martes, 23 de mayo de 2017

HISTORIA DE LA SÁBANA SANTA DE TURÍN

Sábana Santa

Don Jorge Manuel Rodríguez, profesor de Derecho en la Universidad de Valencia y presidente del Centro Español de Sindonología, explica los orígenes y datación de la más venerable reliquia de la historia cristiana.





El cardenal Urosa pide investigar las torturas a los detenidos en las manifestaciones de Venezuela



El cardenal Urosa pide investigar las torturas a los detenidos en las manifestaciones de Venezuela


El cardenal Jorge Urosa, arzobispo de Caracas, ha pedido que el Ministerio Público venezolano investigue las denuncias de maltratos y torturas contra los detenidos en las manifestaciones que desde el 1 de abril se registran contra el gobierno de Nicolás Maduro.

En declaraciones difundidas por la Oficina de Prensa del Arzobispado de Caracas, el Purpurado señaló que “existen muchas denuncias –uno ha escuchado– la existencia de denuncias de maltratos, inclusive torturas, a los que están detenidos en diversas cárceles del país”.

Además, el Cardenal Urosa indicó que “querer juzgar a civiles en tribunales militares es totalmente indebido”.

50 días de protestas; más de 2.600 detenidos
Este lunes el líder opositor Henrique Capriles denunció que en los 51 días de protestas en todo el país han sido detenidas 2.632 personas. “Van 2.632 personas detenidas. Siguen detenidas, presas, 1.050 personas”, dijo en declaraciones a la prensa el también gobernador del estado de Miranda.

Capriles dijo que hay “331 civiles han sido llevados a los tribunales militares” y 168 permanecen detenidos bajo la “jurisdicción militar”.

En las declaraciones difundidas por el Arzobispado de Caracas, el Cardenal Urosa advirtió que tanto la tortura, los tratos crueles y que civiles sean juzgados por tribunales militares “es inconstitucional e ilegal”, porque “con ello no se va a administrar ninguna verdadera justicia, de tal manera, que debe cesar de inmediato”.

Por ello exhortó al Ministerio Público a corroborar la veracidad de las denuncias, porque “no se puede maltratar y mucho menos torturar a ningún detenido”.

El cardenal Urosa pide investigar las torturas a los detenidos en las manifestaciones de Venezuela

El cardenal le habla a soldados y policías
El cardenal, que este lunes presidió en la capital la Jornada de Oración por la Paz en Venezuela, se dirigió también a los miembros de las fuerzas armadas y policiales que son enviados a las zonas donde se desarrollan las manifestaciones.

No tienen por qué estar tirando las lacrimógenas a quemarropa a la gente ni por supuesto disparar ni permitir que haya gente que dispare, porque están actuando también grupos paramilitares, que todo el mundo ha visto en los vídeos”. “Eso debe cesar inmediatamente”, exigió.

"Los obispos nos reunimos con todos"
El Cardenal Urosa también se refirió a la reunión del viernes entre la comisión presidencial para la Asamblea Nacional Constituyente y representantes del Episcopado, encabezados por su Presidente, Diego Padrón.

El Arzobispo recordó que la reunión fue solicitada por el presidente de dicha comisión, el oficialista Elías Jaua. “Nosotros, los obispos recibimos a todos los sectores”, señaló.

“La reunión era necesaria para reiterar el rechazo de la CEV a la Asamblea Nacional Constituyente porque no es necesaria, no se justifica, distrae de los problemas reales del país y va a crear nuevas divisiones”, indicó el Cardenal Urosa.

“Hay una serie de factores que la hacen muy discutible, como por ejemplo, que no se haya convocado un referéndum para que el pueblo diga si quiere o no esa Constituyente”, añadió el Purpurado, que recordó el pedido de la Iglesia para que se resuelva la escasez de medicinas y alimentos, y para que cese la represión.

“Los obispos hemos sido muy claros y siempre estamos listos para defender los derechos de nuestro pueblo”, afirmó.
ReL

Papa Francisco explica a un niño cómo se dio cuenta de que tenía vocación

"Sentí en mi corazón cuál era mi lugar en la vida"... Divertidas anécdotas de la infancia de Bergoglio



  Ary Waldir Ramos Díaz, aleteia
El Pontífice antes de explicar cómo le llegó la vocación sacerdotal compartió el momento en cual entendió que era negado para una pasión más terrenal: El fútbol…

“En mi tierra a  los que no se nos da bien el fútbol nos llaman “pata dura”. ¿Entendido? Yo era un pata dura, y por lo general era portero, para no moverme: era mi papel … No es una palabrota, se puede decir pata dura, no es una palabrota”.
Así respondió el papa Francisco a la pregunta de un niño en su visita a la parroquia de San Pier Damiani ai Monti di San Paolo, en Casal Bernocchi (Acilia) en la periferia sur de Roma este domingo 21 de mayo de 2017.

