Entradas populares

lunes, 14 de septiembre de 2026

Los jóvenes se preparan para la visita del Papa León XIV

 


Los jóvenes de Tarma y de todo el Perú se preparan con entusiasmo para participar en el multitudinario encuentro con el papa León XIV, programado en el Estadio Monumental de Lima del 11 al 16 de noviembre de 2026. [1, 2, 3, 4]
Detalles del Encuentro Juvenil
  • Fecha clave: El encuentro masivo con la juventud peruana será uno de los eventos centrales de su visita oficial al país.
  • Lugar: Se espera congregar a unos 60 000 jóvenes en el Estadio Monumental (Ate).
  • Inscripciones y voluntariado: Las delegaciones de distintas regiones, incluidas las diócesis del centro del país, participan en las convocatorias oficiales lanzadas por la Conferencia Episcopal Peruana.
  • Himno oficial: La juventud viene entonando el tema oficial de bienvenida titulado "León, hermano del camino". [1, 2

⛪🇵🇪 ¡Jóvenes de todo el Perú podrán ser parte de la visita del papa León XIV! La Conferencia Episcopal Peruana e IRTP lanzaron la convocatoria al voluntariado Los amigos de León, una iniciativa que busca reunir a jóvenes para acompañar al sumo pontífice durante su visita al país, prevista del 11 al 16 de noviembre.
🙌🙏 Una oportunidad para participar activamente en este encuentro histórico.
⛪✨ ¿Quieres ser parte de esta experiencia? Escanea el QR.

Evangelio Exaltación de la Santa Cruz


 

Santa Notburga de Eben , San Alberto Monte CarmeloMás...

Libro de los Números 21,4b-9.

En el camino, el pueblo perdió la paciencia
y comenzó a hablar contra Dios y contra Moisés: "¿Por qué nos hicieron salir de Egipto para hacernos morir en el desierto? ¡Aquí no hay pan ni agua, y ya estamos hartos de esta comida miserable!".
Entonces el Señor envió contra el pueblo unas serpientes abrasadoras, que mordieron a la gente, y así murieron muchos israelitas.
El pueblo acudió a Moisés y le dijo: "Hemos pecado hablando contra el Señor y contra ti. Intercede delante del Señor, para que aleje de nosotros esas serpientes". Moisés intercedió por el pueblo,
y el Señor le dijo: "Fabrica una serpiente abrasadora y colócala sobre un asta. Y todo el que haya sido mordido, al mirarla, quedará curado".
Moisés hizo una serpiente de bronce y la puso sobre un asta. Y cuando alguien era mordido por una serpiente, miraba hacia la serpiente de bronce y quedaba curado.


Salmo 78(77),1-2.34-35.36-37.38.

No olviden las proezas del Señor.

Pueblo mío, escucha mi enseñanza,
presta atención a las palabras de mi boca:
yo voy a recitar un poema,
a revelar enigmas del pasado.

Cuando los hacía morir, lo buscaban
y se volvían a él ansiosamente:
recordaban que Dios era su Roca,
y el Altísimo, su libertador.

Pero lo elogiaban de labios para afuera
y mentían con sus lenguas;
su corazón no era sincero con él
y no eran fieles a su alianza.

El Señor, que es compasivo,
los perdonaba en lugar de exterminarlos;
una y otra vez reprimió su enojo
y no dio rienda suelta a su furor.


Evangelio según San Juan 3,13-17.

Jesús dijo a Nicodemo:
«Nadie ha subido al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre que está en el cielo.
De la misma manera que Moisés levantó en alto la serpiente en el desierto, también es necesario que el Hijo del hombre sea levantado en alto,
para que todos los que creen en él tengan Vida eterna.
Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna.
Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.»

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.



Bulle

Santa Isabel de la Trinidad (1880-1906)
carmelita descalza
Poesía114 (Œuvres Complètes, Cerf, Paris, 1996, p. 1025), trad. sc©evangelizo.org


La morada del alma que ama

“¿Dónde entonces habita él, sino en el dolor?”
¿En el dolor inmenso, en el dolor supremo?
Es la habitación del alma que ama
Y conforma su vida a la vida del Salvador.
No temas el sufrimiento, es un anticipo del amor,
“A la sombra de la Cruz, adéntrate enteramente,
El que te sostiene te dará luz”.
Él te fortificará para luchar cada día.
(EDD)

Reflexión sobre el manuscrito antiguo

Hoy celebramos la Exaltación de la Santa Cruz, momento en el que la Iglesia nos presenta la gran paradoja que se encuentra en el corazón del cristianismo: un instrumento de muerte se convirtió en el instrumento de nuestra salvación. La crucifixión fue ideada por los romanos para humillar, torturar y destruir públicamente a un ser humano. Sin embargo, gracias a que Cristo abrazó la Cruz, esta se ha convertido para los cristianos en el símbolo perdurable de nuestra fe.

