta el padre José Kentenich:
“Si quiero a la Santísima Virgen, no se trata sólo de un caminar con María, sino en María: es el caminar propio del amor. Si realmente quiero a una persona, vivo en ella. Si realmente quiero a la Santísima Virgen, Ella está en mí, y mi caminar es un caminar con Ella”.
Quiero vivir en Ella. Sólo así mi sí será profundo y cambiará mi vida. Sólo así el sí que le dé a mi vida en su totalidad cambiará mi entorno.
Tengo miedo y se lo entrego. “No temas”, escucho. Dios me susurra que sólo tengo que darle mi sí a la realidad. Sólo así algo puede cambiar.
Mientras no le dé mi sí, mientras viva inquieto queriendo yo cambiar las cosas, mi no bloqueará mi ánimo. Quiero vivir con el corazón anclado en el corazón herido de Jesús. En sus llagas escondido. Viviendo con sus sentimientos.
María me lleva hasta allí. Al corazón de su Hijo. Allí puedo pronunciar mi sí confiado. Acepto esos planes que no entiendo y los tomo en mis manos como un niño. Dios viene a mi tienda y me cubre con su sombra. En Él descanso.
Carlos Padilla Esteban, Aleteia

Vea también 25 secretos para la guerra espiritual (Santa Faustina)


Había experimentado con la magia y en Medjugorje recibió una oración de liberación que la transformó

Miriam Cairós antes vivía alejada completamente de Dios y con el «odio como gasolina»

Miriam ha visto transformar su vida tras su paso por Medjugorje
Miriam Cairós es una joven canaria que vivía alejada de Dios, cuya “gasolina” era el odio y el resentimiento por una vida teóricamente envidiable pero que encontraba vacía. Tal y como recoge Cari Filii News, sin saber cómo acabó en Medjugorje donde vivió una experiencia que cambió su vida y donde gracias a una oración de liberación encontró la paz tras haber probado en varias ocasiones la magia, especialmente la santería cubana.
En una entrevista con el programa Cambio de Agujas de la Fundación Euk Mamie esta joven afirma que proviene de una familia católica y que había recibido los sacramentos hasta la confirmación, momento que coincidió con la adolescencia y con el alejamiento total de la Iglesia. Fue precisamente en ese momento cuando también empezaron los problemas.
“Mi gasolina era el odio”
Las malas compañías la llevaron a meterse “en temas oscuros”, entre ellos el mundo de las drogas. Y según se iba junto más con estas personas peor era la relación con sus padres. “Gritaba, rompía cosas… mi gasolina era el odio. Me alimentaba de eso”, explica esta joven que ahora tiene 29 años.
Pero además, empezó a coquetear con la magia, concretamente con la santería cubana debido a uno de estos amigos que la practicaba. La primera experiencia le ocurrió durante una madrugada en la que había bebido bastante. En su coche, por tradición familiar, llevaba colgado un rosario y de repente reventaron las bolas.
“Me dio miedo, pensé que me habían echado un mal de ojo. Llamé a mi amigo el de la santería, que llamó a su santero”, relata Miriam. “Había que hacer algunas cosas  con agua, huevos, ron… Seguimos los pasos y pasaron cosas muy raras. Este chico lo había hecho más veces y lo que pasó esta vez no era normal. Había que pasarse un huevo por el cuerpo y me estalló sin ningún motivo”, añade. El santero les hizo realizar otra serie de acciones y también fueron extrañas.
Miriam afirma que se fue porque se asustó mucho.
Del vacío a Medjugorje
Mientras tanto, en su día a día el sinsentido crecía y se pasaba el día llorando. Ella afirma que “estaba con un vacío que intentaba llenar”. Fue entonces cuando sus padres la invitaron a que les acompañara en una peregrinación a Medjugorje.
El primer “cachete” de la Virgen –afirma ella- se produjo en la ida a este lugar mariano. Para no escuchar a las personas que iban en la peregrinación iba con los cascos para aislarle. Entonces se hizo un juego. Se repartieron papeles con los nombres de todos los peregrinos del autobús y al que le tocase a cada uno sería la persona por la que rezaría especialmente.
“Cogí el papel, lo abrí y para mi sorpresa me tocó mi querida madre. Cerré el papel, me aguanté como si no pasara nada. De 60 personas me tocó ella…”, recuerda Miriam. En aquel momento pensó que “tenía que rezar por ella… era mi madre. Fue una cachetada de cariño de la Virgen”.
Sin embargo, su actitud no cambió  y seguía sin soportar los cantos y oraciones, por lo que decidió escribir a una amiga. “No soporto esto”, le decía. Y me dijo mi amiga que no creía: ‘¿y por qué no rezas?’. Me quedé pensando y vi que el problema lo tenía yo”.
Sin saber por qué, Miriam acabó diciendo a su amiga: “Creo que en Medjugorje voy a ser vulnerable. Algo me va a pasar allí’. Me quedé pensando… y empecé a llorar”.
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Miriam, antes de su conversión
Pero entonces ocurrió otro hecho extraño que rodeaban a Miriam. En el mismo momento que dijo esto y rompió a llorar, su madre la agarró y le dijo que sentía como si un bicho le rodeara el cuello. La realidad es que le salieron unas ronchas en el momento. “Llámame loca pero creo que algo salió de mí y pasó delante de mi madre”, cuenta. Y su madre sintió que ese supuesto “bicho” llegaba desde Miriam.
La confesión 
Entonces llegaron a Medjugorje y decidieron ir a confesar. Miriam se animó. Y encontró a un sacerdote que hablaba español que le hizo gestos para que se acercara. Ella pensaba que la llamaba por su atuendo y sus tatuajes, pero no. Llevaba desde su confirmación sin confesar.
Ella afirma que en la confesión “le quería contar lo básico. Tampoco nada del otro mundo, pero no sé por qué acabé contándole todo. No le noté sorprendido, y me dijo que rezara tres Ave María. Pero le dije que no, porque me he negado siempre a rezar.
Pero mientras esperaba a que su madre confesara se puso a mirar al cielo y como si alguien la empujara empezó a recitar las oraciones. Y cuando dijo el último amén rompió a llorar. Desde entonces todo lo que le decían lo hacía al momento.
Una presencia extraña
El siguiente paso en este proceso se produjo durante la supuesta aparición de la Virgen. “Cuando llegamos allí estaba lleno. Me subí a un muro y estaban todos rezando el Rosario y esperé. Se hizo el silencio y noté en mi pecho un miedo, una presencia horrible, me asusté mucho. Me aferré al rosario que me habían dado. Y seguidamente empezó a escuchar gritos y gemidos. Yo estaba muy asustada. Eran personas poseídas”, recuerda.
Esta joven afirma convencida de que “aquí está la Virgen y el mal no podía con la presencia de la Virgen. Esto impresiona”. Además, ella todavía se acordaba de esa sensación “horrible” durante la aparición.
Ya en el hotel se fue a duchar y entonces volvió a notar “esa misma presencia como de miedo”. En la cena estaba bloqueada y únicamente miraba a la puerta por si aparecía el sacerdote que la había confesado. De hecho, estaba confesando y salió fuera a esperarlo.
Cuando apareció, Miriam se puso a llorar y le contó lo que había pasado. Muy serio, el sacerdote dijo a Miriam que subiera a una habitación, también sus padres y otro matrimonio.

