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viernes, 17 de mayo de 2024

¿Una «patrona de las suegras»? La beata Biernacka se intercambió a los nazis por su nuera embarazada

De origen ortodoxo, se hizo católica muy joven: tuvo que optar entre su hijo y su nuera...y no dudóMarianna Biernacka

Cuando escuchó la orden del soldado alemán para que su nuera se vistiera y saliera de casa, ella decidió postrarse a sus pies y suplicar que la perdonara: "Señor, ¿a dónde va ir? Déjela, yo mismo iré por ella". Y el soldado aceptó.

En muchas culturas se hacen bromas y chistes sobre la relación que suele haber entre yernos y nueras con las suegras. Muchas veces, no sin razón. Ya que, a menudo, la convivencia puede ser difícil y se requiere esfuerzo y, sobre todo, oración. Aunque, afortunadamente, los católicos cuentan con la intercesión de la que se conoce como "la patrona de las suegras".

La beata Marianna Biernacka, nacida en Lipsk (Polonia), está considerada la patrona de las suegras ya que, durante la Segunda Guerra Mundial, dio su vida por su nuera embarazada. Cuando escuchó la orden del soldado alemán para que su nuera se vistiera y saliera de casa, ella decidió postrarse a sus pies y suplicar que la perdonara: "Señor, ¿a dónde va ir? Déjela, yo mismo iré por ella". Y el soldado aceptó el intercambio.

El cumplimiento de una vida

"Cuando miramos su sufrimiento, vemos cómo se dejó guiar por el Espíritu Santo. Su decisión de dar la vida por su nuera fue el cumplimiento de toda su vida. Podría haber permanecido pasiva y aceptar las decisiones de los torturadores, podría haberse sacrificado por su hijo. Pero decide dar su vida por su nuera. Esta es la gran sabiduría de una suegra y de una abuela", dijo sobre ella el obispo Mazur.

Marianna nació en 1888 en una familia de cristianos ortodoxos y se hizo católica en 1905 a los 17 años. A la edad de 20 años contrajo matrimonio con Ludwik Biernacki, de cuyo matrimonio nacieron seis hijos. Al quedar viuda, fue cuando se fue a vivir con su hijo Stanislaw y su mujer Anna, a la que salvó de los nazis.

Lugar fusilamiento MariannaLugar del fusilamiento de Marianna, su hijo y demás compañeros mártires.

El 1 de julio de 1943, los nazis comenzaron una serie de ejecuciones en masa como venganza por la muerte de soldados alemanes en una villa cercana. Los soldados trataron de llevarse a su hijo y a su nuera, que se encontraba encinta, por lo que Mariana, para salvar la vida de la madre y su futuro nieto, se ofreció para ser llevada a ejecutar en lugar de ella.

El cambio fue aceptado por el soldado y Mariana Biernacka, tras dos semanas en prisión, fue asesinada a los 55 años, junto a su hijo, de un disparo. La muerte tuvo lugar el 13 de julio de 1943 en Niemowicze, Grodno, entonces parte de Polonia pero actualmente territorio Bielorruso. 

Nunca olvidó el gesto de su suegra

A pesar de la persecución y la crueldad de la guerra, Marianna Biernacka no perdió nunca la fe en Dios, en la familia y en esa nueva vida que su nuera llevaba en el corazón. Cada vez más mujeres recurren a ella como patrona y defensora de la vida. Incluso familias enteras, así como matrimonios que no pueden tener hijos y mujeres embarazadas, piden su intercesión.  

Anna BiernackaAnna Biernacka, fallecida en 2014, la nuera a la que salvó la beata Marianna. 

El 13 de junio de 1999, San Juan Pablo II anunció que Marianna estaría entre la lista de mártires de la Segunda Guerra Mundial. La beatificación provocó un gran interés por su vida, no sólo en la diócesis de Ełk, sino también en toda Polonia y en el extranjero.

La nuera de la beata Mariana, Anna Biernacka, murió en 2014, a la edad de 98 años. Anna gozó de buena salud hasta el final y nunca olvidó a su suegra, que dio su vida por ella y por su hijo por nacer. "Era amable, trabajadora y siempre estaba dispuesta a ayudar, recuerda el nieto de Anna", Stanisław Betko.

Un lugar de veneración especial de la beata Marianna Biernacka es la parroquia de Nuestra Señora del Ángel en Lipsk. El Papa estableció el 12 de junio como día de las memorias litúrgicas de la Beata Marianna y de sus 107 compañeros mártires.