La festividad de hoy también se asocia tradicionalmente con el hallazgo de la Vera Cruz por parte de Santa Elena, madre del emperador Constantino. En el año 326 d. C., Elena viajó a Jerusalén y ordenó que se realizaran excavaciones en los alrededores del lugar que se creía que era el Calvario y la tumba de Cristo. La tradición nos cuenta que allí se descubrieron tres cruces. Posteriormente surgieron diversas historias sobre cómo se identificó la Cruz de Cristo. Una de ellas sostenía que el titulus, la inscripción que nombraba a Jesús de Nazaret como Rey de los Judíos, seguía asociado a ella. Otra cuenta cómo las tres cruces se pusieron en contacto con una persona muerta o gravemente enferma, que volvió milagrosamente a la vida al ser tocada por la Verdadera Cruz. Sabemos que, a mediados del siglo IV, se empezaron a venerar las reliquias de la Verdadera Cruz.

Bajo el reinado de Constantino, se construyó un magnífico complejo de edificios sobre los lugares relacionados con la muerte y la resurrección de Cristo: la Iglesia del Santo Sepulcro. El Calvario y el sepulcro de Cristo quedaron reunidos en este gran santuario cristiano, que fue consagrado en septiembre del año 335 d. C. Las celebraciones anuales en torno a esa consagración se vincularon estrechamente con la veneración de la Cruz, dando lugar a la fiesta que celebramos hoy, 14 de septiembre. A lo largo de los siglos, la iglesia sufrió enormemente: resultó dañada durante la invasión persa de Jerusalén en el año 614 y gran parte de ella fue destruida bajo el califa fatimí al-Hakim en 1009. Se reconstruyó y modificó en numerosas ocasiones, pero la geografía sagrada se mantuvo igual: el lugar de la Cruz y el lugar de la Resurrección se encuentran extraordinariamente próximos entre sí.

La obra de arte que hoy nos ocupa nos transporta a esa época. A primera vista, puede parecer bastante modesta: no es un cuadro de la Crucifixión, ni un relicario resplandeciente que contenga un fragmento de la Cruz, sino un simple plano. Sin embargo, se trata de un documento extraordinario. Procede de una copia manuscrita del siglo IX de De Locis Sanctis  (Sobre los Lugares Santos), escrito por San Adomnán, abad del monasterio de Iona desde el año 679 hasta el 704. El propio Adomnán nunca viajó a Jerusalén. En cambio, su relato se basó especialmente en el testimonio de Arculf, un peregrino franco que había recorrido Tierra Santa hacia el año 670 y que posteriormente describió con detalle lo que había visto. A partir de los recuerdos de Arculf, complementados con otras fuentes, Adomnán elaboró una descripción en tres libros de Jerusalén, Belén y otros lugares sagrados.

El pequeño dibujo que estamos contemplando hoy es especialmente valioso porque conserva lo que se considera el plano más antiguo que se conserva de la Iglesia del Santo Sepulcro. La versión que tenemos ante nosotros se conserva en un manuscrito del siglo IX. Sus círculos, líneas y espacios cuidadosamente dispuestos pueden parecer casi infantiles a los ojos modernos, acostumbrados a planos arquitectónicos precisos. Sin embargo, no se trataba de un plano de un arquitecto moderno. Se trata más bien de algo parecido a un mapa de la memoria y la fe: un intento de transmitir a los cristianos que vivían a miles de millas de distancia la forma física del lugar donde habían tenido lugar los acontecimientos fundamentales de su fe cristiana.

Y quizá eso haga que este sencillo dibujo resulte especialmente adecuado para la fiesta de hoy. El cristianismo no solo se basa en ideas, sino también en lugares, cuerpos y hechos reales. Jesús llevó una cruz real y verdadera por las calles de una ciudad real. Fue crucificado en un lugar concreto y depositado en una tumba concreta cercana. El pequeño plano de Adomnán intenta situar esos lugares en el pergamino: aquí estaba el Calvario; aquí estaba la tumba; aquí vinieron generaciones de peregrinos a arrodillarse y rezar. Casi trece siglos después de que se copiara este manuscrito, los peregrinos siguen entrando en la Iglesia del Santo Sepulcro y desplazándose entre esos mismos dos lugares. La distancia entre el Calvario y la tumba es sorprendentemente pequeña. Y ahí reside quizá el mensaje más bello de la festividad de hoy: la Cruz y la Resurrección nunca están muy lejos la una de la otra.

by Padre Patrick van der Vorst

Oración

¡Oh Santa Cruz! Madero Hermoso en donde murió mi Señor para darme eterna luz y librarme del contrario, ante ti me humillo y reverente imploro a mi Señor Jesucristo que por los padecimientos que sobre ti recibió en su Santísima Pasión me conceda los bienes espirituales y corporales que me convengan.

