viernes, 19 de enero de 2018

El Papa Francisco llegó al Perú (video)



Bienvenido Papa Francisco


jueves, 18 de enero de 2018

14 etapas más o menos divertidas en la vida de una pareja

1 año, 5 años, 15, 25, 50 años… Cada etapa del matrimonio tiene sus pequeños placeres no siempre previstos.

Algunas parejas miden la duración de su matrimonio celebrando sus aniversarios de boda: bodas de papel, madera, plata, oro, titanio… Todos estos hermosos materiales simbolizan el tiempo que habéis pasado juntos, tiempo por el que transcurren fases en el matrimonio, a menudo poco gloriosas, pero no por ello menos importantes.
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Seis meses: etapa de “sujétame el pelo”

Es probable que paséis por esta etapa antes incluso de haber pronunciado vuestros votos matrimoniales. Y si, hasta el día de hoy, habéis recorrido todo este camino sin gastroenteritis ni intoxicación alimentaria, creedme, terminará por llegar. Es inevitable.
Y más vale, porque una vez pasada la etapa de “te he visto en un estado lamentable”, podréis afrontar sin pestañear todos los demás momentos sin ningún glamour que os aguardan.
Las náuseas matinales, las explosiones de pañales sucios, los pospartos, o incluso, la recuperación tras una cirugía en la cadera (que, si llega, mejor que sea lo más tarde posible).
Lo que debéis recordar es que no importa mucho lo que se os pase por la cabeza en ese momento. ¡A partir de entonces tendréis a alguien que os apoyará en cualquier situación!
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Un año: etapa de “papel higiénico”

Después de un año de matrimonio se celebran las bodas de papel. Así que, ¿por qué no hablar de papel higiénico? Lo cierto es que es todo un regalo ver un rollo nuevo que reemplazó al vacío, sin tener que pedírselo al cónyuge o hacerlo tú mismo.
Al cabo de un año, habréis aprendido que volver a casa con un ramo de flores en la mano no es nada comparado con comprobar si todavía hay leche en la nevera o detergente para poner la lavadora.
Todas estas pequeñas cosas (incluso cosas muy pequeñas, como tapar la pasta de dientes después de usarla) pueden ser importantes gestos diarios. Y así también se hace un matrimonio más fuerte.
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Cinco años: etapa de “la invasión”

Por la mañana, despertáis y constatáis que el cuerpo de tu cónyuge y el tuyo los separa uno o dos cuerpecitos dormidos, uno con el pie a dos centímetros de tu cara. Quizás incluso si buscáis un poco encontraréis un perro de peluche en el fondo de la colcha. ¿Y qué es esa sensación de calor y humedad que se extiende bajo tu espalda?
Esta etapa es una oportunidad para darse cuenta de que estar solo (seco y bien descansado) es algo muy sobrevalorado.
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Siete años: etapa de “dejamos de llevar la cuenta”

Es el momento en que os percatáis de que todos los marrones le caen al mismo cónyuge, como ordenar los armarios o encargarse de organizar la vuelta al colegio o las compras. Pero admitámoslo, también la pareja tiene otras tareas de las que ocuparse, como subir al tejado para comprobar una posible gotera en el canalón, atrapar un ratón en la cocina, arreglar una lámpara…
Por supuesto, al principio del matrimonio, se espera que los dos compartan todas las tareas de manera equitativa, para que cada uno haga su justa parte del esfuerzo. Pero, con el tiempo, nos despreocupamos más. Después de todo, más vale un hogar con orden y armonía que un ratón muerto, ¿no?
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Diez años: etapa de “más niños que manos” 

El ejército está movilizado y activo. Vuestro espacio vital ha sido invadido. Perdéis todas las batallas. Necesitáis refuerzos desesperadamente. Aunque solo tengáis un hijo, os sentís en inferioridad numérica. Y lo peor de todo, ¡sois perfectamente felices así!
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Doce años: etapa de “así son las cosas”

Tradicionalmente, en esta fecha se regalan sobre todo seda y perlas. Pero a vosotros lo que más os importa es la altura de la pila de ropa sucia y las facturas. Y qué decir de las cosas irritantes que hacéis cada uno… Y bueno, no vais a dejar de hacerlas ahora. ¿Y las cosas que pensabais poder cambiar del otro? No va a suceder. En ninguno de los dos. ¡Ni en sueños, queridos! Pero así es como son las cosas, y todo funciona bien y lo aceptáis. Así es como se fortalece el amor.
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Quince años: etapa de “los niños saben más que nosotros”

Ya no sabéis encender la tele nueva. Ni por qué el artista The Weeknd se escribe así, sin ‘e’. No tenéis ni idea y tampoco sabéis si deberíais saberlo. Pero eso no impide que vuestros adolescentes os lo recuerden a voces: “¡Es que no os enteráis de nada!”, seguido de un portazo en su habitación. Miráis a vuestro cónyuge y suspiráis. Al menos vivís eso juntos, poli bueno y poli malo, para superar los días difíciles y las malas notas.
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Veinte años: etapa de “todavía hay sorpresas” 

