Seleccionada entre más de 400 propuestas, la canción
"Confía, yo he vencido al mundo" se convirtió en el himno oficial de
la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de 2027
El himno oficial de la próxima Jornada Mundial de la
Juventud (JMJ), que se celebrará del 3 al 8 de agosto de 2027 en Seúl, Corea
del Sur, se publicó el 3 de agosto de 2026, justo un año antes de la
inauguración de este encuentro mundial. Inspirado en el tema bíblico elegido
para el evento de este año, se titula "Confía, yo he vencido
al mundo".
Seleccionada entre 434 propuestas, esta composición del
músico coreano Francis Jiyoon Kim constituye una herramienta de preparación
espiritual para los jóvenes que participarán en esta primera Jornada Mundial de la Juventud desde
la celebrada en Lisboa en 2023. En su versión internacional, los coros coreanos
han incorporado siete idiomas: coreano, inglés, latín, italiano, francés,
español y portugués.
Este himno es una invitación a caminar en la luz de Cristo,
tejiendo un vínculo entre la tradición cristiana y la cultura coreana,
representada en particular por el uso de instrumentos tradicionales. La imagen
del sol naciente en el Este evoca el papel de Asia como anfitriona de este
evento global.
El estribillo se inspira en las palabras de Jesús:
"Ustedes son la luz del mundo" y "Tengan ánimo, yo he vencido al
mundo" (Confícate, ego vici mundum). Estas referencias bíblicas nos
recuerdan que los discípulos de Cristo están llamados a ser testigos de
esperanza, incluso en medio del miedo, las dificultades y la oscuridad.
Finalmente, la oración repetida "Hágase tu
voluntad" expresa una entrega total a Dios, haciendo eco del Padrenuestro.
El himno enfatiza que, incluso cuando el desaliento o el sufrimiento parecen
abrumadores, la Palabra de Dios sigue siendo fuente de gracia y esperanza. Esta
canción busca, por lo tanto, llegar a los jóvenes marcados por numerosas
vulnerabilidades psicológicas, particularmente en Corea del Sur, donde los
estudiantes enfrentan una intensa presión con respecto a su futuro profesional.
Los preparativos se están intensificando
Un año antes de la segunda Jornada Mundial de la Juventud
que se celebrará en Asia, tras las de Manila en 1995, el comité organizador
local inicia una nueva fase de preparación, pasando de la planificación a la
implementación concreta. Los equipos trabajan ahora en todos los aspectos del
evento: acogida de los peregrinos, alojamiento, transporte, seguridad,
asistencia médica, comunicación y cooperación internacional.
El riesgo de una ola de calor está generando preocupación,
tres años después del fiasco del Jamboree Scout Mundial celebrado en el país en
agosto de 2023. Miles de scouts tuvieron que ser evacuados debido al calor, y
la falta de apoyo logístico y médico provocó una crisis política en Corea del
Sur.
Ante el fracaso de esta reunión, el actual presidente de
Corea del Sur, Lee Jae-myung, protestante, se comprometió personalmente a
garantizar el éxito de la Jornada Mundial de la Juventud. Fue recibido por el
Papa León XIV en el Vaticano el 15 de junio , tras asistir a una misa
por la reconciliación intercoreana celebrada en Roma.
Además del encuentro final en Seúl, las "Jornadas en
las Diócesis", organizadas del 29 de julio al 2 de agosto de 2027 en
quince diócesis coreanas, permitirán a los participantes descubrir la fe, la
cultura y la hospitalidad de las comunidades locales.
Se espera que estas Jornadas Mundiales de la Juventud
incluyan una visita del Papa León XIV al país. La última visita papal a Corea
del Sur tuvo lugar en el verano de 2014. En aquella ocasión, el Papa Francisco
participó en la Jornada Asiática de la Juventud, una especie de versión
continental de la Jornada Mundial de la
Juventud.
1Palabra que fue dirigida a Jeremías de parte del Señor.
2Esto dice el Señor, Dios de Israel:
—Escríbete en un libro todas las palabras que te he dicho.
12Esto dice el Señor:
«Tu fractura no tiene remedio, tu herida, incurable.
13No hay quien absuelva tu causa,
no hay medicina que cure tu llaga.
14Todos tus amantes te olvidaron,
ya no te pretenden porque te herí con herida de enemigo, con castigo atroz, por
la multitud de tus iniquidades, porque tus pecados han sido tremendos.
15¿Por qué gritas por tu quebranto?
No hay remedio para tu dolor. Por la multitud de tus iniquidades, pues tus
pecados han sido tremendos, he hecho contigo esto.
