Aquí podemos ofrecerle sólo unos cuantos aspectos
de las mil maravillas de la Santa Misa
¿Por qué el Verbo se hizo carne? |
Santo Tomás de Aquino |
Nos transformarnos en Quién recibimos. |
San León Magno |
Esforcémonos por ir diariamente a la Santa Misa. |
Santo Cura de Ars |
Frecuentemos la Santa Misa, vayamos todos los días. |
Catecismo de la Iglesia Católica, n.1389 |
¡Oh riquezas inmensas de la Santa Misa! |
San Bernardo de Claraval |
La Eucaristía fuente y cumbre de toda evangelización. |
San Juan Pablo II; Carta Encíclica Ecclesia de Eucharistia, n.22 |
Venid, pues, los amadores de Dios y acercaos a esta Mesa sagrada. |
¡Oh manjar divino, por quien los hijos de los hombres se hacen hijos de Dios y por quién vuestra humanidad se mortifica para que Dios en el alma permanezca! ¡Oh pan dulcísimo, digno de ser adorado y deseado, que mantienes el alma y no el vientre; confortas el corazón del hombre y no le cargas el cuerpo; alegras el espíritu y no embotas el entendimiento; con cuya virtud muere nuestra sensualidad, y la voluntad propia es degollada, para que tenga lugar la voluntad divina y pueda obrar en nosotros sin impedimento! ¡Oh maravillosa bondad que tales gracias quiso hacer a nosotros, miserables hombres! ¡Oh maravilloso poder de Dios, que así puso, debajo de especie de pan, su divinidad y humanidad y partirse él en tantas partes, sin padecer él detrimento en sí! ¡Oh maravillosa sabiduría de Dios, que tan conveniente y tan saludable medio halló para nuestra salud! Convenía, sin duda, que por una comida habíamos perdido la vida, por otra la recobrásemos, y que así como el fruto de un árbol nos destruyó a todos, así el fruto de otro árbol, el de la cruz, precioso nos reparase a todos. Venid, pues, los amadores de Dios y acercaos a esta Mesa sagrada. San Juan de Ávila |
El Verbo se encarnó para hacernos "partícipes de la naturaleza divina"
Nuestra participación en el cuerpo y en la sangre de Cristo no tiene otro objetivo que el de transformarnos en Aquél a quien recibimos: a hacernos revestir, en todo, en el cuerpo, en el alma, de aquél en el cual morimos, somos sepultados y resucitamos.
Si supiéramos el valor del Santo Sacrificio de la Misa, qué esfuerzo tan grande haríamos por asistir a ella.
La Iglesia obliga a los fieles "a participar los domingos y días de fiesta en la divina liturgia"
Se gana más oyendo una sola Santa Misa con devoción que distribuyendo todos los bienes a los pobres y marchando en peregrinación a todos los santuarios más venerados del mundo. ¡Oh riquezas inmensas de la Santa Misa!
La Eucaristía es la fuente y, al mismo tiempo, la cumbre de toda evangelización, puesto que su objeto es la comunión de los hombres con Cristo y, en Él, con el Padre y con el Espíritu Santo.
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