Cientos de peregrinos en Medjugorje

Una oración de liberación
“Llegamos a la habitación y dijo a todos que rezaran. Empezó a rezar por mí. Y según empezó a rezar noté que el cuerpo me temblaba. No lo controlaba y empezaba a llorar. No controlaba lo que pasaba pero era consciente”, relata.
A continuación, el sacerdote inclinó la cabeza de la joven hacia atrás. “Recuerdo que seguía temblando y en un momento sentí que me ponía un crucifijo en la frente y notaba como si me estuviera apretando. Me relajé poco a poco y cuando abrí los ojos me preguntaron qué había sentido. Dije lo del crucifijo que me estaban clavando. Pero me dijo que sólo me lo puse encima”.
Desde entonces, Miriam reconoce que su vida “ya no es la misma” desde aquella peregrinación a Medjugorje. Ahora –añade- “todo tiene otro sentido. Intento poner a Dios en el centro. Me queda mucho por aprender. Antes había un vacío, tenía playa, trabajo, montaba a caballo pero faltaba algo, pero ahora todo se va encajando”.
J.L/Publicado en Cari Filii News, ReL

Ángeles y coronavirus: El mundo invisible existe y actúa

Descubre la ayuda y presencia de estos seres espirituales que están en medio de nosotros y nos rodean prestándonos toda su asistencia y ayuda

