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lunes, 13 de julio de 2026

La oración del Peregrino Ruso, versión 10 minutos, al despertar



    "Señor Jesucristo, hijo de Dios, ten piedad de mí, pecador"... es la oración de base bíblica que se recomienda repetir una y otra vez en el clásico espiritual El Peregrino Ruso, hasta que se integre en la respiración. El peregrino del relato la repetía horas y horas. Se la llama también "oración del corazón" y "oración del Nombre de Jesús".

    Muchos dicen que les trae paz, pero les cuesta perseverar. Pero el  Hermano Carlos María, sacerdote eremita amante de los Padres del desierto, dice en este vídeo de La Antorcha (de la AcdP) que no hace falta ir "a máximos": diez minutos por la mañana, "tras lavarte la cara, calentar el café y sentándote un ratito" pueden cambiar la vida espiritual. 

    Esta oración sencilla silencia el ruido mental, aporta calma interior, conecta lo espiritual en el corazón, da paz y gozo y ayuda a la vida de oración incluso si eres "de los que se distraen con facilidad". [37 min]

    Pablo J. Ginés, ReL

    Vea también   El Peregrino Ruso





    Una oración escrita por san Benito para llegar a Dios

    oración, rezar, soledad, Dios, amor

    San Benito de Nursia quiso alejarse del mundo y se hizo ermitaño, pero comprendió que la oración y el trabajo en comunidad eran agradables a Dios

    San Benito de Nursia es conocido en el mundo porque fundó la vida monacal en occidente. Desde muy joven sintió el amor ferviente por Dios, abrazando la oración en su vida.

    Llegó hasta tal punto que, desde la adolescencia, se propuso a rechazar todas las tentaciones del mundo para poder amar sin ninguna distracción solo a Dios, viviendo como ermitaño. Pero descubrió que la vida de oración y el trabajo en comunidad eran agradables a Dios. De ahí la frase de los benedictinos: Ora et labora.

    También se le atribuye el poder de expulsar a los demonios, por eso, la medalla que lleva su efigie contiene una oración de exorcismo.

    El santo patrono de Europa nos ha dejado escrita esta sublime oración para que rezándola, todos nuestros sentidos y dones estén siempre atentos a agradar a Dios.

    Oración

    "Padre bueno, te ruego:
    dame una inteligencia que te comprenda,
    un alma que te plazca,
    un pensamiento que te busque,
    una sabiduría que te encuentre,
    un espíritu que te conozca,
    un corazón que te ame,
    un pensamiento que esté dirigido a ti,
    unos ojos que te miren,
    una palabra que te guste,
    una paciencia que te siga,
    una perseverancia que te espere".

    Maria Paola Daud, Aleteia 

    Vea también     Oraciones en diversas ocasiones


    León XIV, a los 2.000 jóvenes de la JEMJ: «Que experimentéis el amor de la presencia real de Jesús»

    El obispo Sanz Montes leyó el mensaje y bendición apostólica al término del encuentro eucarístico en su segunda edición.


      Durante la mañana de este 12 de julio de 2026, Jesús Sanz Montes, obispo de Oviedo, procedió a leer y desvelar el esperado mensaje dirigido por el Papa León XIV a los cerca de más de mil jóvenes peregrinos a la III Jornada Eucarística Mariana Juvenil (JEMJ).

      En el mensaje, León XIV saludaba a peregrinos y religiosos reunidos “al amparo de Nuestra Señora de Covadonga”, deseando que la Jornada concluida este domingo “lleve a experimentar el amor que irradia de la presencia real de Jesús en la Eucaristía”.

      “Que del encuentro con el Corazón de Cristo y de su Madre, se robustezca en vosotros la voluntad para hacer realidad vuestros ideales de una vida plena, comprometidos además con la Iglesia y la sociedad de vuestro agraciado país”, rezaba la misiva leída por Sanz Montes entre aplausos de los peregrinos.

      El mensaje concluía con la esperada bendición pontificia: “Con estos sentimientos, el Papa León XIV, invocando la maternal protección de la Virgen de Covadonga, os imparte de corazón la implorada bendición apostólica, que extiende complacido a vuestras familias y demás seres queridos”. 

