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sábado, 12 de septiembre de 2026

Ama de casa, mística con estigmas, conversa... avanza la causa de Rhoda Wise

Rhoda Wise murió en 1948, con 60 años, y fue católica sólo 10 años, pero dejó huella en muchos y testimonios sobrenaturales.

Rhoda Wise fue católica los 10 años antes de morir; la Iglesia estudia sus virtudes y fenómenos como estigmas o visiones

Rhoda Wise fue católica los 10 años antes de morir; la Iglesia estudia sus virtudes y fenómenos como estigmas o visiones


    Una madre de familia, laica, protestante conversa al catolicismo gracias al rezo del rosario... y mística con los estigmas de la corona de espinas de la pasión de Cristo: esta es Rhoda Wise. Fue devota de Santa Teresita y su historia enlaza con la de Madre Angelica, fundadora de EWTN.

    El proceso de canonización de esta norteamericana ha avanzado en los últimos meses. El pasado mes de julio, la diócesis de Youngstown, en su Ohio natal, presentó al Vaticano la positio que recopila su vida, milagros y sucesos relevantes.

    Problemas económicos y de salud

    Rhoda Wise nació el 22 de febrero de 1888. Era la sexta de ocho hermanos e hija de un albañil. Su marido, George, tuvo problemas con el alcohol durante gran parte de su vida, y Rhoda encadenaba varios problemas de salud uno tras otro. Además, la vida del matrimonio estuvo atravesada por la cruz de la infertilidad.

    Su conversión desde el protestantismo sucedió en un momento delicado de su vida. En una de las largas estancias hospitalarias que acostumbraba a sufrir por su delicada salud, una de las Hermanas de la Caridad de San Agustín le enseñó a rezar el rosario y le habló de Santa Teresa de Lisieux y su "caminito" de infancia espiritual.

    Rhoda Wise comenzó a rezar el rosario y a crecer en devoción por la santa carmelita francesa. Fue admitida a la Iglesia católica el 1 de enero de 1939, con 50 años, según recoge en su diario. Moriría antes de pasar una década, en 1948.

    Apariciones y estigmas

    Desde ese año de su conversión al catolicismo, habría empezado  empezó a presenciar apariciones, o visiones, de Jesucristo y Santa Teresita, hasta su muerte.

    También se curó de manera inexplicable de varias dolencias que los médicos no terminaban de saber resolver.

    Uno de los sucesos más llamativos de la vida de Wise es que experimentó los estigmas de la corona de espinas cada primer viernes de mes desde las 12 del mediodía hasta las tres de la tarde, desde 1942 hasta 1945, como detalla la página web de la Casa y Gruta de Rhoda Wise, que recoge su legado e impulsa su causa de beatificación.

    También le aparecieron estigmas en las manos y en los pies, similares a las llagas de los clavos que tuvo Cristo en la Cruz. Estos sucesos son similares a los que han experimentado otros santos, como el Padre Pío de Pietrelcina.

    Una joven de 19 años... que sería muy famosa

    Algunas personas acudían a su casa en Canton, donde Rhoda Wise las recibía y aconsejaba.

    Una de las personas que acudió a Rhoda Wise buscando ayuda fue una joven italoamericana, Rita Rizzo, que se presentó en su casa con diecinueve años y una dolencia estomacal persistente y muy dolorosa. Rhoda Wise le aconsejó rezar una novena.

    Rita no sólo se curó sino que poco después entraría en un convento de monjas franciscanas, impactada por este acontecimiento. Años más tarde, aquella joven llegaría a ser conocida en todo el mundo como la Madre Angélica, famosa por ser la fundadora de la cadena de información religiosa norteamericana EWTN.

    Rhoda Wise con la joven Rita Rizzo, que se curó y luego sería mundialmente conocida como Madre Angélica de EWTN

    Rhoda Wise con la joven Rita Rizzo, que se curó y luego sería mundialmente conocida como Madre Angélica de EWTNrhodawise.com

    "Si no hubiera habido una Rhoda Wise, no habría habido una Madre Angélica, porque su curación llevó a su vocación y a EWTN", afirma Karen Sigler, directora del Santuario de Rhoda Wise

    Más cerca de ser Venerable

    El padre John Sheridan de la Diócesis de Youngstown, responsable de la causa de beatificación de Rhoda Wise, afirmó en julio que ahora dos comisiones vaticanas, la de teología y la de historia, analizarán la positio que se ha enviado con toda la información recabada por la diócesis y los testimonios de la vida de esta mística norteamericana contemporánea.