En estos tiempos del virus Conavid-19, que ha afectado a millones de personas en su esfera social, familiar, espiritual, económica, se pone de manifiesto, entre otras muchas cosas, un mundo invisible, un mundo que no alcanzamos a ver con nuestros ojos.
Y es que los virus son entre 500 y 1000 veces más pequeños que una célula de nuestro organismo; solo pueden ser vistos con microscopios especiales, pues con los microscopios normales no los alcanzamos a ver.
La humanidad de la imagen, la humanidad que lo ve todo, ahora se enfrenta a un agente infeccioso que no ve. Tal vez esto sea un llamado a tomar la iniciativa de san Pablo en la carta a los Corintios:
No ponemos la mirada en las cosas que se ven, sino en las que no se ven, porque las que se ven son temporales, mas las que no se ven son eternas” (2 Co. 4,18).
Volver a poner la mirada en las cosas que no se ven, volver a recordar que hay un mundo visible e invisible, tal como lo profesamos en el Credo.
Ese mundo invisible existe, aunque no lo veamos y se encuentra actuando en medio de nosotros.
Dentro de ese mundo invisible están esos buenos amigos que son los santos ángeles y que vienen a cuidar nuestro cuerpo y nuestra alma.
A ellos no los vemos con nuestros ojos, pero como dice John Henry Newman, “aunque son tan grandes, tan gloriosos, tan puros y tan hermosos, que la sola visión de ellos, si nos fuera permitido verlos, nos derribaría por tierra, como le ocurrió al profeta Daniel, tan santo y recto como era, sin embargo, son nuestros servidores y compañeros, y velan cuidadosamente y defienden al más humilde de nosotros, si somos de Cristo”.
Es tiempo de volver la mirada a esta realidad invisible, invocarlos y dirigirnos a ellos para que nos presten ayuda, consuelo, guía y fortaleza en estos tiempos de tribulación, confusión, y porqué no, de combate espiritual.
Por ello te invito a que levantes tus ojos, levanta tu corazón y descubre la ayuda y presencia de estos seres espirituales que están en medio de nosotros y nos rodean prestándonos toda su asistencia y ayuda.
En estos momentos en que el hombre conoce y evita relacionarse con un agente inferior como un virus, ¿porqué negar o es tan difícil de aceptar la importancia y necesidad de relacionarnos con criaturas superiores como son los ángeles?
Cuando alcemos nuestros ojos y veamos más allá, vamos a descubrir que la armonía en la creación, de acuerdo a los que nos enseña la Sagrada Escritura y la Tradición de la Iglesia, es mantenida por la obra de los ángeles.
Volvamos a John Henry Newman, al decir que “el curso de la naturaleza, que es tan maravilloso, tan bello y tan temible, es obrado por ministerio de aquellos seres invisibles. La naturaleza no es inanimada, su diario trabajo es inteligente, sus obras son servicios…” de los ángeles, ministros de Dios.
Acudamos a ellos para pedirles su intercesión, para rogarles que devuelvan el orden y la armonía en la creación llamada a manifestar la gloria de Dios.
Ellos conocen incomparablemente mejor que el hombre el mundo material y sus leyes, ellos conocen a los seres inferiores, el virus y conocen su estructura y el modo de eliminarlo.
Recuerda el ángel en la piscina de Betesda, quien al mover sus aguas, le concedía a ésta un poder medicinal (cfr. Jn. 5,4); recuerda que Dios ha dado órdenes a sus ángeles para que te guarden en tus caminos y nos libren de la peste funesta (cfr. Salmo 91).
Los ángeles ejercen sobre la creación material un imperio misterioso que se extiende sobre toda la creación y sobrepasa todo conocimiento humano en el campo científico y técnico.
De acuerdo con la tradición de la Iglesia oriental, san Miguel Arcángel tiene la misión de ayudar a los enfermos. Esta misión se une de manera armónica a la tarea de ver por el bienestar de aquellos a los cuales ha sido encargado de proteger.
Y es que han sido varios los episodios en que este glorioso arcángel, jefe de la milicia celestial, ha intervenido librando a la humanidad de la peste funesta.
A manera de ejemplo recordemos el testimonio del historiador Sozomeno, del siglo V, que relata que en Constantinopla había una iglesia dedicada a san Miguel, 7 “todos los que tenían grandes penas o tenían enfermedades incurables se acercaban al templo a orar y pronto se libraban de sus penas”
Igualmente, durante el pontificado de san Gregorio Magno, en el año 590, aparece una terrible peste que estaba cobrando muchas vidas en la ciudad de Roma.
El Papa ordenó que se hiciera una procesión penitencial desde Santa María la Maggiore, algo similar a lo que hizo nuestro papa Francisco en días pasados.
Gregorio Magno cargaba una estatua de la Virgen durante la procesión. Cuando llegaron al puente sobre el río Tíber, oyeron cantos de ángeles y, de pronto, sobre el castillo que hoy se llama Castel Sant ́Angelo, se apareció San Miguel, quien en su mano llevaba una espada. En ese momento, la peste terminó.
Los cristianos de Egipto han consagrado el rio Nilo, considerado como el río de la vida, a la protección de este gran príncipe.
Y es que San Miguel Arcángel se interesa profundamente por todos los asuntos de sus protegidos, particularmente de las calamidades que les estén afligiendo. San Miguel atiende los pedidos de ayuda y socorro que el pueblo le hace.
Por ello, en estos tiempos acudamos a este gran protector, a este gran príncipe y jefe del ejército celestial, y experimentaremos, si es la voluntad de Dios, su ayuda, protección y su asistencia cargando a nosotros las gracias de sanación de la preciosa sangre de Nuestro Señor Jesucristo.
En estos tiempos elevemos esta plegaria a este buen Arcángel:
Oh gloriosísimo San Miguel Arcángel,
príncipe y caudillo de los ejércitos celestiales,
custodio y defensor de las almas,
guarda de la Iglesia,
vencedor, terror y espanto de los rebeldes espíritus infernales.
Humildemente te rogamos,
te dignes librar de todo mal a los que a ti recurrimos con confianza;
que tu favor nos ampare, tu fortaleza nos defienda
y que, mediante tu incomparable protección
adelantemos cada vez más en el servicio del Señor;
que tu virtud nos esfuerce todos los días de nuestra vida,
especialmente en el trance de la muerte,
para que, defendidos por tu poder
del infernal dragón y de todas sus asechanzas,
cuando salgamos de este mundo
seamos presentados por ti,
libres de toda culpa, ante la Divina Majestad.
Padre Fernando Cárdenas Lee, Foyer de Charite, Aleteia 

