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domingo, 5 de abril de 2026

Muchos, y pronto, dijeron ver a Jesús resucitado: hasta los escépticos admiten que «algo pasó»

La Resurrección es un hecho que recibe numerosos asentimientos históricos: muchos que vieron morir a Cristo murieron por decir que vivía.

Mucha gente -como esta película-espera que Jesús resucitado brille o despida luz... pero los Evangelios no dicen eso

Mucha gente -como esta película-espera que Jesús resucitado brille o despida luz... pero los Evangelios no dicen eso


    ¿Qué vieron los apóstoles, María Magdalena, los caminantes de Emaús y “más de 500 testigos”? Según los evangelios y las cartas de San Pablo, vieron a Jesús resucitado. Y así nació el cristianismo, justo después de la ejecución pública de Cristo.

    Los eruditos bíblicos agnósticos, o de religión no cristiana, no creen que Jesús resucitara (básicamente porque se supone que los muertos no resucitan). Pero sí están convencidos de que esos primeros testigos sí creían haberlo visto.

    Es decir: algo vieron, algo que les hizo cambiar sus vidas y el mundo, algo que ellos dijeron que era Jesús vivo de nuevo.

    “Prácticamente cada estudioso bíblico de Occidente, independientemente de su trasfondo religioso, está de acuerdo en que los primeros seguidores de Jesús creían que Él se les había aparecido vivo. Esto es lo que puso en marcha a la mayor religión del mundo”, escribe en Christianity Today Justin Bass, autor de The Bedrock of Christianity: The Unalterable Facts of Jesus’ Death and Resurrection (El fundamento del cristianismo: los hechos inalterables de la muerte y resurrección de Jesús).

    El procónsul cordobés y la fecha indiscutible: 55 d.C.

    En el año 55 d.C. San Pablo escribe su primera carta a los Corintios. La fecha de este texto es de las más seguras de la Biblia, ya que se basa en el proconsulado del cordobés Galión (hermano del filósofo Séneca) en Corinto, arqueológicamente datado. En esa carta del año 55, Pablo recita un himno que él había aprendido, probablemente de los apóstoles, en Jerusalén, y que había enseñado a los corintios. Casi con seguridad la gente lo memorizaba con música, como una canción.

    “Yo os transmití en primer lugar, lo que también yo recibí:

    que Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras;

    y que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras;

    y que se apareció a Cefas y más tarde a los Doce;

    después se apareció a más de 500 hermanos juntos,

    la mayoría de los cuales vive todavía, otros han muerto;

    después se apareció a Santiago,

    más tarde a todos los apóstoles”

    (1 Corintios 15, 3-8).

    Así, Jesús es crucificado en el año 30 (o 33, según otra posibilidad) y tenemos un texto bien datado de 25 años después hablando de sus apariciones. Recuerde el lector dónde estaba hace 25 años, tres años después de los juegos de Barcelona 92. ¿Cuánto cuesta en 2020 encontrar testigos vivos de lo que pasó en Barcelona 92? Es fácil de hacer.

    Pablo dice que él transmite lo que recibió. Muchos expertos consideran que Pablo se convirtió en el año 35 y visitó Jerusalén en el año 38, donde Pedro y los apóstoles le instruyeron. Probablemente fue entonces cuando aprendió de ellos este himno… un himno que enumeraba las apariciones cuando no habían pasado ni 8 años desde la muerte de Jesús. Incluso el uso de la palabra aramea Cefas (en vez de la griega Petros) muestra que el himno probablemente tenía una primera versión en arameo.

    No hay un texto similar en la literatura antigua pagana ni judía

    “Este catálogo de apariciones de resurrección no tiene paralelo en el Nuevo Testamento, de hecho, ni siquiera en toda la literatura antigua”, detalla Justin Bass. No hay catálogos de apariciones de muertos a personajes antiguos griegos, romanos, judíos o paganos.

