martes, 18 de junio de 2019

10 razones por la que la devoción al Corazón de Jesús es atractiva para un joven: ¡sufre y ama!

Las explica el superior de los Hijos de Nuestra Señora del Sagrado Corazón, José María Alsina

La devoción al Sagrado Corazón, muy vinculada a la adoración eucarística, tiene una simbología atractiva para la juventud


José María Alsina es el sacerdote superior de los Hijos de Nuestra Señora del Sagrado Corazón (hhnssc.org), una asociación pública de clérigos con sede en Toledo que busca "ofrecer a los obispos sacerdotes que trabajen en aquellos campos que les encomienden, procurando en todo dar a conocer el Corazón de Cristo, clave de comprensión de la fe cristiana y esperanza de salvación para cada persona y para nuestro mundo".
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Hijos de Nuestra Señora del Sagrado Corazón, de excursión; a la derecha, recostado, José María Alsina; habla de cómo la espiritualidad del Sagrado Corazón encaja en los jóvenes
En su propia experiencia personal, en la escuela espiritual de Schola Cordis Iesu, en el trato cercano con muchos Jóvenes por el Reino de Cristo y con seminaristas de su hermandad, Alsina ha visto cómo la devoción al Sagrado Corazón encaja bien con los jóvenes de hoy.
Y lo explica en 10 puntos.  
10 razones por la que la devoción al Corazón de Jesús es atractiva para un joven
Muchas veces habremos oído decir que la devoción al Corazón de Jesús es algo anticuado o trasnochado. El cura que os escribe recibió esta devoción de niño contemplando un cuadro que preside el comedor de su casa, entendió como adolescente que el Amor del Corazón de Jesús era algo real que podía llenar la vida de esperanza e ideales, se enamoró de él como joven y luego como seminarista… y ahora cuando cumple 25 años de cura, después de haber tratado con muchos jóvenes, puede dar testimonio de que presentando a Jesús desde su Corazón los jóvenes son atraídos de una manera sencilla al conocimiento y seguimiento de Cristo.
Desde mi experiencia expongo 10 razones por las que creo que el Corazón de Cristo llama hoy más que nunca al corazón de los jóvenes
1.- Decir “Corazón de Jesús” es ir al centro del mensaje cristiano. Los jóvenes son atraídos al seguimiento de Jesús cuando en nuestro anuncio vamos al centro de la fe: Jesucristo y el amor que nos tiene.
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2.- El “Corazón de Jesús es el símbolo por excelencia de la Misericordia divina” (Papa Francisco). Los jóvenes de hoy en día entran en contacto con la realidad a través de “símbolos e imágenes”. Presentar a Jesús desde su Corazón es mostrarles visualmente el símbolo de lo que es Dios: AMOR Y MISERICORDIA
3.- El joven se siente a gusto con quien le escucha y comprende. El Corazón de Jesús tiene una llaga. Esa llaga significa todo lo que a mí me hace sufrir. Al ponerse delante de él, el joven, se sabe comprendido y escuchado por alguien que conoce sus sufrimientos y que los acoge con interés y cariño.
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4.- El Corazón de Jesús tiene unas llamas…. es signo de un amor que no se consume. El joven busca amistades que no fallan. Presentarles a los jóvenes a Jesús con un Amor que siempre va a estar ahí, les abre las puertas a la esperanza.
5.- La cruz puede parecer como un signo poco atractivo para el joven. Cuando descubre que es signo de un amor, que se da hasta entregarse por el amigo se sienten atraída por ella. A muchos, les gusta llevarla en una cadena, en el cuello. El Corazón de Jesús está rematado por una Cruz que significa ese amor que da la vida.
6.- Muchas veces hemos oído que al joven que se le exige lo da todo, cuando lo que se le exige vale la pena. El Corazón de Jesús es signo de un amor que exige el dejarse amar al que lo mira. El joven que se sabe interpelado por un amor que pide amor comienza a cambiar su vida. Ese amor es el del Corazón de Jesús.
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7.- Muchos jóvenes de hoy en día se valoran por lo que tienen; física, material, intelectualmente… y a la larga eso no les “llena” y cuando les falla entran en tristeza y depresión. El Corazón de Jesús se presenta ante el joven como un grito a su corazón: “¡Tú vales lo que eres, porque eres amado!”. Cuando lo descubren comienzan el camino de la verdadera esperanza.
8.- El Corazón de Jesús habla de esperanza. El joven que se detiene ante su mirada sabe que puede esperar contra toda esperanza. Porque quien se sabe amado no tiene miedo al futuro y lo enfrenta con ilusión y entrega.
9.- Podría parecer que hablar del Corazón de Jesús lleva a una espiritualidad intimista y desentendida de los problemas de los demás. El joven que descubre el significado del Corazón de Jesús aprende a ver en los demás, especialmente en los más pobres y necesitados la imagen de ese Corazón que pide amor y que lo da cuando es amado.
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La historia de Christian, grafitero de 27 años, y su Sagrado Corazón, aquí
10.- El Corazón de Jesús habla al joven de vida, porque sólo un Corazón que está vivo puede interpelar a quien se para ante Él para contemplarlo. El joven que se ha dejado seducir por el Amor del Corazón de Jesús está lleno de vida… y sabe transmitirla a los demás entregándola.
Esto os lo cuenta quien descubrió el secreto de Dios cuando era un niño ante el signo de su Corazón, y que hoy como entonces puede decir lleno de alegría y esperanza: SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, EN TI CONFÍO.
La rapera católica Blanca White elabora algunas ideas sobre la simbología del Sagrado Corazón en esta canción rap
(Publicado originariamente en www.carifilii.es)




























