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lunes, 2 de noviembre de 2026

El Papa: la santidad no es un privilegio para unos pocos

 

En su reflexión del Ángelus en la Solemnidad de Todos los Santos, el Papa León XIV destacó la santidad como «una vocación universal» que nos compromete a «construir la paz».

Johan Pacheco – Ciudad del Vaticano

«Celebramos a todos los santos: a aquellos que la Iglesia ha reconocido como tales y también a tantos que no lo han sido, pero que Dios conoce», expresó el Papa León XIV en su meditación previa al rezo del Ángelus de este domingo, 1 de noviembre, Solemnidad de Todos los Santos.

«La solemnidad de Todos los Santos, que hoy celebramos, nos invita a probar la alegría de esa innumerable familia de hombres y mujeres que, siguiendo al Señor Jesús, hicieron de su vida un don a Dios y al prójimo», dijo el Papa.

Meditando sobre la liturgia de la Palabra de este día, que describe esta fiesta como una «muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de todas las naciones, razas, pueblos y lenguas» (Ap 7, 9), recordó que se celebra a los santos reconocidos por la Iglesia «y también a tantos que no lo han sido, pero que Dios conoce».

Las bienaventuranzas

«Como nos recuerda el Evangelio de hoy (Mt 5, 1-12), se trata de pobres de espíritu, pero ricos en el amor de Dios. Tienen rostros surcados por las lágrimas, pero consolados en la oración. Son mansos frente a la violencia y recompensados por el Padre; hambrientos de justicia y saciados en lo más profundo de su conciencia; dispuestos al perdón y abrazados por la misericordia; desarmados en el corazón, pero protegidos por Dios; constructores de paz, a quienes Dios llama por su nombre; perseguidos y ofendidos, pero fuertes en la fe y en la caridad», así los describió León XIV en su reflexión.

Ante la certeza de lo imposible que resultaría contar «la multitud de estos hermanos y hermanas» que alcanzaron la vida de santidad, el Pontífice reconoció que «la santidad, de hecho, no se puede reducir a ningún cálculo, porque así es el bien que todos los santos han difundido a su alrededor en el mundo».

Los santos, ¿qué hicieron?

«Al contemplarlos con admiración, nos preguntamos: estas personas, con la gracia de Dios, ¿qué hicieron? Esencialmente, gestos y decisiones de amor que superan los cálculos de la codicia y la prepotencia del mal, que a veces parece prevalecer», señaló el Papa.

Refiriéndose a los santos y santas, los definió como «el signo más hermoso y más fuerte del Reino de Dios que viene; es más —como enseña Jesús—, que ya está entre nosotros (cf. Lc 17, 20-21)».

Del mismo modo, consideró que «la santidad no es un privilegio para unos pocos, sino una vocación universal que nos interpela a cada uno de nosotros allí donde vivimos».

Dios ve el bien

El Papa reiteró que el mensaje de esperanza en la fiesta de Todos los Santos es que «Dios ve el bien que nosotros no vemos, conoce historias que nosotros no conocemos, llega a corazones a los que nosotros no tenemos acceso».

Antes de rezar el Ángelus desde el balcón del Palacio Apostólico, pidió a la Virgen María que «acompañe nuestros pasos en el camino de la santidad, para que no nos cansemos de construir la paz, tanto en los hechos más importantes como en los más sencillos de la vida cotidiana».

(vatican.va)




Evangelio del día: Conmemoracón de Todos los Difuntos,

 


Primera lectura

Lectura del libro de la Sabiduría

Sabidurίa 3, 1-9

Las almas de los justos están en las manos de Dios
y no los alcanzará ningún tormento.
Los insensatos pensaban que los justos habían muerto,
que su salida de este mundo era una desgracia
y su salida de entre nosotros, una completa destrucción.
Pero los justos están en paz.

La gente pensaba que sus sufrimientos eran un castigo,
pero ellos esperaban confiadamente la inmortalidad.
Después de breves sufrimientos
recibirán una abundante recompensa,
pues Dios los puso a prueba
y los halló dignos de sí.
Los probó como oro en el crisol
y los aceptó como un holocausto agradable.

En el día del juicio brillarán los justos
como chispas que se propagan en un cañaveral.
Juzgarán a las naciones y dominarán a los pueblos,
y el Señor reinará eternamente sobre ellos.

Los que confían en el Señor comprenderán la verdad
y los que son fieles a su amor permanecerán a su lado,
porque Dios ama a sus elegidos y cuida de ellos.

