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jueves, 27 de julio de 2017

Pregunta 218: ¿Su Fe es la Fe de la Iglesia? ¡Compruébelo!

Esta es nuestra Fe, la Fe de la Iglesia que nos gloriamos de profesar en Cristo Jesús, Señor nuestro.

Venerar a Cristo sacramentado

218. ¿Cómo debemos venerar correctamente al Señor presente en la Eucaristía?

Puesto que Cristo está verdaderamente presente bajo las especies consagradas de pan y de vino, debemos conservar con la máxima reverencia las sagradas especies y adorar a nuestro Señor y Salvador presente en el Santísimo Sacramento. [1378-­1381,1418]

Si tras la celebración de la sagrada EUCARISTÍA quedan hostias consagradas, se reservan en vasos sagrados en el tabernáculo o sagrario. Dado que en él está presente el Santísimo, el TABERNÁCULO es uno de los lugares más venerables de toda iglesia. Ante el tabernáculo hacemos la genuflexión. Ciertamente, quien sigue realmente a Cristo lo reconocerá en los más pobres y aprenderá a servirle en ellos. Pero también encontrará tiempo para permanecer en el silencio de la adoración ante el sagrario y dedicar su amor al Señor eucarístico.



Venerar a Cristo sacramentado
* El texto (pregunta y respuesta) proviene del Youcat = Catecismo para Jóvenes. Los números que aparecen después de la respuesta hacen referencia al pasaje correspondiente del Catecismo de la Iglesia Católica que desarrolla el tema aún más. Basta un clic en el número y será transferido. 

viernes, 21 de abril de 2017

Los ladrones robaron 351 hostias, pero Dios quiso mostrar su poder

Este es sólo uno de los más de 130 milagros eucarísticos documentados en el mundo

Los ladrones robaron 351 hostias, pero Dios quiso mostrar su poder

En la Basílica de San Francisco, en Siena, Italia, 223 hostias se conservan intactas desde hace 276 años.
Al respecto, dice el científico Enrico Medi:
“Esta intervención directa de Dios es el milagro (…), realizado y mantenido como tal milagrosamente durante siglos, para atestiguar la realidad permanente de Cristo en el Sacramento Eucarístico”. El milagro sucedió el día 14 de agosto de 1730. La más antigua memoria escrita del evento fue redactada el mismo año, y firmada por un cierto Macchi.
Ese mismo día, unos ladrones se infiltraron en la basílica y robaron el sagrario, que contenía 351 partículas consagradas.
 
Tres días después, o sea, el 17 de agosto, todas las 351 partículas aparecieron en el cofre de limosnas del santuario de Santa María de Provenzano, donde habían sido llevadas. Aparecieron mezcladas con el polvo acumulado en el fondo del cofre.
El pueblo corrió a conmemorar la recuperación de las santas hostias, que fueron llevadas de vuelta en procesión a la Basílica de San Francisco.
Transcurrieron los años y no se percibía señal alguna de las alteraciones que naturalmente deberían ocurrir.
 
