El obispo alemán de Limburgo, Georg Bätzing, uno de los líderes del sector más liberal de la Iglesia, que fue hasta hace poco presidente de los obispos alemanes, ha usado la web de su diócesis para hablar del tema de los abusos en la Iglesia universal y decir que no basta con considerar los abusos un "problema humano", que decir eso es "insuficiente y altamente problemático en sus posibles consecuencias".
Desde su web, Bätzing pide al Papa que establezca las "causas sistémicas de la violencia sexualizada".
Santiago Martín señala el desconcierto: "Esto es una exigencia por parte de un obispo para que el Papa responda públicamente a esta pregunta".
Bätzing tiene sospechosos de favorecer el abuso: "Cita el clericalismo, las relaciones de poder asiméstricas, la exaltación sacra de la autoridad sacerdotal, formas problemáticas de desarrollo de la personalidad y maduración psicosexual, así como un enfoque tabú sobre la sexualidad y la orientación sexual".
Santiago Martín piensa que según Bätzing, "si hubiera sacerdotes abiertamente homosexuales dentro de la iglesia, no dice practicantes, bueno, pero dice abiertamente homosexuales, pues ya no habría abusos".
El sacerdote periodista recuerda que entre el 60 y el 80% de las víctimas de abusos del clero son varones abusados por varones. (Los datos de España y Francia refuerzan el 80%).
Además, la inmensa mayoría de abusos en la sociedad alemana (y europea) no se dan en entornos clericales, sino en las familias y otros entornos laicales. Por eso se dice que es un problema humano, muy extendido, y no tiene sentido ligarlo a la estructura específica de la Iglesia Católica.
Martín recuerda y da los detalles de casos complicidad con abusos de los que se han acusado a Bätzing mismo.
"De forma que un señor que pertenece al sistema, es obispo, y que está acusado de ser tolerante con los abusos o por lo menos de mirar hacia otra parte, dice que la Iglesia tiene que reconocer que hay causas sistémicas en su estructura y que el Papa debe pedir perdón por ello", protesta Martín.
Para el sacerdote periodista, a Bätzing solo le interesa su hoja de ruta: dar más poder a los laicos asalariados o militantes en el organigrama eclesial (quitándoselo a los clérigos) y admitir clero abiertamente homosexual.
"¿Por qué en víspera de un viaje papal, Bätzing sale con estas acusaciones y con esta exigencia inaudita al Papa?", se plantea.
Y sucede justo cuando el obispo Wilmer, actual presidente de lo obispos alemanes, se reunía con representantes de los obispos europeos. Wilmer ha intentado convencer a sus colegas europeos (Polonia y otros países del norte de Europa miran a Alemania con inquietud) de que Alemania no romperá la unidad y que todo lo hará en coordinación con Roma.
Así, parece que en Alemania hay dos líneas, una más rupturista, la de Bätzing, que busca crear alboroto, y otra más moderada.
"Hay un cisma dentro del cisma alemán, es decir, que hay un sector del episcopado alemán que no está por separarse de la Iglesia", dice Martín, recordando que los más liberales apostaban por Oberbeck, obispo de Essen, y se sorprendieron cuando salió elegido Wilmer. [15 min 27 seg]
Pablo J. Ginés, ReL
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