¿Cómo entendí la vocación? “Cada uno de nosotros tiene un lugar en la vida. Jesús quiere que uno se case, que forme una familia; quiere que otro sea sacerdote, otra monja … Pero cada uno  de nosotros tiene un camino en la vida. Y para la mayoría es que sean como vosotros, como todos los demás, como vuestros  padres: fieles laicos que forman una hermosa familia, que hacen que crezcan sus hijos, que hacen que crezca la  … Y yo estaba en una familia: éramos cinco hermanos, éramos felices.”, indicó.

El Papa encontró en el Centro Deportivo de Casal Bernocchi a los niños y niñas del catecismo. Durante el encuentro, ha respondido a algunas preguntas de los niños.

“Papá trabajaba, venía del trabajo … – en aquella época había   trabajo – y jugábamos … Una vez – os voy a contar algo que os hará reír, pero no hagáis lo que  os digo – hicimos  concurso para jugar a los paracaidistas, tomamos el paraguas y fuimos a la terraza y uno de mis hermanos se tiró el primero desde la terraza.

“¡Se salvó la vida por un pelo! Son juegos peligrosos… Pero éramos felices. ¿Por qué? Porque mamá y papá nos ayudaban a seguir adelante, en la escuela, y también se  preocupaban por nosotros. Es muy bonito, muy bonito … Escuchadme: en la vida es muy bonito estar casados, es muy bonito. Es muy bonito tener una familia, un padre y una madre, tener abuelos, tíos … ¿Lo habéis entendido? Es muy bonito, es una gracia. Y cada uno de vosotros tiene padres, abuelos, tíos,  tiene una familia”, abundó.

El Papa invitó a los jóvenes a ver a la familia como una “hermosa vocación”.

Además, habló de la vocación de los religiosas, las religiosas y los sacerdotes. “Pero también hay otra vocación: ser monja, ser sacerdote. Y un día sentí – pero de repente – tenía 16 años y sentí que el Señor quería que yo fuera un sacerdote. ¡Aquí estoy! Soy un sacerdote. Esta es la respuesta”.

El Pontífice dijo a los más pequeños que es una vocación que se siente en el corazón: “cuando un chico  siente en su corazón simpatía y luego la simpatía continúa, y siente amor por una chica y luego se hacen novios y luego se casan.

 Así se siente en el corazón cuando el Señor dice: ‘Tienes que seguir  el camino para ser sacerdote’. Y así lo sentí yo. Cómo se sienten las cosas buenas de la vida. Porque es bueno”.

Desde hace 10 años, el día 24 de mayo, el mundo entero se une en oración con la Iglesia en China


santuario mariano de Sheshan en Shanghai
Nuestra Señora de Shehan


 
El 27 de mayo de 2007, Solemnidad de Pentecostés, el Santo Padre Benedicto XVI envió una Carta a los Obispos,presbíteros, personas consagradas y fieles laicos de la Iglesia católica en la República Popular China, ofreciendo algunas orientaciones sobre la vida de la Iglesia y la obra de evangelización en China, con el fin de ayudar a los católicos chinos a descubrir lo que el Señor quiere (cf n. 2).

En la Carta, el Papa Benedicto XVI propone también una iniciativa espiritual: “el día 24 de mayo, que está dedicado a la fiesta litúrgica de la Santísima Virgen María, Auxilio de los Cristianos —y que es venerada con tanta devoción en el santuario mariano de Sheshan en Shanghai—, podría llegar a ser en el futuro una ocasión para los católicos de todo el mundo para unirse en oración con la Iglesia en China”.

Resultado de imagen de santuario mariano de Sheshan en Shanghai

Desde hace 10 años, esta jornada de oración, no sólo la vive la comunidad católica en la China continental, en el Santuario de Sheshan, sino también por las comunidades chinas que viven en diferentes partes del mundo, a las que se suman con frecuencia muchos católicos locales. De tal modo que desde hace 10 años, el 24 de mayo es una ocasión de encuentro y de testimonio, en el que se reza en todas las latitudes, en particular unión espiritual con la Iglesia en China, manifestando la universalidad de la Iglesia y la comunión con el sucesor de Pedro.

