domingo, 21 de octubre de 2018

El Camino Neocatecumenal agradece la canonización de Pablo VI y recuerda su cercanía y apoyo

San Pablo VI con los iniciadores del Camino Neocatecumenal: Kiko Argüello y Carmen Hernández
San Pablo VI con los iniciadores del Camino Neocatecumenal:
Kiko Argüello y Carmen Hernández

El Camino Neocatecumenal ha difundido un agradecimiento al Señor y a la Iglesia por la canonización de Pablo VI. Se trata de un Papa que tuvo un papel importante y prestó un gran apoyo a los iniciadores del Camino, Kiko Argüello y Carmen Hernández. En su escrito, esta realidad eclesial recuerda, entre otros aspectos, diversos momentos de su historia en los que el Papa ahora canonizado les dirigió algunas palabras, tuvo encuentros con ellos e, incluso, recuerda especialmente la acogida y la influencia tan positiva de la Encíclica de Pablo VI Humanae Vitae en la vida de sus miembros.
 A continuación puede leer el comunicado completo:
 Agradecimiento del Camino Neocatecumenal al nuevo santo Pablo VI
El Camino Neocatecumenal está particularmente agradecido al Señor y a la Iglesia por haber inscrito en el libro de los santos, el domingo 14 de octubre de 2018, al Papa Pablo VI. Fue el primer Pontífice que animó y apoyó los inicios de este carisma cuando era todavía casi desconocido, reconociéndolo como un fruto del Concilio y signo de esperanza para la Iglesia.
En el primer encuentro que el Camino tuvo con él, el 8 de mayo de 1974, sorprendió por el gran afecto con el que nos acogió, intuyendo con espíritu profético la identidad bautismal del Camino:
“Vosotros no solo hacéis apostolado porque sois lo que sois, en un estímulo por re-descubrir y recuperar los valores cristianos verdaderos, auténticos, efectivos que de otra manera podrían permanecer casi diluidos en la vida ordinaria. ¡No! vosotros los ponéis en evidencia, los hacéis emerger, y les dais un esplendor moral verdaderamente ejemplar porque, así, con este espíritu cristiano, vosotros vivís esta comunidad Neocatecumenal”. “¡Cuanta alegría y cuanta esperanza nos dais con vuestra presencia y vuestra actividad! Sabemos que en vuestras comunidades trabajáis juntos para comprender y desarrollar las riquezas de vuestro Bautismo y las consecuencias de vuestra pertenencia a Cristo”.
“Vivir y promover este despertar es a lo que vosotros llamáis una forma de ‘post-Bautismo’ que podrá renovar en las comunidades cristianas de hoy los efectos de madurez y profundización que se realizaron en la Iglesia primitiva desde el período de preparación para el Bautismo”.
“Vosotros lo lleváis después: el antes o el después, diría, es secundario. El hecho es que vosotros miráis a la autenticidad, a la plenitud, a la coherencia, a la sinceridad de la vida cristiana”.
Tres años más tarde, el 12 de enero de 1977, pocos días antes del Sínodo sobre la Catequesis, San Pablo VI dedicó toda su alocución en la Audiencia General del miércoles al Camino Neocatecumenal, proponiendo el nombre mismo de “neocatecumenado”.
“La praxis y la norma de la Iglesia han introducido el hábito sagrado de conferir el bautismo a los recién nacidos, dejando que el rito bautismal concentrase litúrgicamente la preparación que, en los primeros tiempos, cuando la sociedad era profundamente pagana, precedía el bautismo, y que era llamado catecumenado. Pero en el ambiente social de hoy este método necesita ser integrado por una instrucción, por una iniciación al estilo de vida propio del cristiano, siguiendo el bautismo, es decir, de una asistencia religiosa, de un entrenamiento práctico a la fidelidad cristiana, de una inserción efectiva en la comunidad de los creyentes, que es la Iglesia”.
“He aquí el renacimiento del nombre «catecumenado», que ciertamente no quiere invalidar ni disminuir la importancia de la disciplina bautismal vigente, sino que la quiere aplicar con un método de evangelización gradual e intensivo, que recuerda y renueva en cierto modo el catecumenado de otros tiempos. Quien ha sido bautizado necesita entender, repensar, apreciar, para secundar la inestimable fortuna del sacramento recibido”.
En la memoria del Camino permanece también el significativo encuentro de saludo con los iniciadores del Camino, Kiko Argüello Carmen Hernández, al término de esa misma Audiencia. El Papa preguntó: “¿Quién es Kiko?”. “Soy yo”, respondió Kiko. Y el Papa, mirándole a los ojos y poniéndole una mano en la espalda le dijo: “Se humilde y fiel a la Iglesia y la Iglesia te será fiel”. Estas palabras permanecen grabadas en el corazón de Kiko hasta hoy.
El Papa Pablo VI y Kiko Argüello, el 12 de enero de 1977
Un especial reconocimiento del Camino Neocatecumenal al Papa Pablo VI es por su encíclica “Humanae Vitae”, que en general ha encontrado muchas dificultades en ser aceptada, pero que al mismo tiempo ha dado tantos frutos en el contexto del itinerario neocatecumenal. En él, gradualmente es transmitido el Magisterio de la Iglesia sobre la sexualidad y el matrimonio. Así lo testimonian matrimonios reconstruidos, numerosos hijos, muchos jóvenes en las comunidades entre los cuales han surgido muchas vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada, familias en misión en las zonas más difíciles.
Es significativo que en las respuestas al Cuestionario sobre la situación de la familia en la actualidad: aspectos positivos y aspectos conflictivos, enviado a todas las Conferencias Episcopales, a las realidades eclesiales, recogidas en el Instrumentum Laboris del Sínodo Extraordinario sobre la Familia de 2014 se afirma:
“Respecto a la encíclica Humanae Vitae del Papa Pablo VI, en la gran mayoría de los casos, no es conocida en su dimensión positiva”.
“Un buen número de Conferencias Episcopales señala que, allí donde se transmite en profundidad la enseñanza de la Iglesia con su genuina belleza humana y cristiana es aceptada con entusiasmo por una gran parte de los fieles. Cuando se consigue mostrar una visión global del matrimonio y de la familia según la fe cristiana, entonces uno se da cuenta de verdad de su bondad y belleza”.
“La enseñanza es mayormente aceptada donde hay un camino real de fe por parte de los fieles y no solo una curiosidad extemporánea sobre lo que la Iglesia piensa acerca de la moral sexual”.
En la ceremonia de investidura del “Doctorado Honoris Causa” en Teología Dogmática a Kiko Argüello el 13 de mayo de 2009 de parte del Instituto Juan Pablo II, el relator señalaba también otro aspecto:
“En un momento de crisis y desorientación para muchos, la acogida sin reservas de la encíclica profética de Pablo VI Humanae Vitae por parte de las familias del Camino ha sido un auténtico testimonio para toda la Iglesia, mostrando que, más allá de nuestros miedos o de nuestras dificultades, es posible vivir lo que la Iglesia señala como específico del camino de santidad del matrimonio si existe una comunidad viva que nos acompaña”.
Finalmente, su conmovedor amor por la Iglesia, del cual percibió toda la urgencia y la necesidad de ser reconstruida, encontró en la práctica del Camino una resonancia fértil y fructífera.
“(...) Cristo nos llama a recomenzar desde cero, hasta el último día de los tiempos, reclama trabajo nuevo, reclama construcción extenuante, fresca, genial, como si la Iglesia, el divino edificio, tuviera que comenzar hoy su desafiante aventura en las alturas del cielo”.
El miércoles 15 de septiembre de 1976 concluía una serie de catequesis proféticas sobre la Iglesia con un grito apasionado:
“Nosotros, viejos operarios, lanzamos el grito: ¡es tiempo de construir! Es más, de construir a los constructores, ¡los apóstoles de la ciudad de Dios!”.
 ReL





