Entradas populares

miércoles, 12 de agosto de 2026

Evangelio del día Miércoles 19a. Semana TO


 


Santa Juana Francisca Chantal , Beato Flavio Argüeso GonzálezMás...

Libro de Ezequiel 9,1-7.10,18-22.

El gritó fuertemente a mis oídos: "Acérquense, Castigos de la ciudad, cada uno con su instrumento de exterminio en la mano".
Entonces llegaron seis hombres del lado de la puerta superior que mira hacia el norte, cada uno con su instrumento de destrucción en la mano. En medio de ellos había un hombre vestido de lino, con la cartera de escriba en la cintura. Todos entraron y se detuvieron delante del altar de bronce.
La gloria del Dios de Israel se levantó de encima de los querubines sobre los cuales estaba, se dirigió hacia el umbral de la Casa, y llamó al hombre vestido de lino que tenía la cartera de escriba en la cintura.
El Señor le dijo: "Recorre toda la ciudad de Jerusalén y marca con una T la frente de los hombres que gimen y se lamentan por todas las abominaciones que se cometen en medio de ella".
Luego oí que les decía a los otros: "Recorran la ciudad detrás de él, hieran sin una mirada de piedad y sin tener compasión.
Maten y exterminen a todos, ancianos, jóvenes, niños y mujeres, pero no se acerquen a ninguno que esté marcado con la T. Comiencen por mi Santuario". Y comenzaron por los ancianos que estaban delante de la Casa.
Después dijo: "Contaminen la Casa y llenen de víctimas los atrios; luego salgan y golpeen en la ciudad".
La gloria del Señor salió de encima del umbral de la Casa y se detuvo sobre los querubines.
Al salir, los querubines desplegaron sus alas y se elevaron del suelo, ante mis propios ojos, y las ruedas lo hicieron al mismo tiempo. Ellos se detuvieron a la entrada de la puerta oriental de la Casa de Señor, y la gloria del Dios de Israel estaba sobre ellos, en lo alto.
Eran los seres vivientes que yo había visto debajo del Dios de Israel a orillas del río Quebar, y reconocí que eran querubines.
Cada uno tenía cuatro rostros y cuatro alas, y una especie de manos de hombre debajo de sus alas.
En cuanto a la forma de sus rostros, era la misma que yo había visto en una visión a orillas del río Quebar. Cada uno avanzaba derecho hacia adelante.


Salmo 113(112),1-2.3-4.5-6.

Alaben, servidores del Señor,
alaben el nombre del Señor.
Bendito sea el nombre del Señor,
desde ahora y para siempre.

Desde la salida del sol hasta su ocaso,
sea alabado el nombre del Señor.
El Señor está sobre todas las naciones,
su gloria se eleva sobre el cielo.

¿Quién es como el Señor, nuestro Dios,
que tiene su morada en las alturas,
y se inclina para contemplar
el cielo y la tierra?


Evangelio según San Mateo 18,15-20.

Jesús dijo a sus discipulos:
Si tu hermano peca, ve y corrígelo en privado. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano.
Si no te escucha, busca una o dos personas más, para que el asunto se decida por la declaración de dos o tres testigos.
Si se niega a hacerles caso, dilo a la comunidad. Y si tampoco quiere escuchar a la comunidad, considéralo como pagano o publicano.
Les aseguro que todo lo que ustedes aten en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desaten en la tierra, quedará desatado en el cielo.
También les aseguro que si dos de ustedes se unen en la tierra para pedir algo, mi Padre que está en el cielo se lo concederá.
Porque donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre, yo estoy presente en medio de ellos.

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.



