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lunes, 31 de enero de 2022

El padre Václavek explica el poder de la oración de sanación interior: «El primer paso es perdonar»

Religioso y exorcista, advierte: «quien no atiende sus heridas internas,
acaba dañando a los demás»


El padre Václavek es una de las mayores autoridades en Eslovaquia
sobre exorcismos, oración de liberación y de sanación interior

 

Luboš Václavek es un sacerdote y religioso popular en Eslovaquia por su ministerio en la oración de sanación interior, liberación y exorcismo. El Papa Francisco lo nombró misionero de la Misericordia en el Jubileo de la Misericordia. Es sacerdote de los Misioneros de los Sagrados Corazones.

Buena parte de su servicio consiste en animar a perdonar y a buscar la sanación interior. "Como sacerdote, soy consciente de una regla desafortunada: una persona herida internamente, si no se ocupa de sus heridas, daña a los demás", explica, entrevistado en SvetKrestanstva (el suplemento religioso de un diario digital eslovaco).

Orar por una herida profunda previa

"A veces, nuestro crecimiento humano y espiritual se estanca porque está bloqueado por heridas. Las lesiones internas se pueden ocultar o excusar, por vergüenza y culpa", detalla. La persona suele percibir antes los frutos malos y reaccionar contra ellos. Por ejemplo, dirá "ya no quiero enojarme, no quiero reaccionar mal, quiero vivir una vida diferente".

Pero la oración de sanación interior no se centra en esos frutos exteriores, sino que reza específicamente sobre la raíz profunda de la herida interior.

Muchas heridas tienen que ver con lo vivido en la infancia. Quizá la persona de niño no experimentó el amor de su padre o de su madre. O quizá no experimentó que se amaran entre ellos. Quizá ellos vivían con resentimiento porque el bebé no era del sexo que querían. Hay padres y parientes que pueden haber dañado a un niño o joven subestimándole, o comparándole sin cesar, exigiéndole perfeccionismo, humillándole, o directamente abusando de él.

Fuera del ámbito infantil, una persona también puede acumular heridas internas por adicciones, por la cercanía al suicidio o por divorcio. Y por último está lo relacionado con el ocultismo, el esoterismo y el acercarse a otros caminos ligados a lo diabólico.

Existe lo diabólico, pero no hay que verlo por doquier

Todo este abanico de experiencias se ha encontrado el padre Václavek en su ministerio.

Václavek tiene claro que el demonio "quiere acosar y destruir a las personas por envidia", pero pide que tampoco se vea al demonio detrás de todo lo malo. "Hay cosas que son parte normal de nuestra vida: el dolor, el sufrimiento, el desequilibrio mental, agotamiento...", admite.

El cristiano enfrenta el pecado con la oración y los sacramentos. Puede aplicarlos también a las heridas interiores, y en este caso se trata de oración pidiendo sanación interior.

El padre Václavek bendice los locales de una política del partido OlaNo en Eslovaquia, con muchos miembros cristianos devotos

El padre Václavek bendice unas oficinas (en este caso, de unos políticos locales eslovacos)

Primer paso, el más fuerte: perdonar

El primer paso siempre debe ser perdonar. "El perdón es la entrada más importante en cualquier oración de sanidad y liberación. Es crucial. Jesús avisa que si no perdonamos a nuestro prójimo de corazón, entonces no seremos perdonados. Este "desde el corazón" significa ir a la profundidad de todo el dolor que hay en el corazón. Por eso, la mayor liberación de las pesadas cargas del hombre es la liberación de la falta de perdón".

"Cuando una persona tiene falta de perdón en su corazón, nunca tendrá una relación viva con Dios; Dios no morará en un corazón donde haya amargura, ira, falta de perdón, envidia, celos, odio. El perdón abre una relación viva con Dios. Antes de cada oración de sanación interior y liberación, hay que pasar por el perdón", insiste el sacerdote.