ReL

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miércoles, 27 de abril de 2022

El Papa ofrece un consejo para todas las suegras, pero no se olvida de avisar también a las nueras


 

El Papa Francisco ha proseguido este miércoles con sus catequesis sobre la vejez, que en esta ocasión ha centrado en “Noemí, la alianza entre las generaciones que abre al futuro”.

La parábola de Rut ilumina la belleza de los vínculos familiares: generados por la relación de pareja, pero que van más allá del vínculo de pareja. Vínculos de amor capaces de ser igualmente fuertes, en los cuales se irradia la perfección de ese poliedro de los afectos fundamentales que forman la gramática familiar del amor”, explicó a los presentes en la Audiencia General.

De este modo, Francisco añadió: “la inspiración de la fe sabe abrir un horizonte de testimonio contra los prejuicios más comunes, un horizonte valioso para toda la comunidad humana. ¡Os invito a redescubrir el libro de Rut! Especialmente en la meditación sobre el amor y en la catequesis sobre la familia”.

A continuación, la catequesis íntegra del Papa en la Audiencia General:

Catequesis sobre la vejez 7. Noemí, la alianza entre las generaciones que abre al futuro

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días y bienvenidos!

Hoy seguimos reflexionando sobre los ancianos, sobre los abuelos, sobre la vejez, parece fea la palabra, pero no, ¡los acianos son geniales, son bellos! Y hoy nos dejaremos inspirar por el espléndido libro de Rut, una joya de la Biblia. La parábola de Rut ilumina la belleza de los vínculos familiares: generados por la relación de pareja, pero que van más allá del vínculo de pareja. Vínculos de amor capaces de ser igualmente fuertes, en los cuales se irradia la perfección de ese poliedro de los afectos fundamentales que forman la gramática familiar del amor. Esta gramática lleva savia vital y sabiduría generativa en el conjunto de las relaciones que edifican la comunidad. Respecto al Cantar de los Cantares, el libro de Rut es como la otra cara del díptico del amor nupcial. Igualmente importante, igualmente esencial, celebra el poder y la poesía que deben habitar los vínculos de generación, parentesco, entrega, fidelidad que envuelven a toda la constelación familiar. Y que se vuelven incluso capaces, en las coyunturas dramáticas de la vida de pareja, de llevar una fuerza de amor inimaginable, capaz de relanzar la esperanza y el futuro.

Audiencia general del Papa Francisco

Sabemos que los lugares comunes sobre vínculos de parentela creados por el matrimonio, sobre todo el de la suegra, ese vínculo entre suegra y nuera, hablan contra esta perspectiva. Pero, precisamente por esto, la palabra de Dios se vuelve valiosa. La inspiración de la fe sabe abrir un horizonte de testimonio contra los prejuicios más comunes, un horizonte valioso para toda la comunidad humana. ¡Os invito a redescubrir el libro de Rut! Especialmente en la meditación sobre el amor y en la catequesis sobre la familia.

Este pequeño libro contiene también una valiosa enseñanza sobre la alianza de las generaciones: donde la juventud se revela capaz de dar de nuevo entusiasmo a la edad madura —esto es esencial: cuando la juventud da de nuevo entusiasmo a los ancianos—, donde la vejez se descubre capaz de reabrir el futuro para la juventud herida. En un primer momento, la anciana Noemí, si bien conmovida por el afecto de las nueras, que quedan viudas de sus dos hijos, se muestra pesimista sobre su destino dentro de un pueblo que no es el de ellas. Por eso anima afectuosamente a las jóvenes mujeres a volver a sus familias para rehacerse una vida —eran jóvenes estas mujeres viudas—. Dice: “No puedo hacer nada por vosotras”. Ya esto se muestra como un acto de amor: la mujer anciana, sin marido y ya sin hijos, insiste para que las nueras la abandonen. Pero también es una especie de resignación: no hay futuro posible para las viudas extranjeras, privadas de la protección del marido. Rut sabe esto y resiste a esta oferta generosa, no quiere volver a su casa. El vínculo que se ha establecido entre suegra y nuera ha sido bendecido por Dios: Noemí no puede pedir que la abandone. En un primer momento, Noemí aparece más resignada que feliz de esta oferta: quizá piensa que este extraño vínculo agravará el riesgo para ambas. En ciertos casos, la tendencia de los ancianos al pesimismo necesita ser contrarrestada por la presión afectuosa de los jóvenes.