    No existen textos antiguos que digan “el fantasma de Fulano se apareció a Mengano, tiempo después a Zutano y pasado un mes a 50 testigos más”. Y mucho menos textos que añadan que la mayoría de los testigos aún viven.

    Pablo, según Justin Bass, básicamente “está invitando a los miembros de la Iglesia de Corinto a viajar a Jerusalén a hablar con estos testigos, investigar por ellos mismos cómo fue ver al Jesús resucitado. Podemos ver que un testimonio firme de testigos oculares de Jesús resucitado era fácilmente accesible en las décadas después de la resurrección”.

    El caso de María Magdalena

    En la lista no aparece por su nombre María Magdalena, pero ella sí sale con una relevancia asombrosa en los Evangelios. ¿Por qué los evangelios hablan de María Magdalena? Porque fue testigo de que "algo pasó".

    • Jesús y la Magdalena (1835), de Alexander Ivanov (Museo Estatal Ruso).

    El estudioso agnóstico Bart D. Ehrman escribe en su libro How Jesus Became God que “es significativo que María Magdalena tenga esa prominencia en todas las narraciones de resurrección en los evangelios, cuando ella está prácticamente ausente en el resto del texto evangélico. Sólo se la menciona una vez en todo el Nuevo Testamento en conexión con Jesús en su ministerio público (en Lucas 8,1-3). Y, sin embargo, ella es siempre la primera en anunciar que Jesús ha resucitado. ¿Por qué es así? Una explicación plausible es que también ella tuvo una visión de Jesús tras morir él”.

    Ehrman es agnóstico, pero plantea que perfectamente María Magdalena pudo anunciar -y convencer a muchos- que había visto a Cristo resucitado.

    Anunciar la resurrección no salía gratis

    Anunciar que Cristo había resucitado no era un hobby inocente. Era algo que complicaba mucho la vida, en parte por la persecución violenta de grupos judíos hostiles, en parte por el desprecio de paganos burlones. Pablo, en Atenas tenía cierto éxito entre los filósofos, hasta el momento en que habló de que Cristo resucitó… ahí perdió casi todo su público.

    San Pablo en 2 Corintios 11, 23-33, enumera después cosas que ha vivido: ha sido apaleado, encarcelado, lapidado, ha naufragado… todo por anunciar que Cristo resucitó.

    La tradición dice que murieron mártires todos los apóstoles, menos Juan (y Judas, se entiende). Anunciar sus visiones del Resucitado no les daba ventajas mundanas, sino persecuciones. Pero perseveraron en ellas.

    • La incredulidad de Santo Tomás, por Caravaggio, pintado en1602.

    ¿Qué sabe la ciencia sobre las alucinaciones en grupo?

    A menudo hay quien responde que esas visiones fueron “histeria de masas” o “alucinaciones en grupo”. Pero ¿qué sabe la ciencia sobre las “alucinaciones en grupo”?

    Justin Bass acude al libro de 2005 Resurrecting Jesus de Dale Allison, que recopila datos sobre estudios científicos acerca de alucinaciones. Los datos en los estudios muestran 4 cosas:

    - rara vez se dan alucinaciones en grupos durante un periodo extenso de tiempo

    - de hecho, rara vez hay alucinaciones en grupos grandes, de más de 8 personas

    - no se conoce ningún caso en que una alucinación haya llevado a nadie a proclamar que un muerto ha resucitado

    la gente no tiene alucinaciones en las que salen sus enemigos (detalle interesante para el caso de San Pablo)

    'Resucitando a Jesús', del historiador estadounidense Dale Allison (n. 1955), un experto en los hechos del cristianismo.

    'Resucitando a Jesús', del historiador estadounidense Dale Allison (n. 1955), un experto en los hechos del cristianismo.t&t Clark / Bloomsbury

    Parece que el caso de Jesús incumple estas 4 cosas que sabemos sobre las alucinaciones. Dale Allison escribe: “Una persona puede alucinar, pero ¿doce a la vez? ¿Y docenas durante mucho tiempo? Estas preguntas son legítimas, y agitar la varita mágica de la ‘histeria de masa’ no hará que desaparezcan”.