Bulle

Santa Teresa de Calcuta (1910-1997)
fundadora de las Hermanas Misioneras de la Caridad
El amor más grande


«Todo lo que desatareis en la tierra, será desatado en el cielo»: el sacramento del perdón

El otro día un periodista me hizo una curiosa pregunta: "¿Incluso usted tiene que confesarse?" Sí, le dije. Me confieso cada semana. "Entonces Dios tiene que ser muy exigente, si hasta usted tiene que confesarse."
Seguro que su hijo a veces se equivoca, le dije. Y ¿qué ocurre cuando viene y le dice «papá, lo siento»?, ¿qué hace usted? Lo rodea con sus brazos y lo besa. ¿Por qué? Pues porque esa es su manera de decirle que lo ama. Dios hace lo mismo. Nos ama tiernamente. Por lo tanto cuando pecamos o cometemos un error, lo que debemos hacer es servirnos de eso para acercarnos más a Dios. Digámosle humildemente: «Sé que no debería haber hecho esto, pero incluso esta falta te la ofrezco».
Si hemos pecado o cometido un error, digámosle: «¡Lo siento! Me arrepiento». Dios es un Padre que perdona. Su clemencia es mayor que nuestros pecados. Él nos perdonará.
(EDD)

Reflexión sobre el cuadro

Jesús concluye el Evangelio de hoy con una maravillosa promesa: “Donde dos o tres se reúnan en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”. A lo largo de los siglos, estas sencillas palabras nos han animado a los cristianos a reunirnos en la fe, ya sea para celebrar la misa, la adoración eucarística, un estudio bíblico, una reunión parroquial o, simplemente, para que dos amigos recen juntos. Lo importante no es el número de personas que se reúnen. El Señor no mide la fe por el número de personas. Aunque solo se reúnan dos o tres en su nombre, el propio Cristo está presente entre ellos.

En una época en la que podemos desanimarnos ante el descenso del número de feligreses o la reducción del tamaño de las parroquias, el Evangelio de hoy nos invita a mirar con otros ojos. Es fácil fijarnos en los bancos vacíos o comparar la asistencia a misa de hoy con la de generaciones anteriores. Jesús, sin embargo, dirige nuestra atención hacia otro lugar. Dondequiera que los creyentes se reúnan en su nombre, por pequeña que sea la asamblea, está ocurriendo algo extraordinario. Cristo resucitado está presente, no solo como una idea reconfortante, sino como una presencia viva y activa, que fortalece, sana y transforma silenciosamente a quienes se han reunido.

Por eso, siempre que nuestra salud y las circunstancias lo permitan, es importante reunirnos físicamente con los demás para el culto. Ver la misa por Internet es un regalo precioso para quienes no pueden salir de casa, están enfermos o no pueden desplazarse, pero nunca puede sustituir por completo el hecho de estar presentes en la comunidad de fieles. El cristianismo es una fe encarnada. Dios vino a nosotros en carne y hueso, y sigue uniéndonos como su Cuerpo. Cuando nos reunimos en torno al altar, hacemos mucho más que ocupar el mismo edificio: nos convertimos en la Iglesia reunida físicamente, permitiendo que Cristo actúe entre nosotros.

Nuestro cuadro, obra del artista noruego Adolph Tidemand, representa una reunión de oración en una casa de campo corriente. La escena muestra un encuentro de los haugianos, seguidores del predicador laico luterano Hans Nielsen Hauge (1771-1824), quien recorrió toda Noruega animando a la gente a profundizar en su fe. A principios del siglo XIX, este tipo de reuniones religiosas celebradas sin un ministro ordenado eran, de hecho, ilegales según la legislación noruega, por lo que a menudo tenían lugar en secreto en casas o graneros, en lugar de en iglesias.

Vemos a un predicador de pie sobre un sencillo taburete, con la Biblia en la mano, mientras hombres, mujeres y niños se reúnen a su alrededor con atención. Nadie domina la escena. En cambio, cada rostro cuenta su propia historia: algunos oyentes están profundamente conmovidos, otros pensativos, otros absortos en silencio en la oración y otros distraídos. Un haz de luz se cuela por la chimenea del tejado y recae sobre el predicador, simbolizando con delicadeza la luz de la Palabra de Dios que inspira sus palabras. No se trata de un cuadro sobre una gran liturgia ni sobre la magnífica arquitectura de una iglesia. Más bien, nos recuerda que Cristo está igualmente presente siempre que los creyentes se reúnen en su nombre, ya sea en una catedral o en una sencilla casa.

by Padre Patrick van der Vorst

Oración


martes, 11 de agosto de 2026

7 anécdotas curiosas que revelan la fe de Clara de Asís: ¡«inventó» las fotocopias y la televisión!