De hecho, Noemí, conmovida por la entrega de Rut, saldrá de su pesimismo e incluso tomará la iniciativa, abriendo para Rut un nuevo futuro. Instruye y anima a Rut, viuda de su hijo, a conquistar un nuevo marido en Israel. Booz, el candidato, muestra su nobleza, defendiendo a Rut de los hombres que trabajan para él. Lamentablemente, es un riesgo que se verifica también hoy.

El nuevo matrimonio de Rut se celebra y los mundos son de nuevo pacificados. Las mujeres de Israel dicen a Noemí que Rut, la extranjera, vale “más que siete hijos” y que ese matrimonio será una “bendición del Señor”. Noemí, que estaba llena de amargura y decía también que su nombre es amargura, en su vejez conocerá la alegría de tener una parte en la generación de un nuevo nacimiento. ¡Mirad cuántos “milagros” acompañan la conversión de esta anciana mujer! Ella se convierte al compromiso de volverse disponible, con amor, por el futuro de una generación herida por la pérdida y con el riesgo de abandono. Los frentes de la recomposición son los mismos que, en base a las probabilidades trazadas por los prejuicios del sentido común, deberían generar fracturas insuperables. Sin embargo, la fe y el amor consienten superarlos: la suegra supera los celos por el propio hijo, amando el nuevo vínculo de Rut; las mujeres de Israel superan la desconfianza por el extranjero (y si lo hacen las mujeres, todos lo harán); la vulnerabilidad de la mujer sola, frente al poder del hombre, es reconciliada con un vínculo lleno de amor y de respeto.

Y todo ello porque la joven Rut se ha empeñado en ser fiel a un vínculo expuesto al prejuicio étnico y religioso. Y retomo lo que he dicho al principio, hoy la suegra es un personaje mítico, la suegra no digo que la pensamos como el diablo pero siempre se piensa en ella como una figura mala. Pero la suegra es la madre de tu marido, es la madre de tu mujer. Pensemos hoy en este sentimiento un poco difundido de que la suegra cuanto más lejos mejor. ¡No! Es madre, es anciana. Una de las cosas más bonitas de las abuelas es ver a los nietos, cuando los hijos tienen hijos, reviven. Mirad bien la relación que vosotros tenéis con vuestras suegras: a veces son un poco especiales, pero te han dado la maternidad del cónyuge, te han dado todo. Al menos hay que hacerlas felices, para que lleven adelante su vejez con felicidad. Y si tienen algún defecto hay que ayudarlas a corregirse. También a vosotras suegras os digo: estad atentas a la lengua, porque la lengua es uno de los pecados más malos de las suegras, estad atentas. Y Rut en este libro acepta a la suegra y la hace revivir y la anciana Noemí asume la iniciativa de reabrir el futuro para Rut, en lugar de limitarse a disfrutar de su apoyo. Si los jóvenes se abren a la gratitud por lo recibido y los ancianos toman la iniciativa de relanzar su futuro, ¡nada podrá detener el florecimiento de las bendiciones de Dios entre los pueblos! Por favor, que los jóvenes hablen con los abuelos, que los jóvenes hablen con los ancianos, que los ancianos hablen con los jóvenes. Este puente debemos restablecerlo fuerte, hay ahí una corriente de salvación, de felicidad. Que el Señor nos ayude, haciendo esto, a crecer en armonía en las familias, esa armonía constructiva que va de los ancianos a los más jóvenes, ese bonito puente que nosotros debemos custodiar y cuidar.

ReL

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viernes, 29 de mayo de 2020

Nuera vs suegra. ¿Qué se esconde tras este conflicto y cómo se resuelve?

