En los Jardines Vaticanos, León XIV se reunió con 700 niños
para rezar un rosario por la paz el primer día de octubre, mes tradicionalmente
dedicado a esta oración mariana
El 1 de octubre de 2026, el Papa León XIV, acompañado por
varios cientos de niños, rezó el rosario ante una réplica de la gruta de
Lourdes en los Jardines Vaticanos. En su oración, pidió "la paz para todos
los niños del mundo". Unos días antes, había exhortado a los católicos a
rezar por la paz rezando el rosario durante todo el mes de octubre.
FILIPPO MONTEFORTE | AFP
Esta iniciativa, denominada "Un millón de niños rezan
el rosario", fue organizada por Ayuda a la Iglesia
Necesitada e invita a niños de todo el mundo a rezar el rosario durante la
primera semana de octubre. Durante su reciente viaje a Francia, y nuevamente en
la audiencia general
de este miércoles, el Papa León XIV invitó a los católicos a orar por el
fin de las guerras durante el mes de octubre. Este mes está tradicionalmente
dedicado a esta oración mariana.
El jueves, el pontífice pronunció un discurso breve y
alegre, de tono más ligero que sus discursos habituales. "Me alegra mucho
estar con ustedes", dijo León XIV a los 700 niños reunidos ante él, según
el Vaticano. Les confió que se habían reunido por "las dos personas que
nos aman más que nadie": Jesús y María.
FILIPPO MONTEFORTE | AFP
Dirigió a su joven audiencia a repetir "Te amo,
María" y "Te amo, Jesús". Dirigiéndose a la Madre de Dios de
forma más directa, el pontífice le pidió "la paz para todos los niños del
mundo". Al recitar esta oración, "nos comprometemos también a ser
buenos y a comportarnos correctamente". "Así es como crece la
paz", afirmó.
Tras su discurso, el jefe de la Iglesia Católica presenció
una representación coreografiada. A continuación, dirigió el rezo del Rosario
al caer la tarde sobre el Vaticano. Durante la oración, se invitó a los niños y
al Papa a rezar por diversas regiones en crisis: Ucrania, Pakistán, Cuba y
Venezuela, Oriente Medio y Sudán del Sur.
Esto dice el Señor: ""Voy a enviar a un ángel que
vaya delante de ti, para que te cuide en el camino y te lleve al lugar que te
he preparado. Respétalo y obedécelo. No te rebeles, porque lleva mi nombre, y
no perdonará tu rebeldía. Si lo obedeces fielmente y haces lo que yo te diga,
tus enemigos serán mis enemigos, y tus adversarios, mis adversarios. Mi ángel
irá delante de ti"".
Evangelio del Día
Lectura del santo evangelio según san Mateo
Mateo 18, 1-5. 10
En cierta ocasión, los discípulos se acercaron a Jesús y le
preguntaron: ""¿Quién es más grande en el Reino de los
cielos?""
Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y les dijo: ""Yo les
aseguro a ustedes que si no cambian y no se hacen como los niños, no entrarán
en el Reino de los cielos. Así pues, quien se haga pequeño como este niño, ése
es el más grande en el Reino de los cielos. Y el que reciba a un niño como éste
en mi nombre, me recibe a mí.
Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, pues yo les digo que sus
ángeles, en el cielo, ven continuamente el rostro de mi Padre, que está en el
cielo''.
Las palabras de los Papas
Según la tradición de la Iglesia, todos tenemos un ángel que nos acompaña, que vela por nosotros, que nos hace sentir cosas. ¡Cuántas veces hemos oído: «Pero... esto... debería hacer esto, esto no está bien, ¡ten cuidado...»! ¡Tantas veces! Es la voz de nuestro compañero de viaje. (...) Y cuando no queremos escuchar su consejo, cuando no escuchamos su voz, es como decir: «¡Pero, vete!». Ahuyentar a un compañero de viaje es peligroso, porque nadie puede aconsejarse a sí mismo. Puedo aconsejar a otro, pero no a mí mismo. Está el Espíritu Santo que me aconseja, está el ángel que me aconseja. Para esto, lo necesitamos. No se trata de una doctrina fantasiosa sobre ángeles: no, es la realidad. Lo que Jesús, lo que Dios, dijo: «Envío un ángel delante de ti para que te guarde, para que te acompañe en el camino, para que no te extravíes». (…) “Hoy quisiera preguntar: ¿cómo es mi relación con mi ángel de la guarda? ¿Lo escucho? ¿Le digo buenos días por la mañana? ¿Le digo: ‘Protégeme mientras duermo’? ¿Le hablo? ¿Le pido consejo? Él está a mi lado. Hoy podemos responder a esta pregunta, cada uno de nosotros: ¿cómo es mi relación con este ángel que el Señor envió para protegerme y acompañarme en mi camino, y que siempre ve el rostro del Padre que está en el cielo?” (Francisco - Homilía en Santa Marta, 2 de octubre de 2014)
Oración
Ángel santo de la guarda, compañero de mi vida, tú que nunca me abandonas, ni de noche ni de día.
Aunque espíritu invisible, se que te hallas a mi lado, escuchas mis oraciones y cuenta todos mis pasos.
