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jueves, 30 de julio de 2026

Hadjadj, Maider Errasti, Ernesto Castro... conversos novatos y veteranos se abren en El Escorial

Vieron la película «Converso», de David Arratibel, y lo contrastaron con su experiencia. ¿Hay superioridad moral?

Fabrice Hadjadj habla y Maider Errasti y David Arratibel escuchan atentos en el Observatorio de lo Invisible de 2026, en El Escorial

Fabrice Hadjadj habla y Maider Errasti y David Arratibel escuchan atentos en el Observatorio de lo Invisible de 2026, en El Escoriallupe de la vallina, Observatorio de lo Invisible


    David Arratibel contempló hace unos años, con asombro, como su hermana, su madre y otros parientes descubrían la fe y se volcaban en ella, y quiso documentarlo y explorarlo en su interesante película Converso, de 2017. "Hice esta película porque mi tribu cambió de código, y además con gran exaltación. Se convirtieron todos", explicó.

    Arratibel sigue sin declararse creyente, y sigue con una mirada curiosa. Esta semana acudió al Monasterio del Escorial, al Observatorio de lo Invisible, donde 130 estudiantes de distintas materias artísticas conviven durante unos días con maestros reconocidos.

    Allí exhibieron su película, y luego la comentaron en una velada nocturna un grupo, precisamente, de artistas y pensadores conversos: el filósofo francés Fabrice Hadjadj; la vasca Maider M. Errasti, conservadora de arte contemporáneo; el actor catalán Lluís Homar (con premios Goya y Gaudí) y Ernesto Castro, que se ha bautizado este año, y durante años se le presentó como "el filósofo del 15-M". Castro era "invitado" al encuentro, mientras que los otros son todos profesores en el Observatorio este año.

    Lluís Homar: poder invitar a tus parientes

    Lluís Homar, veterano actor, tiene 69 años, volvió a la fe hace pocos años, y se casó por la Iglesia hace un año. Le alegró ver que a su boda católica venían todos sus parientes, los creyentes y los no creyentes.

    "Mi conversión supuso una vuelta a casa", explicó. De los ocho hermanos que son, Homar recibió una educación católica plena —fue monaguillo, cumplía todos los sacramentos— hasta que a los quince años optó por la increencia, como "un grado importante de rebeldía", para su identidad.

    Hoy tiene un hermano sacerdote misionero en Cuba desde hace veinte años, tres hermanos practicantes y otros cinco que no lo son. Él era del bando de los que no, y es el único que ha hecho el camino inverso, hacia el sí.

    Hadjadj: "Para mis padres fue como una traición"

    El filósofo y escritor Fabrice Hadjadj es un converso, no un "retornado". Sus padres eran judíos sin creencia, una familia "bastante atea" que celebraba las fiestas hebreas sólo por pertenencia. También eran militantes comunistas maoístas. "Abandoné la casa judía de mis padres, y para ellos ha sido como una traición", explicó.

    Hadjadj avisa que la conversión es "más manos abiertas y más clavos en las manos. No es un camino de rosas ni de bienestar: es un camino de luz y de cruz".

    David Arratibel: cuando te quedas sin convertir

    "Amo a mi familia, pero hay algo que me separa de ella desde que ellos se han convertido", confesó Arratibel, el director de 'Converso'. En la película y en la velada sugiere dudas honestas sobre los procesos: una hermana defraudada por la vida, una madre que había fracasado en sus militancias de izquierdas de los años sesenta, personas desencantadas que buscaban consuelo... Pero la teoría no se podía aplicar a su hermana pequeña, porque "era demasiado pronto para que la vida la hubiera defraudado".

    Maider M. Errasti: "Se te cierran puertas en el mundo profesional"

    Maider Errasti es otra conversa con historia. Procede de una familia de "católicos culturales, nacionalistas vascos", que dejaron de ir a la iglesia en el postconcilio. Ella dice que les alejó de los sacramentos "una teología secular progresista que está por encima de la religión".

    Maider, recién mudada a Mallorca y viviendo sola, entró un día en misa "con actitud cínica" y se sentó en el último banco a observar. "¿Qué hace esta gente aquí? ¿Qué les mueve por dentro? ¿Lloran, tienen problemas gordos?", se planteó. No fue una experiencia emocional ni espiritual, insiste. Pero empezó a estar a gusto... y a volver a esa iglesia.

