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lunes, 29 de junio de 2026

León XIV: santos Pedro y Pablo, apóstoles y artífices de la unidad

En la misa de los apóstoles “pilares de la Iglesia”, el Papa reflexionó sobre la misión de Pedro y Pablo como “artífices de la unidad, servidores generosos de la verdad en la caridad”. En la ceremonia impuso el palio a 35 arzobispos metropolitanos.

En la Basílica vaticana el Papa León XIV celebró la misa de la solemnidad de los apóstoles Pedro y Pablo, este lunes 29 de junio. Ceremonia en la que también bendijo e impuso los palios a los nuevos arzobispos. El Santo Padre reflexionó sobre la misión de los patronos de la ciudad y de la diócesis de Roma.

“Elegidos por Jesús, uno como pastor de su rebaño y el otro como apóstol de los gentiles. En ellos veneramos a dos pilares de la Iglesia”

Pedro, la comunión entre los hermanos

Recordando al apóstol Pedro, que como “custodio del Pueblo de Dios, aparece en numerosas ocasiones en el Nuevo Testamento comprometido con la preservación de la comunión entre los hermanos. Es él quien, en el lago de Galilea, tras una noche de trabajo aparentemente inútil, le dice al Maestro: «no hemos recogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes» (Lc 5,5)”.

Destaca la fidelidad del apóstol en su misión, pero “no significa que Pedro sea perfecto”, dijo el Papa. “Durante la Pasión, niega al Maestro, para luego derramar lágrimas sinceras de arrepentimiento (cf. Lc 22,54-62)”.

“No obstante, sabe reconocer sus propios errores y arrepentirse, sin desanimarse y sin dejar de cumplir con la misión de anunciar el Evangelio y reunir al rebaño de Cristo, hasta el martirio, que sufre precisamente aquí, en Roma, no muy lejos del lugar en el que nos encontramos”, afirma el Santo Padre.

Las llaves de la comunión

El Papa presenta esta fidelidad en el símbolo de las llaves que abren y cierran puertas, no las derriban: “del mismo modo, la comunión, en la Iglesia, no se construye endureciéndose en las propias posiciones, sino buscando, en los corazones de todos, los puntos de encuentro en la Verdad, a cuya única luz todos se convierten en instrumentos de crecimiento para los demás”, dijo.

Así la misión de Pedro la interpreta León XIV, “en beneficio de todo el Pueblo santo de Dios: escuchar, con su ayuda, las voces de cada uno; discernir las inspiraciones; guiar los caminos; corregir los errores; instruir, animar, exhortar y acompañar a los hermanos para que, dóciles a la acción del mismo Espíritu (cf. 1 Co 12,1-11), cooperen en la salvación unos de otros y de toda la humanidad”.

Pablo, anunciador de la Buena Nueva

Luego destaca también la enseñanza del apóstol Pablo, “incansable anunciador de la Buena Nueva. Él también tiene sus símbolos distintivos: el libro y la espada, estrechamente unidos entre sí. El autor de la Epístola a los Hebreos, lo explica bien cuando escribe que, «la palabra de Dios es viva y eficaz, más tajante que espada de doble filo», capaz de penetrar «hasta el punto donde se dividen alma y espíritu» y de discernir «los deseos e intenciones del corazón» (Hb 4,12)”.

“El Apóstol de los gentiles se dejó transformar por el poder de la Palabra de Dios, que lo alejó de la violencia para conducirlo por el camino del amor”, dijo.

León XIV cita el comentario de San Agustin sobre la conversión y misión de Pablo: “Hizo predicador de la paz al perseguidor de la Iglesia, perdonó todos sus pecados, lo puso en un puesto tal, que por medio de su persona quedasen perdonados los de los otros”

“Queridos hermanos, hoy es importante fijarnos en estos dos santos —Pedro y Pablo— para comprender cómo podemos ser, también nosotros como ellos, apóstoles y artífices de la unidad, servidores generosos de la verdad en la caridad”

El compromiso de todo pastor

Así el Papa refiere que con este espíritu con el que nos disponemos a celebrar el antiguo y evocador rito de la entrega de los palios a los arzobispos metropolitanos: “Esta banda de lana blanca adornada con cruces expresa el compromiso de todo pastor —pero también el de todo cristiano— de llevar sobre sus hombros a los hermanos y hermanas que le han sido confiados”.