Vea también Hablando con nuestros santos ángeles de la guarda



domingo, 29 de marzo de 2020

La comunión espiritual


La Comunión espiritual.

Creo, Jesús mío, que estás presente en el Santísimo Sacramento del Altar; te amo sobre todas las cosas y deseo recibirte dentro de mi alma. Mas, no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven espiritualmente a mi corazón. No permitas, Jesús mío, que jamás me aparte y separe de ti.
Así sea.

La Comunión Espiritual bastantes veces al día.
Si ustedes practican el Santo ejercicio de la Comunión Espiritual bastantes veces al día, en un mes se encontrarán completamente cambiados.
San Leonardo de Porto Maurizio



La comunión espiritual.
Cuando estuviere legítimamente impedido, tenga siempre buena voluntad y devota intención de comulgar, y así no carecerá del fruto del Sacramento. Porque cualquier devoto puede cada día y cada hora comulgar espiritualmente con fruto. Más en ciertos días y en el tiempo mandado, debe recibir sacramentalmente el cuerpo de su Redentor con afectuosa reverencia, y buscar más bien la gloria y honra de Dios, que su propia consolación. Porque tantas veces comulga místicamente y se alimenta invisiblemente su espíritu, cuantas se acuerda con devoción el misterio de la Encarnación y Pasión de Cristo, y se enciende en su amor.
Beato Tomás de Kempis
La Imitación de Cristo





La comunión espiritual.
La comunión espiritual consiste, en un deseo ardiente de recibir a Nuestro Señor Jesucristo sacramentalmente y en amoroso abrazo, como si se lo hubiera ya recibido.
Santo Tomás de Aquino
Doctor de la Iglesia


La comunión espiritual.
El santo Concilio de Trento dice que hay tres clases de Comunión: la primera meramente sacramental; la segunda puramente espiritual, y la tercera sacramental y espiritual a la vez.



Apostolado de la Santa Misa Diaria

Domingo, 29 de marzo Historia de Entrega

Durante esta Cuaresma acompañamos a los hermanos perseguidos
Acércate a cada uno de ellos en cada día de la Cuaresma, conócelos, escúchalos...
y verás cómo ese Amor con mayúsculas calará con fuerza en tu corazón.  
No te olvides de rezar por ellos.




Entrega
Cuatro catequistas
Burkina Faso


El 13 de mayo de 2019, en Singa, en el municipio de Zimtenga, terroristas atacaron a los fieles que regresaban de una procesión mariana. A los niños les dejaron escapar pero asesinaron a cuatro adultos, los cuatro eran líderes de la comunidad católica local o catequistas. Destruyeron, además, la imagen en procesión de la Virgen María.

Los catequistas son pilares en la labor de la Iglesia en Burkina Faso. Muchos de ellos son testigos heroicos de la fe en sus comunidades. En 2018, la diócesis de Dori pidió a Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), apoyo para nueve matrimonios catequistas que tuvieron que huir de su pueblo por ser cristianos. Ese año ACN además apoyó la formación de 1.605 catequistas en África.


y Oremos
Por los catequistas y por los sacerdotes, religiosos y laicos que con valentía testimonian públicamente su fe en Jesucristo, hasta el punto de entregar la vida.