jueves, 18 de octubre de 2018

445 ¿Su Fe es la Fe de la Iglesia? ¡Compruébelo!

Esta es nuestra Fe, la Fe de la Iglesia que nos gloriamos de profesar en Cristo Jesús, Señor nuestro

 trabajo y  capital

El séptimo mandamiento: No Robarás

445.¿A qué se refiere el principio del "trabajo sobre el capital"?
La Iglesia siempre ha enseñado "el principio de la prioridad del trabajo sobre el capital" (beato Juan Pablo II, LE). El dinero o el capital lo posee la persona como una cosa. El trabajo, por el contrario, no se puede separar del hombre que lo realiza. Por eso las necesidades elementales de los trabajadores tienen prioridad sobre los intereses del capital.

Los propietarios del capital y los inversores tienen también intereses legítimos, que tienen que ser protegidos. Pero es una injusticia grave que los empresarios y los inversores intenten aumentar su propio beneficio a costa de los derechos elementales de los trabajadores y empleados.


trabajo y  capital



* El texto (pregunta y respuesta) proviene del Youcat = Catecismo para Jóvenes. Los números que aparecen después de la respuesta hacen referencia al pasaje correspondiente del Catecismo de la Iglesia Católica que desarrolla el tema aún más. Basta un clic en el número y será transferido. 



miércoles, 17 de octubre de 2018

444 ¿Su Fe es la Fe de la Iglesia? ¡Compruébelo!

Esta es nuestra Fe, la Fe de la Iglesia que nos gloriamos de profesar en Cristo Jesús, Señor nuestro
 trabajo y  desempleo


El séptimo mandamiento: No Robarás

444. ¿Qué dice la Doctrina Social de la Iglesia acerca del trabajo y el desempleo?
El trabajo es un mandato de Dios a los hombres. En un esfuerzo común debemos mantener y continuar la obra de la Creación: "El Señor Dios tomó al hombre y Lo colocó en el jardín de Edén, para que lo guardara y lo cultivara" (Gén 2,15). El trabajo es para la mayoría de los hombres su medio de sustento. El desempleo es un mal grave que debe ser combatido con decisión.

Mientras que hoy en día muchas personas a quienes les gustaría trabajar no encuentran un puesto de trabajo, existen "adictos al trabajo" que se entregan de tal modo al trabajo que no encuentran tiempo para Dios ni para el prójimo. Y, mientras que muchas personas apenas pueden alimentarse a sí mismas y a sus familias con su sueldo, otros ganan tanto que pueden llevar una vida con un lujo inimaginable. El trabajo no es un fin en sí mismo, sino que debe servir a la realización de una sociedad que corresponda a la dignidad del hombre. La  DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA aboga por ello a favor de un orden económico en el que todos los hombres colaboren activamente y puedan participar del bienestar alcanzado. Defiende un salario justo, que haga posible para todos una existencia digna, y exhorta a los ricos a practicar las virtudes de la moderación y el compartir solidario.
trabajo y  desempleo


* El texto (pregunta y respuesta) proviene del Youcat = Catecismo para Jóvenes. Los números que aparecen después de la respuesta hacen referencia al pasaje correspondiente del Catecismo de la Iglesia Católica que desarrolla el tema aún más. Basta un clic en el número y será transferido. 


 trabajo y  desempleo

Perdona, incluso si no olvidas

Creo que el perdón es una de las cosas más fascinantes que los seres humanos somos capaces de hacer