    "La comisión histórica evaluará la vida y los tiempos en que Rhoda Wise vivió, creciendo en Estados Unidos en Ohio comenzando en los años 1880 y luego viviendo a través de la Depresión y la Primera y Segunda Guerra Mundial", declaró Sheridan a OSV News.

    Por su parte, la comisión teológica examinará los supuestos fenómenos místicos. Después, cada comisión enviará un informe por separado al consejo de cardenales y expertos del Dicasterio para las Causas de los Santos.

    ¿Intercesora contra el alcoholismo?

    Si algún día Rhoda Wise es declarada santa, el padre Sheridan dijo que podría ser la patrona de quienes luchan contra las adicciones, ya que su marido fue finalmente sanado del alcoholismo. También podría ser patrona de amas de casa o madres adoptivas, afirmó.

    "Rhoda Wise ejemplifica la virtud de la paciencia y la perseverancia", explica Sheridan. "Vivió una vida de pobreza, y aunque muchas personas acudían a su casa, nunca intentó enriquecerse. Continuó viviendo en la misma casa pobre y en la misma vida pobre. Creo que hay algo hermoso en eso".

    Testimonios recientes de su intercesión

    En 2018, el Dr. Mark Shoag fue diagnosticado con sarcoma en estadio 4 y le dieron seis meses de vida. Su esposa, Betsy, llevó su camisa a la Casa de Rhoda Wise pidiendo un milagro. Shoag sobrevivió ocho años más de lo que los médicos esperaban, muriendo en 2024. “Pasé de creer que la ciencia podía explicar todo a creer que hay milagros”, dijo. Son estos testimonios recientes los que alimentan la causa de canonización.

    La casa en la que sucedieron estos hechos es actualmente un lugar de peregrinación para devotos de todo el mundo. Sólo en 2025, este lugar recibió 5.500 peregrinos procedentes de 19 países.

    Rhoda Wise pasó desapercibida en vida. Una ama de casa que sangraba los estigmas de Cristo en una casita de Ohio mientras el mundo seguía girando afanado en sus rutinas y preocupaciones. Sin embargo, en esa invisibilidad muchas cosas grandes sucedían.

    D. Peralta, ReL

    Vea también    La vocación a la santidad




    La Santa Túnica tendrá un “momento que pasará a la historia”

    La Sainte Tunique d’Argenteuil

    El viernes 25 de septiembre, al término de la vigilia de los jóvenes con el Papa León XIV, la Santa Túnica de Cristo se mostrará a 80,000 personas en Francia.

    Una salida excepcional. Desde hace más de 1.200 años, la ciudad de Argenteuil, en el Val-d’Oise, conserva la santa túnica que, según se cree, perteneció a Cristo. La misma que los soldados romanos se repartieron por sorteo en el Gólgota. Carlomagno, que la había recibido como regalo de la emperatriz de Bizancio, se la regaló a su hija, abadesa de Argenteuil, el 12 de agosto del año 800.

    Tras atravesar los siglos y numerosas vicisitudes, cortada y luego escondida durante la Revolución, la túnica casi nunca ha abandonado su tierra de adopción. Se registran muy pocas salidas, con motivo de procesiones, en particular una en la Edad Media en Saint-Denis, y otra en el siglo XVI, al inicio de las guerras de religión, en París, junto a la Corona de Espinas y los Clavos de la Santa Cruz.

    Es probable que la túnica también saliera de Argenteuil en 1983, cuando fue robada. Fue devuelta dos meses después.

    Santa Elena y las santas reliquias de la Pasión de Cristo

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    Se mantiene oculta

    Normalmente se conserva oculta a la vista del público, y solo se puede ver una pequeña parte a través de un óculo. Las exhibiciones tienen lugar cada 50 años, aunque el ritmo se ha acelerado en los últimos años (en 2016, con motivo del Año Jubilar de la Misericordia, y en 2025, con motivo del Año Jubilar y del 1.700.º aniversario del Concilio de Nicea).