sábado, 28 de marzo de 2020

Cómo celebrar, en casa, el quinto domingo de Cuaresma

Ante la imposibilidad de acudir a misa por el coronavirus
FAMILY PRAYERS
Debido a las medidas sanitarias vigentes, muchos de nosotros no podremos participar en la misa dominical. Por este motivo, Aleteia.org, en colaboración con la revista Magnificat, se moviliza para proponerle la posibilidad de santificar este quinto domingo de Cuaresma con esta celebración de la Palabra de Dios.
Guía:
  • Si se encuentra solo, es preferible leer las lecturas y oraciones de la misa de este domingo o seguir la misa por televisión.
  • Esta celebración requiere al menos la participación de dos personas.
  • Puede celebrarse el sábado tras el ocaso (vigilia del domingo) o en la tarde del domingo, pero la mañana del domingo constituye el momento más apropiado.
  • Esta celebración se adapta particularmente a un marco familiar, de amistad o de vecinos. Ahora bien, en el respeto de las medidas del confinamiento, es necesario verificar si está permitido invitar a los vecinos o amigos. En todo caso, durante su celebración, deberán respetarse estrictamente las consignas de seguridad.
  • Se ha de colocar el número de sillas necesario ante un espacio de oración, respetando la distancia de un metro entre cada uno.
  • Debería colocarse una cruz o el crucifijo.
  • Se encenderán una o varias velas, que deberán colocarse en un soporte incombustible (por ejemplo, un plato de porcelana o cristal). Al final de la celebración, se apagarán las velas.
  • No se decorará el espacio de oración con flores. En Pascua podremos vivir la alegría de volver a colocarlas.
  • Se designa a una persona para dirigir la oración (en orden de prioridad: un diácono, un laico que haya recibido el ministerio del lectorado o acolitado, el padre o la madre de familia).
  • La persona encargada de dirigir la oración establecerá la duración de los momentos de silencio.
  • Se designarán lectores para las lecturas.
  • Se preparará con anticipación una propuesta de oración de los fieles. De todos modos, en esta guía, se ofrece una propuesta. Deberá designarse a una persona para su lectura.
  • Se podrán preparar cantos apropiados.

* * *

Quinto Domingo de Cuaresma

Celebración de la Palabra
“Yo soy la resurrección y la vida. ¿Lo crees?”
Todos sentados. El guía de la celebración toma la palabra: 
Hermanos y hermanas:En este quinto domingo de Cuaresma,
circunstancias excepcionales nos impiden
participar en la celebración de la Eucaristía.
Sin embargo, sabemos que cuando nos reunimos en su nombre,
Jesucristo está presente en medio de nosotros.
Y recordamos que cuando se lee la Escritura en la Iglesia,
es el Verbo mismo de Dios quien nos habla.
Su palabra es alimento para nuestra vida;
por ello, en comunión con toda la Iglesia,
vamos juntos a ponernos a la escucha de esta Palabra.
Pausa
Este quinto domingo de Cuaresma nos permite vislumbrar
la Pasión y Resurrección de Cristo.
En estos días de pandemia, cuando escuchamos que
han fallecido o caído enfermos
 familiares, amigos, o conocidos,
nuestro prójimo en definitiva,

nos postramos ante ti, Señor, con lágrimas en los ojos.
Al recibir la noticia de la muerte de tu amigo  Lázaro,
también tú te echaste a llorar.

Hasta el punto de que los testigos exclamaron:
“¡Cómo lo amaba!”.
Jesús,  “reanimando” a tu amigo, quieres que nos convenzamos
de que el amor es más fuerte que la enfermedad y la muerte.
Tú nos darás muy pronto la inquebrantable prueba de esta realidad,
a través de tu Pasión y Resurrección.

Pausa
Hermanos y hermanas:
en medio de nuestras tribulaciones,
en lo más profundo de nuestras pruebas,
la Iglesia nos propone descubrir, paso a paso, hasta llegar a Pascua,
que Dios nos ama hasta ofrecerse a sí mismo
para que todos puedan participar en la Resurrección de su Hijo,
Jesucristo, nuestro Salvador.
Preparémonos ahora a abrir nuestros corazones,
guardando un momento de silencio.

