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sábado, 1 de agosto de 2026

Especialmente para los que NO suelen ir a Misa los Domingos: Para que descubran lo que están perdiendo

 Aquí podemos ofrecerle sólo unos cuantos aspectos
de las mil maravillas de la Santa Misa

¡Qué crezca en nosotros una piedad apasionada por la Santa Misa!

Al celebrar o al participar en la Santa Misa, sacerdotes y laicos han de actuar con piedad recia, doctrinal, y de forma amorosa, atenta, santamente apasionada. En la Eucaristía, donde tiempo y eternidad se encuentran, Cristo se ofrece al Padre y se nos entrega de nuevo a nosotros los hombres: merece evidentemente que correspondamos con todo el amor de que seamos capaces. Dios no nos pide solamente la entrega de un acto externo, sino que ante todo espera nuestro amor: sólo así la ofrenda puede ser perfecta, agradable a Dios.

Mons. Javier Echevarría; Sínodo de la Eucaristía, octubre de 2005

La Eucaristía es el don más grande que el Señor ha ofrecido a su Esposa.

La Eucaristía es el don más grande que el Señor ha ofrecido a su Esposa, la Iglesia permanente... Es compendio de las palabras, vida y obra de Jesús, ofrecida al Padre por nosotros... Es gloria de su Cuerpo Resucitado... Es fuente, centro y culmen de la vida cristiana.

Concilio Vaticano II

¿Hemos llorado en la Santa Misa?

San Ignacio de Loyola lloraba con frecuencia en la Santa Misa. Nosotros, hombres de poca fe, no lloramos, pues apenas sabemos lo que hacemos cuando asistimos a la Santa Misa.

San Ignacio de Loyola; Diario Espiritual No. 14


Cuanto más puros y castos, más hambre de Eucaristía tendremos.

Cuanto más pura y más casta sea un alma, tanta más hambre tiene de este Pan, del cual saca la fuerza para resistir a toda seducción impura, para unirse más íntimamente a su Divino Esposo: "Quien come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él". (Jn. 6, 57)

SS León XIII

La Eucaristía sabe a María Santísima.

La Eucaristía sabe a vida eterna y sabe a María, porque la carne que se nos da en la Eucaristía es carne tomada de María.

Sor Teresa Mª de Jesús Ortega, o.p.


En la Eucaristía somos comidos por Cristo.

La Eucaristía es un banquete en el que comemos con Cristo, comemos a Cristo, y somos comidos por Cristo.

San Agustín de Hipona, Doctor de la Iglesia





Apostolado de la Santa Misa Diaria
http://www.sancta-missa-cotidiana.org

¿Quién administra el sacramento del matrimonio


 

Al asistir a una boda en una iglesia, uno podría suponer que es el sacerdote quien casa a la pareja. Sin embargo, la realidad es muy diferente: en la Iglesia Católica, son los propios contrayentes quienes se otorgan mutuamente el sacramento

La primera respuesta a esta pregunta parece obvia: es el sacerdote quien casa a la pareja. Al fin y al cabo, es él quien está en el altar, quien formula las preguntas, bendice los anillos y recita las oraciones. Sin embargo, la respuesta de la Iglesia Católica es muy diferente: no es el sacerdote ni el diácono quien administra el sacramento del matrimonio, sino la propia pareja.

"El matrimonio es una realidad natural, elevada por Jesucristo a la categoría de sacramento. Por lo tanto, es la propia pareja quien se otorga mutuamente el sacramento del matrimonio al intercambiar su consentimiento ante Dios y la Iglesia. El sacerdote (o diácono) está presente para recibir oficialmente el consentimiento de la pareja en nombre de la Iglesia, tras haber verificado su libertad y su intención de contraer matrimonio. Luego imparte la bendición nupcial", explica el padre Gaspard Craplet, sacerdote de la Sociedad de San Juan Vianney. Así, cuando los futuros esposos se dicen libremente "sí", se otorgan mutuamente el sacramento del matrimonio.

