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lunes, 21 de septiembre de 2015

Quién es el diablo y cómo actúa, explicado en menos de 3 minutos


Luisa Restrepo, catholic-link
Hoy el tema de nuestro video es la existencia del diablo. No es bonito escribir sobre él y menos tenerlo presente, pero es necesario. Hace unos días leí una noticia donde el Papa Francisco decía a unos jóvenes de distintas partes del mundo que la principal dificultad que tiene en su Pontificado es “encontrar siempre la paz del Señor”, y les advertía de los engaños del demonio, quien ofrece un poco de diversión pero “al final te deja solo”.

A muchos les incomoda pensar en la existencia del diablo. Piensan incluso que ni siquiera los sacerdotes deberían hablar de él porque es un tema molesto, un asunto “extremo”, “y realmente exagerado” pues, “si Dios es tan bueno, no puede existir el diablo y menos el infierno”.

Les tenemos malas noticias. El diablo realmente existe y actúa. Está clarísimo que a Dios no lo puede vencer, pero a nosotros sí, y por ello debemos estar preparados para enfrentarlo como nuestro enemigo.





En esa misma ocasión el Papa advertía también a los jóvenes reunidos en la plaza San Pedro que “el diablo es un mal pagador, nunca paga bien. ¡Siempre te estafa! Te hace ver las cosas maquilladas y tú crees que es lo bueno, que te da paz, pero vas ahí y al final no encuentras la felicidad”. “El signo de la paz de Jesús —les explicaba— es la alegría, la alegría profunda; el diablo nunca te dará alegría. Te dará un poco de diversión, hará un poco de ‘circo’, te hace feliz un momento pero nunca te da esa alegría”. Esa alegría “sólo te la puede dar Jesús dándote el Espíritu Santo”.

Para profundizar un poco en el tema tomaré extractos de algunas preguntas esbozadas por el Padre Fortea en su libro, Summa daemoniaca, que nos ayudarán a entender mejor quiénes son los demonios y cómo actúan:

1. ¿Qué es un demonio? Un demonio es un ser espiritual de naturaleza angélica condenado eternamente. No tiene cuerpo, no existe en su ser ningún tipo de materia sutil, ni nada semejante a la materia, sino que se trata de una existencia de carácter íntegramente espiritual. Spiritus en latín significa soplo, hálito. Los pecados de los demonios, por tanto, son exclusivamente espirituales. En el principio Dios los puso a prueba y algunos optaron por desobedecerlo y alejarse radicalmente de Él. Esos son los demonios.

2. ¿Por qué Dios no retiró la libertad al ver que comenzaban a pecar? ¿Por qué Dios no retira la libertad en cuanto ve que alguien avanza por el camino del mal? Pues no lo hace porque realizar tal cosa supondría que tal espíritu quedaría ya para siempre en el mal. Permitir que siga haciendo el mal supone ofrecerle la posibilidad de que retorne al bien. Retirarle de la prueba haría que se cometieran menos pecados, pero el espíritu que ha sido retirado quedaría petrificado en el mal para siempre. Permitir que el malo siga haciendo el mal le deja abierta la posibilidad de enmendarse.

3. ¿Son todos los demonios iguales?Cada demonio pecó con una intensidad determinada. Además cada demonio pecó en uno o varios pecados en especial. La rebelión tuvo su raíz en la soberbia, pero de esa raíz nacieron otros pecados. Aunque todos se apartaron de Dios, unos son más malos que otros.  Hay que recordar también que, como nos dice San Pablo, hay nueve jerarquías de ángeles. Las jerarquías superiores son más poderosas, bellas e inteligentes que las inferiores. Cada ángel es completamente distinto de otro ángel. De cada una de las nueve jerarquías cayeron ángeles transformándose en demonios. Es decir, hay demonios que son virtudes, potestades, serafines, etc. Aunque sean demonios siguen conservando intacto su poder e inteligencia.

4. ¿En qué piensa un demonio?Todo ángel caído conserva la inteligencia de su naturaleza angélica. Y con ella sigue conociendo. Conoce e indaga con su mente el mundo material y el espiritual, el mundo real y el conceptual. Como ser espiritual, eminentemente intelectual, no hay duda de que está profundamente interesado por las cuestiones conceptuales.  En el conocer encuentra placer, pero también sufrimiento. Sufre cada vez que ese conocimiento le lleva a considerar a Dios. Y el demonio percibe continuamente el orden y la gloria del Creador en todas las cosas. Pero el demonio no está siempre en cada instante sufriendo. Muchas veces simplemente piensa. El demonio ni está tentando siempre, ni está retorcido de dolores espirituales siempre.