18Por eso, así dice el Señor:
«Haré volver a los deportados de las tiendas de Jacob, tendré misericordia de
sus moradas, será reedificada la ciudad sobre sus colinas, y el palacio se
asentará en su sitio.
19De ellos saldrán cantos de alabanza
y clamor de gente alegre. Haré que se multipliquen y no disminuyan, los honraré
y no serán despreciados.
20Sus hijos serán como antes,
ante Mí se mantendrá firme su comunidad, y castigaré a todos sus opresores.
21De ella surgirá su jefe,
y de su seno saldrá quien la gobierne. Le mandaré acercarse y él buscará mi
arrimo, pues ¿quién por su cuenta se atrevería a acercarse a Mí? —oráculo del
Señor—. 22Vosotros seréis mi pueblo,
22Y enseguida Jesús mandó a los
discípulos que subieran a la barca y que se adelantaran a la otra orilla,
mientras él despedía a la gente.
23Y, después de despedirla, subió al
monte a orar a solas. Cuando se hizo de noche seguía él solo allí.
24Mientras tanto, la barca ya se
había alejado de tierra muchos estadios, sacudida por las olas, porque el
viento le era contrario.
25En la cuarta vigilia de la noche
vino hacia ellos caminando sobre el mar.
26Cuando le vieron los discípulos
andando sobre el mar, se asustaron y dijeron:
—¡Es un fantasma! —y llenos de miedo empezaron a gritar.
27Pero al instante Jesús les habló:
—Tened confianza, soy yo, no temáis.
28Entonces Pedro le respondió:
—Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas.
29—Ven —le dijo él.
Y Pedro se bajó de la barca y comenzó a andar sobre las aguas en dirección a
Jesús.
30Pero al ver que el viento era muy
fuerte se atemorizó y, al empezar a hundirse, se puso a gritar:
—¡Señor, sálvame!
31Al instante Jesús alargó la mano,
lo sujetó y le dijo:
—Hombre de poca fe, ¿por qué has dudado?
32Y cuando subieron a la barca se
calmó el viento.
33Los que estaban en la barca le
adoraron diciendo:
—Verdaderamente eres Hijo de Dios.
34Acabaron la travesía y llegaron a
tierra a la altura de Genesaret.
35Al reconocerlo los hombres de aquel
lugar mandaron aviso a toda la comarca y le trajeron a todos los que se sentían
mal,
36y le suplicaban poder tocar aunque
sólo fuera el borde de su manto. Y todos los que lo tocaron quedaron sanos.
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(Nota: Se pueden utilizar también las siguientes lecturas)
·Primera
Lectura
Ezequiel 3:17-21
17—Hijo de hombre, te he puesto como
centinela de la casa de Israel. Cuando recibas una palabra de mi boca, se la
anunciarás de mi parte.
18Si digo a un malvado: «Vas a
morir», y tú no le adviertes ni le insistes para que se convierta de su mal
camino y viva, el impío morirá por su culpa, pero demandaré su sangre de tu
mano.
19Si, por el contrario, adviertes al
malvado y no se convierte de su iniquidad y de su mal camino, él morirá por su
culpa, pero tú habrás salvado tu alma.
20Y si el justo se aparta de su
justicia y comete una iniquidad, pondré ante él un obstáculo y morirá. Como no
le advertiste, morirá por su pecado y no se tendrán en cuenta las obras justas
que había hecho. Pero demandaré su sangre de tu mano.
21Sin embargo, si adviertes al justo
para que no peque y no peca, ciertamente vivirá porque atendió la advertencia y
tú habrás salvado tu alma.
·Salmo
Responsorial
Salmo 117:1-2
1¡Aleluya!
Alabad al Señor todas las naciones, aclamadlo todos los pueblos.
2Porque firme es con nosotros su
misericordia,
la fidelidad del Señor permanece para siempre.
·Evangelio
Mateo 9:35--10:1
935Jesús recorría todas las ciudades y aldeas enseñando en sus sinagogas,
predicando el Evangelio del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias.
36Al ver a las multitudes se llenó de compasión por ellas, porque estaban
maltratadas y abatidas como ovejas que no tienen pastor.
37Entonces les dijo a sus discípulos:
—La mies es mucha, pero los obreros pocos.
38Rogad, por tanto, al señor de la mies que envíe obreros a su mies.
101Habiendo llamado a sus doce discípulos, les dio potestad para expulsar a
los espíritus impuros y para curar todas las enfermedades y dolencias.
Transcurridos poco más de 30 años desde el nacimiento de la secta, Fray José Torrubia publicó una primera advertencia con sus intenciones, engaños y prácticas.