Otros pasos necesarios para la oración de sanación que enumera Václavek son:

- tomar conciencia de las heridas
- admitir que se necesita la curación de Dios
- detener la autocompasión
- dejar de centrarse en señalar culpables
- concretar cuál fue la herida
- entregarse con confianza a Dios, dejándole actuar, cooperando con paciencia

¿Qué frutos da la oración de sanación interior?

La sanación interior busca liberar de las heridas "que pueden impedirnos tener relaciones plenas: con Dios, con las otras personas y con nosotros mismos".

Entre los frutos de la sanación interior la persona recibirá:

- paz profunda
- libertad de corazón,
- deseo de orar y de recibir sacramentos
- amor por los parientes y conocidos
- alegría de vivir
- aceptar la visión de Dios sobre uno mismo
- abrirse a servir a Dios
- sentirse cercano a Dios, como hijo, no como esclavo
- como Jesús, paciencia y disposición para soportar las cruces

"A veces Dios sana de inmediato, a veces sana gradualmente y, a veces, la curación dura toda la vida. Vemos el contexto de nuestras vidas como si fueran locales y Dios los ve globalmente, en toda la globalidad de mis relaciones y dondequiera que haya sido herida. Toda oración con el corazón es sanadora. Puede que no veamos el fruto de inmediato, pero no debemos disgustarnos", detalla el sacerdote.

A menudo la oración de sanación interior "es un proceso en el que es necesario repetir la oración, adentrarse en las cosas, aunque no sienta nada por segunda o tercera vez".

La mujer que se curó al instante

Václavek pone el ejemplo de una curación instantánea que él vio de cerca. Se trataba de una mujer consagrada, de unos 50 años, que tenía un miedo irracional a las autoridades, y especialmente a los hombres. Se sentía muy incómoda con los sacerdotes y eso dañaba a su vida espiritual y de servicio. Su herida interna se remontaba a una experiencia desagradable cuando era niña con un hombre en un tren. En un retiro espiritual, en un descanso entre conferencias, la mujer pidió a Václavek que orara por ella.

"Acepté, aunque sabía que tenía solo unas decenas de segundos para orar. Y eso fue suficiente. Después de una oración de unos 30 segundos, la carga de toda una vida cayó repentinamente. Bailó feliz allí mismo".

Pero las curaciones "de golpe" no se dan con frecuencia. "A la gente de hoy le gustan las cosas e instrucciones simplificadas, soluciones rápidas a los problemas", señala el sacerdote. Pero, por lo general, la vida no es así. Dios tampoco promete una vida tranquila. "Dios busca una relación con nosotros, no sólo una solución superficial a nuestras dificultades y problemas".

La sanación de Dios no perdura sin Dios

Buscar la sanación de Dios sin aceptar a Dios no es muy eficaz. "Tendré que abrirme, restaurar cada recuerdo herido, atravesar el dolor, cooperar con la gracia de Dios y, si es necesario y necesario, abrirme a la ayuda médica profesional. Los seres humanos somos complejos y tan profundos que las curaciones fáciles e instantáneas no son duraderas", advierte el sacerdote.

Por eso, el sacerdote pone a Jesús ante la persona herida y le pregunta por Él: "¿Crees que Jesús puede curarte y liberarte? Si dice honestamente "Sí", sé que puedo hacerle otra pregunta: "¿Lo quieres?" "Sí". Entonces viene la pregunta: "¿También aceptarás la voluntad de Dios libremente, es decir, que te sane como Él quiere hacerlo?"

La persona debe imitar a Jesús cuando dijo: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”. Al entregarse uno, no se busca el dolor, pero tampoco busca evitarlo a toda costa. "Por lo tanto, el siguiente momento en la sanación interior es la aceptación".

Aceptación serena, y ayudar a los demás

Cuando fue capellán de hospital, Václavek vio el poder de la aceptación serena en algunos enfermos: ganaban tranquilidad, humildad, escuchaban a Dios, aprovechaban la vida, con sus dolores. Esto funciona también con las heridas interiores.