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El acto de perdonar a alguien revela mucho sobre lo que es el perdón en sí mismo. Cuando perdonamos decimos: “te perdono”, no decimos, “te perdoné”. ¿Por qué?
Si le compras flores a alguien, le dices: “te compré flores”, no “te compro flores”. Eso se debe a que fue un acto en el pasado, ya sucedió. Pero no es así con el perdón.
El perdón es mucho más complejo que una declaración de una sola vez.
Es claro que hay algunas cosas que no es necesario perdonar sino disculpar. Cosas pequeñas: discusiones, molestias, egoísmos, etc. Cosas que nos hacen tan poco daño que ni las notamos. Cosas que ni siquiera nos dejan marcas.
Pero, las cicatrices no siempre nos dejan olvidar.
Cuando alguien te traiciona es extremamente complicado perdonar. A veces una mentira puede arruinar tu vida, destruir relaciones o crear problemas de confianza que tardarán años en sanar, si es que lo hacen.
Estas heridas son intrínsecamente desafiantes, pero es en ellas donde vemos el verdadero poder detrás del gesto.
Frente a este dolor, cuando dices las palabras “te perdono”, lo dices en serio en tiempo presente. Estás, sin darte cuenta, enfrentando el hecho de que podrías continuar siendo afectado por esto en el futuro.
Por eso, aunque perdonar y olvidar no siempre sea posible (no porque planees guardar rencor, sino porque simplemente no puedes olvidar ciertas cicatrices), perdonar las cosas que te hirieron tiene que ser una elección continua.
En cualquier momento es muy fácil darse la vuelta y comenzar a guardar rencor. Es fácil culpar a la persona que nos causó dolor. Es fácil odiar,mucho más fácil que perdonar de nuevo.
Y aunque elegir perdonar puede ser más doloroso, nos trae paz. Cuando pronuncias ese “te perdono” no termina ahí, dices perdono porque lo sigues haciendo, continúas perdonando.
Si alguien viniera hoy a pedirme perdón por las cosas profundamente hirientes que me ha hecho, podría afirmar con verdad: “te perdoné”. Lo hice. Está hecho, pero no ha terminado.
El perdón es una elección continua porque todos los días cuando me levanto, puedo ver o sentir las repercusiones de ello.
No porque me afecte directamente, sino porque todo en mi pasado me ha llevado hasta aquí y lo siento de alguna manera.
Ese dolor es parte de lo que soy y perdonar a esa persona es algo que debo seguir haciendo. Es por eso que mejor diría: “te perdono”, porque tengo que hacerlo una y otra vez. Incluso cuando no lo siento dentro digo estas palabras porque hago una elección: mirar el rostro de Cristo y decidir perdonar.
Esto no siempre es bonito, es una elección difícil, una elección que hacemos incluso cuando no tenemos ganas.
Pero ahí radica su poder: incluso si sentimos ira dentro, incluso cuando nos hace llorar y nos lleva a preguntarnos “¿por qué?”, ​​el perdón es todavía una elección que podemos hacer.
Cada vez que elegimos no guardar rencor, perdonamos nuevamente. Cada vez que elegimos no culpar a los demás, perdonamos nuevamente. Cada vez que avanzamos en lugar de detenernos en los errores, perdonamos nuevamente. Por eso puedo decir: “te perdono, incluso cuando no lo olvido”.
“Te perdono” ahora mismo, mañana y dentro de una década.
“Te perdono” como una promesa que puede ser rota y volver a caer en el dolor o en la ira, pero que en cualquier momento puede volver a hacerse.
“Te perdono” porque no ha terminado, pero la misericordia que continúas dando a los demás permanecerá contigo hasta que Jesús te dé la bienvenida con la misma misericordia que mostraste a los demás.
Hasta el día que ese “te perdono” transforme tu corazón.
Pero permítanme hacer una distinción: hay muchos males que nos siguen doliendo años y años, no porque sean muy profundos, sino porque los alimentamos dándoles vueltas en la memoria y en el corazón.
Como dice Martín Descalzo, “no hay cosa más triste que esta gente que es esclava de sus viejos rencores. En lugar de dedicarse a vivir, parece que su oficio fuera recordar, y recordar solo lo malo. No se dan cuenta de que con ello se autocondenan a la tristeza. Y sufren doblemente”.
Por eso como dicen por ahí: “el mejor remedio contra el mal es olvidarse de él”. Lo que pasó, pasó, y algunas veces puede enmendarse, pero no rehacerse.
Y es que como continúa diciendo Descalzo: “(…) El alma de los hombres es muy pequeña; si la vamos llenando de rencorcitos, la tendremos siempre llena y no podrá surgir de ella ni un acto de amor, e incluso, cuando alguien nos ame, no entrará dentro ese gesto de cariño porque tendremos el alma ya llena de esos rencores. (…) Esa es la última razón por la que Dios, además de perdonar, olvida los pecados: porque tiene que dedicarse tanto a amar que no tiene ni tiempo de recordar el mal”.
Por eso, Él y solo Él nos puede dar la gracia de perdonar y también de olvidar.


 Luisa Restrepo, Aleteia



























martes, 16 de octubre de 2018

POR LOS CONSAGRADOS Y SU FERVOR MISIONERO

El Papa pide a los fieles rezar durante el mes de octubre «para que los consagrados y las consagradas despierten su fervor misionero y estén presentes entre los pobres, los marginados y con los que no tienen voz».







lunes, 15 de octubre de 2018

10 oraciones útiles para alguien que siempre está en movimiento


jaculatorias



No importa cuán loca y ajetreada sea su vida, con todo,  necesita orar. Aquí hay diez oraciones que puede orar sin importar cuán agotador sea su horario.

