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martes, 22 de septiembre de 2026

Cómo Fulton Sheen dominó el arte de “influir” antes de las redes sociales

Arcybiskup Fulton Sheen

Con una pizarra, un brillante sentido del humor y una audiencia de 30 millones de personas, el futuro beato sabía cómo captar la atención del público


Mucho antes de que los influencers católicos tuvieran que preocuparse por los algoritmos, el número de seguidores o si alguien veía realmente el video que les llevaba tres horas grabar, Fulton Sheen ya había resuelto el problema. En la cima de su fama, se calcula que 30 millones de personas sintonizaban cada semana para ver a un obispo católico hablar de fe en televisión.

Es cierto que no tenía que lidiar con los bailes de TikTok ni acordarse de grabar en vertical, pero mientras Sheen se prepara para ser beatificado el 24 de septiembre, resulta fascinante recordar a un hombre que comprendía algo sobre la comunicación de la fe que se siente increíblemente actual.

Y, de hecho, si analizamos con detenimiento sus logros, el medio que eligió era realmente moderno. Cuando comenzó "La vida vale la pena vivirla" en 1952, la televisión aún se estaba abriendo camino en los hogares estadounidenses. En medio de esta nueva y emocionante tecnología, apareció un obispo con su vestimenta clerical, armado con poco más que una pizarra, un rostro maravillosamente expresivo y una extraordinaria habilidad para hablar directamente con la persona que estaba sentada en casa. De alguna manera, funcionó de maravilla.

Un obispo en horario estelar

Sheen no era ajeno a la radiodifusión. Antes de aparecer en pantalla, ya había pasado más de dos décadas en el programa de radio The Catholic Hour, pero la televisión permitió al público ponerle rostro a la voz y lo convirtió en algo parecido a una celebridad.

La serie "Life Is Worth Living" llegó a atraer a una audiencia estimada en unos impresionantes 30 millones de espectadores semanales, según datos de la Universidad Católica de América. Además, el arzobispo Sheen no se emitía en un horario poco conocido; competía por la audiencia en horario estelar, en una época repleta de grandes estrellas. ¡Y vaya si lo hizo!

En 1953, el obispo ganó un Emmy y, en su discurso de aceptación, pronunció una frase ingeniosa que los gestores de redes sociales actuales probablemente habrían aprovechado. Sheen agradeció a sus cuatro guionistas: "Mateo, Marcos, Lucas y Juan".

Por supuesto, fue gracioso e inesperado, pero también reveló mucho sobre el éxito de su comunicación. Sheen supo aprovechar la televisión y sacar el máximo partido a este medio relativamente nuevo, pero nunca perdió de vista su objetivo principal: compartir el Evangelio con la mayor cantidad de personas posible.

Utilizaba anécdotas, humor, un gran sentido del ritmo y aquella famosa pizarra, pero había algo más que explicaba su atractivo. Para ser un obispo que hablaba desde un estudio de televisión, Sheen estaba sorprendentemente conectado con las preocupaciones cotidianas de quienes lo veían desde casa. Abordaba el matrimonio, la soledad, la ansiedad, el sufrimiento y las cuestiones sociales de su época con una empatía y una comprensión que podían sorprender a quienes esperaban que un clérigo estuviera algo alejado de la vida diaria.

La hora que nadie vio

Sin embargo, quizás la parte más interesante de la extraordinaria carrera mediática de Sheen tuvo lugar lejos de las cámaras.

El día de su ordenación en 1919, se propuso pasar una hora diaria en presencia del Santísimo Sacramento. Cumplió este propósito durante todo su sacerdocio. Pero también significaba que, detrás del obispo que se dirigía a millones de personas, había un sacerdote que dedicaba una hora diaria al silencio ante Cristo.

Curiosamente, Sheen no consideraba que ambas vidas estuvieran separadas. Todo lo contrario. Su Hora Santa se convirtió en lo que él llamaba "La Hora que Alegra Mi Día", y creía que era la fuente de la que emanaban su predicación, sus escritos y sus ideas.

El propio Sheen fue maravillosamente honesto al reconocer que incluso una Hora Santa diaria no siempre resultaba en una hora de contemplación sublime. Durante una visita a la iglesia de Saint-Roch en París, se dispuso a rezar y enseguida se quedó dormido, despertando exactamente una hora después. Dudando de haber cumplido su promesa, imaginó a su ángel de la guarda señalándole que los Apóstoles también habían pasado su primera Hora Santa durmiendo, antes de añadir que no debía hacer costumbre de seguir su ejemplo.

Es un hermoso atisbo del humor que hizo a Sheen tan atractivo en la pantalla, pero también de una disciplina espiritual que no dependía de que todo saliera a la perfección. Durante más de 60 años, ya fuera inspirado, distraído o aparentemente profundamente dormido en una iglesia parisina, siempre estuvo presente.