Además, igual que el ex-alcohólico puede ayudar a otros alcohólicos, o quien ha superado crisis matrimoniales puede ayudar a matrimonios en crisis, el que ha trabajado sus heridas interiores puede ayudar a otros.

Václavek piensa que cuando Jesús le dijo a la mujer salvada de ser apedreada "marcha y no peques más", al decir "marcha" la estaba enviando como misionera o testigo: ese "marcha" era una invitación a dar testimonio. También la samaritana corría a hablar a los demás sobre Jesús.

Así, igual que unas personas provocan heridas en otras, también unas personas ayudan a sanar a otras. "Es un trabajo de hormiga que puede parecer insignificante, pero no lo es. Cada corazón humano está llamado a ser un punto de apoyo para este mundo", exhorta.

Abrir puertas a lo diabólico

Un tema que él también trabaja es el de la liberación frente a la acción diabólica. "El pecado grave persistente, la falta de arrepentimiento, la participación en la idolatría, el ocultismo y cosas similares son puertas de entrada al mal, por lo que experimentamos tentaciones excesivas, ataques y opresiones del mal, perturbación, infestación hasta la posesión de la voluntad, el cuerpo, las emociones...", advierte.

Hay varios grados de gravedad. A veces, para la liberación se requiere oración de liberación. Otras veces, la renovación de los votos bautismales (con sus renuncias al mal y a Satanás). Otras veces, pocas, puede necesitarse un exorcismo solemne. Václavek pide que personas experimentadas puedan definir exactamente lo que sucede y lo que se busca, con oración y discernimiento.

Con todo, este sacerdote recuerda que "un hombre que vive permanentemente en pecado grave sin un mínimo esfuerzo para arrepentirse y reconciliarse con Dios, está peor que un hombre golpeado por el diablo pero que vive una vida sacramental y se esfuerza por vivir en la gracia santificante".

Y añade: "un poseído en estado de gracia santificante se puede salvar, y una persona en estado de pecado grave, que ya está completamente separada de Dios, que es amor, puede elegir este estado como estado de separación definitiva de Dios y para la eternidad".

Confesión antes de la curación interior

Para cualquier situación que requiera liberación ayudan los sacramentos de la Iglesia,  Reconciliación y de la Eucaristía. "Solo Dios puede librar el corazón del pecado, sanar la raíz y sanar todo lo que está asociado con ese pecado. Por lo tanto, es esencial que una persona que pide oración por la curación interior esté en gracia santificante. Luego está la vida sacramental constante, alimentada por la Eucaristía".

Eucaristía expuesta - foto de Exe Lobaiza en Cathopic

Eucaristía expuesta - foto de Exe Lobaiza en Cathopic

Cuando el profeta anuncia: “Sus heridas os han curado”, se refiere también al poder sanador de la Eucaristía, la herida abierta de Cristo.

Una sanación ante Cristo Eucaristía

Y finaliza poniendo un ejemplo de sanación donde Dios tuvo todo el protagonismo. Era un hombre con un profundo sufrimiento interior y quería una solución rápida. "Intuí que debía dejarlo a solas con el Señor y animarle a perdonar. Le dejé en la capilla el tiempo que necesitara, y luego podría llamarme. Cuando me llamó una hora y media después, había cambiado, era como una persona nueva, con libertad interior, curado, radiante".

Él ha visto sanaciones interiores por mediación de su oración e intercesión, pero este caso le gusta porque muestra la fuerza de la oración personal, el perdón y la entrega sincera ante Cristo sacramentado. 

 P.J.G./ReL

Vea también    Convivir en el matrimonio: el arte de perdonar



















miércoles, 25 de mayo de 2016

El perdón auténtico es imposible alcanzarlo con nuestras fuerzas... es un don que te lo da Dios




El perdón auténtico es imposible alcanzarlo con nuestras fuerzas... es un don que te lo da Dios


"Mucha gente piensa que es mala porque no puede perdonar. En este libro queremos decirte que no eres malo: eres hombre".