Rece al parar el carro ante el semáforo, mientras se sirve el café de la mañana o cuando acuesta a los niños.



1. "Jesús, en ti confío"
Encontrada en la parte inferior de cada imagen de la imagen de la Divina Misericordia, esta oración es corta y dulce.


2. "Jesús, María, José"
¿En una época de la vida en que los pequeños le rodean y se pregunta si su familia será más sagrada que héctica? Acuda a la Sagrada Familia con esta rápida oración.


3. La señal de la cruz.
Más que simples sujetapapeles para su oración, la señal de la cruz es una oración en sí misma.

Leer más: 21 Beneficios por hacer la Señal de la Cruz



4. "María, Virgen Madre de Dios, ruega a Jesús por mí".
Nuestra Madre celestial sabe lo que necesitamos a lo largo del día. Ella también está cerca del corazón de Jesús. Diga esta rápida oración para pedirle que se dirija al Señor por usted.



5. "Señor, te ofrezco este día"
Antes de levantarse de la cama (y revisar su teléfono, seamos honestos), tómese el tiempo para decir esta rápida oferta de la mañana. Incluso si el día está repleto de cosas por hacer y con amplias listas de tareas por completar, dedicar su mañana al Señor siempre es un buen lugar para comenzar.


6. "Oh Dios, ten piedad de mí, pobre pecador"
¿Se ha sentido últimamente como el recaudador de impuestos en los evangelios, quedándose a distancia del Señor? Esta breve oración es un gran momento para comenzar una oración.

7. "Alabado sea Jesucristo, ahora y por siempre"
En latín, "Laudetur Jesus Christus", es un saludo católico tradicional que se usa comúnmente entre los miembros de diferentes comunidades religiosas. "In saecula saeculorum" suele ser la respuesta que se da y que significa "¡Ahora y por siempre, amén!"

Independientemente de si está saludando a la gente con esta breve oración o no, es un gran recordatorio para glorificar el nombre del Señor con tus acciones a lo largo del día.



8. "Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros"
Recordando el misterio de la Trinidad, esta breve oración invoca al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo a la vez.



9. "Corazón de Jesús, en ti confío"
Cristo nos ofrece su Sagrado Corazón, y no hay mejor lugar para para colocar su confianza.



10. "Señor mío y Dios mío"
Primero pronunciado por Santo Tomás luego de tocar las heridas de Cristo, esta es una hermosa oración para orar a lo largo del día. También es una gran oración para decir cuando te pongas en camino para recibir la Sagrada Comunión.



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¿Cómo puedo ayudar a un amigo con depresión? 10 ideas prácticas y sencillas

depresión

La depresión se describe como un trastorno caracterizado  por la tristeza, la melancolía o el abatimiento.Sin embargo, muchos no la consideran como una enfermedad que deba ser tratada. Es urgente entender que aquellas personas que la padecen necesitan no solo de atención médica, sino también psicológica.
Estos son algunos de los signos que pueden indicarnos que alguien esta padeciendo está enfermedad y aunque es importante aclarar que existen varios tipos de depresión, estos son algunos factores presentes en casi todos los casos: tristeza, sentimiento de vacío, pérdida de energía, agotamiento físico y mental, dificultad para concentrarse, ansiedad, pérdida de apetito, aislamiento, rechazo por actividades que anteriormente producían placer, sentimiento de culpa o desesperanza, insomnio, irritabilidad o pensamientos suicidas.
Si sabes de algún amigo o familiar que esté sufriendo de depresión, estas son algunas actividades que puedes hacer junto a el o ella para tratar de disipar sus pensamientos negativos, impulsarlo a cambiar de ambiente y encontrar otras alternativas que le permitan salir poco a poco de la depresión.

1. Ofrécete a buscar un tratamiento médico o psicológico

Si la depresión ha llegado a un punto inmanejable dentro de su circulo familiar y social, hay que acudir a un profesional. Las personas que se encuentran bajo la sombra de la depresión no suelen animarse frente a esa idea y por esta razón, no son ellos quienes recurren primeramente a buscar ayuda médica o psicológica.
Dile a tu amigo que estás dispuesto a acompañarlo durante todo el proceso, desde programar la cita con un profesional, hasta sentarte en el consultorio junto a él, si es necesario. El apoyo que les brindemos no puede quedarse en palabras, hazle saber que puede contar contigo.

2. Bríndale tu compañía, aún cuando no la quiera

No importa cuántas veces te rechace o te grite en la cara que prefiere estar solo. Brindarle nuestra compañía a un amigo no necesariamente requiere de una lista ingeniosa de actividades, basta con tu presencia.
No tienes que hablar si él así no lo quiere, pero esfuérzate por acompañarlo la mayor parte del tiempo, poco a poco verás que tu compañía lo hará sentir mejor o servirá de impulso para entablar una conversación en la que pueda liberarse del dolor o la angustia que sienta en su interior.

3. Invítalo a salir

Tal vez lo primero que te diga es que tiene ganas de todo, menos de salir. En este proceso es importante armarse de mucha paciencia y valentía. Si es un amigo o familiar cercano tal vez conozcas las actividades que solían llenarlo de alegría. Puedes llevarlo al cine, a comer, a dar una caminata, a acampar, a un concierto, a disfrutar de un recital o una obra de teatro etc.
Si rechaza todas las invitaciones que le haces, proponle hacer algo en casa. Pídele ayuda para cocinar su plato favorito, llévale varias películas para que escoja la que más le guste, haz una lista de series que pueda interesarle o pregúntale por alguna tarea pendiente del hogar que puedan hacer juntos, como ordenar un álbum de fotos, pintar o realizar las compras pendientes.

