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martes, 7 de abril de 2026

Madre budista de 34 años, oró por su niña enferma... se bautiza esta Pascua

 

Bui Thi Kim Thanh, antes de hacerse católica, a los pies del enorme Cristo Rey de Vung Tau, en Vietnam

Bui Thi Kim Thanh, antes de hacerse católica, a los pies del enorme Cristo Rey de Vung Tau, en Vietnam



    Bui Thi Kim Thanh es una madre de familia en Vietnam, de 34 años, que fue practicante del budismo toda su vida, pero que esta Pascua de 2026 se bautizará.

    Es empleada bancaria, la menor de tres hermanos. Sus padres, hermanos y ella han sido perseverantes en acudir con regularidad al templo budista local, en su barrio de la ciudad de Hue.

    En 2019 se casó con Phan Van Khi, repartidor, que es católico. Su nombre cristiano es Mateo. Llegaron a un acuerdo que es frecuente en las parejas mixtas en Vietnam hoy: cada uno mantendría su religión, el primer hijo sería educado como budista y el segundo como católico.

    Una colosal imagen de Cristo Rey

    En 2025, visitando el sur de Vung Tau, ella sintió lo que llamó una "atracción sagrada inesperada" hacia la emblemática estatua de Cristo Rey de Vung Tau, de 32 metros de altura, erigida en una colina de 170 metros de altura. Se construyó entre 1974 y 1993 por empeño de los católicos locales, y es la estatua de Jesucristo más grande de Vietnam (hay tres más grandes en Indonesia, y 11 más grandes en todo el mundo, detallan en Wikipedia). 

    Vietnam sigue siendo una dictadura comunista, pero no persigue activamente a las religiones, el Gobierno incluso felicita las Navidades a los católicos, y se mantienen muchos signos religiosos externos.

    El Cristo Rey colosal de Vung Tau, en Vietnam, con su Sagrado Corazón y brazos extendidos, atrae a muchos y les hace pensar

    El Cristo Rey colosal de Vung Tau, en Vietnam, con su Sagrado Corazón y brazos extendidos, atrae a muchos y les hace pensarAsiaLegend Travel

    "La estatua me pareció muy impresionante, sagrada, y captó mi atención más que otros lugares religiosos que había visitado”, recordó Thanh.

    Buscó un regalo para su suegra católica, y eligió una caligrafía con la cita de Mateo 6,31-32: «Nos os preocupéis peguntando ¿qué comeremos? o ¿qué beberemos? Vuestro Padre celestial sabe lo que necesitáis». Thanh no lo sabía, pero esas palabras iban a ser, tiempo después, un "ancla de su alma".

    Pasadas unas semanas, su hija de 3 años fue llevada en camilla para una cirugía de emergencia. Su otitis, infección de oído que en la mayoría de los niños no resulta grave, en el caso de su hija amenazaba su vida.

    Orando en el pasillo del hospital

    Esperando en el pasillo mientras operaban a la niña, la joven madre rezó al Dios cristiano, al que conocía sólo de lejos, de verlo en su marido. «Por favor, Dios, salva a mi hija», suplicó. «Creo que le das a mi hija todo lo bueno, y viviré según tu Palabra», dijo. Y recordó y recitó la frase que había comprado ante el Cristo colosal: "Vuestro Padre celestial sabe lo que necesitáis".

    Tras la cirugía, la niña se recuperó a una velocidad insólita. Thanh lo considera "una respuesta divina más que un milagro médico".

    "Empecé a comprender que la oración es poderosa", afirma. "Dios me responde. Cuando pedimos con fe, Él responde de inmediato", explicó a UCANews.

    Esa Navidad fue la primera que ambos esposos celebraron la Navidad en clave cristiana, con farolillos en casa y visitando la guardería parroquial.

    Thanh y su hijita en su parroquia de Hue, Vietnam, en su última Navidad antes de bautizarse

    Thanh y su hijita en su parroquia de Hue, Vietnam, en su última Navidad antes de bautizarsearchivo personal

    Thanh decidió hacerse cristiana. Al principio, sus padres se sintieron "tristes y decepcionados", pensando, como muchos budistas del país, que su hija rompería la tradición de honrar a los antepasados. "Les expliqué que los católicos también honran a sus antepasados", dijo ella. "Poco a poco se fueron abriendo conmigo".