    Sin embargo, las recientes exhibiciones siempre se han celebrado en el interior de la basílica. Se hará una excepción el próximo viernes 25 de septiembre, con motivo de la visita del Papa: la Túnica se presentará durante la vigilia de oración que reunirá a 80,000 jóvenes en el Estadio de Francia.

    Desde San Pedro, León XIV será el primer papa en ver la Santa Túnica.

    «¡No es una peregrinación larga! ¡Hay 6 kilómetros entre Argenteuil y el Estadio de Francia! Pero es extraordinario y simbólico: desde San Pedro, León XIV será el primer papa en ver la Santa Túnica. Es un momento que marcará la historia», afirma con alegría a Aleteia el antiguo rector de la basílica de Argenteuil, el padre Guy-Emmanuel Cariot, quien dirige el proyecto junto con el equipo organizador y las fuerzas del orden.

    Una iniciativa que se materializó durante la preparación de la vigilia de oración. «Había invitado al Papa a venir a Argenteuil —explica el padre Cariot—, pero no pudo ser, ¡me quedé decepcionado! Sin embargo, durante el verano, el equipo organizador me pidió que trajera la Túnica al Estadio de Francia. Esto encaja en la narrativa de la vigilia, que evoca a los grandes santos franceses. De hecho, ¿qué hay más evocador que esta reliquia, manchada con la sangre de Cristo, para representar la santidad encarnada?»

    Un traslado bajo estrictas medidas de seguridad

    Transportar la túnica de Cristo desde la basílica de Argenteuil hasta el Estadio de Francia no es tarea fácil. Aunque los detalles sobre el recorrido y las modalidades del transporte siguen siendo secretos, el sacerdote asegura que habrá un gran despliegue de las fuerzas del orden y que se ha previsto una cobertura terrestre y aérea para que el traslado se realice con «discreción» y en «condiciones óptimas de seguridad».

    SAINTE-TUNIQUE-ARGENTEUIL-DEROULEE

    La veneración de la reliquia de Cristo tendrá lugar al final de la vigilia, durante el momento de oración. La túnica se presentará como en las últimas exhibiciones: desplegada y tendida en vertical bajo un relicario. Dado que el relicario de la basílica de Argenteuil no se puede trasladar, un nuevo relicario, diseñado para la ocasión por un ebanista al estilo del mobiliario de la vigilia, albergará la reliquia sagrada.

    ¿Cómo deben tratarse las reliquias que tenemos en casa?

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    Un bonito simbolismo

    Para el abad Guy-Emmanuel Cariot, el encuentro entre el Papa y la Túnica tiene un hermoso simbolismo:

    «El sucesor de Pedro viene y la Santa Túnica acude a él, ¡es magnífico! Esto significa que Cristo no abandona a su Iglesia. Acoge y saluda a su sucesor. Rezo para que la Túnica toque al Papa».

    Si los jóvenes se van con esa convicción, ¡entonces habrá sido un éxito!

    «Es cierto que hay que situar las reliquias en su justo lugar; no sustituyen a la fe, no hay nada mágico en ellas, pero la Túnica es fuente de grandes gracias, de fe, de paz y de unidad», asegura el antiguo rector de la basílica de Argenteuil, ahora párroco de la agrupación parroquial de Pontoise. «La Pasión es el corazón de la fe cristiana; es Cristo quien entrega su vida para que “el mundo tenga vida” (lema de la visita del Papa a Francia, nota del editor). Si los jóvenes se marchan alimentados por esta convicción, ¡entonces habrá sido un éxito!», confiesa.

    Mathilde De Robien, Aleteia

    Vea también   Cristo el más Grande...



    ¿Podría el uso de la IA hacernos más humanos?

    Inteligencia Artificial

    En esta era de la Inteligencia Artificial (IA), ante su globalización y escasa regulación, es válido y necesario considerar la moral que subyace en el uso de esta maravilla tecnológica


    En la práctica, nada ni nadie escapamos a la influencia de la IA; sea por consulta y uso directo o por consumo indirecto, al vivir en medio de una sociedad donde está presente en la multitud de Apps que utilizamos a diario, en las tiendas y mercados que frecuentamos, en los servicios educativos y de salud, en los medios de transporte y comunicación; en general, en mucho de lo que vemos, oímos y consumimos.

    ¿Puede la Inteligencia Artificial desplazarnos?

