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viernes, 27 de septiembre de 2024

Evangelio del día


 

Libro de Eclesiastés 3,1-11.

Hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa bajo el sol:
un tiempo para nacer y un tiempo para morir, un tiempo para plantar y un tiempo para arrancar lo plantado;
un tiempo para matar y un tiempo para curar, un tiempo para demoler y un tiempo para edificar;
un tiempo para llorar y un tiempo para reír, un tiempo para lamentarse y un tiempo para bailar;
un tiempo para arrojar piedras y un tiempo para recogerlas, un tiempo para abrazarse y un tiempo para separarse;
un tiempo para buscar y un tiempo para perder, un tiempo para guardar y un tiempo para tirar;
un tiempo para rasgar y un tiempo para coser, un tiempo para callar y un tiempo para hablar;
un tiempo para amar y un tiempo para odiar, un tiempo de guerra y un tiempo de paz.
¿Qué provecho obtiene el trabajador con su esfuerzo?
Yo vi la tarea que Dios impuso a los hombres para que se ocupen de ella.
El hizo todas las cosas apropiadas a su tiempo, pero también puso en el corazón del hombre el sentido del tiempo pasado y futuro, sin que el hombre pueda descubrir la obra que hace Dios desde el principio hasta el fin.


Salmo 144(143),1a.2abc.3-4.

Bendito sea el Señor, mi Roca,
él es mi bienhechor y mi fortaleza,
mi baluarte y mi libertador;
él es el escudo con que me resguardo.

Señor, ¿qué es el hombre para que tú lo cuides,
y el ser humano, para que pienses en él?
El hombre es semejante a un soplo,
y sus días son como una sombre fugaz.


Evangelio según San Lucas 9,18-22.

Un día en que Jesús oraba a solas y sus discípulos estaban con él, les preguntó: "¿Quién dice la gente que soy yo?".
Ellos le respondieron: "Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los antiguos profetas que ha resucitado".
"Pero ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy yo?". Pedro, tomando la palabra, respondió: "Tú eres el Mesías de Dios".
Y él les ordenó terminantemente que no lo dijeran a nadie.
"El Hijo del hombre, les dijo, debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser condenado a muerte y resucitar al tercer día".


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

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Bulle

San Juan Crisóstomo (c. 345-407)
presbítero en Antioquía, después obispo de Constantinopla, doctor de la Iglesia
Homilías sobre san Mateo 54, 1-3.


“Les ordenó terminantemente que no dijeran a nadie que él era el Mesías de Dios”

“Entonces, él ordenó a los discípulos no decir a nadie que él era Cristo”¿Por qué esa orden? Para que, todo motivo de escándalo fuera descartado, la cruz y su pasión cumplidas, todo obstáculo capaz de detener a la multitud de creer en él aplazado, el conocimiento exacto de que él tenía poder se graba profundamente ya en todas las almas. Su poder no tenía aún el brillo de una manera resplandeciente. El esperaba, porque ellos predicaban, que la evidencia de la verdad y la autoridad les hacia confirmar el testimonio de los Apóstoles.
Otra cosa era el ver ahora multiplicar los prodigios en Palestina, después en el blanco de las persecuciones y los ultrajes, y la cruz iba seguida de estos prodigios; otra cosa de ver adorada, creída por toda la tierra, al refugio de los tratamientos que otras veces había sufrido. Mira, por qué les recomienda no decir a nadie... Si los Apóstoles, que habían sido testigos de los milagros, que habían participado en tan inefables misterios, se escandalizaban de una sola palabra, y con ellos el mismo Pedro, el jefe de todos(Mt 16,22), qué habrían pensado el común de los mortales, si después de haber entendido que Jesús era el Hijo de Dios, lo habían manchado de salivazos y clavado en la cruz; y ¿cuando no se conoce todavía la razón de estos misterios y antes de la venida del Espíritu Santo? (EDD)

Oración

"Señor, en este día que has hecho Tú y en que me regalas otro día más de vida quiero ofrecerte todo mi dolor.

Señor, el dolor que hay en mi vida no es comparable al dolor que tu sagrada humanidad tuvo que soportar exclusivamente por mí.

Tú, Dios, fuiste también el Varón de Dolores. Sufriste con tanta paciencia y mansedumbre todo despreció, toda burla, toda injusticia...