Un momento de la ceremonia de investidura del Gran Maestre de la Gran Logia Unida de Inglaterra, una de las instituciones masónicas más influyentes.
El nacimiento y la expansión de la masonería han generado durante tres siglos una ingente cantidad de literatura que oscila entre la investigación y la especulación.
Apenas habían transcurrido dos décadas desde su origen en Londres, en 1717, cuando Clemente XII promulgó en 1738 la bula In eminenti, primera condena pontificia contra la masonería. Catorce años después, un franciscano hoy casi olvidado, fray José Torrubia, publicó Centinela contra franc-massones, la que probablemente constituye la primera gran respuesta española a la secta.
El libro se abre con un extenso Discurso en el que Torrubia intenta reunir la información disponible entonces sobre una organización envuelta en el secreto. Su punto de partida resulta revelador: “De la masonería mucho no se sabe, pero mucho no se ignora”. Partiendo de esa base, Centinela recopilará las bulas pontificias, la pastoral de Pedro María Justiniani, Obispo de Vintimilla, y diversas noticias europeas que explican por qué la Iglesia y numerosos Estados contemplaban a la Iglesia como un fenómeno peligroso. El motivo, escribe, era urgente: “El incremento que va tomando la invención de los francmasones obliga a nuestra Santa Madre Iglesia y a muchos soberanos a desterrarla y precaverla en sus dominios”.
Transcurridos cerca de tres siglos desde su publicación, la obra de Torrubia constituye un aporte fundamental en torno a los primeros pasos de la masonería, pero especialmente para conocer cómo la Iglesia observaba un fenómeno crucial prácticamente en tiempo real.
Precisamente por la ausencia de información pública que hoy sí difunde la secta en mayor o menor medida, el franciscano parece encontrarse “entre la espada y la pared”, como si tuviese una lucha interna entre la necesidad de ofrecer con premura esa primera respuesta española, hacerlo con rigor y, al mismo tiempo, sin prácticamente fuentes. Términos como “incremento” o “invención” no hacen sino corroborar lo novedoso del fenómeno.
Es por ello que sus páginas no están exentas de imprecisiones hoy refutadas, como puede ser la responsabilidad del Lord Protector de Inglaterra, Irlanda y Escocia, el puritano Oliver Cromwell, en la fundación de la masonería. Si bien este falleció sesenta años antes de la fundación formal de la secta, historiadores especializados hoy en la masonería y su relación con la Iglesia como Alberto Bárcena sí afirman en que esta es incomprensible sin Lutero y sus ramificaciones, hasta el punto de ser constituida por clérigos protestantes de diferentes confesiones.
Al mismo tiempo, del estudio de Torrubia también se obtienen abundantes pruebas de honestidad intelectual. Muestra de ello será su propio reconocimiento de que “de la masonería mucho no se sabe, pero mucho no se ignora”: su intención no es ofrecer una enciclopedia de la masonería a 30 años de su fundación, sino prevenir con lo que por entonces podía saberse.
Una honestidad que se refleja en última instancia en el rechazo del franciscano a emplear fuentes falsas que corroboraban sus tesis. Él mismo advierte de que “cuando iba a salir a luz esta Centinela, se publicó en la Gazeta un Juicio dogmático-moral sobre las cinco proposiciones de la perniciosa y pestilencial secta de los francmasones. Yo no lo he hecho, porque sé que las tales proposiciones son falsamente atribuidas a los francmasones”.
El secreto alimentaba la incertidumbre
El mismo título de Centinela pretende prevenir a los fieles de las prácticas y engaños que entonces se atribuía a la masonería. En su comentario previo al discurso prologético de Torrubia, el archivero franciscano Juan Picazo se detiene para definir el mismo título de Centinela como una obra “que da gritos para que velen, estén alerta y sobre las armas los hijos de la militante Iglesia”.
Precisamente por ello, Centinela no busca reunir todo el saber disponible sobre los peligros, ritos, prácticas y secretos de la masonería, sino difundir aquello que se dice de ella o se afirma saber en las fuentes de la época para prevenir a los fieles.
Muestra de ello serán sus dieciséis afirmaciones de lo que por entonces era público sobre los llamados “francmasones”, entre ellas, que “hacen y reciben por autoridad privada un juramento detestable, profanando el nombre de Dios” o “que ocultan su secreto a las potestades superiores contra todo derecho”. Será precisamente ese secreto el que alimente la incertidumbre y las más variadas acusaciones entre la sociedad: “Aunque no se sepa lo que sin duda será peor, es suficientísimo para calificar el reato de los francmasones”, escribía el franciscano.