Pareja e infidelidad: Es necesario ir a las raíces de la decepción

Un sentimiento no es ni bueno ni malo – es. Se trata de comprender qué hacer con él...
y de observar qué revela sobre la crisis de la pareja



Todos conocemos parejas que se separan porque una repentina pasión se ha apoderado de uno de los cónyuges, quizás incluso cuando se les consideraba ejemplo de solidez. Seres moralmente fuertes pueden verse arrastrados por una pasión inesperada y violenta como un viento tempestuoso. ¿Qué deberían hacer? ¿Dejarse arrastrar, a riesgo de hacer sufrir terriblemente a la pareja y a los niños? ¿Resistir, con el sentimiento de estar sacrificando la propia felicidad permaneciendo junto a una persona a la que ya no se ama, o se ama menos que a otra?
Para aclarar este difícil problema, quizás sea mejor intentar comprender mejor el funcionamiento de la pulsión amorosa. El primer amor del ser humano es el de su madre, y uno la ama con un amor de fusión e idealista, hasta el punto de que el primer “circuito impreso” del amor es este vínculo exclusivo, maravilloso, total.
Entonces, el ser humano es arrancado de ese circuito: tiene que compartir a su madre con sus hermanos y hermanas, y sobre todo con su padre, que cada noche se la quita – y en todo caso, antes o después descubre que su madre no es perfecta. ¿Decepción? Ciertamente, pero muy útil, porque está en la raíz del amor de mañana: “Un día – piensa el niño – yo también tendré a alguien solo para mí, que será maravilloso como mamá”.

La necesidad de amor, un “misil inteligente”

Dicho en otras palabras, en su corazón se ha creado una fortísima necesidad de amar y de ser amado, una necesidad que es esperanza de amor. Por hacer una comparación, se ha formado en él como  un misil que contiene una prodigiosa fuerza de amar, un misil inteligente que elige su objetivo. Bastará que hacia los 16-18 años, un buen día encuentra a alguien hacia quien ese misil se orientará en seguida, con la esperanza de vivir con esa persona el amor exclusivo y gratificante que conoció en la infancia.
Probablemente, este amor tan exigente es a menudo defraudado… como lo fue la primera vez. El misil entonces cambia de dirección, elige otro objetivo del que se espera la felicidad perfecta… y confiere a la persona objeto de la nueva elección todas las cualidades (que no necesariamente le pertenecen).
El amor, vivido así, es un transfert, y es bueno tomar conciencia de ello, aunque sea solo para preguntarse si esta nueva pasión es verdaderamente razonable, o si no forma más bien parte de un sueño loco, de una expectativa desmesurada: el sueño de lograr la felicidad perfecta con un/a pareja de tal perfección que impediría toda duda.
Ante cada nueva pasión es bueno preguntarse si no se está entrando en el reino de los sueños. ¿No es que se ha transferido apasionadamente a un tercero el amor que hasta ese momento se había invertido en el cónyuge y que se ha visto defraudado?Pero entonces ¿sería posible hacer un “contra-transfert” hacia el cónyuge? Hay que reconocer que el corazón, teniendo “sus razones que la razón desconoce”, no domina fácilmente esta nueva pasión: al “misil” le cuesta volver hacia el cónyuge por la sencillísima razón de que no puede idealizarlo en un sueño – conoce sus límites, no puede fantasear con ellos.