Después de un tiempo de silencio, todos se levantan y se signan diciendo: 
En nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
El guía continúa:
Para prepararnos a acoger la Palabra de Dios,
de manera que pueda regenerarnos,
reconozcamos nuestros pecados.
A continuación, se deja paso al rito penitencial. Por ejemplo:
Señor, ten misericordia de nosotros.
Porque hemos pecado contra ti.
Muéstranos, Señor, tu misericordia.
Y danos tu salvación.
Que Dios Todopoderoso tenga misericordia de nosotros,
perdone nuestros pecados,
y nos conduzca a la vida eterna.
Amén.
Recitamos o cantamos:
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
El guía recita la oración:
Que tu gracia, Señor, nos permita
imitar con alegría la caridad de Cristo,
quien entregó su vida por amor de los hombres y mujeres.
Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,que vive y reina contigo en la Unidad del Espíritu Santo,y es Dios por los siglos de los siglos.
Amén.
A continuación, se leen las lecturas de la misa de este quinto domingo de Cuaresma.La persona encargada de la primera lectura permanece de pie, mientras que el resto de los congregados se sientan.
PRIMERA LECTURA
Lectura de la profecía de Ezequiel (37, 12-14) 
Esto dice el Señor Dios:
“Pueblo mío, yo mismo abriré sus sepulcros,
los haré salir de ellos y los conduciré de nuevo a la tierra de Israel.
Cuando abra sus sepulcros y los saque de ellos,
pueblo mío, ustedes dirán que yo soy el Señor.
Entonces les infundiré mi espíritu y vivirán,
los estableceré en su tierra y ustedes sabrán que yo,
el Señor, lo dije y lo cumplí”.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
La persona encargada de leer el salmo, se pone de pie, mientras los demás permanecen sentados.
SALMO 129 (1-2, 3-4, 5-6ab, 7bc-8)
R/ Perdónanos, Señor, y viviremos.
Desde el abismo de mis pecados clamo a ti;
Señor, escucha mi clamor;
que estén atentos tus oídos
a mi voz suplicante.
R/  Perdónanos, Señor, y viviremos.
Si conservaras el recuerdo de las culpas,
¿quién habría, Señor, que se salvara?
Pero de ti procede el perdón,
por eso con amor te veneramos.
R/ Perdónanos, Señor, y viviremos.
Confío en el Señor,
mi alma espera y confía en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
mucho más que la aurora el centinela.
R/ Perdónanos, Señor, y viviremos.
Como aguarda a la aurora el centinela,
aguarde Israel al Señor,
porque del Señor viene la misericordia
y la abundancia de la redención,
y él redimirá a su pueblo
de todos sus iniquidades.
R/ Perdónanos, Señor, y viviremos.
Quien guía la oración se levanta y dice: 
Contigo, Jesús, Pastor eterno,
tu Iglesia no carece de nada:
tú nos haces renacer en las aguas del bautismo;
sobre nosotros derramas tu Espíritu Santo;
para nosotros preparas la mesa de tu cuerpo;
tú nos llevas, más allá de la muerte,
hasta la casa de tu Padre
¡donde todo es gracia y felicidad!
La persona encargada de la segunda lectura se levanta mientras los demás permanecen sentados.
SEGUNDA LECTURA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (8, 8-11) 
Hermanos: Los que viven en forma
desordenada y egoísta no pueden agradar a Dios.
Pero ustedes no llevan esa clase de vida,
sino una vida conforme al Espíritu,
puesto que el Espíritu de Dios habita verdaderamente en ustedes.
Quien no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo.
En cambio, si Cristo vive en ustedes,
aunque su cuerpo siga sujeto a la muerte a causa del pecado,
su espíritu vive a causa de la actividad salvadora de Dios.
Si el Espíritu del Padre, que resucitó a Jesús de entre los muertos,
habita en ustedes, entonces el Padre,
que resucitó a Jesús de entre los muertos,
también les dará vida a sus cuerpos mortales,
por obra de su Espíritu, que habita en ustedes.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Todos se levantan en el momento en que se dice o canta la aclamación del Evangelio.
Gloria y alabanza a ti, Cristo. 
Yo soy la resurrección y la vida –dice el Señor–;
el que cree en mí no morirá para siempre. 
Gloria y alabanza a ti, Cristo. 
Si hay niños pequeños, se puede leer la versión breve del Evangelio, indicada entre corchetes. Se leerá pausadamente. 
Versión completa
Lectura del santo evangelio según san Juan (11, 1-45) 
En aquel tiempo, se encontraba enfermo Lázaro, en Betania, el pueblo de María y de su hermana Marta. María era la que una vez ungió al Señor con perfume y le enjugó los pies con su cabellera. El enfermo era su hermano Lázaro. Por eso las dos hermanas le mandaron decir a Jesús: “Señor, el amigo a quien tanto quieres está enfermo”.
Al oír esto, Jesús dijo: “Esta enfermedad no acabará en la muerte, sino que servirá para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella”.
Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. Sin embargo, cuando se enteró de que Lázaro estaba enfermo, se detuvo dos días más en el lugar en que se hallaba. Después dijo a sus discípulos: “Vayamos otra vez a Judea”. Los discípulos le dijeron: “Maestro, hace poco que los judíos querían apedrearte, ¿y tú vas a volver allá?” Jesús les contestó: “¿Acaso no tiene doce horas el día? El que camina de día no tropieza, porque ve la luz de este mundo; en cambio, el que camina de noche tropieza, porque le falta la luz”.
Dijo esto y luego añadió: “Lázaro, nuestro amigo, se ha dormido; pero yo voy ahora a despertarlo”. Entonces le dijeron sus discípulos: “Señor, si duerme, es que va a sanar”. Jesús hablaba de la muerte, pero ellos creyeron que hablaba del sueño natural. Entonces Jesús les dijo abiertamente: “Lázaro ha muerto, y me alegro por ustedes de no haber estado allí, para que crean. Ahora, vamos allá”. Entonces Tomás, por sobrenombre el Gemelo, dijo a los demás discípulos: “Vayamos también nosotros, para morir con él”.
Cuando llegó Jesús, Lázaro llevaba ya cuatro días en el sepulcro. Betania quedaba cerca de Jerusalén, como a unos dos kilómetros y medio, y muchos judíos habían ido a ver a Marta y a María para consolarlas por la muerte de su hermano. Apenas oyó Marta que Jesús llegaba, salió a su encuentro; pero María se quedó en casa. Le dijo Marta a Jesús: “Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano. Pero aun ahora estoy segura de que Dios te concederá cuanto le pidas”. Jesús le dijo: “Tu hermano resucitará”. Marta respondió: “Ya sé que resucitará en la resurrección del último día”. Jesús le dijo: “Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y todo aquel que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees tú esto?” Ella le contestó: “Sí, Señor. Creo firmemente que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo”.
Después de decir estas palabras, fue a buscar a su hermana María y le dijo en voz baja: “Ya vino el Maestro y te llama”. Al oír esto, María se levantó en el acto y salió hacia donde estaba Jesús, porque él no había llegado aún al pueblo, sino que estaba en el lugar donde Marta lo había encontrado. Los judíos que estaban con María en la casa, consolándola, viendo que ella se levantaba y salía de prisa, pensaron que iba al sepulcro para llorar allí y la siguieron.
Cuando llegó María adonde estaba Jesús, al verlo, se echó a sus pies y le dijo: “Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano”. Jesús, al verla llorar y al ver llorar a los judíos que la acompañaban, se conmovió hasta lo más hondo y preguntó: “¿Dónde lo han puesto?” Le contestaron: “Ven, Señor, y lo verás”. Jesús se puso a llorar y los judíos comentaban: “De veras ¡cuánto lo amaba!” Algunos decían: “¿No podía éste, que abrió los ojos al ciego de nacimiento, hacer que Lázaro no muriera?”
Jesús, profundamente conmovido todavía, se detuvo ante el sepulcro, que era una cueva, sellada con una losa. Entonces dijo Jesús: “Quiten la losa”. Pero Marta, la hermana del que había muerto, le replicó: “Señor, ya huele mal, porque lleva cuatro días”. Le dijo Jesús: “¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?” Entonces quitaron la piedra.
Jesús levantó los ojos a lo alto y dijo: “Padre, te doy gracias porque me has escuchado. Yo ya sabía que tú siempre me escuchas; pero lo he dicho a causa de esta muchedumbre que me rodea, para que crean que tú me has enviado”. Luego gritó con voz potente: “¡Lázaro, sal de allí!” Y salió el muerto, atados con vendas las manos y los pies, y la cara envuelta en un sudario. Jesús les dijo: “Desátenlo, para que pueda andar”.
Muchos de los judíos que habían ido a casa de Marta y María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él.