Lo ha recordado el Papa Francisco al final del Regina Coeli de este domingo 21 de mayo: “El próximo 24 de mayo todos nos uniremos espiritualmente a los fieles católicos en China, en la conmemoración de la Bienaventurada Virgen María “Auxilio de los Cristianos”, venerada en el santuario de Sheshan, en Shangai. A los católicos chinos les digo: Levantemos la mirada hacia María nuestra Madre, para que nos ayude a discernir la voluntad de Dios acerca del camino concreto de la Iglesia en China y nos sostenga para acoger con generosidad su proyecto de amor. María nos alienta a ofrecer nuestra contribución personal para la comunión entre los creyentes y por la armonía de la entera sociedad. No nos olvidemos de testimoniar la fe con la oración y con el amor, manteniéndonos siempre abiertos al encuentro y al diálogo”.

A la Virgen María, los fieles chinos en todo el mundo, y cuantos se unen a ellos en la oración, piden la ayuda y la fuerza necesarias para ser siempre y por doquier testigos del Señor Jesús, convirtiéndose en instrumentos de paz, armonía y progreso en la sociedad y en la Iglesia.

Que la intercesión de María nos ayude a todos a hacer la voluntad de Dios porque, siguiendo las enseñanzas del Evangelio y del Magisterio de la Iglesia, cada uno pueda mantener siempre viva la llama recibida en el día del bautismo: luz de la fe, de la esperanza y del amor cristiano que arde en nuestros corazones, por el cual estamos llamados a iluminar nuestro camino y el de tantos hermanos y hermanas. (SL) (Ciudad del Vaticano Agencia Fides –  23/5/2017)

Nuestra Señor de Sheshan en Shanghai

lunes, 22 de mayo de 2017

La Santa Misa contada en Historietas 34

Cada Santa Misa re-actualiza la Última Cena




34. Ella llevaba algo misterioso

(El Cánon - Acción de Gracias por Cristo)





El joven rey Reginaldo había muerto al defender su ciudad. Su anciano padre se había encargado nuevamente del gobierno. La ciudad en el monte vivía en paz y prosperidad. A los pocos meses de la derrota del enemigo y de la muerte del joven rey llegó el día cuando se debía celebrar el quincuagésimo aniversario del reinado del anciano soberano. Decía la gente: "Tenemos que celebrar esto. Tenemos que agradecer al rey porque nos ha cuidado tan bien. Tenemos que agradecerle que a pesar de su edad avanzada y de sus enfermedades carga con el gobierno". Decidieron preparar una gran celebración. Lo más solemne sería una procesión festiva. Cada familia le entregaría al rey algo hermoso, útil y hecho por las propias manos.

Llegó el día del aniversario. Habían adornado todas las casas con flores y banderas. Puesto que eran bodas de oro habían colgado en cada puerta una corona de oro. Las campanas repicaban. Las bandas tocaban en los parques. En la plazoleta del castillo habían armado un trono para el rey. Alrededor de él se formaba la gente en un inmenso semicírculo. Luego dieron inicio a la procesión. En la cabeza cabalgaba el heraldo. Seguían los trompeteros. Después un grupo multicolor de banderas, luego el coro. Después de ellos caminaban las parejas. Cada familia había enviado a sus representantes. Una pareja llevaba una canasta llena de fruta, otra una canasta llena de verduras, otra con espigas, otra con vino. Los orfebres traían una jarra de plata. Los jardineros las flores más hermosas. Parecía una procesión de nunca acabar.

Al final de la procesión caminaba una dama vestida de negro. Llevaba un velo. En sus brazos llevaba algo grande y pesado. Pero no se podía ver porque estaba envuelto en una tela. La gente había visto como la dama arribó a la ciudad la noche anterior. Preguntaban: "¿Quién es ella?" Los organizadores de la procesión sonreían pero guardaban el secreto.

Uno después del otro entregaba su regalo al anciano rey. Al mismo tiempo ejecutaban cantos, bailes y músicas. Al final estaba ante el trono la dama velada. Se quitó el velo. Y el rey vio que era la mujer de su hijo fallecido. Sorprendido no sabía qué decir. Entonces ella quitó el velo también del bulto que cargaba en sus brazos y lo entregó al rey. Era un niño pequeño, su hijo. Le dijo al rey: "Pienso que esto es el regalo más hermoso. Te traigo al hijo de Reginaldo, el pequeño Reginaldo".

