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sábado, 18 de noviembre de 2017

6 Consejos para llevarse bien con los suegros



Llevarse bien con los suegros 


Dicen por ahí que uno no solo se casa con la pareja sino con su familia, y es cierto, los parientes del cónyuge son inherentes a él, por eso construir y conservar una relación armónica con la familia del cónyuge es esencial para el bienestar del matrimonio. Los siguientes consejos ayudarán a lograrlo.

1. Prudencia

“Tanta prudencia se necesita para gobernar un imperio, como una casa” - Friedrich Engels. La prudencia en la relación con los suegros es una de las claves más importantes. Posiblemente muchos conflictos podrían evitarse si en ese momento se actuara con prudencia, esta virtud le proporciona al ser humano el dominio de sí mismo, le permite pensar antes de actuar y le ayuda a determinar en qué momento se puede expresar algo o en qué momento es mejor dejarlo en el tintero. Algunas veces hay que hacerse de oídos sordos frente a algún comentario de los suegros, pues son nimiedades que no valen la pena profundizar en ellos, ni poner en conflicto el matrimonio.

2. Respeto

Los suegros merecen respeto. Son los padres de la persona que se ha enamorado y se ha elegido para compartir la vida, es inevitable tener una relación con ellos y este vínculo deberá partir siempre de las buenas maneras. Es necesario cuidar las palabras, las discusiones acaloradas, los roces, las miradas y respuestas subidas de tono. Hay que saber expresar las opiniones de la mejor manera posible, pues siempre se ha de tener presente que cuando se hiere a los suegros, de alguna forma se hiere al cónyuge.

3. Evita las comparaciones

Cada quien fue educado de una forma, tal vez muy diferente, lo cual no debe ser objeto de comparación. Si se conociera mejor cómo fue la crianza del cónyuge, tal vez se podría comprender muchas de sus actitudes, miedos, frustraciones, etc. De manera que, en lugar de comprar la educación impartida por los suegros, es mejor tratar de comprenderlos dentro de un contexto con unas condiciones particulares.

4. El matrimonio es de dos

Es sano y conveniente para el matrimonio, establecer unos límites con la familia de origen de cada uno. Hay temas que sólo conciernen a los esposos y no es necesaria la intromisión de los suegros, a no ser que los hijos pidan su opinión. También hay momentos que los esposos deben vivir solos, habrán otros espacios para compartir con las familias. Así que si se llegan a saltar estos límites, es importante hacérselo saber a la familia de origen, eso sí bien dicho, con mucho respeto y amor.

5. Todo sea por la armonía familiar

El primero en pagar los platos rotos de una mala relación con los suegros es el cónyuge, así que por el amor que existe entre los dos, se debe ceder muchas veces... Un buen matrimonio conlleva esfuerzo y sacrificios -como todo en la vida- y muchas veces los suegros son el “tema difícil” del matrimonio, pero con un buen manejo, paciencia, respeto, la mejor actitud, una buena dosis de inteligencia emocional y grandes cantidades amor, harán que los momentos difíciles sean afrontados de la mejor manera; por el bien de los esposos y por la tranquilidad en los corazones de la familia política.

6. Comunicarse con el cónyuge

Por último, la comunicación en pareja será la mejor herramienta para afrontar cualquier dificultad con la familia política. Con mucha delicadeza y empatía se le pueden expresar al marido o a la esposa, los desacuerdos con su familia o las actitudes que le generan incomodad. Ambos esposos deben buscar la solución, así como comprometerse a superar el impase. Lo importante es que el amor conyugal jamás se vea afectado por la relación con los suegros, pues una vez se contrae matrimonio, se adquiere el rol más importante que es el de esposo o esposa; el de hijo(a) siendo fundamental, deja de ser el principal. Así que todos los esfuerzos deben estar enfocados a construir un hogar y a proteger el matrimonio.
familia.info


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miércoles, 25 de enero de 2017

¿Cuáles son los cinco errores más comunes de las suegras?

El principal: muchas suegras olvidan que antes fueron nueras...


Casi todos los errores que suelen cometer las suegras se relacionan con en el intento de seguir acaparando el afecto del hijo, o mostrar su estatura sin competencia en terrenos como: madre educadora, esposa virtuosa, administradora talentosa, experta cocinera, enfermera, especialista en manchas, nutrición y un largo y modesto etc.

–Aunque mi madre decía con mucha sabiduría que la actitud de una buena suegra era pintar una rayita ante la soberanía de los nuevos esposos, y que los recién casados, casa quieren. La que ella pintaba, tenía las amplias e imprevisibles fronteras que pudieran marcar un arroyo en sus avenidas.