Influencia sin el influencer

Hoy en día, la influencia viene acompañada de cifras: seguidores, me gusta, visualizaciones, comparticiones e interacción. Sheen tenía el equivalente en la década de 1950 en cantidades extraordinarias, pero la cifra que parece haber sido más importante para él fue una: la hora que pasaba cada día ante el Santísimo Sacramento.

Eso no significa que los católicos deban abandonar Instagram durante una hora de Adoración y esperar que su video se vuelva viral. Sheen era excepcionalmente inteligente, muy culto, carismático y sumamente hábil en lo que hacía. Su éxito requirió tanto talento como fe.

Quizás eso es lo que lo convierte en una figura tan interesante para cualquiera que intente comunicar el cristianismo hoy en día. Adoptó las últimas tecnologías a su alcance, aprendió a usarlas con maestría y no le asustaba en absoluto entretener al público. Sin embargo, no buscaba la popularidad; esta era la consecuencia de ser muy bueno comunicando algo en lo que creía sinceramente.

Y en el fondo de todo estaba la fe que daba sentido a su extraordinario talento. Antes de intentar llevar a Cristo a millones de personas, Fulton Sheen se aseguró de haber pasado una hora con Él personalmente.

Cerith Gardiner, Aleteia

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¿Cómo proteger a tus hijos o feligreses de grupos que captan con técnicas sectarias? 8 ideas

Las personas en busca espiritual pueden llegar a una parroquia... y que, lamentablemente, nadie les acoja ni responda sus preguntas - foto Thomas Vitali, Unsplash

Las personas en busca espiritual pueden llegar a una parroquia... y que, lamentablemente, nadie les acoja ni responda sus preguntas 


    La gente tiene necesidades espirituales, se hace preguntas sobre el sentido de la vida, la esperanza tras la muerte, la relación del hombre con Dios, cómo encajar el sufrimiento... Jesucristo y la Iglesia Católica dan respuestas que han ayudado a miles de millones de personas durante 20 siglos. Y siguen respondiendo al corazón humano.Sin embargo, en las últimas décadas, muchas personas de origen católico -aunque fueran sólo de cultura católica- se han ido con grupos no católicos que les ofrecen una espiritualidad que parece "viva", un estilo de vida virtuoso (a veces puritano) y una comunidad muy cercana, de personas siempre pendientes y atentas, que suelen absorber casi todo el tiempo libre. ¿Por qué?

    Lo que ofrecen los grupos con técnicas sectarias

    Algunos son grupos de teología protestante y técnicas sectarias, como ciertos grupos protestantes o pseudoprotestantes que predican prosperidad y milagros a cambio de donativos (Pare de Sufrir, teología de la prosperidad, etc...).

    Otros son grupos de teología heterodoxa y fuerte autoritarismo (como los adventistas del Séptimo Día, que no creen en el infierno ni el domingo y completan la biblia con su profetisa Ellen G. White).

    Otros grupos hablan de Jesús y la Biblia, pero niegan la Trinidad y la divinidad de Jesucristo, como los Testigos de Jehová y los mormones.

    Hay también grupos "new age" o "nueva era" que dicen que Jesús era sólo un maestro más, y que de la Biblia toman o dejan lo que interesa al jefe de grupo concreto, mezclándolo con todo tipo de espiritualidades orientales.

    Lo que tienen en común todos es que ofrecen espiritualidad y acompañamiento y recurren -a su manera- a la Palabra de Dios. Y funciona, porque muchas personas sienten que necesitan las tres cosas: espiritualidad, acompañamiento y la Palabra de Dios.

    Se supone que la Iglesia Católica fundada por Jesucristo debería ofrecer estas cosas. La realidad es que muchas veces no las ofrece, o no consigue llegar a la gente con su oferta. A veces los líderes católicos no hablan de Jesús ni de la Biblia (o no se les entiende cuando lo hacen), y las personas que intuyen que Jesús y la Biblia tienen respuestas los buscan en otros grupos.

    Yasmín Oré, co-autora del libro Las sectas y la nueva era: guía católica para conocer las nuevas formas de religiosidad (13 euros en papel, 5 en Kindle), ofrece una serie de ideas que tanto los padres de familia como los pastores, sacerdotes o superiores de comunidad deberían fomentar para proteger a sus feligreses, hermanos o seres queridos de estos grupos. Siempre consiste en ofrecer más Biblia, más formación, más oración, más Jesús, y no menos.