    La conversión espiritual más honda llegó después, cuando ya se había bautizado y hecho la primera comunión y quiso, por fin, entender lo que hacía.

    Después constató que su conversión tendría un precio. "Sí sé que algunas puertas se me han cerrado". Precisó: "Cuando uno no esconde su conversión, y más en el País Vasco, se cierran puertas en el mundo académico, profesional, en el mundo del arte".

    De izquierda a derecha, Fabrice Hadjadj, Maider Errasti, David Arratibel, Ernesto Castro y el actor Lluís Homar

    De izquierda a derecha, Fabrice Hadjadj, Maider Errasti, David Arratibel, Ernesto Castro y el actor Lluís Homarlupe de la vallina, Observatorio de lo Invisible

    Ernesto Castro, recién bautizado: "Cuando se deja de creer en Dios, crees en ídolos"

    El filósofo Ernesto Castro, de 35 años, explicó que él era el cristiano más novato de la mesa. "Me acabo de bautizar", explicó.

    Su familia es atea por completo, excepto su abuela de 94 años. Pero él está convencido de que "nadie puede vivir sin creencias, y cuando se deja de creer en Dios se cree en otros ídolos".

    Por el momento él no ha sentido persecución ni hostigamiento."La experiencia ha sido muy suave. Estoy esperando los estigmas. ¿Qué he hecho mal para que no me persigan?", planteó.

    Se pregunta si los conversos pueden llegar a ser "los trans de los católicos", en el sentido de tener que exhibir una y otra vez su identidad y tener que dar testimonio. También explicó que su madre le dijo que, al no bautizarle, le había hecho "el mejor regalo, porque ahora yo puedo decir que sí plenamente".

    El trato con el que no cree

    David Arratibel planteó el tema de la relación con los parientes no creyentes.

    Dijo que notar una distancia es normal y que "cuando es horizontal, no molesta". Pero hiere la condescendencia. Puso el ejemplo de la joven Ainara hacia el final de Los Domingos, cuando está a punto de ir al convento y le dice "rezaré por ti" a su tía anticlerical que acaba de soltarle una diatriba furiosa.

    "El 'rezaré por ti' nos hunde porque nos parece que no es horizontal", advierte Arratibel. Aunque lo matiza con un contraejemplo: "Mi hermana me regala una Biblia, y eso no me parece condescendiente: ella quiere que yo llegue a un lugar porque, si no, estoy incompleto".

    La discusión sobre el "rezaré por ti" de Ainara o de cualquiera recorrió buena parte de la segunda mitad de la velada, alimentada por las preguntas del público.

    Maider Errasti apuntó que "todo punto de vista tiene un punto ciego. El único que lo ve todo es el Señor". Un converso puede sentir cierta superioridad moral... pero también el ateo.

    "Yo he estado sentada en esa silla de superioridad moral. Hablamos poco los conversos de cuando juzgábamos nosotros a los creyentes", advirtió.

    Ernesto Castro, muy concreto, dijo: "Lo lamentable no es decir que van a rezar por ti; lo lamentable es que muy pocos de los que lo dijeron lo hicieron. Si sacas la pistola, es para dispararla".

    "Hablamos sin darnos cuenta de lo que decimos", dijo, refiriéndose a la sociedad en general y a la oración recitada de manera mecánica.

    La distancia, ¡no es tan distante!

    Hadjadj dijo que "la distancia es la posibilidad de encontrarme con el otro como otro, de reconocer su alteridad. Hay una buena distancia". "El pecador, incluso el negador, es mi hermano", añadió.

    Y dijo también que más importante que ser converso es ser santo, porque la conversión es sólo un punto de partida. Hadjadj, que siempre busca la épica de lo cotidiano, señaló que en la película Converso todos en la familia conversan con naturalidad de su fe, poco a poco. "Esa conversación, a menudo, no se da ni en las familias católicas", lamentó.

    Maider Errasti habla de su experiencia de conversión en una velada en el Observatorio de lo Invisible en El Escorial en julio de 2026

    Maider Errasti habla de su experiencia de conversión en una velada en el Observatorio de lo Invisible en El Escorial en julio de 2026lupe de la vallina, Observatorio de lo Invisible

    "Cristo no nos ha mandado convertir a nadie como quien maneja un mecanismo o un poder. La conversión es el secreto de Dios. A nosotros se nos ha encomendado anunciar, bautizar, curar y anunciar", matizó el filósofo francés. Pero cada converso, de hecho cada cristiano, es una nueva forma de mostrar y vivir el Evangelio. "Estoy esperando el evangelio según David. Porque Dios sigue actuando e inventando un nuevo evangelio con cada uno", dijo.