    Contra la superstición y a favor de los no nacidos

    Thanh se dio cuenta de que apreciaba varias cosas del catolicismo que siempre le parecieron valiosas y verdaderas. Por ejemplo, hay costumbre en Vietnam de quemar papel de incienso que imita billetes, ropa y artículos, esperando que eso traiga fortuna desde el Más Allá. Ella siempre lo consideró una superstición y le gustó ver que la Iglesia condenaba esta práctica.

    Además, dijo, "realmente me conmueve es el respeto de la Iglesia por los no nacidos y la dignidad que se les otorga a los niños inocentes. Crea una cultura de la vida que yo deseaba para mi hija", explica, en un país donde el aborto es tristemente legal y común.

    Thanh y su hijita son catecúmenas en la parroquia de Vinh Loc junto con otras seis personas, que se espera que sean bautizadas durante la Vigilia Pascual del 4 de abril. Thanh se añadirá el nombre cristiano de Teresa y su hija se llamará Catherine. Ve que el bautismo no es mero rito, sino un gesto de confianza y amor hacia Dios.

    Su esposo se declara muy feliz, y explica que "siempre había rezado por ello" y que "Dios respondió a mis esfuerzos", dijo él.

    ReL

    Vea también     El verdadero cambio:
    bajar para subir...




    Las 7 palabras de Cristo en la cruz y cómo nos enseñan virtudes para el camino de fe

     


    ¿Has meditado alguna vez en las siete palabras de Cristo en la cruz? En esta Semana Santa, Historias de Fe propone redescubrirlas como un camino concreto de virtudes para fortalecer tu vida de fe y caminar a la santidad.

    Historias de Fe es un club de suscripción mexicano, que envía cada mes una caja con un libro nuevo donde podrás conocer la vida de personas que son ejemplos en la vida de fe.

    A través de su cuenta de Instagram, compartieron una reflexión sobre las siete palabras de Cristo en la cruz en base al libro de San Roberto Belarmino, destacando las virtudes cristianas que podemos aprender de cada una de ellas.

    “En Las 7 Palabras pronunciadas por Cristo en la Cruz, descubrimos que la cruz no sólo nos redime, también nos enseña a amar como Él amó”, señalan acerda del libro.

    Estas son las siete palabras y las virtudes que iluminan nuestro camino de fe:

    1. “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”.

    Virtud: Caridad

    Amar incluso cuando no somos comprendidos ni correspondidos.

    2. “Hoy estarás conmigo en el Paraíso”

    Virtud: Esperanza

    Confiar en la misericordia de Dios incluso en el último momento

    3. “He ahí a tu hijo … He ahí a tu madre”.

    Virtud: Amor filial

    Aprender a amar y dejarnos cuidar por la madre de Jesús.

    4. “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”

    Virtud: Humildad

    Aceptar nuestra fragilidad y dependencia de Dios.

    5. “Tengo sed”.

    Virtud: Deseo de Dios

    Reconocer que el corazón humano sólo se sacia en Él.

    6. “Todo está cumpliendo”

    Virtud: Perseverancia

    Permanecer fieles hasta el final, incluso cuando cuesta.

    7. “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”.

    Virtud: Abandono confiado

    Entregar la vida entera en manos del Padre.

    En estas siete palabras encontramos mucho más que el relato de la Pasión: descubrimos una guía para nuestra vida espiritual. Esta Semana Santa puede ser una oportunidad para meditarlas con el corazón abierto y dejar que transformen nuestra manera de amar, confiar y entregarnos a Dios.

    Si deseas profundizar aún más, también puedes meditar estas palabras con las reflexiones del futuro beato Fulton Sheen.

    Harumi Suzuki, churchpop

    Vea también    


    Con la Resurrección «la muerte ha sido vencida para siempre» y «el Señor está vivo con nosotros»

    En su homilía de la misa de Pascua, el Papa quiso recordar que «nosotros resucitamos a una vida nueva».

    León XIV muestra las Escrituras a los miles de fieles congregados en la Plaza de San Pedro.

    León XIV muestra las Escrituras a los miles de fieles congregados en la Plaza de San Pedro.Vatican Media

    El Papa León XIV celebró este domingo la misa de Pascua de Resurrección en una Plaza de San Pedro que registró una entrada bastante considerable, porque el buen tiempo acompañó a la importancia religiosa de la fiesta.