4. Mantén su mente ocupada

Este punto viene de la mano con el anterior. Pero si tu estudio o trabajo te impiden compartir tiempo con esa persona, una buena idea es ponerle tareas pequeñas para que estén en contacto durante el día. Pídele que te recuerde la hora de algún compromiso, fija una hora para hacer una video llamada corta, regálale un libro del que puedan hablar con frecuencia, rétalo a ver una serie para ver quién termina primero o déjale notas pequeñas en lugares inesperados de su casa.
Recuerda que cuando una persona se encuentra sumida en la tristeza, es difícil lograr que haga este tipo de actividades con buena actitud, o incluso que las acepte. Te recomiendo ser constante en la ayuda que le brindes a esta persona y no dudar en pedir ayuda a otros si así lo ves viable.

5. Llámalo y escríbele constantemente

«Estoy Bien» es un cortometraje excelente que retrata la realidad que viven muchas personas con depresión, te recomiendo verlo para hacerte una idea de lo importante que es este punto. Llamar y escribirle a nuestros amigos se ha convertido casi en un ritual, nuestra única forma de comunicación algunas veces se limita el celular, pero no podemos asumir que si los llamamos o les escribimos y no contestan, ya hicimos nuestra parte.
Apagar el celular es muy fácil y en tiempos como los nuestros, esta acción puede convertirse en una verdadera pesadilla. Establece algunos horarios para llamarlo, puedes hacerlo en la mañana y en la noche o al medio día, lo importante es tener perseverancia en este punto para mantenerse en contacto. Puedes marcarle por FaceTime para que tengan contacto visual o hacer uso de otras aplicaciones como skype.

6. Recuérdale sus momentos más valiosos

Aquí es importante tener en cuenta la causa de la depresión, algunas veces se debe a la pérdida de un ser querido, a un acto de violencia, un abuso sexual, un fracaso importante etc. Hay muchos motivos por los que alguien puede caer en depresión, incluso lo sufren las madres después del parto.
Recordarle a esa persona los buenos momentos que ha vivido o los motivos por los cuales todavía debe luchar, es fundamental en el proceso de ayuda y acompañamiento. Si esa persona tiene hijos podrías recordarle todos aquellos instantes de dulzura y amor que ha experimentado desde que ellos llegaron al mundo. Trata de hacerle revivir esos momentos en familia o amigos que lo han hecho realmente feliz. Muéstrale videos o fotos que puedan hacerlo reír y le recuerden lo importante que es para todos.

7. Dile todos los días cuanto le quieres

Decirle todos los días «te quiero» o «te amo» es casi tan importante como recordarle lo valiosa que es su presencia para ti. Son innumerables las veces que damos por sentado que la otra persona conoce nuestros sentimientos, incluso nos enojamos cuando alguien más nos aconseja recordarle a otra persona cuánto la queremos, porque nos refugiamos en el «es obvio, ella sabe que la quiero».
Expresar el amor que sentimos por los demás puede no ser tan fácil para algunos. Si ese es tu caso, ármate del valor necesario para decirle a esa persona que está deprimida cuánto la aprecias. Sentirnos valorados y queridos es reconfortante, sobre todo en momentos de dificultad. Recuerda que algunas heridas se curan solo con amor. 

8. Mantenlo presente en tus oraciones

No dejes de lado todas las ayudas espirituales que tengas. Incluir a tu amigo en las oraciones puede convertirse una gran obra de misericordia. Encomendarte a Santa Teresita del Niño Jesús o a San Francisco de Sales puede ayudarte mucho, estos dos santos trabajaron fuertemente para vencer la sensación de sentirse condenados, desesperanzados y agobiados por el dolor.
Orar no significa que necesariamente tengas que pasar horas de rodillas en la Iglesia, basta con que lo tengas presente en tu dialogo con Dios. Perseverar en la oración puede fortalecerte a ti también, para renovarte cuando sientas que la carga es demasiado pesada.

9. Escúchalo cada vez que sea necesario

Cuando una persona está deprimida, el discurso por obvias razones no es nada alentador. Es cierto que para la persona que acompaña puede llegar a ser agotador, pero esta es la única manera en la que podemos fomentar un dialogo sincero, en el que esa persona se desahogue con libertad y se sienta cómoda para expresar lo que siente.
El dolor puede disminuir notablemente cuando nos liberamos de todo aquello que hemos callado o que hemos ocultado por temor a ser juzgados. Si a la persona a la que estás tratando de ayudar le cuesta poder encontrar palabras para expresar sus sentimientos, te recomiendo esta carta a modo de oración: «Carta abierta de un alma exhausta, lastimada y sedienta de Dios».

10. Crea un diario de mensajes positivos

Esta es una idea que puedes llevar a cabo con tus amigos o la familia de la persona a la que estes tratando de ayudar. Puedes comprar un cuaderno o agenda en el que diariamente se le escriba un mensaje alentador, también pueden compartirle anécdotas, fotografías o frases con las que puedan sacarle una sonrisa.
El cuaderno puede ser rotado entre los participantes de manera secreta y cuando crean tenerlo terminado pueden obsequiárselo a esa persona como muestra de cariño y antídoto para los momentos en que se sienta derrotado por la tristeza.
«Vengan a mí todos los que están fatigados y agobiados, y yo los aliviaré. Carguen con mi yugo, y aprendan de mi, que soy sencillo y humilde de corazón, y encontrarán descanso para sus vidas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera» (Mateo 11: 28-30).