5. ¿Conocen el futuro? Ellos no ven el futuro, pero a veces pueden conjeturarlo. Con su inteligencia muy superior a la humana pueden deducir por sus causas algunas cosas que sucederán en el porvenir. Lo que pertenece sólo a la libertad humana está indeterminado y no lo conocen. No saben lo que yo decidiré libremente. Pero con su inteligencia superior ven los efectos de las causas donde nosotros no veríamos nada. Desde luego hay ocasiones donde ellos saben con toda seguridad lo que sucederá, aunque ni el más inteligente de los humanos podría sospecharlo por más que analizara los factores que hay en el presente. Pero en otras ocasiones ni una naturaleza angélica de la mayor jerarquía podría deducirlo. Sobre todo la libertad humana es el gran factor de indeterminación en sus previsiones.


6 tentaciones comunes del católico maduro


Por si a alguien todavía no le queda claro: el demonio existe y los seres humanos no somos de su particular agrado; es más, el muy cobarde, puesto que a Dios no puede hacerle ningún daño directo, decidió herirlo a través de las criaturas que Él más amaba: nosotros. Por eso nadie se espante, especialmente los cristianos (su presa favorita), si les digo que el demonio constantemente nos ataca y nos tienta para que ofendamos a nuestro Creador.

El problema es que el demonio es muy astuto, y nosotros, los cristianos, muchas veces nos pasamos de tontos. Creemos que ir a Misa, rezar el Rosario y tratar de vivir una vida cristiana coherente nos exime automáticamente de toda preocupación por la presencia de este indeseable sujeto. Lamento decir que la realidad no es así. El demonio redobla sus esfuerzos cuando ve coherencia cristiana en nuestras vidas, asume nuevos rostros y actualiza sus estrategias. Una metáfora puede ayudarnos: un ladrón quiere entrar a robar en una casa. Merodeando su objetivo y rumiando su plan descubre que ahí vive una joven cuyo novio, a una determinada hora, le lanza piedritas a la ventana para que ella se asome por el balcón y le permita entrar. ¿Qué deberá hacer el ladrón para engañar a la joven? Seguramente lanzar piedritas a la hora correcta solo podría servirle para ganarse un escopetazo del Papá. Es obvio que el plan debe consistir en disfrazarse del novio, copiar su modo de andar e impostar la voz para lograr un tono lo más parecido posible. Creo que es un buen ejemplo para entender cómo se filtra el demonio y sus tentaciones en la vida de un cristiano. El demonio, al no poder presentarnos la tentación de manera burda porque sabe bien que serían rápidamente rechazadas, cambia de plan e intenta presentarse con pensamientos y estados de ánimo que parecen espirituales para poco a poco desviarnos de la relación con Dios.

¿Cuáles son esos pensamientos y estados de ánimo en apariencia positivos y espirituales pero que en el fondo son tentaciones? Me voy a valer del libro El discernimiento del Padre Marko Rupnik, que por cierto recomiendo mucho, para responder a esta pregunta. Éste se basa, a su vez, en los padres de la Iglesia, es por ello que los puntos que se vienen tienen mucho de la riqueza de la tradición y la sabiduría de la Iglesia.

Volver a centrar la mirada en uno mismo

No sé si lo han experimentado como yo pero cuando decidí ser un cristiano de verdad uno de los grandes cambios espirituales que Dios me ayudó a hacer fue el de sacar la mirada de mí mismo y ponerla en los demás. Descubrí que había más alegría en dar que en recibir y que la alegría de la comunión auténtica no se comparaba a los opacos destellos de satisfacción que ofrece el egoísmo. En el combate espiritual es aquí donde el demonio se juega todas su cartas. Y es que es muy difícil engañar o inducir a error a una persona que tiene la mirada y el corazón puestos en Dios y en los demás. Por decirlo de una manera, el amor es la “criptonita” del maligno.
Más que el primer punto podríamos decir que esta es la estrategia base que inspirará las demás tentaciones. El demonio necesita que agachemos la cabeza, que centremos la mirada nuevamente en nosotros mismos para poder atacar con efectividad. Este aflorar de un amor propio desordenado es una enfermedad espiritual que los Padres de la Iglesia han llamado: Filaucia. Veamos cuáles son los modos sutiles con los que el demonio trata de inocularla en nuestra vida cristiana.



