viernes, 22 de junio de 2018

«Sin el domingo no podemos vivir»

Misa dominical

Hoy voy a ha­bla­ros del do­min­go, del sen­ti­do y al­can­ce que tie­ne
para los cris­tia­nos esta fies­ta se­ma­nal. Y quie­ro co­men­zar con una
 pe­que­ña his­to­ria. Ha­cia el año 304, el em­pe­ra­dor Dio­cle­ciano
prohi­bió a los cris­tia­nos, so pena de muer­te, po­seer las Es­cri­tu­ras,
re­unir­se los do­min­gos para ce­le­brar la Eu­ca­ris­tía y cons­truir lo­ca­les
 para sus asam­bleas. En una pe­que­ña lo­ca­li­dad del nor­te de Áfri­ca un
gru­po de cris­tia­nos fue­ron sor­pren­di­dos un do­min­go, cuan­do reuni­dos
en una casa ce­le­bra­ban la Eu­ca­ris­tía, desa­fian­do con ello las
prohi­bi­cio­nes im­pe­ria­les. Arres­ta­dos, fue­ron lle­va­dos a Car­ta­go para
ser in­te­rro­ga­dos. Y fue sig­ni­fi­ca­ti­va la res­pues­ta que uno de ellos dio
al pro­cón­sul, a sa­bien­das de que les es­pe­ra­ba el mar­ti­rio: «Sin
re­unir­nos en asam­blea los do­min­gos para ce­le­brar la Eu­ca­ris­tía no
po­de­mos vi­vir». Re­sul­ta elo­cuen­te esta na­rra­ción si­tua­da en los
pri­me­ros años mi­sio­ne­ros de la Igle­sia. Los pri­me­ros cris­tia­nos
co­men­za­ron en­se­gui­da a ce­le­brar el do­min­go, pues ya ha­blan de
ello la 1ª Car­ta a los Co­rin­tios (16, 1), el li­bro de los He­chos (20, 27),
 la Di­da­ché (14, 1) y el Apo­ca­lip­sis (1, 10). Al inicio se le lla­ma­ba el
 día del Se­ñor, el día pri­me­ro de la se­ma­na, el día si­guien­te al sá­ba­do,
el día oc­ta­vo, el día del sol… Nom­bres to­dos que ha­bla­ban del sen­ti­do
sa­gra­do de este día.
El do­min­go, más allá del uso que que­ra­mos dar­le, como tiem­po
se­ma­nal bien­ve­ni­do para el des­can­so, la con­vi­ven­cia, el ocio, la
fa­mi­lia… es un acon­te­ci­mien­to fes­ti­vo que rom­pe tam­bién con el
rit­mo co­ti­diano de nues­tra vida cris­tia­na. ¿Por qué este día, ade­más
de ser un día no la­bo­ral, es di­fe­ren­te al res­to de los días de la se­ma­na?
El Con­ci­lio Va­ti­cano II ex­pre­só mag­ní­fi­ca­men­te el sig­ni­fi­ca­do que el
do­min­go tie­ne para no­so­tros: «La Igle­sia, por una tra­di­ción apos­tó­li­ca
que trae su ori­gen del día mis­mo de la re­su­rrec­ción de Cris­to, ce­le­bra
el Mis­te­rio Pas­cual cada ocho días, en el día que es lla­ma­do con ra­zón
día del Se­ñor o do­min­go. En este día, los fie­les de­ben re­unir­se a fin de
que, es­cu­chan­do la Pa­la­bra de Dios y par­ti­ci­pan­do en la Eu­ca­ris­tía,
re­cuer­den la pa­sión, la re­su­rrec­ción y la glo­ria del Se­ñor Je­sús y den
gra­cias a Dios, que los hizo re­na­cer a la viva es­pe­ran­za por la re­su­rrec­ción