Todo había sucedido de la siguiente manera. Cuando los enemigos asediaban la ciudad la joven reine se encontraba en una de las haciendas alejadas de la ciudad. Con ella estaba su hijo recién nacido, bautizado con el nombre de Reginaldo. Los enemigos secuestraron a la madre y al niño. Nadie sabía dónde se encontraban. En una aventura azarosa la joven reina había escapado de los enemigos. Había caminado por meses, se había escondido, había marchado noches enteras, había mendigado pan y leche. Por fin había llegado exhausta y rendida a la frontera del reino. Escuchó que la gente decía: "Celebraremos las bodas de oro del rey". De manera que se vino a la fiesta.

Dijo el anciano rey: "No hubieras podido traerme nada más hermoso. Es el regalo más precioso. Me has devuelto a mi hijo Reginaldo". Se levantó y mostró el niño a todo el pueblo. ¡Que algarabía, qué gozo! La música tocaba y la gente gritaba: ¡Viva!".

En la santa Misa sucede algo muy similar aunque no sea precisamente como lo que sucedió en el castillo de Reginaldo. A Dios, nuestro Padre, le consagramos nuestros dones. Queremos darle gracias por todo el bien que nos ha hecho. Pero luego no sólo le entregamos pan y vino. Tenemos entre manos la ofrenda más hermosa, más preciosa, el Hijo de Dios, Jesucristo nuestro Salvador y lo entregamos al Padre de los cielos. En los tiempos pasado cantamos como cántico en la Iglesia: "Te presentamos en tu Hijo un sacrificio agradable". También hoy en día podríamos cantar así.

La diferencia es esta: El joven rey Reginaldo había muerto por los suyos. El pequeño Reginaldo, al que habían secuestrado, ocupaba su lugar. - Jesús, nuestro rey, ha muerto por nosotros. Sin embargo, vive, está con nosotros en la Santa Misa. Podemos presentarlo al Padre celestial y ofrecérselo y dar gracias por medio de Él por todo lo que Dios ha hecho por nosotros. Nosotros somos como la reina que lo lleva a la presencia de Dios. Porque todos somos Iglesia y como Iglesia pertenecemos a Cristo y Cristo nos pertenece a nosotros.

De eso se trata en la Santa Misa: Jesús, que murió y vive, es entregado al Padre. Esto es lo que sucede en el canon magno, desde el prefacio hasta el padrenuestro.



Toc, toc ¡Soy el Papa, perdón por la molestia! ¿Puedo bendecir su casa?

12 familias en la periferia romana que esperaban al párroco para la bendición de Pascua se llevan una sorpresa…

Papa Francisco visita hogares para bendecirlos
  Ary Waldir Ramos Díaz, aleteia
El Pontífice continuó este 19 de mayo de 2017 la iniciativa ‘Viernes de la Misericordia’, una costumbre que inició en el Jubileo (2015-2016) para poner en práctica las obras de misericordia corporales y espirituales.
Perdón por la molestia, he respetado el horario de silencio para la siesta (después de almuerzo) ¿verdad?’, dijo bromeando el papa Francisco, así como está escrito en el aviso a la entrada de los apartamentos para mantener la ‘sana convivencia’ y evitar rumores molestos.
El párroco de Stella Maris, una de las seis parroquias de Ostia, periferia de Roma, p. Plinio Poncina, avisó, hace dos días, que iría a bendecir las casas de un conjunto residencial popular; lugar donde viven personas  de clase media, o que no tienen como pagar un arriendo, especialmente pensionados, y piden ayuda a la alcaldía local que les asigna una casa.
Las familias estaban informadas de que el día viernes en la tarde recibirían la visita del párroco para la tradicional bendición de Pascua, no esperaban una sorpresa mayor; quien tocaba al timbre de la puerta en el lugar del párroco era el mismo papa Francisco.
Bergoglio, siempre ha comentado a sus amigos y conocidos más cercanos que él nació para ser cura. Pues así, se paseó por el barrio como ‘párroco’ y se entretuvo con doce familias (en Plaza Francesco Conteduca 11) a las que regaló el rosario.
Ostia, hace parte de la Comuna de Roma, con más de 100.000 habitantes, es una zona de la capital que vive el contraste del bienestar y también de la marginación y la pobreza. Las parroquias hacen parte del tejido social del territorio que ofrece a los jóvenes y las personas más vulnerables un lugar para ser parte de una comunidad.