    "No sé que pasó, pero algo pasó"

    Los textos bíblicos son una evidencia histórica robusta, firme, y muy especial. Ante ella, los historiadores e investigadores agnósticos suelen concluir: “no sé lo que pasó, pero algo pasó”.

    Así, por ejemplo, el erudito E.P.Sanders, que en su libro de 1985 Jesús y el judaísmo declaraba ser un "protestante liberal, moderno, secularizado", escribió en The historical figure of Jesus: “Que los seguidores de Jesús, y luego Pablo, tuvieron experiencias de la resurrección es, a mi juicio, un hecho. Qué realidad hizo surgir esas experiencias, no lo sé”.

    'La figura histórica de Jesús', del teólogo cristiano E.P. Sanders (1937-2022).

    'La figura histórica de Jesús', del teólogo cristiano E.P. Sanders (1937-2022).Penguin Books

    Bass cita también a la estudiosa Paula Fredriksen, que se educó como católica pero luego se hizo judía.

    Ella dijo en un documental de la ABC en el año 2000 titulado The search for Jesus: "Sé que, en sus palabras, lo que vieron era a Jesús resucitado. Eso es lo que dicen, y toda la evidencia histórica de que disponemos atestigua su convicción de que eso es lo que vieron. No digo que realmente vieran a Jesús resucitado. No sé lo que vieron, yo no estaba allí. Pero sé, como historiadora, que debieron ver algo".

    ¿Por qué no hay apariciones más fantasiosas y "esperables"?

    Hay quien critica que los testimonios de las apariciones sean “fragmentarios”. Pero, precisamente, que no estén adornados o no sean aún más les da credibilidad. No dan lo que pide “el público”.

    El público, la devoción popular, querrían que se apareciese a sus jueces injustos (Pilatos, Caifás) para regañarlos o castigarlos, o a su madre, la Virgen, para consolarla. Pero los evangelios canónicos no recogen nada de eso.

    San Juan Pablo II predicó sobre eso en una catequesis en 1989.

    “Después de la resurrección, Jesús se presenta a las mujeres y a los discípulos con su cuerpo transformado, hecho espiritual y partícipe de la gloria del alma: pero sin ninguna característica triunfalista. Jesús se manifiesta con una gran sencillez. Habla de amigo a amigo, con los que se encuentra en las circunstancias ordinarias de la vida terrena. No ha querido enfrentarse a sus adversarios, asumiendo a actitud de vencedor, ni se ha preocupado por mostrarles su 'superioridad', y todavía menos ha querido fulminarlos. Ni siquiera consta que se haya presentado a alguno de ellos. Todo lo que nos dice el Evangelio nos lleva a excluir que se haya aparecido, por ejemplo, a Pilato, que lo había entregado a los sumos sacerdotes para que fuese crucificado (Cfr. Jn 19, 16), o a Caifás, que se había rasgado las vestiduras por la afirmación de su divinidad”.

    Las apariciones de Jesús en los Evangelios, reforzadas por la cita de Corintios, sin acumular triunfalismos ni escenografías impactantes, parecen dar más solidez a su credibilidad.

    Justin Bass concluye: “incluso desde la perspectiva de los estudiosos más escépticos, el peso del registro histórico testimonia que muchos individuos y grupos creyeron que habían visto a Cristo resucitado. Toda la evidencia de la que disponemos sugiere que su testimonio ocular es fiable y honesto. ¿Por qué no creerles?"

    P.J.Ginés, ReL

    Vea también    La Resurrección - Catequesis
    de San Juan Pablo II





    Urbi et Orbi, el Papa: Que callen las armas y cambien los corazones

    Desde el balcón central de la Basílica Vaticana, León XIV pronuncia el tradicional mensaje de Pascua a la Ciudad y al mundo, implorando a Dios «que conceda su paz a un mundo asolado por las guerras y marcado por el odio y la indiferencia». Luego, hace un llamado a la «conversión» a la paz, advierte sobre el riesgo de la indiferencia ante la muerte de miles de personas e invita a todos a participar en un momento de oración en la Basílica Vaticana el próximo sábado 11 de abril.