Elevada ante el mundo, eres faro luminoso que congregas a tu rededor a la cristiana grey para entonar cantos de Gloria al Cristo Rey, al Dios Hombre que siendo dueño de todo lo creado, permitió ser crucificado sobre Ti para la redención del genero humano.

Sobre ti se operó el asombroso misterio de la redención del mundo, desde entonces libra al cristiano de la culpa original, puede llamarse Hijo de Dios Eterno y aspirar a la gloria celestial.

Bendita seas! por los siglos de los siglos, fuiste entre los paganos signo de valor y afrenta y hoy eres emblema del cristiano y esperanza para ser perdonado por el sublime sacrificio de mi Señor Jesucristo, a quien esperamos servir y honrar por toda la eternidad. Amen

¡Santa Cruz de mi Jesús, que expiró para darnos luz, yo te doy mi reverencia, oh preciosa y Santa Cruz!.

El camino que nos marques en el mundo seguiremos, que a la Cruz siempre abrazados con su signo venceremos.

A tus plantas hoy me encuentro, mi Divino Redentor.

Haz que con su santa paciencia, carguen en el mundo mi Cruz.

Oh Dios Omnipotente que sufriste en la Cruz la muerte, para redimirnos de nuestros pecados, oh Santa Cruz de Jesucristo, sé mi verdadera luz, oh Santa Cruz de Jesucristo, ten piedad de mí, oh Santa Cruz de Jesucristo, sé mi esperanza, oh Santa Cruz de Jesucristo, aleja de mí todo temor a la muerte.

Oh Santa Cruz de Jesucristo, derrama en mi alma el bien, oh Santa Cruz de Jesucristo, aleja de mi todo mal, oh Santa Cruz de Jesucristo, hazme entrar en el camino de la salvación, oh Santa Cruz de Jesucristo, presérvame de todos los accidentes, temporales y corporales para que pueda adorarte siempre, así como a Jesús Nazareno a quién imploro para que tenga piedad de mí.

Haz que el espíritu maligno visible o invisible huya de mi por todos los siglos de los siglos. Amén....

Jesús mío, por la amargura que sufriste por mí en la Santa Cruz, principalmente cuando Tu Alma tan sagrada se separó de Tu Cuerpo, ten piedad de mi alma cuando se separe de este mundo.

¡Oh Jesús! concédeme el valor necesario para soportar mi cruz a imitación Tuya, enséñame a llevar con paciencia todos los sufrimientos, que mi temor a ellos se convierta en virtud.

Que la Omnipotencia del Padre se digne de cubrirme con la sabiduría del Espíritu Santo.

Dígnate recibirme y conducir mi alma a la vida eterna.

Amén.

(oblatos)

domingo, 13 de septiembre de 2026

Carta a mi "yo" de antes de entrar al Seminario

NOTA: Cuando lo leas cambia mi nombre por el de cualquier sacerdote que conozcas

Carta a mi

Carta a mi "yo" de antes de entrar al Seminario


    Querido Patxi, sé que estás dudando, y es normal, porque la decisión que al final tomarás es muy importante y sobrepasa tus fuerzas y capacidades. Sé que no le has dicho a casi nadie lo que de verdad estás pensando, sé que no quieres decirlo porque tienes miedo. Te asustan las reacciones de los que te quieren, piensas que puedes defraudar a tu familia y a tus amigos.

    El día que digas que vas a entrar al seminario todos van a preguntarte lo mismo: “¿estás seguro?”. Les dirás que si, porque verdaderamente así es, pero tantas preguntas te harán daño y te harán dudar. A veces pensarás “y si me equivoco, ¿qué pasará?”. No temas. Sigue adelante, Y tranquilo si algunos no lo aceptan. En poco tiempo te verán muy contento y se alegrarán mucho por ti.

    Cuando entres al seminario vas a echar de menos cosas que ahora crees imprescindibles y vas a descubrir que no lo eran tanto. Ya no decidirás tu propio horario, tendrás que comer lo que no te gusta, no podrás dormir hasta tarde, ni ver una serie cuando te dé la gana, ni te saltarás las clases si estés cansado. Tu vida va a cambiar mucho, ya no verás a tus amigos de siempre todos los días, ni volverás a tener una novia. Pero estarás bien.

