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martes, 7 de octubre de 2025

Evangelio del día - Día de Nuestra Señora del Rosario

Las  diversas maneras de estar presente y prestar atención
 

Libro de Jonás 3,1-10.

La palabra del Señor fue dirigida por segunda vez a Jonás, en estos términos:
"Parte ahora mismo para Nínive, la gran ciudad, y anúnciale el mensaje que yo te indicaré".
Jonás partió para Nínive, conforme a la palabra del Señor. Nínive era una ciudad enormemente grande: se necesitaban tres días para recorrerla.
Jonás comenzó a internarse en la ciudad y caminó durante todo un día, proclamando: "Dentro de cuarenta días, Nínive será destruida".
Los ninivitas creyeron en Dios, decretaron un ayuno y se vistieron con ropa de penitencia, desde el más grande hasta el más pequeño.
Cuando la noticia llegó al rey de Nínive, este se levantó de su trono, se quitó su vestidura real, se vistió con ropa de penitencia y se sentó sobre ceniza.
Además, mandó proclamar en Nínive el siguiente anuncio: "Por decreto del rey y de sus funcionarios, ningún hombre ni animal, ni el ganado mayor ni el menor, deberán probar bocado: no pasten ni beban agua;
vístanse con ropa de penitencia hombres y animales; clamen a Dios con todas sus fuerzas y conviértase cada uno de su mala conducta y de la violencia que hay en sus manos.
Tal vez Dios se vuelva atrás y se arrepienta, y aplaque el ardor de su ira, de manera que no perezcamos".
Al ver todo lo que los ninivitas hacían para convertirse de su mala conducta, Dios se arrepintió de las amenazas que les había hecho y no las cumplió.


Salmo 130(129),1-2.3-4.6c-8.

¡Yo pongo mi esperanza en ti, Señor!

Desde lo más profundo te invoco, Señor.
¡Señor, oye mi voz!
Estén tus oídos atentos
al clamor de mi plegaria.

Si tienes en cuenta las culpas, Señor,
¿quién podrá subsistir?
Pero en ti se encuentra el perdón,
para que seas temido.

Como el centinela espera la aurora,
Espere Israel al Señor,
porque en él se encuentra la misericordia
y la redención en abundancia:

Él redimirá a Israel
de todos sus pecados.


Evangelio según San Lucas 10,38-42.

Jesús entró en un pueblo, y una mujer que se llamaba Marta lo recibió en su casa.
Tenía una hermana llamada María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra.
Marta, que estaba muy ocupada con los quehaceres de la casa, dijo a Jesús: "Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude".
Pero el Señor le respondió: "Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas,
y sin embargo, pocas cosas, o más bien, una sola es necesaria. María eligió la mejor parte, que no le será quitada".


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

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Bulle

Juan Taulero (c. 1300-1361)
dominico en Estrasburgo
Sermón 51


“Jesús empezó a explicar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho…, ser ejecutado y resucitar al tercer día” (Mt 16,21)

Nuestro Señor decía a sus discípulos que eran felices a causa de lo que veían (Lc 10,23). Si lo miramos de cerca, deberíamos nosotros también ser felices, porque vemos a Nuestro Señor Jesucristo mucho más perfectamente que los discípulos tales como san Pedro o san Juan. Ellos veían a un hombre pobre, débil, sufriente, mortal, mientras que nosotros, gracias a nuestra fe santa y preciosa, vemos a un Dios digno de adoración, poderoso, Señor del cielo y de la tierra y que lo ha creado todo de la nada. Si lo consideramos bien, nuestros ojos, sí, nuestras almas, encuentran su felicidad eterna.
Mis queridos hijos, los grandes teólogos y los doctores de la escuela discuten para llegar a saber qué es lo más importante: si el conocimiento o el amor. Pero nosotros, hablaremos gustosamente de lo que dicen los maestros de vida, porque cuando llegaremos al cielo, veremos entonces la verdad de todas las cosas. ¿No es cierto que Nuestro Señor dijo: “Una sola cosa es necesaria”? ¿Cuál es esta única cosa necesaria? Lo único necesario es que reconozcas tu debilidad y tu miseria. Nada puedes reivindicar; por ti mismo nada eres. Es por esta única cosa necesaria que Nuestro Señor sufrió una angustia tal, hasta llegar a sudar sangre. Es porque no hemos querido reconocer esta única cosa necesaria que el Señor, desde la cruz, exclamó: “¡Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?!” (Mt 27,46). Sí, era necesario que el salvador, nuestro único necesario, fuera completamente abandonado por todos los hombres.
Querido hijo, deja de lado todo esto que yo mismo y todos los maestros hemos podido enseñar, toda la vida activa, toda contemplación, toda alta consideración, y estudia solamente esta única cosa, de tal manera que te sea concedida, y habrás trabajado bien. Por eso Nuestro Señor decía: “María ha escogido la mejor parte”, sí, la mejor de todas. En verdad, si tú pudieras llegar a obtenerla, lo habrías obtenido todo: no solo una parte, sino todo. (EDD)