de Je­su­cris­to de en­tre los muer­tos (1 Pe 1,3). Por esto, el do­min­go es la
fies­ta pri­mor­dial que debe pre­sen­tar­se e in­cul­car­se a la pie­dad de los
fie­les, de modo que sea tam­bién el día de ale­gría y de li­be­ra­ción del
tra­ba­jo… El do­min­go es el fun­da­men­to y el nú­cleo del año
li­túr­gico» (Sacrosanctum Concilium 106).
Sin em­bar­go, en nues­tra so­cie­dad han cam­bia­do mu­chas co­sas que
re­per­cu­ten en la con­vo­ca­to­ria ecle­sial del do­min­go y los días fes­ti­vos.
Las nue­vas con­di­cio­nes del tra­ba­jo y del des­can­so, la cul­tu­ra del ocio
y del bie­nes­tar, las nue­vas for­mas de or­ga­ni­za­ción fa­mi­liar y so­cial…
in­ci­den ló­gi­ca­men­te en la vida de los cre­yen­tes. Y en esta si­tua­ción,
se mo­di­fi­can no so­la­men­te la fi­so­no­mía pro­pia del día fes­ti­vo, sino
los mis­mos há­bi­tos de com­por­ta­mien­to re­li­gio­so. Ten­dría­mos, me­jor
di­cho te­ne­mos, que re­cu­pe­rar lo que el día del Se­ñor ha sido des­de
el prin­ci­pio: un es­pa­cio go­zo­so en el que la Igle­sia es evan­ge­li­za­da
con­ti­nua­men­te por la Pa­la­bra que pro­cla­ma y por los sa­cra­men­tos
que ce­le­bra y se con­vier­te en co­mu­ni­dad de fe, de amor y de es­pe­ran­za
en me­dio del pue­blo.
Los úl­ti­mos Pa­pas nos han ofre­ci­do re­fle­xio­nes her­mo­sas en torno a
este día. Me­re­ce ser re­cor­da­da es­pe­cial­men­te
la car­ta apos­tó­li­ca de San Juan Pa­blo II El día del Se­ñordon­de ex­pli­ci­ta
 las di­men­sio­nes pro­fun­das del do­min­go para los cris­tia­nos: es el día
del Se­ñor, con re­fe­ren­cia a la obra de la crea­ción; es el día de Cris­to
como ce­le­bra­ción de la Pas­cua y el día del Es­pí­ri­tu San­to como don
del Se­ñor re­su­ci­ta­do; es el día de la Igle­sia como jor­na­da en la que
la asam­blea cris­tia­na se con­gre­ga para la ce­le­bra­ción; y es el día del
ser hu­mano como jor­na­da de ale­gría, des­can­so y ca­ri­dad fra­ter­na.
Del Papa Fran­cis­co os ofrez­co las pa­la­bras de una de sus ca­te­que­sis
so­bre la Eu­ca­ris­tía do­mi­ni­cal: «¿Cómo po­de­mos prac­ti­car el Evan­ge­lio
sin to­mar la ener­gía ne­ce­sa­ria para ha­cer­lo, un do­min­go de­trás del otro,
de la fuen­te inago­ta­ble de la Eu­ca­ris­tía? ¿Por qué ir a Misa el do­min­go?
No es su­fi­cien­te res­pon­der que es un pre­cep­to de la Igle­sia. No­so­tros,
los cris­tia­nos, te­ne­mos ne­ce­si­dad de par­ti­ci­par en la Misa do­mi­ni­cal
por­que sólo con la gra­cia de Je­sús, con su pre­sen­cia viva en no­so­tros
 y en­tre no­so­tros, po­de­mos po­ner en prác­ti­ca su man­da­mien­to, y así
ser sus tes­ti­gos creí­bles» (Audiencia ge­ne­ral, 13-12-2017).