Nory Camargo, catholic-link







domingo, 14 de octubre de 2018

5 santos hablan sobre la grandeza de la paciencia

No existe barrera espiritual que no caiga por la fuerza de la paciencia, que es fruto de la fe, la humildad y el abandono de la vida en Dios

Los santos decían que hay dos tipos de martirio: el de la muerte por la espada; y el de la muerte por la paciencia. La paciencia es una forma de martirio que vence todo sufrimiento.
No existe barrera espiritual que no caiga por la fuerza de la paciencia, la cual es fruto de la fe, la humildad y el abandono de la vida en Dios.
Fue por la paciencia que la Iglesia venció a todos sus enemigos hasta hoy: el Imperio Romano, las herejías, las persecuciones, el comunismo, el ateísmo, los pecados de sus hijos, entre otros.
Cuando nuestros pecados y debilidades nos asustan y nos desaniman es necesario tener paciencia también con nosotros mismos y aceptar nuestra dura realidad.
Cuando es difícil caminar de prisa, entonces, es necesario tener paciencia y aceptar caminar despacio. José y María salvaron al niño Jesús de las manos de Herodes yendo paso a paso hasta Egipto a través de un largo desierto de 500 km.
La paciencia del cristiano no es vacía ni significa inmovilidad o resignación blanda; tampoco pérdida de tiempo. No. Es la certeza de que todo está en las manos de Aquel que todo lo puede.
“Terminar una obra vale más que comenzarla: lo que cuenta es la perseverancia, y no la pretensión. No dejes que tu espíritu ceda a la cólera: la cólera se siente a gusto en el tonto”. (Ec 7, 8-9)
Lo que no podemos cambiar en nosotros o los demás, debemos aceptar con paciencia, hasta que Dios disponga las cosas de otra manera. ¡Nadie pierde por esperar!
María, nuestra Madre, es la mujer de la paciencia. Siempre supo esperar a que el designio de Dios se cumpliera, sin agobiarse, sin gritar, sin reclamar… La paciencia es amiga del silencio y de la fe. ¡Es la paciencia la que nos llevará al cielo!
“Si te has decidido a servir al Señor (…) Conserva recto tu corazón y sé decidido, no te pongas nervioso cuando vengan las dificultades. Apégate al Señor, no te apartes de él (…) arribarás a buen puerto al final de tus días” (Ecl 2, 1-3).
Acepta todo lo que te pase y sé paciente cuando te halles botado en el suelo. Porque así como el oro se purifica en el fuego, así también los que agradan a Dios pasan por el crisol de la humillación. Confía en él y te cuidará; sigue el camino recto y espera en él” (idem 4-6).
Muchas veces, la voluntad de Dios permite que las cruces nos alcancen; inclinemos la cabeza con humildad y paciencia.
Muchos están listos para hacer la voluntad de Dios en el “Tabor de la transfiguración”, pero pocos en el “Calvario de la crucifixión”.
Seamos como Nuestra Señora, que dijo “sí” en el momento de la Encarnación de Nuestro Señor Jesucristo, pero lo mantuvo en su presentación, en la fuga a Egipto, en el pretorio, en la persecución al Señor, en el camino al Calvario y también al pie de la cruz.
Besar, agradecidos, esta mano invisible que, muchas veces, permite que seamos heridos, agrada a Dios y nos trae las bendiciones del cielo.

Para meditar: enseñanzas de los Santos Doctores

San Alfonso: “En este valle de lágrimas no puede tener paz interior sino quien recibe y abraza con amor los sufrimientos, teniendo en cuenta agradar a Dios”. Según él, “esa es la condición a la que estamos reducidos como consecuencia de la corrupción del pecado”.
San Juan Crisóstomo: “Es mejor sufrir que hacer milagros, ya que aquel que hace milagros se vuelve deudor de Dios, pero en el sufrimiento Dios se vuelve deudor del hombre”.
San Agustín: “Cuando se ama no se sufre, y si se sufre, se ama el sufrimiento”. “El martirio no depende de la pena, sino de la cauda o fin por el cual se muere. Podemos tener la gloria del martirio sin derramar nuestra sangre, con la simple aceptación heroica de la voluntad de Dios”.
San Francisco de Sales: “Las cruces que nos encontramos por la calle son excelentes, pero aún son mejores las de nuestra casa”.
Santa Teresa de Ávila enseña: “Nada te turbe, nada te espante, todo se pasa, Dios no se muda; la paciencia todo lo alcanza; quien a Dios tiene nada le falta: Sólo Dios basta”.
Por Canção Nova, Aleteia