También el Papa dirigió un saludo a los miembros de la Delegación del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla, “enviada por nuestro muy querido hermano Su Santidad Bartolomé y encabezada por Su Eminencia Emmanuel, metropolitano de Calcedonia”.

Concluyó el Papa pidiendo “a los santos Pedro y Pablo para que nos sostengan en el camino de la comunión, siguiendo las huellas del Salvador. Es el camino que Él nos ha marcado, aquello por lo que oró al Padre en la Última Cena (cf. Jn 17,21-23), la meta que nos ha enseñado a anhelar con esperanza confiada”

Johan Pacheco – Ciudad del Vaticano

El óbolo de San Pedro que la Iglesia usa para beneficencia

Peter's Pence

Aunque se le reconozca poco, la Iglesia se ha caracterizado por sostener obras de beneficencia, pero muchas se hacen con las aportaciones del óbolo de San Pedro

Es un hecho, que nadie puede negar, el que la Iglesia se ha dedicado desde su creación por nuestro Señor Jesucristo a la ayuda de los más necesitados, obra de beneficencia que continuaron san Pedro y los apóstoles.

Los Hechos de los Apóstoles narran que lo que tenían los cristianos se ponía en común y eran admirados porque se amaban mucho. Incluso, en el capítulo 6, se habla de la necesidad de escoger siete diáconos que se dediquen a atender a las viudas en la distribución de los alimentos diarios.

¿Qué es el óbolo?

De acuerdo con sitio oficial del Óbolo de san Pedro del Vaticano, esta es la definición:

El Óbolo de San Pedro es un DONATIVO que puede ser de pequeña cuantía, pero que tiene un profundo valor simbólico: expresa AMOR Y CONFIANZA en el Santo Padre como sucesor del apóstol Pedro.

VENEZUELA

¿Cuál es su origen?

Durante su vida pública, Jesús aceptó ayuda material para sustentarse con el grupo de los doce apóstoles (Lc 8, 1-3) y con esa ayudas también socorrían a los más necesitados (Jn 12, 4-7).

Tras Pentecostés, surgió la exigencia de sostener a quien se dedicaba totalmente al anuncio del Evangelio (1 Tim 5, 17-18). San Pablo, en las Iglesias que fundó, promovió la colecta a favor de la Iglesia Madre de Jerusalén, que afrontaba graves dificultades económicas (1 Cor 16, 1-2).

Más adelante, y después de que muchos reinos se adhirieron al cristianismo, surgió la ayuda a la Iglesia como agradecimiento y devoción al Papa, naciendo el óbolo de San Pedro.

Aún en tiempos de crisis, los católicos continuaron ayudando al Papa, quien también destinaba parte de ese óbolo para sufragar las necesidades más urgentes de cuantos lo requirieran.

¿De dónde proviene actualmente?

Como en tiempos remotos, el dinero recaudado proviene de:

  • Diócesis
  • Donantes privados
  • Órdenes religiosas
  • Fundaciones.

¿Para qué se usa?

Lo recaudado se usa para sostener la evangelización, las obras caritativas del Santo Padre en favor de personas, familias y poblaciones afectadas por calamidades y guerras y algunas acciones más, además de los dicasterios, entes y organismos de la Santa Sede.

¿Cuándo se efectúa?

También llamada “Jornada mundial de la caridad del Papa", se lleva a cabo el 29 de junio, solemnidad de san Pedro y san Pablo o el domingo más próximo a ella - este año será el 28 de junio - .

Ese domingo se nos invita a todos a rezar de manera especial por el Papa y a ofrecer nuestra contribución en la iglesia en la que asistimos a la Santa Misa, pero se puede donar en cualquier momento.

Mónica Muñoz, Aleteia     

Nota: El Óbolo de San Pedro es una iniciativa de solidaridad que permite financiar proyectos caritativos del Papa y necesidades de la Iglesia. Las donaciones en Perú pueden realizarse a través de cuentas bancarias del BCP destinadas a la Conferencia Episcopal Peruana, enviando el comprobante por correo electrónico. Para más detalles, visite Conferencia Episcopal Peruana. [1, 2]