Reflexión sobre la acuarela sobre papel

Uno de los grandes regalos que podemos hacernos los unos a los otros es el regalo de nuestra atención. Tendemos a ser muy conscientes de cuándo la gente nos presta atención y cuándo no. Podemos sentirnos bastante molestos cuando decimos algo a alguien y luego recibimos una respuesta que indica que esa persona no nos ha escuchado realmente. A menudo somos culpables de no escuchar realmente bien a los demás. En cambio, valoramos mucho a quienes nos escuchan y nos dedican su tiempo. Como sabemos, prestar verdadera atención va más allá de la mera escucha. Prestar atención a la otra persona implica oídos, mente y corazón.

En nuestra lectura del Evangelio de hoy, Marta ejemplifica la "hospitalidad de la actividad" y María la "hospitalidad de la presencia", si se puede decir así. Parece que, en esta ocasión, lo que Jesús buscaba realmente era la hospitalidad de la presencia más que la de la actividad. María no se limitó a escuchar, sino que prestó atención implicando sus oídos, su corazón y su mente. Marta, en cambio, sólo escuchaba a medias, distraída por todos los preparativos. Su servicio era hermoso en sí mismo, pero no era lo que Jesús deseaba en aquel momento. La verdadera atención no siempre consiste en hacer; a veces consiste simplemente en estar presente.

Creo que muchos de nosotros reconocemos la experiencia de estar en misa pero no prestar toda nuestra atención. Estamos presentes, pero nuestra mente divaga y nos distraemos. Y eso se presenta muchas veces, porque la presencia en sí es la condición principal. Pero la concentración puede ser difícil. Recuerdo que en el colegio los profesores me decían a menudo: "Patrick, presta atención". Quizá te haya pasado lo mismo. Estaba allí, pero no realmente concentrado. Solemos pensar en prestar atención en una clase, y de ahí que nuestra acuarela de Jean-Baptiste Jules Trayer capte precisamente eso: una escena de clase de 1882. Algunos alumnos están atentos, otros no. El profesor se inclina para guiar a una niña en su escritura, mientras toda la clase está sentada con el traje tradicional bretón. Una niña, agotada por el trabajo agrícola de madrugada, simplemente se ha quedado dormida sobre su libro. Es un encantador recordatorio de que la presencia y la atención no siempre coinciden.

by Padre Patrick van der Vorst

Oración 

 "Señor, te pido que mi mente y mi corazón estén atentos a tu presencia en cada momento, que me guíes para centrarme en lo que realmente importa y que me protejas de las distracciones que me apartan de tu propósito para mi vida". 

Vea también    El verdadero poder de rezar
el Rosario diariamente

domingo, 20 de julio de 2025

Evangelio del día

Libro de Génesis 18,1-10a.

El Señor se apareció a Abraham junto al encinar de Mamré, mientras él estaba sentado a la entrada de su carpa, a la hora de más calor.
Alzando los ojos, divisó a tres hombres que estaban parados cerca de él. Apenas los vio, corrió a su encuentro desde la entrada de la carpa y se inclinó hasta el suelo,
diciendo: "Señor mío, si quieres hacerme un favor, te ruego que no pases de largo delante de tu servidor.
Yo haré que les traigan un poco de agua. Lávense los pies y descansen a la sombra del árbol.
Mientras tanto, iré a buscar un trozo de pan, para que ustedes reparen sus fuerzas antes de seguir adelante. ¡Por algo han pasado junto a su servidor!". Ellos respondieron: "Está bien. Puedes hacer lo que dijiste".
Abraham fue rápidamente a la carpa donde estaba Sara y le dijo: "¡Pronto! Toma tres medidas de la mejor harina, amásalas y prepara unas tortas".
Después fue corriendo hasta el corral, eligió un ternero tierno y bien cebado, y lo entregó a su sirviente, que de inmediato se puso a prepararlo.
Luego tomó cuajada, leche y el ternero ya preparado, y se los sirvió. Mientras comían, él se quedó de pie al lado de ellos, debajo del árbol.
Ellos le preguntaron: "¿Dónde está Sara, tu mujer?". "Ahí en la carpa", les respondió.
Entonces uno de ellos le dijo: "Volveré a verte sin falta en el año entrante, y para ese entonces Sara habrá tenido un hijo". Mientras tanto, Sara había estado escuchando a la entrada de la carpa, que estaba justo detrás de él.