    Yasmín, de familia católica pero con poca formación en su juventud, fue misionera con los mormones y tardó un tiempo en volver a la Iglesia Católica en 2007, recibió formación apologética en la Fraternidad Misionera Apóstoles de la Palabra y es hoy profesora de religión y una experta en grupos sectarios, de los que habla en su web www.convertidoscatolicos.com . Esto es lo que propone:

    1- Ofrecer la Palabra de Dios y ayudar a entenderla

    No basta la homilía del domingo. Mormones, testigos de Jehová y adventistas, entre otros grupos, hablan mucho de la Biblia, utilizando unos versículos e ignorando otros según su conveniencia. Los testigos incluso usan traducciones bíblicas "retocadas". Y en las Biblias protestantes faltan los libros deuterocanónicos. Incluso los musulmanes pueden usar las frases que prometen un Paráclito o Defensor que "os enseñará", después de Jesús, para decir que se está anunciando a Mahoma (en realidad se refiere al Espíritu Santo).

    Por eso, Yasmín pide "que se imponga en los laicos la necesidad urgente de leer la Palabra de Dios diariamente, hacer oración con sus textos -lectura de las horas, lectio divina-, estudiar la Biblia, sus géneros literarios, cómo se formó, qué nos dice a nosotros... No es necesario una formación erudita en las Escrituras, basta algo básico y sencillo al alcance de todos para que se convierta en nuestro libro de cabecera. Se pueden dar cursos bíblicos en parroquias, talleres de Biblia, teología bíblica, espiritualidad bíblica..."

    2- Ofrecer buena formación catequética

    El Catecismo de la Iglesia Católica está gratis en Internet, tiene 2.865 puntos y respuestas a muchas preguntas. Vale la pena acercar a jóvenes y adultos al Catecismo para que sepan buscar allí lo que les inquieta y aprendan los contenidos de la fe. Esta formación catequética se puede acompañar de algunos documentos eclesiales importantes.

    Biblia, catequesis, amistad fraterna, voluntad de seguir a Cristo... una receta contra los grupos sectarios y muchos otros males

    3- Hablar de la vida futura, de la vida eterna, el Cielo, el Infierno...

    ¿Qué pasa tras la muerte? Es una pregunta lícita, incluso obligatoria, porque todos los hombres mueren. Si los grupos sectarios hablan de este tema, y nuestros párrocos o catequistas no lo hacen, mucha gente se sentirá atraída a esos grupos. Hay algunos grupos que se dedican a meter miedo, o al menos urgencia, hablando del Apocalipsis. Yasmín señala un grupo que predica cosas maravillosas como que "la muerte no es el fin para tu matrimonio, pues este es eterno y tendrás esposa en el Cielo". En cualquier caso, Jesús hablaba del Juicio, del infierno, del Cielo, y la Iglesia debería hacerlo también.

    4- Que en las parroquias, grupos y comunidades haya cercanía y amistad

    Muchos católicos llegan a misa semanal (o menos que semanal) sin conocer a nadie, excepto quizá de vista, ni tratarse con nadie. Si no acudieran, nadie les echaría de menos. Estos católicos no viven fraternidad, cercanía ni amistad en su parroquia. Cuando un grupo sectario les ofrezca esta cercanía fraterna y amistosa, se irán con él. "En comunidades parroquiales, grupos, movimientos y carismas debemos recuperar esa fraternidad y amistad entre los miembros, de manera que nadie se sienta aislado, ni solo, sino como en familia. De esa manera evitamos que la gente busque otras formas de vida espiritual fuera de la Iglesia".

    5- Crear y apoyar grupos de defensa de la fe

    Aunque todas las parroquias y comunidades católicas deberían formar a los fieles para poder responder a los grupos sectarios proselitistas, vale la pena crear grupos especializados en esta tarea. Serían "grupos de laicos preparados para acercarse a los alejados, a la oveja perdida, para enseñar a otros a defender la fe"; pueden organizar cursos, visitas domiciliarias, misiones callejeras... Recurrirían al trato cercano y personal. A Yasmín, por ejemplo, le ayudaron mucho los Apóstoles de la Palabra.

    6- Vivir la fe con coherencia cristiana

    "Muchas personas entran en las sectas porque ven a esas personas sanas, sin vicios, con una moral intachable", constata Yasmín. Es especialmente debilitante para la Iglesia porque las personas exigentes y que buscan tomarse en serio la moral cristiana, son las que se sienten más atraídas por esos grupos. Por eso, los líderes católicos deben dar ejemplo y también fomentar grupos donde los feligreses vean una vida cristiana coherente y alegre.

    7- Usar los medios de comunicación para educar en la fe

    Internet, redes sociales, radio, televisión, un simple blog o web, un podcast... todo sirve para transmitir la enseñanza católica sobre la Biblia, la vida eterna, el amor de Dios. Muchos grupos anti-católicos repiten siempre las mismas 20 o 30 acusaciones (imágenes, hermanos de Jesús y virginidad de María, orar por los difuntos, intercesión de los santos, el Papado...) y todos esos temas tienen respuestas razonables y se pueden publicar en Internet.