"Adán fue francmasón"
Que el objetivo de Centinela sea prevenir a los fieles antes que revelar los secretos de la masonería no significa que Torrubia renuncie a investigar sus orígenes y algunos de los mitos asociados. De hecho, uno de los primeros blancos de su crítica es el relato de los orígenes con el que, según sostiene, algunos masones pretendían dotar a la secta de una antigüedad casi tan remota como la propia humanidad.
Junto con otras tradiciones masónicas del siglo XVIII, uno de los textos universalmente aceptados como génesis documental de la masonería son las llamadas “Constituciones de Anderson”, redactadas por el pastor calvinista James Anderson (1679-1739) y firmadas por Jean-Theophile Desanguliers (1683-1744), Gran Maestro adjunto al Gran Maestro de la Gran Logia de Londres, Duque de Warton, y ministro de los anglicanos.
En este y otros documentos, la masonería se refiere a Adán como su “primer Padre, creado a imagen de Dios, Gran Arquitecto del Universo”, y reconocen que “siempre cuidaron los masones” de realizar su “Magno Proyecto”, desde Adán hasta el diluvio.
El mismo Torrubia lo recoge así: “Dicen que Dios crio a Adán y al mismo tiempo lo hizo francmasón”, escribe. A partir de entonces, sostiene que algunos autores masones hacían descender la institución por una larga cadena de personajes bíblicos —Caín, Set, Jubal, Enoc o los patriarcas antediluvianos— hasta llegar a Moisés y Salomón, e incluso atribuían la condición de francmasones a reyes, emperadores y pontífices.
Una reconstrucción histórica que, según Torrubia y las mismas evidencias, carece de todo fundamento. “En todo desvarían, con tan poco fundamento alegan a unos a su compañía como excluyen a otros de ella”, sentencia, argumentando a continuación que se trataba de una genealogía imaginaria destinada a revestir de autoridad una organización cuya verdadera aparición situaba él mismo -erróneamente- en la Inglaterra del siglo XVII.
El ejemplo que más ridiculiza es el de Sansón. Según explica, algunos masones sostenían que el juez de Israel había perdido su condición de francmasón por revelar a Dalila el secreto de su fuerza. Torrubia aprovecha esa interpretación para volverla contra ellos: si Sansón deja de ser modelo por no guardar el secreto, ¿cómo puede convertirse al mismo tiempo en ejemplo para justificar un juramento que obliga incluso a dejarse matar antes que revelar los misterios de la logia? La contradicción le parece tan e vidente que apenas necesita comentarla: “¿No es esto lo mejor?”, escribe con sarcasmo.
La secta, por encima de la religión
Entre las objeciones de carácter teológico que formula Torrubia, un ocupa un lugar destacado, como es la obligación de mantener el credo a cada nuevo integrante.
Para el franciscano, el hecho de que la masonería admitiera a hombres de distintas confesiones y exigiera a todos mantener fidelidad a la institución suponía diluir la verdad religiosa en favor de una fraternidad común. Por ello, una de sus grandes observaciones críticas será la advertencia de cómo los masones “obligan, debajo de juramento, a todos los que entran a mantenerse en su creencia, sean luteranos, calvinistas, ateístas o judíos, teniendo por buenas todas las sectas y religiones”.
¿Alguna vez te has preguntado qué acciones de las que haces
repetidamente pueden ser una ruta de escapismo alejándote de tu relación con
Dios sin saberlo?
El escapismo se ha convertido en una epidemia silenciosa
afectando a la mayoría de la población mundial, evitando a toda costa el dolor,
tanto físico como espiritual para impedirnos centrarnos en lo que
verdaderamente importa, pues esta constante estimulación ha erosiona nuestra
capacidad de estar a solas con nosotros mismos y procesar nuestros pensamientos
en silencio.
Dicha epidemia de la cual nos habla Gabriel González, host
de podcast Unbound y el hermano José Andrés
González, nos invita a cuestionar nuestras actividades cotidianas y evaluar si
estas se han convertido en una adicción normalizada para escapar de la
realidad, haciendo a un lado las emociones, nuestro dolor interno y la soledad que
cada vez ataca más a la sociedad.
Escapes invisibles, ¿hacia dónde encaminamos la vida?
El hermano José, propone que debemos ser cuidadosos, ya que
no todas las actividades de escape son necesariamente negativas, algunas son
positivas; sin embargo, pueden convertirse en mecanismos de huida para no
sentir el dolor o la insatisfacción.
Confrontar para sanar
El mensaje central que comparte Gabriel González es que la
libertad real no consiste en encontrar un escape mejor, sino en dejar de
necesitar escapar. La constante estimulación nos impide mirar de frente al
dolor, que es el único camino genuino hacia la salud mental, la paz interior y
la verdadera felicidad.