    Miles de fieles asistieron a la misa de Pascua en la Plaza de San Pedro del Vaticano y la Via Conciliazione de Roma.

    Miles de fieles asistieron a la misa de Pascua en la Plaza de San Pedro del Vaticano y la Via Conciliazione de Roma.Vatican Media (captura)

    "Hoy toda la creación resplandece con una luz nueva, desde la tierra se eleva un canto de alabanza y nuestro corazón exulta de alegría: ¡Cristo ha resucitado de entre los muertos y, con Él, también nosotros resucitamos a una vida nueva!", comenzó diciendo en su homilía, para expresar esa alegría espiritual.

    Este anuncio pascual, añadió enseguida, "nos abre a la esperanza que no desfallece" porque "la muerte ha sido vencida para siempre, la muerte ya no tiene poder sobre nosotros", a pesar de que dicho poder "nos amenaza siempre".

    Un momento de la homilía del Papa, custodiada por tropas vaticanas e italianas.

    Un momento de la homilía del Papa, custodiada por tropas vaticanas e italianas.Vatican Media

    ¿Cómo nos amenaza la muerte, la muerte espiritual? El Papa distinguió dos áreas, dentro y fuera de nosotros.

    • Dentro de nosotros, con "el lastre de nuestros pecados..., las decepciones o la soledad..., las preocupaciones o los resentimientos" o cuando sentimos "tristeza o cansancio" o nos sentimos "traicionados o rechazados" o hemos de hacer frente "a nuestra debilidad, al sufrimiento, al cansancio de cada día".
    • Pero también fuera de nosotros, "en las injusticias, en los egoísmos partidistas, en la opresión de los pobres, en la escasa atención hacia los más frágiles... en la violencia, en las heridas del mundo, en el grito de dolor" o "la idolatría del lucro" o "la violencia de la guerra que mata y destruye".
    Cristo Resucitado, el gran protagonista de este domingo.

    Cristo Resucitado, el gran protagonista de este domingo.Vatican Media

    Ante estas situaciones, la Pascua alimenta nuestro espíritu y es "la semilla de la victoria prometida", con lo cual "nos pone en movimiento como a María Magdalena y como a los Apóstoles", nos alentó el pontífice.

    Porque "el Señor está vivo y permanece con nosotros", con lo cual nos transmite el mensaje de que "el poder de la muerte no es el destino último de nuestra vida". Al contrario, "estamos orientados de una vez y para siempre hacia la plenitud, porque en Cristo resucitado también nosotros hemos resucitado".

    Es la gran promesa de la Resurrección, que nos anuncia "que una vida nueva, más fuerte que la muerte, está ahora brotando para la humanidad" porque la Pascua "es la vida finalmente hecha eterna por la victoria de Dios sobre el antiguo adversario".

    ReL

    Vea también   La Pascua - Catequesis de
    San Juan Pablo II




    Evangelio del día - Martes de Pascua

     

    Libro de los Hechos de los Apóstoles 2,36-41.

    El día de Pentecostés, Pedro dijo a los judíos:
    "Todo el pueblo de Israel debe reconocer que a ese Jesús que ustedes crucificaron, Dios lo ha hecho Señor y Mesías".
    Al oír estas cosas, todos se conmovieron profundamente, y dijeron a Pedro y a los otros Apóstoles: "Hermanos, ¿qué debemos hacer?".
    Pedro les respondió: "Conviértanse y háganse bautizar en el nombre de Jesucristo para que les sean perdonados los pecados, y así recibirán el don del Espíritu Santo.
    Porque la promesa ha sido hecha a ustedes y a sus hijos, y a todos aquellos que están lejos: a cuantos el Señor, nuestro Dios, quiera llamar".
    Y con muchos otros argumentos les daba testimonio y los exhortaba a que se pusieran a salvo de esta generación perversa.
    Los que recibieron su palabra se hicieron bautizar; y ese día se unieron a ellos alrededor de tres mil.

    Salmo 33(32),4-5.18-19.20.

    La tierra está llena del amor del Señor.

    Porque la palabra del Señor es recta
    y él obra siempre con lealtad;
    él ama la justicia y el derecho,
    y la tierra está llena de su amor.

    Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles,
    sobre los que esperan en su misericordia,
    para librar sus vidas de la muerte
    y sustentarlos en el tiempo de indigencia.

    Nuestra alma espera en el Señor;
    él es nuestra ayuda y nuestro escudo.

    Evangelio según San Juan 20,11-18.

    María se había quedado afuera, llorando junto al sepulcro. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro
    y vio a dos ángeles vestidos de blanco, sentados uno a la cabecera y otro a los pies del lugar donde había sido puesto el cuerpo de Jesús.
    Ellos le dijeron: "Mujer, ¿por qué lloras?". María respondió: "Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto".
    Al decir esto se dio vuelta y vio a Jesús, que estaba allí, pero no lo reconoció.
    Jesús le preguntó: "Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?". Ella, pensando que era el cuidador de la huerta, le respondió: "Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo iré a buscarlo".
    Jesús le dijo: "¡María!". Ella lo reconoció y le dijo en hebreo: "¡Raboní!", es decir "¡Maestro!".
    Jesús le dijo: "No me retengas, porque todavía no he subido al Padre. Ve a decir a mis hermanos: 'Subo a mi Padre, el Padre de ustedes; a mi Dios, el Dios de ustedes'".
    María Magdalena fue a anunciar a los discípulos que había visto al Señor y que él le había dicho esas palabras.

    Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.


    Bulle

    San Máximo de Turín (¿-c. 420)
    obispo
    CC Sermón 39a; PL 57, 359


    «Ve a buscar a mis hermanos y diles: Subo al Padre mío y Padre vuestro»

    Después de la resurrección, María Magdalena buscó al Señor en la tumba, olvidó su promesa de regresar de los infiernos al tercer día, lo imaginó preso en la tierra... Una fe humilde e ignorante busca lo que no sabe, olvida al que le enseñó; es pronta para venerar, pero su creencia es imperfecta. Se preocupa de las heridas que el Señor llevó en su carne, pero duda de la gloria de su resurrección. Llora porque ama a Cristo, se aflige por no haber encontrado su cuerpo; imagina muerto al que ya reinaba...
    Le reprochamos pues a la bienaventurada María, haber sido demasiado lenta en creer (Lc 24, 5s); reconoció al Señor, un poco tarde. Por eso el Salvador le dice: " No me toques, porque todavía no he subido al Padre "... Es decir, ¿por qué deseas tocarme, tú que, buscándome entre las tumbas, no crees que subí cerca de mi Padre, tú que, buscándome en el lugar de los muertos, dudas que haya regresado al cielo; tú que, buscándome entre los muertos, no te esperas verme vivir cerca de Dios, mi Padre? "Todavía no he subido al Padre ", dice, es decir: para ti todavía no he subido al Padre, yo que, según tu fe, estoy retenido para siempre en la tumba...
    El que quiere tocar al Señor debe primero, por fe, colocarle a la derecha de Dios; su corazón, más bien que buscarle entre los muertos, debe situarlo en el cielo. El Señor sube hacia el Padre, él que sabe estar siempre en el Padre... "El Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios " (Jn 1,1)... San Pablo nos enseña cómo buscar nosotros también al Salvador en el cielo, diciendo: "Buscad las cosas de arriba, allí dónde está Cristo, sentado a la derecha de Dios".
    Y para hacernos olvidar completamente la búsqueda a ras de tierra de María, añade: "Desead las cosas de arriba, no las de la tierra" (Col 3,1-2). No es pues en la tierra, ni bajo la tierra, ni según la carne, donde debemos buscar al Salvador, si queremos encontrarlo y tocarlo, sino en la gloria de la majestad. divina.
    (EDD)


    Reflexión sobre el cuadro

    El Evangelio de esta mañana se centra en las lágrimas de María Magdalena. Está de pie ante el sepulcro, llorando. Se le hace la misma pregunta dos veces en nuestra breve lectura. Primero los ángeles le preguntan: “Mujer, ¿por qué lloras?” y luego Jesús mismo repite la misma pregunta: “¿Por qué lloras?” Llora porque no encuentra a quien ama. Reconocemos esa experiencia: cuando alguien querido ha muerto o está vivo pero se siente perdido, distante o fuera de nuestro alcance, el dolor surge en nuestro interior. Nosotros, como María en la tumba, lloramos.