Una señal del amor de Cristo por su Iglesia

Esta particularidad hace que el matrimonio sea único entre los siete sacramentos de la Iglesia. ¿Por qué esta excepción? "Porque el matrimonio se basa en una realidad natural que ha existido desde el principio de la humanidad. Incluso antes de la institución de los sacramentos, Dios ya había querido la unión del hombre y la mujer, como lo demuestra la historia de Adán y Eva", señala el padre Gaspard Craplet, quien también destaca que esta visión se fundamenta en un profundo vínculo entre el matrimonio y el amor de Cristo por la Iglesia. El apóstol Pablo lo evoca claramente en su carta a los Efesios (5, 25-32):

"Maridos, amad a vuestras esposas, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella para santificarla, purificándola mediante el lavamiento del agua con la palabra, a fin de presentársela a sí mismo como una iglesia gloriosa, sin mancha ni arruga ni defecto alguno, sino santa e irreprochable. De la misma manera, los maridos deben amar a sus esposas como a sus propios cuerpos. El que ama a su esposa se ama a sí mismo. Porque nadie ha despreciado jamás su propio cuerpo, sino que lo alimenta y lo cuida. Así también Cristo a la iglesia, pues somos miembros de su cuerpo. Como dice la Escritura: 'Por eso el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos serán una sola carne'. Este es un misterio profundo, pero yo hablo de Cristo y de la iglesia".

Así como Cristo amó tanto a la Iglesia que dio su vida por ella, los esposos están llamados a vivir un amor basado en la entrega, la fidelidad y el servicio mutuo. El matrimonio cristiano, por lo tanto, no es meramente un compromiso humano; se convierte en el signo visible de un amor mayor. "Por eso también se celebra la Misa durante la ceremonia nupcial. En la Eucaristía, se hace presente el sacrificio de Cristo, que se entregó por su Iglesia. La unión de Cristo y la Iglesia es, pues, el modelo y la fuente de la unión de los esposos. La bendición nupcial se imparte después de la consagración y la Eucaristía, para significar que el matrimonio cristiano es abrazado y sostenido por el amor de Cristo», concluye el padre Gaspard Craplet.

Ana Ashkova, Aleteia

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algo nuevo




El giro silencioso de León XIV: 8 cambios en el gobierno de la Iglesia tras Francisco

León XIV no es un continuista del Pontificado de Francisco, tampoco un rupturista. Más bien es un “corrector” de la manera de gobernar de su predecesor.

León XIV con los peregrinos congregados en la plaza de san Pedro en el Vaticanp

León XIV con los peregrinos congregados en la plaza de san Pedro en el Vaticanp1


    Tras un año de pontificado de León XIV comienzan a vislumbrarse unos cambios, muchas veces silenciosos, pero definitivos en la forma de gobernar la Iglesia. Poco a poco, vamos percibiendo qué ruta va tomando el Papa a la hora de dirigir la barca de Pedro.

    Aunque algunos analistas han etiquetado a León XIV como continuista del Pontificado de Francisco, a medida que pasa el tiempo ese calificativo se va diluyendo. Tampoco es un rupturista con respecto a su predecesor: León XIV no está desmontando el pontificado de Francisco ni haciendo una “contrarreforma”. Posiblemente sea un “corrector”. Está corrigiendo el modo de gobernar de Francisco, aunque manteniendo parte de las reformas.

    Previsible, colegial y con cauces institucionales

    Si Francisco fue un Papa reformador, personalista, disruptivo, con gran expansión mediática y muchas veces sorpresivo en sus decisiones; León XIV, por el contrario, encauza el Pontificado hacia un gobierno más colegial, más previsible, contenido comunicativamente para preservar el papado, y restableciendo los cauces jurídicos e institucionales.

    Tras algo más de un año de pontificado, ya hay indicios suficientes para señalar varios cambios importantes que León XIV ha implementado su pontificado:

    1. Del gobierno personalista a una mayor colegialidad con los cardenales

    Francisco creó un pequeño consejo para ayudarle a gobernar, el llamado “C9”, compuesto por una serie de cardenales; León XIV parece querer devolver esa función consultiva al conjunto del Colegio Cardenalicio. Y para ello el Papa ha decidido prescindir de ese "C9" o Consejo de Cardenales, y sustituirlo por un modelo basado en la consulta periódica a la totalidad del Colegio Cardenalicio.