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol Pablo a los Romanos

Romanos 5, 5-11

Hermanos: La esperanza no defrauda porque Dios ha infundido su amor en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo, que él mismo nos ha dado.

En efecto, cuando todavía no teníamos fuerzas para salir del pecado, Cristo murió por los pecadores en el tiempo señalado. Difícilmente habrá alguien que quiera morir por un justo, aunque puede haber alguno que esté dispuesto a morir por una persona sumamente buena. Y la prueba de que Dios nos ama está en que Cristo murió por nosotros, cuando aún éramos pecadores.

Con mayor razón, ahora que ya hemos sido justificados por su sangre, seremos salvados por él del castigo final. Porque, si cuando éramos enemigos de Dios, fuimos reconciliados con él por la muerte de su Hijo, con mucho más razón, estando ya reconciliados, recibiremos la salvación participando de la vida de su Hijo. Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios, por medio de nuestro

Evangelio del Día

Lectura del santo evangelio según san Juan

Juan 6, 37-40

En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “Todo aquel que me da el Padre viene hacia mí; y al que viene a mí yo no lo echaré fuera, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.

Y la voluntad del que me envió es que yo no pierda nada de lo que él me ha dado, sino que lo resucite en el último día. La voluntad de mi Padre consiste en que todo el que vea al Hijo y crea en él, tenga vida eterna y yo lo resucite en el último día’’.

Las palabras de los Papas

La resurrección de entre los muertos de Jesús, el Crucificado, ilumina en estos primeros días de noviembre el destino de cada uno de nosotros. Nos lo dijo Él mismo: «La voluntad del que me ha enviado es que yo no pierda nada de lo que él me dio, sino que lo resucite en el último día» (Jn 6,39). Por lo tanto, el núcleo de la preocupación de Dios está claro: que nadie se pierda para siempre, que cada uno tenga su lugar y resplandezca en su unicidad.  (…) Por esta razón, los cristianos recuerdan desde siempre a los difuntos en cada Eucaristía, y hasta la fecha piden que sus seres queridos sean mencionados en la plegaria eucarística. Desde aquel anuncio surge la esperanza de que nadie se perderá. Que la visita al cementerio, en la que el silencio interrumpe la agitación del activismo, sea para todos nosotros una invitación a la memoria y a la espera. «Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro» profesamos en el Credo. Conmemoramos, por tanto, el futuro. No estamos encerrados en el pasado, en las lágrimas de la nostalgia; tampoco estamos confinados en el presente, como en un sepulcro. Que la voz familiar de Jesús nos alcance, y alcance a todos, porque es la única que viene del futuro. (Papa León XIV, Ángelus, 2 de noviembre de 2025)   

(vatican.va


Bulle

Santa Faustina Kowalska (1905-1938)
religiosa
Pequeño Diario (Petit journal, la Miséricorde divine dans mon âme, Parole et Dialogue, 2002)


Por tu misericordia nos das la vida eterna

Dios, que por tu misericordia has llamado al género humano de la nada a la existencia y lo has llenado de las bondades de la naturaleza y la gracia. Pero era demasiado poco para Tu bondad. Señor, en tu misericordia nos das la vida eterna. Nos admites a Tu felicidad eterna y nos haces participar de Tu vida interior, haciendo todo a causa de Tu misericordia. Nos llenas de Tu gracia, únicamente porque eres bueno y pleno de amor. Quieres compartir Tu felicidad con nosotros.
Pero el hombre no resistió a la prueba y podrías penalizarlo como a los ángeles, rechazándolo por la eternidad. Pero aparece tu misericordia, tus entrañas se conmueven con una gran piedad y prometes Tú mismo restaurar nuestra salud. Por el abismo inconcebible de tu piedad no nos penalizaste como lo merecíamos. Que tu misericordia sea alabada, Señor, te alabaremos por todos los siglos. Los ángeles estuvieron estupefactos por la grandeza de tu misericordia, que testimoniaste a los hombres… (EDD)

Reflexión sobre el gouache

Es muy probable que todos hayamos perdido a algún amigo o familiar durante el último año. Hoy es un día en el que rezamos por todos ellos. En el Día de los Difuntos, recordamos a nuestros seres queridos que han fallecido. Para algunos de nosotros, la pérdida es reciente y la ausencia sigue siendo dolorosamente desconocida. Para otros, han pasado muchos años, pero ciertos recuerdos pueden volver a acercarnos a alguien en un instante, cuando escuchamos una canción que les encantaba o visitamos un lugar al que les gustaba ir...


