Todos ganamos y perdemos en algún punto y aunque se habla más de la actitud que debemos tomar ante la derrota, saber ganar también nos exige un actitud virtuosa
Ganar es fácil cuando se trata de sonreír con éxito
ante las cámaras, pero es una de las pruebas de carácter más difíciles para la
condición humana. La victoria mal gestionada engendra soberbia, desconecta de
la realidad y humilla a quienes perdieron; mientras que saber ganar, edifica,
une y genera gratitud.
La verdadera grandeza de un campeón
Así sean pequeños triunfos o grandes campeonatos -como
lo fue la Copa Mundial- hay que aprender a celebrar con júbilo pero sin burlas
ni prepotencia, respetando la dignidad de quien se quedó en el camino.
Estas son cuatro actitudes importantes que conviene
mencionar y mantener presentes ante una victoria:
1empatía
con quien fue vencido
Es importante que así como nosotros sentimos júbilo
por el resultado obtenido, la otra parte experimenta tristeza, y frustración.
Por ello, celebrar es válido, pero sin prepotencia, burlas o provocaciones.
2La
gratitud sobre el ego
Recuerda que nadie gana solo. Quien sabe ganar
reconoce que su victoria es el resultado del esfuerzo invisible de un equipo,
el apoyo interminable de la familia, el esfuerzo de los entrenadores y hasta el
aprendizaje por derrotas pasadas, porque cuando se pierde también queda el
aprendizaje.
3La
victoria como responsabilidad
El triunfo no es la meta final, sino un medio para
servir de ejemplo y recordar la importancia de esforzarse cada día. Un
verdadero campeón utiliza su momento de gloria para inspirar a los demás,
mantener los pies en la tierra y recordar que la gloria terrenal es pasajera;
la verdadera gloria es el cielo.
4Ayudar a
otros a lograrlo también
Después de haber conseguido la victoria es momento de
ayudar a aquellos que siguen preparándose y que buscan algún consejo. La
parábola de los talentos nos recuerda que debemos multiplicar las habilidades
que Dios nos dio; y la mejor manera de hacerlo es compartiendo los
conocimientos aprendidos.
¿Ganar, un trabajo colaborativo?
Para lograr cualquier meta que nos hemos propuesto es
necesario entender que para ganar muchas veces se necesita la ayuda de otros,
ya que aunque quizás se pueda llegar solo a la cima, es más eficaz cuando se
llega con la ayuda de otros.
Aunque sea un deporte o concurso en el que se
participe de manera singular, siempre hay un entrenador detrás compartiendo su
conocimiento y la mejor estrategia; así como una madre dispuesta a festejar tus
logros por más pequeños que sean.
Por eso es importante avanzar con la mirada puesta en
el cielo y con los pies en la tierra, recordando que nuestra principal meta es
alcanzar la santidad.
El verdadero "campeonato"
empieza hoy
El Mundial terminó,
pero la vida continúa. Hoy nos toca volver a nuestra rutina diaria, a nuestros
propios "partidos" personales: madrugar, cuidar a la familia, volver
a intentar aquel proyecto que fracasó. Y cuando la victoria llegue, saber ganar
e inspirar a otros.
Si este Mundial nos enseñó algo es que siempre hay una
oportunidad para levantarse, que el esfuerzo silencioso tarde o temprano rinde
frutos y que, al final del día, lo más valioso no es la copa, sino con quiénes
la celebramos.
Karen Hutch, Aleteia
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