Una tensión que puede explotar con violencia pero se puede resolver si se apuesta
 por la empatía y el diálogo en la pareja
Me atreví a pedir a mi esposa, con la que llevo 2 años casado, que no insulte siempre a mi mamá y que deje de pintarla como un monstruo. Perdió la cabeza. Me mencionó incluso que un vínculo demasiado fuerte con la familia de origen puede ser causa de nulidad matrimonial.  Estoy confundido. Yo no defiendo siempre a mi mamá y reconozco sus defectos. De todos modos, esto me molesta mucho y mi esposa me responde diciendo que si no dependiera tanto de ella no me harían daño las críticas a mi madre. ¿Qué hago? 
Querido amigo, más que “atreverte a pedir” a tu esposa que no insulte a tu mamá, creo que es más eficaz que encuentres una manera de comunicarle que sus críticas te duelen. No se trata de exigirle que te complazca, de que acepte tu petición, sino de encontrar una zona de empatía independientemente de las razones que cada uno tenga.
La amenaza de divorcio me hace pensar que tu esposa sufre una sensación de amenaza interna, se siente para bien o para mal en competencia con tu poderosa madre, pues considera que estás demasiado unido a ella.

¿Qué hacer en caso de insultos demasiado pesados?

Si le pruebas a tu esposa que la amas profundamente, aunque seas consciente de que esto no le bastará nunca, en la práctica le ayudará a relajarse. Pregúntate: ¿qué le gusta? ¿qué le sorprendería? ¿cómo demostrarle que estás sinceramente enamorado? ¡Hazlo!
Por otro lado, explica también a tu madre qué lugar ocupa ahora tu esposa en tu vida y que quieres demostrárselo. Ella te entenderá y si no lo entiende, tendrá que aceptarlo.
Tal vez tu esposa tenga algo de razón, tal vez te duelen las críticas a tu madre porque eres muy dependiente de ella pero, desde luego difiero mucho sobre esta correlación que establece con la nulidad matrimonial. Porque ninguna persona acoge de buena gana el desprecio a su familia, a sus propias raíces.
En la Biblia encontramos sabiduría incluso muy humana y, aunque parezca que tiene dos pasajes que parecen contradictorios nos pueden dar una gran lección: “Honra a tu padre y a tu madre” y “El hombre dejará a su padre y a su madre”. Por una parte se requiere un desapego, por otra este desapego debe ser respetuoso. Sean un don recíproco: tú le enseñarás a tu esposa el respeto por sus familias, y ella te enseñará a salir de una eventual excesiva dependencia.

Marco Scarmagnani,  Semprenews |  Aleteia

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lunes, 16 de julio de 2018

10 consejos para ser una buena nuera

¡Cuántas veces te has quejado de tu suegra! Tal vez toca que poner algo de tu parte para lograr una buena relación con la madre de tu marido. ¿No crees?
Por lo general las suegras son las “malvadas” de la historia, pero como en toda relación, siempre está la otra parte… Por eso, como ya hablamos de los “Errores que cometen las suegras”, ahora es el turno de las nueras, quienes también deben poner de su parte para comprender a la mamá de su esposo y construir una buena relación desde el principio.
Algunos consejos para lograrlo:
1. Ponte en los zapatos de “suegra”
Imaginemos el futuro, cuando los hijos hayan crecido y nos hayamos convertido en suegras. ¡Cuánto nos gustaría que nuestros hijos y nueras fueran buenos y se portaran bien con nosotros! Así que este ejercicio nos puede motivar a actuar correctamente en el presente que vivimos.
De igual forma podemos especular qué sentimientos nos podría generar esta situación de la vida: celos, quizá algunos temores, nostalgia, complejos por la edad, miedo a la soledad, entre otros. Aunque es verdad que ninguna de las anteriores es una excusa para mortificar a la hija política, es una forma de comprender a la suegra y ayudarle a superar los malos pensamientos.
2. Cada una en su papel
Ni la mamá debe ponerse en el rol de esposa, ni la esposa en rol de madre. Cada una tiene sus funciones y de nada ayuda competir para ver quién logra una mayor atención de su hijo o cónyuge. En vez de formar un campo de batalla, construyan una relación armoniosa, ojalá de amistad.
3. Los suegros tienen defectos, las nueras también
Desde la perspectiva del egoísmo, el odio, los celos, enfados y envidias no se logra nada, al contrario, entorpece todo. Empecemos por reconocer que nos equivocamos y que no somos perfectos.
4. Ofrécele tu ayuda
¿En qué te puedo ayudar?, es una pregunta estupenda que la nuera debe hacer a su suegra de vez en cuando. No se trata de hacerlo “por cumplir” o “para fingir lo que no siente”, es más bien una actitud de servicio.
5. Los suegros te necesitan
Ellos aman a su hijo y quieren lo mejor para él, así que hazte querer, conviértelos en parte de tu familia (cuando hay nietos con mayor razón) ya que en la mayoría de los casos, la mujer es la que debe propiciar esa unión entre padres e hijo. Por lo tanto, invita a tus suegros a la casa frecuentemente, salgan a dar un paseo al parque, vayan a comer helado y recuérdale a tu pareja estar pendiente de sus papás.
6. Abuelos consentidores
Muchas de las relaciones entre suegros y nuera se afectan cuando llegan los nietos. La razón es el inmenso amor de abuelos que a veces termina por mal educar a los nietos, lo cual puede ser motivo de discusión. Así que debes tener especial cuidado cuando algo le molesta de tus suegros. Puedes decirlo pero en muy buenos términos, siempre con respeto, e invítales a entender que los abuelos también educan!