Lleváis tanto tiempo juntos oficialmente que parece que os conocéis y queréis por inercia. Ya no hay sorpresas… ¿O sí? Por ejemplo, cada vez que yo hago berenjenas para cenar, siempre me sorprende que a mi marido le gusten. ¡O quizás las odie! Nunca me acuerdo.
Durante todo este tiempo, él me sigue comprando cosas marrones por Navidad (guantes marrones, carteras marrones) porque piensa que me encanta el marrón, pero yo no recuerdo que nunca me haya gustado ese color. Luego los cambio por guantes rojos, carteras rosas. Él parece confuso. Pero bueno, no es nada grave, ¡podemos seguir sorprendiéndonos así!
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Veinticinco años: etapa del “gran regalo”

Hasta ahora, os dabais por satisfechos con una tarjeta bonita y una cena para festejar vuestro aniversario de bodas. Pero 25 años son palabras mayores… La ocasión parece exigir algo más importante. Además, son las bodas de plata… Pero, ¿y si pidiéramos algo más que eso? ¿Besos, abrazos, tiempo a solas para hablar de otra cosa que no sean facturas de luz y agua? Después de 25 años, sabéis que esos momentos de afecto y calidez son los mejores regalos.
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Treinta años: etapa de “llevamos más tiempo juntos que sin el otro”

Puede ser un sentimiento extraño pensar que nuestra existencia ha estado estrechamente ligada a otra persona durante tanto tiempo. Como dos viñas que han crecido una junto a la otra hasta convertirse en una sola planta.
Puede haber un breve momento de confusión de identidad y de reflexión filosófica. ¿Quién soy yo? ¿Sigo habiendo un “yo” separado? Pero entonces es el momento justo cuando tienes que sacar la basura, ir de compras para cenar y pasar por la tintorería… Así que se olvidan las grandes reflexiones. Y eso es porque dos cabezas valen más que una.
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Treinta y cinco años: etapa de “para vivir felices, vivamos ocultos”

Todos vuestros amigos de Facebook pasan unas vacaciones increíbles en lugares exóticos, con la mirada amorosa, para renovar sus votos matrimoniales. Pero ¿por qué vosotros no os estáis divirtiendo tanto para poder publicar fotos en las redes sociales? ¿Acaso su vida es mejor que la vuestra?
Y entonces se enciende la bombilla. Sabéis muy bien cuál es la verdad: un buen matrimonio está también (y ¿sobre todo?) en lo que se desarrolla en el ámbito privado. Como dijo el humorista Henny Youngman: “El secreto de un matrimonio feliz sigue siendo un secreto”.
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Cuarenta años: etapa de “todavía podría ponerme mi vestido de novia, pero…”

Digamos simplemente que vuestras medidas se han relajado, igual que vuestros pantalones. Por fortuna, ahora hay nombres más elegantes para ciertas prendas: “pantalones de yoga” o leggings… No suena del todo mal. Eso os permite decir que lleváis ropa cómoda porque está de moda.
En cuanto al hecho de que hayáis engordado unos cuantos kilos en los últimos años, está un poco relacionado con vuestro matrimonio. De todos modos, mientras los dos estéis sanos, no hay necesidad de demostrar nada a nadie…
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Cuarenta y cinco años: etapa de “¿QUE QUÉÉÉ?”

Por estas fechas, uno de los dos ya no oye muy bien. De todos modos, no importa mucho, ya sabes lo que va a decir el otro. Y el otro ya conoce tu respuesta. De hecho, todo lo que necesitáis es un pequeño gesto, un guiño o una simple mirada, y eso lo dice todo. Y funciona para todas las ocasiones. “No sé lo que estás diciendo. No te oigo”.
São Paulo Fotografia/Facebook

Cincuenta años y más: etapa de “mejores amigos”

Habéis pasado por todas las demás etapas juntos. Habéis tenido unos días muy buenos y otros muy malos. Pero siempre os queréis contar cómo os ha ido el día. Así que, si habéis llegado a este punto, levantad vuestra copa para brindar por vuestro único amor y también vuestro mejor amigo. Tener una amistad tan fuerte es lo que más importa al final porque, después de todo, ¿no es así como empezó todo?