CORAZÓN DE JESÚS DESPEDAZADO POR NUESTROS PECADOS: TEN MISERICORDIA DE NOSOTROS - Meditación del Papa Juan Pablo II sobre las Letanías del Sagrado Corazón


Sagrado CORAZÓN DE JESÚS

Ángelus, 31 de agosto de 1986
¡Queridos Hermanos y Hermanas!

1. Jesús: durante la última Cena dijo: "Esto es Mi Cuerpo, que será entregado por vosotros... Este es el cáliz de Mi Sangre derramada por vosotros".

Jesús: mediante su propia Sangre entra en el Tabernáculo eterno.

Jesús: según el orden de Melquisedec nos deja Su sacrificio: "Haced esto..." .

2. Corazón de Jesús que en Getsemaní "se entristece hasta la muerte" y siente el "peso" terrible. Cuando dice: "Todo Te es posible: aleja de Mi este cáliz" (Mc.14,36). Él sabe, al mismo tiempo, cuál es la voluntad del Padre, y no desea otra cosa que cumplirla: derramar el cáliz hasta el fondo. Corazón de Jesús, despedazado con la eterna sentencia: efectivamente, Dios ha amado tanto al mundo hasta dar su Hijo unigénito.

3. Tantos siglos antes lo había dicho Isaías: "Pero fue Él ciertamente quien soportó nuestros sufrimientos y cargó con nuestros dolores, mientras que nosotros le tuvimos por castigado, herido por Dios y abatido". (Is 53,4) Él se ha inmolado por nuestros delitos: y, sin embargo, ¿no decían en el Gólgota: "Si eres hijo de Dios, baja de esa Cruz" (Mt 27,40) .

4. Así decían. Y, sin embargo, el Profeta Isaías decía tantos siglos antes: "Fue traspasado por nuestras iniquidades y molido por nuestros pecados... Todos nosotros andábamos errantes como ovejas, siguiendo cada uno su camino: Y Yavé cargó sobre El la iniquidad de todos nosotros... Fue arrancado de la tierra de los vivientes y herido de muerte por el crimen de su pueblo" (Is 53,5-8).









jueves, 21 de junio de 2018

Los 2 errores más habituales de quienes rezan el rosario

Habla de ellos uno de los más grandes apóstoles de la devoción a la Virgen de toda la historia

SIŁA RÓŻAŃCA

San Luis María Griñón de Monfort es uno de los grandes apóstoles de la devoción mariana, o sea, del amor a Nuestra Señora, la Santísima Virgen María, como Madre de Jesús, y por voluntad de Él madre nuestra.
Siendo el Rosario una de las manifestaciones más populares y una de las formas más profundas de contemplación de los misterios de nuestra Redención, lo recomienda con gran fervor y le dedica un lugar central en su obra.
En este fragmento tomado de su libro El Secreto Admirable del Santísimo Rosario para convertirse y salvarse, habla de los dos errores más habituales que se cometen al rezar el Rosario:
“Para recitar bien el Rosario, después de invocar al Espíritu Santo, ponte un momento en presencia de Dios(…).
Antes de empezar cada decena, detente un momento más o menos largo, –según el tiempo de que dispongas– a considerar el misterio que vas a contemplar en dicha decena. Y pide por ese misterio y por intercesión de la Santísima Virgen una de las virtudes que más sobresalgan en él o que más necesites.
Pon atención particular en evitar los dos defectos más comunes que cometen quienes rezan el Rosario.
El primero es el no formular ninguna intención antes de comenzarlo. De modo que si les preguntas por qué lo rezan, no saben qué responder. Ten, pues, siempre ante la vista una gracia a pedir, una virtud que imitar o un pecado a evitar.
El segundo defecto en que se cae al rezar el Rosario es no tener otra intención que la de acabarlo pronto. Procede este defecto de considerar el Rosario como algo oneroso y tremendamente pesado hasta haberlo terminado, sobre todo, si te has obligado a rezarlo en conciencia o te lo han impuesto como penitencia y a pesar tuyo”.
Resumiendo, en tu próximo Rosario no te olvides de:
  1. rezar por una intención concreta;
  2. recitarlo sin prisa, con calma, recogimiento y paz




Anorexia y bulimia, hijas de una cultura que enferma el alma

Frutos de la "cultura del descarte"

Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) son para la ciencia, enfermedades complejas, de causas múltiples que afectan principalmente a los adolescentes y jóvenes (ver informe adjunto).
No necesitamos preguntar a psicólogos y psiquiatras, basta escuchar a conocidos y amigos, para saber que son muchas las niñas y chicos que hoy se exponen a la muerte por padecer Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) como anorexia y bulimia.
Según cifras de la OMS la Anorexia Nervosa es padecida en el mundo por un 0,7% de personas jóvenes menores de 20 años; la Bulimia Nervosa por el 2% de la población mundial entre los 13 a los 18 años y un 3,06% padecen otros trastornos alimentarios no especificados. Millones de jóvenes en riesgo de morir.
Estereotipos que matan
Tradicionalmente el modelo de belleza femenina era la ‘abundancia de curvas’ que en los años cincuenta proclamaba como ejemplo perfecto el 90-60-90 (con íconos como Sophia Loren, Gina Lollobrigida, Silvana Pampanini, Orfei, entre otras).
Pero luego vino Twiggy, y desde ese momento el maniquí “enfermizo”, todo piernas, huesuda y de grandes ojos, plana como una tabla, es la propuesta de los diseñadores para quienes en general importan poco las preferencias personales de las mujeres reales.
Por lo tanto, la edad de quienes estaban en las pasarelas bajo la ropa, disminuyó incluso en algunos casos hasta los doce o trece años, etapa en que la delgadez es más esbelta.
Sin embargo hasta los años cincuenta, los hombres no elegían el facsímil de las actrices y modelos como esposa y para comprobarlo basta ver las fotos de boda en aquellos años.
El clima cultural era diferente y se valoraba otras cualidades en una mujer, no las que imponía la moda. El matrimonio, indisoluble, era el bien deseado que establecía los cánones que importaban para elegir un hombre o una mujer.
Hoy se impone que una persona deba ser hermosa y seductora pues de lo contrario, se la separa de la vida social. De ahí la ansiedad que padecen los adolescentes, en un momento de sus vidas cuando la personalidad está aún en desarrollo y, por tanto, frágil.
Ya no es sólo la alta costura, sino la moda de masas quien establece los cánones. Con la complicidad masculina, la lencería y toda la ropa es diseñada para quienes tienen el deseado cuerpo perfecto.
También los hombres son atrapados por la rigidez de un estereotipo.
Quien no lo posee tiene como variante compensar el conformismo con una personalidad propia, lo suficientemente fuerte como para navegar en la soledad del ir contra corriente.
La telaraña que atrapa adolescentes y jóvenes
La potencia del estereotipo es tal, que en internet abundan los blog y otros sitios que enseñan a las adolescentes infinidad de ‘recetas’ para verse más delgadas, para soportar mejor el dolor del hambre, dietas extremas o directamente cómo dejar de comer y no ser sorprendidas por sus padres, trucos para engañar al médico y superar los análisis clínicos,…
En la última década estas páginas han experimentado un crecimiento de un 470% según declara en sus informes la empresa de seguridad informática Optenet de España.
Ana Luiza Rotta es directora de proyectos de Protégeles, una asociación sin ánimo de lucro que desde 2004 lucha contra este flagelo y otros Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA).
Al respecto, el portal de su organización señala que “lo primero y lo más importante es la comunicación. Los padres deben interesarse por saber qué hacen sus hijos en Internet. Del mismo modo que conocemos a sus amigos y nos preocupamos para que no vaya por ahí con desconocidos, tenemos que conocer y preocuparnos de las “amistades” virtuales. Es fundamental que sepamos qué hacen cuando navegan…”.
Un 15% de las jóvenes y adolescentes que se han dirigido a Protégeles en busca de ayuda debido a su TCA, informa la organización, “habían protagonizado anteriormente un intento real de suicidio”.
“La presión que tanto jóvenes como adultos sentimos por estar guapos, por tener un buen cuerpo, por parecernos a los modelos de las revistas, los actores de las series de televisión, de los anuncios publicitarios, de las películas, las celebrities, o las “it girls” del momento; hacen que inconscientemente nos auto exijamos ese modelo corporal, y lo relacionemos con la felicidad, el éxito y el triunfo personal y profesional”.
El fondo espiritual
“Por haber sido hecho a imagen de Dios, el ser humano tiene la dignidad de persona; no es solamente algo, sino alguien (…) llamado, por la gracia, a una alianza con su Creador, a ofrecerle una respuesta de fe y de amor que ningún otro ser puede dar en su lugar” … “gracias al alma espiritual, la materia que integra el cuerpo es un cuerpo humano y viviente; en el hombre, el espíritu y la materia no son dos naturalezas unidas, sino que su unión constituye una única naturaleza”.