Supiste hacer la voluntad del Padre aun sabiendo que ibas a morir en una cruz.

Por eso Señor, este día quisiera decirte que soy incapaz de comprender el sentido de la Cruz en mi vida. Mis huesos se agotan, mis miembros me pesan, mi mente se entristece y no sé muchas veces cómo sobrellevar el fracaso.

Soy un ser humano que te quiere seguir y quiere aprender a ser como Tú y ver la vida como Tú.

Por favor lléname hoy de tu Espíritu para que yo pueda comprender plenamente el sentido de las cosas que me pasan y me hacen daño y para que no tema lo inesperado, lo injusto, lo que no es noble y tierno como Tú.

Comprendo Señor que seguirte es esto: “Llevar la cruz” y quiero llevarla, pero con alegría Señor sabiendo que quizá no recibiré en la tierra lo que mi corazón anhela pero con la certeza de que ocuparé un lugar en el cielo junto a ti y todos tus santos. Amén."

"Oración para llevar la Cruz", por Sheila Morataya



















viernes, 9 de agosto de 2024

Evangelio del día


 

Libro de Nahúm 2,1.3.3,1-3.6-7.

Miren sobre las montañas los pasos del que trae la buena noticia, del que proclama la paz. Celebra tus fiestas, Judá, cumple tus votos, porque el hombre siniestro no pasará más por ti: ha sido exterminado por completo.
Sí, el Señor ha restaurado la viña de Jacob y la viña de Israel. Los salteadores las habían saqueado y habían destruido sus sarmientos.
¡Ay de la ciudad sanguinaria, repleta de mentira, llena de rapiña, que nunca suelta la presa!
¡Chasquido de látigos, estrépito de ruedas, galope de caballos, rodar de carros,
carga de caballería, centelleo de espadas, relampagueo de lanzas! ¡Multitud de víctimas, cuerpos a montones, cadáveres por todas partes! ¡Se tropieza con los cadáveres!
Arrojaré inmundicias sobre ti, te cubriré de ignominia y te expondré como espectáculo.
Así, todo el que te vea huirá lejos de ti, diciendo: "¡Nínive ha sido devastada! ¿Quién se lamentará por ella? ¿Dónde iré a buscar alguien que te consuele?".


Deuteronomio 32,35cd-36ab.39abcd.41.

Porque está cerca el día de su ruina
y ya se precipita el desenlace.
Sí, el Señor hará justicia con su pueblo
y tendrá compasión de sus servidores.
Miren bien que yo, sólo yo soy,
y no hay otro dios junto a mí.
Yo doy la muerte y la vida,
yo hiero y doy la salud,
cuando afile mi espada fulgurante
y mi mano empuñe la justicia,
me vengaré de mis enemigos
y daré su merecido a mis adversarios.


Evangelio según San Mateo 16,24-28.

Entonces Jesús dijo a sus discípulos: "El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga.
Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida a causa de mí, la encontrará.
¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar el hombre a cambio de su vida?
Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre, rodeado de sus ángeles, y entonces pagará a cada uno de acuerdo con sus obras.
Les aseguro que algunos de los que están aquí presentes no morirán antes de ver al Hijo del hombre, cuando venga en su Reino".


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

Bulle

Imitación de Cristo
tratado espiritual del siglo XV
Libro II, cap. 11


"Él que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo”

Jesucristo tiene ahora muchos amadores de su reino celestial, mas muy pocos que lleven su cruz. Tiene muchos que desean la consolación, y muy pocos que quieran la tribulación. Encuentra muchos compañeros para la mesa, y pocos para la abstinencia. Todos quieren gozar con El, mas pocos quieren sufrir algo por El. Muchos siguen a Jesús hasta el partir del pan (Lc 24,35), más pocos hasta beber el cáliz de la pasión (Mt 20,22). Muchos honran sus milagros, mas pocos siguen el vituperio de la cruz. Muchos aman a Jesús, cuando no hay adversidades. Muchos le alaban y bendicen cuando reciben de El algunas consolaciones: mas si Jesús se escondiese y los dejase un poco, caerían en una profunda desesperación.
Más los que aman a Jesús, por el mismo Jesús, y no por alguna propia consolación suya, lo bendicen en toda tribulación y angustia del corazón, tanto como en tiempo de consolación. Y aunque nunca más les quisiese dar consolación, siempre le alabarían, y le querrían dar gracias. ¡Oh! ¡Cuánto puede el amor puro de Jesús sin mezcla del propio provecho o interés! (EDD)

Oración

"Señor, en este día que has hecho Tú y en que me regalas otro día más de vida quiero ofrecerte todo mi dolor.