Solo de esta manera podremos sanar nuestra vida interior,
nuestras dificultades e incluso aquellos hábitos negativos o positivos que se
han convertido en una adicción.
A continuación te mostramos algunos pasos para evitar el
escapismo y caminar desde nuestra realidad.
1Hacer verdad con la vida propia
"Sin silencio es imposible hacer verdad con la propia
vida". Es necesario dedicar tiempo a la reflexión durante la rutina, de
esta manera tendremos más claridad sobre dónde estamos parados y en qué nos
refugiamos, explicó el hermano José.
2Desahogar todo
Es necesario sacar todo lo que está en nuestra mente y
plasmar nuestros hábitos cotidianos para poder reflexionar sobre ello; esto
puede hacerse, por ejemplo, por medio de la escritura, según la recomendación
de muchos especialistas.
Una vez que se escribe todo, podemos tener un panorama que
contemplar, y así detectar qué nos está motivando a hacer lo que hacemos en el
día a día: qué hacemos por pasión, rutina o salud, y qué hacemos por escapar
del dolor. Lograr esto es un reto importante ya que, por más natural que
parezca, existen vicios aceptados por la sociedad que se convierten en algo
"normal", por ejemplo, el exceso de trabajo, lo disfrazamos de
productividad; el exceso de deporte, lo vemos como una vida sana.
3Aprender a descansar
El hermano José, destaca que, en la actualidad, confundimos
el descanso con el escape. Sin embargo, al escapar de nuestra propia vida,
nunca encontraremos felicidad.
La gratificación instantánea viene a promover en nosotros
una necesidad constante de estímulos que nunca terminarán por ser suficientes,
el hermano describe a este suceso como una "anestesia existencial",
misma que nos hace perder la sensibilidad al dolor, a la vida y a la alegría
verdadera.
4Permitir que Jesús nos guíe
Finalmente, debemos optar por permitir que Jesús sea parte
de nuestra vida, sin verlo como una “solución mágica”, sino más bien, un
acompañante que entra directamente en el vacío del ser humano para sostenerlo
durante el proceso de sanación.
De esta manera podremos hacerle frente a nuestras ataduras,
permitiéndonos vivir con calma, ver lo que nos impide avanzar y lo que podemos
fortalecer en nuestra vida interior.
El seminario de Segorbe convertido en centro de acogida ante
los incendios en España
“En medio del cansancio y el sufrimiento, aparece la belleza
de la humanidad”, afirma el capellán de un colegio español que se ha convertido
en centro de acogida
El servicio de los voluntarios, el compromiso de las
instituciones, las oraciones, los gestos de apoyo y cercanía y las palabras de
ánimo son bálsamo para los vecinos evacuados de sus casas por el incendio de la
Vall d’Uixó.
120 de ellos han sido alojados esta semana en el antiguo
seminario de la localidad española de Segorbe. Allí hacen piña, compartiendo
sufrimientos y esperanzas.
Algunos miran una y otra vez en sus teléfonos móviles las
imágenes de las cámaras de seguridad de sus casas temiendo que el fuego se
acerque demasiado a ellas.
Las noticias de la televisión roban lágrimas entre los más
mayores, que con los niños son los que menos parecen entender lo que están
viviendo.
Sin embargo, la situación cuestiona a todos. Una desplazada
atea comenta lo que está descubriendo estos días con José Salas, el capellán
del colegio que se ha convertido provisionalmente en su hogar.
“Es una situación de mucho sufrimiento -explica a Aleteia el
sacerdote-. Pero en medio del cansancio y el sufrimiento, aparece la belleza de
la humanidad y se hace presente la misericordia y la ternura de Dios de una
manera especial”.
Courtesy of José Salas
Oración
La tarde de este jueves, la capilla del seminario ha abierto
sus puertas para la celebración de una Eucaristía.
“Suspendemos las misas del pueblo e invitamos a todo el
mundo a esta iglesia, que normalmente no está abierta, a unirse para pedir ante
los sufrimientos de estos días y dar gracias por poder vivir esta situación que
también puede acercar a Dios”, destaca Salas.
El obispo de Segorbe-Castellón, Casimiro López Llorente, ha
invitado a unirse espiritualmente a los más afectados por el incendio a través
de esta oración:
Dios todopoderoso y Padre de misericordia, ponemos en tus
manos a todas las personas afectadas por el incendio que asola nuestra
tierra.