 El 11 de agosto la Iglesia celebra la fiesta de esta gran santa italiana

Fue la primera mujer en la Iglesia en escribir una Regla aprobada por el Papa. 

Fue la primera mujer en la Iglesia en escribir una Regla aprobada por el Papa. f

A Clara de Asís, cuya fiesta se celebra este 11 de agosto, le llamaban "la hermana Luna", porque "el sol" era Francisco de Asís, y así esta mujer quedaba más en la penumbra. 

Sin embargo, hoy podemos asegurar que aquella muchacha, doce años más joven que Francisco, hija de una familia noble venida a menos en la Italia del siglo XIII es, con todo derecho, una persona que brilla con luz propia

De hecho, de su intensa vida espiritual se pueden extraer varias anécdotas que demuestran la santidad de esta joven mujer. A continuación, enumeramos siete de las más interesantes:

1. Milagro del pan y la cruz: toda una "fotocopia"

En una de las visitas del Papa al convento de Santa Clara, a las doce del día, la joven invitó a comer al Santo Padre pero éste no accedió. Entonces ella le pidió que, por favor, bendijera los panes para que quedaran de recuerdo, pero el Papa respondió:

- Quiero que seas tú la que bendigas estos panes.

Santa Clara le dijo que sería irrespetuoso por su parte hacer eso delante del Vicario de Cristo. El Papa, entonces, le ordenó bajo voto de obediencia que haciera la señal de la cruz. Ella bendijo los panes, haciéndole la señal de la cruz y, al instante, quedó la cruz impresa sobre todos los panes.

2. Lavar y besar los pies con humildad extrema

Santa Clara guardaba grandes atenciones a las hermanas que mendigaban fuera del monasterio. Hasta llegaba a lavarles los pies cuando regresaban.

En una ocasión, después de haber lavado los pies, quiso besarlos. La hermana, no soportando tanta humildad, retiró el pie, sin querer, y golpeó el rostro de Clara. Pese al hilo de sangre de la nariz, la santa volvió a tomar con ternura el pie y bajo la misma planta estampó un beso.

3. "Primera transmisión televisiva"

Gravemente enferma, Clara ya no podía asistir a la misa navideña. Según la tradición, contempló la celebración "en vivo" desde su celda, como si la televisión la proyectara hasta allí. Este evento llevó al Papa Pío XII a declararla patrona de la televisión y las telecomunicaciones.

4. Ahuyentó a los sarracenos con la custodia

En 1241, ante el ataque de sarracenos a las murallas de Asís, Clara, temerosa pero firme, tomó la custodia con la Eucaristía y salió al exterior. Los invasores huyeron despavoridos ante esa presencia divina.

5. Ayuno penintencial para liberar Asís

Ese mismo año, convocó a sus hermanas a ayunar y a cubrirse de ceniza para orar por la ciudad. A la mañana siguiente, el ejército enemigo se retiró —ya fuera por tormenta, peste o la fuerza de la oración— .

6. El corte de pelo como renuncia radical

Cuando huyó de su hogar para unirse a Francisco (1212), le cortaron simbólicamente el cabello ante el altar, rechazando su vida nobiliaria. Luego, su familia intentó recuperar a su hermana Inés, pero Clara rezó y logró que regresara ante su decisión libre.

7. Una regla hecha por una mujer

Clara fue la primera mujer en la Iglesia en escribir una Regla aprobada por el Papa (Inocencio IV, 1253). Fue un acto de liderazgo espiritual que consolidó la Segunda Orden Franciscana.

Estas anécdotas muestran a una mujer humilde y radical, valiente, fiel y profundamente centrada en el poder de la presencia de Cristo. Su ejemplo resuena hoy: confianza, obediencia, fraternidad y coraje espiritual siguen siendo luz para nuestro tiempo.