    8- Mejorar la acogida de los que vuelven a la Iglesia o se interesan

    Hay personas que han estado en un grupo sectario o cristiano heterodoxo y sienten que no pueden seguir ahí. Pueden entonces querer explorar la propuesta católica, acercándose a una parroquia o mirando su web o redes sociales, o consultando a un amigo católico. Probablemente en su grupo les dijeron que los católicos eran muy malos, ignorantes, fumadores y bebedores, idólatras, etc...

    Es importante que en la web haya algo para ellos, y que en la parroquia sepan con qué persona ponerles en contacto de inmediato. Quizá no sea el sacerdote, que a lo mejor sabe mucha teología pero no es acogedor o no entiende el proceso en el que se encuentra la persona. En cualquier caso, hay que tener una o más personas capaces de acoger, escuchar, dar buen ejemplo y acompañar a los que se acercan a explorar la propuesta católica.

    Al final, es un mandato de Jesús

    Yasmín es consciente de que se pueden hacer muchas más cosas, como suscitar muchas más vocaciones sacerdotales y religiosas (en Hispanoamérica hay diócesis del tamaño de Castilla atendidas por apenas 6 sacerdotes y algunas religiosas), mejorar la catequesis, mejorar la música, animar a una vida espiritual más intensa de cada laico y, en general, suscitar el encuentro personal con Cristo y el celo evangelizador en cada fiel.

    Pero, en el fondo, recuerda Yasmín, se trata de hacer en serio lo que Jesús pide: "Id pues y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado" (Mateo 28,20). Y eso incluye a los que se alejaron de la Iglesia y se fueron a otros grupos.

    P.J.Ginés, ReL

    Vea también    Evangelización: Tarea de la Iglesia y de todo Bautizado






    Siglo XXI: un nueva era de mártires

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    El siglo pasado fue uno de los periodos más sangrientos de la historia de la Iglesia; por ende, se han validado 1068 martirios de todas partes del mundo en los últimos diez años


    El 15 de septiembre de 2026, el Dicasterio para las Causas de los Santos, la entidad vaticana encargada de tramitar los casos de personas consideradas santas para su reconocimiento oficial, celebrará un seminario en Roma titulado: "El siglo XXI: Una nueva era de mártires". Para comprender la situación actual de estos santos y beatos que fueron asesinados por su fe, I.MEDIA analiza a aquellos reconocidos oficialmente por la Iglesia en los últimos diez años.

    Para la Iglesia Católica, un mártir es alguien que dio testimonio de Cristo muriendo antes que renunciar a su fe. Numerosos en los primeros siglos de nuestra era debido a la persecución del Imperio Romano, se convirtieron en un modelo que dio forma al concepto moderno de santidad.

    En los últimos siglos, se han establecido procedimientos para la canonización, sin que el martirio sea ya un requisito indispensable. Actualmente, la Iglesia Católica acompaña estas canonizaciones mediante un proceso que sigue un camino específico. Quienes son considerados dignos son reconocidos como venerables, beatos y, finalmente, santos. En el caso de los mártires, el reconocimiento de que fueron asesinados por no traicionar su fe les permite obtener directamente el título de beato. Para ser canonizados, la Iglesia debe atribuir un milagro a la intercesión del bienaventurado mártir.

    Siglo XX, un periodo de sangre de mártires

    El Dicasterio para las Causas de los Santos, órgano de la Santa Sede encargado de estos procesos, ha validado los casos de 1068 mártires en los últimos diez años, frente a tan solo 78 beatificaciones tras el reconocimiento de un milagro o después de una "ofrenda de vida" —un sacrificio realizado según el Evangelio, pero, a diferencia de un mártir, sin que este haya sido obligado a renunciar a su fe—. Asimismo, se han producido 65 canonizaciones de mártires durante el mismo periodo. En total, los mártires representan diez veces más declaraciones de beatificación y canonización que otros procesos.

    La explicación reside en los periodos más sangrientos de la historia de la Iglesia, especialmente en el siglo XX. El siglo pasado está plagado de mártires, como la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría, y sobre todo las masacres cometidas por las tropas republicanas durante la Guerra Civil Española en torno a 1936.

    El caso de España

    La Guerra Civil Española ha generado 821 casos de beatificación validados por Roma tan solo en los últimos diez años, pero hasta el momento no se ha producido ninguna canonización. Los expedientes llegan gradualmente, presentados por las distintas diócesis y órdenes religiosas implicadas, y se tramitan en grupos que a veces superan el centenar de personas.