Lo mismo las borraba que volvía a pintar con observaciones nada sutiles, sin importarle los entripados que provocaban en su nuera considerándolos el costo de la experiencia que trasmitía. Cuando mi padre era testigo de sus “pertinentes consejos” volteaba hacia el cielo poniendo los ojos en blanco, luego, con el rabillo del ojo nos observaba a mí y a mi consorte como para decidir si seguía presente en la plática, o sacaba a pasear al perro. Por lo general hacia lo segundo.

En sus imprevistas visitas, mi esposa se tardaba en abrir la puerta recogiendo precipitadamente “donde ve la suegra”, acto seguido mi madre entraba barriendo lo que le quedaba a la vista con una crítica y “discreta” mirada, mientras como no queriendo la cosa apoyaba un dedo en algún mueble chequeando el polvo. Inmediatamente se le invitaba a sentarse para restarle visión de entorno, y era cuando comenzaba a departir lanzando piedras de regular tamaño, eso sí, envueltas con terciopelo.

Terminada su visita, ya a solas, yo esperaba a que mi esposa recuperara cierta calma mientras cortaba las papas de un solo tajo de cuchillo, para decirle: “mi vida, piensa que gracias a ella yo existo, y mira el premio que te has llevado”… la verdad, esto no siempre surtía el efecto deseado.

Ni que decir del día en que se me ocurrió comparar su platillo con el que hacia mi madre, diciéndole que al suyo le faltaba algo… por poco duermo en la bañera.

De todo esto hace ya algunos años. Nuestro hijo mayor se ha casado en el inevitable ciclo de la vida, convirtiéndonos en suegros.

Mi esposa, que por supuesto se ha superado con creces en todo, casualmente acaba de decirme que una buena suegra pinta una rayita ante la soberanía de los nuevos esposos, y que los recién casados casa quieren. ¿Cuándo y a quien se lo escuché decir antes…?

Y verán ustedes lo que son las cosas, lo dijo acabando de regresar de una imprevista vista a la nueva casa del matrimonio, algo sugerido por ella, pues veníamos del súper y nos quedó a la pasada (ustedes saben…).

Y mi nuera se tardó en abrirnos la puerta…

Como a mí, como pariente de sangre, me correspondió ubicar y corregir con paciencia y cariño a mi progenitora cuantas veces fue necesario, me resulto fácil recordar y hacer una lista de sus actitudes como suegra con la intención ayudar a mi consorte a recordar lo que se sentía.  Por fortuna al leer la lista se dibujó en su cara una sonrisa.
Aquí algunos de ellos:

1. Ya no eres la guardiana de tu hijo/a: Al principio de nuestro matrimonio, mi madre ejercía de guardián permanente en cuanto me veía, con observaciones como: ¿ya has comido?; tú pantalón no luce bien planchado; no estás bien peinado; estas muy delgado; te falta color…

2. No impongas tu mayor experiencia de la vida: Mi madre no reconocía del todo las esforzadas iniciativas de su nuera por hacer y aprender: como el pavo de la navidad que se esmeró en preparar para toda la familia o el pastel de un cumpleaños con novedosa receta; aquel peinado; la combinación en el vestir… Siempre intervenía con frases como: Te queda rico pero… Luce bien, nada más que… A la otra, te recomiendo que… Luego, con magnanimidad la disculpaba, pues no tenía su experiencia, claro. A continuación manifestaba su genuino deseo de ayudarla diciéndole: –Querida, te voy a hacer una sugerencia… Y lo que hacía era darle órdenes tajantes como oficial al mando dirigiéndose al último de sus subordinados.

3. Deja de proteger a tu hijo/a: Mi madre afirmaba con orgullo haberme declarado autónomo desde que deje de usar pañales como prueba de sus grandes dotes de educadora, pero cuando escuchaba a mi esposa solicitarme algo en tono imperativo, desenvainaba su espada defendiendo y protegiéndome, a su peque, o sea yo.

4. Abandona el chantaje emocional: Ella practicaba mensajes con jiribilla diciéndole a su nuera: –Mi Alfredito ya me olvidó, hace dos días que no va a verme, y yo que he hecho la comida que tanto le gusta.

5. No agobies con tus consejos, sobre todo “reinventando” el pasado: Ella nos daba excesivos consejos sobre cómo llevar el matrimonio, ya que ella y mi padre “jamás habían peleado”. Cuando mi padre escuchaba esto, lo confirmaba apretando los puños y lanzándole agudos dardos con la mirada.