    De esta manera el Pontífice confirma una nueva forma de ejercer el ministerio petrino: más colegial, más participativa y con una escucha directa a los purpurados de todo el mundo.

    El cardenal congoleño Fridolin Ambongo Besungu lo explicó hace pocas semanas: "El nuevo Pontífice valoriza a todo el colegio cardenalicio", respondiendo así a una petición expresada por numerosos cardenales durante las congregaciones previas al cónclave de 2025.

    Durante aquellos encuentros, muchos purpurados mostraron su malestar porque el Consejo de Cardenales había concentrado en un pequeño grupo una función consultiva que, según recordaban, corresponde al conjunto del Colegio Cardenalicio.

    La propuesta fue clara: sustituir el reducido círculo asesor por consistorios periódicos abiertos a la participación de todos los cardenales.

    León XIV parece haber asumido plenamente esa petición y ha prometido mantener un contacto directo con los cardenales, incluso mediante un correo electrónico personal a través del cual responde directamente a sus consultas.

    "Vosotros me habéis llamado a esta misión, y es importante que trabajemos juntos", afirmó entonces el Pontífice ante los cardenales. 

    En enero dijo expresamente a los cardenales que quería que esos encuentros sirvieran para «apoyar y aconsejar al Papa en la grave responsabilidad del gobierno de la Iglesia universal», y afirmó: «Estoy aquí para escuchar». Al finalizar, pidió incluso que le enviaran por escrito sus valoraciones y propuso institucionalizar estos encuentros.

    No significa que el Papa renuncie a su autoridad. Cambia cómo prepara y contrasta las decisiones.

    2. Menos “gobierno por sorpresa” y mayor previsibilidad institucional

    Francisco tenía un estilo de gobierno muy personal. En numerosas ocasiones introducía cambios mediante motu proprio, decisiones directas, nombramientos inesperados o reformas que dependían fuertemente de su criterio personal.

    Son innumerables los nombramientos de obispos y cardenales que hacía sin prácticamente consultar a nadie. Un caso significativo fue el nombramiento del hoy cardenal Mauro Gambetti: pasó de fraile de la Orden de Frailes Menores Conventuales a cardenal, sin ningún tipo de gradualidad. Francisco lo conoció en una de sus visitas al santuario de Asís, y decidió sobre la marcha nombrarle cardenal, lo que implicaba consagrarle obispo prácticamente a la vez.

    Con León XIV parece emerger otro método: consulta, estudio previo, delimitación de competencias y, finalmente, decisión.

    Un ejemplo reciente es la reforma del Vicariato de Roma. En lugar de sustituir simplemente la reforma realizada por Francisco en 2023, León XIV creó primero un grupo de trabajo para evaluar su funcionamiento y posteriormente corrigió aspectos concretos: clarificó competencias, reforzó el papel del cardenal vicario, estableció con mayor precisión las funciones del Moderator curiae y simplificó estructuras.

    Francisco tendía a reformar estructuras; León XIV parece más inclinado a evaluar cómo funcionan esas reformas y corregirlas institucionalmente.

    3. Una concepción distinta de la sinodalidad

    León XIV no ha abandonado la sinodalidad de Francisco. Todo lo contrario: ha confirmado expresamente que continuará el proceso hasta la Asamblea Eclesial prevista para 2028. Pero parece estar acotando su significado.

    Aunque ha pasado casi desapercibido en la mayoría de los medios de comunicación, sin apenas dedicarle una mención, la publicación, el pasado 30 de junio, del Motu Proprio Confirma Fratres Tuos, mediante el cual el Papa León XIV modifica la Constitución Apostólica In Ecclesiarum Communione, redefine el mismo sentido de la sinodalidad.