    Pero incluso sin incluir a España, el Dicasterio para las Causas de los Santos ha aprobado los casos de 228 mártires del siglo XX, a menudo en grupos, durante los últimos diez años. Entre ellos se encuentran mártires del nazismo, el comunismo y la descolonización, como los de Argelia (incluidos los monjes de Tibhirine).

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    La Santa Sede también presentó 71 casos más antiguos, que se remontan al siglo XVI (Guerras de Religión), al siglo XVIII (en particular la Revolución Francesa) y al siglo XIX. En tres casos, se reconoció el martirio de personas asesinadas en el siglo XXI: el misionero italiano Nazareno Lanciotti, fallecido en Brasil en 2001; el catequista laico congoleño Floribert Bwana Chui, asesinado en Goma en 2007; y la monja Maria Laura Mainetti, asesinada en Italia en 2000.

    En los últimos diez años, Roma ha beatificado o canonizado mártires de todos los continentes, incluyendo a uno de Oceanía: Peter To Rot de Papúa Nueva Guinea, asesinado en 1945 por tropas japonesas mientras defendía su fe. Europa del Este, particularmente durante la Guerra Fría, está representada, especialmente en Albania y Polonia. También hay 76 mártires franceses, entre ellos 16 monjas carmelitas de Compiègne y 50 víctimas del nazismo.

    Durante el pontificado del Papa Francisco, se ha reconocido a numerosos mártires de regímenes autoritarios en Sudamérica, entre los que destaca San Óscar Romero en El Salvador, canonizado en 2018. También se ha reconocido a mártires misioneros en Asia, así como a víctimas del islamismo, como las de Argelia. En 2023, el Papa Francisco anunció además el reconocimiento de los 21 mártires cristianos de Libia, a pesar de ser coptos ortodoxos, un poderoso gesto de ecumenismo.

    I.Media, Aleteia

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    Evangelio del día martes 25a semana del tiempo ordinario


    San Ignacio de Santhià , San Silvano de LevrouxMás...

    Libro de los Proverbios 21,1-6.10-13.

    El corazón del rey es una corriente de agua en manos del Señor: él lo dirige hacia donde quiere.
    Al hombre le parece que todo su camino es recto, pero el Señor pesa los corazones.
    Practicar la justicia y el derecho agrada al Señor más que los sacrificios.
    Los ojos altaneros, el corazón arrogante, la luz de los malvados: todo eso es pecado.
    Los proyectos del hombre laborioso son pura ganancia, el que se precipita acaba en la indigencia.
    Tesoros adquiridos con engaños son ilusión fugaz de los que buscan la muerte.
    El alma del malvado desea el mal, él no se apiada de su prójimo.
    El simple se hace sabio cuando se castiga al insolente, y asimila la ciencia cuando se instruye al sabio.
    El justo observa la casa del malvado, y precipita en la desgracia a los malos.
    El que cierra los oídos al clamor del débil llamará y no se le responderá.


    Salmo 119(118),1.27.30.34.35.44.

    Felices los que van por un camino intachable,
    los que siguen la ley del Señor,

    Instrúyeme en el camino de tus leyes,
    y yo meditaré tus maravillas.

    Elegí el camino de la verdad,
    puse tus decretos delante de mí.

    Instrúyeme, para que observe tu ley
    y la cumpla de todo corazón.

    Condúceme por la senda de tus mandamientos,
    porque en ella tengo puesta mi alegría.

    Yo cumpliré fielmente tu ley:
    lo haré siempre, eternamente.


    Evangelio según San Lucas 8,19-21.

    Su madre y sus hermanos fueron a verlo, pero no pudieron acercarse a causa de la multitud.
    Entonces le anunciaron a Jesús: "Tu madre y tus hermanos están ahí afuera y quieren verte".
    Pero él les respondió: "Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la Palabra de Dios y la practican".

    Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

    Bulle

    Guillermo de San Teodorico (c. 1085-1148)
    monje benedictino y después cisterciense
    La contemplación de Dios


    “Busca su rostro. Sí, tu rostro, Señor, es lo que busco” (Sal 26,7-8)