ReL

 Aclarando:         Diferencia entre Adoración y Veneración

  • Adoración: Es el culto supremo debido solo a Dios, Creador y Señor de todo.
  • Veneración (dulía): Es la honra y el respeto hacia los santos como amigos y modelos de fidelidad a Cristo.
  • Hiperdulía: Es el culto especial de veneración que se le otorga a la Virgen María, por ser la Madre de Dios. [1, 2, 3]
Fundamentos de esta práctica católica
  • Comunión de los santos: La Iglesia enseña que los cristianos forman un solo cuerpo místico en Cristo, lo que une a los fieles de la Tierra con los que ya están en el cielo. [1]
  • Intercesión: Los santos no reemplazan a Dios; al contrario, oran e interceden ante el Padre por las necesidades de los creyentes. [1]
  • Uso de imágenes y reliquias: Las imágenes y reliquias de los mártires no se adoran; sirven como recordatorios visibles que estimulan la fe y dirigen el pensamiento hacia las realidades divinas. [1, 2, 3]





Evangelio del día Martes 19a. Semana TO - Memoria de Santa Clara


 

Santa Clara de Asís , San Rufino de AsísMás...

Libro de Ezequiel 2,8-10.3,1-4.

Y tú, hijo de hombre, escucha lo que te voy a decir; no seas rebelde como ese pueblo rebelde: abre tu boca y come lo que te daré.
Yo miré y vi una mano extendida hacia mí, y en ella había un libro enrollado.
Lo desplegó delante de mí, y estaba escrito de los dos lados; en él había cantos fúnebres, gemidos y lamentos.
El me dijo: Hijo de hombre, come lo que tienes delante: como este rollo, y ve a hablar a los israelitas.
Yo abrí mi boca y él me hizo comer ese rollo.
Después me dijo: Hijo de hombre, alimenta tu vientre y llena tus entrañas con este libro que yo te doy. Yo lo comí y era en mi boca dulce como la miel.
El me dijo: Hijo de hombre, dirígete a los israelitas y comunícales mis palabras.


Salmo 119(118),14.24.72.103.111.131.

Me alegro de cumplir tus prescripciones,
más que de todas las riquezas.

Porque tus prescripciones son todo mi deleite,
y tus preceptos, mis consejeros.

Para mí vale más la ley de tus labios
que todo el oro y la plata.

¡Qué dulce es tu palabra para mi boca,
es más dulce que la miel!

Tus prescripciones son mi herencia para siempre,
porque alegran mi corazón.

Abro mi boca y aspiro hondamente,
porque anhelo tus mandamientos.


Evangelio según San Mateo 18,1-5.10.12-14.

En aquel momento los discípulos se acercaron a Jesús para preguntarle: "¿Quién es el más grande en el Reino de los Cielos?".
Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de ellos
y dijo: "Les aseguro que si ustedes no cambian o no se hacen como niños, no entrarán en el Reino de los Cielos.
Por lo tanto, el que se haga pequeño como este niño, será el más grande en el Reino de los Cielos.
El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí mismo.
Cuídense de despreciar a cualquiera de estos pequeños, porque les aseguro que sus ángeles en el cielo están constantemente en presencia de mi Padre celestial."
¿Qué les parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y una de ellas se pierde, ¿no deja las noventa y nueve restantes en la montaña, para ir a buscar la que se extravió?
Y si llega a encontrarla, les aseguro que se alegrará más por ella que por las noventa y nueve que no se extraviaron.
De la misma manera, el Padre que está en el cielo no quiere que se pierda ni uno solo de estos pequeños."

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.



Bulle

San Juan María Vianney (1786-1859)
presbítero, párroco de Ars
Pensamientos elegidos del santo Cura de Ars (J. Frossard, Tequi 2007), trad. sc©evangelizo.org


La unión a Dios

El Buen Dios no tiene necesidad de nosotros. Si nos pide rezar, es porque quiere nuestra felicidad y nuestra felicidad sólo se puede encontrara así. Cuando nos ve llegar, inclina su corazón hacia abajo, hacia su pequeña criatura, como un padre que se inclina hacia su hijo que le habla, para escucharlo.
A la mañana, tenemos que hacer como el niño que está en su cuna. Apenas abre los ojos, rápido mira a su madre…
Tenemos dos medios para unirnos con nuestro Señor y recibir la salvación: la oración y los sacramentos. Todos los que han devenidos santos, han frecuentado los sacramentos y han elevado el alma a Dios con la oración.
(EDD)