    Sin embargo, la historia de María no termina en la pérdida. En su búsqueda, sucede algo inesperado. El Señor que ella buscaba la encuentra. La llama por su nombre, “María”, y en ese momento todo cambia. Esta es la promesa silenciosa en el corazón del Evangelio: aunque no siempre logremos encontrar a quienes anhelamos, el Señor nunca está fuera de nuestro alcance... siempre está ahí, siempre nos busca incluso antes de que lo busquemos.

    Hay algo, me atrevería a decir, sagrado en el llanto. No lloramos por lo que significa poco para nosotros; lloramos por aquellos a quienes amamos. Las lágrimas son el amor hecho visible, el corazón que se desborda cuando las palabras ya no bastan. Aparecen cuando los lazos se estrechan por la distancia, por la pérdida, por la incomprensión o por el dolor silencioso de ver a un ser querido tomar quizá decisiones equivocadas. En esos momentos, las lágrimas no son un signo de debilidad, sino de profundidad y amor. Las lágrimas son un testimonio de que hemos permitido a otros entrar en nuestras vidas, de que nos hemos preocupado, de que hemos amado. Y quizá por eso tienen tanta dignidad: cada lágrima lleva en sí una historia de relación, una oración silenciosa que surge del corazón y nos recuerda que donde hay lágrimas, hay amor.

    Hoy comparto un detalle de La lamentación por Cristo muerto, de Andrea Mantegna. La mujer que llora está de pie a la izquierda del cuadro, inclinada sobre el cuerpo sin vida de Cristo, con el rostro contorsionado por el dolor y la boca abierta en un grito que casi podemos oír. No son lágrimas suaves; son crudas, desenfrenadas, casi violentas en su honestidad. Mantegna no suaviza el dolor, lo expone. Fíjense también en las arrugas de su rostro, es como si la angustia de la mujer estuviera grabada en cada línea de su cara. Esta mujer que llora es una de las expresiones de luto más sobrecogedoras de todo el arte. Y sin embargo, precisamente por eso, es también una de las expresiones más bellas del amor... un amor que debe llorar porque ha amado tan profundamente...

    by Padre Patrick van der Vorst


    Oración-Secuencia Pascual

    Ofrezcan los cristianos
    Ofrendas de alabanza
    A gloria de la victima
    Propicia de la Pascua
    Cordero sin pecado
    Que a las ovejas salva
    A Dios y a los culpables
    Unió con nueva alianza
    Aleluya, aleluya
    Aleluya, aleluya
    Aleluya, aleluya
    Aleluya, aleluya
    Lucharon vida y muerte
    En singular batalla
    Y muerto el que es vida
    Triunfante se levanta
    ¿Qué has visto de camino
    María en la mañana?
    A mi Señor glorioso
    La tumba abandonada
    Aleluya, aleluya
    Aleluya, aleluya
    Aleluya, aleluya
    Aleluya, aleluya
    Los ángeles testigos
    Sudarios y mortajas
    Resucitó de veras
    Mi amor y mi esperanza
    Venid a Galilea
    Ahí el Señor aguarda
    Ahí veréis los suyos
    La Gloria de la Pascua
    Aleluya, aleluya
    Aleluya, aleluya
    Aleluya, aleluya
    Aleluya, aleluya
    Primicia de los muertos
    Sabemos por tu gracia
    Que está el Resucitado
    La muerte en ti no manda
    Rey vencedor apiádate
    De la miseria humana
    Y da a tus fieles parte
    En tu victoria santa
    Aleluya, aleluya
    Aleluya, aleluya
    Aleluya, aleluya
    Aleluya, aleluya




    lunes, 6 de abril de 2026

    Enkhjin se va a bautizar en Mongolia esta Pascua: primero la atrajo el belén, luego el altar

    La joven Enkhjin con su amigo Arvanai; ella conoció la fe por él, acólito en la catedral de Ulán Bator, y ahora se va a bautizar

    La joven Enkhjin con su amigo Arvanai; ella conoció la fe por él, acólito en la catedral de Ulán Bator, y ahora se va a bautizar


      En Mongolia, país de tradición budista que vivió décadas de dictadura comunista, los católicos son muy pocos, con apenas 8 parroquias y unos 1.500 católicos bautizados. El catolicismo pudo empezar a crear comunidades, muy humildes, solo en 1992, tras la caída del régimen comunista. El Papa Francisco hizo historia al visitar el país y crear cardenal a su joven obispo misionero italiano, Giorgio Marengo, que tiene hoy 51 años.