        Soy desvergonzado y temerario, oh tú, mi socorro y mi apoyo de siempre, tú que no me abandonas jamás. Mira, es el amor de tu amor el que me hace buscar tu rostro (Sal 26,8). Tú me ves y yo no puedo verte. Pero tú me has dado el deseo de verte y ver todo lo que te complace en mí. Tú perdonas al instante a este ciego que corre hacia ti. Tú le das la mano en cuanto tropieza.
        En el fondo de mi alma resuena la voz de tu presencia y responde a mi deseo. El alma protesta y echa fuera todo lo que hay en mí y mis ojos interiores son deslumbrados por el fulgor de tu verdad. Me recuerda que el hombre no te puede ver y quedar con vida (Ex 33,20). Hundido en el pecado hasta el día de hoy, no he logrado morir a mí mismo para vivir únicamente para ti (2Cor 5, 15). No obstante, por tu palabra y por tu gracia, me quedo atento, aguardando sobre la roca de la fe, en el lugar que está junto a ti (Ex 33, 21). Apoyado en esta fe, espero paciente, según mis posibilidades y abrazo tu derecha que me sostiene y me guarda(Sab 5,16).
        Alguna vez, cuando contemplo y miro por la espalda (Ex 33,23) a aquel que me ve, a Cristo tu Hijo, en su humildad como hombre, me paro a contemplar... Lo poco que he podido sentir y percibir de él atiza la llama de mi deseo interior. Con paciencia espero que tú retires tu mano (cf Ex 33,22) y que derrames en mí tu gracia iluminadora para que según la respuesta de tu verdad, muerto a mí mismo y vivo para ti, comience a contemplar tu rostro descubierto.
    (EDD)

    Reflexión sobre el cuadro

    Cuando Jesús caminaba por esta tierra, podríamos decir que pertenecía a dos familias. En primer lugar, estaba su familia celestial: su relación única e íntima con Dios Padre, cuya voluntad determinaba todo lo que Jesús decía y hacía. Pero Jesús también pertenecía plenamente a una familia terrenal. Era hijo de María y José, rodeado de otros hermanos y hermanas (primos) que se mencionan en la lectura del Evangelio de hoy. Al igual que nosotros, conocía los lazos de la vida familiar. Como solemos decir, «la sangre es más espesa que el agua». Por eso, podemos imaginar que, cuando su madre y sus parientes vinieron a buscarlo, su presencia significó mucho para él.

    Sin embargo, Jesús aprovechó precisamente ese momento para revelar algo completamente nuevo. Señalando a quienes escuchaban la palabra de Dios e intentaban vivir según ella, declaró que ellos también eran su madre, sus hermanos y sus hermanas. No estaba rechazando a su familia terrenal; estaba ampliando mucho más el concepto de familia. A su alrededor, Jesús estaba reuniendo una nueva familia, unida no por lazos de sangre, sino por la fe y el amor. Esta es la familia que se convirtió en la Iglesia. En Cristo, personas que, de otro modo, no tendrían nada en común se convierten en hermanos y hermanas, unidos por su amor hacia Él. Por eso, el cristianismo no solo nos pide que nos llamemos hermanos y hermanas, sino que nos tratemos como tales: que nos cuidemos, nos perdonemos, nos apoyemos y nos acompañemos con la misma devoción que mostramos de forma natural hacia nuestros seres más cercanos.

    Murillo nos adentra en el hogar de la familia terrenal de Jesús, la Sagrada Familia, como si hubiéramos entrado en silencio por la puerta en un día cualquiera. Aquí no hay nada grandioso ni ceremonial. María ha hecho una pausa en su labor de hilar, José está sentado con el joven Jesús junto a su banco de trabajo y, a sus pies, un perrito mira hacia arriba con entusiasmo. Jesús sostiene un jilguero en la mano y juega con él para provocar al perro, tal y como cualquier niño jugaría con la mascota de la familia. Es una escena doméstica maravillosamente tierna. Murillo nos permite imaginar que gran parte de la infancia de Jesús debió de estar compuesta por momentos como este: trabajo, juego, cariño y las sencillas rutinas de la vida familiar cotidiana.

    Sin embargo, el pequeño jilguero aporta un matiz más solemne. En el arte cristiano, este pájaro se convirtió en símbolo de la Pasión de Cristo, en parte porque a los jilgueros les encanta pasar el tiempo entre matorrales espinosos, lo que evoca la corona de espinas de Cristo. Las marcas rojas que rodean su cabeza asocian aún más al jilguero con la sangre de Cristo. El perro, por su parte, se asociaba tradicionalmente con la fidelidad y la lealtad. Así pues, incluso en este momento familiar aparentemente cotidiano, Murillo apunta discretamente hacia lo que está por venir: el niño que juega con tanta inocencia dará un día su vida por nosotros, permaneciendo fiel al Padre hasta el final.

    by Padre Patrick van der Vorst

    Oración
    (la de Guillermo de San Teodorico, arriba)


    lunes, 21 de septiembre de 2026

    León XIV distingue al pastor del mercenario: 10 lecciones a los obispos de Toribio de Mogrovejo

    Escuchar, rezar o permanecer y no buscar la comodidad son algunos llamados del pontífice a los obispos desde el ejemplo de Santo Toribio, a 300 años de su canonización.