    David Arratibel explicó lo que ha vivido desde que lanzó su película en 2017. Muchos ateos aplauden en festivales, y los católicos agradecen y valoran la película. Él insiste en que su película fue muy honesta, la que él quiso hacer. Pero su hermana le dijo que el filme "es obra del Espíritu Santo, y así me quita todo el mérito".

    Entre el público del Observatorio de lo Invisible no todos eran cristianos con las ideas claras, algunos son agnósticos, otros son heterodoxos... Pero todos intuyeron que Dios y la belleza, cuando tocan al hombre, les cambian, al menos en parte. Y dejan ganas de más.

    ReL

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    de la Iglesia primitiva




    Rebelión inédita contra Marx: 26 curas cuestionan las bendiciones y recuerdan la posición del Papa

    Los sacerdotes alertan de un conflicto de obediencia con Roma, cuestionan las directrices de obispo Marx y estudian pedir aclaraciones al Vaticano.

    De izquierda a derecha en la foto: Matthias Kopp, portavoz de la conferencia episcopal alemana; el cardenal Reinhard Marx, arzobispo de Múnich; y el presidente de la conferencia episcopal, el obispo Georg Bätzing.

    De izquierda a derecha en la foto: Matthias Kopp, portavoz de la conferencia episcopal alemana; el cardenal Reinhard Marx, arzobispo de Múnich; y el presidente de la conferencia episcopal, el obispo Georg Bätzing.


      Un grupo de 26 sacerdotes de la archidiócesis alemana de Múnich y Freising ha expresado al cardenal Reinhard Marx su profunda preocupación por la aplicación de las controvertidas directrices alemanas para bendecir a parejas en situaciones irregulares, incluidas parejas del mismo sexo. 

      Los presbíteros advierten de un posible conflicto entre la obediencia a su arzobispo y la fidelidad a la doctrina de la Iglesia universal y a las indicaciones de Roma.

      La controversia gira en torno al documento Segen gibt der Liebe Kraft («La bendición fortalece el amor»), elaborado a raíz del Camino Sinodal alemán y publicado en 2025 por organismos de la Iglesia en Alemania.

      Las directrices contemplan ceremonias de bendición que, según sus críticos, van más allá de lo establecido por la declaración vaticana Fiducia supplicans.

      En una carta fechada el 12 de mayo, los 26 sacerdotes plantearon directamente a Marx una serie de preguntas. Entre ellas, una especialmente contundente: «¿Cómo explica usted esta evidente contradicción? ¿O es que Fiducia supplicans ya no se aplica en nuestra arquidiócesis?».

      Los sacerdotes recuerdan que Fiducia supplicans permite bendiciones pastorales espontáneas y no ritualizadas, mientras que las directrices alemanas incluyen orientaciones más desarrolladas para la celebración de estas bendiciones.

      «¿Por qué nos piden actuar contra la voluntad del Santo Padre?»

      El conflicto adquirió una nueva dimensión después de que León XIV se pronunciara públicamente sobre esta cuestión. Preguntado en abril por la decisión de Marx, el Papa recordó que la Santa Sede no está de acuerdo con la formalización de bendiciones de parejas homosexuales o en situaciones irregulares más allá de lo específicamente permitido durante el pontificado de Francisco.

      León XIV advirtió además de que avanzar en esa dirección podría provocar «más desunión que unidad».

      Precisamente por ello, los sacerdotes preguntan a Marx: «¿Por qué nos piden que actuemos en contra de la voluntad expresada repetidamente por el Santo Padre?».

      La carta refleja un problema que los firmantes describen como un auténtico conflicto de lealtades: si las indicaciones del obispo diocesano parecen entrar en contradicción con las disposiciones de Roma, ¿a quién debe obedecer el sacerdote?

      Objeciones de conciencia

      Otro punto especialmente polémico es la situación de los sacerdotes que, por razones de conciencia, no quieran realizar estas bendiciones.

      Las indicaciones transmitidas en Múnich contemplan que esos sacerdotes puedan remitir a las parejas a otro párroco o al decano. Pero los firmantes cuestionan también esta solución.

      «¿Qué debe guiarnos cuando tenemos que sopesar si su recomendación o nuestra propia interpretación de la doctrina de la Iglesia debe prevalecer?», preguntan.