La muerte no pone fin a nuestro amor por los difuntos. La oración es una de las formas en que seguimos expresando ese amor. Recordamos su bondad con gratitud, al tiempo que reconocemos que, al igual que nosotros, tuvieron sus dificultades, sus errores y asuntos pendientes. Hoy los encomendamos a la misericordia de Dios, pidiéndole que sane todo lo que aún necesita sanación y que los acoja en la plenitud de su paz.


Como católicos, creemos que, cuando morimos, nuestras almas pueden ir a tres lugares: el cielo, el infierno o el purgatorio. Las almas que van al cielo son aquellas que fallecieron en estado de gracia perfecta y en comunión con Dios. El infierno es el lugar al que van a parar las almas de quienes fallecieron en estado de pecado mortal. El lugar intermedio, por así decirlo, al que pueden ir nuestras almas es el purgatorio. Se cree que es allí donde probablemente acaban la mayoría de las personas, libres de pecado mortal, pero aún en estado de pecado menor. El purgatorio es, por tanto, un lugar donde las almas pueden ser 'purificadas' y limpiadas antes de ser invitadas al cielo (véase el Catecismo de la Iglesia Católica, n.º 1030). Quizá una forma sencilla de imaginarnos el purgatorio sea pensar en llegar a casa de nuestros abuelos con los zapatos embarrados y la ropa sucia. Sabemos que nos quieren y que somos bienvenidos, pero nos quitamos los zapatos y nos lavamos antes de sentarnos a la mesa con ellos. El purgatorio es algo así como ese momento de preparación: un lugar donde Dios nos purifica con amor. Las almas se están purificando y preparándose para la bienvenida que les espera en el cielo.


Hoy en día, a muchas personas, incluidos los católicos, les cuesta creer en el infierno o en el purgatorio. Pueden parecer ideas anticuadas, y quizá prefiramos imaginar que la misericordia de Dios lleva a todo el mundo directamente al cielo. Sin duda, podemos poner nuestra esperanza en esa misericordia, al tiempo que reconocemos que Jesús también habla a menudo del juicio. No sabemos exactamente qué experimentaremos tras la muerte, pero nuestra fe nos enseña que la forma en que hayamos vivido y amado SÍ importará. Nos presentaremos ante el Dios que conoce toda la verdad sobre nosotros.


La vida es efímera. Antes de que nos demos cuenta, abandonamos este mundo. Este mismo pensamiento dio lugar a todo un estilo de pinturas de género, que surgió en el siglo XVII. En una época de gran riqueza mercantil y conflictos militares en Europa, se creaban pinturas y dibujos para recordar al espectador la fugacidad de la vida. Estas pinturas de vanitas estaban repletas de referencias simbólicas. Nuestra acuarela sobre papel, de gran detalle, obra del artista holandés Herman Henstenburgh, representa partituras (que simbolizan el placer terrenal de escuchar y la fugacidad de la existencia humana), una flauta (cuyos sonidos seducían a la gente), una vela apagada, un reloj de arena volcado y flores en flor, todo ello rodeando una calavera. Por mucho que nos rodeemos de placeres terrenales y emociones, todos acabaremos como la calavera de nuestro cuadro.


Pero hoy, estamos llamados a recordar a los que han muerto, especialmente a los que han muerto en el último año. Rezamos por su feliz reencuentro con nuestro Creador Amoroso.

by Padre Patrick van der Vorst

Oración

Oración de San Agustín

“No lloréis si me amabais. ¡Si conocierais el don de Dios y lo que es el Cielo! ¡Si pudiérais oír el cántico de los Ángeles y verme en medio de ellos! ¡Si pudiérais ver con vuestros ojos los horizontes, los campos eternos y los nuevos senderos que atravieso! ¡Si por un instante pudiérais contemplar como yo la belleza ante la cual todas las bellezas palidecen!

Creedme: Cuando la muerte venga a romper vuestras ligaduras como ha roto las que a mí me encadenaban y, cuando un día que Dios ha fijado y conoce, vuestra alma venga a este Cielo en el que os ha precedido la mía, ese día volveréis a ver a aquel que os amaba y que siempre os ama, y encontraréis su corazón con todas sus ternuras purificadas.

Volveréis a verme, pero transfigurado y feliz, no ya esperando la muerte, sino avanzando con vosotros por los senderos nuevos de la Luz y de la Vida, bebiendo con embriaguez a los pies de Dios un néctar del cual nadie se saciará jamás. Amén.”