    León XIV junto a un grupo de obispos durante un encuentro en el Vaticano. El Papa ha propuesto el ejemplo de Santo Toribio de Mogrovejo como modelo para el ministerio episcopal.

    León XIV junto a un grupo de obispos durante un encuentro en el Vaticano. El Papa ha propuesto el ejemplo de Santo Toribio de Mogrovejo como modelo para el ministerio episcopal.


      Con motivo de los 300 años de la canonización de Santo Toribio de Mogrovejo, el Papa León XIV se ha dirigido este sábado a los obispos de Hispanoamérica y del Caribe para conmemorar diez grandes enseñanzas y actualizarlas a modo de un decálogo que orienta la actitud de los obispos ante la Iglesia, su ministerio y comunidad.

      El pontífice subraya que la carta, escrita el 8 de septiembre, no busca tanto un recorrido biográfico del que fue obispo español de Lima. Se trata más bien de un llamado a los obispos que puede leerse como un decálogo para “honrar su memoria” e “imitarlo”, deteniéndose especialmente en el modo en que vivió su ministerio.

      1º Escuchar a los fieles

      El pontífice comenzaba su mensaje recordando que el mismo Santo Toribio apenas conocía los pueblos y culturas que le fueron encomendados y que, para pastorearlas, debía adentrarse en aquella realidad y recorrerla. Así, se lee, “sus visitas pastorales y su preocupación por que el Evangelio pudiera ser anunciado en las lenguas locales fueron estrechando su vínculo con aquella tierra y sus gentes”.

      Tras advertir de que “hay realidades de una diócesis que difícilmente alcanzan un escritorio”, el obispo animó a que “la visita pastoral conserve toda su fuerza”. “Vayamos personalmente al encuentro de nuestras comunidades, escuchemos a nuestra grey y busquemos a quienes pocas veces tienen ocasión de acercarse al obispo”, remarcó.

      2º El bien de los fieles, por encima de la comodidad o el interés

      Basándose en la vida del santo español, el pontífice también llamó a “volver con frecuencia a la escuela de la cruz”, recordando que el obispo debe “permanecer junto al rebaño cuando lleguen las horas difíciles”, aun cuando esto pueda “tener un precio para el propio pastor”.

      Una actitud que puede llegar a diferenciar, en palabras del pontífice, al pastor del mercenario: “El abandono de la grey puede comenzar mucho antes de una huida visible, cuando la comodidad, el temor o los propios intereses pesan más que el bien de los fieles. El mercenario calcula lo que puede perder; el pastor sabe que algo de sí habrá de entregar para permanecer fiel”.

      3º La santidad del pastor no puede darse por supuesta

      En tercer lugar, recordó que la santidad del pastor “no puede darse por supuesta”, y que si Santo Toribio pudo pedir una vida eclesial más fiel al Evangelio es solo porque comenzó por dejarse medir por esa misma exigencia.

      “Quien ha recibido el encargo de santificar sigue necesitando ser santificado; quien anuncia la misericordia vive también de ella”, remarcó el pontífice, que llamó a “cuidar la vida interior” y “conservar la conciencia de que somos discípulos necesitados de conversión”.

      4º La adoración eucarística, “prioridad pastoral”

      Otro de los llamados de León XIV se dirige a tomar conciencia de que “los obispos pasan”, de que Cristo permanece y de que “la Iglesia vive del señor”, lo que debe llevar a hacer de la adoración eucarística una “prioridad pastoral”.

      “El amor de Toribio a la Eucaristía se manifestó en su solicitud por acercar a todos a Jesús. Ofrezcamos a nuestros fieles tiempo y espacios para permanecer ante Él y alentemos la adoración prolongada. Estoy convencido de que la santa presencia del Señor, acogida y adorada con fidelidad, sostiene lo que nuestras fuerzas no alcanzan y abre caminos que ninguna planificación podría prever”, escribe.

      5º Mantener unida a la Iglesia

      Deteniéndose en el beso del obispo al altar durante su recepción, el pontífice invitó a seguir el ejemplo de Santo Toribio de Mogrovejo, que “sirvió a una Iglesia inmensa y plural esforzándose por mantenerla unida”.

      “También a nosotros nos corresponde velar para que la diversidad de nuestras diócesis encuentre en Cristo su unidad”, se lee. “El altar nos recuerda que la comunión pertenece al corazón mismo de nuestra misión”.

      6º Transmitir la fe, no imponer la propia palabra

      Otro de los aspectos que el pontífice extrajo del prelado apunta a que la enseñanza a transmitir por los pastores “no nace de una propia palabra que tenga que imponer”, sino de la misión de “guardar el buen depósito, profundizarlo y hacerlo comprensible”.