    Antonio Torres señala en un análisis publicado con el título La silenciosa rectificación de León XIV: la sinodalidad vuelve a su lugar que “León XIV introduce una modificación decisiva: devuelve con claridad la responsabilidad del gobierno a quien ha recibido de la Iglesia la misión de gobernar. La consulta, la escucha y el discernimiento permanecen, pero la decisión corresponde, sin ambigüedad, al pastor. Ésta es la clave de la reforma. León XIV reafirma el valor de los órganos consultivos, pero recuerda que una consulta, por amplia que sea, nunca sustituye la responsabilidad personal del pastor. Escuchar no significa compartir la potestad de gobierno. Éste ha sido siempre un principio fundamental de la tradición canónica: los consejos ayudan pero no gobiernan y el discernimiento ilumina la decisión pero no reemplaza la autoridad”.

    Con Francisco, la sinodalidad fue sobre todo un gran proceso eclesial de escucha; con León XIV empieza a convertirse en un método estable de gobierno, pero con una definición más clara de quién escucha, quién aconseja y quién decide.

    4. Mayor peso de la subsidiariedad frente a la concentración del poder

    Hay una aparente paradoja en Francisco: impulsó una Iglesia descentralizada y sinodal, pero personalmente ejerció un pontificado bastante centralizado en determinadas decisiones importantes.

    León XIV está insistiendo mucho más explícitamente en la subsidiariedad como principio de gobierno.

    En febrero afirmó, hablando del buen gobierno: «Un buen gobierno, en lugar de concentrarlo todo en sí mismo, fomenta la subsidiariedad y la participación responsable».

    Y su encíclica Magnifica Humanitas lleva esta idea al terreno del gobierno eclesial: habla de subsidiariedad, transparencia, rendición de cuentas, evaluación y órganos de participación que sean reales y no meramente nominales.

    Esto podría representar uno de los cambios profundos: mayor responsabilidad de cada nivel de gobierno.

    5. De una Curia que debía ser "reformada" a una Curia que debe funcionar

    El cardenal Bergoglio llegó al papado con un mandato muy claro por parte de los cardenales: reformar en profundidad la Curia Romana.

    Ese proceso culminó jurídicamente con Praedicate Evangelium en 2022.

    Para León XIV su problema no es diseñar otra gran reforma, sino hacer funcionar correctamente la estructura heredada.

    Es muy revelador que en el consistorio de enero sometiera precisamente Praedicate Evangelium a la reflexión de los cardenales: cómo debe servir la Santa Sede al Papa y, especialmente, a las Iglesias particulares.

    Si Francisco fue el arquitecto de la reforma de la Curia; León XIV parece querer convertirse en su administrador y corrector, y eso implica profesionalización, delimitación de responsabilidades, evaluación y estabilidad.

    6. El final de la diplomacia paralela

    Durante el pontificado de Francisco, la Secretaría de Estado y las nunciaturas dejaron de ser, en algunos asuntos, los únicos canales de información del Papa. El pontífice argentino creó una amplia red de personas de su máxima confianza —en muchos casos jesuitas, aunque no exclusivamente— que le transmitían información directa sobre la situación eclesial y política de distintos países. Esta vía informal le permitía contrastar o incluso prescindir de los informes oficiales de los nuncios.

    En algunos países esa estructura llegó a adquirir una notable influencia. En España, por ejemplo, era público que el Padre Germán Arana Beorlegui, jesuita de máxima confianza del Papa, sugería al Pontífice perfiles de futuros obispos, así como información confidencial de otros asuntos relacionados con la Iglesia.

    Asimismo, también en España funcionaba una "comisión" no oficial, al margen de nunciatura, integrada por tres o cuatro obispos, que tenía por objetivo ofrecer al Papa de forma directa candidatos alternativos a los que proporcionaba el propio nuncio. 

    León XIV ha desmantelado ese sistema. Desde el inicio de su pontificado ha reforzado el papel de la Secretaría de Estado, ha devuelto protagonismo a los nuncios apostólicos y ha insistido en que los cauces ordinarios de gobierno vuelvan a ser los habituales. 

    El resultado es un proceso más institucional, menos personalista y más apoyado en los organismos previstos por el derecho de la Iglesia.