Las afirmaciones anteriores son proclamadas en los N°s 357 y 365 del Catecismo de la Iglesia católica como realidades de fe que refieren a la dignidad superior del ser humano.
¿Por qué esta poderosa realidad del alma se afecta al punto de enfermar la persona padeciendo Trastornos de la Conducta Alimenticia (TCA)?
El papa Francisco, denunciando la actual “cultura del descarte” y sus múltiples idolatrías (como la del cuerpo y otros errados modelos del ser) que niegan la verdad de Dios, identifica una causa plausible. También en su reiterada denuncia de los variados ‘engaños’ que orquesta el “Padre de la mentira”.
Cuando en la familia existe fragilidad en la protección, contención, planteamiento de normas  y diálogo con los hijos dicen los psicoterapeutas; si la vida de oración y sacramental no hace parte cotidiana del ser familia, complementa la Iglesia, el alma -donde reside la esencia espiritual que puede evitar o diluir también los Trastornos de la Conducta Alimentaria- queda expuesta.
Adolescentes y jóvenes son entonces presa de erráticos modelos de mentiras que les enferman. Miedo a ser, a que me vean como soy, a no ser perfecta-o, a cometer errores o no ser lo que los demás esperan que sea potencian la aparición de los TCA, auténtica enfermedad del alma.
La consecuencia fatal es que el 15% de quienes padecen los TCA se suicida (cruce estadístico de organismos de salud públicos y privados consultados por Portaluz).
“Si en su familia usted o alguno de sus miembros está viviendo esto, lo mejor es revisar en qué están fallando las relaciones y pensar seriamente en enfocar de nuevo nuestras vidas de cara a Dios, quien es, a fin de cuentas, el gran sanador de cuerpos y almas”, afirma en artículo sobre la materia la doctora Sandra F. Sthormes.
El caso Nora
Nora (reserva de apellido) una joven de Viena quien al ingresar en la Comunidad del Cenáculo comenzó a sanar las heridas de su alma para liberarse también de la anorexia, da crédito a la afirmación de la doctora Sthormes…
“Al comenzar mi adolescencia sentía un profundo vacío dentro de mí que se manifestaba en la anorexia”(…); “en poco tiempo me aislé de todo y de todos, no quería que me molesten, vivía en mi mundo, me pesaba ser prisionera de mi propio cuerpo”, recuerda.
“Me trataba a mí misma con dureza, pero en la relación con los demás me sentía frágil e insegura, pensaba que no era inteligente, bella o fuerte como mis coetáneos” (…) -prosigue-. En poco tiempo, la forma de vida de la Comunidad, el quererse bien, encontrarse, estar atento a las necesidades del otro, me tocaron mucho y quería ser parte de esta familia”.
“Encontré la fe -explica-. Antes no la conocía porque era atea. En el pasado, para mí creer en Dios significaba ser débil, en cambio, descubrí que la fe es la fuerza que te permite decirte que eres débil y que necesitas ayuda”.
“Me ayudó ver cuánta esperanza tenían las chicas gracias a la oración y me fascinaba el hecho de no poder entender sólo con mi mente la grandeza de Dios -continuó-. Me hizo mucho bien sentirme pequeña delante de Él y necesitada de su misericordia. Cuando caía en mi negatividad, en la vergüenza de verme imperfecta, aprendí a buscarlo y a decirme la verdad delante de Él”.
Nuevos modelos que generan angustia a la mujer
En paralelo a la publicidad, el feminismo impone hoy a la mujer ser emprendedora, profesional, liberal, ganadora en todo ámbito y líder.
Las adolescentes que carezcan de la personalidad para satisfacer estos modelos extremos de la moda de masas publicitaria y el feminismo ideológico, son víctimas de tal frustración que los desórdenes anoréxicos, bulímicos, de autoagresiones o violencia con el otro, aparecen como vía de escape.
Poco coherente parecen campañas como la que en 2011 desplegó revista Vogue de Italia estigmatizando a las modelos que eran sólo piel y huesos.
Ello pues el mismo mes no pudo privarse de utilizar fotos de mujeres hermosas y delgadas al punto de la anorexia, cuyas piernas, senos y rostro cautivador eran perfectos y proporcionados.
El fotógrafo israelí Adi Barkan, agente de top models, fue capaz de empujar a su gobierno para que aprobase una ley que prohíbe a las mujeres con menos de una tasa predeterminada de masa corporal ingresar o participar en campañas publicitarias.
Pero el problema no se resuelve con golpes de decreto parlamentario. En Zenit.org (1 de junio de 2014) se menciona el libro Una vida plena de curvas de la ex modelo Elisa d´Ospina que invita a que nos aceptemos tal como somos. No es fácil, señala, “pero hoy nadie debería ser una isla, en particular porque la presión es realmente insoportable para muchos”.
Al fin, los resultados los exigen quienes controlan la caja de Pandora de la “cultura del descarte” y poco parece importarles la vida de las personas.
Artículo originalmente publicado por Portaluz