Ésta es la atrevida frase con la que sor Leticia nos resume este proyecto. Las Dominicas de Lerma, conocidas por sus WhatsApps diarios (el Reto del Amor, con blog en Religión en Libertad) han cogido práctica a esto de escribir, y vuelven a tendernos una mano para llevarnos al Señor, pero, esta vez, dejan la pequeña pantalla del móvil... para saltar a un nuevo formato: el libro.


Sor Leticia ha escrito un libro que se titula Si no puedes perdonar esto es para ti (LibrosLibres) que ya va en apenas tres meses por su tercera edición con más de 8.000 ejemplares vendidos. Todo un best-seller.

- Un libro sobre el perdón en el Año de la Misericordia. El anuncio de este año jubilar... ¿fue tu inspiración?
- Pues, aunque te parezca increíble... ¡para nada! Lo cierto es que empezamos a trabajar en este proyecto mucho antes. Eso sí, tengo que reconocerte que el Año de la Misericordia ha sido la motivación para acabarlo.

- Entonces, ¿por qué comenzasteis a escribir este libro?
-Todo surgió a raíz de una experiencia personal: yo no era capaz de perdonar.


- ¿Una monja de clausura... que no puede perdonar?
- Sí, exacto. En ese momento llevaba 16 años en el monasterio, lo había intentado todo, me había esforzado al máximo... pero había una espina que no lograba arrancar de mi corazón. Llegué a pensar que debía resignarme a llevar ese peso toda mi vida pero, en ese momento... ¡se me dio!

- ¿El qué?
- ¡¡El don del perdón!! Fue cuestión de un instante. Sentí como si un rayo me atravesase, curando todas las heridas. Desde ese momento, descubrí la verdad: el perdón auténtico es un don.

- ¿A qué te refieres?
- A que es imposible alcanzarlo por las propias fuerzas. Mira, yo lo explico así: Tú puedes poner todo tu empeño en perdonar a una persona. Haces todo lo posible... pero, como mucho, sólo lograrás perdonar un 70%. El otro 30%, lo profundo del corazón, es incontrolable. Es lo que reflejamos en frases como "Yo he perdonado, pero, cuando le veo se me revuelve el estómago, no puedo evitarlo".

Los cantantes de la música que viene en el cedé que acompaña el libro.

- Entonces... ¿cómo se puede perdonar de verdad?
- Ésa es la cuestión. Tú no puedes. Y, precisamente por eso, porque tú no puedes, hay Alguien que lo ha conseguido para ti. Jesucristo ha muerto y ha resucitado por ti, para que tengas vida, ¡y vida en plenitud! Tu impotencia está pidiendo un Salvador... y Cristo ha dado hasta la última gota de su sangre por ti. Ésa es la clave: Él quiere perdonar en ti. El perdón de corazón... es Su regalo.

- Bueno, sí, pero imagino que eso es para personas consagradas... en fin, para alguien que tenga un cierto "nivel" de vida espiritual...
- ¡No, para nada! Cristo no es para unos pocos elegidos; Cristo es para los cristianos, ¡Cristo es para ti! Ése es precisamente el título del libro: Si no puedes perdonar, esto es para ti, porque Cristo te ama a ti, con tu historia, con tus circunstancias, y quiere obrar milagros en tu vida. ¡Sí, sí, en la tuya!

- Te diría que empiezo a plantearme leer algo del libro, pero, en honor a la verdad, debo decirte que mi nivel de teología es más bien escaso... Y me frustro mucho cuando no entiendo lo que me dicen, ¿sabes?
- Pues entonces no te preocupes en absoluto. Yo tampoco soy muy amiga de las teorías. Como te decía antes, Jesucristo actúa en la vida real, así que eso es lo que hemos contado: siete testimonios reales (además, de tu estilo: están escritos en formato entrevista) de personas que han recibido el don del perdón. Por eso digo que el auténtico autor de este libro es Él, Cristo es el centro de este proyecto, de este equipo de 21 personas.

La comunidad de las Dominicas de Lerma al completo, con la Madre Superiora en el centro.