Señor, el dolor que hay en mi vida no es comparable al dolor que tu sagrada humanidad tuvo que soportar exclusivamente por mí.

Tú, Dios, fuiste también el Varón de Dolores. Sufriste con tanta paciencia y mansedumbre todo despreció, toda burla, toda injusticia...Supiste hacer la voluntad del Padre aun sabiendo que ibas a morir en una cruz.

Por eso Señor, este día quisiera decirte que soy incapaz de comprender el sentido de la Cruz en mi vida. Mis huesos se agotan, mis miembros me pesan, mi mente se entristece y no sé muchas veces cómo sobrellevar el fracaso.

Soy un ser humano que te quiere seguir y quiere aprender a ser como Tú y ver la vida como Tú.

Por favor lléname hoy de tu Espíritu para que yo pueda comprender plenamente el sentido de las cosas que me pasan y me hacen daño y para que no tema lo inesperado, lo injusto, lo que no es noble y tierno como Tú.

Comprendo Señor que seguirte es esto: “Llevar la cruz” y quiero llevarla, pero con alegría Señor sabiendo que quizá no recibiré en la tierra lo que mi corazón anhela pero con la certeza de que ocuparé un lugar en el cielo junto a ti y todos tus santos. Amén."

"Oración para llevar la Cruz", por Sheila Morataya (encuentra.com)




jueves, 3 de marzo de 2022

Evangelio del día


 

Evangelio según San Lucas 9,22-25.

Jesús dijo a sus discípulos:
"El Hijo del hombre, les dijo, debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser condenado a muerte y resucitar al tercer día".
Después dijo a todos: "El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz cada día y me siga.
Porque el que quiera salvar su vida, la perderá y el que pierda su vida por mí, la salvará.
¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si pierde y arruina su vida?

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

Bulle

San Anastasio de Antioquía (¿-599)
monje después patriarca de Antioquía
Homilía 4, sobre la Pasión; PG 89, 1347


El camino que conduce a Cristo a su gloria

     "Mirad, estamos subiendo a Jerusalén y el Hijo del hombre va a ser entregado a los gentiles y a los sumos sacerdotes y a los escribas, para que lo azoten, se burlen de él y lo crucifiquen" (Mt 20,18). Esto que decía, estaba de acuerdo con las predicciones de los profetas, que habían anunciado de antemano el final que debía tener en Jerusalén... Nosotros comprendemos también el motivo por el cual el Verbo de Dios, por lo demás impasible, quiso sufrir la Pasión; porque era el único modo como podía ser salvado el hombre. Cosas, todas estas, que sólo las conoce Él y aquellos a quienes Él se la revela; Él, en efecto, conoce todo lo que atañe al Padre, de la misma manera que "el Espíritu sondea la profundidad de los misterios divinos" (1 Co 2,10).
     "El Mesías, pues, tenía que padecer" (Lc 24,26): y su Pasión era totalmente necesaria, como él mismo lo afirmó cuando calificó de hombres "sin inteligencia" y "cortos de entendimiento" a aquellos discípulos que ignoraban que el Mesías  tenía que padecer para entrar en su gloria (Lc 24,25). Porque Él, en verdad, vino para salvar a su pueblo, dejando aquella "gloria que tenía junto al Padre antes que el mundo existiese" (Jn 17,5). Y esta salvación es aquella perfección que había de obtenerse por medio de la Pasión, y que había de ser atribuida al guía de nuestra salvación, como nos enseña la carta de san Pablo:"que Él es el guía de nuestra salvación, perfeccionado y consagrado con sufrimientos"(He 2,10).
     Y vemos, en cierto modo, cómo aquella gloria que poseía como Unigénito, y a la que por nosotros había renunciado por un breve tiempo, le es restituida a través de la cruz en la misma carne que había asumido; dice, en efecto, San Juan, en su evangelio, al explicar en qué consiste aquella agua que dijo el Salvador que "manaría como un torrente de las entrañas del que crea en Él. Todavía no se había dado el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido glorificado (Jn 7,38-39). Aquí el evangelista identifica la gloria con la muerte en cruz. Por eso el Señor en la oración que dirige al Padre antes de su Pasión, le pide que lo glorifique con aquella "gloria que tenía junto a Él, antes que el mundo existiese". (EDD)