Salmo 15(14),2-3.3-4.5.

El que procede rectamente
y practica la justicia;
el que dice la verdad de corazón



El que no se retracta de lo que juró,
aunque salga perjudicado;
el que no presta su dinero a usura

ni acepta soborno contra el inocente.
El que procede así, nunca vacilará.


Carta de San Pablo a los Colosenses 1,24-28.

Ahora me alegro de poder sufrir por ustedes, y completo en mi carne lo que falta a los padecimientos de Cristo, para bien de su Cuerpo, que es la Iglesia.
En efecto, yo fui constituido ministro de la Iglesia, porque de acuerdo con el plan divino, he sido encargado de llevar a su plenitud entre ustedes la Palabra de Dios,
el misterio que estuvo oculto desde toda la eternidad y que ahora Dios quiso manifestar a sus santos.
A ellos les ha revelado cuánta riqueza y gloria contiene para los paganos este misterio, que es Cristo entre ustedes, la esperanza de la gloria.
Nosotros anunciamos a Cristo, exhortando a todos los hombres e instruyéndolos en la verdadera sabiduría, a fin de que todos alcancen su madurez en Cristo.


Evangelio según San Lucas 10,38-42.

Jesús entró en un pueblo, y una mujer que se llamaba Marta lo recibió en su casa.
Tenía una hermana llamada María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra.
Marta, que estaba muy ocupada con los quehaceres de la casa, dijo a Jesús: "Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude".
Pero el Señor le respondió: "Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas,
y sin embargo, pocas cosas, o más bien, una sola es necesaria. María eligió la mejor parte, que no le será quitada".


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.


Bulle

San Carlos de Foucauld (1858-1916)
ermitaño y misionero en el Sahara
Meditaciones sobre el Evangelio (Écrits spirituels de Charles de Foucauld, ermite au Sahara, apôtre des touaregs, Gigord, 1964), trad. sc©evangelizo.org


Dios mío ¡enséñeme la alegría de alabarlo!

La alabanza es parte esencial del amor. En consecuencia es parte indispensable de nuestros deberes hacia Dios, es fácil de entender…Existe una segunda causa por la que debemos alabar a Dios: nos hace el incomparable favor de permitirnos alabarlo.
Permitir a alguien decirnos, repetirnos en todos los modos, que nos ama ¿no es el favor más grande que podemos hacerle? Es como decirle que su amor nos place, nos agrada. Es como decirle que lo amamos también… Dios nos permite de tenernos a sus pies, murmurando sin fin palabras de admiración y amor. ¡Qué gracia! ¡Qué bondad y felicidad!... Sería una ingratitud despreciar tal favor. Sería despreciarlo si no lo aceptamos. Dios no sólo nos permite esa felicidad de felicidades, sino que lo pide. Nos pide decirle que lo admiramos y amamos. ¿No responderemos a una tal preciosa y tierna invitación? Sería ingratitud, indignidad, rudeza…
Mi Señor y mi Dios, enséñame a encontrar toda mi alegría en alabarlo. Es decir, a repetirle sin fin que Usted es infinitamente perfecto y que lo amo infinitamente. “Que el Señor sea tu único deleite, él colmará los deseos de tu corazón” (Sal36,4), dijo el salmista. ¡Enséñeme a encontrar a sus pies mi deleite, viendo su belleza infinita y con un murmullo de alabanza amoroso e incesante!... Santa Magdalena, obténgame la gracia de alabar a Nuestro Señor, nuestro Maestro común, como él quiere.  (EDD)


Reflexión sobre el cuadro

La hospitalidad es un tema clave en todos los Evangelios. Jesús mismo brindó hospitalidad a muchos, acogiendo al forastero, compartiendo la comida con los pecadores y abrazando a los pobres y a los desheredados. También aceptó la hospitalidad de los demás, revelando que Dios no es sólo el anfitrión, sino también el huésped. En el Evangelio de hoy, Jesús es acogido en casa de dos hermanas, María y Marta, que le ofrecen hospitalidad de distintas maneras. María opta por sentarse a sus pies, escuchando atentamente sus palabras, mientras que Marta se afana en preparar una elaborada comida. Desde una perspectiva humana, las acciones de Marta parecen totalmente razonables; al fin y al cabo, es costumbre ofrecer bebidas y quizá algo de picar cuando un invitado entra en casa.