 Antonia Van der Meer, aleteia

Si no ayuda a evangelizar, estorba: o reestructurarlo o tirarlo 10 pasos que cada parroquia debería considerar ya... o puede que desaparezca en diez o veinte años Karl Vaters escribe: "La cultura a nuestro alrededor está experimentando un giro de los de una vez por milenio, ahora mismo. Es una recalibración de la forma de pensar en todo: desde la moral, la sexualidad, nuestra identidad y nuestra teología". Él propone en ChristianityToday dos ideales para enfrentar esta situación desde las parroquias: 1- Mantener con fuerza los principios de Dios que nunca cambian (la teología y la moral perenne) 2- Adaptar los métodos parroquiales a un mundo de cambios rápidos Para ello, propone plantear 10 principios, y afirma que las iglesias o parroquias que no los trabajen desaparecerán en los próximos 10 o 20 años. 1. Firmeza en los temas bíblicas esenciales Las iglesias que mantienen los "temas bíblicos esenciales" (es decir, las que son conservadoras en temas de fe, familia, vida, lucha contra el pecado, necesidad de oración, confianza en la Biblia, etc...) se mantendrán mejor. Hay numerosas estadísticas que lo demuestran. Las iglesias protestantes "liberales", que no defienden la vida, el matrimonio, lo sobrenatural, etc... se vacían. "Una iglesia que abandone los principios bíblicos no solo no logrará sobrevivir, es que no merece sobrevivir", escribe Vaters. (El padre Longenecker explicaba aquí por qué no sobrevivirán). 2. Enfatizar el discipulado y el entrenamiento de líderes Efesios 4,11-12 pide "capacitar a los santos para el servicio". Los pastores -y párrocos- que hacían de todo (y no conseguían gran cosa) lograrán frutos si entrenan a otros miembros de la parroquia como responsables de muchas funciones importantes. Los métodos que formen discípulos y maestros de discípulos (2 Timoteo 2,2: "enseña a otros capaces de enseñar") darán fruto. (Sobre esto se habla mucho aquí en los Encuentros de Nueva Evangelización). 3. Reducir gastos En Estados Unidos las colectas y los donativos cada vez son menores, y no parece que vayan a crecer. En ambientes católicos europeos, la acumulación de templos, estructuras, etc... puede ahogar recursos que deberían servir para evangelizar. Karl Vaters avisa de que cada vez habrá menos personal pagado en las parroquias. En España, donde casi no hay, se debería hacer lo contrario: profesionalizar al menos algunos laicos eficaces en evangelización. Así, Cursos Alpha (con sede en Londres) o Life Teen (con sede en Atlanta) cuentan con equipos profesionales mínimos en España, de uno o dos laicos asalariados, dedicados a formar evangelizadores. La reducción de gastos pasaría por edificios más pequeños, voluntariado más eficaz, etc... 4. Replantearse el edificio: optimizar los espacios En Estados Unidos, cuanto más grande era tu edificio eclesial, más prestigio daba y más personas podía atraer. Esto ya no es así. También en el mundo empresarial recomiendan aplazar todo lo que puedas antes de comprar un edificio o alquilar un despacho: lo que puedas hacer desde tu ordenador de casa o taller del garaje, hazlo. También en lo eclesial las parroquias deben mantenerse austeras en sus instalaciones. Es importante encontrar las formas de sacar el máximo rendimiento a los espacios parroquiales que ya se tienen, adaptando horarios, actividades, etc... 5. Buscar socios estratégicos En muchos lugares hay iglesias pequeñas, incluso de denominaciones distintas, que se unen para trabajar en temas concretos comunes, quizá de servicio a los pobres o de evangelización. Hay grupos capaces de formar líderes y equipos de servicio en nuestra parroquia y que lo harán gratis o casi gratis. En ambientes católicos, esto podría implicar que parroquias vecinas o amigas colaboraran. O recurrir a los distintos movimientos y realidades eclesiales, que pueden dar mucha vida y frutos en una parroquia si se les ofrece espacios y acompañamiento. Los scouts (si son de buena doctrina) o LifeTeen (para adolescentes), Cursos Alpha, Cursillos de Cristiandad, Encuentros Emaús, movimientos matrimoniales o marianos, etc... pueden ser esos "socios estratégicos" que forman católicos adultos y activos en las parroquias. 6. Implicarse en el barrio o pueblo "Deberían dejar de conocer a tu iglesia como 'el edificio que está en tal calle' y referirse a ella como 'la gente que trabaja con los chicos y los pobres', o cualquier otro colectivo o servicio". La gente ha de saber que en la parroquia hay pasión por ofrecer ese servicio a la gente: a los pobres, o las madres solas, o los ancianos, o los inmigrantes, o los chicos de la calle... 7. Enfatizar a Jesús y la Palabra de Dios Muchas cosas distraen de lo esencial y otras cosas que antes funcionaban y nos gustaban ahora ya no lo hacen. Por eso, párrocos y evangelizadores deben plantearse esta pregunta: "¿Estoy dispuesto a dejar tal o cual método o actividad [piense aquí usted en sus actividades preferidas] si con eso logro llegar a más personas para acercarlas a Jesús?" ¿Hemos hecho ídolos de técnicas o tradiciones populares o parroquiales que ya no dan fruto? Al final, siempre hay que enfatizar a Jesús y la Palabra de Dios. 8. Reestructurar lo que haya que reestructurar "Deja de luchar por mantener tu método, servicio o tradición preferida viva. Si no es parte de la solución, es parte del problema". (O, como se decía en este encuentro, "si no sirve para evangelizar tíralo a la basura"). 9. Hacer discípulos, no solo conversos "Los conversos se suman a un club: los discípulos empiezan un movimiento. Los conversos siguen costumbres: los discípulos siguen a Jesús. Los conversos cambian de mentalidad: los discípulos cambian su vida... y las vidas de otros". (Lea aquí: 12 características de ser discípulo). 10. Responder a esto: ¿por qué debería sobrevivir tu parroquia? En ambientes católicos, las parroquias se mantienen porque lo decide así el obispo. Pero los clérigos y laicos que se esfuerzan en evangelizar y servir en la Iglesia con su tiempo y recursos pueden hacerse esta pregunta respecto a muchas de sus tareas. "Si tu iglesia (o parroquia, grupo o servicio) desapareciera mañana, ¿qué es lo que de verdad se perdería? Sí, es una pregunta dura. Quizá parece incluso cruel, irrespetuosa. Pero no lo es: es esencial. Cualquier congregación que no pueda responder rápidamente por qué debería sobrevivir, no lo conseguirá hacer". Empezar hoy "Se dice que el mejor momento para plantar un árbol fue hace 20 años, y que el segundo mejor momento es hoy. Lo mismo pasa con estos principios. Si ya los están aplicando, fortalécelos. Si no, empieza ahora. Sé incansable con ellos. No este año, sino cada año. La supervivencia de tu iglesia local depende de ello", insiste Karl Vaters.


