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sábado, 7 de noviembre de 2026

Evangelio del día sábado 31a semana del tiempo ordinario


 


Beata Marthe Robin , San Wilibordo de UtrechtMás...

Carta de San Pablo a los Filipenses 4,10-19.

Hermanos:
Yo tuve una gran alegría en el Señor cuando vi florecer los buenos sentimientos de ustedes con respecto a mí; ciertamente los tenían, pero les faltaba la ocasión de demostrarlos.
No es la necesidad la que me hace hablar, porque he aprendido a hacer frente a cualquier situación.
Yo sé vivir tanto en las privaciones como en la abundancia; estoy hecho absolutamente a todo, a la saciedad como al hambre, a tener de sobra como a no tener nada.
Yo lo puedo todo en aquel que me conforta.
Sin embargo, ustedes hicieron bien en interesarse por mis necesidades.
Y ya saben, filipenses, que al comienzo de la evangelización, cuando dejé Macedonia, ninguna otra iglesia me ayudó pecuniariamente. Ustedes fueron los únicos
que cuando estaba en Tesalónica, en dos ocasiones me enviaron medios para asistirme en mis necesidades.
No es que yo busque regalos; solamente quiero darles la ocasión de que ustedes se enriquezcan cada vez más delante de Dios.
Por el momento, tengo todo lo necesario y más todavía. Vivo en la abundancia desde que Epafrodito me entregó la ofrenda de ustedes, como perfume de aroma agradable, como sacrificio aceptable y grato a Dios.
Dios colmará con magnificencia todas las necesidades de ustedes, conforme a su riqueza, en Cristo Jesús.


Salmo 112(111),1-2.5-6.8a.9.

Feliz el hombre que teme al Señor
y se complace en sus mandamientos.
Su descendencia será fuerte en la tierra:
la posteridad de los justos es bendecida.

Dichoso el que se compadece y da prestado,
y administra sus negocios con rectitud.
El justo no vacilará jamás,
su recuerdo permanecerá para siempre.

Su ánimo está seguro, y no temerá,
Él da abundantemente a los pobres:
su generosidad permanecerá para siempre,
y alzará su frente con dignidad.


Evangelio según San Lucas 16,9-15.

Jesús decía a sus discípulos:
"Gánense amigos con el dinero de la injusticia, para que el día en que este les falte, ellos los reciban en las moradas eternas.
El que es fiel en lo poco, también es fiel en lo mucho, y el que es deshonesto en lo poco, también es deshonesto en lo mucho.
Si ustedes no son fieles en el uso del dinero injusto, ¿quién les confiará el verdadero bien?
Y si no son fieles con lo ajeno, ¿quién les confiará lo que les pertenece a ustedes?
Ningún servidor puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se interesará por el primero y menospreciará al segundo. No se puede servir a Dios y al Dinero".
Los fariseos, que eran amigos del dinero, escuchaban todo esto y se burlaban de Jesús.
El les dijo: "Ustedes aparentan rectitud ante los hombres, pero Dios conoce sus corazones. Porque lo que es estimable a los ojos de los hombres, resulta despreciable para Dios."

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.



Bulle

San Gregorio Magno (c. 540-604)
papa y doctor de la Iglesia
Morales sobre Job, Libro XIII (SC 212. Morales sur Job, Cerf, 1974)


Centrarse en el amor de los bienes celestiales

“El justo se afianza en su camino y el de manos puras redobla su energía” (Jb 17,9). Considerando al hipócrita, el justo señala que este debe la posesión de los bienes de este mundo a la perversión de su voluntad. En cambio, él, el justo se centra fuertemente en el amor de bienes celestiales, sabiendo que las recompensas eternas no faltarán a los sabios deseos, aunque los corazones falsos y dobles no se vean escatimar ningún bien temporal.
El justo además agrega la fuerza a la pureza de las manos, ya que ante el espectáculo de los pervertidos poseedores de glorias terrestres, él eleva sus buenas obras a la perfección y desprecia los bienes temporales con altura, viéndolos difundidos a profusión entre los malvados. Considera cuánto se deben despreciar los bienes temporales que no se regatean a los perversos. (…)
También el justo estima indigna de él la codicia de bienes que ve profusamente en los malvados y orienta su espíritu hacia la adquisición de bienes celestiales, de los que carecen los reprobados para poder compartir con él.
(EDD)