Sergii Sobolevskyi - Shutterstock

7. Nada de quejas para el esposo
“Tu mamá me dijo…”, “tu esposa me hizo…”. Eso de andar quejándose de la suegra o de la nuera, no es nada recomendable. Más bien, siéntense a dialogar sobre sus diferencias sin que la pareja tenga que intervenir, no lo pongan en una situación tan bochornosa como estar entre la espada y la pared.
8. No la compares con tus padres
Evita los comentarios en donde los suegros son los afectados y tus padres los halagados. A nadie le gusta que lo estén comparando y menos cuando es para refutarle algo.
9. No compitas con ella en la cocina
Hay cosas que las mamás hacen que nadie más las podrá reemplazar y si eres mamá sabes que es una verdad irrefutable! Así que en este aspecto no compitas. Mejor pídele que te enseñe sus trucos para consentir al marido.
10. Cuando las relaciones son difíciles
Si hay cosas que definitivamente que no puedes aceptar de tu suegra, trata al menos que haya cordialidad y respeto. Nunca se te olvide que es la madre de tu pareja y sólo por esa razón la debes respetar.
Fuente: masalto.com

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Errores que cometen las suegras y nueve consejos



Suegra y Nuera

Así como hablamos en un artículo sobre cómo llevarse bien con los suegros, también es importante conocer las características que debe tener una buena suegra, pues tantos chistes y bromas alrededor del tema, pueden tener algo de realidad... Hay errores cometidos por los padres que pueden terminar dañando la relación matrimonial de sus hijos, sin ser esa su intención.

No cabe duda que es difícil cuando los hijos se van de casa a conformar una nueva familia; no obstante, el mayor deseo de un padre es que sus hijos sean felices, así en algunos casos, no sea la vida que se hubiese querido para ellos.

Por eso, una vez que los hijos contraen matrimonio, la actitud de los padres ha de ser de acompañamiento y apoyo, no de críticas ni comentarios destructivos que perturben su armonía. De allí la importancia de conocer las actitudes que pueden llegar a afectar la vida conyugal de los hijos.

Principales errores de las suegras

El respeto es el que debe reinar en la relación suegros – nuera/yerno, mantenerse al margen de las decisiones y del modo de vida de los hijos y sus familias. Los siguientes son los principales errores que se deben evitar a toda costa:

- Tratar de tener autoridad en el hogar del hijo.

- Criticar los gustos de la nuera en la decoración de la casa que pertenece -exclusivamente- a la pareja de casados.

- Imponer su propia manera de criar, tratar y educar a los nietos.

- Reclamar mediante comentarios subliminales que el hijo casado siga viviendo en su hogar, pues en el fondo no desea vivir la separación que implica el matrimonio de un hijo.

- Ser cómplice de todos los errores que comete el hijo y entonces se forman como dos bandos: por un lado mamá e hijo(a) y por otro, la esposa(o) quien cada vez se siente más frustrada(o) al no poder ayudar a que su pareja se corrija.

- Hacer toda clase de “maromas” para capturar la atención del hijo sin importarle que descuide su propia relación matrimonial.


Nueve grandes consejos 

Partiendo de los errores descritos, compartimos los siguientes consejos propuestos por Sylvia Villarreal desde el portal arvo.net, los cuales son muy acertados para las madres que pronto serán suegras, o para aquellas que ya lo son -nunca es tarde para reconstruir una buena relación-.

1. No juzgues. Por lo regular desde que conocemos a la pareja de nuestro hijo, nos formamos una idea en nuestra mente de cómo es. Sin embargo, busca la oportunidad para conocerla mejor y no te dejes llevar por cómo crees que ella es, ¡mejor trátala para conocerla más!