    Man interacting with AI

    SomYuZu | Shutterstock

    Al ser una herramienta poderosa, la IA puede suplir, mejorar y facilitar muchas actividades humanas; puede procesar datos con mayor eficiencia que el ser humano; posee un acervo de información asombrosamente basto; puede enriquecer la vida de muchas maneras, pero no suplantar, sustituir, ni desplazar al ser humano ya que este es mucho más que un procesador de información.

    El ser humano, a diferencia de las IA, crea vínculos afectivos, siente, ama, se compromete, asume responsabilidad, se sacrifica, perdona, crea familias, es libre, se relaciona con Dios, tiene voluntad y dignidad ontológica, establece un horizonte de valor en el bien propio y común. Claro está que también puede, en libertinaje, dañarse a sí mismo y a los demás con la corrupción, el odio, los vicios, las actividades ilícitas, y mil etc. En resumen, la IA es -como su nombre lo indica-, artificial, el ser humano es real; la IA parte de la correlación de datos, el ser humano de la experiencia; la IA está ‘habitada’ de ingenieros que la desarrollan, el ser humano de Dios, que le ama.

    El Santo Padre León XIV lo instruye de manera clara, bella y contundente en su Carta Encíclica Magnifica Humanitas:

    “(…) las denominadas inteligencias artificiales no viven una experiencia, no poseen un cuerpo, no pasan por la alegría y el dolor, no maduran en las relaciones ni conocen desde dentro lo que significan el amor, el trabajo, la amistad y la responsabilidad. Tampoco tienen una conciencia moral: no juzgan el bien y el mal, no captan el sentido último de las situaciones ni asumen el peso de las consecuencias. Pueden imitar lenguajes, comportamientos, valoraciones; pueden simular empatía o comprensión, pero no conocen lo que producen, porque no residen en el horizonte afectivo, relacional y espiritual en el que el ser humano se vuelve sabio. Incluso cuando dichos instrumentos se presentan como capaces de “aprender”, lo hacen de modo diferente al de la persona humana. No es la experiencia de quien se deja modelar por la vida y crece en el tiempo por medio de decisiones, errores, perdón y fidelidad; es más bien una adaptación estadística a partir de datos y retroalimentaciones, que puede ser muy eficaz, pero no implica un crecimiento interior” (n. 99).

    Ventajas y riesgos

    En el discurso de presentación de su Encíclica Magnifica Humanitas, el Papa León XIV esbozó algunas de las ventajas y riesgos de la IA y señaló que de la escucha de todo ello había nacido la Encíclica.

    “He escuchado a científicos e ingenieros que trabajan con sincero entusiasmo en tecnologías capaces de aliviar inmensos sufrimientos; a líderes políticos y funcionarios públicos que han buscado con perseverancia normas justas; a padres y maestros profundamente preocupados por el futuro de las generaciones más jóvenes. También me han llegado otras voces muy preocupantes, sobre sistemas de armas cada vez más autónomos, que prácticamente ningún ser humano ni ningún gobierno puede controlar realmente. Escucho relatos muy preocupantes sobre algoritmos que pueden bloquear el acceso a la atención médica, al trabajo y a la seguridad basándose en datos viciados por prejuicios e injusticias. Y he escuchado el silencio de quienes no tienen voz cuando se toman las decisiones, decisiones que corren el riesgo de generar nuevas formas de exclusión y sufrimiento” (Discurso de presentación, 25 mayo 2026).

    En efecto, el valor de la IA radica en las facilidades que puede otorgar al ser humano en multitud de áreas: facilita el aprendizaje multidisciplinar, ayuda en la organización personal y social, reduce barreras en personas con capacidades diversas, fomenta y facilita la comunicación, apoya la automatización de disciplinas, simplifica los trabajos, entre muchas otras ventajas.

    Pero a la par, también ofrece graves riesgos: puede aislar a las personas y volverlas incapaces de establecer vínculos reales, crea dependencia en su uso, no satisface los afectos, emociones y el anhelo de Dios, puede inhibir la creatividad y el esfuerzo humano, sus posibilidades pueden ser utilizadas para ahondar la división social, la discriminación, y la operación de ilícitos.