Pero Jesús desafía suavemente esta perspectiva. Cuando Marta se queja de la aparente inactividad de María, Jesús defiende la elección de María. Le recuerda que, aunque el servicio es bueno, no debe ir en detrimento de la quietud, la presencia y la escucha profunda. En el Evangelio de Lucas, Jesús defiende a menudo a los que son juzgados o malinterpretados, y también en este caso defiende la postura de quietud y atención de María. La parábola del buen samaritano, que precede a este pasaje, muestra que el amor a Dios puede significar una acción práctica; pero la lectura de hoy nos recuerda que también puede significar sentarse en silencio y escuchar. La verdadera hospitalidad no consiste sólo en "hacer" por el Señor, sino también en "estar" con Él.

Cristo en casa de Marta y María, pintado en 1628 por Jan Brueghel el Joven y Peter Paul Rubens, es un bello ejemplo de colaboración artística entre dos de los pintores más célebres del Barroco flamenco. El paisaje y los exquisitos detalles de las naturalezas muertas (frutas, platería, flores) fueron ejecutados por Brueghel, famoso por sus intrincadas representaciones de la naturaleza y la abundancia doméstica. Las expresivas figuras de Cristo, Marta y María se atribuyen a Rubens, cuyo estilo dinámico y emotivo anima el corazón teológico de la escena. Su colaboración sigue una tradición familiar: Rubens ya había pintado figuras para obras de Jan Brueghel el Viejo, y tras la muerte de éste en 1625, Rubens continuó esta colaboración con el hijo de Brueghel (Brueghel el Joven).

Aunque el Evangelio de Lucas suele inspirar esta historia en interiores, este cuadro tiene la particularidad de situar la escena al aire libre, bajo un tranquilo cielo azul. Se representan dos escenas: la llegada de Jesús, en los dos tercios izquierdos del cuadro, y lo que sucede después de su llegada, a la derecha, donde vemos a Marta en la cocina. Al fondo se ve el castillo de Mariemont, residencia de verano de los regentes españoles Alberto e Isabel, para quienes tanto Rubens como Brueghel trabajaron como pintores de corte. La presencia del castillo sugiere que la obra podía estar destinada a un mecenas aristocrático.

by Padre Patrick van der Vorst

Oración

PADRE QUE ESTAS EN LOS CIELOS, DIOS ETERNO, HOY ME ACERCO ANTE TU PRESENCIA PARA DECIRTE QUE YO RECONOZCO QUE SOY PECADOR, QUE HE HECHO LO MALO DELANTE DE TUS OJOS DESDE EL PRINCIPIO, Y QUE ESTOY ARREPENTIDO DE MIS MALAS OBRAS Y DESEO QUE ME PERDONES TODOS MIS PECADOS Y TRANSGRESIONES QUE HE COMETIDO…

POR ESO VENGO HOY ANTE TI PARA PEDIRTE QUE ENTRES EN MI CORAZÓN, TE INVITO A QUE ENTRES EN MI VIDA, CREO EN MI CORAZÓN QUE TU ENVIASTE A TU ÚNICO HIJO JE SUS A LA TIERRA PARA MORIR POR MI EN UNA CRUZ, Y QUE SU SANGRE LIMPIA TODOS MIS PECADOS Y QUE EL NO SOLO MURIÓ SINO TAMBIÉN TU LE LEVANTASTE DE LOS MUERTOS, TE CONFIESO QUE ACEPTO AL SEÑOR JESUCRISTO COMO MI SEÑOR Y MI SALVADOR DE MI VIDA, TE DOY MI VIDA A TI SEÑOR JESÚS, PARA QUE TU ME CAMBIES Y SEA MI VIDA PARA TI, Y DESDE ESTE MOMENTO AYÚDAME PARA QUE PUEDA SERVIRTE Y AMARTE, TAMBIÉN EN LOS DEMÁS, HASTA QUE TU ME LLEVES EN GLORIA…