      Y plantean una dificultad adicional: qué debe hacer un sacerdote que considere que incluso derivar a la pareja a otro clérigo supone una cooperación moralmente inaceptable.

      Los firmantes insisten en que su intención no es enfrentarse personalmente al cardenal. 

      Bodo Windolf, párroco de Neuperlach y uno de los sacerdotes implicados, explicó que se siente obligado a mantener la lealtad hacia Marx, pero recordó que esa lealtad debe ser recíproca.

      Su promesa de obediencia al obispo, señaló, «no le obliga a actuar en contra de las enseñanzas de la Iglesia».

      Temen que la división llegue a los fieles

      La preocupación de los sacerdotes va más allá de las propias ceremonias de bendición. Temen que las distintas interpretaciones dentro de una misma diócesis terminen provocando una fractura entre sacerdotes y fieles.

      «Deseamos que, mediante un diálogo sincero con usted, nos aclare si la enseñanza de la Iglesia debe seguir enseñándose y viviéndose en unidad con ella en nuestra arquidiócesis, y de qué manera», escribieron.

      Los 26 sacerdotes advierten de que podrían surgir «importantes malentendidos» entre el clero y, como consecuencia, entre los fieles, generando una creciente división eclesial.

      «Por amor a la Iglesia, no podemos conciliar esto con nuestra conciencia», concluyeron.

      Marx propone un año de prueba

      Tras semanas de espera, Marx ha respondido finalmente a los sacerdotes.

      El cardenal ha reconocido las cuestiones planteadas, pero ha propuesto mantener las directrices durante un período de prueba pastoral de un año. Al mismo tiempo, ha precisado que no deben interpretarse como un decreto canónicamente vinculante.

      Una vez concluido ese período, Marx prevé convocar a los sacerdotes para dialogar sobre la experiencia.

      La respuesta podría no cerrar, sin embargo, la controversia. Los sacerdotes habían considerado que, si no obtenían una aclaración satisfactoria, podrían trasladar sus dudas directamente a Roma, recurriendo a organismos de la Santa Sede.

      El debate alemán sobre las bendiciones continúa así abierto, ahora con una cuestión de fondo que los 26 sacerdotes han colocado directamente sobre la mesa: hasta dónde llega la obediencia al obispo cuando sus indicaciones parecen entrar en conflicto con las directrices de Roma y con la posición expresada por el propio Papa.

      ReL

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       Y... se puede curar





      Evangelio del día Jueves 17a. Semana T O


       

      San Pedro Crisólogo , San Leopoldo Mandic de CastelnovoMás...

      Libro de Jeremías 18,1-6.

      Palabra que llegó a Jeremías de parte del Señor, en estos términos:
      «Baja ahora mismo al taller del alfarero, y allí te haré oír mis palabras.»
      Yo bajé al taller del alfarero, mientras el trabajaba en el torno.
      Y cuando la vasija que estaba haciendo le salía mal, como suele pasar con la arcilla en manos del alfarero, él volvía a hacer otra, según le parecía mejor.
      Entonces la palabra del Señor me llegó en estos términos:
      «¿No puedo yo tratarlos a ustedes, casa de Israel, como ese alfarero? -oráculo del Señor-. Si, como la arcilla en la mano del alfarero, así están ustedes en mi mano, casa de Israel.»

      Salmo 146(145),2abc.2d-4.5-6.

      Alabaré al Señor toda mi vida;
      mientras yo exista, cantaré al Señor.
      .
      .

      No confíen en los poderosos,
      en simples mortales, que no pueden salvar:
      cuando expiran, vuelven al polvo,
      y entonces se esfuman sus proyectos.

      Feliz el que se apoya en el Dios de Jacob
      y pone su esperanza en el Señor, su Dios:
      él hizo el cielo y la tierra,
      el mar y todo lo que hay en ellos.

      Él mantiene su fidelidad para siempre,

      Evangelio según San Mateo 13,47-53.

      Jesús dijo a la multitud: "El Reino de los Cielos se parece también a una red que se echa al mar y recoge toda clase de peces.
      Cuando está llena, los pescadores la sacan a la orilla y, sentándose, recogen lo bueno en canastas y tiran lo que no sirve.
      Así sucederá al fin del mundo: vendrán los ángeles y separarán a los malos de entre los justos,
      para arrojarlos en el horno ardiente. Allí habrá llanto y rechinar de dientes.
      ¿Comprendieron todo esto?". "Sí", le respondieron.
      Entonces agregó: "Todo escriba convertido en discípulo del Reino de los Cielos se parece a un dueño de casa que saca de sus reservas lo nuevo y lo viejo".
      Cuando Jesús terminó estas parábolas se alejó de allí.

      Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.


      Bulle

      San Agustín (354-430)
      obispo de Hipona (África del Norte), doctor de la Iglesia
      Sobre la fe y las obras, cp. 3-5


      Imitar la paciencia del Señor

      Nuestro Señor ha sido un modelo incomparable de paciencia: ha soportado hasta su pasión a un «demonio» entre sus discípulos (Jn 6, 70). Ha dicho: «Dejadlos crecer juntos hasta la siega, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también el trigo» (Mt 13, 29). Para ser una figura de la Iglesia ha predicho que la red  arrastraría hasta la orilla, es decir, hasta el fin del mundo, toda clase de peces, buenos y malos. Ha hecho conocer de muchas otras maneras, ya sea hablando abiertamente, ya sea en parábolas, que los buenos y los malos se mezclarían. Y, sin embargo, es necesario vigilar sobre la disciplina de la Iglesia, cuando dice: «Estad atentos; si tu hermano peca, repréndelo a solas entre los dos. Si te hace caso, has salvado a tu hermano» (Mt 18,15)...
      Pero hoy en día vemos que hay hombres que sólo toman en consideración los preceptos rigurosos, que mandan reprimir a los perturbadores, de «no dar lo santo a los perros» (Mt 7, 6), de tratar como publicano a aquel que menosprecia a la Iglesia (Mt 18,17), de arrancar del cuerpo a los miembros escandalosos (Mt 5,30). Su celo intempestivo, desorienta a la Iglesia, de manera que quisieran arrancar la cizaña antes de tiempo, y su ceguera les convierte a ellos mismos en enemigos de la unidad de Jesucristo...
      Vigilemos de no dejar entrar en nuestro corazón esos presuntuosos pensamientos, de querer apartarnos de los pecadores para no ensuciarnos con su contacto, de querer formar como un rebaño de discípulos puros y santos; bajo el pretexto de no juntarnos con los malos, no haríamos otra cosa que romper la unidad. Sin bien al contrario, acordémonos de las parábolas de la Escritura, de sus inspiradas palabras, de sus impresionantes ejemplos, en los cuales se nos enseña que, en la Iglesia, los malos estarán siempre mezclados con  los buenos hasta el fin del mundo y el día del juicio, sin que su participación en los sacramentos sea dañina para los buenos, dado que éstos no habrán tenido parte en sus pecados.
      (EDD)


      Reflexión sobre el cuadro

      Gran parte del ministerio público de Jesús tuvo lugar a orillas del mar de Galilea. La pesca era el sustento de la región, y la imagen de los pescadores sacando grandes redes de arrastre les habría resultado inmediatamente familiar a sus oyentes. Una red de arrastre barría el agua sin distinción, recogiendo todo lo que encontraba a su paso. Solo una vez que la habían arrastrado hasta la orilla, los pescadores clasificaban la captura.

      Para un público judío, esta imagen tenía un significado adicional. Según las leyes alimentarias de Levítico 11:9-12 y Deuteronomio 14:9-10, los peces solo se consideraban puros y aptos para el consumo si tenían aletas y escamas. Se podían comer peces como la tilapia del mar de Galilea (a menudo llamada “pez de San Pedro”), las sardinas y el barbo. Las criaturas que carecían tanto de aletas como de escamas, como el bagre, las anguilas, los mariscos, los cangrejos, las gambas, los mejillones y otros animales acuáticos, se consideraban impuros y, por lo tanto, no aptos para el consumo. Con una sola tirada de la red se capturaban ambos tipos juntos, dejando la selección para más tarde.

      Jesús toma esta escena cotidiana de pesca y la transforma en una imagen profunda del Reino de los Cielos. Su propio ministerio era como esa red de arrastre: amplio, generoso y que lo abarca todo. No limitó su invitación a aquellos que se consideraban justos o ritualmente puros. Tanto los recaudadores de impuestos, los pecadores, los enfermos y los marginados como las personas respetables quedaban todos incluidos en el alcance de la misericordia de Dios. Jesús nos revela a un Padre que no hace acepción de personas, sino cuyo amor se extiende a todos. La parábola también nos recuerda que el juicio final pertenece únicamente a Dios. Los pescadores no separan los peces hasta que la red ha sido llevada a salvo a la orilla. Del mismo modo, la gracia de Dios se ofrece gratuitamente a todos ahora, mientras que la separación definitiva se reserva para el fin de los tiempos.