    7. Mas garantía jurídica: el derecho vuelve a tener protagonismo

    Durante el pontificado de Francisco hubo una percepción bastante extendida entre canonistas y obispos de que la voluntad personal del Papa podía prevalecer sobre los procedimientos habituales

    Hubo numerosas decisiones tomadas mediante rescripta, motu proprio o intervenciones directas que modificaban situaciones concretas.

    León XIV es canonista de formación y su forma de gobernar muestra una sensibilidad jurídica mayor. Transmite un mensaje de que las normas son estables; los procedimientos importan y las decisiones siguen cauces institucionales. 

    No significa gobernar con menos autoridad, sino ejercerla de forma más previsible.

    Para muchos sacerdotes y obispos el pontificado de Francisco supuso vivir con una cierta incertidumbre. No había un criterio unificado ante ciertas situaciones, y el resultado era completamente dispar según las afinidades personales.

    Algunos fueron cesados de manera inesperada sin una explicación por escrito, sino meramente verbal. Otros veían paralizados sus reclamos durante años.

    Con León XIV parece buscarse justamente lo contrario: criterios más transparentes; canales conocidos; interlocutores definidos; procesos previsibles. 

    Para un sacerdote, religioso, religiosa u obispo, esto supone una enorme diferencia, y genera más tranquilidad. Las garantías vuelven a tener su importancia.

    Se podría resumir en que la seguridad jurídica vuelve a ser un valor de gobierno.

    8. Del papado mediático al papado institucional

    Uno de los rasgos más característicos del pontificado de Francisco fue su personalidad expansiva, su espontaneidad y su disponibilidad para conceder entrevistas prácticamente a todos los medios comunicación que lo solicitarán, sin importar la cosmovisión ni la línea editorial, convirtiendo, por lo tanto, al Papa Francisco, en un protagonista permanente de la actualidad. 

    Nunca un pontífice había hablado tanto y de temas tan diversos, y nunca un Papa había escrito tantos libros -se calcula que unos 40-, muchos de ellos en formato entrevista, además de conceder innumerables diálogos periodísticos en formatos televisivos. 

    Esa forma de comunicar acercó la figura del Papa a millones de personas, pero también tuvo un efecto secundario: el centro de atención pasó con frecuencia de la institución al individuo. 

    Las declaraciones improvisadas o las opiniones expresadas en entrevistas adquirían una relevancia similar —e incluso superior, desde el punto de vista mediático— a documentos de mayor rango como encíclicas, exhortaciones apostólicas o discursos oficiales. 

    El resultado fue que el interés se desplazaba hacia lo que Francisco pensaba o decía en cada momento más que hacia el ejercicio estable del ministerio petrino.

    León XIV, sin embargo, parece haber optado por el camino inverso. Ha reducido drásticamente las entrevistas, evita las declaraciones improvisadas y procura que su voz llegue principalmente a través de los canales institucionales de la Santa Sede: homilías, discursos, documentos y mensajes oficiales. 

    No pretende desaparecer de la escena pública, sino subrayar que el protagonista es el ministerio petrino y no la personalidad de quien lo ejerce.

    Hay una anécdota que refleja muy bien como León XIV tiene interiorizado que es el Papa, y por lo tanto debe separar el papel institucional de su persona: en el viaje en avión a España, una periodista le preguntó sobre sus preferencias futboleras, ¿Madrid o Barça? "Prevost es del Madrid, pero el Papa es de todos los equipos".

     Álex Rosal, ReL

    Vea también     Mensaje del Concilio Vaticano II a toda la Humanidad





    Nace «Un minuto para liderar»: llevar el liderazgo cristiano a las redes en solo 60 segundos

    Cada mañana ofrece una reflexión inspirada en el Evangelio para aprender a liderar desde el servicio, el perdón y la reconciliación.

    El nuevo proyecto de Santiago Portas.

    El nuevo proyecto de Santiago Portas.


      El liderazgo también puede aprenderse desde el Evangelio. Con esta convicción nace «Un minuto para liderar», una nueva iniciativa digital que propone una breve reflexión diaria, de apenas sesenta segundos, para descubrir cómo las enseñanzas de Jesucristo pueden transformar la manera de dirigir personas, equipos, familias y comunidades.