Papa Francisco visita hogares para bendecirlos
Papa Francisco visita 12 familias en Ostia (Roma) 
Papa Francisco visita hogares para bendecirlos
Papa Francisco visita 12 familias en Ostia (Roma) 

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7 citas de Edith Stein que toda mujer debería leer

Con su estilo particular de feminismo, Stein es una voz de los tiempos modernos


7 citas de Edith Stein que toda mujer debería leer

 MICHAEL RENNIER, aleteia
Edith Stein siempre fue una joven sobresaliente. Nació en Alemania en 1891 y con el tiempo se la conoció por su nombre religioso, santa Teresa Benedicta de la Cruz. Stein podría haber llevado una vida tranquila al margen de la mirada pública, ya que las mujeres de su época a menudo recibían funciones significativamente menores en la sociedad en comparación a los hombres. En vez de eso, decidió marcar su propio camino y seguir su auténtica vocación, que la llevó primero a un programa de filosofía de gran prestigio en la Universidad de Gotinga, luego a la enseñanza y a la conversión a la fe católica y, finalmente, a su entrada en un monasterio carmelita.
La fascinante vida de Stein fue interrumpida prematuramente con su martirio en un campo de exterminio nazi durante la Segunda Guerra Mundial, pero debido a su variada experiencia y a su profundo intelecto, fue capaz de escribir y publicar con perspicacia sobre las mujeres y la vocación en las mujeres durante los años de que dispuso.
Sus ideas fueron especialmente influyentes para el papa san Juan Pablo II, quien la canonizó en 1998 diciendo: “La experiencia de esta mujer, que afrontó los desafíos de un siglo atormentado como el nuestro, es un ejemplo para nosotros”.
Stein es una santa para los tiempos modernos y resulta especialmente perspicaz en lo referente a lo que significa ser mujer en el mundo moderno. Su estilo particular de feminismo es original, refrescante y contiene una sabiduría que pueden aprovechar las mujeres de hoy día.
No es una persona fácil de clasificar y no espera tampoco que las otras mujeres se afanen en ajustarse a ninguna etiqueta. En vez de eso, explica el don único e irreemplazable que son las mujeres para el mundo. Así que, a fin de cuentas quizás no tratara de ser una mujer sobresaliente, quizás sencillamente estaba siendo ella misma.
Aquí hay una pequeña muestra de lo que puede decir al mundo de hoy:
“Ser una madre significa nutrir y proteger la verdadera humanidad y llevarla a su pleno desarrollo”
Edith nunca dudó que ser madre es una vocación irreemplazable a la que muchas mujeres están llamadas. No todas las mujeres necesitan ser madres (ella misma no lo era) para llevar vidas felices y plenas, pero solo una mujer puede ser llamada a esta hermosa vocación que a menudo es infravalorada. Edith, por el contrario, insistía en que es una de las vocaciones más nobles. Si eres madre, recuerda la dignidad y la importancia de tu vocación.
“Toda profesión en la que el alma de una mujer es dueña de sí misma y que pueda ser realizada por el alma de una mujer es una auténtica profesión femenina”.
De modo que, si las mujeres no están limitadas únicamente por la maternidad, ¿qué opciones existen y dónde está el límite de lo que una mujer puede hacer? Edith insiste en que la lista es interminable y que las posibles vocaciones disponibles para las mujeres son todas y cada una de las profesiones o vocaciones en las que sus almas encuentren su auténtica dignidad.
“El alma de la mujer está moldeada como un refugio donde otras almas puedan desarrollarse”
Edith Stein es mucho más inteligente que yo, así que esta frase es difícil de desengranar, pero merece la pena intentarlo, porque su significado es muy profundo. Una de las preguntas que se plantea constantemente es “¿podemos conocer de verdad a otras personas, en particular, el modo en que sienten?”. Su respuesta es “sí”, porque la naturaleza misma del alma humana, la razón de su existencia, se encuentra en la relación con otras almas. Es una forma complicada de decir que lo que de verdad da sentido a la vida son nuestras relaciones. Para ella, las mujeres están dotadas específicamente con la capacidad de abrir sus almas, lo cual imparte propósito y significado a las vidas de los demás. En el mundo moderno, práctico, la empatía no se entiende de verdad ni se practica, porque no la creemos posible o simplemente no la valoramos, pero Edith insiste en que es una vocación valiosa.
“El alma de la mujer debe ser amplia y abierta a todo lo humano; debe ser sosegada, de modo que ninguna débil llama pueda ser apagada por la tempestad; debe ser cálida, a fin de que la tiernas semillas no se congelen; (…) vacía de sí misma, para que la vida ajena tenga en ella espacio; finalmente, señora de sí misma y de su propio cuerpo, a fin de que toda su personalidad se encuentre en actitud de servicio a toda llamada”. 
Según Edith, una mujer que está en total control de sí misma es libre de vivir para los demás. La verdadera fuerza yace en al amor sacrificial que es apoyo allí donde los demás son débiles. En un mundo donde el poder, la riqueza y la atención parecen llevarse todo el aplauso, Edith nos recuerda que una mujer verdaderamente encuentra alegría y satisfacción en hacer primero de su alma algo hermoso.
“Toda mujer que vive a la luz de la eternidad puede cumplir su vocación, independientemente de que sea en el matrimonio, en una orden religiosa o en una profesión mundana”. 
Todos tenemos diferentes vocaciones en la vida. No todas las mujeres necesitan ser madre o monja o presidenta de una empresa digna de la lista Fortune 500, pero sea cual sea la vocación de una mujer, ella la cumplirá de mejor manera si entiende para qué está en el mundo y cómo puede contribuir al progreso de su felicidad. Edith cree que sea cual sea tu vocación, deberías permitir que Dios fuera parte de ella.
“La mujer busca de forma natural abrazar lo que es vivo, personal e íntegro. Cuidar, guardar, proteger, nutrir y promover el crecimiento es su anhelo natural y maternal”
Todos tenemos defectos, cierto, y probablemente todos nos avergonzamos de los errores que hemos cometido en el pasado. Edith incide en que las mujeres pueden abordar estos sentimientos casi como lo haría una madre, viendo los defectos no como un rasgo aislado que criticar implacablemente ni como una forma de definir toda una vida, sino que pueden seguir un mejor camino. Ellas ven a las personas como un todo, como un trabajo en proceso y capaces de ser educadas en la grandeza.
“[Las mujeres] comprenden no solo con el intelecto, sino también con el corazón”. 
El intelecto es valioso para el entendimiento de verdades y habilidades básicas, pero cuando de verdad conocemos a alguien o algo, nuestro conocimiento nos ayuda también a amarlo. El objetivo del conocimiento es amar esas verdades hermosas y maravillosas que desvelamos. Esto significa que el corazón, en combinación con la mente, es necesario para conocer el mundo que nos rodea. La mirada del amante ve con más claridad, lo cual supone que lo que quiera que amemos mejor, también lo conocemos mejor. En un mundo donde dominan la ciencia y la tecnología, no olvidemos el valioso conocimiento que surge del corazón.