Un sentimiento es moralmente neutro

Y sin embargo, esta vuelta hacia el cónyuge no es imposible, si se dan algunas condiciones. Cuando la pasión brota en un corazón, no sirve de nada dramatizar demasiado rápido, ni culpabilizarse por tener un sentimiento que la moral parece condenar. Un sentimiento no es ni bueno ni malo – es. Se trata de comprender qué hacer con él. 
En la medida en que no se cultiva y que no se lleva a los actos, no existe ninguna culpa. Es incluso sano admitir uno mismo el sentimiento con un cierto sentido del humor. Si no se toma en serio, se atenuará rápidamente, pero al contrario, puede convertirse en obsesivo si se le da demasiada importancia. Todo ser humano puede sentir un día u otro una atracción hacia una persona extraña, no es el fin del mundo: Nos reímos de nosotros mismos y pasamos página.
Lo que importa es reaccionar lo antes posible, ya que el más pequeño gesto hacia el otro desencadena un proceso que sería cada vez más difícil de controlar. Esta reacción enérgica (¡la fuga es quizás la forma más elevada del valor!) se verá facilitada si se tiene en cuenta lo que implica un vínculo que nace y sus consecuencias. Desconfiando de la tentación (¿adolescente?) de pensar que uno es capaz de flirtear sin estar jugando con fuego.
Si la pasión es particularmente poderosa, porque quizás se ha pasado al nivel de los hechos, hay que saber si se quiere – o no – intentar salir del impasse. Algunos – por desgracia – no intentan siquiera superar sus pasiones. En ese caso, al menos habría que tener la delicadeza de no culpabilizar al cónyuge, reconociendo que la causa de la ruptura está en la propia debilidad.
Si se quiere intentar dominar esta pulsión, es necesario dejar de creer que se puede curar de un amor imposible cuando en realidad se espera – más o menos conscientemente – que pueda realizarse. A menudo son las “medias tintas” (llamadas telefónicas, encuentros breves) las responsables de las rupturas, y retrasan también la cicatrización de la herida amorosa.

La pareja puede volver a empezar más fuerte que antes

¿El amor al cónyuge puede volver? Ciertamente, si la ruptura con la tercera persona es total, pero sólo después de meses de curación, poniendo en primer plano la voluntad de amar. La ternura y la admiración volverán más tarde. Está claro que es útil, para la pareja, pedir ayuda a una persona competente… y en la oración por la gracia del Señor. Dejarse ayudar, sobre todo, para intentar averiguar qué es lo que puede explicar la decepción en la base de la atracción por la otra persona en uno de los cónyuges. Una pareja que supera este problema puede volver más unida y más fuerte.
(Respuesta de Denis Sonet, especialista en la vida de pareja, a una consulta de un lector del blog francés “Edifa”. La traducción es de Aleteia)









































domingo, 16 de junio de 2019

La llamada de tu vida

Dios y el descubrimiento más importante en el campo del desarrollo humano


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Dios y el descubrimiento más importante en el campo del desarrollo humano