    Por ello, el Papa León XIV señala la vocación de la ciencia y la técnica:

    “El humanismo cristiano no rechaza la ciencia ni la técnica, sino que las asume con gratitud y realismo, y las sitúa “con los pies en la tierra” dentro de una vocación más alta. La inteligencia creativa del ser humano es un don que puede aliviar sufrimientos y abrir nuevas posibilidades, pero debe permanecer ordenada al bien común, a la justicia, al cuidado de los frágiles y de la creación. En este sentido, la verdadera alternativa no está entre el entusiasmo y el miedo, sino entre dos modos de construir: un progreso que sirve a la persona y a los pueblos, o un progreso que los doblega a lógicas de poder. Al final, la pregunta decisiva sigue siendo la indicada por san Juan Pablo II: la IA, ¿«hace la vida del hombre sobre la tierra, en todos sus aspectos, ‘más humana’?; ¿la hace más ‘digna del hombre’?». Si la respuesta es ‘sí’, entonces podemos reconocer en ella una posibilidad buena para usar con responsabilidad, en un camino de reconstrucción compartida y paciente, según el modelo del renacimiento de Jerusalén narrado en el libro de Nehemías. Si, en cambio, el poder crece mientras el corazón se marchita y los vínculos se rompen, entonces estamos frente a una nueva versión de Babel: una construcción grandiosa, pero inhumana” (n. 129).

    La pregunta permanece vigente y nos interpela: ¿El uso de la IA me hace más humano, en conformidad con la dignidad que me viene al haber sido creado, redimido y santificado por Dios, con infinito amor?

    Luis Carlos Frías, Aleteia

    Vea también   'Dilexit nos' del Papa Francisco



    Especialmente para los que NO van a Misa los Domingos: para que descubran lo que están perdiendo

    Aquí podemos ofrecer sólo unos cuantos aspectos
    de las mil maravillas de la Santa Misa

    ¿Qué nombres hay para el banquete de Jesús con nosotros y qué significan?

    Los diferentes nombres señalan el misterio insondable:

    Santo Sacrificio,
    Santa Misa,
    Sacrificio de la Misa,
    Banquete del Señor,
    Fracción del Pan,
    Asamblea Eucarística,
    Memorial de la Pasión, Muerte y Resurrección,
    Santa y Divina Liturgia,
    Santos Misterios,
    Santa Comunión.

    YouCat, n. 212

    ¿Cómo instituyó Jesús la Eucaristía?

    Porque yo he recibido una tradición que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido: Que el Señor Jesús, en la noche en que iba a ser entregado, tomó pan y, pronunciando la Acción de Gracias, lo partió y dijo: "Esto es mi cuerpo que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía". Lo mismo hizo con el cáliz, después de cenar, diciendo: "Este cáliz es la Nueva Alianza en mi sangre; haced esto cada vez que lo bebáis, en memoria mía" (1 Cor 11,23-25).

    Este relato, el más antiguo acerca de los acontecimientos que tuvieron lugar en el Cenáculo, procede del Apóstol Pablo, quien, sin ser testigo presencial, escribió lo que se conservaba como misterio sagrado en la joven comunidad cristiana y se celebraba en el culto divino.

    YouCat, n. 210


    "¡Tú serás transformado en mí!"

    Era como si oyera una voz de lo alto: "Soy el alimento de los fuertes; ¡crece y aliméntate entonces de mí! Pero tú no me transformarás en ti como un alimento corporal, sino que tú serás transformado en mí".

    San Agustín, Doctor de la Iglesia


    La Santa Misa nos hace considerar la vida, pasión y muerte de Jesús.







    La Santa Misa nos hace considerar la vida, pasión y muerte de Jesús, a la cual le sigue su gloriosa resurrección, con la diferencia de que todo esto fue vivido por la humanidad de Cristo y se cumplió durante el transcurso de 33 años, pasados realmente en las diferentes vicisitudes de la vida, mientras que en la Santa Misa, místicamente y en un breve espacio de tiempo, se renueva todo, en un estado de verdadero aniquilamiento, en el que las especies sacramentales contienen a Jesús vivo y verdadero, hasta que no lleguen a consumirse; de manera que después ya no existe su presencia sacramental en nuestros corazones, sino que regresa al seno de su divino Padre, como cuando resucitó de la muerte. Y luego, al ser consagradas nuevamente en la Santa Misa otras especies, desciende de nuevo a tomar el estado de víctima de paz y de amor propiciatorio, por lo que se renueva su estado sacramental para provecho nuestro, como viadores, y para satisfacción y gloria de su eterno Padre.