      El proyecto adapta al lenguaje ágil de las redes sociales las principales ideas del libro «70 veces 7. Liderar desde el perdón, la verdad y la reconciliación», de Santiago José Portas Alés, una obra que propone releer diversos pasajes evangélicos desde la perspectiva del liderazgo y que ha despertado un creciente interés entre directivos, docentes, sacerdotes, religiosos, empresarios y laicos comprometidos.

      Frente a los habituales contenidos sobre productividad, influencia o éxito profesional, «Un minuto para liderar» apuesta por un enfoque distinto: recordar que el liderazgo auténtico comienza mucho antes de ocupar un cargo y nace cuando una persona aprende a servir, escuchar, corregir con caridad, perdonar sin renunciar a la verdad y generar confianza.

      Santaigo Portas con su libro sobre liderazgo cristiano

      Santaigo Portas con su libro sobre liderazgo cristianoReligión en Libertad

      Cada publicación ofrece una idea sencilla y práctica para aplicar en cualquier ámbito de responsabilidad: la empresa, la escuela, la administración pública, la parroquia o la propia familia. El objetivo no es ofrecer técnicas de gestión, sino mostrar que el Evangelio constituye una de las mayores escuelas de liderazgo de la historia.

      La iniciativa da continuidad al mensaje desarrollado en «70 veces 7», donde el autor identifica siete grandes habilidades presentes en la vida y las enseñanzas de Jesús: el perdón, la verdad, la reconciliación, la humildad, la corrección fraterna, la vocación de servicio y el discernimiento. Valores que, según defiende la obra, siguen siendo fundamentales para construir organizaciones más humanas y relaciones más sólidas.

      Con este nuevo formato, esas enseñanzas llegan ahora a las redes sociales mediante imágenes acompañadas de una reflexión que puede leerse en apenas un minuto, pensada para acompañar el inicio de la jornada y ofrecer una inspiración concreta para vivir el liderazgo desde una perspectiva cristiana.

      En un contexto marcado por la polarización, la rapidez y la dificultad para generar espacios de encuentro, los impulsores del proyecto sostienen que el liderazgo más transformador sigue siendo el que nace del servicio, fortalece la confianza, busca la verdad y hace de la reconciliación un camino posible.

      Más que un perfil en redes sociales, «Un minuto para liderar» aspira a crear una comunidad de personas convencidas de que liderar no consiste únicamente en alcanzar objetivos, sino también en ayudar a crecer a quienes caminan con nosotros.

      ReL

      Vea también  Orientaciones para Evangelizar
      en el Internet 






      Evangelio del día Sábado 17a. Semana TO - Memoria de San Alfonos María de Ligorio


       

      Beato Pierre Claverie , San Alfonso María LigorioMás...

      Libro de Jeremías 26,11-16.24.

      Los sacerdotes y los profetas dijeron a los jefes y a todo el pueblo: "Este hombre es reo de muerte, porque ha profetizado contra esta ciudad, como ustedes lo han escuchado con sus propios oídos".
      Pero Jeremías dijo a los jefes y a todo el pueblo: "El Señor es el que me envió a profetizar contra esta Casa y contra esta ciudad todas las palabras que ustedes han oído.
      Y ahora, enmienden su conducta y sus acciones, y escuchen la voz del Señor, su Dios, y el Señor se arrepentirá del mal con que los ha amenazado.
      En cuanto a mí, hagan conmigo lo que les parezca bueno y justo.
      Pero sepan que si ustedes me hacen morir, arrojan sangre inocente sobre ustedes mismos, sobre esta ciudad y sobre sus habitantes. Porque verdaderamente el Señor me ha enviado a ustedes para decirles todas estas palabras".
      Los jefes y todo el pueblo dijeron a los sacerdotes y a los profetas: "Este hombre no es reo de muerte, porque nos ha hablado en nombre del Señor, nuestro Dios".
      Sin embargo, Ajicám, hijo de Safán, protegió a Jeremías e impidió que fuera entregado en manos del pueblo para ser ejecutado.