- ¿Pero no decías que eran 7 testimonios?
- Bueno, en las cosas del Señor, uno sabe dónde empieza... ¡pero no imaginas dónde acabarás!

Cuando sentimos que el Señor nos pedía comenzar este libro, me parecía una locura, pero, desde que nos embarcamos y le dijimos sí a esta nueva aventura que Él nos proponía, ¡Cristo se ha derrochado en mil bendiciones! Nuestro obispo, don Fidel, con un cariño paternal, nos ha acompañado en este proyecto, y ha sido él quien ha escrito el prólogo. Por otro lado, nosotras, al ser monjas de clausura, no podíamos salir a buscar testimonios... ha sido el Señor el que los ha ido trayendo al locutorio sin nosotras buscarlos. Y nuestro sacerdote iba acompañando cada uno de nuestros pasos... Como ves, bendición tras bendición, ¡hasta nos ha regalado un CD de música!

-¿ El libro lleva un cedé?
- Sí, con siete canciones. Nosotras hemos escrito las letras y unos amigos, reteros de Toledo, han puesto la música y se han encargado de grabarlo.

- Vaya, sí que os fue trayendo a las personas adecuadas en el momento adecuado...
- ¡Sí, sí! El Señor no hace las cosas a medias, ¡lo hace todo bien! Es más, cuando ya estábamos a mitad del proyecto, nos regaló conocer a Jorge, un retero de Bilbao, que, unos meses antes, le había pedido al Señor poder hacer un trabajo para Él. Jorge es publicista, y se ha encargado de hacer el diseño de la portada, del CD... ¡y hasta de los carteles de las presentaciones!

Jorge Garteiz-Gogeascoa Castellanos, el diseñador de la portada del libro y de los carteles

- ¿Presentaciones? ¿Dónde, cuándo? 
- Sinceramente, cuando entregué el libro al editor, para que empezaran a imprimirlo, pensé que esta aventura ya había terminado, ¡pero es evidente que no!

Muchos amigos, que nos han acompañado con su oración desde el principio, nos empezaron a pedir que organizásemos presentaciones en sus ciudades. Por ahora habrá dos presentaciones en Madrid, una en Valencia, otra en Burgos, otra en Toledo...

- ¿Y allí firmaréis los libros?
- Bueno, digamos que son unas presentaciones un poco especiales. En primer lugar, nosotras somos monjas de clausura, por lo que no iremos a las presentaciones; si no que, desde nuestro monasterio, oraremos por quienes participen en ellas. Y, si decimos que el verdadero autor es Cristo, la mejor presentación de este libro sólo podía ser... ¡una adoración! Ése es realmente nuestro objetivo: llevar a la gente a Cristo. Él es quien da el don del perdón, es a Él a quien queremos que miren... porque Cristo nunca defrauda. Él es quien da el perdón total. Nuestra misión es llevar a la gente a ponerse delante de Jesucristo. Lo demás lo hace Él.

- ¿Puedo hacerte una pregunta por pura curiosidad?
- Sí, por supuesto, todas las que quieras.

- Verás, tengo que admitir que soy un poco novato en este trabajo... Has dicho que el libro está formado por entrevistas, ¿no?
- Efectivamente.

- Bien, ¿y cómo terminas las entrevistas?
- Pues... Pregunto a la persona si quiere decir algo a quien leerá su testimonio.

- ¡Magnífico! Entonces, sor Leticia, ¿qué te gustaría decir a los lectores?
- ¡Vaya! ¡Qué hábil! Pues lo único que puedo decirles es que vayan a Jesucristo. El perdón, el amor... la felicidad continua es posible; no es un sueño, con Cristo es una realidad. Él ha dado su vida por ti. Sólo necesita que le dejes entrar en tu vida, que le des permiso para actuar en ti. Es cierto que se acabarán las seguridades, dejarás de tocar suelo... pero, colgado de Cristo tu vida se llenará con con el amor en plenitud. ¿Te atreves a abrirle tu puerta?
ReL