Lectura del Día
Lectura del libro del Éxodo
Éxodo 23, 20-23
Esto dice el Señor: ""Voy a enviar a un ángel que
vaya delante de ti, para que te cuide en el camino y te lleve al lugar que te
he preparado. Respétalo y obedécelo. No te rebeles, porque lleva mi nombre, y
no perdonará tu rebeldía. Si lo obedeces fielmente y haces lo que yo te diga,
tus enemigos serán mis enemigos, y tus adversarios, mis adversarios. Mi ángel
irá delante de ti"".
Evangelio del Día
Lectura del santo evangelio según san Mateo
Mateo 18, 1-5. 10
En cierta ocasión, los discípulos se acercaron a Jesús y le
preguntaron: ""¿Quién es más grande en el Reino de los
cielos?""
Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y les dijo: ""Yo les
aseguro a ustedes que si no cambian y no se hacen como los niños, no entrarán
en el Reino de los cielos. Así pues, quien se haga pequeño como este niño, ése
es el más grande en el Reino de los cielos. Y el que reciba a un niño como éste
en mi nombre, me recibe a mí.
Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, pues yo les digo que sus
ángeles, en el cielo, ven continuamente el rostro de mi Padre, que está en el
cielo''.
Las palabras de los Papas
Según la tradición de la Iglesia, todos tenemos un ángel que nos acompaña, que vela por nosotros, que nos hace sentir cosas. ¡Cuántas veces hemos oído: «Pero... esto... debería hacer esto, esto no está bien, ¡ten cuidado...»! ¡Tantas veces! Es la voz de nuestro compañero de viaje. (...) Y cuando no queremos escuchar su consejo, cuando no escuchamos su voz, es como decir: «¡Pero, vete!». Ahuyentar a un compañero de viaje es peligroso, porque nadie puede aconsejarse a sí mismo. Puedo aconsejar a otro, pero no a mí mismo. Está el Espíritu Santo que me aconseja, está el ángel que me aconseja. Para esto, lo necesitamos. No se trata de una doctrina fantasiosa sobre ángeles: no, es la realidad. Lo que Jesús, lo que Dios, dijo: «Envío un ángel delante de ti para que te guarde, para que te acompañe en el camino, para que no te extravíes». (…) “Hoy quisiera preguntar: ¿cómo es mi relación con mi ángel de la guarda? ¿Lo escucho? ¿Le digo buenos días por la mañana? ¿Le digo: ‘Protégeme mientras duermo’? ¿Le hablo? ¿Le pido consejo? Él está a mi lado. Hoy podemos responder a esta pregunta, cada uno de nosotros: ¿cómo es mi relación con este ángel que el Señor envió para protegerme y acompañarme en mi camino, y que siempre ve el rostro del Padre que está en el cielo?” (Francisco - Homilía en Santa Marta, 2 de octubre de 2014)
Oración
Ángel santo de la guarda, compañero de mi vida, tú que nunca me abandonas, ni de noche ni de día.
Aunque espíritu invisible, se que te hallas a mi lado, escuchas mis oraciones y cuenta todos mis pasos.
En las sombras de la noche, me defiendes del demonio, tendiendo sobre mi pecho tus alas de nácar y oro.
Ángel de Dios, que yo escuche tu mensaje y que lo siga, que vaya siempre contigo hacia Dios, que me lo envía.
Testigo de lo invisible, presencia del cielo amiga, gracias por tu fiel custodia, gracias por tu compañía.
En presencia de los Ángeles, suba al cielo nuestro canto: gloria al Padre, gloria al Hijo, gloria al Espíritu Santo. Amén.

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