Protege a quienes han tenido que dejar sus hogares,
fortalece a quienes viven con angustia e incertidumbre y consuela a
quienes han sufrido pérdidas de sus viviendas, de sus bienes y de tantos
recuerdos de su vida.
Bendice y sostiene a todos los que trabajan sin
descanso para apagar el fuego y socorrer a la población.
Concede condiciones favorables para extinguir pronto el
incendio, preserva la riqueza de la creación que nos has confiado y
ayúdanos a vivir estos momentos con esperanza, solidaridad y confianza en
tu providencia.
Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Solidaridad
La colaboración entre personas e instituciones ha permitido
ofrecer apoyo y recursos humanos y económicos a los más afectados por el fuego,
fuera de control seis días después de su inicio.
Este incendio forestal ya ha quemado unas 10 mil hectáreas y
ha obligado a evacuar a miles de vecinos de Chóvar, Almedíjar, Azuébar, Eslida,
Torralba del Pinar y otras poblaciones de la Sierra de Espadán, según el gobierno valenciano.
Más de un centenar han podido quedarse en la hospedería del
seminario de Segorbe, que la Iglesia ha puesto gratuitamente a su disposición.
Voluntarios de la Cruz Roja están llevando cada día las
comidas a los alojados. Y ellos mismos se organizan para servirlas por
turnos.
Algunos ya han podido volver a sus casas y el obispado no
descarta poder acoger a nuevos evacuados en las próximas horas o días.
Las autoridades de las zonas también están colaborando y
haciéndose presentes en los centros de acogida.
El obispo López Llorente ha pedido a la patrona de
Segorbe-Castellón, la Virgen de la Cueva Santa, que ayude a vivir “estos
momentos con fe, solidaridad y caridad fraterna”.
Los métodos de primer anuncio logran conversos, el discipulado genera cristianos maduros... lo que falta, en medio, es el catecumenado.
Tote Barrera, en el Transforma 2026 en Compostela, habla del catecumenado, entre el kerigma y el discipulado
Tote Barrera, de la asociación Nunc Coepi, convocante del encuentro Transforma 2026 de Nueva Evangelización y bloguero habitual en ReligionEnLibertad ("Una Iglesia provocativa"), insistió en su ponencia en Santiago de Compostela sobre lo que considera que es un gran hueco o "eslabón perdido", que la Iglesia española ya trabaja algo pero no suficientemente.
"Es lo que hay entre el primer anuncio y el discipulado", explicó.
Primer anuncio, discipulado... y lo de en medio
El primer anuncio puede ser un método evangelizador como Alpha, Cursillos, las catequesis iniciales neocatecumenales, el Seminario de las 7 Semanas... explica que Dios ama al hombre y que Cristo muere para salvar a cada uno del pecado y de la muerte y darle Espíritu Santo, vida nueva y comunidad. El primer anuncio busca suscitar un enamoramiento de Jesús y una experiencia de Dios. Hace que muchos tibios o alejados se apasionen por Dios.
El discipulado es lo que vive quien quiere crecer como cristiano maduro: a los pies de su Señor Jesús (y de maestros humanos, cristianos veteranos) aprende doctrina, adquiere hábitos, compromisos, vida de entrega, madura su vocación, aprende a escuchar a Dios y obedecerle. A menudo implica cierto nivel de convivencia o comunidad: se aprende conviviendo con cristianos maduros. Sobre el tema cita el libro Discipular, de Josué Fonseca, de la Comunidad Fe y Vida (Editorial Monte Carmelo, 2026).
Falta una cosa en medio, lo que se hace habitualmente con los paganos que quieren hacerse cristianos. Se le puede llamar un catecumenado... aunque debería poder aplicarse también a bautizados que, en realidad, han estado tan lejos de la fe como un pagano.
¡Ya hay un buen libro de catecumenado!
Lo curioso en España es que la Conferencia Episcopal lo tiene ya bastante delimitado. Así, en 2023 presentó un libro que vale 21 euros, con 49 temas o capítulos sobre la fe (y materiales añadidos en Internet). Se llama Buscad al Señor, y se presenta como "catecismo para adultos". Es lo que los obispos ofrecen oficialmente para adultos que se quieren bautizar: pensemos en un inmigrante llegado de un país pagano o comunista, o un español de familia muy anticlerical que ha descubierto a Jesús ya adulto.
Y también especifican que es una herramienta útil también para adultos ya bautizados que quieren crecer en la fe. Serían los que en una experiencia de kerigma o primer anuncio se enamoran de Jesús o viven algo del Espíritu Santo, y ahora quieren saber y entender más.