Reflexión sobre el cuadro

Hoy celebramos la fiesta de Santa Clara de Asís (1194-1253), una de las primeras seguidoras de San Francisco y fundadora de la Orden de las Damas Pobres, más tarde conocida como las Clarisas. Inspirada por la adhesión radical de Francisco al Evangelio, Clara dejó atrás una vida de riqueza y privilegios para dedicarse por completo a Cristo. Junto con sus hermanas, abrazó una vida de oración, silencio y pobreza absoluta, renunciando a las posesiones tanto a título personal como comunitario. Su compromiso con la pobreza evangélica fue tan inquebrantable que pasó años solicitando a los papas lo que se conoció como el ’Privilegio de la Pobreza», es decir, el derecho a no poseer nada. Poco antes de su muerte, su Regla de Vida recibió la aprobación papal, convirtiéndose así en la primera regla monástica de la historia de la Iglesia que se sabe que fue escrita por una mujer. Tras su muerte, su comunidad pasó a denominarse Orden de Santa Clara, o simplemente las Clarisas.

Esta hermosa pintura de mediados del siglo XV, obra de Giovanni di Paolo, ilustra uno de los milagros atribuidos a Santa Clara tras su muerte. En la esquina superior derecha, aparece envuelta en un radiante resplandor dorado, respondiendo a las desesperadas plegarias de una madre afligida. Según la leyenda, un niño pequeño de los alrededores de Asís había sido arrebatado por un lobo feroz, y toda esperanza parecía perdida. La angustiada madre recurrió a Santa Clara, implorando su intercesión. Clara rezó con gran compasión y pronto se produjo el milagro: el lobo regresó, no como una bestia salvaje, sino sometido por la gracia divina, devolviendo con delicadeza al niño con vida y completamente ileso. En primer plano, se muestra al lobo tumbado boca arriba en actitud de rendición, ya no como una criatura violenta, sino como una criatura vencida por la misericordia de Dios. Junto a él yace la espeluznante imagen de un brazo cortado, no como algo que realmente ocurriera, sino como un vívido recordatorio del terrible destino que se había temido. Gracias a la intercesión de Santa Clara, ese terrible desenlace se evitó milagrosamente.

El cuadro también recurre a la convención artística medieval conocida como 'narración simultánea', en la que se representan diferentes momentos de una misma historia dentro de una única composición. Por ello, el lobo aparece más de una vez: primero llevándose al niño y, más tarde, sometido tras producirse el milagro. Esta técnica narrativa permitía a los artistas contar una historia completa en una sola escena pintada. El episodio en sí mismo se basa en la primera biografía de Santa Clara escrita por Tommaso da Celano (h. 1185-1260), uno de los primeros biógrafos tanto de Francisco como de Clara.

En el arte, se suele representar a santa Clara sosteniendo una custodia o una píxide, lo que evoca otro episodio célebre de su vida. Cuando unos soldados sitiaron el convento de San Damián, Clara pidió que le trajeran el Santísimo Sacramento. Con Cristo presente en la Eucaristía en alto y rezando con total confianza, suplicó al Señor que protegiera a sus hermanas. Los atacantes se vieron invadidos por el miedo y se retiraron. Ya sea consolando a una madre desesperada o defendiendo su convento mediante el poder de la oración, Clara nos enseña que la verdadera fuerza no reside en la violencia, sino en la confianza inquebrantable en Cristo.

Santa Clara, ruega por nosotros.

by Padre Patrick van der Vorst


 Oración

Gloriosísima virgen
y dignísima madre santa Clara de Asís,
espejo clarísimo de santidad y pureza,
base firme de la más viva fe,
llamarada de perfecta claridad
y erario riquísimo de todas las virtudes.
 
Por todos estos favores con que
el Divino Esposo os colmó,
y por la especial prerrogativa
de haber hecho a vuestra alma
trono de su infinita grandeza,
alcánzanos de tu inmensa piedad,
que limpie nuestras almas
de las manchas y de las culpas,
y, destituidas de todo efecto terreno,
sean templo digno de su morada.
 