    ¡Que quienes empuñan las armas las depongan! ¡Que quienes tienen el poder de desatar guerras elijan la paz! ¡No una paz forjada por la fuerza, sino por el diálogo! ¡No por el deseo de dominar a los demás, sino por el encuentro!

    El Papa León XIV no grita, no alza la voz; su voz permanece firme mientras pronuncia su mensaje de Pascua “Urbi et Orbi” desde el balcón central de la Basílica Vaticana, durante el cual anuncia una Vigilia de Oración por la Paz en la Basílica de San Pedro el 11 de abril. Sus palabras pesan como el mármol en las conciencias de quienes contaminan el mundo con la lógica y las acciones de la guerra, con la promoción del odio, con la indiferencia hacia quienes sufren y mueren. Aquellos que, como se recitó en el Vía Crucis el Viernes Santo, tendrán que responder ante Dios por sus actos.

    Plaza de San Pedro

    Plaza de San Pedro   (@VATICAN MEDIA)

    Conversión a la paz

    El Papa, ataviado con la muceta roja y la estola que le obsequió el Patriarca Ecuménico Bartolomé tras el evento de Nicea en noviembre pasado, aparece a través de las pesadas cortinas de terciopelo de la Logia central a las 12:00 del mediodía. En un instante, inmediatamente después de presidir la Misa del día en la Plaza de San Pedro, donde más de 50.000 fieles se congregan (otros 10.000 esperan fuera del hemiciclo de Bernini) con coros y cánticos, se escucha una fanfarria con el himno del Estado de la Ciudad del Vaticano, seguida de un guiño al himno nacional italiano. Se rinden honores militares y se despliega la Guardia Suiza. Y una vez más, desde el mismo balcón donde hace aproximadamente un año se presentó al mundo, haciendo un llamado a una «paz desarmada y que desarme», en esta mañana de Pascua, cuando incluso el cielo despejado y soleado parece celebrar la Resurrección, el Papa León XIV implora nuevamente la paz, una «conversión» a la paz. No solo acciones, no solo acuerdos o palabras, sino una paz que nace del corazón y florece desde allí.

    “La paz que Jesús nos da no es una que simplemente silencia las armas, ¡sino una que toca y transforma el corazón de cada uno de nosotros! ¡Convirtámonos a la paz de Cristo! ¡Hagamos oír el clamor de paz que brota del corazón!”.

    La plaza de San Pedro

    La plaza de San Pedro   (ANSA)

    Acostumbrados a la violencia

    Por esta razón, el Papa invita a todos —fieles y no creyentes— a unirse a él en la Vigilia de Oración por la Paz que se celebrará en la Basílica Vaticana el próximo sábado 11 de abril. Este evento da continuidad al que tuvo lugar el 11 de octubre de 2025, cuando el Pontífice presidió un momento de oración y reflexión por la paz en la Plaza. La vigilia del sábado es también una oportunidad para no bajar la guardia y no caer víctimas de la «globalización de la indiferencia» denunciada constantemente por el Papa Francisco, quien hace exactamente un año, «desde esta logia», recuerda León, «dirigió sus últimas palabras al mundo, recordándonos: “¡Cuánto deseo de muerte vemos cada día en los numerosos conflictos que afectan a diferentes partes del mundo!”»

    “Nos estamos acostumbrando a la violencia, nos resignamos a ella y nos volvemos indiferentes. Indiferentes a la muerte de miles de personas. Indiferentes a las consecuencias de odio y división que siembran los conflictos. Indiferentes a las repercusiones económicas y sociales que producen, y que todos sufrimos”.