      De Jacob Gillig Naturaleza muerta con peces representa ese momento en el que la red ya ha cumplido su función. Los peces yacen amontonados sobre una mesa del mercado, ya no ocultos bajo el agua, sino a la vista de todos, listos para ser examinados, separados y utilizados. Pintada prestando especial atención a sus escamas brillantes, sus cuerpos inertes y sus variadas formas, la escena nos recuerda que la captura es variada: todos los peces han sido capturados juntos, pero no todos tendrán el mismo destino. A la luz de la parábola de Jesús, el cuadro nos ayuda a imaginar la tranquila seriedad de la selección que sigue a la abundancia de la captura. Lo que en un primer momento parece un bodegón corriente se convierte en una imagen de juicio y misericordia, que aúna tanto la generosidad de la red como la realidad de lo que viene después...

      by Padre Patrick van der Vorst

      Oración

    • ¡Oh, Divino y Justo Juez!
    • Hijo del Padre Eterno, Dios verdadero.
    • Que tu sangre me bañe.
    • Que tu manto me cubra.
    • Que tu mano me bendiga.
    • Que tu cruz me defienda y sea mi escudo en la vida y a la hora de mi muerte.
    • Líbrame de todo peligro, mal y enemistad.
    • Ten misericordia de mí y dame tu perdón en el día del juicio.
    • Amén. [1, 2, 3, 4, 5]