1. Hacernos creer que la fe es contenido y no relación

La fe cristiana es una vida de relación con Cristo. Una relación que se manifiesta de muchos modos: en lo que creemos, en lo que queremos, en lo que pensamos y en lo que elegimos. Es una fe que informa y enriquece toda nuestra vida porque es una fe viva, fundada en una relación actual y real con el Señor Jesús.
Cuando la vida del cristiano está nutrida por un dialogo amoroso con Cristo, el demonio poco o nada tiene que hacer. Su estrategia, por lo tanto, consistirá en desvitalizar esta relación. ¿Cómo lo hace? Pues tratando de que nuestros pensamientos y sentimientos religiosos; ya sea nuestra aspiración a la santidad, nuestra piedad eucarística o nuestra sensibilidad espiritual y social, entre otras, empiecen a parecernos más una conquista personal que un don recibido. El objetivo del demonio es hacer de nosotros personas religiosas sin Dios. Querrá hacernos creer que podemos mejorar como cristianos prescindiendo -paulatinamente- de las exigencias propias de una relación de amistad con Jesús.
Lo que el demonio no nos dirá es que nadie puede apropiarse de la fe sin sofocarla y desvirtuarla. Cuando el cristiano empieza percibirse como el principal autor de su vida cristiana la fe pierde toda la energía y actualidad que le donaba la dinámica relacional y se enfría hasta el punto de convertirse una ideología como cualquier otra. Es decir, en un conjunto de ideas en las que se cree (doctrina), que han modelado las costumbres de una familia o un pueblo (tradición) y que se traducen en una serie de normas de conducta útiles para llevar una vida correcta (moral). ¿Nunca les ha pasado que se encuentran con un cristiano que define el cristianismo de este modo?
Las consecuencia son obvias. Cuando la fe se convierte en ideología, aburre; se abre una grieta enorme entre la vida concreta y las propias creencias. La Encarnación, la Muerte y la Resurrección de Cristo adquieren repentinamente la misma relevancia que Neptuno, Urano y Saturno en nuestra vida. El demonio ha vencido. Nos ha convertido en cristianos bien adoctrinados, asiduos en las prácticas y rituales católicos, moralmente ejemplares… y muertos por dentro.

2. La sensualidad

Es fundamental rezar y realizar con amor nuestras actividades religiosas. No es atípico y no está mal que realizando todo esto experimentemos satisfacción y paz interior. ¡Estamos haciendo lo que la Iglesia nos invita a hacer y estamos perseverando! Es algo para sentirse felices, que nadie te diga lo contrario. Pero hay un peligro del que te quiero advertir; se trata de algo muy sutil: es muy fácil perder el horizonte y empezar a practicar nuestros ejercicios de devoción ya no con el objetivo de acercarnos a Dios y reforzar nuestro amor por Él, sino por el gusto espiritualidad que estas prácticas nos producen. Por lo que nos hacen sentir o por la imagen personal que empezamos a construir a partir de ellas.
¿Cómo podemos saber cuándo nos ocurre esto? El P. Rupnik nos da un excelente consejo: “Es importante estar atentos al proceso de los pensamientos y de los sentimientos en las oraciones y en los momentos espirituales de gran calor e intensidad (…) el enemigo se sirve de una imaginación que tiene por objeto las cosas de Dios, las cosas santas, las personas santas, o bien nosotros mismos, nuestro futuro espiritual, con el fin de suscitar en nosotros convicciones y pensamientos que, o nos hacen protagonistas “sensuales” de la vida espiritual -deseosos sobre todo de esta satisfacción- o bien, nos hacen sentirnos contentos de estar en este camino porque es satisfactorio”. Por experiencia propia, creo que no es difícil darse cuenta de la naturaleza de nuestros pensamientos y sentimientos una vez que nos hemos hecho conscientes de la necesidad de realizar su análisis. Lo difícil es precisamente esto último. Por esta razón la Iglesia recomienda no perder de vista nuestro examen de conciencia.