(hozana.or)

domingo, 1 de noviembre de 2026

Evangelio del día - Solemnidad de Todos los Santos - ¿No sería muchísimo mejor escucharlo con la familia proclamado en la Santa Misa de precepto presencial? b


 

Santos no ejemplares , San Audomaro de ThérouanneMás...

Apocalipsis 7,2-4.9-14.

Yo, Juan, vi a otro Angel que subía del Oriente, llevando el sello del Dios vivo. Y comenzó a gritar con voz potente a los cuatro Angeles que habían recibido el poder de dañar a la tierra y al mar:
"No dañen a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que marquemos con el sello la frente de los servidores de nuestro Dios".
Oí entonces el número de los que habían sido marcados: eran 144. 000 pertenecientes a todas las tribus de Israel.
Después de esto, vi una enorme muchedumbre, imposible de contar, formada por gente de todas las naciones, familias, pueblos y lenguas. Estaban de pie ante el trono y delante del Cordero, vestidos con túnicas blancas; llevaban palmas en la mano y exclamaban con voz potente:
"¡La salvación viene de nuestro Dios que está sentado en el trono, y del Cordero!".
Y todos los Angeles que estaban alrededor del trono, de los Ancianos y de los cuatro Seres Vivientes, se postraron con el rostro en tierra delante del trono, y adoraron a Dios,
diciendo: "¡Amén! ¡Alabanza, gloria y sabiduría, acción de gracias, honor, poder y fuerza a nuestro Dios para siempre! ¡Amén!
Y uno de los Ancianos me preguntó: "¿Quiénes son y de dónde vienen los que están revestidos de túnicas blancas?".
Yo le respondí: "Tú lo sabes, señor". Y él me dijo: "Estos son los que vienen de la gran tribulación; ellos han lavado sus vestiduras y las han blanqueado en la sangre del Cordero".

Salmo 24(23),1-2.3-4ab.5-6.

¡Felices los que buscan al Señor!

Del Señor es la tierra y todo lo que hay en ella,
el mundo y todos sus habitantes,
porque El la fundó sobre los mares,
Él la afirmó sobre las corrientes del océano.

¿Quién podrá subir a la Montaña del Señor
y permanecer en su recinto sagrado?
El que tiene las manos limpias
y puro el corazón;

él recibirá la bendición del Señor,
la recompensa de Dios, su Salvador.
Así son los que buscan al Señor,
los que buscan tu rostro, Dios de Jacob.

Epístola I de San Juan 3,1-3.

Queridos hermanos:
¡Miren cómo nos amó el Padre!
Quiso que nos llamáramos hijos de Dios,
y nosotros lo somos realmente.
Si el mundo no nos reconoce,
es porque no lo ha reconocido a Él.
Queridos míos,
desde ahora somos hijos de Dios,
y lo que seremos no se ha manifestado todavía.
Sabemos que cuando se manifieste,
seremos semejantes a Él,
porque lo veremos tal cual es.
El que tiene esta esperanza en Él,
se purifica, así como Él es puro.

Evangelio según San Mateo 5,1-12a.

Al ver a la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a él.
Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo:
"Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.
Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.
Felices los afligidos, porque serán consolados.
Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.
Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia.
Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios.
Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.
Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.
Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí.
Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a los profetas que los precedieron."

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

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Bulle

San Juan Casiano (c. 360-435)
fundador de la Abadía de Marsella
Conferencias, Sobre la perfección, XII (SC 54. Conférences VIII-XVII, Cerf, 1958), trad. sc©evangelizo.org


Los diversos grados de la perfección

La Escritura llama a nuestro libre arbitrio a diferentes grados de perfección, según el estado y la medida de cada alma en particular. Todas las almas no tienen la misma virtud, ni la misma voluntad, ni el mismo fervor. La palabra divina establece, por así decirlo, grados y medidas diversos en la perfección.
Tenemos una marca que se evidencia en la variedad de las bienaventuranzas evangélicas. ¡Felices a los que pertenece el Reino de los cielos, felices los que poseerán la tierra, felices los que serán consolados, felices los que serán saciados! Pensamos, sin embargo, que hay diferencia entre habitar los cielos y poseer la tierra, cualquiera que ella sea. Hay diferencia entre el consuelo y la plenitud y saciedad de la justicia. La distancia es grande entre recibir misericordia y gozar de la muy gloriosa visión de Dios: “Hay cuerpos celestiales y cuerpos terrestres, y cada uno tiene su propio resplandor: uno es el resplandor del sol, otro el de la luna y otro el de las estrellas, y aun las estrellas difieren unas de otras por su resplandor. Lo mismo pasa con la resurrección de los muertos: se siembran cuerpos corruptibles y resucitarán incorruptibles” (1 Cor 15,40-42). (…)
Lo ven entonces, la perfección comporta diferentes grados. (…) En la Casa de mi Padre hay muchas habitaciones” (Jn 14,2), dice el Salvador. Los otros astros brillan en el cielo, sin embargo, hay mucha distancia entre el resplandor del sol, de la luna, de Venus y de las otras estrellas.
(EDD)