GRACIAS SEÑOR POR TU SALVACIÓN, GRACIAS PORQUE MORISTE POR MI EN UNA CRUZ, GRACIAS PORQUE DISTE TU VIDA POR MI VIDA, Y CARGASTE EN TI TODOS MIS PECADOS, TODAS MIS ENFERMEDADES, TODOS MIS CASTIGOS… GRACIAS PADRE POR ENVIAR A TU ÚNICO HIJO POR MI … NO TENGO NADA QUE DARTE SOLO MI VIDA … Y HOY TE LA DOY A TI … TUYA SEA LA GLORIA, LA HONRA Y LA ALABANZA. EN EL NOMBRE DE JESÚS

AMEN Y AMEN ……    (linkedin.com)


martes, 8 de octubre de 2024

Evangelio del día

 


Carta de San Pablo a los Gálatas 1,13-24.

Hermanos:
Seguramente ustedes oyeron hablar de mi conducta anterior en el Judaísmo: cómo perseguía con furor a la Iglesia de Dios y la arrasaba,
y cómo aventajaba en el Judaísmo a muchos compatriotas de mi edad, en mi exceso de celo por las tradiciones paternas.
Pero cuando Dios, que me eligió desde el seno de mi madre y me llamó por medio de su gracia, se complació
en revelarme a su Hijo, para que yo lo anunciara entre los paganos, de inmediato, sin consultar a ningún hombre
y sin subir a Jerusalén para ver a los que eran Apóstoles antes que yo, me fui a Arabia y después regresé a Damasco.
Tres años más tarde, fui desde allí a Jerusalén para visitar a Pedro, y estuve con él quince días.
No vi a ningún otro Apóstol, sino solamente a Santiago, el hermano del Señor.
En esto que les escribo, Dios es testigo de que no miento.
Después pasé a las regiones de Siria y Cilicia.
Las Iglesias de Judea que creen en Cristo no me conocían personalmente,
sino sólo por lo que habían oído decir de mí: "El que en otro tiempo nos perseguía, ahora anuncia la fe que antes quería destruir".
Y glorificaban a Dios a causa de mí.


Salmo 139(138),1-3.13-14ab.14c-15.

Señor, tú me sondeas y me conoces,
tú sabes si me siento o me levanto;
de lejos percibes lo que pienso,
te das cuenta si camino o si descanso,

y todos mis pasos te son familiares.
Tú creaste mis entrañas,
me plasmaste en el seno de mi madre:
te doy gracias porque fui formado

de manera tan admirable.
¡Qué maravillosas son tus obras!
y nada de mi ser se te ocultaba,
cuando yo era formado en lo secreto,

cuando era tejido en lo profundo de la tierra.


Evangelio según San Lucas 10,38-42.

Jesús entró en un pueblo, y una mujer que se llamaba Marta lo recibió en su casa.
Tenía una hermana llamada María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra.
Marta, que estaba muy ocupada con los quehaceres de la casa, dijo a Jesús: "Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude".
Pero el Señor le respondió: "Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas,
y sin embargo, pocas cosas, o más bien, una sola es necesaria. María eligió la mejor parte, que no le será quitada".


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.


Bulle

San Agustín (354-430)
obispo de Hipona (África del Norte), doctor de la Iglesia
Sermón 103 (Sainte Marie Madeleine Textes, Prières, Miracles, Bénédictines, 2017), trad. sc©evangelizo.org


“María eligió la mejor parte” (Lc 19,42)

Las palabras de Jesucristo Nuestro Señor que leemos en el Evangelio, nos recuerdan que existe una misteriosa unidad hacia la que debemos tender, mientras nos fatigamos en medio de la multiplicidad que presenta este siglo. Caminando y antes de reposar, debemos tender durante el camino, no habiendo todavía llegado a la patria. Época aún de deseos y no tiempo de gozos. Tendamos, sin embargo, pero tendamos sin dejadez, sin interrupciones, de forma de poder finalmente llegar. (…)
Para preparar una comida al Salvador, Marta se ocupaba de numerosos cuidados. María, su hermana prefería ser alimentada por él, así que dejó a Marta las ocupaciones múltiples del servicio. En cuanto a María, se sentó a los pies del Señor y escuchaba tranquilamente su palabra. Dócil y fiel, había escuchado este versículo: “Ríndanse y reconozcan que yo soy Dios” (Sal 46, 11). Una de las dos hermanas se agitaba y la otra sólo visaba una cosa. (…)
¿Qué dijo el Señor a Marta? “María eligió la mejor parte”. La tuya no es mala, pero la suya es mejor. ¿Por qué mejor? “Porque no le será quitada” (Lc 10,42). Te quitarán un día toda carga por el servicio de otros, en cambio las delicias de la Verdad son eternas. No le quitarán la elección que ha hecho, no se la quitarán sino que agregarán. Se agrega en esta vida, en la otra vida será la plenitud y jamás le será quitada. (EDD)