      Salmo 69(68),15-16.30-31.33-34.

      Sácame del lodo para que no me hunda,
      líbrame de los que me odian
      y de las aguas profundas;
      que no me arrastre la corriente,
      que no me trague el Abismo,
      que el Pozo no se cierre sobre mí.

      Yo soy un pobre desdichado, Dios mío,
      que tu ayuda me proteja:
      Así alabaré con cantos el nombre de Dios,
      y proclamaré su grandeza dando gracias;

      que lo vean los humildes y se alegren,
      que vivan los que buscan al Señor:
      porque el Señor escucha a los pobres
      y no desprecia a sus cautivos.


      Evangelio según San Mateo 14,1-12.

      En aquel tiempo, la fama de Jesús llegó a oídos del tetrarca Herodes,
      y él dijo a sus allegados: "Este es Juan el Bautista; ha resucitado de entre los muertos, y por eso se manifiestan en él poderes milagrosos".
      Herodes, en efecto, había hecho arrestar, encadenar y encarcelar a Juan, a causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe,
      porque Juan le decía: "No te es lícito tenerla".
      Herodes quería matarlo, pero tenía miedo del pueblo, que consideraba a Juan un profeta.
      El día en que Herodes festejaba su cumpleaños, la hija de Herodías bailó en público, y le agradó tanto a Herodes
      que prometió bajo juramento darle lo que pidiera.
      Instigada por su madre, ella dijo: "Tráeme aquí sobre una bandeja la cabeza de Juan el Bautista".
      El rey se entristeció, pero a causa de su juramento y por los convidados, ordenó que se la dieran
      y mandó decapitar a Juan en la cárcel.
      Su cabeza fue llevada sobre una bandeja y entregada a la joven, y esta la presentó a su madre.
      Los discípulos de Juan recogieron el cadáver, lo sepultaron y después fueron a informar a Jesús.


      Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

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      Bulle

      San Juan Damasceno (c. 675-749)
      monje, teólogo, doctor de la Iglesia
      La Fe ortodoxa, I, 1


      Herodes quería ver a Cristo

      "Nunca nadie ha visto Dios." El Hijo único que se encuentra en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer" (Jn 1,18). Lo divino es inexplicable e incomprensible: "nadie conoce al Padre, excepto el Hijo o aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar" (Mt 11,27), y el Espíritu Santo conoce igualmente a Dios... Pero después de este primero y bendito conocimiento divino, nadie ha conocido a Dios sino aquellos a quien Dios mismo se revele...
      Por tanto, Dios no nos dejó en la completa ignorancia, porque cada uno ha sembrado en sí, el conocimiento de que existe un Dios. La creación, por su cohesión y su dirección, proclama la magnificencia de la naturaleza divina (cf. Rm 1.20). A continuación, la Ley y los Profetas y su único Hijo, el Señor, "nuestro Dios y Salvador Jesucristo" (2P 1.1), han demostrado el conocimiento de Dios, de acuerdo a lo que podemos conseguir. Por eso todo lo que nos fue transmitido por la Ley y los Profetas, los Apóstoles y los Evangelistas, lo aceptamos, lo conocemos, aplicamos nuestra devoción y no buscamos más allá.
      Dios es bueno; apela al bien... Como él lo sabe todo y lo que nos conviene a cada uno, nos revela lo que nos es útil de conocer y lo que podemos llevar. Debemos, por lo tanto, contentarnos con esto y permanecer en ello.
      (EDD)

      Reflexión sobre la litografía

      Hoy celebramos la memoria de San Alfonso María de Ligorio (1696-1787), el gran obispo italiano, teólogo y fundador de la Congregación del Santísimo Redentor, más conocida como los Redentoristas. Nacido en el seno de una familia noble cerca de Nápoles, Alfonso fue un niño prodigio que obtuvo los doctorados tanto en derecho civil como en derecho canónico ¡a la edad de dieciséis años! Algo realmente asombroso. Rápidamente se consolidó como uno de los jóvenes abogados más brillantes de Nápoles. Sin embargo, tras perder inesperadamente un importante caso judicial, experimentó un profundo despertar espiritual. Al darse cuenta de que el éxito terrenal nunca podría satisfacer los anhelos más profundos del corazón, abandonó por completo su carrera jurídica. Se dice que, arrodillado ante un crucifijo, declaró: ’Mundo, te he conocido durante bastante tiempo; ahora te dejo“. Aquello marcó el comienzo de una vida completamente nueva.