    Así, en el sacramento, nos recuerda la resurrección de nuestros cuerpos a la gloria, ya que, como él, cesando su estado sacramental se va a residir al seno de su Padre, así las almas humanas, cesando su estado de vida presente, pasarán a morar eternamente en las moradas del cielo en el seno de Dios, mientras que nuestros cuerpos se consumarán al igual que las especies sacramentales, como si ya no tuvieran existencia; pero después, con un prodigio de la omnipotencia de Dios, adquirirán la vida el día de la Resurrección Universal, y unidos a la propia alma se irán a gozar, si fueron buenos, la eterna bienaventuranza de Dios; mas en el caso contrario, se apartarán de Dios, para sufrir los más atroces y eternos tormentos.

    Sierva de Dios Luisa Piccarreta; Diario, volumen 1

    ¿En qué se transforman los que reciben la Eucaristía? En cuerpo de Cristo.

    Con la comunión eucarística la Iglesia consolida también su unidad como cuerpo de Cristo. San Pablo se refiere a esta eficacia unificadora de la participación en el banquete eucarístico cuando escribe a los Corintios: "Y el pan que partimos ¿no es comunión con el cuerpo de Cristo? Porque aun siendo muchos, un solo pan y un solo cuerpo somos, pues todos participamos de un solo pan" (1 Co 10, 16-17). El comentario de san Juan Crisóstomo es detallado y profundo: "¿Qué es, en efecto, el pan? Es el cuerpo de Cristo. ¿En qué se transforman los que lo reciben? En cuerpo de Cristo; pero no muchos cuerpos sino un sólo cuerpo. En efecto, como el pan es sólo uno, por más que esté compuesto de muchos granos de trigo y éstos se encuentren en él, aunque no se vean, de tal modo que su diversidad desaparece en virtud de su perfecta fusión; de la misma manera, también nosotros estamos unidos recíprocamente unos a otros y, todos juntos, con Cristo". La argumentación es terminante: nuestra unión con Cristo, que es don y gracia para cada uno, hace que en Él estemos asociados también a la unidad de su cuerpo que es la Iglesia. La Eucaristía consolida la incorporación a Cristo, establecida en el Bautismo mediante el don del Espíritu (1 Co 12, 13.27).

    San Juan Pablo II; Carta Encíclica Ecclesia de Eucharistia, n. 23.

    Debéis conocer lo que debéis recibir a diario.

    Debéis conocer lo que habéis recibido, lo que vais a recibir y lo que debéis recibir a diario. Este pan que vosotros veis sobre el altar, santificado por la palabra de Dios, es el Cuerpo de Cristo. Este cáliz -mejor, lo que contiene el cáliz-, santificado por la palabra de Dios, es la Sangre de Cristo. Por medio de estas cosas quiso el Señor dejarnos su Cuerpo y Sangre, que derramó para la remisión de nuestros pecados.

    San Agustín; Sermón 227: BAC 447, 285
    "¡Ofreciéndonos como hostia viva...!"







    Invocando la materna protección de María Santísima, pidamos que cada vez que participemos en la Eucaristía nos hagamos también testigos de la caridad, que responde al mal con el bien (cf. Rm 12,21), ofreciéndonos como hostia viva a quien amorosamente se entregó por nosotros. Caminemos a la luz de Cristo, que es el que puede destruir la tiniebla del error. Supliquémosle que, con el valor y la reciedumbre de los santos, lleguemos a dar una respuesta libre, generosa y coherente a Dios, sin miedos ni rencores. Amén.

    Homilía del Santo Padre Benedicto XVI
    Plaza de la Revolución José Martí, La Habana

    Evangelio del día sábado 23a semana del tiempo ordinario


     

    San Francisco Ch‘oe Kyong-hwam , Beato Pedro Cristóbal FavergeMás...

    Carta I de San Pablo a los Corintios 10,14-22.