Oración

¡Señor, gracias, porque Tu me regalas la cruz como un signo de amor! ¡Tu me invitas a tomar mi cruz y a seguirte cada día! ¡Señor, Tu sabes cuánto me cuesta seguirte con alegría y confianza, sin quejarme y lamentarme! ¡Que sea, Señor, la cruz mi amiga fiel para cada día amarte más y mejor! ¡Así la quiero yo acoger en mi vida!¡Ayúdame a aceptar siempre la cruz! ¡A ser tu Cireneo cargando con mis cruces cotidianas! ¡Ayúdame también a cargar con las cruces de mis hermanos para que juntos nos unamos más a Ti, empequeñecernos para que Tú surjas con mayor gloria! ¡Señor, Tú que has llevado nuestras cruces y tus sufrimientos  guíanos hacia el camino de la salvación, acude en ayuda de los que caminan siguiendo tus pasos, de los enfermos, de los desesperados, de los que no te conocen, de los sufrientes, de los desesperados…!

(orarconelcorazonabierto)




























sábado, 11 de abril de 2020

10 maneras en las que podemos acompañar a Jesús en su Pasión y que se pueden hacer en confinamiento

Una gran oportunidad para profundizar en el amor de Cristo por la humanidad

Con las iniciativas que propone el padre Broom se puede acompañar a Jesús estos días, ayudarlo a cargar la Cruz y ser conscientes del amor que tiene por cada uno
Con las iniciativas que propone el padre Broom se puede acompañar a Jesús estos días,
ayudarlo a cargar la Cruz y ser conscientes del amor que tiene por cada uno