      Las conversiones aquí son historias humanas en las que Dios habla al corazón, a menudo a través de amigos. Es el caso de Enkhjin Baatar, una estudiante de 21 años.

      Enkhjin Baatar es una chica de campo que llegó hace unos años a la capital, Ulán Bator, para estudiar en la universidad. Sus padres, de familia humilde, trabajan en una fábrica de carne en una zona remota. Allí quedaron con sus hermanas, de 15 y 13 años.

      Enkhjin y su familia no tenían religión alguna. En la capital, la joven estudiante conoció a un compañero de clase que era católico y monaguillo en la catedral, Khashdorj Michael Arvanai. Él le hablaba de su fe, y de la iglesia, a la que acude con su abuela, tía y primos.

      Un móvil perdido

      Una tarde de invierno, Enkhjin perdió su móvil en un autobús aborrotado. Se sintió impotente y hundida. Su amigo Arvanai le propuso rezar en la iglesia, ante el belén navideño, pidiendo ayuda al Niño Jesús.

      “La experiencia fue profunda”, explica la joven. No recuperó el teléfono gracias a las oraciones, "pero sí obtuvo mucha tranquilidad". “Fue entonces cuando empecé a comprender el poder de la oración”, recordó. “Jesús escucha. Cuando pedimos con fe, Él responde a su manera”.

      Enkhjin, con traje típico, la tercera por la derecha, con su madre, sus hermanas menores y su padre

      Enkhjin, con traje típico, la tercera por la derecha, con su madre, sus hermanas menores y su padre

      Enkhjin ya había visitado antes una iglesia protestante. Notó su énfasis en las Escrituras. Pero el catolicismo le atrae a otro nivel. "Lo que me atrae de la Iglesia Católica es el altar, donde el Cuerpo y la Sangre de Jesús son sacrificados y entregados a los fieles», dijo. «Esto alimenta el alma. Quiero experimentarlo personalmente". Y añade: "Anhelo el día en que reciba por primera vez el Cuerpo y la Sangre de Jesús".

      Fue aceptada oficialmente como catecúmena el año pasado, y en esta vigilia pascual será bautizada en la Catedral de San Pedro y San Pablo.

      Dispuesta a evangelizar

      Tuya, la abuela de Arvanai, comenta a UCANews que "es una chica inteligente y devota; todavía no comprende muchas enseñanzas de la Iglesia, pero dice: "Tengo fe en Jesús"».

      La catedral de San Pedro y San Pablo en Mongolia en 2023, y casi todos los católicos del país, recibiendo al Papa Francisco

      La catedral de San Pedro y San Pablo en Mongolia en 2023, y casi todos los católicos del país, recibiendo al Papa FranciscoVaticanMedia

      Cuando se le pregunta cómo puede ella servir a la Iglesia, responde que quiere convertirse en lectora, para proclamar la Palabra de Dios a los demás. Le gusta el Evangelio de Juan, la escena en la que Andrés acerca a Pedro a Jesús. "Al igual que Andrés, mi amigo Arvanai me acercó a Jesús", apunta ella. "En el futuro, también quiero convertirme en un ‘Andrés’ para muchos ‘Pedros’, llevándolos a Jesús. Entiendo que este es el papel de todo misionero en esta joven Iglesia en Mongolia".

      ReL

      Vea también    Testimonios de Fe y de Conversión




      El Papa: Anunciar la Pascua de Cristo significa dar nueva voz a la esperanza

       


      Este 6 de abril, Lunes del Ángel, en la Octava de Pascua, el Papa León XIV dirigió el rezo de la oración mariana del Regina Coeli. Desde la ventana del Palacio Apostólico el Pontífice invitó a testimoniar en el mundo: la Pascua del Señor, porque “el anuncio pascual exime del sepulcro nuestro futuro”. Y recordó “con particular afecto, a la luz del Resucitado”, al Papa Francisco, quien precisamente el Lunes de Pascua del año pasado entregó su vida al Señor.