    Queridos míos, eviten la idolatría.
    Les hablo como a gente sensata; juzguen ustedes mismos lo que voy a decirles.
    La copa de bendición que bendecimos, ¿no es acaso comunión con la Sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es comunión con el Cuerpo de Cristo?
    Ya que hay un solo pan, todos nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo Cuerpo, porque participamos de ese único pan.
    Pensemos en Israel según la carne: aquellos que comen las víctimas, ¿no están acaso en comunión con el altar?
    ¿Quiero decir con esto que la carne sacrificada a los ídolos tiene algún valor, o que el ídolo es algo?
    No, afirmo sencillamente que los paganos ofrecen sus sacrificios a los demonios y no a Dios. Ahora bien, yo no quiero que ustedes entren en comunión con los demonios.
    Ustedes no pueden beber de la copa del Señor y de la copa de los demonios; tampoco pueden sentarse a la mesa del Señor y a la mesa de los demonios.
    ¿O es que queremos provocar los celos del Señor? ¿Pretendemos ser más fuertes que él?


    Salmo 116(115),12-13.17-18.

    ¿Con qué pagaré al Señor
    todo el bien que me hizo?
    Alzaré la copa de la salvación
    e invocaré el nombre del Señor.

    Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
    e invocaré el nombre del Señor.
    Cumpliré mis votos al Señor,
    en presencia de todo su pueblo.


    Evangelio según San Lucas 6,43-49.

    Jesús decía a sus discipulos:
    «No hay árbol bueno que dé frutos malos, ni árbol malo que dé frutos buenos:
    cada árbol se reconoce por su fruto. No se recogen higos de los espinos ni se cosechan uvas de las zarzas.
    El hombre bueno saca el bien del tesoro de bondad que tiene en su corazón. El malo saca el mal de su maldad, porque de la abundancia del corazón habla la boca.
    ¿Por qué ustedes me llaman: 'Señor, Señor', y no hacen lo que les digo?
    Yo les diré a quién se parece todo aquel que viene a mí, escucha mis palabras y las practica.
    Se parece a un hombre que, queriendo construir una casa, cavó profundamente y puso los cimientos sobre la roca. Cuando vino la creciente, las aguas se precipitaron con fuerza contra esa casa, pero no pudieron derribarla, porque estaba bien construida.
    En cambio, el que escucha la Palabra y no la pone en práctica, se parece a un hombre que construyó su casa sobre tierra, sin cimientos. Cuando las aguas se precipitaron contra ella, en seguida se derrumbó, y el desastre que sobrevino a esa casa fue grande.»

    Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.



    Bulle

    Santa Gertrudis de Helfta (1256-1301)
    monja benedictina
    El Heraldo, Libro III (SC 143. Œuvres spirituelles, Cerf, 1968), trad. sc©evangelizo.org


    Tener como deseo únicamente la voluntad de Dios

    Con el texto de Isaías “Darás gloria a Dios siguiendo tus caminos” (cf. Is 51,7), Gertrudis comprendió que el que reflexiona con anterioridad sobre lo que va a hacer o decir, y viendo que no es de ninguna utilidad refrena su ímpetu, tendrá una triple ventaja. Primero, (…) le es dado encontrar en Dios las más suaves delicias. Segundo, los pensamientos malvados tendrán menos fuerza sobre él. Tercero, en la vida eterna el Hijo de Dios le acordará una más abundante participación a los frutos de esta eminente santidad de vida, que le hace hacer frente con imponente nobleza a la tentación y a triunfar gloriosamente. (…)
    Con el texto “He aquí, ya tiene su recompensa con él” (cf. Is 40,10), Gertrudis comprendió que, en su amor, el Señor es él mismo la recompensa de sus elegidos. Prodigándose con tanta dulzura que el alma que lo ama puede decir de verdad que, por efecto de la extrema bondad del Señor, es recompensada mucho más allá de todo mérito. “Y su obra está ante él”, significa que habiéndose remitido enteramente a la divina Providencia, en toda acción tiene el único deseo que la voluntad de Dios le acuerde ser como perfecta ante él. (…) Ella comprendió que el que haga sinceramente penitencia de todo lo que haya cometido u omitido y se disponga a obedecer los preceptos de Dios, será verdaderamente santificado ante Dios. (…)
    Con el texto “Canten al Señor un cántico nuevo” (cf. Is 42,10), comprendió que cuando canta al Señor un cántico nuevo, pone en su canto el impulso de un don interior. Esa gracia del impulso le viene de Dios, por eso, el acto nuevo que resulta será agradable a Dios.
    (EDD)

    Reflexión sobre el cuadro

    Todos sabemos que la parte más importante de un edificio es aquella que casi nunca vemos: sus cimientos. Una casa puede estar decorada con mucho gusto y tener un aspecto impresionante desde la calle, pero si sus cimientos son débiles, todo lo que se ha construido sobre ellos es vulnerable. Lo mismo ocurre con nuestras vidas. Podemos dedicar mucho tiempo a ocuparnos de lo visible (nuestro trabajo, nuestras posesiones, nuestra reputación, la imagen que proyectamos a los demás) mientras descuidamos la pregunta más profunda: ¿sobre qué se asienta realmente mi vida?