Estamos a la puerta del Triduo Pascual, de la Pasión, muerte y Resurrección de Cristo. Con medio mundo confinado en sus casas por la pandemia de coronavirus y buena parte de las iglesias cerradas este es un tiempo propicio para profundizar en la relación con Dios.
Precisamente, por la situación excepcional que se está viviendo es tiempo favorable para ver el amor que Jesús ha mostrado por la humanidad entregándose por completo hasta ser crucificado. Rezar, leer, meditar, contemplar sobre esto en esta Semana Santa puede ser una gran ayuda para entrar en el Misterio que la Iglesia celebra estos días.
Para ello, el padre Ed Broom, religioso oblato y gran divulgador de temas de espiritualidad, ofrece en Catholic Exchange diez maneras en las que se puede caminar cerca de Jesús durante su Pasión para así consolarlo y acompañarlo en esta Semana:
1. Lee la Pasión que narran los Evangelios
Una de las mejores formas, sino la mejor, de caminar con Jesús durante estos días es ir a las fuentes más auténticas para meditar y contemplar la Pasión. Se trata de los cuatro Evangelios: Mateo (capítulos 26 y 27), Marcos (capítulos 14 y 15),  Lucas (capítulos 22 y 23) y Juan (capítulos 18 y 19). Leer estos pasajes, meditarlos, reflexionarlos y rezar sobre ellos puede ayudar a comprender de una forma más clara el amor que Cristo tiene por cada uno.
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2. Meditación a través del cine
Estos días son propicios para ver películas de contenido religioso, especialmente relacionados con Jesús. En los últimos años, numerosas familias han convertido en una tradición ver en Semana Santa La Pasión de Cristo dirigida por Mel Gibson. El padre Broom pide no verla como una mera producción de Hollywood, una película más, sino más bien “como una oración, como una contemplación, como una herramienta para caminar paso a paso con Jesús como lo hizo María, su Madre Dolorosa”.
3. Otra película: El Milagro de Marcelino Pan y Vino
La conmovedora película del Milagro de Marcelino definitivamente puede ayudar a entrar en la Pasión, el sufrimiento y la muerte de Jesús con el amor y el corazón de un niño. Jesús dijo: "Os aseguro que si no cambiáis y os hacéis como los niños, no entraréis en el Reino de los Cielo", (Mt. 18: 3). Por ello, este sacerdote invita a intentar hablar con Jesús de una manera sencilla e infantil. “Consuela a Jesús con tus palabras y tu presencia. Dale gracias a Jesús y dile desde lo más profundo de tu corazón cuánto deseas fervientemente amarlo más y más, consciente de cuánto te ama”, explica el padre Broom.
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4. El Viacrucis
Una de las prácticas más eficaces de devoción y piedad durante siglos ha sido hacer, mejor dicho, rezar el Camino de la Cruz . Este sacerdote exhorta: “¡Camina con María y la Magdalena por la Vía Dolorosa que culmina en la Crucifixión de Jesús, a la que Él se sometió por amor a ti y amor a mí! ¡Qué precioso eres a los ojos de Jesús que sufrió toda su pasión y muerte por la salvación de tu alma inmortal!”.
5. Los cinco misterios dolorosos del Santísimo Rosario
Detente en cada uno de los misterios dolorosos para contemplarlos con gran profundidad, comenzando con la agonía de Jesús en el huerto, la flagelación en la columna, la coronación de espinas, en el camino a la cruz y por último siendo crucificado y muerto en el madero.
cristo
6. Medita las siete últimas expresiones de Jesús desde la cruz
El padre Broom recuerda el sermón del arzobispo Fulton J. Sheen, ahora en proceso de beatificación, en el que meditó sobre las siete últimas expresiones de Jesús desde la cruz. ¿Cuáles son?
- "Padre, perdónalos porque no saben lo que están haciendo". (Lucas 23, 34)
- "¡Tengo sed!" (Juan 19, 28)
- "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?" (Mt 27, 46)
- “Mujer, ahí tienes a tu hijo; ahí tienes a tu madre. (Jn.19, 26-27)
- "Te aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso". (Lucas 23, 43)
- "En tus manos encomiendo mi espíritu". (Lucas 23, 46)
- "¡Todo está cumplido!" (Juan 14, 30)
Este sacerdote propone arrodillarse o sentarse ante un crucifijo y repetir lentamente estas siete frases, estas siete oraciones cortas. “Reza con ellas, llévalas al corazón; memorízalas; vívelas en tu vida”, afirma.
virgen
7. Medita y contempla los siete dolores de María
Entre los muchos títulos atribuidos a la Virgen María está el de Nuestra Señora de los Dolores. En esta devoción piadosa se han rezado y contemplado los Siete Dolores de María. San Juan Pablo II exhortaba a contemplar el rostro de Jesús a través de los ojos y el corazón de María. La Virgen sufrió en lo más profundo de su Inmaculado Corazón lo que Jesús padeció físicamente en su cuerpo. “Pasa un tiempo con Nuestra Señora de los Dolores y, a través de sus ojos y su corazón, contempla los sufrimientos y las penas de su Hijo Jesús”, afirma el Padre Broom. Estos son los siete dolores de María:
- La profecía de Simeón en el Templo. (Lucas 2, 34-35)
- La Huida de José, María y el Niño Jesús a Egipto. (Mt. 2, 13-18)
- La pérdida y el hallazgo del niño Jesús en el templo. (Lucas 2, 41-51)
- Jesús se encuentra con María en la Vía Dolorosa, en el camino del Calvario. (Cuarta estación de la cruz)
- Jesús es crucificado con María presente. (Juan 19: 16-37)
- El cuerpo crucificado de Jesús es bajado de la cruz y colocado en los brazos de María.
- El cuerpo crucificado de Jesús es tomado de los brazos de María para ser enterrado. (Juan 19, 38-42)
8. Contemplar a Jesús en la cruz: el crucifijo
“En el silencio de tu habitación –aconseja este religioso oblato- pasa un tiempo simplemente mirando a Jesús clavado en la cruz por amor a ti, a tu familia y a la salvación de tu alma. Entonces levántate y con amor, ternura y devoción besa las heridas en sus manos, besa las heridas en sus pies, besa la herida en su costado de donde fluyó Sangre y Agua. ¡Dile a Jesús cuánto lo amas y cómo deseas amarlo cada vez más cada día de tu vida!”.
cruz
9. Lee una buen texto
Hay muchos de la Pasión de Cristo. Pero uno digno de leer y meditar es la Pasión Dolorosa de Nuestro Señor Jesucristo de la Beata Ana Catalina Emmerich, mística que sufrió los estigmas, y que recibió las visiones sobre la vida de Cristo.
10. "Arrepiéntete y cree en la Buena Nueva" (Mc. 1, 15)
Esta fue la primera predicación de Jesús en su vida pública, las mismas palabras que el sacerdote pronunció el miércoles de ceniza al impartirla, y con las que se dio inicio a la Cuaresma.
“Todos estamos llamados diariamente a convertirnos del pecado. ¿Cómo? Jesús nos invita y nos reta a cambiar nuestra mentalidad, tener una nueva forma de pensar, sentir y actuar. Nuestra conversión diaria se produce a través de una firme determinación en las profundidades de nuestra alma para renunciar al pecado y contemplar e imitar a Jesús, quien es verdaderamente el Camino, la Verdad y la Vida”, recuerda este sacerdote.
Javier Lozano / ReL