    Pascua, la victoria sobre la muerte

    El Papa señala el camino: Cristo. Hoy, Domingo de Pascua, celebramos su victoria: la victoria «de la vida sobre la muerte, de la luz sobre la oscuridad, del amor sobre el odio», subraya el Papa. Una victoria «a un precio muy alto» con la muerte del Hijo de Dios en la cruz, quien «tomó sobre sí el pecado del mundo y así nos liberó a todos, y con nosotros a la creación, del dominio del mal». Pero, ¿cómo venció Jesús? «Cristo, nuestro "Rey victorioso", luchó y venció su batalla con una entrega confiada a la voluntad del Padre, a su plan de salvación», afirma el Pontífice.

    “«La fuerza con la que Cristo resucitó es totalmente no violenta»”

    Es similar al de un grano de trigo que, tras pudrirse en la tierra, «crece, rompe los terrones, brota y se convierte en una espiga dorada». Y se asemeja aún más al de «un corazón humano que, herido por una ofensa, rechaza el instinto de venganza y, lleno de compasión, ora por quien lo ha ofendido». Esta es «la verdadera fuerza que trae paz a la humanidad», porque genera relaciones respetuosas en todos los niveles: entre individuos, familias, grupos sociales y naciones. No es una fuerza que «busca intereses particulares, sino el bien común», subraya el Papa León; «no pretende imponer su propio plan, sino ayudar a planificarlo e implementarlo junto con los demás». Sí, «la resurrección de Cristo es el comienzo de una nueva humanidad» y «nos sitúa aún con mayor fuerza ante el drama de nuestra libertad». En efecto, ante el sepulcro vacío, podemos llenarnos de «esperanza» y «asombro», como los discípulos, o de «miedo», como los guardias y fariseos, obligados a mentir antes que reconocer que aquel que había sido condenado ha resucitado verdaderamente.

    La bendición del Papa

    La bendición del Papa   (AFP or licensors)

    Abandonar todo deseo de dominación y poder

    «La cruz de Cristo siempre nos recuerda el sufrimiento y el dolor que rodean a la muerte y el tormento que conlleva. Todos tememos a la muerte, y por miedo apartamos la mirada, prefiriendo no mirarla. ¡No podemos seguir siendo indiferentes! ¡Y no podemos resignarnos al mal!», afirma León XIV.

    “En esta fiesta, abandonemos todo deseo de contienda, dominación y poder, e imploremos al Señor que conceda su paz a un mundo asolado por la guerra y marcado por el odio y la indiferencia que nos hacen sentir impotentes ante el mal”.

    El Papa León XIV

    El Papa León XIV   (@Vatican Media)

    Sus saludos en diez idiomas

    Al Señor, el Pontífice encomienda «a todos los corazones que sufren y esperan la verdadera paz que solo Él puede dar». A continuación, el cardenal Protodiácono Dominique Mamberti anuncia la concesión de una indulgencia plenaria a todos los fieles presentes y a quienes reciban su bendición. Finalmente, como en Navidad, León pronuncia el deseo de una feliz Pascua en diez idiomas diferentes: italiano, francés, inglés, alemán, español, portugués, polaco, árabe, chino y latín:

    “Felix sit vobis Domini resurrectionis festivitas! Jesús resucitó, inter nos adstantis, laetitiam cum omnibus comunica”.

    Salvatore Cernuzio – Ciudad del Vaticano



    Evangelio del día - ¿No sería muchísimo mejor escucharlo con la familia proclamado en la Santa Misa del Domingo de Resurrección presencial?


     

    Pedro, tomando la palabra, dijo:
    "Ustedes ya saben qué ha ocurrido en toda Judea, comenzando por Galilea, después del bautismo que predicaba Juan:
    cómo Dios ungió a Jesús de Nazaret con el Espíritu Santo, llenándolo de poder. El pasó haciendo el bien y curando a todos los que habían caído en poder del demonio, porque Dios estaba con él.
    Nosotros somos testigos de todo lo que hizo en el país de los judíos y en Jerusalén. Y ellos lo mataron, suspendiéndolo de un patíbulo.
    Pero Dios lo resucitó al tercer día y le concedió que se manifestara,
    no a todo el pueblo, sino a testigos elegidos de antemano por Dios: a nosotros, que comimos y bebimos con él, después de su resurrección.
    Y nos envió a predicar al pueblo, y atestiguar que él fue constituido por Dios Juez de vivos y muertos.
    Todos los profetas dan testimonio de él, declarando que los que creen en él reciben el perdón de los pecados, en virtud de su Nombre".