      Ordenado sacerdote en 1726, Alfonso pronto se hizo famoso por su compasiva labor pastoral, su elocuente predicación y su incansable preocupación por quienes vivían al margen de la sociedad. En lugar de quedarse en las cómodas iglesias de Nápoles, viajó a pueblos remotos donde la gente rara vez veía a un sacerdote. En 1732 fundó la Congregación de los Redentoristas, cuya misión era predicar el Evangelio especialmente a los pobres del campo y a quienes habían sido desatendidos por la Iglesia. Su enfoque de la teología moral era igualmente pastoral. En una época en la que algunos moralistas hacían que la vida cristiana pareciera casi imposible debido a su excesiva severidad, mientras que otros trataban el pecado con demasiada ligereza, Alfonso trazó un sabio término medio. Enseñó que la verdad y la misericordia van de la mano, animando siempre a los confesores a guiar a las almas con firmeza, pero con auténtica compasión.

      El legado literario de San Alfonso es inmenso. Su obra maestra, Teología moral, se convirtió en una de las obras más influyentes de la teología moral católica, en la que se subrayaba la importancia de una conciencia bien formada, guiada por la caridad más que por el miedo. También escribió extensamente sobre la oración, la Eucaristía y la devoción a Nuestra Señora, y muchos de sus libros espirituales siguen alimentando a los lectores en la actualidad. Más allá de la teología, ¡poseía unos dotes artísticos extraordinarios! Compuso himnos, siendo el más famoso de ellos «Tu scendi dalle stelle» («Bajas de las estrellas»), compuesta en 1732 y que sigue siendo uno de los villancicos más queridos de Italia. Canonizado en 1839, fue declarado Doctor de la Iglesia en 1871 en reconocimiento a la sabiduría perdurable de sus enseñanzas. Celebramos hoy su memoria, 1 de agosto, aniversario de su muerte.

      Este grabado es obra de Henry Schile, un inmigrante alemán que se estableció en el Bajo Manhattan de Nueva York durante la década de 1870. Schile, un prolífico editor de litografías a todo color, se hizo especialmente famoso por sus encantadoras representaciones de patinadores sobre hielo disfrutando de las tardes de invierno en Central Park, así como por sus escenas costumbristas y episodios de la historia estadounidense. Sus grabados religiosos son relativamente poco comunes. Aquí nos presenta a San Alfonso en el momento de su gloria celestial. Los ángeles elevan suavemente al anciano obispo hacia el cielo, tras haberle quitado ya los signos externos de su cargo terrenal: la mitra episcopal y el báculo, que se llevan los querubines. La imagen nos recuerda de forma hermosa que, en la eternidad, los títulos y los honores desaparecen. Lo que permanece es la santidad de una vida dedicada al servicio de Cristo y de su pueblo.

      by Padre Patrick van der Vorst

      Oración

      Señor mío Jesucristo, que por amor a los hombre estás noche y día en este sacramento, lleno de piedad y de amor, esperando, llamando y recibiendo a cuantos vienen a visitarte: creo que estás presente en el sacramento del altar. Te adoro desde el abismo de mi nada y te doy gracias por todas las mercedes que me has hecho, y especialmente por haberte dado tu mismo en este sacramento, por haberme concedido por mi abogada a tu amantísima Madre y haberme llamado a visitarte en este iglesia.

      Adoro ahora a tu Santísimo Corazón y deseo adorarlo por tres fines: el primero, en acción de gracias por este insigne beneficio; en segundo lugar, para resarcirte de todas las injurias que recibes de tus enemigos en este sacramento; y finalmente, deseando adorarte con esta visita en todos los lugares de la tierra donde estás sacramentado con menos culto y abandono. Amén

      (San Alfonso - ACI