Buscad al Señor es el libro básico de catecumenado de adultos que ofrece la Conferencia Episcopal... puede adaptarse como un itinerarioDIÓCESIS DE BURGOS
Tote valora positivamente este libro, que puede ayudar a muchos. Pero un libro no es un método o itinerario.
Unas semanas después del Transforma 2026, el obispado de Huelva anunció que los adultos que se quieran bautizar en la diócesis deberán entrar en un proceso de dos años de catecumenado, que será igual en todas las parroquias y ciudades de la diócesis, con sus pasos y rituales y contenidos didácticos. Así instaura un catecumenado común en todo ese territorio. Antes, cada converso "se buscaba la vida" con la parroquia o grupo que tuviera a mano, y algunos recibían más atención, y otros menos, antes de bautizarse.
Pero, ¿por qué un adulto sin bautizar ha de pasar un proceso de 2 años muy reglado, mientras que alguien que se bautizó de niño pero luego no fue en su vida a misa, al interesarse por Dios con 25, 35 o 45 años, simplemente se le ofrece un primer paso -Alpha, Cursillos, etc...- y luego "lo que encuentre en la parroquia o por ahí"?
¿Qué es el catecumenado?
"¿Qué es el catecumenado? Es la inserción en la comunidad cristiana. Es algo que se realiza, un acontecimiento, algo que te sucede. No es solo una instrucción. No es que te enseñen el catecismo, que te sepas el Padre Nuestro y recibas el Sacramento. Es un proceso de inserción vivo, viva en la comunidad, que es un elemento vivo, es un itinerario, es un camino, es un proceso, es un lugar por donde pasar, porque es verdad que el catecumenado no es eterno, o sea, tiene un un principio y un fin, pero es algo por donde debemos pasar", va delimitando Tote.
Tote recordó, citando a Pablo VI, que "la Iglesia existe para evangelizar" y, refiriéndose a Francisco, que eso se hace con "discípulos misioneros", obedeciendo el mandato de Jesús de "id y haced discípulos".
Hoy en la Iglesia "ofrecemos experiencias, convivencias, retiros, métodos, catequesis... lo que te puedas imaginar. ¿Podemos ver una cohesión? Debemos anhelar ofrecer el evangelio con claridad al mundo".
En Netflix o Spotify hay infinitas películas y canciones, pasamos el dedo durante horas y nos distraemos, a veces sin concretar en nada. Es lo que se vive en nuestra época.
Lo que Tote pide es orden y método.
"Cuando la gente entra por el método equis en la parroquia, ¿a dónde lo mandas? "Métete en algo de la parroquia, ya estoy contento. Ven a una oración y ya estoy contento. Están los domingos, por supuesto, tienes que venir a la Eucaristía, pero mientras estés en algo, estamos todos contentos", señala con inquietud.
"Ahora estamos teniendo gente mal iniciada porque vivimos una especie de esquizofrenia pastoral", dijo, refiriéndose a que a veces la gente vive una fe intensa... ¡pero no en relación con la parroquia y sus pasos de iniciación!
"No se habla lo suficiente de la salvación, no se habla lo suficiente del Reino. Estamos haciendo una pastoral de eventos, de actividades, casi de entretenimiento muchas veces, de chute, de subidón y a veces muy santa y a veces muy elevada", dijo. Pero todo muy desconectado. "¿Estamos misionando en clave de salvación o estamos misionando en clave de vampiros eclesiales que quieren gente?
Poner en el centro el bautismo y las conversiones
"El sacramento fundamental es el bautismo. Es la pila donde nacemos. Es donde somos incorporados en la muerte y en la resurrección de Jesucristo. Es donde nacemos al ser de hijos de Dios. Es el momento fundamental. Obviamente, bautismo y eucaristía están relacionados y hay que hacer el camino entre los dos para llegar a esa plenitud", recordó.
Incluso las experiencias de avivamiento del Espíritu Santo, de dones del Espíritu, de "nacer de nuevo", de "vida nueva"... todas remiten al bautismo, al don recibido en el bautismo, que se aviva. "Volver a Pentecostés una y otra vez es la clave de todo método de evangelización exitoso. Los métodos de primer anuncio cuando funcionan, funcionan porque son un nuevo nacer o un renacer y todo apunta al bautismo".
Lo pedía el Concilio Vaticano II: "Restáurese el catecumenado de adultos"
Después recordó una cita de la Sacrosanctum Concilium, documento del Concilio Vaticano II sobre la liturgia, que decreta: "Restáurese el catecumenado de adultos dividido en varias etapas y póngase en vigor a juicio del ordinario del lugar".