Reflexión sobre el cuadro

Muchos de nosotros preferimos las reuniones pequeñas. Las grandes multitudes pueden resultar abrumadoras, demasiado ruidosas, demasiado ajetreadas, demasiado intensas. Sin embargo, la fiesta de hoy trata precisamente de lo contrario: celebra a la gran multitud de personas que ahora comparten la gloria de Dios. El Libro del Apocalipsis los describe maravillosamente como “una gran multitud, imposible de contar, de todas las naciones, razas, tribus y lenguas”. Hoy no es la fiesta de unos pocos santos elegidos que celebramos individualmente a lo largo del año litúrgico, sino que hoy es la celebración de todos los santos: conocidos y desconocidos, celebrados y olvidados, canonizados u ocultos.

Es un día para honrar la santidad silenciosa que ha habitado en innumerables vidas: madres, profesores, vecinos, amigos, cuya fe y bondad solo Dios conoce plenamente. Quizá incluso hayamos conocido a personas así: aquellas cuya bondad dejó una huella imborrable y cuyo ejemplo nos acercó más a Dios. En su sencillez y fidelidad, vislumbramos la verdadera santidad… y nos damos cuenta de que nosotros también estamos llamados a llevar una vida recta y a intentar convertirnos en santos.

Aunque no es fácil. Vivimos en un mundo que, a menudo, presta más atención a los villanos que a los santos. Los titulares prefieren el escándalo a la santidad, y es fácil creer que la bondad es algo poco común. Pero, afortunadamente, no lo es. El Día de Todos los Santos nos invita a mirar de nuevo: a las innumerables personas, famosas o desconocidas, que han permitido que el amor de Dios moldee verdaderamente sus vidas. También tuvieron sus dificultades y sus fallos, pero nos recuerdan que la santidad puede crecer en cualquier época, en cualquier circunstancia… y en vidas tan corrientes como las nuestras.

En la obra de Alberto Durero «La adoración de la Trinidad con santos», el cielo y la tierra se unen en una vasta visión de la gloria divina. En el centro de la composición, Dios Padre, entronizado en toda su majestad, sostiene a Cristo crucificado, pero aún con vida, mientras que el Espíritu Santo se cierne sobre ellos en forma de paloma radiante. Alrededor de esta Trinidad celestial, Durero pinta una inmensa y reverente multitud de santos, ángeles y almas benditas: la comunión de los santos en todo su esplendor. La Virgen María y San Juan Bautista encabezan dos grandes procesiones: María guía a las santas, ataviadas con ricas vestiduras y velos; Juan y Moisés encabezan a los hombres (apóstoles, profetas, mártires, confesores y patriarcas). Debajo de esta asamblea celestial, los fieles de la tierra (nosotros) se reúnen en oración y adoración. El papa y los obispos se encuentran de pie entre monjes y frailes por un lado, mientras que el emperador y los nobles se arrodillan junto al pueblo llano y los campesinos por el otro, lo que nos recuerda que todos, independientemente de su rango o condición, están llamados a la santidad.

Fíjate bien en la esquina inferior derecha y encontrarás al propio artista. Durero ha incluido su propia figurita debajo de esta gran reunión de santos. Se encuentra sobre suelo terrenal, donde también estamos nosotros. Para nosotros, su presencia puede convertirse en una invitación a imaginar nuestro propio lugar dentro del cuadro: seguimos viviendo, seguimos aprendiendo, seguimos buscando nuestro camino hacia Dios. Los santos de arriba estuvieron en su día donde nosotros estamos ahora... Su historia nos recuerda en qué podrían convertirse nuestras propias vidas si nos mantenemos cerca de Cristo.

by Padre Patrick van der Vorst


sábado, 31 de octubre de 2026

La Iglesia celebra en Todos los Santos la gloria de Dios


El 1 de noviembre la Iglesia celebra que toda la humanidad está llamada a pertenecer a Todos los Santos de Dios, por eso podemos celebrarla con algunas ideas


El 1 de noviembre se celebra la fiesta de todos los millones de personas que han llegado al cielo, aunque sean desconocidos para nosotros.