Vea también (como para escoger) El valor redentor de la Pasión de Cristo - S. Juan Pablo II

Si le interesa Descripción detallada según las visiones de Beata Catalina de Emmerich - La Amarga Pasión (formato pdf)

domingo, 4 de septiembre de 2016

Es domingo: Contemplar y Vivir el Evangelio del día.



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Inicio: Recogido y en la Presencia de Dios, ponte es paz y escucha Palabras recias y poco comunes… Invoca al Espíritu: Sé mi Luz, mi Fuerza, mi Decisión… Ven, Espíritu… Ven…
 
Leer despacio el texto: Lc 14,25-35
 
En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo: «Si alguno viene a mí y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no lleve su cruz detrás de mí, no puede ser discípulo mío.
Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran diciendo: ‘Este hombre empezó a construir y no pudo acabar’ ¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que lo ataca con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz. Así pues, todo aquel de entre vosotros que no renuncia a todos sus bienes, no puede ser discípulo mío.»

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Contemplar
 
<>Mucha gente acompañaba a Jesús… En este camino que estamos recorriendo con Jesús, hace notar el evangelista que mucha gente le acompañaba. O sea que cada vez se añadía más gente a la comitiva de Jesús. ¡Por algo sería! Ahora, en esta contemplación, me uno yo también. ¡Es tan valioso lo que enseña! ¡Tan maravilloso lo que hace con los empobrecidos y necesitados, que nadie se lo quiere perder! Nosotros ahora tampoco: ¡no queremos perdernos su Palabra! Por eso estamos aquí para oírlas, rumiarlas, contemplarlas, hacerlas vida. Y hacernos mejores seguidores suyos. Dispongamos el oído y sobre todo el corazón. ¿Para qué, si no, medito yo el Evangelio hoy? ¿Para qué?...
<>Él (Jesús) se volvió y les dijo… Tal vez Jesús en ese momento piensa que son demasiados los que fácilmente le siguen… O que le siguen por intereses personales poco confesables… O que quieren discutirle sus enseñanzas… Y habrá quien crea cada vez más que el Reino de Dios ha llegado, está aquí… ¡Hay que seguirle! Por lo que fuere, lo cierto es que Cristo explícitamente se vuelve hacía ellos para decir algo que es muy duro a los oídos humanos, y más al corazón que no está limpio ni libre… Ese volverse a decirles algo, está significando que algo decisivo quiere afirmar rotundamente… Ahora Jesús se vuelve a ti… Déjate mirar por Él, que su mirada llega dentro, a tu corazón… Aguanta y acoge esa mirada honda y  firme, está llena de cariño, al tiempo que de paz y simpatía, de convencimiento sereno: quiere transmitir confianza, fortaleza y verdades que cambian la vida…, la tuya ahora mismo… ¡Déjate mirar…, te va la vida en ello!, y escúchale decirte:
<>Si alguno viene a mí, y no pospone a su padre y a su madre…  Léelo despacio, son tres líneas. Léelas en voz alta para ti solo… Como para que te entren desde fuera, desde Jesús mismo. ¡Pues así es! Todo el párrafo es de una rotundidad inigualable; no admite tergiversaciones, enredos, interpretaciones que suavicen. ¡Pero no te asustes! Dicen esto: las exigencias de ser discípulo-misionero de Jesús, de ser su testigo, pasan por delante de los vínculos afectivos que tenemos bien enraizados dentro de nosotros, como son la propia familia, padre, madre, esposa, hijos, hermanos y hermanas…, los bienes, y así como en un crescendo, pasan también por delante de la propia persona, sus proyectos e intereses, por buenos y valiosos que fueren… Ante todo está Jesús y su Reino de verdad, vida, santidad, gracia, justicia, amor y  paz. Ante todo está el amor a la voluntad del Padre al estilo de Jesús, para crear un mundo nuevo. Todo lo demás se pospone a esto, va por detrás de esto… No te invitan, pues, a rechazar a nadie, ni a dejarlos de lado y como en el olvido. No. Es cuestión de preferencia: primero Dios, Jesús, después, y desde ellos, lo demás en el orden que pida el Señor. ¿Te dan paz sus Palabras? ¿Te turban, te inquietan?... ¡Déjalas resonar una y otra vez en tu corazón hasta que te vayan dando paz y fortaleciendo tu confianza en Él y en sus Palabras!