10 pasos que cada parroquia debería considerar ya... o puede que desaparezca en diez o veinte años
¿Qué quedará de la parroquia cuando este bebé tenga 20 años? 


Karl Vaters,  pastor evangélico de California, escribe: "La cultura a nuestro alrededor está experimentando un giro de los de una vez por milenio, ahora mismo. Es una recalibración de la forma de pensar en todo: desde la moral, la sexualidad, nuestra identidad y nuestra teología".

Él propone en ChristianityToday dos ideales para enfrentar esta situación desde las parroquias: 


1- Mantener con fuerza los principios de Dios que nunca cambian (la teología y la moral perenne)

2- Adaptar los métodos parroquiales a un mundo de cambios rápidos

Para ello, propone plantear 10 principios, y afirma que las iglesias o parroquias que no los trabajen desaparecerán en los próximos 10 o 20 años. 

1. Firmeza en los temas bíblicas esenciales
Las iglesias que mantienen los "temas bíblicos esenciales" (es decir, las que son conservadoras en temas de fe, familia, vida, lucha contra el pecado, necesidad de oración, confianza en la Biblia, etc...) se mantendrán mejor. Hay numerosas estadísticas que lo demuestran. Las iglesias protestantes "liberales", que no defienden la vida, el matrimonio, lo sobrenatural, etc... se vacían. "Una iglesia que abandone los principios bíblicos no solo no logrará sobrevivir, es que no merece sobrevivir", escribe Vaters. (El padre Longenecker explicaba aquí por qué no sobrevivirán).

2. Enfatizar el discipulado y el entrenamiento de líderes
Efesios 4,11-12 pide "capacitar a los santos para el servicio". Los pastores -y párrocos- que hacían de todo (y no conseguían gran cosa) lograrán frutos si entrenan a otros miembros de la parroquia como responsables de muchas funciones importantes. Los métodos que formen discípulos y maestros de discípulos (2 Timoteo 2,2: "enseña a otros capaces de enseñar") darán fruto. (Sobre esto se habla mucho aquí en los Encuentros de Nueva Evangelización).

3. Reducir gastos
En Estados Unidos las colectas y los donativos cada vez son menores, y no parece que vayan a crecer. En ambientes católicos europeos, la acumulación de templos, estructuras, etc... puede ahogar recursos que deberían servir para evangelizar. Karl Vaters avisa de que cada vez habrá menos personal pagado en las parroquias. En España, donde casi no hay, se debería hacer lo contrario: profesionalizar al menos algunos laicos eficaces en evangelización. Así, Cursos Alpha (con sede en Londres) o Life Teen (con sede en Atlanta) cuentan con equipos profesionales mínimos en España, de uno o dos laicos asalariados, dedicados a formar evangelizadores. La reducción de gastos pasaría por edificios más pequeños, voluntariado más eficaz, etc...