    • miércoles, 29 de julio de 2026

      El testimonio de Leire: el aborto no tiene la última palabra



        Leire Navaridas, con valentía y santa desvergüenza, ha escrito un admirable libro autobiográfico: Un aborto después. Una experiencia esperanzadora de sanación del trauma posaborto (Ed. Ciudadela, 2026, 318 págs.). En esta obra Leire desnuda su vida, la de una joven perteneciente a una familia en la que el amor y la atención personal por parte de sus padres estuvieron muy ausentes, abocada desde muy joven a un mundo frívolo de alcohol, drogas y promiscuidad sexual, privada de toda formación religiosa y moral e imbuida de un torpe feminismo que la convenció de que el hombre es un depredador sexual incapaz de amar e indigno de ser amado, la maternidad una esclavitud para la mujer de la que hay que huir a cualquier precio y la propia sexualidad un mero poder a usar para dominar a los varones (“para no sufrir, lo mejor es no sentir. Desconectado el cuerpo del corazón que siente y padece, comencé mi camino de empoderamiento para poder sobrevivir como mujer”, pág. 38). Y así hasta un primer aborto voluntario el 13 de noviembre de 2008 (pág. 103 y ss.): “para mí la maternidad era un marrón. Un problemón con muchísima carga negativa del que te quieres librar rápido y a toda costa”; y un segundo aborto involuntario poco después … seguidos de un terrible trauma postaborto y una depresión, que se prolongaron durante años lastrando su capacidad de amar y ser feliz. En esta obra Leire se abre en canal y sin reservas, pues la escribe para demostrar a quienes sufran lo mismo que ella ha pasado que es posible superar cualquier obstáculo y que los errores que provocan heridas dolorosas -como el aborto- están para aprender y no para hundirse en el sufrimiento, como se indica en el prólogo del libro. En efecto, hoy Leire preside una asociación que ella misma fundó, AMASUVE, dedicada a dar apoyo a mujeres que han abortado y necesitan ayuda para superar el trauma que esa decisión les ha dejado. Leire aprendió en su propia vida que, si una admite con sinceridad su error, puede superar la culpa y el trauma que la acompaña, reconciliándose con sus hijos muertos -que viven en el mundo espiritual, precisa la autora- y abriéndose así al amor que da sentido a la vida; y ahora está ayudando a miles de mujeres a afrontar ese mismo proceso de sanación a través de AMASUVE, asociación de la que se puede tener más información y contactar con ella en htpps://amasuve.org. En los capítulos finales del libro la autora explica cómo surgió AMASUVE y con qué criterios ayuda a las mujeres que han abortado. Es una delicia ver cómo Leire, (con el apoyo de un terapeuta que para ella ha sido como un ángel de Dios que la despertó de su angustia diciéndole: “Leire, deja de destruir y ponte a construir”, pág. 153), logró reconciliarse con sus hijos muertos por aborto; y -a partir de ahí-, volver a respetarse a sí misma, descubrir el amor sano con un hombre y la belleza de la maternidad a través de su nuevo hijo Lánder. Y, como no podía ser de otra forma pues el bien es expansivo, también se abrió a Dios a quien ha ido conociendo y amando progresivamente. Acabo el libro de Leire mientras asisto a los actos del papa León en su visita a España en junio y compruebo cómo Leire es un ejemplo viviente de dos de las ideas que León XIV ha recalcado en estos días. En primer lugar, nadie es sus propios errores pasados, somos algo mucho más valioso que esos errores; según las palabras del papa León el pasado 10 de junio en el centro penitenciario barcelonés Brians I: “recordad que los errores de la vida no determinan la identidad de una persona”. En segundo lugar, la sugerencia de León de que nos ocupemos de mejorar la sociedad en que vivimos: “sed vosotros mismos chispa de una humanidad nueva (…) quiero confiar a todos vosotros una misión: que seáis humanos (…) ¡Vosotros podéis cambiar la historia! ¡Hacedlo con el amor!” (discurso en la Plaza de Lima el 6 de junio a los jóvenes).Leire describe así la transformación que provocaron en ella las palabras de Adolfo Herrero de la Escosura, su sicoterapeuta, persona providencial en su vida (págs. 184 y ss.): cuando “estaba entregada a la autodestrucción, del odio a la pena o viceversa (…) y vuelta a empezar el ciclo destructivo (…), en una sesión Adolfo me dijo: Tú eres hija de Dios. Esto me produjo una conmoción muy fuerte que me hizo estallar en lágrimas (…) pude sentir un amor puro hacia mis dos hijos. Los amaba con toda mi alma. Sentía un amor profundo, auténtico, de madre. Ese impacto de amor me reveló que sí tenía corazón. Y de hecho estaba activo. Vivo. Funcionaba. ¡¡¡Era capaz de amar!!! (…) no podía mantener la idea de que era mala, cruel y desalmada. Porque amaba a mis hijos. Sentía un vínculo muy profundo con ellos”. Nuestra autora resume así su experiencia de conversión que ahora ofrece como camino de transformación a otras mujeres a través de AMASUVE: “como tantas veces me repitió mi querido terapeuta: Los errores están para aprender, no para castigarse. Y si vamos al terreno espiritual, Dios nos ama tanto que no nos culpa ni castiga (…) si entendemos que las madres que pasamos por un aborto también somos víctimas, nos merecemos justicia y recuperar nuestro derecho a ser felices y vivir en armonía. Sin importar cuál haya sido nuestro pasado, asumimos los errores para aprender, para rectificar y no repetir, y así avanzar en lo que sí da un sentido a la vida: el Amor…” (pág. 192). Como se puede apreciar hay una gran sintonía entre las palabras del papa León y el testimonio de Leire. 

        Esta autobiografía muestra que el aborto no tiene la última palabra. Muy oportuno testimonio para nuestra época.

        Benigno Blanco, ReL

        Vea también    ¿Cómo luchar contra el aborto?



        La increíble odisea de la familia Williams: de cruzar por Melilla, al bautismo y a ganar el Mundial

         Un ejemplo de que detrás de cada éxito hay historias de lucha, fe y solidaridad.

        El sacerdote lo bautizó y le regaló su primer uniforme de fútbol (Nico, a la izquierda, e Iñaki, a la derecha).

        El sacerdote lo bautizó y le regaló su primer uniforme de fútbol (Nico, a la izquierda, e Iñaki, a la derecha).


          Iñaki Williams jugó el pasado Mundial con Ghana y Nico ha sido campeón con España, son hermanos y son dos de los futbolistas más destacados del Athletic Club y del panorama internacional. Su historia, sin embargo, no comienza en un campo de entrenamiento ni en una cantera profesional

          Su origen está marcado por una travesía migratoria extrema, la solidaridad de la Iglesia y la mano amiga de un sacerdote bilbaíno que se convirtió en parte de su familia. El camino de estos hermanos y sus padres es una historia de superación, fe y gratitud que hoy sigue emocionando a quienes la conocen.

          El voluntario de Cáritas

          Felix Williams y María Comfort Arthuer, los padres, abandonaron Ghana en 1994 buscando una vida más segura. De hecho, se conocieron en un campo de refugiados. 