Descubre si eres “una madre tigre”

¿Das mucha importancia al éxito académico de tus hijos?

GRADUATION
Los estereotipos son odiosos, sin embargo, en Estados Unidos hay uno de estos estereotipos que inspiró un estilo educativo basado en el éxito: Las madres tigres o tiger moms.
Este estilo educativo inspirado en el éxito de los niños de ascendencia asiática en Estados Unidos fue perfectamente descrito por Amy Chua en su libro: “El himno de batalla de las madres tigres” publicado en 2011. En esta obra se describe la importancia que le dan los padres como ella al éxito académico de sus hijos, y cómo lograrlo.
La autora define tres principales diferencias entre su estilo de crianza y el estilo occidental.
  • En primer lugar, ella afirma que los padres occidentales se preocupan mucho por la autoestima de nuestros hijos, mientras que las tiger moms no se preocupan de los sentimientos de sus hijos, ellos esperan de ellos fuerza y no fragilidad.
  • La segunda diferencia es que ellas esperan todo de sus hijos, sienten que los hijos están en deuda con los padres y la única manera de pagar esa deuda es hacerlos sentir orgullosos con sus logros y éxitos; esto se aleja mucho de la visión occidental que plantea más bien que los niños deben ser niños y que en un futuro su deuda será con sus propios hijos.
  • La tercera diferencia es que las tiger moms afirman que saben que es lo mejor para sus hijos y por lo tanto no hay que hacer caso a sus gustos o preferencias; mientras que en el estilo occidental se apoyan los gustos de los hijos y se trata de que sean felices con los que ellos han escogido
El tema cultural juega un rol muy importante en el desarrollo de los estilos parentales, y es evidente que en algunas culturas orientales valores como el respeto a los mayores, el trabajo y los logros son muy importantes y se ven de manera muy distinta que en las culturas occidentales.
También es importante afirmar que, aunque la experiencia de Chua puede acercarse a algunas familias, no es verdad que todas las personas con su mismo bagaje cultural se comporten de la misma manera.
Sin embargo, este acercamiento al tema del éxito puede iniciar conversaciones importantes sobre la importancia y el valor que le damos al éxito académico de nuestros hijos, o cómo valoramos los logros más que el camino para llegar a ellos.
Muchos de los críticos de su libro afirman que el nivel de depresión e insatisfacción de estos niños es muy elevado, ya que no cuentan con un sistema de apoyo y de acompañamiento, y que sienten mucha angustia y estrés realizando actividades rutinarias.
De la misma manera podemos aprender algunas cosas de esta teoría, sobre todo la importancia de la perseverancia y la recompensa del trabajo duro.
Nada se logra en la vida si no se trabaja en ello, y eso es algo que las tiger moms tienen muy claro, y que es bueno recordarlo de vez en cuando.