6. Deja a los especialistas hacer su trabajo: Mi madre, sin mayores estudios se ofreció para sustituir al pediatra cuando nacieran nuestros hijos.

En fin… la lista se extiende solo un poco más cerrándose al final con una nota feliz, pues poco a poco mi madre declinó sus armas por la sencilla razón de que aprendió a querer mi esposa como a una hija, ese cariño la preparó para convertirse en amorosa, solicita y prudente abuela a la que mi esposa de igual manera aprendió a querer entrañablemente.                                                                                             
Creo que mi esposa entendió mi mensaje, pues al final de la lectura, me dijo que su rayita será recta e inamovible y que la respetará mucho. Pienso que eso la hará crecer mucho ante los ojos de mi feliz nuera.

Redactada por Orfa Astorga de L.

lunes, 25 de enero de 2016

6 sugerencias de cómo mejorar la relación con los suegros



No hace mucho tiempo, estaba hablando con una joven pareja y la esposa rompió a llorar por el estrés que estaban enfrentando en su matrimonio debido a su tensa relación con los suegros. Había tensión en ambos lados de sus familias, y la tensión estaba sofocándolos. No tenían idea de cómo reparar esta situación pero sabían que tenían que resolverla por el bien de su matrimonio (y por el bien de su cordura).

Relaciones saludables con los suegros
Una de las preguntas más comunes que me hacen en la página de matrimonios se refiere a relaciones saludables con los suegros. El estrés relacionado a las dinámicas familiares es una de las principales luchas que deben enfrentar los matrimonios, así que es importante hacer de estas relaciones lo más saludable posible.

Aquí hay algunas maneras sencillas para mejorar estas relaciones y fortalecer tu propio matrimonio en el proceso:

1) Demuestra respeto aun cuando éste no sea recíproco*
Yo soy de la creencia de que debemos mostrar respeto incluso por las personas que no lo merecen; no como un reflejo de su carácter, sino del nuestro. Cuando se honra a suegros “difíciles”, se construyen puentes de paz que impactarán positivamente a las futuras generaciones. No es fácil, ¡pero el esfuerzo vale la pena!

*Si la relación ya es saludable, sigue trabajando para que permanezca así. Si la relación no es saludable, pregúntate si estás contribuyendo al problema o a la solución. Sé un conciliador.

2) No muestres favoritismo
En la mayoría de los matrimonios, un par de padres (suegros) recibe más atención que el otro. Hay muchos factores que contribuyen a eso, pero tú debes hacer todo lo que esté en tu poder para darles la misma atención y tiempo a ambos pares de padres. El favoritismo lleva usualmente a resentimientos mientras que la consistencia o regularidad lleva a la confianza.

3) Mantente en contacto con tus suegros (no sólo con tus padres)
No caigas en la rutina de ser de los que hablas con tus padres pero luego le das inmediatamente el teléfono a tu pareja cada vez que sus padres llaman. Cuando tus suegros llamen, trata de contestar el teléfono y ten una conversación con ellos antes de darle el teléfono a tu pareja. Demuéstrales que los valoras dándoles tiempo y atención. Encuentra maneras sencillas de invertir en tu propia relación con ellos.

4) Ten límites claros
Un matrimonio saludable requiere que tu primera y más grande fidelidad sea para con tu pareja, así que no permitas que otras relaciones familiares se ubiquen entre ustedes. Prácticamente, esto significa nunca llames a tus padres cuando estás discutiendo con tu pareja. Esto creará una dinámica que no es saludable entre tu pareja y tus padres. Además, no permitas que nadie (pariente o no) hable de forma negativa acerca de tu pareja o haga algo que debilite la santidad de tu matrimonio.

5) Celebra las diferencias
Las tradiciones y costumbres de tu familia pueden probablemente ser diferentes a las de la familia de tu pareja, pero ambas familias son igualmente importantes, así que valora esas diferencias. Celebra las singularidades de cada familia y encuentra una manera de traer ambas perspectivas a tus propias tradiciones familiares.

6) ¡Ámalos!
La Biblia dice “el amor hace perdonar una multitud de pecados” (1 Pedro 4,8). En cada relación, cuando permitimos que el amor decida el tono, éste tiene una manera de cubrir las diferencias y heridas pasadas y de unirnos en una hermosa manera. Deja que el amor guíe tu vida familiar y ¡todo lo demás se resolverá sólo!

Adaptación y traducción al español por María Mercedes Vanegas, para PildorasdeFe