      Para León XIV, la recepción del Concilio de Trento, los concilios provinciales, los sínodos diocesanos o la labor catequética del santo son una prueba y testimonio del deseo del santo por “transmitir íntegramente la fe y hacerla accesible a quienes tenía delante”. En un tiempo en el que tantas voces reclaman autoridad sobre la conciencia de los fieles, agregó, “corresponde al obispo ofrecer una enseñanza clara, paciente y arraigada en esa comunión”.

      7º La casa episcopal, abierta a los sacerdotes

      El pontífice abordó también la importancia de una “paternidad episcopal” que los obispos deben mostrar hacia sacerdotes y religiosos, y que se reconoce “cuando un sacerdote sabe que puede llamar con confianza a la puerta de la casa episcopal”.

      “Toribio veló por su formación, fue exigente en la admisión a las órdenes, visitó a sus sacerdotes y sostuvo la disciplina eclesiástica, consciente de que la vida del clero repercute en la del pueblo. Estemos cerca de nuestros sacerdotes. Cuidemos especialmente el seminario y los primeros años de ministerio, favorezcamos una fraternidad real y procuremos que ningún presbítero sienta que sólo puede acercarse a su obispo cuando existe un problema que resolver”.

      8º La oración y predicación, por encima de toda urgencia

      Entre otros llamados, invitó a profesar una actitud de escucha, silencio y adoración antes de hablar, anunciar y predicar, remarcando que, si la vida de predicación de Santo Toribio era creíble, es porque “permitió que el Evangelio modelara primero su existencia”.

      “Que ninguna urgencia ni tarea pastoral, por necesaria que sea, relegue la oración como antesala de la predicación. Reservemos siempre el tiempo necesario para escuchar la Palabra y preparar con esmero el modo de ofrecerla a nuestro pueblo, indicó.

      9º La Santa Misa, fuente de la fecundidad episcopal

      El documento apunta también que la fecundidad episcopal procede de la Santa Misa, que actualiza sacramentalmente el único sacrificio de Cristo para la salvación del mundo. En ese momento, se lee, “el obispo, como todo sacerdote, presta su voz y sus manos a Cristo, que actúa por medio de su ministerio. Aquello que celebra ha de prolongarse también en su propia vida, cada vez más unida a la ofrenda del Señor, hasta que toda su existencia llegue a ser, en Cristo, una ofrenda al Padre”.

      10º La unión entre la vida y el altar

      Uno de los últimos aspectos que remarca el documento es la “unión entre el altar y la vida” que se materializó en la figura de Santo Toribio, pero también en muchos otros obispos santos y beatos como Antonio María Claret, Ezequiel Moreno, Rafael Guízar y Óscar Romero, entre muchos otros.

      “Su testimonio puede ayudarnos a comprender mejor la misión del obispo y reviste un interés especial para la formación de seminaristas y sacerdotes. Sus vidas muestran cómo una misma misión puede tomar formas diversas según los tiempos y las circunstancias y forman una escuela de pastores nacida de nuestra historia eclesial. Los santos siguen formando santos”; concluye. 

      (vatican.va)

      Vea también     Los obispos (MSC) Misioneros del Sagrado Corazón de Jesús




      Los resultados de las excavaciones del Santo Sepulcro

       


        En mayo de 2022 empezaron las excavaciones arqueológicas en el Santo Sepulcro, la mayor campaña del lugar en dos siglos. 

        El primer objetivo era restaurar el pavimento, pero al levantar el suelo se aprovechó para excavar arqueológicamente. Las tres comunidades que custodian el templo —griegos ortodoxos, franciscanos y armenios— han colaborado en este proyecto.

        Ahora, la parte de excavación arqueológica ha terminado, y se trabaja en una fase de estudio y restauración.

        El 8 de septiembre en Jerusalén, con fray Francesco Ielpo, ofm, Custodio de Tierra Santa, y los líderes ortodoxos y armenios, se presentaron los primeros resultados.

        La Universidad La Sapienza de Roma está estudiando su historia, desde que era una cantera de piedra en la época de Jesús, sus distintas etapas romanas, la basílica que construyó Constantino y los restos de épocas posteriores (cruzada, otomana...)

        La puerta de madera que tantos peregrinos han visto durante décadas y décadas se ha retirado para ser restaurada. Hay ahora planes para el pavimento a la entrada del Edículo (el lugar donde la gente espera para entrar en la tumba en sí).

        Los arqueólogos implicados hablan de "diplomacia científica" por el eficaz diálogo entre el Patriarcado greco-ortodoxo, Custodia de Tierra Santa y Patriarcado armenio, en el lugar más sagrado para toda la cristiandad. [5 min 48 seg]

        ReL

        Vea también   ¿Perdidos? en Tierra Santa (fotos)