El 31 de enero, el Papa León XIV inauguró una imagen de Santa Rosa de Lima y un mosaico mariano dedicado a las principales advocaciones de la Virgen María veneradas en el Perú. ¿Sabes cuáles son? Aquí te contamos más sobre las ocho que hoy embellecen los Jardines Vaticanos.
En una emotiva ceremonia, el Santo Padre bendijo una imagen
de la primera santa de América y un amplio mosaico mariano que reúne algunas de
las advocaciones más queridas de la Virgen María en el Perú.Las obras, donadas
por la Conferencia Episcopal Peruana, son un signo de la fe del pueblo peruano
y del profundo vínculo del Pontífice con el país donde sirvió durante años como
misionero y obispo.
“Esta decisión renueva los profundos lazos de fe y amistad que unen al Perú, un país tan querido para mí, con la Santa Sede”, afirmó el Pontífice durante la ceremonia.
El mosaico mariano fue diseñado por el artista peruano Lenin
Álvarez y elaborado por jóvenes de la Familia
de Artesanos Don Bosco. El proyecto iconográfico busca reflejar la riqueza
y diversidad de la devoción mariana en el Perú. La obra está organizada
de la siguiente manera:
- Parte
superior: Virgen de la Puerta
- Centro:
Inmaculada Concepción
- Lado
izquierdo: Virgen de la Candelaria, Virgen de Chapi y Virgen de Cocharcas
- Lado
derecho: Virgen de la Merced, Virgen del Carmen y Virgen de la
Evangelización
Crédito: Vatican Media.
A continuación, conoce un poco más sobre cada una de
estas advocaciones:
En 1674, ante la amenaza de una flota de piratas holandeses
que había devastado varias ciudades de la región, los pobladores de Otuzco
(Perú) colocaron una imagen de la Virgen de la Inmaculada Concepción en la
entrada de la ciudad y rezaron durante tres días pidiendo su protección. Los
piratas nunca desembarcaron, hecho considerado milagroso. Desde entonces, la
imagen fue venerada como la Virgen de la Puerta y se levantó un santuario en su
honor.
Con el paso del tiempo, esta advocación recibió importantes
títulos: Reina de la Paz Universal, otorgado por el Papa Pío XII en 1942; Reina
de la Paz Mundial, concedido por San Juan Pablo II en 1985; y Madre de la
Misericordia y de la Esperanza, proclamado por el Papa Francisco en 2018.
2. Inmaculada Concepción
En el centro del mosaico se encuentra la Inmaculada
Concepción, subrayando la centralidad de este dogma mariano en la fe católica.
María, preservada del pecado original desde el primer instante de su
concepción, es presentada como modelo de santidad, obediencia y total entrega a
la voluntad de Dios.
En el Perú, su solemnidad, celebrada cada 8 de diciembre, es
feriado nacional, y su imagen ha sido una de las más representadas en el arte
religioso de la época colonial.
Esta advocación tiene su origen en Tenerife (Islas
Canarias), donde en 1392 unos pastores encontraron junto al mar una
imagen de la Virgen María portando una vela y al Niño Jesús en brazos. Desde
allí, la devoción se difundió ampliamente por España y América.
En el Perú, la Virgen de la Candelaria ocupa un lugar
central en la religiosidad popular, especialmente en Puno, donde su fiesta es
una de las celebraciones religiosas y culturales más importantes del país.
En 1798, cuando se intentó trasladar una imagen de la Virgen
de la Candelaria desde su humilde capilla, su peso aumentó de manera
inexplicable y no hubo fuerza humana capaz de moverla más allá de la primera
cuesta del camino. Según la tradición, las mujeres escucharon una voz que decía
en quechua: “Chaypi, chaypi” (“Aquí, aquí”). El hecho fue
interpretado como el deseo de la Virgen de permanecer en ese lugar.
Así nació la devoción a Nuestra Señora de Chapi, cuyo
santuario, reconstruido tras incendios y terremotos, sigue siendo hoy un
importante centro de peregrinación.
Sebastián Martín Astowaraca perdió la movilidad de una mano
tras un grave accidente. Animado por su confesor, emprendió una peregrinación
para pedir la intercesión de la Virgen de la Candelaria. Durante el camino,
despertó con la mano completamente sana. Agradecido, llevó una copia de la
imagen a su pueblo, introduciendo en 1598 la devoción mariana en Cocharcas, y
con ayuda de su primo, impulsó la construcción del santuario.
Tras su muerte fue recordado como el “Quimichi”, que en
quechua significa “portador”, por haber llevado la fe mariana a su región. Hoy,
el Santuario de Nuestra Señora de Cocharcas continúa siendo centro de
peregrinación y fe.
Su origen se remonta al siglo XIII, cuando la Virgen se
apareció a San Pedro Nolasco para pedirle fundar una orden dedicada a liberar a
los cristianos cautivos. Así nació en 1218, en Barcelona, la Orden de Nuestra
Señora de la Merced, cuyos miembros incluso ofrecían su propia vida por la
libertad de los prisioneros.
Con la llegada de la congregación a América, la advocación
se difundió ampliamente en el continente. Hoy, la Virgen de las Mercedes es
patrona de los cautivos, cárceles e instituciones penitenciarias, así como
Patrona de las Fuerzas Armadas y Policiales del Perú y de varios países y
ciudades.
La Virgen del Carmen es una de las advocaciones marianas más
antiguas. Su devoción se fortaleció en 1251, cuando la Virgen se apareció a San
Simón Stock, superior de los carmelitas, y le entregó el escapulario,
prometiendo su protección y la vida eterna a quienes lo llevaran con fe y en
gracia de Dios.
La advocación tiene su origen en el Monte Carmelo, en Tierra
Santa, lugar de oración de los profetas Elías y Eliseo, y cuna de la Orden de
Nuestra Señora del Monte Carmelo, aprobada en el siglo XIII y renovada siglos
después por Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz.
A lo largo de los siglos, la devoción a la Virgen del Carmen
se difundió por todo el mundo, especialmente en España y América, donde es
patrona de marineros, pescadores y numerosas ciudades.
8. Virgen de la Evangelización
Nuestra Señora de la Evangelización es una imagen de la
Virgen de la Asunción encargada hacia 1551 por la hija de Francisco Pizarro,
Francisca, al escultor flamenco Roque Balduque. La Virgen presidió la vida de
la Iglesia y los Concilios Limenses, y fue testigo del Te Deum por
la Independencia del Perú en 1821.
Fue coronada por San Juan Pablo II en 1985, recibió la Rosa
de Oro en 1988 y fue proclamada Patrona de la Arquidiócesis de Lima en 1990,
celebrándose su solemnidad cada 14 de mayo.

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