Diálogo, perdón, sacrificio,… Los “must” para un matrimonio fuerte

Puedo no dejar enfriar el amor si me empeño en cuidarlo cada día, de mí depende

SZCZĘŚLIWA PARA
Gran parte del milagro de la unión matrimonial matrimonio está en el alma de cada uno. Y la otra gran parte, infinita tal vez, que hace posible el milagro, viene de Dios. Si no fuera por la presencia de Dios creo que no sería posible llegar a ser una sola carne.
Pero es cierto que en mi naturaleza existe la posibilidad de cambiar siempre de nuevo. Puedo ser mejor persona.
Puedo ser más de Dios. Más humano y flexible. Más misericordioso y generoso. Puede crecer el umbral de mi tolerancia. Puedo ganar altura y profundidad.
Puedo seguir amando a quien amé siendo joven si logro ver en el otro una belleza escondida cada mañana tras las arrugas del tiempo.
Puedo tener un amor más cálido cada día si no distraigo mi mirada buscando fuera lo que ya he elegido. Puedo no dejar enfriar el amor si me empeño en cuidarlo cada día. De mí depende.
Comenta el papa Francisco en Amoris Laetitia: Las crisis matrimoniales frecuentemente se afrontan de un modo superficial y sin la valentía de la paciencia, del diálogo sincero, del perdón recíproco, de la reconciliación y también del sacrificio”.
Muchos desencuentros vienen cuando falta un diálogo sincero. No consiste en escuchar mientras hago otras cosas. Ni tiene que ver con la impaciencia al ver que el otro no acaba de contarme.
Dialogar es la clave del entendimiento.
No es tan sencillo perder el tiempo para ganar el amor. Invertir para que sea profunda la amistad que nos une. Dejar de lado aficiones o búsquedas egoístas de mí mismo para compartir la vida con aquel a quien he elegido y me ha elegido.
No es sencillo en el día a día. Pero es el único camino.
Y el perdón es una gracia muy necesaria. Tenemos tanto que perdonar al cónyuge… Por ser como es o por no ser como yo esperaba. Por no darme tanto como necesito. O por buscar fuera lo que le ofrezco dentro.
El perdón depende en parte de la voluntad. Pero es una gracia que le pido a Jesús. Mi corazón se resiste a perdonar siempre, a confiar siempre de nuevo, a esperarlo todo.
Además el amor exige renuncia y sacrificio. Y no sé cómo pero se me ha metido en el alma que no es necesario sufrir. Y tampoco renunciar a todo lo que deseo. Es posible tocarlo todo, quererlo todo, tenerlo todo. Sólo tengo que desearlo.
Entonces va disminuyendo mi capacidad para el sacrificio. Y la renuncia me acaba pareciendo innecesaria. Esa mirada sobre la vida hace infecundos muchos amores.
¿Por qué cerrarme en una sola elección para toda la vida cuando la vida es tan larga y hay tantas opciones posibles?
El corazón quiere ser libre y no atarse para siempre. Y sobre todo, no quiere sacrificarse y sufrir por otro. Parece innecesario en esta vida que me invita a disfrutar. Que me llama al placer y a vivir la vida.
Entonces mi tolerancia de la frustración es muy escasa. No tolero fracasar y que me vaya mal. Le exijo a quien amo un amor incondicional que tal vez él no posee. Y abandono la lucha cuando no lo recibo.
Es difícil acompañar situaciones de ruptura y comprender que el fracaso puede ser parte de un camino que parecía para siempre.
Quizás entonces veo el dolor más hondo. El desengaño más duro. Y me duele el alma al ver tanto sufrimiento.
Las rupturas dejan muchas heridas. En los cónyuges, en los hijos. Es importante luchar por evitar que lleguen. Desde antes de la boda, ya como novios.
Y después acompañar con la ternura de Jesús a tantas personas que viven hoy el dolor de la ruptura. Acompañarlos en el nuevo camino que se abre ante sus ojos. Y darles esperanza. Mostrarles que Jesús sigue ahora de otra forma caminando con ellos.
Es importante pedir por tantas familias que necesitan la gracia de Dios en el camino. Pedir también por tantos que han sufrido la ruptura y necesitan más aún la fuerza de Dios en el camino.
Carlos Padilla Esteban, Aleteia








sábado, 13 de octubre de 2018

Los Soler, una familia que lleva la misión en la sangre: el último, Antonio, ya está en Mozambique

Este enorme clan familiar de Madrid ha tenido misioneros en medio mundo

Antonio Soler es desde septiembre misionero en Mozambique, país en el que ya había estado en otras ocasiones