Creo que la vocación tiene que ver con una llamada inesperada en lo profundo del alma. Dios pronuncia mi nombre y algo resuena con fuerza en mi interior. Lo hace a través de una palabra, de una persona, de una acción, de un paisaje.
Provoca en mi interior un cataclismo. Todo cambia. Se rompen los seguros y parece que todo cobra sentido. Resuena algo en mi alma al escuchar el eco de su voz. Y comprendo entonces para qué estoy hecho, para qué he nacido.
Hay mil vocaciones posibles, mil caminos por recorrer. Pero el mío es uno solo. Una forma concreta de vivir la vida, de amar, de mirar, de sonreír. ¿Cuál es la mía? Tengo una forma muy determinada de enfrentar los miedos y subir las montañas.
Imagino mi vida como ir en barca en el mar profundo. Adentrándome más allá de la seguridad que me da la orilla guiado por el ideal que resuena en mi corazón.
Respondo así a una llamada que grita en mi alma de hijo, de niño. Navego en mi mar abierto a todos los peligros. Surcado por vientos indescifrables, amenazado por tormentas imprevisibles.
Mar abierto en el que la orilla queda demasiado lejos. Ese mar en el que parece no haber más seguros. Es demasiado hondo. Y me da miedo caminar sobre las aguas.
Sé que si mi barca se hunde no seré capaz de sobrevivir en medio de las olas. Pero sé también que no soy yo el que ha decidido emprender este camino. Respondo a una llamada. Es la vocación de Dios que me invita a navegar mar adentro.
Pero tengo miedo. Escucho su palabra, su voz tenue y noto su presencia. Y tengo miedo. William James, uno de los grandes psicólogos y filósofos de Estados Unidos, habla del descubrimiento más importante en el campo del desarrollo humano:
“Hasta ahora se pensaba que para actuar había que sentir. Hoy se sabe que el sentimiento aparece cuando empezamos a actuar. El pájaro no canta porque sea feliz, es feliz porque canta. El comportamiento cambia el sentimiento, el sentimiento cambia el pensamiento. La mayoría de la gente dice: – lo haré el día en que me sienta bien. No es este el camino. Comience a actuar inmediatamente, y las cosas cambiarán dentro y fuera de usted”.
Me pongo en camino porque sé que mi comportamiento, lo que haga, despierta sentimientos positivos dentro de mí. Con fuerza me echo a la mar.
Palpo el miedo al reconocer mis límites, mis dolores, mis debilidades. Y no sé cómo enfrentar el sufrimiento. Pero al mismo tiempo veo las velas de mi barca vibrar con el viento y anhelar un horizonte eterno.
Y sonrío en medio de las olas que superan mis fuerzas. Porque sé que Jesús va conmigo. En mi barca. Nunca se baja de ella. Y me dice que no tenga miedo.
Me abraza y me pide que confíe. Yo confío. ¿Qué puede faltarme si Él va conmigo? Noto el viento y todo se mueve a mi alrededor. Siento las olas, el olor a mar, a eternidad.
El comportamiento genera sentimientos. Cuando hago las cosas soy más feliz. No me detengo. Miro el horizonte amplio, queda muy lejos de la orilla. Siento el mar dentro de mi alma. Algo resuena en mi interior.
Me gusta detenerme en Tierra Santa junto al lago de Galilea y contemplar sus aguas. Me gusta mirar las olas calmas, su horizonte cercano y lejano al mismo tiempo.
Me gusta imaginarme la barca de Pedro en otras barcas que ahora veo. Me gusta imaginar a Jesús navegando por esas olas que ahora aparecen tranquilas.
Me gusta perder mi mirada en el lago esperando encontrar sus ojos negros mirándome muy atentos. Solo así podré hacer caso a esa voz que me llama.
Así es la vocación. Así es su llamada. Un grito dentro de mí, un silencio que tiene fuerza, una caricia que sosiega mis miedos, una sonrisa que espanta mis temores. Un fuego que arde dentro de mí. Y no se apaga nunca.
Así es la vocación. Porque Dios me llama a entregar la vida, no a guardarla. Me llama a dar mi alma mas allá de mis límites. Y no a temer perder mis seguridades. Confío en su presencia en medio de mis días. Lo veo caminando junto a mí sobre las aguas sintiendo el vértigo. Y le grito:
“Déjame ir hasta ti, Señor, si eres Tú el que caminasDéjame vencer los miedos y caminar erguido sobre el mar revuelto. Tengo miedo. Pero me gusta más este mar inmenso que los límites estrechos que a veces me esclavizan”.
Navego mar adentro. Camino sobre las aguas. Mi corazón se llena de nostalgias y de anhelos profundos. Rompe su Espíritu la defensa de mis muros. Pongo mi vida en sus manos. Y sonrío.
Así es la llamada, la vocación primera. Un amor en forma de lengua de fuego que desciende sobre mí y no me deja tranquilo. El fuego me pone en camino. Me siento más fuerte. O quizá más débil.
Ser cristiano no consiste en vivir evitando los escollos en los que podría encallar mi barca. Ser cristiano es navegar mar adentro sin miedo a dejar la orilla. Es navegar más allá de mis temores, de mis nostalgias, con las velas desplegadas.
Es la llamada a ser santo, a levar anclas, a soltar las amarras. En la fuerza del Espíritu que sopla dentro de mí y me hace de nuevo. Un hombre nuevo.
Sopla un viento cálido. Brota un fuego intenso. Solo sé que de repente entiendo lenguas que antes ignoraba. Y veo más cerca el horizonte que antes parecía tan lejos.
Y llevo en mi corazón un sueño eterno, que ha sembrado Dios de repente en la fuerza de semillas pequeñas. Y llevo mis raíces conmigo aún más profundas.
Porque lo que ha crecido en profundidad no morirá nunca. Eso lo sé, lo he aprendido. No morirá el amor verdadero y eterno en medio de las aguas.
Las historias sagradas no desaparecen y no son nunca olvidadas. Quedan escritas en mi alma para siempre. Me las llevo muy dentro porque soy raíz y tronco. Soy ramas que llegan muy lejos. Soy pozo profundo que no tiene fondo.
Soy barca y mar hondo. No me canso de amar en medio de mis mares. Y no dejo de anclarme de nuevo sabiendo del dolor que conlleva el despojo.
Y estoy dispuesto a volver a volar siempre de nuevo por encima de acantilados y horizontes inmensos. Así es la llamada. Así es su voz que arde en medio de mis silencios. Así es su amor que no se conforma con parte de mi vida. La quiere entera.