4. Replantearse el edificio: optimizar los espacios
En Estados Unidos, cuanto más grande era tu edificio eclesial, más prestigio daba y más personas podía atraer. Esto ya no es así. También en el mundo empresarial recomiendan aplazar todo lo que puedas antes de comprar un edificio o alquilar un despacho: lo que puedas hacer desde tu ordenador de casa o taller del garaje, hazlo. También en lo eclesial las parroquias deben mantenerse austeras en sus instalaciones. Es importante encontrar las formas de sacar el máximo rendimiento a los espacios parroquiales que ya se tienen, adaptando horarios, actividades, etc...

5. Buscar socios estratégicos
En muchos lugares hay iglesias pequeñas, incluso de denominaciones distintas, que se unen para trabajar en temas concretos comunes, quizá de servicio a los pobres o de evangelización. Hay grupos capaces de formar líderes y equipos de servicio en nuestra parroquia y que lo harán gratis o casi gratis. En ambientes católicos, esto podría implicar que parroquias vecinas o amigas colaboraran. O recurrir a los distintos movimientos y realidades eclesiales, que pueden dar mucha vida y frutos en una parroquia si se les ofrece espacios y acompañamiento. Los scouts (si son de buena doctrina) o LifeTeen (para adolescentes), Cursos Alpha, Cursillos de Cristiandad, Encuentros Emaús, movimientos matrimoniales o marianos, Camino Neocatecumenal, etc... pueden ser esos "socios estratégicos" que forman católicos adultos y activos en las parroquias. 

6. Implicarse en el barrio o pueblo
"Deberían dejar de conocer a tu iglesia como 'el edificio que está en tal calle' y referirse a ella como 'la gente que trabaja con los chicos y los pobres', o cualquier otro colectivo o servicio". La gente ha de saber que en la parroquia hay pasión por ofrecer ese servicio a la gente: a los pobres, o las madres solas, o los ancianos, o los inmigrantes, o los chicos de la calle...

7. Enfatizar a Jesús y la Palabra de Dios
Muchas cosas distraen de lo esencial y otras cosas que antes funcionaban y nos gustaban ahora ya no lo hacen. Por eso, párrocos y evangelizadores deben plantearse esta pregunta: "¿Estoy dispuesto a dejar tal o cual método o actividad [piense aquí usted en sus actividades preferidas] si con eso logro llegar a más personas para acercarlas a Jesús?" ¿Hemos hecho ídolos de técnicas o tradiciones populares o parroquiales que ya no dan fruto? Al final, siempre hay que enfatizar a Jesús y la Palabra de Dios.


8. Reestructurar lo que haya que reestructurar
"Deja de luchar por mantener tu método, servicio o tradición preferida viva. Si no es parte de la solución, es parte del problema".  (O, como se decía en este encuentro, "si no sirve para evangelizar tíralo a la basura").

9. Hacer discípulos, no solo conversos
"Los conversos se suman a un club: los discípulos empiezan un movimiento. Los conversos siguen costumbres: los discípulos siguen a Jesús. Los conversos cambian de mentalidad: los discípulos cambian su vida... y las vidas de otros". (Lea aquí: 12 características de ser discípulo).

10. Responder a esto: ¿por qué debería sobrevivir tu parroquia?
En ambientes católicos, las parroquias se mantienen porque lo decide así el obispo. Pero los clérigos y laicos que se esfuerzan en evangelizar y servir en la Iglesia con su tiempo y recursos pueden hacerse esta pregunta respecto a muchas de sus tareas. 

"Si tu iglesia (o parroquia, grupo o servicio) desapareciera mañana, ¿qué es lo que de verdad se perdería? Sí, es una pregunta dura. Quizá parece incluso cruel, irrespetuosa. Pero no lo es: es esencial. Cualquier congregación que no pueda responder rápidamente por qué debería sobrevivir, no lo conseguirá hacer".

Empezar hoy
"Se dice que el mejor momento para plantar un árbol fue hace 20 años, y que el segundo mejor momento es hoy. Lo mismo pasa con estos principios. Si ya los están aplicando, fortalécelos. Si no, empieza ahora. Sé incansable con ellos. No este año, sino cada año. La supervivencia de tu iglesia local depende de ello", insiste Karl Vaters.


¿Cuál será la edad media de este grupo de católico(a)s?
P.J. Ginés, ReL

325 ¿Su Fe es la Fe de la Iglesia? ¡Compruébelo!

Esta es nuestra Fe, la Fe de la Iglesia que nos gloriamos de profesar en Cristo Jesús, Señor nuestro

 Fundamento de la autoridad

325 ¿En qué se basa la autoridad en la sociedad?
Toda sociedad depende de que su ordenamiento, su cohesión y su desarrollo sean ejercidos y fomentados por una autoridad legítima. Corresponde a la naturaleza del hombre, creada por Dios, que el hombre se deje regir por la autoridad legítima. [1897­-1902, 1918­-1919, 1922]


Naturalmente la autoridad en la sociedad no puede proceder de la mera arrogación, sino que debe estar legitimada por el derecho. Quién ha de gobernar y qué régimen político es el apropiado depende de la voluntad de los ciudadanos. La Iglesia no se vincula a ningún régimen político. sino que establece únicamente que no deben contradecir al BIEN COMÚN.
 Fundamento de la autoridad


* El texto (pregunta y respuesta) proviene del Youcat = Catecismo para Jóvenes. Los números que aparecen después de la respuesta hacen referencia al pasaje correspondiente del Catecismo de la Iglesia Católica que desarrolla el tema aún más. Basta un clic en el número y será transferido. 