La vida de Antonio Soler, sacerdote de la Diócesis de Getafe, está íntimamente unida a la misión, a la nueva evangelización, y a la familia como una parte esencial para llevar a cabo todo esto. Esto lo mamó al nacer y ahora sigue haciéndolo como misionero en Maputo, en Mozambique, al este del continente africano.
Antonio es el séptimo de nueve hermanos. Y el don de los hijos se ha ido transmitiendo en su familia, pues este sacerdote madrileño tiene 64 sobrinos, de los cuales 27 están ya casados. Ha celebrado la boda de todos ellos menos de una, y en este momento tiene ya 67 sobrinos-nietos, cifra que aumenta considerablemente cada año. Cada 1 de enero los cerca 200 miembros de esta familia se juntan en un local, en estos momentos un colegio entero, para hacer una fiesta de la familia. Y para ello vienen de todo el mundo.
Una familia llena de misioneros
Porque otro dato distintivo de la familia del padre Antonio Soler es su vinculación con la misión. Además de él como misionero en África, hay misioneros de la familia en otros países africanos, América y Europa.
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Foto de familia que cada realizan el 1 de enero. En estos meses, el número de la familia ha aumentado en algunas unidades con respecto a la foto.
“Mis padres estuvieron doce años como misioneros en El Callao (Perú); mi hermana Ana María con su marido Mariano, enfermo de cáncer estuvieron seis años en Villa Alemana (Chile), hasta el fallecimiento de mi cuñado; otra hermana, María del Carmen estuvo con su esposo Ángel como familia itinerante en Levante, después en Caracas y en estos días parten a Ecuador; Miguel María estuvo 8 años en Ciudad de Guatemala, dos sobrinos míos están ahora como familias en misión en Francia y Bélgica, y ahora otra sobrina ha partido con su familia a Alejandría, en Egipto… Esto es inexplicable, son las cosas del Señor, de su gracia”, cuenta Antonio Soler a Religión en Libertad.
Una fe transmitida por sus padres
Precisamente, fueron sus padres los que transmitieron este amor a Dios y a la Iglesia a toda la familia. José María Soler y Carmenchu fueron de los primeros miembros del Camino Neocatecumenal, colaboraron con Kiko Argüello hace más de 50 años cuando esta realidad no era más que un germen que nacía en una de las zonas más pobres de Madrid, y durante décadas se volcaron en la evangelización y en la misión.
“Mis padres conocieron a Kiko Argüello, si no recuerdo mal, en 1964. Aquel encuentro marcó un antes y un después para ellos, y por tanto para nuestra familia, sobre todo en la vivencia de la fe. Es verdad que mis padres siempre han sido creyentes, sin embargo, la experiencia de la primera comunidad en las chabolas de Palomeras cambió radicalmente la vida en casa. Yo de esos primeros momentos recuerdo poco, pues nací en ese año 1964, pero sí recuerdo lo que ha supuesto para nuestra vida familiar: Dios es el primero”.
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José María Soler, padre de Antonio, junto a un jovencísimo Kiko Argüello, cuya obra siguió desde su mismo nacimiento en las chabolas de Vallecas en Madrid
Una vocación que descubrió a los 15 años
En este ambiente fue en el que Antonio creció y descubrió su vocación, primero al sacerdocio, y casi a la vez a llevar el Evangelio hasta el último rincón del mundo. Supo que quería ser sacerdote a los 15 años. “Recuerdo el momento concreto. A los catorce empecé el Camino Neocatecumenal en la tercera comunidad de la parroquia de San Pedro Apóstol de Alcobendas. Un sábado, celebrando la Eucaristía, después de la consagración me vino con mucha fuerza la idea de que sería un gozo inmenso poder yo también consagrar. Salí de aquella celebración queriendo ser sacerdote. Era el otoño de 1979, recién cumplidos los 15. Seguí cursando mis estudios en el colegio de Nuestra Señora del Recuerdo de Chamartín y luego con los padres jesuitas y al acabar COU entré en el Seminario Conciliar de Madrid”, cuenta este sacerdote.
En su caso, la llamada al sacerdocio estaba muy vinculada a la misión, por lo que Antonio asegura que “surgió casi a la par que la vocación sacerdotal. Intuía que debía poner mi vida a disposición de la Iglesia para que ella pudiera enviarme a donde hiciera falta. Sin tenerlo muy claro racionalmente, sí tenía la intuición de que la ordenación me abría a la Iglesia universal, entendiendo siempre que la voluntad de Dios para mí pasaba por la voluntad de mi obispo. Por eso es ahora que puedo estar en un país de misión”.
De hecho, explica este sacerdote madrileño, “en este momento no soy yo quien lo ha buscado, sino que me ha venido a través de la petición del arzobispo de Maputo y de la generosidad de mi obispo, don Ginés García Beltrán”.
“Tengo la certeza moral, y así lo vivo, de que no estoy solo aquí en la misión. Sé que mi diócesis, el obispo y el auxiliar, mis hermanos sacerdotes, comunidades religiosas, y tantos seglares de las parroquias en las que he ejercido el ministerio, y sobre todo, mi comunidad neocatecumenal me sostienen con su oración. No estoy solo, y aquí también me he encontrado a la Iglesia, que como madre que es, me cuida”.
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Una experiencia misionera y cómo párroco
La misión tampoco es nueva para él pues ya había hecho experiencias durante los veranos en Perú, Nicaragua, Honduras, Costa Rica y Argentina. Además, entre 2006 y 2009 formó parte de un equipo misionero itinerante del Camino Neocatecumenal en el norte de Portugal.
Pero también su experiencia como sacerdote, donde muchos años ha sido párroco en localidades pequeñas, le será muy útil en la misión. Sevilla la Nueva, Villanueva de Perales y hasta ahora Ciempozuelos son pueblos en los que ha sido párroco, al igual que en otras parroquias de localidades más grandes como Alcorcón y Getafe.
Durante los veranos de 2015, 2016 y 2017 estuvo en Mozambique predicando los ejercicios espirituales a las clarisas de Namaacha, fundación que depende de las clarisas de Soria. En el último viaje conoció al arzobispo de Maputo, y éste le preguntó si estaría dispuesto a ser misionero allí. “Mi respuesta fue que si era la voluntad del Señor, yo estaba dispuesto, pero no dependía de mí, sino de mi obispo, que ha visto que es del Señor, y aquí estoy”.
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En una humilde caseta como esta es donde ha celebrado misa don Antonio en sus anteriores visitas a Mozambique, antes de establecerse definitivamente como misionero allí
La necesidad que el mundo tiene del amor de Dios
Antonio Soler llegó el pasado 25 de septiembre a Maputo. En los pocos días que lleva como misionero asegura que “aunque hay diferencias notables, sin embargo, estoy convencido de que el problema del corazón humano es el mismo en todas partes, la necesidad de ser amados de verdad para poder después amar. Mi deseo es poder hacer entender a estos hermanos míos que Dios les ama”.
Este religioso confiesa que “durante mis años de vida sacerdotal he descubierto que esta experiencia, vivida con radicalidad, es lo que de verdad convierte el corazón. He sido testigo de cómo la Gracia del Señor ha transformado tantos corazones y los sigue transformando, esto es lo que he visto en mi diócesis de Getafe y espero verlo aquí también”.
Para acabar, el padre Soler asegura que a lo largo de su vida ha podido visitar países de diferentes culturas, muy diferentes entre sí, pero “he constatado que el problema del hombres el mismo en todas partes. Todos tenemos una vocación a vivir en el amor, vocación que no se realiza. Acoger a Jesucristo, Amor del Padre para todos los hombres de cualquier raza, clase, condición o cultura es lo que nos capacita para realizar esa vocación inscrita en todas nuestras células. Esta es mi única pretensión, que a través de mi pobre vida, haya personas que se sepan amadas por Dios. Esto es lo que necesita el mundo”.