3. El apego a las propias ideas o planes

El éxito nos encanta. Somos seres humanos. Queremos que nuestros proyectos salgan bien e incluso rezamos para que esto sea así. No tiene nada de malo, es más, Dios también quiere que nuestras empresas evangelizadores salgan adelante. Sin embargo, el demonio sabe muy bien que el corazón humano a veces se entrega demasiado a los propios proyectos. El hecho de que nuestras obras busquen la evangelización no nos hace inmunes a desarrollar apegos mundanos con nuestro proyectos. Apegos que nos hacen olvidar la centralidad de Dios y su gracia y nos ponen a nosotros como los protagonistas y los héroes indispensables de ese apostolado concreto. El demonio goza cuando logra disfrazar la filaucia de celo apostólico; por eso nunca está demás poner en las manos del Señor, especialmente en el Sagrario, nuestro corazón y todos nuestros proyectos. Hablar con confianza de cada uno de ellos y dejar que el Señor nos interpele y nos ayude a ponerle siempre a Él en el centro, aunque eso signifique -gracias a Dios- hacer retroceder nuestra hambre de protagonismo.

4. Hacernos sentir los justicieros de Dios

¡Qué lindo! Vivimos la pureza, vamos a misa, pensamos como cristianos y ayudamos a las viejitas a cruzar la calle. Agarrémonos entonces de las manos, hagamos una ronda y no dejemos entrar a ninguna persona en nuestro círculo de diáfana virtud. ¿Te parece esta una actitud cristiano? ¡Claro que no! pero la dura verdad es que enjuiciar y despreciar a los demás por no vivir o pensar como nosotros es una práctica común cuando la propia vida espiritual no es lo suficientemente madura. Esta es otra gran tentación de la que se vale el demonio para introducir la filaucia en nuestras almas: nos hace experimentar el gusto fariseo de ser los justicieros de Dios; aquellos con poder para definir quién vive la fe y quién no. Inclusive podríamos a hacer largas vigilias de reparación por los pecados de los demás; rezando y llorando por un mundo que se cae a pedazos cuando a pedazos — en realidad — se desgaja el corazón de Dios al vernos sumergidos en un ciego y torpe amor propio.
La verdad es que los justicieros de Dios, con sus condenas y sus poses, están muy alejados de la mirada de misericordia y amor que Dios nos pide. Es importante que el cristiano que ha caído en esta tentación identifique aquellos juicios condenatorios o aquellos sentimientos de superioridad que le han embotado el corazón y los ponga con humildad a los pies del Dios que no bromeaba cuando decía que las prostitutas y los publicanos precederían a los fariseos en el Reino de los Cielos.
Solo para mencionarlo, esta tentación también se cuela en el mundo de las ideas. Ocurre cuando nuestra propia interpretación de la fe se vuelve la norma universal para juzgar las reflexión y comprensión que otros tienen de la doctrina católica. Dice el P. Rupnik: “Así las ideas se convierten en idolatría, y siguiendo ese camino se puede llegar a confundir la fe con un filón de pensamiento preciso, con una escuela precisa, incluso con un método preciso, perdiendo así un enganche real con Cristo Salvador”. En el fondo se produce una ideologización de la fe que puede llegar al extremo de descartar cualquier opinión que se oponga a la propia, incluida la voz del propio obispo, la voz del Papa o la del Magisterio de la Iglesia.

5. Pensamientos conformes a la Psiqué

Como ya comenté, cuando el cristiano crece en su vida espiritual el maligno debe volverse más refinado para poder introducir su aguijón en nuestras vidas. Un modo muy astuto de hacerlo — percibido, estudiado y combatido por los padres del desierto — es el de inspirar pensamientos conforme a las características de la persona; es decir, a quien es valiente le inspirará pensamientos de entrega y coraje, quien es devoto pensamientos de piedad y mortificación, quien es generoso pensamientos en la linea de la caridad y la defensa de los pobres, etc. Dice el P. Rupnik: “El enemigo llega a fingir que reza con quien reza, ayuna con el que ayuna, que hace caridad con quien da limosna, para atraer la atención, entrar por las puertas de la persona y después hacerla salir donde él quería llevarla”.
El demonio conoce nuestro mundo interior y lo tiene en cuenta. Es fundamental que nosotros también lo conozcamos y sepamos hacer un fino examen de conciencia (¡que es oración!) con vistas a reconocer dónde crece el trigo y dónde fue sembrada la cizaña. El criterio último de discernimiento debe ser el plan de Dios en nuestras vidas. Hay muchas cosas buenas y santas que podríamos hacer que no son parte de lo que Dios quiere para nosotros. La prudencia, fundada en el plan divino, debe siempre regular a la caridad.