También te suplicamos por la paz
y tranquilidad de la Iglesia,
para que se conserve siempre en la unidad de fe,
de la santidad y de las costumbres,
que la hacen incontrastable
a los esfuerzos de sus enemigos.
 
Y si fuese para mayor gloria de Dios
y bien espiritual mío
concededme, os ruego 
cuanto pido en esta oración,
y el favor especial que tanto necesito:
 
(hacer la petición).
 
Apiadaros de mi y conseguidme
rápida y favorable solución
a esta urgente y apremiante solicitud,
que agobia y entristece mi corazón. 
 
Vos, como Madre y protectora,
no me abandonéis en este difícil trance,
presentad mis deseos ante el Trono de Dios,
pues yo confío en la bondad infinita,
que por vuestros méritos alcanzaré,
para mayor honra y gloria
de Nuestro Señor,
que vive y reina por los siglos de los siglos,
 
Amén.
(aciprensa)

lunes, 10 de agosto de 2026

¿Por qué la Iglesia no gana la batalla contra el mundo? Un teólogo responde con 3 claves de acción

Johannes Hartl defendió en ARC que la renovación de Occidente no empieza por la estrategia cultural, sino por la oración y una fe realmente transformadora.

Johannes Hartl durante su intervención en ARC, donde defendió que la renovación de Occidente no empieza por la estrategia cultural, sino por la oración y una fe transformadora.

Johannes Hartl durante su intervención en ARC, donde defendió que la renovación de Occidente no empieza por la estrategia cultural, sino por la oración y una fe transformadora.

¿Y si la reconstrucción de la civilización occidental pasase por la oración? Más de 200 voces destacadas se han congregado recientemente en la conferencia ARC para edificar los pilares de “La era de la reconstrucción”. Se encontraron políticos como la polaca Katalin Novák, investigadoras como Carrie Gress, intelectuales como Rod Dreher… También una voz que llamaba al detenimiento, a una oración que debía edificar previamente todas las propuestas:el evangelizador y teólogo Johannes Hartl considera que los cristianos deben hacerse valer en el proceso de restauración occidental, pero empezando no con el eslogan o la polémica, sino con la renovación interior.

Conocido por la fundación de la Casa de Oración de Augsburgo (Gebetshaus Augsburg), el doctor en teología es también una de las voces cristianas más destacadas del mundo de habla alemana, destacado por combinar la seriedad intelectual con un profundo énfasis en la oración, la renovación espiritual y la evangelización.

En una breve entrevista concedida a Catholic Herald tras su ponencia, Hartl propuso unas valiosas orientaciones espirituales con las que buscó encauzar el abundante discurso centrado en el activismo político o en la llamada batalla cultural.

A su juicio, celebra un “impulso cultural” favorable a los discursos vertidos en ARC que también está fomentando que la gente se plantee de nuevo cuestiones fundamentales. “La mayoría de la gente está de acuerdo en que la religión y el retorno a nuestras raíces espirituales son partes importantes de la respuesta a cómo las sociedades evitan la decadencia”, observa.

Sin embargo, considera que el “cambio social” no basta. Al menos en su labor evangelizadora, pues “la Iglesia y la vida espiritual nunca son solo un medio para un fin social” o incluso para la “guerra cultural”.

“Por supuesto que se está librando una guerra cultural”, expresa. “Sin embargo, si los cristianos logran influir en las personas mediante la Buena Nueva del Evangelio, esto solo puede tener efectos positivos para todos los involucrados”.

Preguntado por una forma más concreta de influir que invocar “los valores cristianos” o un cristianismo genérico, Hartl invoca directamente la oración como la única cosa capaz de “transformar la vida de las personas para mejor”.

La oración, para él, “no es algo que simplemente deba hacer. Es una relación de amor con Dios. En una conferencia como esta hablamos mucho de ideas, y las ideas son importantes. Pero las ideas tienen un origen. Nada transforma a una persona más profundamente que un encuentro con Dios”.