    Salmo 118(117),1-2.16ab-17.22-23.

    Este es el día que hizo el Señor: alegrémonos y regocijémonos en Él.

    ¡Den gracias al Señor, porque es bueno,
    porque es eterno su amor!
    Que lo diga el pueblo de Israel:
    ¡es eterno su amor!

    La mano del Señor es sublime,
    la mano del Señor hace proezas.
    No, no moriré:
    viviré para publicar lo que hizo el Señor.

    La piedra que desecharon los constructores
    es ahora la piedra angular.
    Esto ha sido hecho por el Señor
    y es admirable a nuestros ojos.


    Carta de San Pablo a los Colosenses 3,1-4.

    Hermanos:
    Ya que ustedes han resucitado con Cristo, busquen los bienes del cielo donde Cristo está sentado a la derecha de Dios.
    Tengan el pensamiento puesto en las cosas celestiales y no en las de la tierra.
    Porque ustedes están muertos, y su vida está desde ahora oculta con Cristo en Dios.
    Cuando se manifieste Cristo, que es nuestra vida, entonces ustedes también aparecerán con él, llenos de gloria.


    Evangelio según San Juan 20,1-9.

    El primer día de la semana, de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue al sepulcro y vio que la piedra había sido sacada.
    Corrió al encuentro de Simón Pedro y del otro discípulo al que Jesús amaba, y les dijo: "Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto".
    Pedro y el otro discípulo salieron y fueron al sepulcro.
    Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió más rápidamente que Pedro y llegó antes.
    Asomándose al sepulcro, vio las vendas en el suelo, aunque no entró.
    Después llegó Simón Pedro, que lo seguía, y entró en el sepulcro: vio las vendas en el suelo,
    y también el sudario que había cubierto su cabeza; este no estaba con las vendas, sino enrollado en un lugar aparte.
    Luego entró el otro discípulo, que había llegado antes al sepulcro: él también vio y creyó.
    Todavía no habían comprendido que, según la Escritura, él debía resucitar de entre los muertos.

    Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.



    Bulle

    Monasterio Santa Catalina del Monte Sinaí
    Liturgia de las Horas, s. IX
    Canon en honor de la cruz y la Resurrección (SC 486. Sinaiticus graecus 864, Cerf, 2004), trad. sc©evangelizo.org


    “¡Más allá de toda alabanza, Dios, bendito eres!”

    Soportas los golpes en tu naturaleza humana, Cristo, verdadero hombre, para liberar a Adán de la corrupción. Ya que eres tú, Salvador, que más allá de toda unión carnal has asumido su naturaleza y la has salvado clavándola a la cruz. Por eso sin cesar salmodiamos: “¡Más allá de toda alabanza, Dios de nuestros padres y nuestro Dios, bendito eres!”.
    Para guardar el árbol de la vida, habías puesto delante mío dos guardianes, después que gusté el árbol de la corrupción en el Edén. Pero ese árbol en el que has extendido tus manos divinas, he aquí que lo vas a desplegar delante mío como una ruta que conduce a la felicidad de la vida inmortal. “¡Más allá de toda alabanza, Dios de nuestros padres y nuestro Dios, bendito eres!”.
    El sol se recubrió de tinieblas al verte, Cristo, verdadero Sol, cuando pasaste las puertas cerradas del Hades. Entonces, penetrando en las tinieblas subterráneas, para los que estaban sentados en las sombras, la Luz de la verdad ha hecho brillar el Día sin fin. “¡Más allá de toda alabanza, Dios de nuestros padres y nuestro Dios, bendito eres!”.
    (EDD)