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MISA DE CANONIZACIÓN DE LA BEATA TERESA BENEDICTA DE LA CRUZ
HOMILÍA DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II 
Plaza de San Pedro 
Domingo 11 de octubre de 1998


 1. «En cuanto a mí, ¡Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo!» (Ga 6, 14).

Las palabras de san Pablo a los Gálatas, que acabamos de escuchar, reflejan bien la experiencia humana y espiritual de Teresa Benedicta de la Cruz, a quien hoy inscribimos solemnemente en el catálogo de los santos. También ella puede repetir con el Apóstol: «En cuanto a mí ¡Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo!».

¡La cruz de Cristo! En su constante florecimiento, el árbol de la cruz da siempre nuevos frutos de salvación. Por eso, los creyentes contemplan con confianza la cruz, encontrando en su misterio de amor valentía y vigor para caminar con fidelidad tras las huellas de Cristo crucificado y resucitado. Así, el mensaje de la cruz ha entrado en el corazón de tantos hombres y mujeres, transformando su existencia.

Un ejemplo elocuente de esta extraordinaria renovación interior es la experiencia espiritual de Edith Stein. Una joven en búsqueda de la verdad, gracias al trabajo silencioso de la gracia divina, llegó a ser santa y mártir: es Teresa Benedicta de la Cruz, que hoy, desde el cielo, nos repite a todos las palabras que marcaron su existencia: «En cuanto a mí ¡Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo!».

2. El día 1 de mayo de 1987, durante mi visita pastoral a Alemania, tuve la alegría de proclamar beata, en la ciudad de Colonia, a esta generosa testigo de la fe. Hoy, a once años de distancia, aquí en Roma, en la plaza de San Pedro, puedo presentar solemnemente como santa ante todo el mundo a esta eminente hija de Israel e hija fiel de la Iglesia.

Como entonces, también hoy nos inclinamos ante el recuerdo de Edith Stein, proclamando el inquebrantable testimonio que dio durante su vida y, sobre todo, con su muerte. Junto a Teresa de Ávila y a Teresa de Lisieux, esta otra Teresa se añade a la legión de santos y santas que honran la orden carmelitana.