Una transformación que el mismo Hartl sufrió en primera persona, tras una “profunda experiencia de conversión” que él describe como un enamoramiento de Dios

3 llamados para una Iglesia de vanguardia

El mensaje de Hartl, lejos de limitarse a una oración sin acción, llama a la Iglesia a involucrarse directamente en el futuro de la civilización. Preguntado por el mensaje que dirigiría a los cristianos preocupados por el futuro de Occidente, el teólogo alemán lo resume en tres tareas: hablar, profundizar y participar.

En primer lugar, llama a “alzar la voz y ser valientes”. “Quizás el 20% de la sociedad se ría de ti. Algunos incluso te odiarán”, expresa. “Pero hay muchos más que buscan desesperadamente respuestas alternativas. Por lo tanto, los cristianos no deben permanecer en silencio”.

En segundo lugar, llama a “profundizar” de un modo más exigente y apuntando directamente al interior de la Iglesia: “No podemos permitirnos un cristianismo superficial”. Para Hartl, no basta con denunciar la crisis cultural o repetir principios morales si las personas que buscan a Dios no encuentran una espiritualidad viva en las comunidades cristianas. Su pregunta es tan sencilla como incómoda: “Si alguien busca sinceramente la verdad espiritual, ¿dónde la encontrará? ¿Encontrará una espiritualidad viva en una iglesia? ¿O la encontrará más fácilmente en un estudio de yoga?”.

A su juicio, no se trata de negar la importancia de los debates morales, políticos o sociales, sino de recordar que no son el centro. “A veces, la gente entra en una iglesia y solo escucha debates sobre moral, política o temas sociales. Si bien estos temas son importantes, la pregunta fundamental sigue siendo: ¿están las personas realmente encontrando a Dios? Eso es lo que buscan”.

En tercer lugar, Hartl recuerda que incluso amigos suyos vinculados a la política, algunos de ellos no cristianos, le trasladan con frecuencia la misma idea, que los cristianos aporten, hablen y contribuyan. Por eso advierte a quienes se limitan a lamentarse por la deriva de la sociedad de que “no debemos simplemente dejar esa tarea en manos de otros”: “¿Por qué quejarse de que la sociedad va en la dirección equivocada si nosotros mismos nos hemos retirado del juego?”.

El optimismo de una Iglesia fuerte frente al mundo

Pese a la resistencia y el escepticismo que percibe hacia el cristianismo en la vida pública, Hartl se declara optimista. Bajo esa capa de rechazo, dice, late una “profunda sed espiritual”. La gente busca, pero la cuestión decisiva es si los cristianos están dispuestos a ofrecer algo más profundo que “eslóganes, opiniones políticas o nostalgia cultural”.

Por eso, para Hartl, el futuro del cristianismo en Occidente no depende solo de ganar debates, ocupar espacios o reivindicar una memoria perdida. Depende de que los cristianos hablen con valentía, profundicen en su vida espiritual y participen de forma constructiva en la cultura que les rodea. Solo así, sostiene, el cristianismo podrá ofrecer mucho más de lo que hoy muchos imaginan.

“La Iglesia no pierde porque el mundo sea más fuerte que el Evangelio”, concluye. “Muy a menudo, la Iglesia pierde porque nunca se involucra directamente. Y luego se queja del resultado”.

J.M.C., ReL

Vea también     Pastoral al Servicio del Pueblo de Dios




5 versículos bíblicos para cuando no puedes seguir adelante


sleep-peace

Cuando la vida nos resulta demasiado pesada de soportar, estos reconfortantes versículos bíblicos nos recuerdan que Dios está cuando se nos agotan las fuerzas.

Hay momentos en los que las palabras "No puedo seguir así" se nos escapan casi sin darnos cuenta. A veces surgen tras meses de cuidar a alguien a quien queremos. A veces nacen del dolor, la soledad, la decepción, la enfermedad o, simplemente, de la sensación implacable de haber cargado con demasiado durante demasiado tiempo.

Para algunas personas, esas palabras reflejan una profunda crisis emocional. Para otras, simplemente significan: "No sé cómo voy a superar el día de hoy". Sea cual sea el motivo que te haya llevado hasta aquí, no eres la primera persona en llegar al límite de tus fuerzas. La Biblia está llena de personas que se sintieron abrumadas, agotadas y asustadas, pero que descubrieron que Dios no las había abandonado en esos momentos.