    Reflexión sobre el cuadro

    Una extraña oscuridad se instala en el mundo a la hora de la Cruz. Los evangelistas hablan de ella no sólo como de una sombra pasajera, sino como de algo que parece tocar el tejido mismo de la creación. La describen como si la luz misma retrocediera ante la visión del Amor rechazado. Una imagen muy poderosa. El Calvario no es sólo un lugar de sufrimiento; es un momento en el que la esperanza aparece eclipsada. Reconocemos esa oscuridad. Es la oscuridad del dolor, de la confusión, de las oraciones sin respuesta, de los trabajos perdidos, de las dificultades económicas... la oscuridad que visita todos los corazones humanos en algún momento de nuestro camino. Y sin embargo...

    ... y, sin embargo, el Evangelio nunca nos deja ahí. Casi en silencio, casi con ternura, introduce una nueva luz: la luz del amanecer. Cuando las mujeres de la lectura del Evangelio de hoy caminan hacia la tumba por la mañana temprano, la luz se introduce suavemente de nuevo. Sigue siendo una luz frágil, la luz suave y vacilante del primer amanecer, pero es suficiente. Suficiente para dar un paso. Suficiente para despertar la esperanza. Y entonces, de repente, esa suave luz da paso a algo mucho más brillante: la luz de la Resurrección. En ese momento, su dolor no se borra, sino que se transforma. Su miedo se convierte en admiración. Su luto se convierte en adoración. Las tinieblas no han dicho la última palabra. Nunca la tiene. La Pascua proclama que incluso la noche más profunda puede convertirse en el lugar de nacimiento de la luz.

    Los artistas siempre han explorado el misterio de la luz. A lo largo de los siglos, han llevado el pincel al lienzo para luchar con la oscuridad y la luz, no sólo para representar una escena, sino para revelar algo más profundo. En el pincel del artista, la luz nunca es accidental. Se aplica deliberadamente. El propio lienzo cobra vida a través de la luz. Los artistas que quizá persiguieron la luz de forma más consciente fueron los impresionistas. Pintores como Claude Monet, Pierre-Auguste Renoir, Camille Pissarro y Edgar Degas consideraban que la luz no sólo era importante, sino que se convertía en el tema mismo de sus obras. Pintaban al aire libre, ante ríos, campos, catedrales y calles de ciudades, intentando captar los momentos cambiantes de la luz. Me atrevería a decir que, en sus obras, la luz se convierte casi en un sacramento: algo invisible que se hace visible.

    Como muchos de nosotros iremos hoy a la iglesia para celebrar la Pascua, nuestra imagen es un lienzo que representa una iglesia, Catedral de Rouen, fachada oeste, luz del sol, de Claude Monet. Pintado en 1894, pertenece a una serie de más de treinta lienzos que Monet creó entre 1892 y 1894, todos centrados en la misma fachada de la catedral de Ruán. Se propuso una tarea casi imposible: no pintar el edificio en sí, sino la luz que incide sobre él, siempre cambiante, resplandeciente, nunca quieta. Pasando de lienzo en lienzo a medida que pasaban las horas, intentaba captar cómo la luz de la mañana, el brillo del mediodía y el resplandor del atardecer transformaban la misma piedra en algo totalmente nuevo.

    Es un hermoso cuadro para la Pascua. La iglesia, como la tumba, no es simplemente una estructura de piedra; es un lugar donde la luz irrumpe y lo transforma todo. Monet nos muestra que incluso los muros más antiguos e inmóviles pueden ser transfigurados por la luz. Del mismo modo, la Resurrección no sustituye al mundo: lo llena, lenta, suave, gloriosamente, de luz... ¡y lo cambia todo!

    by Padre Patrick van der Vorst

    Oración 

    (Disfrutemos el himno  del Monasterio de Santa Catalina: 'Más allá de toda alabanza...')

    sábado, 4 de abril de 2026

    Felices Pascuas


    A todos ustedes les deseamos una Pascua de Resurrección iluminada por el Señor resucitado y colmada de bendiciones. Rezaremos un Rosario para que se cumplan sus deseos y anhelos.