… Es necesario, porque todo progreso espiritual y todo camino de profundización en la fe viva y total, piden estar dispuestos a desprenderse de aquello que impide ser libres. Esta es la cuestión: ¡ser interiormente libres! Y claro, la renuncia es el precio que hemos de estar dispuesto a pagar. Para ello hay que estar decidido a hacer propia una nueva escala de valores, de criterios, de amores: la de Jesús y su Evangelio. ¿Cómo te sientes para esto? Háblalo despacio con Jesús…, lee y relee sus Palabras en alta voz… ¿Puedes responderle algo concreto? ¡Ánimo! Es muy grande todo esto…, con su gracia, su fuerza, su poder, su Espíritu está actuando en ti…
<> Quien no lleve su cruz detrás de mí, no puede ser discípulo mío. Quien no lleve la cruz ahora, en presente, en la vida de cada día… Este el punto culminante del nivel de exigencias en el seguimiento de Jesús. ¿Cargar con la cruz?: es abrazar la vida. Ahora. Hoy. ¡Simplemente! Fíjate bien: cuando Él lleva la cruz va desnudo, sin ningún condicionamiento, libremente, amorosamente, seguro de cumplir la voluntad del Padre a favor nuestro. Fíjate, además:  la cruz de Jesús no es la consecuencia de un acto heroico, sino de vivir fielmente la voluntad del Padre Bueno, que mira y quiere a los hombres con afecto, con misericordia, con el deseo de que encuentren la libertad de vivir profundamente, es decir, en amor, la comunión con Dios y con los hombres sus hermanos. ¡Ah! La cruz es para servir a Dios y a los hombres y llevarlos a su libertad más profunda: la salvación, la santidad… Aquí, no lo olvides, es fundamental pedir que el Espíritu Santo ilumine y fortaleza con esperanza y alegría, cada día, la propia vida… 
<>Al final, pone el Señor un par de ejemplos o parábolas, para hacernos reflexionar y calcular los dones y las disposiciones personales que tenemos, y así caer en la cuenta si estamos en condiciones de seguirle pese a todo: y ver si Él nos llama y nos invita. En definitiva, se trata de tomar conciencia de la propia debilidad y de conocer los propios recursos… ¡Y entonces, sí: darle una respuesta generosa… ¡No nos faltará nunca su ayuda! Recuerda: Dios lo ha calculado todo y se lo ha jugado todo por ti…, por cada uno… Ahí está, si no, Jesús…   
 
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Vivir
 
--Ante todo, cada uno de los pasos de esta contemplación, conviene que sean  repensados cada día un poquito en la Presencia del Señor. ¿Te animas? La razón que estas sus Palabras son Palabras Mayores en la vida y para la vida de un cristiano que buscar serlo en serio. Y eso conlleva rumiarlas y en entrenarse en su aplicación en el día a día y paso a paso con esperanza ilusionante…
--Ser cristiano es irse pareciendo cada vez más a Jesús en obras y palabras. Hoy se nos recuerda que debemos dejar todo aquello que nos impida seguirlo. Vivir a su estilo no es una gracia barata. No. ¿Qué hacer entonces? Pues hay que orar una y otra vez, cada día un ratito, a fin de que el Espíritu nos ilumine y fortalezca, nos ayude a ser verdaderos seguidores de Jesús. ¿O es que no es eso lo que estás buscando?
--No nos engañemos: “escuchar y seguir a Jesús, ayer y hoy y mañana,  exige valentía y correr riesgos que el hombre corriente nunca alcanza a comprender. Pero que rearman moral y espiritualmente al cristiano.

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