Carlos Padilla Esteban, Aleteia
































Claves que te da el Papa Francisco para ser un buen padre [VIDEO]

A pocos días de celebrarse el día del padre en varios países, estos son algunos consejos "para ser un buen papá" que dio el Papa Francisco en la Audiencia General del 4 de febrero de 2015.
En aquella oportunidad, el Santo Padre habló sobre el “aspecto positivo y decisivo de la figura del padre”.
1. Alegrarse con lo correcto
El Papa Francisco asegura que un padre no debe "vanagloriarse" de que su hijo sea como él, sino alegrarse cuando éste "aprenda de la rectitud y la sensatez".
"Esto será la mejor herencia que podrá transmitir al hijo y se sentirá henchido de gozo cuando vea que lo ha recibido y aprovechado”, acotó.

2. Educar con cariño
“El padre trata de enseñarle lo que el hijo aún no sabe: corregir los errores que aún no ve, orientar su corazón, protegerlo en el desánimo y la dificultad. Todo ello con cercanía, con dulzura y con una firmeza que no humilla”, precisa el Santo Padre.

3. Acompañar con paciencia
El Papa pide un acompañamiento constante, es decir, "estar presente en la familia, compartir los gozos y las penas con la mujer, acompañar a los chicos a medida que van creciendo".
"La parábola evangélica del Hijo pródigo nos muestra al padre que espera en la puerta de casa el retorno del hijo que se equivocó. Sabe esperar, sabe perdonar, sabe corregir. También hoy los hijos al volver a casa con sus fracasos necesitan a un padre que los espere, que los proteja, los anime, les enseñe cómo seguir por el buen camino. A veces tiene que castigarlo, pero nunca le da una bofetada en la cara", continúa Francisco.

4. Orar con confianza
“Muchas veces no admitirán los fracasos, los hijos, pero necesitan del padre como todos necesitamos acudir al único Padre Bueno, como dice el Evangelio, el Padre nuestro que está en los cielos”, indicó el Papa, haciendo alusión al diálogo con Dios a través de la oración.

5. Seguir a San José
Finalmente, el Santo Padre resaltó la importancia de pedir "al Señor que nunca falte en las familias la presencia de un buen padre, que sea mediador y custodio de la fe en la bondad, en la justicia y la protección de Dios, como lo fue San José”.




























sábado, 15 de junio de 2019

Papa Francisco explica por qué es importante ir a Misa los domingos

Papa Francisco explica la importancia de la Eucaristía, debe ser recibida en la Misa
 porque es el corazón y fuente de vida de la Iglesia  

 papa francisco levantando el cáliz sagrado que es la copa de la sangre de cristo celebrando la santa misa
 
Tal vez has pasado esto desapercibido pero muchos de nosotros asistimos y participamos de la Santa Misa, sin tener realmente un conocimiento pleno de las gracias que allí estamos recibiendo, de las bendiciones y fuerzas que estamos recibiendo en esos momentos.