      ReL

      Vea también     Eucaristía Cumbre de la Unión del Hombre con Dios




      Evangelio del día Lunes 15a. Semana del Tiempo Ordinario

       


      San Esdras (A. T.) , Beato Carlos Manuel Rodríguez SantiagoMás...

      Libro de Isaías 1,10-17.

      ¡Escuchen la palabra del Señor, jefes de Sodoma! ¡Presten atención a la instrucción de nuestro Dios, pueblo de Gomorra!
      ¿Qué me importa la multitud de sus sacrificios? -dice el Señor-. Estoy harto de holocaustos de carneros y de la grasa de animales cebados; no quiero más sangre de toros, corderos y chivos.
      Cuando ustedes vienen a ver mi rostro, ¿quién les ha pedido que pisen mis atrios?
      No me sigan trayendo vanas ofrendas; el incienso es para mí una abominación. Luna nueva, sábado, convocación a la asamblea... ¡no puedo aguantar la falsedad y la fiesta!
      Sus lunas nuevas y solemnidades las detesto con toda mi alma; se han vuelto para mí una carga que estoy cansado de soportar.
      Cuando extienden sus manos, yo cierro los ojos; por más que multipliquen las plegarias, yo no escucho: ¡las manos de ustedes están llenas de sangre!
      ¡Lávense, purifíquense, aparten de mi vista la maldad de sus acciones! ¡Cesen de hacer el mal,
      aprendan a hacer el bien! ¡Busquen el derecho, socorran al oprimido, hagan justicia al huérfano, defiendan a la viuda!


      Salmo 50(49),8-9.16bc-17.21.23.

      El que sigue el buen camino, gustará la salvación de Dios.

      No te acuso por tus sacrificios:
      ¡tus holocaustos están siempre en mi presencia!
      Pero yo no necesito los novillos de tu casa
      ni los cabritos de tus corrales.

      "¿Cómo te atreves a pregonar mis mandamientos
      y a mencionar mi alianza con tu boca,
      tú, que aborreces toda enseñanza
      y te despreocupas de mis palabras?

      Haces esto, ¿y yo me voy a callar?
      ¿Piensas acaso que soy como tú?
      Te acusaré y te argüiré cara a cara.
      El que ofrece sacrificios de alabanza,
      me honra de verdad;
      y al que va por el buen camino,
      le haré gustar la salvación de Dios."


      Evangelio según San Mateo 10,34-42.11,1.

      Jesús dijo a sus apóstoles:
      "No piensen que he venido a traer la paz sobre la tierra. No vine a traer la paz, sino la espada.
      Porque he venido a enfrentar al hijo con su padre, a la hija con su madre y a la nuera con su suegra;
      y así, el hombre tendrá como enemigos a los de su propia casa.
      El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí.
      El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí.
      El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará.
      El que los recibe a ustedes, me recibe a mí; y el que me recibe, recibe a aquel que me envió.
      El que recibe a un profeta por ser profeta, tendrá la recompensa de un profeta; y el que recibe a un justo por ser justo, tendrá la recompensa de un justo.
      Les aseguro que cualquiera que dé de beber, aunque sólo sea un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños por ser mi discípulo, no quedará sin recompensa".
      Cuando Jesús terminó de dar estas instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí, para enseñar y predicar en las ciudades de la región.

      Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.



      Bulle

      San Juan Crisóstomo (c. 345-407)
      presbítero en Antioquía, después obispo de Constantinopla, doctor de la Iglesia
      Sermón 45 sobre los Hechos de los Apóstoles; PG 60, 318-320


      «El que de a beber, tan sólo un simple vaso de agua fresca... no quedará sin recompensa»