Te puede interesar:
Hijos bien educados y felices







CORAZÓN DE JESÚS ESPERANZA DE LOS QUE EN TI MUEREN: TEN MISERICORDIA DE NOSOTROS - Meditación del Papa Juan Pablo II sobre las Letanías del Sagrado Corazón


Resultado de imagen para Sagrado CORAZÓN DE JESÚS

Ángelus, 5 de noviembre de 1989
¡Queridos Hermanos y Hermanas!

1. La reciente conmemoración de todos los fíeles difuntos nos invita hoy a contemplar, bojo una luz de fe y de esperanza, la muerte del cristiano, para la que las letanías del Sagrado Corazón -objeto de nuestras reflexiones- nos ponen en los labios la invocación: "Corazón de Jesús, esperanza de los que en Ti mueren, ten misericordia de nosotros".

La muerte forma parte de la condición humana: es el momento terminal de la fase histórica de la vida. En la concepción cristiano, la muerte es un paso: de la luz creada a la luz increada, de la vida temporal a la vida eterna.

Ahora bien, si el Corazón de Cristo es la fuente de la que el cristiano recibe luz y energía para vivir como hijo de Dios, ¿a qué otra fuente se dirige para sacar la fuerza necesaria para morir de modo coherente con su fe? Como "vive en Cristo", así no puede menos de "morir en Cristo".

La invocación de las letanías recoge la experiencia cristiana ante el acontecimiento de la muerte: el Corazón de Cristo, Su Amor y Su Misericordia, son esperanza y seguridad para quien muere en Él.

2. Pero conviene que nos detengamos un momento a preguntamos: ¿Qué significa "morir en Cristo"? Significa ante todo leer el evento desgarrador y misterioso de la muerte a la luz de la enseñanza del Hijo de Dios y verlo, por ello, como el momento de la partida hacia la casa del Padre, donde Jesús, pasando también Él a través de la muerte, ha ido a preparamos un lugar (Jn 14,2); es decir significa creer que, a pesar de la destrucción de nuestro cuerpo, la muerte es premisa de vida y de fruto abundante ( Jn 12,24).

"Morir en Cristo" significa, además, confiar en Cristo y abandonarse totalmente a Él, poniendo en sus manos -de Hermano, de Amigo, de Buen Pastor- el propio destino, así como Él, muriendo, puso Su espíritu en las manos del Padre (L.c. 23,46). "Morir en Cristo" significa cerrar los ojos a la luz de este mundo en la paz, en la amistad, en la comunión con Jesús, porque nada, "ni la muerte ni la vida... podrá separarnos del Amor de Dios manifestado en Cristo Jesús Señor nuestro" (Rm 8,38-39). En aquella hora suprema, el cristiano sabe que, aunque el corazón le reproche algunas culpas, el Corazón de Cristo es más grande que el suyo y puede borrar toda su deuda si él está arrepentido. (1 Jn 3,20).

3. "Morir en Cristo" significa también fortificarse para aquel momento decisivo con los "signos santos" del "paso pascual": el Sacramento de la Reconciliación, que nos reconcilia con el Padre y con todas las criaturas; el santo Viático, Pan de vida y medicina de inmortalidad; y la Unción de los enfermos, que da vigor al cuerpo y al espíritu para el combate supremo.

"Morir en Cristo" significa finalmente "morir como Cristo": orando y perdonando, teniendo junto a si a la bienaventurada Virgen. Como Madre, Ella estuvo junto a la Cruz de Su Hijo (Jn 19,25); como Madre está al lado de sus hijos moribundos. Ella que, con el sacrificio de Su Corazón, cooperó a engendrarlos a la vida de la gracia (Lumen Gentium, 53); está al lado de ellos para que del sufrimiento de la muerte nazcan a la vida de la gloria.