Oración

ORACIÓN PARA PEDIR LOS DONES

Ven, Espíritu Creador, visita las almas de los fieles; e inunda con tu gracia los corazones que Tú creaste.

Espíritu de Sabiduría, que conoces mis pensamientos más secretos, y mis deseos más íntimos, buenos y malos; ilumíname y hazme conocer lo bueno para obrarlo, y lo malo para detestarlo sinceramente.

Intensifica mi vida interior, por el don de Entendimiento.

Aconséjame en mis dudas y vacilaciones, por el don de Consejo.

Dame la energía necesaria en la lucha contra mis pasiones, por el don de Fortaleza.

Envuelve todo mi proceder en un ambiente sobrenatural, por el don de Ciencia.

Haz que me sienta hijo/a tuyo/a en todas las vicisitudes de la vida, y acuda a Ti, cual niño con afecto filial, por el don de Piedad.

Concédeme que Te venere y Te ame cual lo mereces; que ande con cautela en el sendero del bien, guiado por el don del santo Temor de Dios; que tema el pecado más que ningún otro mal; que prefiera perderlo todo antes que tu gracia; y que llegue un día a aquella feliz morada, donde Tú serás nuestra Luz y Consuelo, y, cual tierna madre; enjugas “toda lágrima de nuestros ojos”, donde no hay llanto ni dolor alguno, sino eterna felicidad. Así sea.


ORACIÓN PARA PEDIR LOS FRUTOS

Espíritu de Caridad, haznos amar a Dios y a nuestros semejantes como Tú quieres que los amemos.

Espíritu de Gozo, otórganos la santa alegría, propia de los que viven en tu gracia.

Espíritu de Paz, concédenos tu paz, aquella paz que el mundo no puede dar.

Espíritu de Paciencia, enséñanos a sobrellevar las adversidades de la vida sin indagar el por qué de ellas y sin quejarnos.

Espíritu de Benignidad, haz que juzguemos y tratemos a todos con benevolencia sincera y rostro sonriente, reflejo de tu infinita suavidad.

Espíritu de Bondad, concédenos el desvivirnos por los demás, y derramar a manos llenas, cuantas obras buenas nos inspires.

Espíritu de Longanimidad, enséñanos a soportar las molestias y flaquezas de los demás, como deseamos soporten las nuestras.

Espíritu de Mansedumbre, haznos mansos y humildes de corazón, a ejemplo del Divino Corazón de Jesús, obra maestra de la creación.

Espíritu de Fe, otórganos el no vacilar en nuestra fe, y vivir siempre de acuerdo con las enseñanzas de Cristo, e iluminados por tus santas inspiraciones.

Espíritu de Modestia, enséñanos a ser recatados con nosotros mismos, a fin de no servir nunca de tentación a los demás.

Espíritu de Continencia, haznos puros y limpios en nuestra vida interior, y enérgicos en rechazar cuanto pudiera manchar el vestido blanco de la gracia.

Espíritu de Castidad, concédenos la victoria sobre nosotros mismos; haznos prudentes y castos; sobrios y mortificados; perseverantes en la oración y amantes de Ti, oh Dios del Amor hermoso.
Así sea.

(catholic.net)







martes, 10 de octubre de 2023

Evangelio del día


 

Libro de Jonás 3,1-10.

