El Papa recibió el lunes a la delegación del Ordinariato Militar de Portugal.

El Pontífice dedicó también palabras de gratitud a los capellanes del Ordinariato Militar.
En un encuentro solemne celebrado en la Sala del Consistorio del Vaticano, el Papa León XIV recibió el lunes a la delegación del Ordinariato Militar de Portugal, con motivo de la conmemoración de los sesenta años de la institución de su Vicariato.
La visita recordó también los veinticinco años transcurridos desde la designación de su primer obispo, un hito que consolidó la presencia pastoral de la Iglesia en el ámbito castrense portugués.
El Pontífice dirigió un mensaje de afecto a todos los miembros de la Armada, el Ejército, la Fuerza Aérea, la Guardia Nacional Republicana y las Fuerzas de Seguridad Pública.
"Cada día, a cada uno de vosotros os es confiada la noble misión de defender la soberanía de la Patria y el Estado de Derecho, custodiando la seguridad de vuestros conciudadanos y protegiéndolos de las injusticias", afirmó.

El Papa se reunió con militares portugueses.
León XIV subrayó que esta tarea exige una fortaleza espiritual profunda, recordando las palabras de San Pablo a los Efesios: "Manteneos firmes, ceñidos con el cinturón de la verdad y revestidos con la coraza de la justicia".
El ejemplo del centurión
El Papa evocó el pasaje evangélico del centurión de Cafarnaúm, que reconoció con humildad su necesidad de ayuda: "Señor, no soy digno de que entres en mi casa; basta que lo digas de palabra y mi criado quedará sano".
A partir de este texto, el Pontífice destacó cómo la disciplina militar y la fe pueden convivir en armonía. "La obediencia, la disciplina, la renuncia, la lealtad, el compañerismo, la dedicación, la responsabilidad y el coraje" fueron valores que, según León XIV, aquel centurión encarnaba junto con la humildad de reconocer la dependencia de Dios.
El Papa añadió una reflexión aplicable a cualquier persona con responsabilidades públicas: "El ser humano, por mucha responsabilidad que tenga, por mucho poder que ejerza, por muy irreprochable que sea, está siempre hambriento de infinito y sediento de eternidad".
Uno de los momentos más emotivos del encuentro fue el homenaje a dos jóvenes militares portugueses fallecidos trágicamente el pasado viernes. León XIV destacó la heroicidad de su gesto final: "Perdieron la vida mientras, generosamente, como el buen samaritano, se detuvieron a lo largo del camino para prestar ayuda".
El Pontífice dedicó también palabras de gratitud a los capellanes del Ordinariato Militar, recordándoles que la Iglesia les confía el crecimiento espiritual de los militares y policías. "Acoged a todos, escuchadlos, iluminadlos con la sabiduría de la Palabra de Dios", pidió, subrayando que su testimonio actúa como "bálsamo que consuela y da esperanza".
La peregrinación, encabezada por el arzobispo Francisco Cerro, incluyó también familiares, voluntarios y personas con discapacidad intelectual, en un gesto que reflejó la dimensión inclusiva de la Iglesia. El Papa insistió en que la vocación militar, cuando se vive con fe y entrega, se convierte en un servicio de amor a la nación y a la humanidad.
Con este encuentro, León XIV reafirmó la importancia del Ordinariato Militar de Portugal como puente entre la vida castrense y la vida espiritual, recordando que la defensa de la patria y la búsqueda de Dios pueden caminar juntas.
ReL
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