      “Así como el Resucitado —siempre vivo y presente— libera el pasado de un final destructivo, así el anuncio pascual exime del sepulcro nuestro futuro”, este fue el centro de la reflexión del Papa León XIV en su alocución previa a la oración mariana del Regina Coeli de este 6 de abril, Lunes del Ángel, en la Octava de Pascua.

      Toda la creación entra en el tiempo de la salvación

      A los más de ocho mil fieles y peregrinos que se congregaron en la Plaza de San Pedro para rezar a la Madre de Dios, el Santo Padre les manifestó el tradicional saludo pascual: “¡Cristo ha resucitado! ¡Feliz Pascua!”. Y les dijo que, este saludo, lleno de asombro y de alegría, nos acompañará toda la semana.

      “Al celebrar el día nuevo que el Señor ha hecho para nosotros, la liturgia celebra el ingreso de toda la creación en el tiempo de la salvación; la desesperación de la muerte es removida para siempre, en el nombre de Jesús”.

      De un mismo hecho, el sepulcro vacío, brotan dos interpretaciones

      Al comentar el Evangelio que la liturgia presenta este Lunes de la Octava de Pascua (Mt 28, 8-15), el Pontífice señaló que, este texto bíblico nos pide elegir entre dos relatos: el de las mujeres, que han encontrado al Resucitado (vv. 9-11), o el de los guardias, que han sido sobornados por los jefes del sanedrín (vv. 11-14).

      “Las primeras anuncian la victoria de Cristo sobre la muerte; los segundos anuncian que la muerte vence siempre y en todo caso. En su versión, Jesús no ha resucitado, sino que su cadáver ha sido robado. De un mismo hecho, el sepulcro vacío, brotan dos interpretaciones: una es fuente de vida nueva y eterna, la otra de muerte cierta y definitiva”.

      El Papa: Perseveremos en la invocación del don de la paz para todo el mundo

      06/04/2026

      Este 6 de abril, Lunes del Ángel, en la Octava de Pascua, el Papa León XIV después de la oración mariana del Regina Coeli invitó a seguir perseverando “en la invocación del don de ...

      Reflexionar sobre el valor del testimonio cristiano

      Este contraste, precisó el Papa León, nos hace reflexionar sobre el valor del testimonio cristiano y sobre la honestidad de la comunicación humana. A menudo, el relato de la verdad es oscurecido por fake news —como se dice hoy—, es decir, por mentiras, alusiones y acusaciones sin fundamento. No obstante, frente a tales obstáculos, la verdad no permanece oculta, al contrario, viene a nuestro encuentro, viva y radiante, iluminando las tinieblas más densas.

      “Tal como a las mujeres que fueron al sepulcro, Jesús también hoy a nosotros nos dice: «No teman. Vayan a anunciar» (v. 10). Jesús mismo se convierte así en la buena noticia que hay que testimoniar en el mundo: la Pascua del Señor es nuestra Pascua —la Pascua de la humanidad— porque este hombre, que ha muerto por nosotros, es el Hijo de Dios, que por nosotros ha dado su vida. Así como el Resucitado —siempre vivo y presente— libera el pasado de un final destructivo, así el anuncio pascual exime del sepulcro nuestro futuro”.

      Anunciar la Pascua de Cristo significa dar nueva voz a la esperanza

      Por este motivo, el Santo Padre dijo que, ¡cuán importante es que este Evangelio llegue sobre todo a quienes están oprimidos por la maldad, que corrompe la historia y confunde las conciencias! Y su pensamiento se dirigió especialmente a los pueblos atormentados por la guerra, a los cristianos perseguidos por su fe, a los niños privados de la educación.

      “Anunciar con palabras y obras la Pascua de Cristo significa dar nueva voz a la esperanza, que de otro modo sería sofocada en manos de los violentos. Cuando es proclamada en el mundo, la Buena Nueva disipa toda sombra, en cada época”.

      El gran testimonio de fe y de amor del Papa Francisco

      Y antes de concluir su alocución, León XIV recordó “con particular afecto, a la luz del Resucitado”, al Papa Francisco, quien precisamente el Lunes de Pascua del año pasado entregó su vida al Señor.

      “Al recordar su gran testimonio de fe y de amor, recemos juntos a la Virgen María, Trono de la Sabiduría, para que podamos convertirnos en anunciadores cada vez más luminosos de la verdad”.

      Renato Martinez – Ciudad del Vaticano