Bienvenido Papa Francisco


Bienvenido, Papa Francisco, te ama el Perú





miércoles, 17 de enero de 2018

Cómo evitar que una madre llegue al agotamiento

La acumulación de tareas y la sensación de que está sola en la batalla son un peligro real. Veamos cómo se detecta el "burnout" y se remedia o se previene.

Cuando se casa y forma una familia, la mujer adquiere una dimensión distinta. Se fortalece en todos los campos, se enriquece en el terreno personal y afectivo, encaja las piezas en el terreno profesional, toma decisiones que condicionan su maternidad y como consecuencia de ella su ser por entero…
Transcurre el tiempo y desde el momento en que una es madre comienza a viajar por la vida con una lista de ocupaciones y preocupaciones: desde la compra hasta la agenda escolar de los hijos, desde el calendario de vacunaciones hasta la reunión con un profesor para aclarar el comportamiento del adolescente… ¡Y todo esto sin contar con las preocupaciones del trabajo fuera de casa!
Puede ocurrir que la mujer, llegados a un cierto punto, se encuentre con un peso (no físico pero sí moral) que le excede. Si uno se fija (y a veces son las amigas quienes lo detectan o un familiar, pero raramente el marido), puede observar varios síntomas.
Aquí enumera algunos José Luis Galdón, experto en cuestiones de pareja y familia desde hace más de 15 años y director del Centro de Atención Familiar Athlos, de Valencia:
  1. En el arreglo personal no va tan cuidada como antes: dice que no le da tiempo a ir de compras, distancia el paso por la peluquería… y lo más importante, está disgustada por esto que le sucede.
  2. Se queja del marido porque no le presta atención:  aunque puede parecer egoísmo por su parte, hay que analizar qué grado de razón tiene.
  3. Ansiedad o insomnio: se levanta con la sensación de estar cansada y sin alegría para afrontar el nuevo día.
  4. Tiene la sensación de que todo se pone en su contra. Se enfada consigo misma y con los que le rodean por no llegar a todo.
  5. Discusiones frecuentes con la pareja por cualquier motivo: se llega a las faltas de respeto en las discusiones.
Cuando algunos de estos síntomas aparecen, es necesario parar y afrontar la situación hablando con el marido/la mujer, señala Galdón, ya que el matrimonio es “cosa de dos” y esto es lo nuclear.
“Habrá que analizar los fallos que hemos podido tener en nuestra relación y tratar de solucionarlos. Si vemos que no encontramos la solución, será bueno que nos dejemos ayudar por los profesionales adecuados”, señala el experto.

Evitar que aparezca la “superwoman”

La situación de agotamiento, de “estar quemada” y haber llegado al límite de las posibilidades obliga a que las mujeres reflexionemos también sobre nuestro modo de afrontar la vida, en cuanto al sentido que damos a las cosas y en cuanto al papel que nos otorgamos en el quehacer cotidiano.
“Hay que tener en cuenta -explica Galdón- quela mujer suele sentirse y actuar como  “superwoman” y eso al marido le favorece bastante. Es un error, aunque es muy frecuente. Las mujeres suelen llevarse al trabajo la fiebre del pequeño, las malas notas del segundo, y todos los problemas familiares y esto supone un auténtico agobio”.


© Kzenon
Por el contrario, “el hombre suele funcionar con bastante facilidad en modo trabajo, modo familia, modo amigos, etc. y cambia fácilmente de un modo a otro, pero no se interfieren”. Es la famosa metáfora del armario con varios cajones que no se comunican entre sí.
El hombre, cuando está en un cajón, está inmerso en él y solo en él. Una mujer, en cambio, establece relación entre todos los asuntos de todos los ámbitos de la vida.

Qué hacer para evitar el agotamiento

Como sugerencias prácticas, José Luis Galdón propone:
1. Distribuir entre los dos (y en la medida que puedan los hijos), las tareas del hogar y si es necesario delegar las que sean menos importantes. La casa es de los dos (y de los hijos), y así deben de sentirla.
2. Hablar entre los dos y organizar este reparto de tareas.
3. Hacer seguimiento de las mismas y corregir según convenga.
4. Tener a la semana un rato para estar solos y poder resolver los asuntos que se vayan presentando, además de disfrutar de la compañía del otro.