2. Pon siempre de tu parte. Por un momento, ponte en su lugar y piensa que ella/él siempre tratará de agradarte porque eres la mamá de la persona que ama; así es que tú también pon de tu parte para iniciar una verdadera amistad.

3. No te entrometas. Recuerda que los problemas de pareja son de dos únicamente. No trates de ayudar a solucionarlos porque puede resultar peor, ni mucho menos pongas a tu hijo en contra de su cónyuge. Sólo ellos podrán tomar una decisión de lo que deben hacer.

4. Dale el lugar que le corresponde. Es verdad que como madres sentimos que merecemos el amor completo de nuestros hijos, sin embargo, debes entender que ahora su pareja tiene prioridad. La idea que dice “si a este mundo no llegaron con esposa(o), primero está la madre”, es totalmente errónea. Así como tú un día lo hiciste, ellos ahora han formado una familia que está antes que nada.

5. No la hagas quedar mal. Es obvio que con tu experiencia sabes mucho más cosas que tu nuera y te queda mucho más rica la comida o mejor planchada la ropa. Pero no es necesario que se lo recuerdes siempre y mucho menos en público, ¡al contrario! Felicítala cuando decida hornear el pastel de chocolate que tanto le gusta a tu hijo (aunque no haya esponjado perfectamente). De nuevo ponte en su lugar y date cuenta de lo mal que se siente que te digan que te equivocaste, y sobre todo si se trata de tu suegra.

6. No le des consejos no pedidos. Muchas veces con la intención de ayudar aconsejamos a nuestras nueras/yernos de cómo educar a los hijos y hasta cómo tratar a nuestra pareja, pero no debe de ser así. Ellos son los únicos que tienen la completa autoridad y decisión de saber cómo actuar. Lo mejor es que esperes a que sean ellos quienes te pidan tu opinión.

7. Cuando algo anda mal... Cuando sientas que tu nuera se ha “pasado de la raya”, actúa inteligentemente y no hagas más grande el problema. Nunca vayas con el chisme a contárselo a tu hijo (es una posición difícil para él). El solo se dará cuenta tarde o temprano de lo que ocurre y sabrá qué hacer.

8. Propicia un ambiente de cordialidad. Sorpréndelos con una rica cena en casa, o proponiendo actividades juntos: un día de campo, ir de compras (sólo con tu nuera) o ir al cine.

9. Sé atenta. Cada vez que sientas que tu nuera puede necesitar ayuda (al organizar una fiesta, cuando se encuentra enferma o que acaba de dar a luz) nunca está de más que ofrezcas sinceramente tu apoyo para lo que se requiera e independientemente de la respuesta, siéntete feliz y propicia un ambiente cordial.


miércoles, 25 de enero de 2017

¿Cuáles son los cinco errores más comunes de las suegras?

El principal: muchas suegras olvidan que antes fueron nueras...


Casi todos los errores que suelen cometer las suegras se relacionan con en el intento de seguir acaparando el afecto del hijo, o mostrar su estatura sin competencia en terrenos como: madre educadora, esposa virtuosa, administradora talentosa, experta cocinera, enfermera, especialista en manchas, nutrición y un largo y modesto etc.

–Aunque mi madre decía con mucha sabiduría que la actitud de una buena suegra era pintar una rayita ante la soberanía de los nuevos esposos, y que los recién casados, casa quieren. La que ella pintaba, tenía las amplias e imprevisibles fronteras que pudieran marcar un arroyo en sus avenidas.

Lo mismo las borraba que volvía a pintar con observaciones nada sutiles, sin importarle los entripados que provocaban en su nuera considerándolos el costo de la experiencia que trasmitía. Cuando mi padre era testigo de sus “pertinentes consejos” volteaba hacia el cielo poniendo los ojos en blanco, luego, con el rabillo del ojo nos observaba a mí y a mi consorte como para decidir si seguía presente en la plática, o sacaba a pasear al perro. Por lo general hacia lo segundo.

En sus imprevistas visitas, mi esposa se tardaba en abrir la puerta recogiendo precipitadamente “donde ve la suegra”, acto seguido mi madre entraba barriendo lo que le quedaba a la vista con una crítica y “discreta” mirada, mientras como no queriendo la cosa apoyaba un dedo en algún mueble chequeando el polvo. Inmediatamente se le invitaba a sentarse para restarle visión de entorno, y era cuando comenzaba a departir lanzando piedras de regular tamaño, eso sí, envueltas con terciopelo.