    Jesús nos ofrece esta impactante imagen en el Evangelio de hoy. Dos casas pueden parecer muy parecidas cuando el tiempo está en calma. Solo cuando el río crece y la crecida se abalanza contra ellas se hace evidente la diferencia. Una se mantiene en pie; la otra se derrumba. La diferencia está bajo tierra. Una se ha construido sobre la roca. Jesús nos recuerda que la fe no es simplemente algo decorativo que añadimos a una vida por lo demás ajetreada. Nuestra relación con Él debe ser el cimiento sobre el que se asienta todo lo demás. Escuchar las palabras de Jesús, rezar, recibir los sacramentos e intentar vivir según sus enseñanzas hace que esos cimientos se afunden poco a poco.

    Y llegarán las tormentas. Ninguno de nosotros pasa por la vida sin sufrir decepciones, pérdidas, incertidumbre o momentos en los que lo que antes parecía seguro empieza a tambalearse. Es entonces cuando descubrimos sobre qué hemos construido realmente nuestras vidas.

    El cuadro que te presentamos hoy, obra de Maximilien Luce, representa La construcción del Sagrado Corazón en 1888, cuando la gran basílica se alzaba sobre Montmartre. Luce estaba fascinado por el aspecto cambiante del París moderno y solía pintar a obreros, obras de construcción y a los hombres corrientes cuyo trabajo físico estaba transformando la ciudad. Aquí no nos encontramos con el Sacré-Cœur de un blanco resplandeciente tal y como lo conocemos hoy en día. En su lugar, lo vemos aún en construcción: piedra, tierra, andamios y obreros. La belleza que finalmente se alzará sobre París depende, ante todo, del trabajo paciente y en gran parte invisible que supone crear algo sólido bajo ella.

    Probablemente, muchos de vosotros habréis visitado la Basílica del Sacré-Cœur de Montmartre. Su construcción comenzó en 1875, tras la Guerra Franco-Prusiana y los trastornos que había sufrido Francia. La adoración eucarística perpetua comenzó allí en 1885, cuando la iglesia aún se encontraba en obras. La basílica fue consagrada finalmente en 1919.

    Hay algo hermoso en ello: ¡la oración comenzó antes de que se terminara el edificio! Se estaban sentando los cimientos espirituales mientras aún se colocaban las propias piedras. La pintura de Luce se convierte, por tanto, en una imagen poderosa para el Evangelio de hoy. Nosotros también somos obras en construcción. Puede que aún haya andamios en algunas partes de nuestras vidas; puede que haya cosas que necesiten reforzarse, repararse o volver a empezar. Dios sigue construyéndonos.

    by Padre Patrick van der Vorst

    Oración

    Señor y Guía de mi existencia,
    Hoy me acerco a ti con un corazón honesto, buscando solidez en un mundo que cambia constantemente. Reconozco que a veces camino sobre terreno inestable, dejándome llevar por las dudas, las prisas o las opiniones de los demás.
    Por eso, hoy te pido que seas mi roca y mi fundamento.
    Dame la sabiduría para construir mi vida sobre bases firmes: la verdad, el amor, la rectitud y la paz interior. Ayúdame a descubrir mi verdadero propósito y a alinear mis decisiones diarias con aquello que edifica mi alma y hace bien a quienes me rodean.
    Sana mis raíces para que ningún viento de adversidad me logre derribar. Cuando llegue la confusión, sé tú mi claridad; cuando llegue la debilidad, sé tú mi fuerza. Que mis pensamientos, palabras y acciones nazcan de un centro lleno de luz, convicción y gratitud.
    Enséñame a vivir con arraigo, a valorar el presente y a caminar con la certeza de que mi vida tiene un valor único y un sentido profundo. Pongo en tus manos mis proyectos, mis relaciones y mi destino.
    Que tu guía sea el cimiento eterno de mi hogar y de mi ser.

    Amén.