      «Yo era un extranjero, dice Cristo, y me habéis acogido» (Mt 25,35). Y más aún: «Cada vez que lo habéis hecho a uno de estos pequeños, a mí me lo habéis hecho» (Mt 25,40). Puesto que se trata de un creyente y de un hermano, aunque se trate del más pequeño, es Cristo quien entra con él. Abre tu casa, recíbele. «El que recibe a un profeta por ser profeta, recibirá una recompensa de profeta»... Estos son los sentimientos que se deben tener al recibir a un huésped: la complacencia, el gozo, la generosidad. El huésped es siempre tímido y vergonzoso. Si su anfitrión no le recibe con gozo, se retira sintiéndose menospreciado, porque es peor ser recibido medianamente que no ser, en absoluto, recibido.
      Abre tu casa donde Cristo encuentre alojamiento. Di: «Esta es la habitación de Cristo. Esta es la mansión que le está reservada». Aunque sea muy sencilla, no la va a desdeñar. Cristo está desnudo, extranjero. No le hace falta más que un techo. Por lo menos, dale esto; no seas cruel e inhumano. Tú, que muestras tanto deseo por los bienes materiales, no te quedes frío ante las riquezas del espíritu... Para tu coche tienes un local, ¿y no tendrás ninguno para Cristo vagabundo? Abraham recibió a los huéspedes allí donde él vivía (Gn 18). Su mujer les trató como si fuera la sirvienta, y ellos, los amos. Ni el uno ni la otra sabían que recibían a Cristo, que acogían a ángeles. Si lo hubieran sabido, se hubieran despojado de todo. Nosotros, que sabemos reconocer a Cristo, mostremos aún más prisa que ellos que creían recibir sólo a unos hombres.
      (EDD)

      Reflexión sobre el cuadro

      Las recientes olas de calor que hemos sufrido aquí en el Reino Unido y en gran parte de Europa nos han recordado lo valioso que puede ser algo tan sencillo como un trago de agua fresca. Cuando suben las temperaturas, nos damos cuenta mucho más de lo mucho que dependemos de las pequeñas cosas que nos mantienen con vida. En las tierras donde Jesús vivió y predicó, ese calor formaba parte habitual de la vida, y ofrecer un vaso de agua fresca a un viajero era un auténtico acto de hospitalidad y bondad.

      En este contexto, Jesús dice en el Evangelio de hoy que quien dé siquiera un vaso de agua fría a uno de sus discípulos no quedará sin recompensa. Se refiere a sus seguidores como “pequeños”, lo que sugiere la humildad y la confianza que deben caracterizar a todo creyente. Qué forma tan hermosa y cariñosa tiene Jesús de describirnos: 'pequeños'. En otra parte del Evangelio de Mateo, Jesús nos enseña que debemos hacernos como niños si queremos entrar en el Reino de los Cielos. Ser discípulo es reconocer nuestra dependencia de Dios, como la de un niño respecto a sus padres.

      El Señor nos recuerda que, a los ojos de Dios, ningún gesto de amor es insignificante. Una palabra amable, una mano tendida, alguien dispuesto a escuchar o algo tan sencillo como un vaso de agua ofrecido con caridad tienen todos un valor eterno.

      A primera vista, la obra de Chardin «Vaso de agua y cafetera» parece casi demasiado sencilla como para llamar nuestra atención: un vaso de agua, una cafetera de plata, unas cuantas cebollas y flores sobre una mesa. Sin embargo, cuanto más la miramos, más extraordinaria se vuelve la pintura. Chardin eleva lo cotidiano a algo extraordinario. La luz que baila a través del cristal transparente, los reflejos sobre el metal pulido y la tranquila quietud de la escena nos invitan a hacer una pausa y redescubrir la belleza que se esconde en la vida cotidiana. No ocurre nada dramático, pero todo parece rebosar belleza.

      Es una imagen muy adecuada para el Evangelio de hoy. Jesús nos dice que ni siquiera el gesto de ofrecer un simple vaso de agua fría en su nombre pasará desapercibido para Dios. Lo que a los ojos humanos parece pequeño e insignificante puede tener un valor inmenso en el Reino de los Cielos. Chardin comprendió esta verdad como artista: que los objetos cotidianos con los que nos cruzamos cada día son dignos de contemplación y asombro. Del mismo modo, Cristo nos enseña que los actos cotidianos de bondad (ofrecer un refresco, mostrar hospitalidad, cuidarnos unos de otros) se convierten en algo extraordinario cuando se realizan con amor. La vida cristiana no se construye, a menudo, sobre grandes gestos, sino sobre innumerables ofrendas sencillas, cada una de ellas tan clara, pura y vivificante como un simple vaso de agua fría.

      by Padre Patrick van der Vorst

      Oración

      «Señor, haz de mi corazón un refugio de paz. Ayúdame a dejar de lado mis propios afanes para poder ver y recibir a quienes me rodean con una sonrisa sincera. Infúndeme paciencia para escuchar sin juzgar, generosidad para compartir lo que tengo y la gracia de hacer que cada persona que cruce mi camino se sienta valorada, amada y verdaderamente bienvenida. Amén.»

      domingo, 12 de julio de 2026

      Arzobispo de Los Ángeles presenta 45.000 intenciones de oración a la Virgen de Guadalupe en México

      La tilma de la Virgen de Guadalupe en la Basílica Guadalupana en Ciudad de México. Crédito: David Ramos / EWTN News.