Son muchos los Santos que, con su experiencia mística, nos dan detalles sobrenaturales sobre lo que vivimos en la Santa Misa, de cómo los Ángeles del Cielo bajan y se unen a nosotros en adoración mientras ocurre la consagración.

A continuación la catequesis completa del Papa Francisco, que nos puede ayudar y orientar sobre este tema:

Queridos hermanos y hermanas buenos días...

El poder de la Eucaristía.
La Eucaristía se coloca en el corazón de la "iniciación cristiana", junto al Bautismo y a la Confirmación, y constituye la fuente de la vida misma de la Iglesia. De este Sacramento del amor, de hecho, nace todo auténtico camino de fe, de comunión y de testimonio.

Lo que vemos cuando nos reunimos para celebrar la Eucaristía, la Misa, nos hace ya intuir qué cosa estamos por vivir. En el centro del espacio destinado a la celebración se encuentra el altar, que es una mesa cubierta por un mantel y esto nos hace pensar en un banquete.

Sobre la mesa hay una cruz, que indica que sobre aquel altar se ofrece el sacrificio de Cristo: es Él el alimento espiritual que allí se recibe, bajo el signo del pan y del vino. Junto a la mesa está el ambón, es decir, el lugar desde el cual se proclama la Palabra de Dios: y esto indica que allí nos reunimos para escuchar al Señor que habla mediante las Sagradas Escrituras y, por lo tanto, el alimento que se recibe es también su Palabra.

Palabra y Pan en la Misa se hacen una misma cosa, como en la última Cena, cuando todas las palabras de Jesús, todos los signos que había hecho, se condensaron en el gesto de partir el pan y ofrecer el cáliz, anticipación del sacrificio de la cruz, y en aquellas palabras: "Tomen, coman, este es mi cuerpo…tomen, beban, esta es mi sangre".

El gesto de Jesús cumplido en la Última Cena es el extremo agradecimiento al Padre por su amor, por su misericordia. "Agradecimiento" en griego se dice "eucaristía". Y por esto el sacramento se llama Eucaristía: es el supremo agradecimiento al Padre que nos ha amado tanto hasta darnos a su Hijo por amor.

He aquí por qué el término Eucaristía resume todo aquel gesto, que es gesto de Dios y del hombre juntos, gesto de Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre.

La celebración eucarística es mucho más de un simple banquete
Es propiamente el memorial de la Pascua de Jesús, el misterio central de la salvación. "Memorial" no significa sólo un recuerdo, un simple recuerdo, sino que quiere decir que cada vez que celebramos este Sacramento participamos en el misterio de la pasión, muerte y resurrección de Cristo.

La Eucaristía constituye el vértice de la acción de salvación de Dios: el Señor Jesús, haciéndose pan partido para nosotros, vierte, en efecto, sobre nosotros toda su misericordia y su amor, tanto que renueva nuestro corazón, nuestra existencia y nuestro modo de relacionarnos con Él y con los hermanos.

Es por esto que normalmente, cuando nos acercamos a este Sacramento, se dice que se "recibe la Comunión", que se "hace la Comunión":

Esto significa que en la potencia del Espíritu Santo, la participación en la mesa eucarística nos conforma en modo único y profundo a Cristo, haciéndonos pregustar ahora ya la plena comunión con el Padre que caracterizará el banquete celeste, donde, con todos los Santos, tendremos la gloria de contemplar a Dios cara a cara.

¿Por qué vamos a Misa los domingos?
Queridos amigos, ¡no agradeceremos nunca suficientemente al Señor por el don que nos ha hecho con la Eucaristía! Es un don muy grande. Y por esto es tan importante ir a misa el domingo, ir a misa no sólo para rezar, sino para recibir la comunión, este Pan que es el Cuerpo de Jesucristo y que nos salva, nos perdona, nos une al Padre. ¡Es hermoso hacer esto!

Y todos los domingos vamos a misa porque es el día de la resurrección del Señor, por eso el domingo es tan importante para nosotros.