6. La falsa perfección

Esta probablemente te sorprenda. El maligno también es capaz de tentarnos con cosas que podemos superar fácilmente con el objetivo de hacernos sentir personas buenas y luchadoras, con un nivel decente de virtud en nuestras vidas. Advierte el P. Rupnik: “Se cae así en la trampa más peligrosa, la de la soberbia espiritual. No son los hombres los que consiguen vencer al príncipe de las tinieblas, sino que es sólo Dios el que vence, es el Espíritu Santo quien nos comunica la fuerza del Señor de la luz para desechar las tinieblas y vencer los engaños del tentador”. Esta soberbia espiritual va de la mano con la falsa creencia de que somos capaces de vencer cualquier tentación si es que nos lo proponemos. Dios y su gracia salen inconscientemente del panorama del combate espiritual y el terreno queda servido para que el tentador muestre su verdadero rostro. Lo terrible de este modo de filaucía espiritual es que el cristiano vencido tratará de recuperarse subiendo por la misma escalera que le permitió alcanzar su pasado grado de virtud; es decir, la escalera del voluntarismo. La oración acompañará sus esfuerzos pero no será el corazón de su combate porque el tentador se ha asegurado de hacerle creer que puede lograrlo por él mismo. ¡Qué gran mentira!
La siguiente movida del maligno, y hay que estar atentos, será hacerlo abandonar la esperanza de ser ayudado por Dios para finalmente llevarlo a desesperar de su misericordia. Es irónico pero es cierto. El cristiano abandona la esperanza de recibir una ayuda que nunca pidió, y desespera de la misericordia divina cuando su objetivo no fue el perdón, sino recuperar la paz que le producía sentirse bueno y virtuoso. En el fondo, con la filaucía el maligno desubica al cristiano y lo coloca inerme en batallas cuyo resultado está previamente definido: perderá.
Es esencial saber que la verdadera perfección cristiana se vive en clave de morir y resucitar constantemente. Se expresa en un amor humilde que nunca se pone por encima de los demás ni se envanece con sus logros o capacidades. No haya paz en la auto contemplación sino en la felicidad de quienes están a su lado. Es una perfección que se sabe profunda y constantemente necesitada del auxilio de Dios porque reconoce su pequeñez ante el misterio del amor al que está llamada. Sus conquistas no las atribuye a sí misma sino que las agradece porque siempre son dones recibidos. Ante la perfección cristiana lo único que el maligno puede hacer es controlar su impotencia.



El Papa se reúne con Fidel Castro y le regala libros de espiritualidad del P. Llorente, su maestro

El Papa se reúne con Fidel Castro y le regala libros de espiritualidad del P. Llorente, su maestro
El padre Federico Lombardi, portavoz de la Santa Sede, ofreció algunos detalles sobre el encuentro de Francisco con el dictador, quien recibió como obsequioun libro y dos CD con homilías y canciones del padre Armando Llorente, el sacerdote jesuita español que fue su maestro de escuela y pidió su conversión antes de morir.





El Papa Francisco se reunió con Fidel Castro y le hizo un regalo especial: un libro y dos CDs con homilías y canciones del P. Armando Llorente, el sacerdote jesuita español que fue su maestro de escuela y que pidió su conversión antes de morir.



El P. Llorente fue profesor y mentor de Fidel Castro en el Colegio de Belén de La Habana, donde el líder cubano estudió cuando tenía 16 años de edad.

En el año 2007, en una entrevista para la agencia Efe desde Miami donde se exilió, el sacerdote señaló que si "en algún momento de lucidez" Fidel Castro lo llamaba o pedía encontrarse con él, estaba dispuesto a ir "inmediatamente" para confesarle.

"Lo primero que haríamos sería darnos un abrazo tremendo, reírnos recordando las aventuras que tuvimos juntos, que fueron innumerables y muy bonitas" y después le diría: "Fidel, ha llegado el momento de la verdad", declaró a Efe.

El sacerdote aseguró que conservaba el anhelo de absolver a Castro si antes pedía "perdón públicamente, porque sus pecados no son sólo personales" y se arrepentía "de todo el mal que ha hecho".

El P. Llorente nació en España y era un joven novicio jesuita de 24 años cuando lo enviaron a Cuba en 1942 para completar su formación. Trabajó como maestro en el Colegio de Belén donde Castro fue su mejor alumno y se hicieron muy amigos. 