      La tilma de la Virgen de Guadalupe en la Basílica Guadalupana en Ciudad de México. 

      Acompañado de más de 300 fieles que lo acompañaron a rezar a los pies de la Morenita de Tepeyac, el Arzobispo de Los Ángeles, Mons. José Gomez, presentó 45.000 intenciones de oración a la Virgen de Guadalupe, en el marco de la peregrinación de su Iglesia particular a la Basílica Guadalupana en Ciudad de México.

      “Es un privilegio estar aquí, en este lugar sagrado. Sé que comparto con ustedes este sentimiento de alegría al venerar la imagen milagrosa de Nuestra Señora de Guadalupe”, dijo el prelado de origen mexicano, que lidera la Arquidiócesis más grande de Estados Unidos, en su homilía de la Misa concelebrada por algunos de sus obispos auxiliares y 15 sacerdotes locales.

      “Al acercarnos a la sagrada tilma y alzar la vista para contemplar sus ojos, escuchamos el eco de las tiernas palabras de la Virgen a San Juan Diego: ‘¿Acaso no soy tu madre?’”, indicó luego.

      Las intenciones de oración, explica la Arquidiócesis de Los Ángeles, se recogieron durante la peregrinación anual arquidiocesana de la Virgen de Guadalupe y San Juan Diego en parroquias, escuelas y cementerios locales.

      “En el Tepeyac, María viene a traernos a Jesús. Allí está, en el vientre de su Madre. El corazón de Jesucristo —nuestro Señor y Redentor— late bajo el de ella. El mismo corazón que latía en el Niño Jesús en Belén; el mismo corazón que fue traspasado en la cruz del Calvario”, dijo Mons. Gomez en su prédica.

      “Y Jesús nos llama ahora a seguirle, a caminar con él y a difundir su amor y alegría hasta los confines de la tierra. Jesús nos llama a todos a llevar su amor al mundo, tal como nuestra Santísima Madre lo llevó a Santa Isabel”, continuó el prelado nacido en Monterrey.

      “Cada uno de nosotros aquí presente hoy tiene ese mismo deber: llevar a Jesús a nuestros hogares, a nuestro trabajo, a nuestras conversaciones, a cada aspecto de nuestra vida cotidiana en sociedad”, subrayó.

      El arzobispo también animó a los fieles a pedirle a la Virgen de Guadalupe “que interceda por nosotros hoy, que sea nuestra madre y nos guarde bajo su protección. Que aprendamos a amarla cada vez más, con el amor de un niño y con tierno afecto”.

      “Nuestra Señora de Guadalupe, ruega por nosotros. Sé nuestra madre y tráenos a Jesús, para que nosotros podamos llevarlo a los demás”.

      En la peregrinación también participan 26 peregrinos de Nueva York, quienes junto a los de Los Ángeles visitarán algunos lugares históricos como el Santuario de la Quinta Aparición de Guadalupe en Tulpetlac y la Iglesia de la Sagrada Familia en Ciudad de México.

      Luego de la Misa, los peregrinos participaron de una charla sobre Nuestra Señora de Guadalupe a cargo de Ernesto Vega, coordinador del Ministerio de Formación en la Fe para Adultos Hispanos de la Arquidiócesis de Los Ángeles y estudioso de la Virgen de Guadalupe.

      La peregrinación de este año se da cuando se celebra el 495 aniversario de la aparición de Nuestra Señora de Guadalupe en 1531 a San Juan Diego. Este 2026 también se cumplen 50 años de la consagración de la actual Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, construida justo enfrente de la iglesia original, terminada en 1709

      Walter Sánchez Silva, ACI

      Vea también    Apariciones: La Virgen visita el mundo