Dolors Massot, aleteia


Las 50.000 almas rescatadas de la muerte

El buque Cantabria patrulla las aguas del Mediterráneo para rescatar a los inmigrantes que tratan de llegar a Europa y, sobre todo, detener a los traficantes de seres humanos

El mar Mediterráneo se ha convertido en un gran cementerio. Solo en 2017 han muerto en él 2.726 personas, lo que supone casi la mitad de las víctimas migrantes de todo el mundo según la Organización Internacional para las Migraciones. La lista sería más abultada de no ser, entre otros, por el buque de aprovisionamiento de combate (BAC) Cantabria, de la Armada española, que desde el 31 de agosto ha salvado a un millar de personas del mar.
“Esto es solo una parte de las 50.000 personas rescatadas por el conjunto de unidades navales que, como el Cantabria, participan en la Operación Sophia de la Unión Europea desde el verano de 2015”, explica a Alfa y Omega José María Fernández de la Puente Millán, comandante del buque Cantabria.
Twitter-Estado Mayor Defensa

Acabar con el tráfico de personas

El objetivo no es solo salvar migrantes sino, fundamentalmente, “desbaratar el modelo de negocio de los traficantes de personas en el Mediterráneo central y, en concreto, desde Libia con destino a Europa”, añade el comandante, cuya embarcación ostenta el cargo de buque de mando de la misión europea.
Para lograrlo, el Cantabria patrulla frente a las costas libias, que es donde actúan principalmente las redes mafiosas. Por un lado, “vigilamos la existencia de barcas de inmigrantes en peligro a las que rescatar” y, por otro, “estamos alerta por si van acompañados de los presuntos traficantes”, que suelen seguir a sus clientes para recuperar, y así poder reutilizar, la embarcación abandonada a la deriva una vez que sus ocupantes han sido rescatados.
“Ahí, justo en el momento en el que salen de las aguas territoriales libias que, por motivos de legalidad internacional, no podemos franquear, es cuando entramos en acción para intentar cogerlos”.
Tras el rescate o la detención, los inmigrantes o los presuntos traficantes son trasladados “a Italia, nunca a otros estados y, aún menos, devueltos a Libia”, explica el comandante. Sin embargo, “es difícil acabar con las mafias combatiéndolas únicamente desde la mar”. Para terminar con los traficantes “es imprescindible que Libia alcance la estabilidad política necesaria que permita su reconstrucción como Estado, y que así sea capaz de combatir ella misma a las redes que operan en su territorio”. Por ello, es “fundamental” que la comunidad internacional “apoye a Libia a lograr dicho objetivo”.

Al mar, parapléjico

Mientras tanto, del país africano siguen saliendo inmigrantes al mar. Hay quien se lanza a las traicioneras aguas del Mediterráneo sin saber nadar o, incluso, sin poder hacerlo. “En uno de los rescates –cuenta Fernández de la Puente–, tuvimos que subir a un inmigrante en camilla porque tenía heridas en las piernas y no podía andar. Creíamos que era momentáneo. Se le atendió médicamente, pero no reaccionaba. No se levantaba ni a comer. Nos dimos cuenta de que era paralítico. Durante su periodo de esclavitud sufrió diferentes castigos físicos que le provocaron la parálisis y, aun así, decidió echarse al mar, donde hubiese muerto seguro en caso de naufragio por no poder nadar”.
Armada Española-(CC BY-NC-SA 2.0)

Se están ganando el cielo

El buque Cantabria se dedica a luchar contra los traficantes y a rescatar inmigrantes. Pero, “lamentablemente, el Mediterráneo es muy grande y no siempre podemos llegar a tiempo a todos los salvamentos”, explica su comandante, José María Fernández de la Puente.
En esos momentos, en los que la dotación tiene que hacer frente a situaciones trágicas, se mezclan sentimientos encontrados. “A la satisfacción de haber salvado vidas unimos la tristeza de no haber podido hacer más”.
Todas estas experiencias “se van acumulando sobre la tripulación del Cantabria”. Por eso, “para alentar y reforzar el ánimo de todos los que participamos en esta dura tarea”, el comandante quiso que los miembros del buque participaran en la audiencia general del Papa del 15 de noviembre.
Tras su celebración, Francisco saludó públicamente “a la tripulación del buque Cantabria, que presta su servicio en el Mediterráneo a favor de los inmigrantes. “Gracias, gracias por lo que hacen. Muchas gracias”. En aquel momento, Fernández de la Puente se sintió “como el alumno que tiene la oportunidad de asistir y atender en vivo a una lección magistral de la máxima autoridad en la materia”, confiesa a Alfa y Omega.
Pero el Santo Padre no se conformó solo con el saludo público. Posteriormente, se acercó a estrechar la mano de los militares. “Las cosas que habrán visto ustedes cuando no pudieron llegar a tiempo…”, les dijo Bergoglio. El comandante pidió entonces al Pontífice que rezara –como él mismo hace– por las víctimas de los naufragios. “Y por ustedes –respondió el Papa–. No se imaginan el modelo que son para los corazones cerrados que no quieren recibir [inmigrantes], o que los esclavizan en la otra orilla. Que Dios los bendiga. Se están ganando el cielo”.
Publicado en Alfa y Omega por José Calderero de Aldecoa @jcalderero


324 ¿Su Fe es la Fe de la Iglesia? ¡Compruébelo!


