Aquí podemos ofrecerle sólo unos cuantos aspectos
de las mil maravillas de la Santa Misa
La Iglesia aprende a ofrecerse ella misma por Cristo. |
En la Eucaristía, Cristo es él mismo el que ofrece y él mismo el don ofrecido. Ha querido que el sacramento de esta realidad sea el sacrificio cotidiano de la Iglesia que, siendo cuerpo de esta cabeza, aprende a ofrecerse ella misma por él.
San Agustín La Ciudad de Dios, X, 20. |
La Eucaristía es el centro de la vida cristiana. |
La Eucaristía es el centro de la vida cristiana. Por Ella tenemos la Iglesia y por la Iglesia llegamos a Dios.
San Alberto Hurtado |
Los esposos necesitan esta ayuda muy particularmente. |
Los esposos y padres cristianos, conscientes de las graves responsabilidades que han asumido, y determinados a vivir de conformidad con ellas, necesitan esta ayuda de la Eucaristía muy particularmente.
SS Pío XII Audiencia general Miércoles 7 de junio de 1939
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El que comulga vive en Cristo y Cristo en él. |
Así como dos pedazos de cera derretidos juntos no hacen más que uno, de igual modo el que comulga, de tal suerte está unido con Cristo, que él vive en Cristo y Cristo en él.
San Cirilo de Jerusalén |
En satisfacción de mis pecados. |
Reparad todas mis faltas, ¡oh buen Jesús!, y recibid, en satisfacción de mis pecados, este Santísimo Sacrificio de vuestro Cuerpo y Sangre preciosa, que a este fin, Vos ofrecisteis en la cruz, y yo ahora os ofrezco.
San Juan Eudes
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¡También nos recibimos unos a otros! |
¡Cuando recibimos a Jesucristo en la Comunión, también nos recibimos unos a otros!.
¡Cuando comulgamos, también nos comulgamos (unos a otros)! ¡Cuando decimos amén (sí) a Jesucristo, decimos amén (sí) a los hermanos! Cardenal Ricardo Blázquez Arzobispo de Valladolid |
Hacemos el mayor bien que jamás pueda hacerse. |
Cuando participamos en la Santa Misa, hacemos el mayor bien que jamás pueda hacerse. Pues todo el bien que Jesús mismo hizo durante toda su vida, todos los infinitos beneficios que adquirió para bien de todos, todo, todo nos lo dona en la Santa Misa, y nosotros, recibiéndolo a Él mismo, que es recibir todo, tenemos en nuestras manos la posibilidad de donarlo todo como Él mismo lo hizo, donarlo todo a nuestro amadísimo Padre, a la humanidad entera, donar a Jesucristo mismo, su Santo Sacrificio, y esto con la misma fuerza con que Él mismo se donó a sí mismo, y haciendo así hacemos tanto bien cuanto él mismo ha hecho.
P. Pedro Rubio hdv |
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