En 1945, el sacerdote escribió al pie de su fotografía de estudiante en el libro escolar del Colegio de Belén: "Fidel Castro, madera de héroe, la historia de su patria tendrá que hablar de él". 

El P. Llorente recordó a Efe que los años de escuela fueron los más felices de Fidel porque hasta entonces "no se había sentido querido por nadie", estaba lleno de "complejos y traumas" por saberse el hijo de una relación extramatrimonial de su padre, Ángel Castro, con Lina Ruz, quien trabajaba en su casa como sirvienta.


Fidel Castro tuvo como maestro en la escuela al P. Armando Llorente, posteriormente exiliado de Cuba

En diciembre de 1958, el P. Llorente llegó a la Sierra Maestra haciéndose pasar por ganadero, para entrevistarse con Castro durante la revolución. "Él me confesó que había perdido la fe, y yo le respondí: ´Fidel, una cosa es perder la fe y otra la dignidad´", recordó. 


En esos años, el P. Llorente ayudó a establecer en la isla la Agrupación Católica Universitaria (ACU), un movimiento juvenil de inspiración jesuita, fundado en la década del ´30. El sacerdote debió abandonar Cuba en 1961 por el acoso del régimen de Castro contra la Iglesia Católica y estableció ACU en Estados Unidos. 



Vivió en Miami hasta su muerte el 28 de abril de 2010, a la edad de 91 años.



El Arzobispo de Boston, Cardenal Sean O´Malley, escribió tras su fallecimiento que el P. Llorente "dio más retiros en un año que la mayoría de los jesuitas dan en toda una vida. Tenía un gran don para inspirar a los jóvenes a ser muy activos en la Iglesia".



"Era un maestro elocuente de la espiritualidad ignaciana y la vida del Evangelio", indicó.


sábado, 19 de septiembre de 2015

Cara a Cara con Fernando Casanova nos explica como atacan los protestantes


Cara a Cara Gran Programa de Alejandro Bermudez esta vez con el ex ministro pentecostal Dr.Fernando Casanova quien mas que él para explicarnos como funciona esta secta como articulan sus tentáculos , que argumentan para ser creíbles, las artimañas que usan para targiversar la biblia a su antojo , son tan excelentes y doctos de las escrituras como aparentan? o solo se aprenden lo necesario? , todo con el fin del robo de la fé a pobres hermanos católicos sin identidad firme , Fernando explica como actúa esta secta que sin embargo él habiendo llegando a las altas jerarquías protestantes se dio cuenta del error que cometió estando en esa denominación, todo eso lo vamos a ver en este importante video , se dio cuenta de que la verdadera Iglesia es Católica ,la del Vaticano , se dio cuenta gracias a una tesis que tuvo que hacer sobre un libro de la Biblia y ese mismo libro de la biblia le hizo entender que tiene que haber una unidad como Iglesia no estar esparcidos ni mucho menos los otros tantos millares de denominaciones y que sin embargo hasta el dia de hoy siguen saliendo solo por ocurrencias de simples hombres o por simple lucro, bueno HERMANOS SEAN FIRMES CATÓLICOS




Jesse Romero - El futuro de los jóvenes en riesgo

Un antiguo sheriff de Los Ángeles es uno de los predicadores católicos más solicitados de EE.UU.

En conversación con Alejandro Bermúdez para Cara a Cara, Jesse Romero hace un repaso a lo que fue su vida en el violento entorno de Los Ángeles y cómo ha acabado convirtiéndose en uno de los evangelistas católicos más solicitados de Estados Unidos






"Comprendí que estaba hecho para el cielo": así sintetiza Jesse Romero las razones por las que su vida dio un salto hacia el compromiso como laico católico cuando dejó la Policía.


A ver a quién matan hoy...
Tiene ahora 49 años y nació en San Bernardo, un barrio de Los Ángeles marcado por los asesinatos. En su familia se lo tomaban con humor negro: "Nos sentábamos en casa y comentábamos a quién matarían ese fin de semana. Es lo que conocimos. Pensábamos que eso era normal".

Norteamericano de segunda generación (hijo de mexicanos), atribuye buena parte de la violencia de los grupos latinos a la falta de integración e identidad de los jóvenes, no considerados mexicanos en el país de sus padres, ni estadounidenses de verdad en el suyo propio. La tentación de unirse a grupos como Brown Power, racistas y anti-blancas.