Esta es nuestra Fe, la Fe de la Iglesia que nos gloriamos de profesar en Cristo Jesús, Señor nuestro


 Principios de la Sociedad
324. ¿Sobre qué principios se fundamenta una sociedad?
Toda sociedad se fundamenta en una jerarquía de valores que se realiza mediante la justicia y la caridad. [1886-1889, 1895-1896]

Ninguna sociedad puede perdurar si no se fundamenta en valores que se reflejen en una ordenación justa de las relaciones y en una consecución activa de la justicia. Así, el hombre no puede convertirse nunca en un medio para el fin de la acción social. Toda sociedad necesita 
constantemente la conversión de las estructuras injustas. En definitiva esto sólo lo logra la caridad, el mayor mandamiento social. Ella respeta a los otros. Exige justicia. Hace posible la conversión de las relaciones equivocadas. 
Principios de la Sociedad

* El texto (pregunta y respuesta) proviene del Youcat = Catecismo para Jóvenes. Los números que aparecen después de la respuesta hacen referencia al pasaje correspondiente del Catecismo de la Iglesia Católica que desarrolla el tema aún más. Basta un clic en el número y será transferido. 

martes, 16 de enero de 2018

"El dueño del sábado": la liberación aportada por Cristo


En el evangelio de hoy Jesús se declara 'Dueño del Sábado'



 Jesús dueño del sábado

Esta novedad radical que la Eucaristía introduce en la vida del hombre ha estado presente en la conciencia cristiana desde el principio. Los fieles percibieron en seguida el influjo profundo que la celebración eucarística ejercía sobre su estilo de vida. San Ignacio de Antioquía (?-v. 110) expresaba esta verdad definiendo a los cristianos como “los que han llegado a la nueva esperanza”, y los presentaba como los que viven “según el domingo”. Esta fórmula del gran mártir antioqueno pone claramente de relieve la relación entre la realidad eucarística y la vida cristiana en su cotidianidad. La costumbre característica de los cristianos de reunirse el primer día después del sábado para celebrar la resurrección de Cristo —según el relato de san Justino mártir (v. 100-160) — es el hecho que define también la forma de la existencia renovada por el encuentro con Cristo.


La fórmula de san Justino —“vivir según el domingo”— subraya también el valor paradigmático que este día santo posee con respecto a cualquier otro día de la semana. En efecto, su diferencia no está simplemente en dejar las actividades habituales, como una especie de paréntesis dentro del ritmo normal de los días. Los cristianos siempre han vivido este día como el primero de la semana, porque en él se hace memoria de la radical novedad traída por Cristo. Así pues, el domingo es el día en que el cristiano encuentra aquella forma eucarística de su existencia que está llamado a vivir constantemente. “Vivir según el domingo” quiere decir vivir conscientes de la liberación traída por Cristo y desarrollar la propia vida como ofrenda de sí mismos a Dios, para que su victoria se manifieste plenamente a todos los hombres a través de una conducta renovada íntimamente.

Benedicto XVI, papa 2005-2013
Exhortación apostólica “Sacramentum caritatis” §72

323 ¿Su Fe es la Fe de la Iglesia? ¡Compruébelo!

Esta es nuestra Fe, la Fe de la Iglesia que nos gloriamos de profesar en Cristo Jesús, Señor nuestro

subsidiariedad
323. ¿Cómo puede el individuo estar integrado en la sociedad de manera que pueda, sin embargo, desarrollarse libremente?
El individuo puede desarrollarse libremente en la sociedad si se respeta el «principio de subsidiariedad». [1883­-18851894]


El principio de subsidiariedad, desarrollado por la  DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA afirma: lo que puede hacer el individuo por sí mismo y por sus propias fuerzas no debe ser suplantado por una instancia superior. Una estructura social de orden superior no debe interferir ni asumir las competencias de una estructura de orden inferior. Más bien es su función actuar de modo secundario (subsidiario) allí donde el individuo o las instituciones pequeñas se vean superadas por sus tareas.

subsidiariedad



* El texto (pregunta y respuesta) proviene del Youcat = Catecismo para Jóvenes. Los números que aparecen después de la respuesta hacen referencia al pasaje correspondiente del Catecismo de la Iglesia Católica que desarrolla el tema aún más. Basta un clic en el número y será transferido.