     

    Especialmente para los que NO suelen ir a Misa los Domingos: para que puedan descubir lo que están perdiendo

    Aquí podemos ofrecer sólo unos cuantos aspectos
    de las mil maravillas de la Santa Misa
    Anunciáis la muerte del Señor, hasta que venga

    Porque yo recibí del Señor lo que os he transmitido: que el Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó pan, y después de dar gracias, lo partió y dijo: "Este es mi cuerpo que se da por vosotros; haced esto en recuerdo mío". Asimismo también la copa después de cenar diciendo: "Esta copa es la Nueva Alianza en mi sangre. Cuantas veces la bebiereis, hacedlo en recuerdo mío". Pues cada vez que coméis este pan y bebéis esta copa, anunciáis la muerte del Señor, hasta que venga.

    1 Corintios 11, 23-26

    Memorial de la Pasión, Muerte y Resurrección.

    Memorial de la Pasión, Muerte y Resurrección: En la Eucaristía la comunidad no se celebra a sí misma, sino que descubre y celebra siempre de nuevo la presencia del paso salvador de Cristo a través de la pasión y la muerte hasta la vida.

    YouCat, n. 212


    Hijo mío te ofrezco todas las amarguras de mi Pasión.

    "Hijo mío, mira, te ofrezco todas las amarguras de mi Pasión, para que las hagas tuyas y me las ofrezcas en retorno." Por consiguiente, si tú dices: "Oh Jesús, os ofrezco vuestra dolorosa Pasión", Él te responderá: "Hijo mío, yo doblo su valor". Y si prosigues: "Oh Jesús, os ofrezco vuestra Sangre", Él te responderá: "En cambio yo, hijo mío, te lavo con ella dos veces."

    Santa Matilde


    Los efectos de la Pasión de Cristo.

    Los efectos de la Pasión de Cristo, la Eucaristía los debe realizar en cada individuo.

    Santo Tomás de Aquino
    Doctor de la Iglesia


    Todo lo que Cristo ha llevado a cabo en su pasión y muerte.

    En el "memorial" (la Santa Misa) del Calvario está presente todo lo que Cristo ha llevado a cabo en su pasión y muerte. Por tanto, no falta lo que Cristo ha realizado también con su Madre para beneficio nuestro.

    San Juan Pablo II
    Carta Encíclica Ecclesia de Eucharistia, n. 57

    Ofrecerse a sí mismo a pasión y muerte si el Señor le quisiere aceptar.

    La intención del Señor ésta fue y la Misa representación es de su sagrada pasión de esta manera: que el sacerdote, que en el consagrar y en los vestidos sacerdotales representa al Señor en su Pasión y en su muerte, que le representa también en la mansedumbre con que padeció, en la obediencia, aun hasta la muerte de cruz, en la limpieza de la castidad, en la profundidad de la humildad, en el fuego de la caridad que haga al sacerdote rogar por todos con entrañables gemidos, y ofrecerse a sí mismo a pasión y muerte por el remedio de ellos, si el Señor le quisiere aceptar.

    Esta es la representación de la sagrada Pasión que en la Misa se hace; y esto significa tender los brazos en cruz al sacerdote, el subirlos y bajarlos, sus vestiduras, y todo lo demás. Y con esta representación, el Eterno Padre es muy agradado, el Hijo de Dios bien tratado y servido .

    San Juan de Ávila
    Doctor de la Iglesia
    Tratado del Sacerdocio, 25-26

    Oblación incruenta y eficaz de la Pasión del Señor.

    El sacrificio de la Misa es, en verdad, representación santa y viva, y a la vez oblación incruenta y eficaz de la Pasión del Señor y de su sacrificio cruento, ofrecido en la cruz por nosotros.

    San Pedro Canisio
    Doctor de la Iglesia





    Apostolado de la Santa Misa Diaria
    http://www.sancta-missa-cotidiana.org
    correo@sancta-missa-cotidiana.org