Así, el Vaticano II pedía restaurar el catecumenado... y sólo ahora empieza a hacerse y de formas titubeantes. En Estados Unidos, donde siempre ha habido más conversos llegados de otras experiencias, las diócesis mantenían el RICA (itinerario para adultos, con sus ritos), que ahora empieza a extenderse por Francia, Irlanda, etc...
Pero, ¿y los ya bautizados?
La gran peticción de Tote fue: "Necesitamos que la gente que está mal iniciada vuelva a pasar de alguna manera por la iniciación. Y resulta que el catecumenado también puede ser un catecumenado de reiniciación cristiana".
Pero lo de "re-iniciar" suena muy mal en la tradición católica. ¡Ya te bautizaron de bebé y es válido aunque te criaras en una familia atea!
El Directorio de Catequesis sí que habla de un "catecumenado analógico" que es como-si-fuera-para-neófitos... pero para los bautizados. Lo llama "catecumenado en sentido analógico". Y sería ese eslabón perdido, lo que se ha de dar para "reiniciar" a los que están "mal iniciados" (quizá bautizados o confirmados... pero sin que se les notara en nada).
"¿No tenéis una sensación de que toda la gente que pasa por el primer anuncio [Alpha, Emaús, etc...] pasa por él como por una experiencia, pero luego se va por ahí? ¿Una cierta sensación de pájaro en mano y ciento volando? Es porque hay que insertarlos en un proceso que responda tanto a su necesidad de formación, de crecimiento, de acompañamiento, como a una inserción verdadera y real, sacramental en la Iglesia", dictamina.
Por eso, el Catecismo Buscad al Señor de la Conferencia Episcopal "lo puedes usar y lo debes usar, pero no como un material de instrucción, sino como un itinerario de vida. Podrás adaptar un poquito aquí, otro poquito allá, pero en su esencia nos está marcando el camino por el que la Iglesia nos propone deambular, caminar hoy en día. Debemos prestarle más atención".
Ese catecumenado, para todos, permitirá superar "la pastoral esquizofrénica entre primer anuncio y discipulado, entre el mantenimiento y la misión, entre el evento y la vida ordinaria de cada día".
"Llevamos tiempo, 15 años, [haciendo Nueva Evangelización] y después del primer anuncio, ¿qué hacemos? Y cuando responden que el discipulado, siguen intentándolo, pero falta algo..." Eso que falta es ese catecumenado.
Eso se va a notar en la parroquia. "Si en el centro está la evangelización, en el centro del año litúrgico va a estar los bautismos. Necesitamos volver a ser una iglesia que bautice. Estamos siendo una iglesia que entierra a muertos, no que bautiza renacidos. Esta iglesia ahora mismo parece que está más preocupada de enterrar muertos que de dar a luz nuevos hijos. Sin desatender a nadie, sin echar ni desterrar el vino viejo. Vino viejo, vino nuevo. Los dos tienen que ponerse cada uno en su barrica para que no se pierdan", exhortó.
Jugar a mantener estructuras es perder
Hacia el final de la charla, expresó su convicción de que intentar mantener las estructuras de siempre con retoques menores como las "unidades pastorales" es, dijo, "mala estrategia de liderazgo, está matando nuestra pastoral, no da prioridad a la salvación ni al reino de Dios. ¿A qué estamos jugando? A mantener las estructuras. Pero las estructuras van a tener que metamorfosearse. Nadie dice que mueran las parroquias, sino que muera el modelo de parroquia en el que estamos. Si no lo decimos, hablarán las piedras. Y si no hablan las piedras, hablará la demografía".
"Dios no acusa, convence. Cuando llama, cuando señala algo que hace falta cambiar, da alegría, da paz, da camino. Siempre hay camino. Mis caminos no son vuestros caminos, pero siempre hay camino con el Señor. Nuestro misterio es un misterio de muerte y renacimiento poderoso. Es un misterio pascual. Hay que morir para vivir. Está claro. Y el Señor nos resucitará. Pero, ¿a qué debemos morir?¿Cuántos de nuestros procesos tienen que morir? ¿Cuántas cosas tienen que morir en nosotros, en nuestra cabeza, en nuestra mente, en nuestra forma de pensar, nuestra forma de mirar la realidad pastoral? ¿Cuánta conversión necesitamos? ¿Cuán pecadores somos?"
Y concluyó animando a poner en el centro "el proceso de salvación". "No te quedes con los métodos [de evangelización] como un entretenimiento más. Tomemos el catecumenado como proceso rector de nuestras parroquias. Así todo el mundo sabe lo que hay que hacer y se acaba la pregunta y después del primer anuncio, ¿qué hago? Haced esto. Tenemos ya materiales y la Iglesia también nos invita a ser creativos", exhortó.