ACUÉRDATE

Nuestra Señora del Sagrado Corazón
de las maravillas que Dios hizo en Tí.

Te escogió como Madre de Su Hijo
a quien seguiste hasta la Cruz.
Te glorificó con Él,
escuchando con agrado
tus plegarias por todos los hombres.

Llenos de confianza en el Amor del Señor
y en Tu intercesión,
venimos Contigo a las fuentes de Su Corazón,
de donde brotan para la vida del mundo
la esperanza y el perdón, la fidelidad y la salvación.

Nuestra Señora del Sagrado Corazón,
Tú conoces nuestras necesidades:
habla al Señor por nosotros
y por todos los hombres.

Ayúdanos a vivir en Su Amor.
Para eso alcánzanos las gracias
que te pedimos y las que necesitamos.
Tu petición de Madre es poderosa:
que Dios responda a nuestra esperanza. Amén.
El P. Julio Chevalier MSC, Fundador de la Congregación de los Misioneros del Sagrado Corazón de Jesús, ha regalado a la Iglesia un maravilloso nuevo título para la Virgen María, Madre de Dios: "Nuestra Señora del Sagrado Corazón", abogada de las causas difíciles y desesperadas. Este título expresa de manera espontánea la relación de María con el Corazón de Jesús. Es expresión de una espiritualidad mariana misionera, Millones de devotos, especialmente los miembros de la Archicofradía de Nuestra Señora del Sagrado Corazón y de los Asociados MSC han experimentado su poderosa intercesión. El Papa Juan Pablo II siempre de nuevo invita que invoquemos a la Madre de Dios. Por eso sugerimos rezar al final de cada meditación el "Acuérdate..."



















miércoles, 20 de junio de 2018

CORAZÓN DE JESÚS SALVACIÓN DE LOS QUE EN TI ESPERAN: TEN MISERICORDIA DE NOSOTROS - Meditación del Papa Juan Pablo II sobre las Letanías del Sagrado Corazón



Ángelus, 17 de septiembre de 1989
¡Queridos Hermanos y Hermanas!

1. A esta hora del Ángelus detengámonos durante algunos instantes para reflexionar sobre esa invocación de las letanías del Sagrado Corazón que dice: "Corazón de Jesús, salvación de los que en Ti esperan, ten misericordia de nosotros".

En la Sagrada Escritura aparece constantemente la afirmación según la cual el Señor es "un Dios que salva" (Ex 15,2; Sal 51,16; 79,9; Is 46,13) y la salvación es un don gratuito de Su Amor y de Su Misericordia. El Apóstol Pablo, en un texto de alto valor doctrinal, afirma: "Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad" (1 Tm 2,4;4,10).

Esta voluntad salvífica, que se ha manifestado en tantas intervenciones admirables de Dios en la historia, ha alcanzado su culmen en Jesús de Nazaret, Verbo Encarnado, Hijo de Dios e Hijo de María, pues en Él se ha cumplido con plenitud la palabra dirigida por el Señor a su "Siervo". "Te voy a poner por luz de las gentes, para que mi salvación alcance hasta los confines de la tierra" (Is 49,6; Lc. 2,32).

2.Jesús es la epifanía del Amor salvífico del Padre (Tt 2,11; 3,4). Cuando Simeón tomó en sus brazos al niño Jesús, exclamó: "han visto mis ojos tu salvación" (Mc 2,30). En efecto, en Jesús todo está en función de su misión de Salvador: el nombre que lleva ("Jesús" significa "Dios salva"), las palabras que pronuncia, las acciones que realiza y los sacramentos que instituye.

Jesús es plenamente consciente de la misión que el Padre le ha confiado: "El Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido" (Lc. 19 ,10). De Su Corazón, es decir, del núcleo más intimo de Su ser, brota ese celo por la salvación del hombre que lo impulsa a subir, como manso cordero, al monte del Calvario, a extender sus brazos en la cruz y a dar su vida como rescate por muchos (Mc 10,45).