Y con la Eucaristía sentimos esta pertenencia a la Iglesia, al Pueblo de Dios, al Cuerpo de Dios, a Jesucristo. Y no terminaremos nunca de captar todo el valor y la riqueza.

Pidámosle, entonces, que este Sacramento pueda continuar a mantener viva en la Iglesia su presencia y a plasmar nuestras comunidades en la caridad y en la comunión, según el corazón del Padre.

Y esto se hace durante toda la vida. Y se empieza a hacer el día de la primera comunión. Es importante, que los niños se preparen bien a la primera comunión y que ningún niño deje de hacerla porque es el primer paso de esta pertenencia a Jesucristo, fuerte, fuerte después del Bautismo y de la Confirmación. Gracias.

Catequesis del Papa Francisco del 05 de Febrero de 2014


Redacción: Qriswell Quero, PildorasdeFe.net | Con aportes de: Vatican News












“¡Sigamos siendo solidarios!”, claman en Perú ante exigencia de visas a venezolanos

El presidente de la Conferencia Episcopal de Perú, Miguel Cabrejos, y una dura misiva dirigida al primer mandatario Martín Vizcarra ante el pedido de visas a los venezolanos

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Por estas horas todos vuelven a hablar del “éxodo del pueblo venezolano”. Mientras a nivel interno se percibe un clima de “frustración y desánimo” ante una “aparente” parálisis de decisiones a nivel político en cuanto al futuro del régimen de Nicolás Maduro, la vida sigue y los dramas no se detienen.
Uno de ellos, por ejemplo, el de tener que dejar el país para buscar un mejor destino en otros puntos del continente, medida que se ha visto impulsada una vez más con mayor énfasis luego de la apertura de varios pasos fronterizos con Colombia el pasado fin de semana tras cuatro meses de cierre.
Del otro lado aparece la situación de los países receptores, los encargados de acoger sueños y anhelos de miles que huyen de una profunda crisis humanitaria. Y es así, ya en lo particular, que surgen casos como el de Perú, país que en los últimos días volvió a ser noticia luego de anunciar que desde este 15 de junio comenzaría a exigir visas para el ingreso de los venezolanos (sólo admitirá el ingreso de titulares de pasaporte venezolanos que cuenten con una visa válida, había anunciado el presidente de Perú, Martín Vizcarra

“¡Seamos solidarios!”

Las reacciones no se hicieron esperar y la voz de la Iglesia en Perú se sintió con fuerza. En ese sentido, a través de una misiva dirigida a Vizcarra, el presidente de la Conferencia Episcopal Peruana (CEP) y presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam), monseñor Miguel Cabrejos, fue enfático en solicitar “seguir dando muestras de solidaridad” para con los venezolanos que atraviesan un difícil momento.
“La disposición del Gobierno peruano para recibir a los venezolanos que vienen al Perú, encontrando en nuestra Patria una tierra de paz y solidaridad donde pueden proyectar sus sueños y reconstruir sus vidas y las de sus familiares”, recuerda Cabrejos, reproduce un comunicado emitido por la CEP.
Al mismo tiempo, a través de este mensaje, el propio Cabrejos destaca que la migración colabora con un mayor intercambio cultural entre dos pueblos hermanos.

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Carlos Rodríguez-Andes-(CC BY-SA 2.0)

“Los aproximadamente 800.000 venezolanos que han ingresado hasta la fecha están contribuyendo a formar una sociedad multicultural, fraterna, tolerante y respetuosa de la interculturalidad”, indica. .
En cuanto a la implementación del “visado humanitario”, que demanda la tenencia de pasaporte y certificado de antecedentes penales (de difícil acceso en Venezuela, según recuerdan varios reportes publicados en Aleteia), señala.
“Esta exigencia podría ser un peligro inminente y una tentación de limitar y/o restringir el acceso al sistema de refugio ante el aumento del número de solicitantes. Y, aunque el acceso a las solicitudes de refugio permanece abierto, el peligro no desaparece”, indica Cabrejos.