    Vas a aprender cosas que son apasionantes, habrá asignaturas que te encante estudiar. Profundizarás cada vez más en la intimidad con Dios, verás que te va a gustar mucho leer la Escritura. No te machaques cuando te desanimes porque siempre te duermes en la capilla o porque no retienes lo estudiado. También te enseñarán a cantar aunque ahí harás lo que puedas, no te preocupes. Y mejorarás bastante en el fútbol, es lo que tiene jugar casi todos los días.

    Vas a conocer gente que te va a enseñar más de Dios que los libros. Fíjate en ellos, no solo en los apuntes. Estarás cerca de sacerdotes mayores que serán auténticos padres para ti. Te encantará ir a la pastoral a las parroquias, a Móstoles, Boadilla, Parla, Valdemoro. Como eres orgulloso pensarás que tu presencia allí ayuda mucho, pero poco a poco irás descubriendo que en realidad eres tú el que es ayudado yendo y estando en contacto con la vida de las iglesias.

    Vas a tener momentos difíciles que se prolongan durante meses, especialmente en el segundo y el cuarto año. Va a haber un año, el quinto, en el que vas a querer dejar todo. Hasta pondrás fecha. Calma. Servirá para purificar muchas cosas y conocer a Dios de un modo nuevo. La certeza de que Él te ha llamado te acompañará desde entonces muy claramente y a ella te aferrarás una y otra vez en los sufrimientos cuando seas cura. No te arrepentirás de seguir adelante.

    Aprenderás muchas cosas. Otras no las entenderás hasta que las vivas en persona. Acompañarás a padres que han perdido a sus hijos, consolarás a hombres y mujeres que han enviudado, compartirás la alegría de los novios recién casados, te emocionarás con las familias que llevan a sus bebés a bautizar. Verás a muchos jóvenes pasar de ser adolescentes llenos de heridas a hombres y mujeres hechos y derechos que forman familias cristianas.

    Te hará sufrir la indiferencia de quienes acuden a recibir sacramentos como quien va al supermercado y nunca más vuelve. No caigas en la trampa del desánimo por esto.

    Habrá personas que se acerquen y te pidan la bendición por la calle y otros que te griten “peder…sta” desde lejos. Ya no serás alguien anónimo, donde vayas habrá gente te mire, eso no te gustará pero ha de ser así, nunca sabes cuando tu presencia estará ayudando a alguien a elevar a Dios la mirada.

    Sufrirás cuando veas hermanos sacerdotes dejar el ministerio. El demonio te susrrará que hagas lo mismo. No le escuches, pero tampoco te engrías porque tú no eres mejor que esos curas, si no fuera por Dios ni te mantendrías en pie cada día.

    Cuando te ordenes pensarás que vas a salvar la Iglesia. No seas tonto. Sólo Jesús la salva igual que te salva a ti. Lo irás comprendiendo un poco con el tiempo. Harás muchas cosas y querrás hacer muchas más. Eso es bueno, eres inquieto, pero cuídate porque muchas veces caerás en el activismo, verás que se te seca el alma. Cuidar tu vida interior, estar con Jesús en la capilla, es prioritario, aunque fuera haya muchas cosas que hacer.

    De todo lo que hagas, recuerda que hay dos cosas prioritarias: escucha y consuela. A veces se te va a olvidar esto, querrás dar soluciones rápidas pero no es eso lo que necesita la gente.

    Vas a fallar muchas veces. Vas a decir cosas en una homilía de las que te vas a arrepentir. Vas a dar consejos desafortunados. Sigue subiendo al altar de todas formas. Verás que a veces, cuando acabes de predicar, sentirás vergüenza porque vives de manera imperfecta muchas de las cosas que explicas. Se claro y ten firmeza, pero nada de moralina, conviértete tú y ten mucha misericordia con la gente. No separes verdad y caridad.

    Disfruta mucho esta aventura que va a empezar. Estudia todo lo que puedas, luego lo echarás de menos. No escatimes tiempo de estar con Jesús en la capilla, ahí es donde se forja el corazón de un sacerdote. No tengas miedo a sufrir, nunca vas a dejar de hacerlo, pero verás que Dios está ahí contigo siempre. Pídele a María permanecer firme en la Cruz, ella es la única que sabe. Ama mucho al Crucificado.

    ¿Sabes?, ya son casi veintiún años desde que me fui de casa de mamá y papá para entrar al Seminario, y catorce desde que soy sacerdote. Solo te puedo decir que si volviera a nacer sin duda ninguna volvería a decir sí a Jesús. No temas. Es apasionante.

    Un abrazo.

    Francisco Javier (¿o pensabas que te iban a llamar Patxi toda la vida?)

    Francisco Javier Bronchalo, ReL

    Vea también    Vocación misionera: cómo encontrarla