Terminada su visita, ya a solas, yo esperaba a que mi esposa recuperara cierta calma mientras cortaba las papas de un solo tajo de cuchillo, para decirle: “mi vida, piensa que gracias a ella yo existo, y mira el premio que te has llevado”… la verdad, esto no siempre surtía el efecto deseado.

Ni que decir del día en que se me ocurrió comparar su platillo con el que hacia mi madre, diciéndole que al suyo le faltaba algo… por poco duermo en la bañera.

De todo esto hace ya algunos años. Nuestro hijo mayor se ha casado en el inevitable ciclo de la vida, convirtiéndonos en suegros.

Mi esposa, que por supuesto se ha superado con creces en todo, casualmente acaba de decirme que una buena suegra pinta una rayita ante la soberanía de los nuevos esposos, y que los recién casados casa quieren. ¿Cuándo y a quien se lo escuché decir antes…?

Y verán ustedes lo que son las cosas, lo dijo acabando de regresar de una imprevista vista a la nueva casa del matrimonio, algo sugerido por ella, pues veníamos del súper y nos quedó a la pasada (ustedes saben…).

Y mi nuera se tardó en abrirnos la puerta…

Como a mí, como pariente de sangre, me correspondió ubicar y corregir con paciencia y cariño a mi progenitora cuantas veces fue necesario, me resulto fácil recordar y hacer una lista de sus actitudes como suegra con la intención ayudar a mi consorte a recordar lo que se sentía.  Por fortuna al leer la lista se dibujó en su cara una sonrisa.
Aquí algunos de ellos:

1. Ya no eres la guardiana de tu hijo/a: Al principio de nuestro matrimonio, mi madre ejercía de guardián permanente en cuanto me veía, con observaciones como: ¿ya has comido?; tú pantalón no luce bien planchado; no estás bien peinado; estas muy delgado; te falta color…

2. No impongas tu mayor experiencia de la vida: Mi madre no reconocía del todo las esforzadas iniciativas de su nuera por hacer y aprender: como el pavo de la navidad que se esmeró en preparar para toda la familia o el pastel de un cumpleaños con novedosa receta; aquel peinado; la combinación en el vestir… Siempre intervenía con frases como: Te queda rico pero… Luce bien, nada más que… A la otra, te recomiendo que… Luego, con magnanimidad la disculpaba, pues no tenía su experiencia, claro. A continuación manifestaba su genuino deseo de ayudarla diciéndole: –Querida, te voy a hacer una sugerencia… Y lo que hacía era darle órdenes tajantes como oficial al mando dirigiéndose al último de sus subordinados.

3. Deja de proteger a tu hijo/a: Mi madre afirmaba con orgullo haberme declarado autónomo desde que deje de usar pañales como prueba de sus grandes dotes de educadora, pero cuando escuchaba a mi esposa solicitarme algo en tono imperativo, desenvainaba su espada defendiendo y protegiéndome, a su peque, o sea yo.

4. Abandona el chantaje emocional: Ella practicaba mensajes con jiribilla diciéndole a su nuera: –Mi Alfredito ya me olvidó, hace dos días que no va a verme, y yo que he hecho la comida que tanto le gusta.

5. No agobies con tus consejos, sobre todo “reinventando” el pasado: Ella nos daba excesivos consejos sobre cómo llevar el matrimonio, ya que ella y mi padre “jamás habían peleado”. Cuando mi padre escuchaba esto, lo confirmaba apretando los puños y lanzándole agudos dardos con la mirada.

6. Deja a los especialistas hacer su trabajo: Mi madre, sin mayores estudios se ofreció para sustituir al pediatra cuando nacieran nuestros hijos.

En fin… la lista se extiende solo un poco más cerrándose al final con una nota feliz, pues poco a poco mi madre declinó sus armas por la sencilla razón de que aprendió a querer mi esposa como a una hija, ese cariño la preparó para convertirse en amorosa, solicita y prudente abuela a la que mi esposa de igual manera aprendió a querer entrañablemente.                                                                                             
Creo que mi esposa entendió mi mensaje, pues al final de la lectura, me dijo que su rayita será recta e inamovible y que la respetará mucho. Pienso que eso la hará crecer mucho ante los ojos de mi feliz nuera.

Redactada por Orfa Astorga de L.