Reflexión sobre la portada del sencillo

“Money, Money, Money”. ¡Solo con leer esas tres palabras, muchos de nosotros ya podemos oír cantar a ABBA! Compuesta por Benny Andersson y Björn Ulvaeus en 1976, y grabada ese mismo mes de mayo, la canción da voz a una mujer trabajadora que apenas puede hacer frente a sus facturas. “Trabajo toda la noche, trabajo todo el día, para pagar las facturas que tengo que pagar…”. Sueña con encontrar una pareja adinerada o ganar una fortuna en Las Vegas o Mónaco. Bajo esa música maravillosamente teatral se esconde un anhelo familiar: sin duda, la vida sería más fácil si tuviéramos un poco más de dinero.

Y, por supuesto, el dinero hace que la vida sea más cómoda. Poder pagar el alquiler, calentar nuestros hogares y poner comida en la mesa es de vital importancia. Jesús comprende estas necesidades. Sin embargo, en el Evangelio de hoy, nos pide que reflexionemos sobre el lugar que ocupa el dinero en nuestros corazones: “No se puede servir a Dios y al dinero”. El peligro surge cuando ganar y poseer dinero empiezan a regir todas nuestras decisiones, cuando juzgamos a las personas por sus ingresos, o cuando tener lo suficiente se convierte, sin que nos demos cuenta, en querer más, y más, y más.

Jesús nos invita a utilizar lo que tenemos para forjar relaciones y cuidar de los demás. Una comida ofrecida, una familia en apuros a la que se ayuda, un empleado al que se paga de forma justa: estas son formas de poner el dinero al servicio del amor. Sus palabras sobre ser fieles en las cosas pequeñas trasladan esta enseñanza a nuestras decisiones cotidianas. ¡No hace falta esperar a ser ricos para ser generosos! Sean cuales sean nuestras circunstancias, siempre podemos dar algo ya, ahora mismo, hoy mismo.

La canción apareció en el álbum Arrival de ABBA, de 1976, cuya famosa portada muestra a los cuatro miembros sentados dentro de la cabina acristalada y redondeada de un helicóptero. Las fotografías se tomaron en el aeródromo de Barkarby, cerca de Estocolmo, y el concepto y el diseño de la portada son obra de Rune Söderqvist y del fotógrafo Ola Lager. Se trata de una expresión visual memorable del título del álbum: el grupo, literalmente, ha «llegado» o «aterrizado» en lo más alto del éxito. La portada que os muestro aquí es la del sencillo. Las portadas de álbumes y sencillos merecen ser reconocidas como una forma de arte por derecho propio. A través de la fotografía, la tipografía, el color y la composición, dotan a la música de una identidad visual, llegando a ser a menudo tan familiares como las propias canciones. Creo que todos podemos evocar portadas que recordamos. Pequeñas obras de arte.

by Padre Patrick van der Vorst

Oración

«Padre celestial, Tú eres el dueño de todo lo que existe y el proveedor fiel que nunca falla. Hoy pongo en tus manos mis necesidades, mis deudas y mis preocupaciones económicas. [1, 2]
Te pido que me des paz en medio de la tormenta, sabiduría para administrar con prudencia lo que tengo y claridad para tomar buenas decisiones. Ayúdame a confiar en que tu amor y tu sustento no me faltarán, y abre los caminos de trabajo y bendición que necesite mi hogar. Amén». [1, 2]
Principales elementos al pedir provisión a Dios
  • Entregar la ansiedad: Reconocer el estrés o el miedo por las deudas y pedirle a Dios serenidad para descansar en su cuidado (como en Mateo 6:25). [1]
  • Pedir sabiduría y acción: Junto con la oración, se busca discernimiento para administrar mejor los recursos, encontrar nuevas oportunidades o salir de compromisos financieros de forma responsable. [1, 2]
  • Confianza en el proveedor: Recordar que el valor personal no depende de lo material, sino de la fidelidad y el amparo de Dios. [1]


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