Santo es sencillamente aquel que ha llegado a la unión plena con Dios. Algunos santos han sido canonizados y son por esto propuestos por la Iglesia como ejemplos de vida cristiana.

La gloria de Dios resplandece en cada uno de los santos

El Catecismo de la Iglesia Católica habla sobre ellos así:

"Mueren en la gracia y la amistad de Dios y están perfectamente purificados, viven para siempre con Cristo. Son para siempre semejantes a Dios, porque lo ven “tal cual es” (1 Jn 3, 2), cara a cara (cf. 1 Co 13, 12; Ap 22, 4)".

A algunos santos, los católicos los veneran en algún día especialmente dedicado a ellos. A todos ellos, el 1 de noviembre en la Solemnidad de Todos Santos.

El Prefacio I de los Santos, titulado La Gloria de los Santos, puede ayudar a entender por qué se venera a los Santos:

En verdad es justo darte gracias y deber nuestro glorificarte, Padre santo. Porque tu gloria resplandece en cada uno de los santos, ya que, al coronar sus méritos, coronas tus propios dones.

Con su vida, nos proporcionas ejemplo, ayuda, con su intercesión, y por la comunión con ellos, nos haces participar de sus bienes, para que, alentados por testigos tan insignes, lleguemos victoriosos al fin de la carrera y alcancemos con ellos la corona inmortal de la gloria.

La Carta a los Hebreos los describe de esta forma, unidos a Jesús y en comunión con nosotros:

Innumerables son estos testigos que nos envuelven como una nube. Depongamos, pues, toda carga inútil, y en especial las amarras del pecado, para correr hasta el final la prueba que nos espera, fijos los ojos en Jesús, que organiza esta carrera de la fe y la premia al final. (Hb 12, 1-2a)

Todos llamados a ser santos

Uno de los frutos más importantes de esta solemnidad es recordar que todos estamos llamados a ser santos, como lo expone san Pablo cuando recuerda que Dios "nos ha elegido en él (Cristo), antes de la creación del mundo, para que fuéramos santos e irreprochables en su presencia, por el amor" (Ef 1, 4).

Y san Pedro, la Roca sobre la cual Jesús edificó su Iglesia enseña lo siguiente:

"Si es santo el que los llamó, también ustedes han de ser santos en toda su conducta, según dice la Escritura: Sean santos, porque yo soy santo" (1Pe 1, 15-16).

Dice Benedicto XVI:

"El santo es aquel que está tan fascinado por la belleza de Dios y por su perfecta verdad que estas lo irán progresivamente transformando. Por esta belleza y verdad está dispuesto a renunciar a todo, también a sí mismo. Le es suficiente el amor de Dios, que experimenta y transmite en el servicio humilde y desinteresado del prójimo".

santidad, canonización, santos, cielo

Zvonimir Atletic

Propuestas para celebrar la Solemnidad de Todos Santos

He aquí unas propuestas eficaces para meternos en el maravilloso mundo de la santidad, a la que hemos sido llamados.

La Fiesta de los Santos es una iniciativa de los Apóstoles de la Palabra para recordar a todos los católicos el llamado universal a la santidad, que Dios quiere que todos seamos santos (cfr. 1 Pe 1, 16).

En este sentido, la Biblia nos presenta innumerables modelos de vida que pueden ayudar a dar pasos muy concretos para avanzar en la propia santificación.

Por otra parte, a lo largo de la historia de la Iglesia muchos discípulos de Cristo han recorrido este mismo itinerario.

Consiste en aprovechar la celebración de la fiesta de Todos Santos para organizar un concurso en el cual los participantes cumplan las siguientes bases:

Ponerte en la piel de tu santo o personaje bíblico favorito

Se trata de narrar en primera persona y brevemente (3-5 minutos) la vida del santo favorito, resaltando la vivencia de las virtudes que le ayudaron a alcanzar la santidad.

Luego, responder a algunas preguntas, planteadas por los integrantes del Jurado calificador y el público asistente.

Para darle un sabor eminentemente bíblico, puede realizarse utilizando personajes de la Sagrada Escritura, como Abraham, Moisés, Josué, Miriam, David, Rut, Noemí, Sara, Raquel, María, Pedro, Pablo, Aquila, Priscila, Marcos, etc., o haciendo resaltar en los santos su conformidad con la Palabra de Dios, subrayando algún aspecto particular.

Para otorgar el primero, segundo y tercer lugar, el jurado calificador tiene presente no solo el vestuario, sino ante todo la narración de los datos del personaje seleccionado por el participante.