El 14 de abril de 1780, el Superior General de la Orden Franciscana, Fray Carlo Vipera, consumió una de las hostias y comprobó que estaba fresca e incorrupta. Como algunas de ellas habían sido distribuidas en años anteriores, el superior ordenó entonces que las 230 restantes fueran guardadas en un nuevo sagrario y que no se distribuyeran.
Los ladrones robaron 351 hostias, pero Dios quiso mostrar su poder
Queriendo aclarar el inexplicable fenómeno, en 1789 el arzobispo de Siena, D. Tibério Borghese, guardó algunas hostias no consagradas en una caja en condiciones análogas a las de las hostias consagradas.
Después de diez años, una comisión de científicos escogidos especialmente para estudiar el caso abrió la caja y sólo encontró gusanos y fragmentos putrefactos.
Mientras, las hostias consagradas se conservaban como pueden ser vistas hasta hoy, contrariando todas las leyes físicas y biológicas.
En 1850 se hizo un test similar con los mismos resultados.
En varias ocasiones, las hostias fueron analizadas por personas de confianza o ilustres por su saber, y las conclusiones siempre eran las mismas: “Las sagradas partículas aún están frescas, intactas, físicamente incorruptas, químicamente puras y no presentan ningún inicio de corrupción”.
La más importante verificación tuvo lugar en 1914, cuando el papa san Pío X autorizó un examen en el que participaron numerosos profesores de bromatología, higiene, química y farmacéutica.
Los científicos concluyeron que las hostias fueron preparadas sin ninguna precaución científica y que habían sido guardadas en condiciones comunes, factores que deberían haberlas llevado a deteriorarse naturalmente. Sin embargo, estaban en tan buen estado que podían ser consumidas 184 años después del milagro.
Siro Grimaldi, profesor en la Universidad de Siena y director del Laboratorio Químico Municipal, fue el principal científico de la comisión de 1914.
Él escribió un libro con detalles preciosos sobre el milagro, titulado Uno Scienziato Adora. En 1914 declaró que “la harina en grano es el mejor caldo de cultivo de microorganismos, parásitos animales y vegetales, y fermentación láctica. Las partículas de Siena están en perfecto estado de conservación, contra las leyes físicas y químicas, a pesar de las condiciones del todo desfavorables en que fueron encontradas y conservadas. Un fenómeno absolutamente anormal: las leyes de la naturaleza se invirtieron. El vidrio en que fueron encontradas tenía moho, mientras que la harina se reveló más refractaria que el cristal”.
En 1922 se hicieron nuevos análisis, con ocasión de la transferencia de las hostias a un cilindro de cristal de roca puro, en presencia del cardenal Giovanni Tacci y de los arzobispos de Siena, de Montepulciano, de Foligno y de Grosseto. Los resultados fueron los mismos. Aún hubo nuevos análisis en 1950 y 1951.
El 5 de agosto de 1951, cinco días antes de la fiesta del milagro, el tabernáculo fue objetivo de un nuevo atentado, esta vez con un objetivo bien definido: acabar con las hostias conservadas de modo sobrenatural.
 
Los profanadores sustrajeron el relicario de oro y esparcieron las partículas del milagro por el suelo de la capilla. Sin embargo, el daño fue nulo, y menos de un año después fueron expuestas nuevamente en un relicario especial, donde hoy pueden ser adoradas.
Durante una visita pastoral a la ciudad de Siena, el 14 de septiembre de 1980, así se manifestó Juan Pablo II ante las prodigiosas hostias: “¡Es la Presencia!”
 
Las milagrosas partículas permanecen en la capilla Piccolomini durante los meses de verano, y en la capilla Martinozzi los meses de invierno.
Los ciudadanos de Siena realizan numerosos actos en honor de las Santas Hostias. Entre ellos, el homenaje de las Contradas, y el obsequio ofrecido por los niños que hacen la Primera Comunión, la solemne procesión en la fiesta del Corpus Christi, el septenario eucarístico de fin de septiembre y la adoración eucarística el día 17 de cada mes, en recuerdo de la recuperación que tuvo lugar el 17 de agosto de 1730.

domingo, 1 de mayo de 2016

Le golpearon hasta derribarle, pero a él le preocupaba la Eucaristía

Sucedió en Corea del Sur hace tres años, pero esta imagen sigue impactando

WEB-PRIEST-FALLEN-EUCHARIST-STREET-arist-Photo courtesy of Gangjeong village

Inma Álvarez, Aleteia
Una foto impactante la de este sacerdote, derribado tras haber recibido una golpiza mientras distribuía la comunión, y que se dedicó con las fuerzas que le quedaban a recoger las partículas eucarísticas que habían caído al suelo. La imagen fue tomada por uno de los presentes momentos después del ataque, en la aldea de Gangjeong.

Sucedió en la isla de Jeju (Corea del Sur) el 8 de agosto de 2012, como entonces contó la agencia católica asiática UCAnews: el sacerdote Bartholomew Mun Jung-hyun estaba celebrando una misa a las puertas de una controvertida base naval que el gobierno estaba construyendo en la zona, y que iba a causar un impacto medioambiental muy negativo para las poblaciones locales.

El sacerdote celebraba una misa para los ciudadanos que protestaban contra la obra, y se encontraba distribuyendo la comunión, cuando la policía irrumpió y comenzó a golpear a los presentes, incluyendo al sacerdote, hasta tirarle al suelo. La diócesis de Cheju exigió inmediatamente una disculpa, pues los presentes aseguraron que uno de los policías pisoteó las partículas derramadas por el suelo. La policía negó este acto.

Pero más allá de lo ocurrido, de la brutalidad policial y de las protestas, es el gesto humilde de este sacerdote que, pisoteado y dolorido, no piensa en sí mismo sino en su Señor, lo que toca el corazón. Una imagen que dice más sobre el sacerdocio que mil tratados de teología.

jueves, 26 de noviembre de 2015