El padre Adrian Mantykiewicz sobrevivió al ataque de Jarosław, donde murió otro sacerdote. Dos días después volvió al altar y perdonó al agresor.

El padre Adrian Mantykiewicz, de la abadía de Jarosław, en Polonia, sufrió una agresión que le pudo costar la vida.
Dos días después de resultar herido en el brutal ataque con cuchillo ocurrido en la abadía de Jarosław, en Polonia, el padre Adrian Mantykiewicz regresó al altar. Lo hizo con la cabeza y una mano vendadas y con las heridas todavía visibles en el rostro. Pero sus primeras palabras no fueron de rabia ni de condena. Fueron de perdón.
«Perdonamos y pedimos que recéis por nosotros, pero de manera particular os pido que recéis por nuestro agresor y por la gracia de su conversión: él es quien más necesita esta oración», afirmó ante los fieles.
El sacerdote presidió el sábado 26 de septiembre la primera Misa celebrada en la iglesia rectoral de San Nicolás Obispo después del ataque que, dos días antes, había acabado con la vida del padre Stanisław Zbojnowicz, de 67 años.
Según informan Fides y AgenSIR, el ataque tuvo lugar el jueves 24 de septiembre en el complejo de la abadía de Jarosław, en el sureste de Polonia. Cinco personas —tres sacerdotes y dos laicos— fueron atacadas con un cuchillo.
«Nosotros perdonamos»
El padre Mantykiewicz sufrió heridas de menor gravedad y, después de recibir atención médica, pudo regresar a la abadía. Cuando la iglesia reabrió sus puertas, quiso que su primera celebración tuviera también un mensaje inequívocamente cristiano.
«Desde este lugar, como discípulo de Jesucristo, quiero decir muy claramente, en mi nombre, en el nombre del padre Marek y en el nombre del padre Stanisław, que nosotros perdonamos», aseguró.
Y añadió una petición especialmente significativa: rezar por el hombre que los había atacado.
«No respondamos al mal con el mal», pidió el sacerdote.
El presunto agresor es un ciudadano ucraniano de 31 años, identificado como Ihor M. Tras ser detenido, la Fiscalía de Przemyśl le imputó delitos de asesinato, tentativa de asesinato y lesiones graves. Un tribunal decretó tres meses de prisión preventiva, que deberá cumplir en condiciones hospitalarias debido a su estado de salud.
Los especialistas que lo examinaron detectaron síntomas psicóticos graves que dificultaban su participación en las actuaciones judiciales.
«El mal ha sido cometido por una persona concreta»
Mantykiewicz quiso además evitar que el crimen provocara una reacción contra los ciudadanos ucranianos, especialmente significativa en una comunidad que desde el comienzo de la guerra ha trabajado intensamente en la acogida y asistencia a refugiados.
«Os pido que no culpéis a la nación de origen del culpable, porque el mal ha sido cometido por una persona concreta, una persona concreta que tiene un nombre, una vida propia y es responsable de sus actos», afirmó.
El sacerdote pidió que años de ayuda a los ucranianos no quedaran empañados por la actuación de un solo hombre.
Murió intentando detener al agresor
La peor parte del ataque se la llevó el padre Stanisław Zbojnowicz. El sacerdote, de 67 años, sufrió graves heridas cuando trató de detener al agresor y falleció pese a recibir asistencia médica.
También resultó gravemente herido el padre Marek Pieńkowski, director del Centro de Cultura y Formación Cristiana situado en el complejo. Tuvo que ser hospitalizado y sometido a dos operaciones. Pieńkowski se había distinguido precisamente por su ayuda a los refugiados ucranianos.
Tras conocer la tragedia, el arzobispo de Przemyśl, Adam Szal, pidió oraciones por el sacerdote asesinado, por los heridos y también por la conversión del atacante. Asimismo, reclamó que lo sucedido no fuera utilizado para alimentar el odio o los enfrentamientos.
El último adiós al padre Zbojnowicz
Las exequias por el padre Zbojnowicz comenzaron el lunes en Jarosław con el rezo del Rosario y una Misa presidida por el arzobispo Szal.
El funeral se celebró este martes 29 de septiembre en la parroquia de la Exaltación de la Santa Cruz de Grzęska, localidad natal del sacerdote, y fue presidido por el obispo auxiliar Stanisław Jamrozek.
Zbojnowicz había nacido en 1958 y fue ordenado sacerdote en 1986. Desarrolló su ministerio en distintas parroquias y en el hospital provincial de Krosno. Desde 2010 estaba vinculado a la iglesia de San Nicolás Obispo y a la abadía de Jarosław.
En sus últimos años se había dedicado especialmente al sacramento de la confesión. Su muerte y el regreso al altar de uno de los sacerdotes heridos han dejado ahora una última imagen de lo ocurrido en Jarosław: frente a la violencia sufrida, una petición de perdón y de oración por quien la provocó.
ReL
Vea también 29 misioneros católicos asesinados
en 2003



No hay comentarios:
Publicar un comentario