Versión breve
Lectura del santo evangelio según san Juan (11, 3-7. 17. 20-27. 33b-45)
En aquel tiempo, Marta y María, las dos hermanas de Lázaro, le mandaron decir a Jesús: “Señor, el amigo a quien tanto quieres está enfermo”. Al oír esto, Jesús dijo: “Esta enfermedad no acabará en la muerte, sino que servirá para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella”.
Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. Sin embargo, cuando se enteró de que Lázaro estaba enfermo, se detuvo dos días más en el lugar en que se hallaba. Después dijo a su discípulos: “Vayamos otra vez a Judea”.
Cuando llegó Jesús, Lázaro llevaba ya cuatro días en el sepulcro. Apenas oyó Marta que Jesús llegaba, salió a su encuentro; pero María se quedó en casa. Le dijo Marta a Jesús: “Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano. Pero aun ahora estoy segura de que Dios te concederá cuanto le pidas”.
Jesús le dijo: “Tu hermano resucitará”. Marta respondió: “Ya sé que resucitará en la resurrección del último día”. Jesús le dijo: “Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y todo aquel que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees tú esto?” Ella le contestó: “Sí, Señor. Creo firmemente que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo”.
Jesús se conmovió hasta lo más hondo y preguntó: “¿Dónde lo han puesto?” Le contestaron: “Ven, Señor, y lo verás”. Jesús se puso a llorar y los judíos comentaban: “De veras ¡cuánto lo amaba!” Algunos decían: “¿No podía éste, que abrió los ojos al ciego de nacimiento, hacer que Lázaro no muriera?”
Jesús, profundamente conmovido todavía, se detuvo ante el sepulcro, que era una cueva, sellada con una losa. Entonces dijo Jesús: “Quiten la losa”. Pero Marta, la hermana del que había muerto, le replicó: “Señor, ya huele mal, porque lleva cuatro días”. Le dijo Jesús: “¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?” Entonces quitaron la piedra.
Jesús levantó los ojos a lo alto y dijo: “Padre, te doy gracias porque me has escuchado. Yo ya sabía que tú siempre me escuchas; pero lo he dicho a causa de esta muchedumbre que me rodea, para que crean que tú me has enviado”. Luego gritó con voz potente: “¡Lázaro, sal de allí!” Y salió el muerto, atados con vendas las manos y los pies, y la cara envuelta en un sudario. Jesús les dijo: “Desátenlo, para que pueda andar”.
Muchos de los judíos que habían ido a casa de Marta y María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él.
Palabra del Señor
El Evangelio concluye sin aclamación. Todos se sientan y el guía vuelve a leer lentamente, como si se tratara de un lejano eco:
Yo soy la resurrección y la vida, dice el Señor;el que cree en mí no morirá para siempre”.¿Lo crees?
Permanecemos cinco minutos en silencio para meditar.
A continuación todos se levantan y profesan la fe la Iglesia, recitando el símbolo de los apóstoles.
Creo en Dios, Padre todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor,
que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo,
nació de Santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
fue crucificado, muerto y sepultado,
descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó de entre los muertos,
subió a los cielos
y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne
y la vida eterna. Amén.
Todos permanecen de pie para invocar la oración de los fieles,
según haya sido preparada o siguiendo  esta fórmula.Nos preparamos con un momento de silencio.
ORACIÓN DE LOS FIELES
Confirmados en nuestra fe por el regreso a la vida de Lázaro,
imploremos con confianza al Padre que escucha a su Hijo:
R/ Te rogamos, Señor.
Para que lejos de hundirse en la tempestad
la barca de tu Iglesia se convierta en un refugio para todos.
R/ Te rogamos, Señor.
Para que crezca en los catecúmenos el deseo del bautismo.
R/ Te rogamos, Señor.
Para que los hombres y mujeres de buena voluntad descubran,
en medio de sus tribulaciones, el sentido de su vida, escuchando tu Palabra.
R/ Te rogamos, Señor.
Para que nuestras familias sean animadas por la paciencia y la ternura.
R/ Te rogamos, Señor.
Por todas las personas atribuladas por el confinamiento.
R/ Te rogamos, Señor.
Para que los investigadores, médicos, y personal sanitario
encuentren la fuerza para continuar su labor con espíritu de servicio.
R/ Te rogamos, Señor.
Para que las personas hospitalizadas y sus familias
superen la prueba de la enfermedad.
R/ Te rogamos, Señor.
Por los difuntos que tú llamas a la resurrección.
R/ Te rogamos, Señor.
Cada quien puede compartir una intención de oración, al final de la cual todos responden:
R/ Te rogamos, Señor.