Si sientes que ya no te queda nada que dar, estos versículos te recuerdan con delicadeza que no tienes por qué llevar esa carga tú solo.

1Isaías 41, 10

"No temas: yo estoy contigo; no te inquietes: yo soy tu Dios. Te fortaleceré, te ayudaré, te sostendré con mi diestra victoriosa".
Isaías 41,10

Una de las cosas más difíciles cuando nos sentimos abrumados es creer que estamos completamente solos. Puede que nuestras circunstancias no cambien de la noche a la mañana, pero este versículo nos recuerda que Dios no se aleja cuando la vida se nos hace insoportable.

Al contrario, se acerca más a nosotros. Fíjate en lo activo que es: "Te fortaleceré. Te ayudaré. Te sostendré". Cuando no puedas valerte por ti mismo, Él promete sostenerte.


2Evangelio de san Mateo 11, 28.30

"Venid a mí todos los que estáis fatigados y agobiados, y yo os daré descanso. Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es fácil y mi carga ligera".
Mateo 11, 28-30

Jesús no reserva esta invitación para quienes lo tienen todo bajo control. Se dirige directamente a quienes están agotados. A veces imaginamos que la fe significa fingir que lo estamos llevando bien, pero Cristo nos pide lo contrario.

Simplemente nos invita a acudir tal y como somos, cargando con todo aquello que nos resulta demasiado pesado para soportarlo solos.

32 Corintios 12, 9

"Mi gracia te basta, pues mi poder se perfecciona en la debilidad".
2 Corintios 12, 9

Pasamos gran parte de nuestra vida intentando parecer capaces. Sin embargo, san Pablo descubrió que la debilidad no es el lugar del que Dios se aleja, sino que, a menudo, es donde realiza algunas de sus obras más profundas.

Este versículo no glorifica el sufrimiento, ni sugiere que debamos simplemente «aguantar». En cambio, nos ofrece la tranquilizadora verdad de que la gracia de Dios no se agota solo porque se nos hayan agotado nuestras propias fuerzas.


4Salmo 46, 2-3

"Dios es nuestro refugio y nuestra fortaleza, un socorro siempre presente en la angustia. Por eso no tememos, aunque la tierra se estremezca y las montañas tiemblen hasta las profundidades del mar"…
Salmo 46, 2-3

Hay días en los que realmente parece que la vida se desmorona. Las relaciones se rompen, los planes se desvanecen y el futuro, de repente, parece incierto. El salmista no finge que esos terremotos no ocurren.

Al contrario, señala algo más fuerte que la propia tormenta. Dios se convierte en refugio no porque la vida sea fácil, sino precisamente porque no lo es.

5Isaías 40, 31

"Los que esperan en el Señor renovarán sus fuerzas; se elevarán con alas como las águilas; correrán y no se cansarán, caminarán y no se fatigarán".
Isaías 40, 31

Este hermoso versículo no promete que nunca más nos sentiremos cansados. Promete renovación. A veces, Dios nos da la fuerza para elevarnos por encima de nuestras dificultades. A veces, simplemente nos da la fuerza suficiente para seguir caminando. En esos días en los que incluso dar un paso tras otro parece todo un logro, eso es más que suficiente.

Hay épocas en las que seguir adelante parece imposible, y si ese es tu caso hoy, ten presente que llegar al límite de tus propias fuerzas no es el final de la historia. Una y otra vez, las Escrituras nos recuerdan que Dios se encuentra con las personas precisamente allí donde ya no pueden seguir adelante.

Y si tus sentimientos se han vuelto tan abrumadores que te preguntas si vale la pena vivir, por favor, no cargues con ese peso tú solo. Acude a alguien en quien confíes, habla con un profesional sanitario, un sacerdote o ponte en contacto con un servicio local de atención a crisis. Pedir ayuda no es un signo de debilidad; a menudo es el primer paso valiente hacia la esperanza.

Cerith Gardiner, Aleteia

Vea también     Señor, ¡que no desespere!