La palabra del Señor fue dirigida por segunda vez a Jonás, en estos términos:
"Parte ahora mismo para Nínive, la gran ciudad, y anúnciale el mensaje que yo te indicaré".
Jonás partió para Nínive, conforme a la palabra del Señor. Nínive era una ciudad enormemente grande: se necesitaban tres días para recorrerla.
Jonás comenzó a internarse en la ciudad y caminó durante todo un día, proclamando: "Dentro de cuarenta días, Nínive será destruida".
Los ninivitas creyeron en Dios, decretaron un ayuno y se vistieron con ropa de penitencia, desde el más grande hasta el más pequeño.
Cuando la noticia llegó al rey de Nínive, este se levantó de su trono, se quitó su vestidura real, se vistió con ropa de penitencia y se sentó sobre ceniza.
Además, mandó proclamar en Nínive el siguiente anuncio: "Por decreto del rey y de sus funcionarios, ningún hombre ni animal, ni el ganado mayor ni el menor, deberán probar bocado: no pasten ni beban agua;
vístanse con ropa de penitencia hombres y animales; clamen a Dios con todas sus fuerzas y conviértase cada uno de su mala conducta y de la violencia que hay en sus manos.
Tal vez Dios se vuelva atrás y se arrepienta, y aplaque el ardor de su ira, de manera que no perezcamos".
Al ver todo lo que los ninivitas hacían para convertirse de su mala conducta, Dios se arrepintió de las amenazas que les había hecho y no las cumplió.


Salmo 130(129),1-2.3-4.6c-8.

Desde lo más profundo te invoco, Señor.
¡Señor, oye mi voz!
Estén tus oídos atentos
al clamor de mi plegaria.

Si tienes en cuenta las culpas, Señor,
¿quién podrá subsistir?
Pero en ti se encuentra el perdón,
para que seas temido.

Como el centinela espera la aurora,
Espere Israel al Señor,
porque en él se encuentra la misericordia
y la redención en abundancia:

Él redimirá a Israel
de todos sus pecados.


Evangelio según San Lucas 10,38-42.

Jesús entró en un pueblo, y una mujer que se llamaba Marta lo recibió en su casa.
Tenía una hermana llamada María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra.
Marta, que estaba muy ocupada con los quehaceres de la casa, dijo a Jesús: "Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude".
Pero el Señor le respondió: "Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas,
y sin embargo, pocas cosas, o más bien, una sola es necesaria. María eligió la mejor parte, que no le será quitada". (EDD)

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

Comentario

 Comenta San Agustín:

«Marta, entregada al servicio, se ocupaba de los quehaceres de la casa; en efecto, dio hospitalidad al Señor y a sus discípulos. Se esmeraba con preocupación, sin duda piadosa, para que los santos no experimentasen en su casa molestia alguna. Mientras ella estaba ocupada en este servicio, su hermana María, sentada a los pies del Señor, escuchaba sus palabras. Marta interpeló al Señor... Y el Señor respondió: “una sola cosa es necesaria. María eligió la mejor parte que no le será quitada”. Buena es la tuya, pero mejor la de ella. Buena es la tuya, pues bueno es desvelarse en beneficio de los santos, pero la suya es aún mejor... En definitiva lo que tú elegiste pasa... María eligió la contemplación, escogió vivir de la Palabra... La misma Palabra es  la vida. Es esa la única cosa: contemplar las delicias del Señor, cosa imposible en la noche de este siglo» (Sermón 169,17).

Es bien claro el pensamiento de San Agustín. La contemplación absoluta no es de este siglo; mientras estamos en él hemos de alternar la acción y la contemplación, el ora et labora benedictino. Los activos necesitan de la contemplación y los contemplativos de la acción pro modulo nostro.

Oración 

Señor, que la santa comunión del Cuerpo y la Sangre de tu Unigénito nos aleje de todas las cosas pasajeras, para que, a ejemplo de los santos MartaMaría y Lázaro, podamos crecer en la tierra en un auténtico amor a ti y gozar en el cielo, contemplándote eternamente. Por Jesucristo, nuestro Señor.











martes, 4 de octubre de 2022

Evangelio del día


Evangelio según San Lucas 10,38-42.

Jesús entró en un pueblo, y una mujer que se llamaba Marta lo recibió en su casa.
Tenía una hermana llamada María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra.
Marta, que estaba muy ocupada con los quehaceres de la casa, dijo a Jesús: "Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude".
Pero el Señor le respondió: "Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas,
y sin embargo, pocas cosas, o más bien, una sola es necesaria. María eligió la mejor parte, que no le será quitada".


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.