Otra idea para el 1 de noviembre es recitar o entonar la Letanía de los Santos.

Hay que destacar que Holywins es un juego de palabras que en inglés significa “la santidad vence” y se trata de crear un espacio para que los niños puedan celebrar cristianamente esta festividad.

Pedir dulces vestidos de santos

En la celebración profana de Halloween los niños y adolescentes se disfrazan de personajes relacionados con las películas de terror (vampiros, hombres lobo, brujas, Frankestein y los mas variados monstruos) y recorren las calles y tocan a las puertas solicitando alguna golosina o algún donativo.

Para dar un sentido católico a estos días, organicen la Fiesta de los Santos promoviendo que los niños y adolescentes católicos recorran las calles y visiten las casas para narrar la vida de su santo favorito o del personaje bíblico de su preferencia, o explicando la devoción católica a los ángeles, especialmente a los ángeles custodios.

Para eso, cada niño puede escoger algún personaje para representarlo, poniéndose la ropa más adecuada para caracterizarlo.

Puede seleccionarlo de entre los personajes bíblicos, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, o de los santos del santoral católico.

Una buena idea sería vestirse de ángeles para dar a conocer la verdadera devoción al ángel de la guarda o a los ángeles que presenta la Sagrada Escritura.

Jorge Luis Zarazúa, Aleteia

Vea también    Santos y Santas: Regalos de Dios a la humanidad



Especialmente para los que NO suelen ir a Misa: Para que descubran lo que están perdiendo

 Aquí podemos ofrecerle sólo unos cuantos aspectos
de las mil maravillas de la Santa Misa

Los Santos comulgan con frecuencia.

No todos los que se acercan (a los sacramentos) son santos, pero los santos serán siempre escogidos entre aquellos que los reciben con frecuencia.

San Juan María Vianney


Con lágrimas de dolor y de amor a Jesús.

No te alejes del altar sin derramar lágrimas de dolor y de amor a Jesús, crucificado por tu salvación.

La Virgen Dolorosa te acompañará y será tu dulce inspiración.

San Pío de Pietrelcina

La Santa Misa es en sí misma el acto más grande de adoración de la Iglesia.

La adoración eucarística no es sino la continuación obvia de la celebración eucarística, la cual es en sí misma el acto más grande de adoración de la Iglesia.

Benedicto XVI; Discurso a la Curia Romana, 22/12/2005 n.66


Honremos con los ángeles al que está presente en el altar.

Los ángeles rodean al sacerdote. Todo el santuario y el espacio que circunda al altar están ocupados por las potencias celestes para honrar al que está presente en el altar.

Todos los ángeles llenos de temor adoran, glorifican, entonan continuamente los misteriosos himnos de alabanza.

San Juan Crisóstomo

Dominada por el amor infinito de Dios.

¡Que cosa más rica es para el alma que ama pasar la vida junto al Sagrario! Después que comulgo me siento en el cielo, y dominada por el amor infinito de Dios.

Santa Teresa de los Andes


La Misa dominical, centro de la vida cristiana.

La participación en la Misa dominical es distintivo característico del cristiano y una exigencia para alimentar la propia fe y para dar fuerza al testimonio cristiano. Sin la Misa del domingo y de los demás días festivos, faltaría el corazón mismo de la vida cristiana.

La Misa dominical, centro de la vida cristiana en América Latina
Comisión Pontificia para América Latina


No suele Su Majestad pagar mal la posada.

Pues, si cuando andaba en el mundo, de sólo tocar sus ropas sanaba los enfermos, ¿qué hay que dudar que hará milagros estando tan dentro de mí, si tenemos fe, y nos dará lo que le pidiéremos, pues está en nuestra casa? Y no suele Su Majestad pagar mal la posada, si le hacen buen hospedaje.

Santa Teresa de Jesús; Camino de perfección


La Santa Misa exige interioridad.

En la Santa Misa no se está, se participa. La Santa Misa no es de otros, es mía. La Santa Misa no es algo más, es el centro.

J. P. Manglano; La Misa antes, durante y después





Apostolado de la Santa Misa Diaria
http://www.sancta-missa-cotidiana.org
correo@sancta-missa-cotidiana.org

Hoy, el reto del amor es que te acerques a un santo y te fijes en cómo vivió de Cristo desde la confianza

 




    Año del Señor 2026

    31 de octubre

    Hola, buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.

    ¿”GRANDES” O PEQUEÑOS?