Amadísimos hermanos y hermanas, que habéis venido para esta solemne celebración, demos gracias a Dios por la obra que realizó en Edith Stein.

3. Saludo a los numerosos peregrinos que han venido a Roma y, de modo particular, a los miembros de la familia Stein, que han querido estar con nosotros en esta feliz circunstancia. Un saludo cordial va también a la representación de la comunidad carmelitana, que se convirtió en la «segunda familia» para Teresa Benedicta de la Cruz.

Doy mi bienvenida, asimismo, a la delegación oficial de la República federal de Alemania, encabezada por el canciller federal saliente Helmut Kohl, a quien saludo con cordialidad y deferencia. Saludo, igualmente, a los representantes de los estados del norte del Rin Westfalia y Renania-Palatinado, así como al alcalde de la ciudad de Colonia.

También de mi patria ha venido una delegación oficial guiada por el primer ministro Jerzy Buzek, a la que saludo cordialmente.

Quiero reservar una mención especial a los peregrinos de las diócesis de Wroclaw, Colonia, Münster, Espira, Cracovia y Bielsko-Zywiec, aquí presentes junto con sus cardenales, obispos y sacerdotes. Se unen a la gran multitud de fieles que han venido de Alemania, de Estados Unidos y de mi patria, Polonia.

4. Queridos hermanos y hermanas, Edith Stein, por ser judía, fue deportada junto con su hermana Rosa y muchos otros judíos de los Países Bajos al campo de concentración de Auschwitz, donde murió con ellos en la cámara de gas. Hoy los recordamos a todos con profundo respeto. Pocos días antes de su deportación, la religiosa, a quienes se ofrecían para salvarle la vida, les respondió: «¡No hagáis nada! ¿Por qué debería ser excluida? No es justo que me beneficie de mi bautismo. Si no puedo compartir el destino de mis hermanos y hermanas, mi vida, en cierto sentido, queda destruida».

Al celebrar de ahora en adelante la memoria de la nueva santa, no podremos menos de recordar, año tras año, la shoah, ese plan cruel de eliminación de un pueblo, que costó la vida a millones de hermanos y hermanas judíos. El Señor ilumine su rostro sobre ellos y les conceda la paz (cf. Nm 6, 25 ss).

Por amor a Dios y al hombre, una vez más elevo mi apremiante llamamiento: ¡Que nunca más se repita una análoga iniciativa criminal para ningún grupo étnico, ningún pueblo, ninguna raza, en ningún rincón de la tierra! Es una llamada que dirijo a todos los hombres y mujeres de buena voluntad; a todos los que creen en el Dios eterno y justo; a todos los que se sienten unidos a Cristo, Verbo de Dios encarnado. Todos debemos ser solidarios en esto: está en juego la dignidad humana. Existe una sola familia humana. Es lo que la nueva santa reafirmó con gran insistencia: «Nuestro amor al prójimo .escribió. es la medida de nuestro amor a Dios. Para los cristianos, y no sólo para ellos, nadie es .extranjero.. El amor de Cristo no conoce fronteras».

5. Queridos hermanos y hermanas, el amor a Cristo fue el fuego que encendió la vida de Teresa Benedicta de la Cruz. Mucho antes de darse cuenta, fue completamente conquistada por él. Al comienzo, su ideal fue la libertad. Durante mucho tiempo Edith Stein vivió la experiencia de la búsqueda. Su mente no se cansó de investigar, ni su corazón de esperar. Recorrió el camino arduo de la filosofía con ardor apasionado y, al final, fue premiada: conquistó la verdad; más bien, la Verdad la conquistó. En efecto, descubrió que la verdad tenía un nombre: Jesucristo, y desde ese momento el Verbo encarnado fue todo para ella. Al contemplar, como carmelita, ese período de su vida, escribió a una benedictina: «Quien busca la verdad, consciente o inconscientemente, busca a Dios».

Edith Stein, aunque fue educada por su madre en la religión judía, a los catorce años «se alejó, de modo consciente y explícito, de la oración». Quería contar sólo con sus propias fuerzas, preocupada por afirmar su libertad en las opciones de la vida. Al final de un largo camino, pudo llegar a una constatación sorprendente: sólo el que se une al amor de Cristo llega a ser verdaderamente libre.