Al final, el guía introduce la oración del Señor:
Unidos en el Espíritu y en la comunión de la Iglesia,
fieles a la recomendación del Salvador
nos atrevemos a decir:
Se reza o canta el Padrenuestro:
Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
E inmediatamente todos proclaman:
Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.
El guía sigue diciendo:
Acabamos de unir nuestra voz
a la del Señor Jesús para orar al Padre.
Somos hijos en el Hijo.
En la caridad que nos une los unos a los otros,
renovados por la Palabra de Dios,
podemos intercambiar un gesto de paz,
signo de la comunión
que recibimos del Señor.
Todos intercambian un gesto de paz. Si fuera necesario, siguiendo las indicaciones de las autoridades, este gesto puede concretizarse en una inclinación profunda hacia el otro o, en familia, enviando un beso a distancia con dos dedos en los labios. 
Nos sentamos.
COMUNIÓN ESPIRITUAL
El guía dice:
Dado que no podemos recibir la comunión sacramental,
el Papa Francisco nos invita apremiantemente a realizar la comunión espiritual,
llamada también “comunión de deseo”.
El Concilio de Trento nos recuerda que
“se trata de un ardiente deseo de alimentarse con este Pan celestial,
unido a una fe viva que obra por la caridad,
y que nos hace participantes de los frutos y gracias del Sacramento”.
El valor de nuestra comunión espiritual
depende, por tanto, de nuestra fe en la presencia de Cristo en la Eucaristía,
como fuente de vida, de amor y de unidad,
así como de nuestro deseo de comulgar, a pesar de las circunstancias.
Con esta disposición de ánimo, les invito ahora a inclinar la frente,
a cerrar los ojos y vivir un momento de recogimiento.
Silencio
En lo más profundo de nuestro corazón,
dejemos crecer el ardiente deseo de unirnos a Jesús,
en la comunión sacramental,
y de hacer que su amor se haga vivo en nuestras vidas,
amando a nuestros hermanos y hermanas como Él nos ha amado.

Permanecemos cinco minutos en silencio en un diálogo de corazón a corazón con Jesucristo.
Podemos cantar un cántico de acción de gracias.
A continuación, nos ponemos de pie.
El guía pronuncia, en nombre de todos, la fórmula de la bendición:
Por intercesión de san N.
[patrón de la parroquia],de todos los santos y santas de Dios,
que el Señor de la perseverancia y la fortaleza
nos ayude a vivir el espíritu de
sacrificio, compasión y amor de Cristo Jesús.
De este modo, en comunión con el Espíritu Santo,
daremos gloria a Dios,
Padre de Nuestro Señor Jesucristo,
por los siglos de los siglos.
Amén.
Es posible concluir la celebración elevando un cántico a la Virgen María.

*
*       *
Para seguir santificando este domingo, se aconseja renovar la venerable tradición de las vísperas dominicales, celebrando hacia el final de la tarde el oficio de la Liturgia de las Horas o la Oración de la tarde para este domingo que propone Magnificat.

Aleteia Team