    Para el día de Todos los Santos, he preparado unas tarjetas para que la gente pueda coger en la iglesia. Cada una contiene una frase de un santo y una breve explicación de aquello por lo que destacó. Elegí a algunos de los santos canonizados desde que san Juan Pablo II fue Papa.

    Disfruté mucho haciéndolo; Al leer sus vidas, iba descubriendo papas, religiosas, sacerdotes, médicos, jóvenes, niños, padres de familia... la primera mujer indígena canonizada e incluso una esclava, como santa Josefina Bakhita. cada uno de nosotros puede encontrar un santo con quien identificarse.

    Al contemplar a estos Hermanos que nos preceden y leer sus palabras, me daba cuenta de que, más allá de sus talentos, su sabiduría o su inteligencia, todos coinciden en lo mismo: su confianza en Jesús.

    Una confianza que les lleva a poner la mirada en Él y saberse sostenidos en las circunstancias más complicadas pero también en las más cotidianas. La meta es el Cielo y todo cambia.

    Cuando vives de Cristo, no necesitas empeñarte en ser fuerte y grande. Es necesario hacerte pequeño ante todo un Dios, como un niño que se sabe en las manos de su Padre: protegido, sostenido y, sobre todo muy amado. Eso no significa que todo vaya a ocurrir como esperamos, sino que, pase lo que pase, no estamos solos.

    La santidad no es cosa de “grandes”, sino de pequeños: de quienes, se dejan conducir y sostener por Jesús.

    Y estos días tenemos la oportunidad de contemplar a nuestros hermanos, poniendo la mirada en el Cielo.

    Hoy, el reto del amor es que te acerques a un santo y te fijes en cómo vivió de Cristo desde la confianza. Busca una película sobre su vida y póntela, un libro, una cita…pidiendo a Jesús que te ayude a poner la mirada en el cielo y el corazón en Él.

    ¿Con qué santo te identificas?

    VIVE DE CRISTO

    🙏🏻🙏🏻🙏🏻 P. D. OREMOS JUNTOS

    Hoy, a las 12:00 h, coincidiendo con el funeral por las víctimas del accidente de Urda (Toledo), os invito a unirnos en oración.

    Desde nuestro monasterio nos uniremos a sus familias y a todos los que hoy lloran su pérdida.

    🙏 Que el Señor acoja a los fallecidos en su Reino, consuele a sus familias y les conceda la fuerza y la esperanza que tanto necesitan.

    A las 12:00, estemos todos unidos en oración. ❤️

    CALENDARIO 2027

    CUANDO LA ETERNIDAD ENTRA EN TU DÍA A DÍA

    Pincha aquí para pedir tu calendario del 2027 y rellena el formulario.👇

    https://forms.gle/kdgzjf4VxVKaaH3v9

    Puedes comprar el calendario en nuestro Monasterio.

    Si tienes alguna duda nos puede escribir al WhatsApp: 659 447 644 (horario: 10-13h)

    También lo puedes adquirir en las siguientes librerías ( a continuación puedes buscar tu ciudad por orden alfabético):

    - Librería San Jorge

    Avda. General Marvá, 4

    03004 Alicante

    -Librería San Jorge

    C. Aureliano Ibarra, 9

    03009 Alicante

    -Librería diocesana de Ávila

    C.del Duque De Alba 1 local 5

    05001 Ávila

    - Libreria Balmes

    C. Duran i Bas, 11

    08002 Barcelona

    - Casa de la Iglesia

    C. Eduardo Martínez del Campo, 7

    09003 Burgos

    -Libreria diocesana de Córdoba

    Calle Torrijos n 12, centro

    14003 Córdoba

    Librería San Jorge

    C. Solars, 5

    03203 Elche

    -La Casa Del Cartucho

    C. Galicia, 52

    28024 Madrid

    - Librería Santísima Trinidad

    C. Dr. Cornago, 6 Local

    28223 Pozuelo de Alarcón (Madrid)

    -Librería diocesana de Segovia

    C/ Seminario, 4

    40001 Segovia

    -Librería Paulinas Valencia

    Plaza de la Reina 2

    46004 Valencia

    - Libreria de la Gran Promesa

    C. del Santuario, 27, bajo

    47002 Valladolid

    - Librería diocesana Hitzen artean

    C. Vicente Goicoechea 5

    01008 Vitoria

    http://dominicaslerma.es/

    ¡Feliz día!

    ©Vive de Cristo (Dominicas Lerma)Prohibido cualquier reproducción para uso comercial. Solo se permite un uso para actividades de evangelización siempre que se publiquen sin ningún tipo de modificación.

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