Para Romero, las cosas pintaban mal, pero encontró en las artes marciales una forma de escapar a los peligros del barrio. "Dios usó las artes marciales para apartarnos de todo eso a mis hermanos y a mí durante nuestra adolescencia", recuerda: "Nos enseñaron respeto, disciplina y control mental. Mientras otros chicos del barrio se drogaban, bebían, escuchaban música o eran promiscuos con las mujeres, nosotros nos preparábamos para nuestro próximo torneo de kárate".

Un cursillo que lo cambió todo
El hogar de los Romero era católico, pero sólo "culturalmente". No había interés en crecer en la fe. Él iba a un colegio católico, y asistía a misa los domingos para no desagradar a sus padres, pero consideraba el catolicismo "una religión de mujeres". Las artes marciales -éste era el lado malo de su afición- llenaban completamente su vida.

Pero cuando él tenía en torno a veinte años, algo vino a cambiar su vida. Sus padres asistieron a un cursillo matrimonial de fin de semana, porque estaban teniendo problemas. Y ese cursillo les influenció hondamente. Su padre, alcohólico y ausente, dejó de beber y empezó a leer la Biblia. Junto a su mujer, se afilió a la Legión de María y a un grupo carismático de oración. Empezó a venir gente a casa a rezar.

Eso repercutió en Jesse, cuando vio en sus padres que "alguien que no practicaba la fe podía cambiar de la noche a la mañana, porque mis padres llevan ya treinta años siendo unos católicos de fe vibrante". Pero su hora aún no había sonado.

El evangélico evangelizado
A los 21 años, Romero se había incorporado al Departamento del Sheriff de Los Ángeles. Le gustaba ver a los criminales en la cárcel. Cuando llevaba cinco años de servicio, un compañero de la policía, Paul Clay, protestante evangélico, le preguntó por su relación con Cristo y le animó a leer la Biblia. Lo hizo, y su actitud hacia la fe cambió: "Recuerdo un día haber llorado ante una imagen del Sagrado Corazón, pidiéndole a Jesús amarle como Paul". Para sorpresa de su mujer -entretanto se había casado-, dejó de beber y blasfemar y empezó a rezar.

Su párroco le sugirió hacer un curso de apologética de treinta horas, y al terminar le dijo a su esposa: "Me siento en casa. Jesús fundó la Iglesia católica y vamos a ir a la Iglesia católica el resto de nuestras vidas". Al cabo del tiempo, la influencia de Jesse sobre su compañero Paul Clay provocó también la conversión de éste al catolicismo.

Adiós al policía, bienvenida al predicador
Cuando no estaba de servicio, Jesse empezó a colaborar en su parroquia, la de Santa Rosa en el barrio de San Fernando, dando clases de confirmación: "Me encantaba. La gente me decía que cuando hablaba de la Biblia lo hacía con convicción". Dejó notar su huella en la comunidad.

Al cabo de unos años, Romero tuvo que dejar la Policía a consecuencia de una lesión. Y entonces decidió comprometerse a tiempo pleno como evangelista católico.
Desde entonces no ha dejado de hacerlo, tanto en parroquias como en los medios de comunicación, en inglés y en español, y dirige un programa de radio, Razones para la fe. Su historia ha circulado en diez mil CD vendidos, y le llaman desde todo el país como predicador o consejero. Dos veces al mes ofrece un curso de Biblia en Hollywood para las gentes de la industria del entretenimiento. Y ahora está empezado en crear una Escuela de Evangelización que propondrá al arzobispo de Los Ángeles, José Gómez, para crear "un ejército de soldados de Cristo y salir a ejercer como misioneros". 

"Los americanos de segunda generación", concluye, "nos preguntamos quiénes somos. Cuando descubrí que yo era un hijo de Dios, que Dios era mi padre y Jesús mi hermano, se cayeron las escamas de mis ojos. Me sentí liberado. Comprendí que estaba hecho para el cielo".

Sacerdote Alter Christus - Otro Cristo



La segunda parte del documental Alter Christus [Otro Cristo] sigue presentando la realidad del sacramento del orden, lo que imprime en el alma de quien lo recibe y cómo se desarrolla su ministerio en amistad con Dios.


«Gracias, mamá»: gran bachata provida


El ritmo urbano y la pegadiza melodía de este impresionante tema del cantante y productor musical dominicano Álex Cuevas envuelven la cruda realidad del aborto visto desde la perspectiva de su víctima principal.