
Desde su elección el 8 de mayo, el Papa León XIV ha escrito, o al menos revisado y aprobado, varias oraciones: las oraciones mensuales a las que nos invita a unirnos con una intención específica, y aquellas escritas para un encuentro o acontecimiento particular. Estas oraciones se distinguen por la cercanía que crean con el Señor y por su arraigo en las realidades del mundo contemporáneo. Han desaparecido las expresiones anticuadas; el estilo de las oraciones de León XIV es sencillo, franco y directo. Y es, sin duda, por esta razón que sus oraciones son tan conmovedoras. Nos invitan a dirigirnos a un Dios tierno y misericordioso, no rehúyen las dificultades del presente y parecen encontrar las palabras que el corazón lucha por articular.
Ellos acercan mucho a Cristo
Cuando León XIV se dirige a Dios, al Espíritu Santo, a la Virgen María o a san Francisco de Asís, utiliza el pronombre "tú". Al hacer suyas las oraciones del Papa, los fieles se dirigen al Señor diciendo "tú". Esto crea una verdadera cercanía con Cristo, aún más fuerte porque el trato es siempre sencillo, directo y apropiado para el tiempo presente: "Señor de la Vida", "Espíritu Santo", "¡Ave María!" o "San Francisco, hermano nuestro".

Si bien la mayoría de las oraciones se ofrecen en nombre de todos los fieles usando el pronombre "nosotros", algunas adoptan un tono mucho más personal usando el pronombre "yo". Por ejemplo, la oración de León XIV al Sagrado Corazón de Jesús: "Es a tu tierno Corazón a quien acudo hoy", o la oración al Espíritu Santo pidiendo la gracia del discernimiento: "Concédeme la gracia de escuchar atentamente tu voz y discernir los caminos ocultos de mi corazón". Esto permite a los fieles acoger plenamente estas palabras y fomenta una comunión íntima con Cristo.

Resaltan la gentileza de Cristo
Pocas oraciones de León XIV dejan de enfatizar la dulzura y la misericordia de Dios. "Te bendecimos, Dios de misericordia", comienza la oración de alabanza escrita para el cierre de la Puerta Santa. Y más adelante: "Esta Puerta Santa se cierra, pero la puerta de tu clemencia no".
"Es a tu tierno Corazón a quien vengo hoy", continúa la oración al Sagrado Corazón de Jesús. "Espíritu Santo, tú, luz de nuestro entendimiento, suave aliento que guía nuestras decisiones", comienza la oración al Espíritu Santo. Y en su oración mariana , León XIV evoca la "presencia maternal" de María, que nos da la certeza de que "toda persona es redimida por el amor [de Cristo]".
Las oraciones de León XIV están arraigadas en la vida cotidiana y reflejan las inquietudes de los fieles. No eluden las dificultades y pruebas que enfrenta la humanidad: "Te pido la gracia de aprender a detenerme", "Siempre sostienes a los que flaquean, levantas a los que han caído". "Cambia, moldea y transforma nuestros planes". Seas hombre o mujer, joven o anciano, es fácil identificarse con las palabras de León XIV.
Tienen su origen en los acontecimientos actuales.
Las oraciones de León XIV resuenan también porque están arraigadas en la actualidad. En estos tiempos atribulados al conflicto, la súplica más frecuente es por la paz. León XIV, quien al ser elegido se dirigió a todos los pueblos de la tierra con la bendición: "¡La paz sea con vosotros!" y quien desde entonces ha abogado incansablemente por una paz "desarmada" y "desarmadora", pide, en su oración a San Francisco: "En esta época marcada por el conflicto y la división, intercede para que nos convirtamos en artífices de la paz: testigos desarmados y desarmadores de la paz que viene de Cristo".
En su oración por la paz en marzo, implora con gran precisión y relevancia: "Hoy elevamos nuestra oración por la paz en el mundo, suplicando que las naciones renuncien a las armas y elijan el camino del diálogo y la diplomacia. (...) Que la amenaza nuclear jamás vuelva a determinar el futuro de la humanidad". Y de nuevo en abril, durante la vigilia de oración por la paz: "Danos tu paz". ¡Que su perseverancia se escuche!
Mathilde De Robien, Aleteia
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