“La Iglesia estará siempre dispuesta a colaborar para realizar las gestiones pertinentes a efectos que la comunidad internacional sea corresponsable y solidaria de manera efectiva y tangible, con el esfuerzo que vienen realizando países como el Perú, a través de la cooperación humanitaria y económica para evitar el impacto económico para el Estado y facilitar la inserción social, económica y cultural de la población venezolana en nuestras tierras”, finaliza.
Con 768.000 venezolanos, Perú es donde se acoge a mayor número de migrantes de esa nación, después de Colombia (más de 1,3 millones). Los otros países elegidos como principal destino son: Chile (288.000), Ecuador (263.000), Argentina (130.000) y Brasil (168.000).
Por estas horas todos vuelven a hablar del “éxodo venezolano”. Los pasos fronterizos del continente otra vez serán noticia. Y una vez, tal vez de forma más silenciosa en el concierto mediático, otra vez aparecen esos rostros cansinos de los migrantes que merecen respuesta, solidaridad y acogida

Pablo Cesio/Aleteia Perú






























¿Cómo me debo vestir para ir a Misa?


vestirse para la misa


Era domingo por la tarde y me dirigía a Misa, al entrar a mi parroquia observé cómo una señora encargada de la liturgia reprochaba a una joven sobre el modo de vestir con el que acudía esa tarde al templo. La joven, por su parte, alegaba que a Dios no le importaban esos detalles, que Él miraba su corazón y la amaba, más allá de las apariencias. No puedo estar más de acuerdo contigo, le dijo la señora. Pero, también le dijo: pero no olvides que demostramos lo que hay en nuestro corazón con la manera en que vestimos. La joven, se quedó callada.

Quedé sorprendido por la respuesta de esta señora, pues tenía razón. Tantas personas que acuden cada domingo a Misa sin guardar un poco de respeto por la casa del Señor. Muchos son los que acuden con shorts, minifaldas, escotes pronunciados, gorras o, incluso, en chanclas, como si se tratara de una reunión sin importancia.

Me ha tocado ver en algunas parroquias anuncios que antes de entrar, recuerdan a los fieles que es la casa de Dios y, por lo tanto, se debe ingresar a ella adecuadamente vestidos. Pero pareciera que no muchos ponen atención a este recordatorio.

Dice El santo cura de Ars, San Juan María Vianney: “Sí supiéramos el valor del Santo Sacrificio de la Misa, qué esfuerzo tan grande haríamos por asistir a ella”. Y yo añadiría: asistir a ella “apropiadamente vestidos.” Y es que participar de la celebración eucarística no es para menos, es el acto más importante en la vida del católico.

Dios mismo se hace presente entre nosotros. El creador de cielo y tierra, nuestro Padre, baja del firmamento para convertirse en pan, alimento de vida. Y no sólo nosotros participamos de este momento, sino que también, junto con los ángeles y santos, somos testigos de este gran milagro único. Por lo tanto, ¿Sería correcto participar de este momento en short y chanclas? ¿No vale la pena vestirse bien por aquel que nos ha dado todo?

Un joven que tiene su primera cita de amor, acude bien bañado y bien vestido para así demostrarle a la chica lo mucho que le interesa, pues de lo contrario, si decide presentarse con chanclas y short,  daría muestras de un poco o nulo interés. Igualmente, cuando acudimos a una fiesta o evento social, procuramos ir lo más presentables posible, nos gusta vernos bien. Además, de no acudir así, podríamos ser motivo de críticas y señalamientos. Y qué decir de una entrevista de trabajo. Mucho tiene que ver el cuidado que tengas en tu presentación personal para que decidan contratarte o no.

En consecuencia, si podemos vestir bien para ir a una fiesta o a un evento social, en definitiva también podríamos hacerlo para acudir a la casa de Dios. Y es que, nuestra forma de vestir, dice mucho de la estima que tenemos por los demás y por la que guardamos de nosotros mismos. Del mismo modo, cuando acudimos a Misa de tal o cual modo de vestir, demostramos cuánto aprecio y respeto guardamos a Dios y a nuestra relación con Él.

Con esto, no intento establecer un reglamento de cómo vestir para ir a Misa, sino que sólo quiero invitarte a que reflexiones en qué y cuánto amor guardas a Dios y se lo expresas en tu forma de vestir. Pues en definitiva, Él mira nuestro corazón y nos ama, pero ese amor se muestra también con actos externos.


Daniel Alberto Robles Macías, conmasgracia.org