La experiencia de esta mujer, que afrontó los desafíos de un siglo atormentado como el nuestro, es un ejemplo para nosotros: el mundo moderno muestra la puerta atractiva del permisivismo, ignorando la puerta estrecha del discernimiento y de la renuncia. Me dirijo especialmente a vosotros, jóvenes cristianos, en particular a los numerosos monaguillos que han venido durante estos días a Roma: Evitad concebir vuestra vida como una puerta abierta a todas las opciones. Escuchad la voz de vuestro corazón. No os quedéis en la superficie; id al fondo de las cosas. Y cuando llegue el momento, tened la valentía de decidiros. El Señor espera que pongáis vuestra libertad en sus manos misericordiosas.

6. Santa Teresa Benedicta de la Cruz llegó a comprender que el amor de Cristo y la libertad del hombre se entrecruzan, porque el amor y la verdad tienen una relación intrínseca. La búsqueda de la libertad y su traducción al amor no le parecieron opuestas; al contrario, comprendió que guardaban una relación directa.

En nuestro tiempo, la verdad se confunde a menudo con la opinión de la mayoría. Además, está difundida la convicción de que hay que servir a la verdad incluso contra el amor, o viceversa. Pero la verdad y el amor se necesitan recíprocamente. Sor Teresa Benedicta es testigo de ello. La «mártir por amor», que dio la vida por sus amigos, no permitió que nadie la superara en el amor. Al mismo tiempo, buscó con todo empeño la verdad, sobre la que escribió: «Ninguna obra espiritual viene al mundo sin grandes tribulaciones. Desafía siempre a todo el hombre».

Santa Teresa Benedicta de la Cruz nos dice a todos: No aceptéis como verdad nada que carezca de amor. Y no aceptéis como amor nada que carezca de verdad. El uno sin la otra se convierte en una mentira destructora.

7. La nueva santa nos enseña, por último, que el amor a Cristo pasa por el dolor. El que ama de verdad no se detiene ante la perspectiva del sufrimiento: acepta la comunión en el dolor con la persona amada.

Edith Stein, consciente de lo que implicaba su origen judío, dijo al respecto palabras elocuentes: «Bajo la cruz he comprendido el destino del pueblo de Dios. (...) En efecto, hoy conozco mucho mejor lo que significa ser la esposa del Señor con el signo de la cruz. Pero, puesto que es un misterio, no se comprenderá jamás con la sola razón».

El misterio de la cruz envolvió poco a poco toda su vida, hasta impulsarla a la entrega suprema. Como esposa en la cruz, sor Teresa Benedicta no sólo escribió páginas profundas sobre la «ciencia de la cruz»; también recorrió hasta el fin el camino de la escuela de la cruz. Muchos de nuestros contemporáneos quisieran silenciar la cruz, pero nada es más elocuente que la cruz silenciada. El verdadero mensaje del dolor es una lección de amor. El amor hace fecundo al dolor y el dolor hace profundo al amor.

Por la experiencia de la cruz, Edith Stein pudo abrirse camino hacia un nuevo encuentro con el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, Padre de nuestro Señor Jesucristo. La fe y la cruz fueron inseparables para ella. Al haberse formado en la escuela de la cruz, descubrió las raíces a las que estaba unido el árbol de su propia vida. Comprendió que era muy importante para ella «ser hija del pueblo elegido y pertenecer a Cristo, no sólo espiritualmente, sino también por un vínculo de sangre».

8. «Dios es espíritu, y los que lo adoran, deben adorarlo en espíritu y verdad » (Jn 4, 24).

Amadísimos hermanos y hermanas, estas palabras las dirigió el divino Maestro a la samaritana junto al pozo de Jacob. Lo que donó a su ocasional pero atenta interlocutora lo encontramos presente también en la vida de Edith Stein, en su «subida al monte Carmelo». Ella percibió la profundidad del misterio divino en el silencio de la contemplación. A medida que, a lo largo de su existencia, iba madurando en el conocimiento de Dios, adorándolo en espíritu y verdad, experimentaba cada vez más claramente su vocación específica a subir a la cruz con Cristo, a abrazarla con serenidad y confianza, y a amarla siguiendo las huellas de su querido Esposo: hoy se nos presenta a santa Teresa Benedicta de la Cruz como modelo en el que tenemos que inspirarnos y como protectora a la que podemos recurrir.

Demos gracias a Dios por este don. Que la nueva santa sea para nosotros un ejemplo en nuestro compromiso al servicio de la libertad y en nuestra búsqueda de la verdad. Que su testimonio sirva para hacer cada vez más sólido el puente de la comprensión recíproca entre los judíos y los cristianos.

¡Tú, santa Teresa Benedicta de la Cruz, ruega por nosotros! Amén.