          Atravesaron a pie Burkina Faso, Mali y Argelia, y muchos tramos a pie. En cierta ocasión los abandonaron sin agua ni comida. Vieron gente caer en el camino y tuvieron que enterrarla. Tras muchas vicisitudes, consiguieron saltar la alambrada que por entonces delimitaba la frontera con Melilla. Al saltar, ella aún no sabía que ya estaba embarazada. Su historia la contarían luego en The Guardian y muchos otros sitios. 

          Una vez en territorio español, siguiendo el consejo de un abogado, declararon ser de Liberia para solicitar asilo político. Finalmente, fueron trasladados a Bilbao, donde comenzó una nueva etapa marcada por la incertidumbre, pero también por la esperanza.

          En Bilbao salió a su encuentro Iñaki Mardones, que entonces  era sacerdote claretiano y voluntario de Cáritas. Él se convirtió en un apoyo fundamental para la familia. 

          "He estado en un grupo de Cáritas de Bilbao que ayudaba a las personas que venían de otros países. Los padres de los dos Williams vinieron a Melilla y el gobierno de España los envió a Bilbao con la ayuda de Cáritas", explicó a EWTN News.

          Su conocimiento del inglés fue clave para acompañar a Felix y María en sus primeros pasos en España: "Estuve con ellos desde el principio, ayudándoles en sus primeros pasos en Bilbao".

          La relación se estrechó hasta el punto de que la pareja quiso agradecerle su apoyo de una forma inesperada. María, embarazada de siete meses, le preguntó si podían ponerle su nombre al bebé. "Les dije que estaba muy orgulloso", recuerda Mardones.

          Así nació Iñaki Williams, el 15 de junio de 1994. El sacerdote lo bautizó y le regaló su primer uniforme de fútbol. La ayuda de Cáritas no terminó con la llegada. Durante años, Mardones mantuvo contacto con la familia, acompañándolos en sus mudanzas entre Bilbao, Sesma y Pamplona.

          Y, en Pamplona nació Nico. "Seguimos un poco en contacto. Hubo un momento en el que no estábamos muy cercanos, pero hoy en día mantenemos el contacto". Nico, el menor, siguió los pasos de su hermano y hoy es internacional con España, mientras Iñaki representa a Ghana.

          Instalados en en Pamplona, el padre se marcharía solo a Londres unos años para buscar trabajo. Maria Comfort fue la encargada de sacar adelante a Iñaki y al segundo hijo del matrimonio, Nico, que nació en la capital navarra.

          Mardones ya no es sacerdote, pero está alegre de que la fe de la familia Williams haya sido un elemento esencial. 

          "Ellos han vivido muy intensamente la fe. Los padres han confiado, han vivido y han dado el regalo del Bautismo y la Comunión a sus hijos". La espiritualidad acompañó a la familia en los momentos más duros y también en los más luminosos.

          El ascenso de los hermanos Williams sorprendió incluso a quienes los acompañaron desde el principio. "Es muy difícil que uno llegue a ser un jugador famoso, pero que dos hermanos lo logren es increíble. Cuando conoces la historia de la familia, es aún más sorprendente".

          Mardones lo resume así: "La familia ha tenido un camino muy difícil hacia una vida mejor. Tienen que seguir adelante y saben de dónde vienen. Es muy importante para ellos que su historia siga adelante".

          Un proyecto premiado: una escuela con becas en Ghana

          En 2024, CaixaBank entregó uno de sus Premios de Filantropía a Iñaki Williams por su proyecto educativo para niños y niñas de Ghana, en el que colabora también su hermano Nico. El proyecto lo iniciaron en 2020.

          Han construido un colegio en el país de sus padres para niños de 5 a 16 años, además de aportar autobuses para que los alumnos de zonas más alejadas puedan asistir. El colegio se llama Lead International School, en Pokuase, en Gran Acra, la región administrativa de Ghana, que acoge además la capital del país. El proyecto incluye un sistema de becas para las familias que no pueden pagar la matrícula.

          La escuela sigue el currículo británico y ofrece programas académicos diseñados para proporcionar una educación integral y de alta calidad y que incluyen educación primaria, educación secundaria y programas extracurriculares.



          La vida de los hermanos Williams es un recordatorio de que detrás de cada éxito deportivo hay historias invisibles de lucha, fe y solidaridad. Su camino, desde el Sahara hasta San Mamés, es también el camino de quienes les tendieron la mano cuando más lo necesitaban

          ReL

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