Bulle

Santa Teresa del Niño Jesús (1873-1897)
carmelita descalza, doctora de la Iglesia
Manuscrito autobiográfico C, 36 (Manuscrit autobiographique C, 36), trad.sc©evangelizo.org


“María ha elegido la mejor parte”

Un alma abrasada de amor no puede estar inactiva. Como santa Magdalena, permanece a los pies de Jesús, escuchando sus palabras tiernas e inflamadas. Parece que no da nada, pero da mucho más que Marta, que anda inquieta y nerviosa con muchas cosas y querría que su hermana la imitase. Jesús no reprende a Marta por los trabajos. A esos trabajos se sometió humildemente su divina Madre durante toda su vida, ya que tenía que preparar la comida de la Sagrada Familia. Jesús querría corregir sólo la inquietud de su ardiente anfitriona.
Así lo entendieron todos los santos y especialmente los que han llenado el universo con la luz de la doctrina evangélica. ¿No fue en la oración donde los santos Pablo, Agustín, Juan de la Cruz, Tomás de Aquino, Francisco, Domingo y tantos otros amigos ilustres de Dios extrajeron aquella ciencia divina que cautivaba a los más grandes genios? Un sabio decía: «Denme una palanca, un punto de apoyo, y levantaré el mundo». Lo que Arquímedes no pudo lograr, porque su petición no se dirigía a Dios y porque la hacía desde un punto de vista material, los santos lo lograron en toda su plenitud. Por punto de apoyo el Todopoderoso se dio Él mismo, únicamente Él. Y como palanca, la oración, que abrasa con el fuego del amor. Así levantaron el mundo. Así lo siguen levantando los santos que aún militan en la tierra. Hasta el fin del mundo, así lo seguirán levantando los santos que vendrán. (EDD)

Oración

Jesús, cuántas veces he dejado a un lado mi oración para darle vuelo a mi imaginación: programando, planeando los grandes proyectos que podría llevar a cabo, pero olvidando que lo único que puede garantizar el éxito apostólico es que Tú seas la parte central de cualquier esfuerzo. Permite que nunca olvide que mi misión proviene de tu inspiración, que inicia y se sostiene sólo con tu gracia, que desde el principio y hasta el final todo debe ser por Ti y para Ti. (catholic.net)




























domingo, 17 de julio de 2022

Evangelio del día

 



Evangelio según San Lucas 10,38-42.

Jesús entró en un pueblo, y una mujer que se llamaba Marta lo recibió en su casa.
Tenía una hermana llamada María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra.
Marta, que estaba muy ocupada con los quehaceres de la casa, dijo a Jesús: "Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude".
Pero el Señor le respondió: "Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas,
y sin embargo, pocas cosas, o más bien, una sola es necesaria. María eligió la mejor parte, que no le será quitada".


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.



Bulle

Santa Teresa de Ávila (1515-1582)
carmelita descalza y doctora de la Iglesia
Camino de Perfección, 17, 5-7


Marta y María

    Santa era santa Marta, aunque no dicen era contemplativa; pues, ¿qué más queréis que poder llegar a ser como esta bienaventurada que mereció tener a Cristo nuestro Señor tantas veces en su casa y darle de comer y servirle y comer a su mesa? Si se estuviera como la Magdalena, embebida, no hubiera quien diera de comer a este divino huésped. Pues pensad que es esta congregación la casa de santa Marta, y que ha de haber de todo. Y las que fueren llevadas por la vida activa, no murmuren a las que mucho se embebieren en la contemplación... Ténganse por dichosas en andar sirviendo con Marta. Miren que la verdadera humildad está mucho en estar muy prontos en contentarse con lo que el Señor quisiere hacer de ellos y siempre hallarse indignos de llamarse sus siervos.
    Pues, si contemplar y tener oración mental y vocal, y curar enfermos y servir en las cosas de casa, y trabajar sea en lo más bajo, todo es servir al huésped que se viene con nosotras a estar y a comer y recrear ¿qué más se nos da en lo uno que en lo otro? No digo yo que quede por nosotras, sino que lo probéis todo, porque no está esto en vuestro escoger, sino en el del Señor... dejad hacer el Señor de la casa. (EED)

Oración

Señor Jesús, reconozco tu presencia en mi vida y te pido que me acompañes particularmente en este momento de oración. Ayúdame a elegir la mejor parte y gozar del encuentro y comunión que me regalas. Que esta oración me permita hacer un alto en el camino para escuchar tu palabra y ponerla por obra.

Gracias, Señor por este momento de oración y de encuentro contigo. Ayúdame a vivir permanentemente en tu presencia. Ayúdame a entender que con mi acción te doy gloria, pero que necesito cuidar aquellos espacios privilegiados de encuentro contigo para poder nutrirme y anunciarte verdaderamente. Amén.