En las sombras de la noche, me defiendes del demonio, tendiendo sobre mi pecho tus alas de nácar y oro.
Ángel de Dios, que yo escuche tu mensaje y que lo siga, que vaya siempre contigo hacia Dios, que me lo envía.
Testigo de lo invisible, presencia del cielo amiga, gracias por tu fiel custodia, gracias por tu compañía.
En presencia de los Ángeles, suba al cielo nuestro canto: gloria al Padre, gloria al Hijo, gloria al Espíritu Santo. Amén.
Catequesis - Viaje
apostólico a Francia y visita a la UNESCO
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
Hoy quiero hablaros del Viaje
apostólico a Francia que he realizado estos últimos días. Ha sido un gran
regalo para mí y para el pueblo de Dios en ese país, y doy gracias al
Señor. Expreso de nuevo mi gratitud a todos los que me han acogido, Autoridades
civiles y pastorales de la Iglesia y a todos aquellos - han sido muchos - que
quisieron encontrar al Papa o simplemente saludarlo por las calles, como
apóstol de Cristo y mensajero de paz. ¡Gracias a todos!
Quisiera recoger los pensamientos y las impresiones -
todavía muy vivas - de esta Visita pastoral en torno a un único gran símbolo:
la Catedral de Notre-Dame de París. Allí, el primer día por la tarde celebramos
las
Vísperas de la Beata Virgen María, una liturgia solemne y al mismo tiempo festiva,
en la que la música, el canto y la belleza del templo hacían vibrar a los
corazones unidos en la oración.
Precisamente Notre-Dame, con el drama que ha vivido, puede
iluminar simbólicamente todo este
Viaje apostólico, ofreciendo una clave de lectura que resumiría en una
palabra: renacimiento.
La Catedral de París, que hace solo siete años parecía
herida de muerte por un enorme incendio, ahora está reconstruida y luce más
esplendorosa que nunca. Aquel desastre provocó una reacción positiva a todos
los niveles, algunos más visibles y prácticos y otros más escondidos, de orden
espiritual.
Su restauración fue una prueba de la posible colaboración
entre Iglesia, Estado, instituciones públicas y sociedad civil. Esta dinámica
ha permitido aprovechar al máximo tanto la generosidad de los benefactores como
las competencias de los profesionales y los artesanos. La sinergia en pro del
bien común debería ser el estilo normal de las instituciones, de las fuerzas
políticas y sociales, de cuantos tienen responsabilidades civiles y económicas.
Es el mensaje que he querido transmitir a las autoridades francesas, así como a
los miembros de la UNESCO, Organización de las Naciones Unidas para la
Educación, la Ciencia y la Cultura que tiene sede en París, indicando cuál es
el criterio fundamental sobre el que basar esa colaboración: la dignidad de la
persona humana.
Pero sobre todo, Notre-Dame es imagen de la Iglesia de
piedras vivas, del pueblo santo de Dios. Es interesante poner en paralelo la
celebración de las Vísperas en la Catedral con la Vigilia
de los jóvenes que tuvo lugar esa misma noche en el gran Estadio de Francia
en París. Dos lugares completamente diversos y sin embargo, dos eventos
complementarios, casi unidos espiritualmente. ¿Qué les unía? La Iglesia, que no
está hecha de piedras o de cemento, sino de personas que aman a Jesucristo
porque han sido amadas por Él. En
Notre-Dame estaban los sacerdotes y los diáconos, las personas consagradas, los
operadores pastorales; en
el estadio estaba la nueva generación francesa: nueva - diría - no solo por
la edad, sino más aún por su espíritu, por la libertad de corazón y de fe.
Jóvenes que cantaron, gritaron, pero que también se quedaron en silencio, en
escucha. Rostros atentos y conmovidos, que manifestaban corazones deseosos de
verdad y de amor. A ellos les dije con alegría: ¡Vosotros sois los santos de
Francia! Esa Vigilia fue una gran señal de esperanza.
Así como lo fue - en la pequeñez que Dios prefiere - también
el encuentro
en la Maison Bakhita, casa de acogida para distintas personas en
dificultad: uno de los muchos lugares, frutos del Evangelio, en los que se
trabaja a diario para servir con amor a la dignidad de la persona humana.
Sin embargo, en la Iglesia en Francia hay una señal de
renacimiento que perdura desde algunos años, es decir, el notable y creciente
número de jóvenes y adultos que piden el Bautismo. Ante esta hermosa sorpresa
de Dios se está celebrando en París una Asamblea sinodal provincial, en la que
he podido intervenir, animando el camino de los catecúmenos y de los neófitos,
junto a las comunidades a las que pertenecen.
El evento culminante de mi visita a la capital fue la Misa
en la Place de la Concorde. Allí, la señal del renacimiento apareció de
modo sorprendente: la asamblea litúrgica, que reunía a sacerdotes, el coro y
una notable multitud en la vasta plaza, se extendía por toda la Avenue des
Champs Élysées hasta el Arco del Triunfo y más allá. En el momento de la
Comunión todos pudieron acercarse a la Eucaristía, que se distribuía por todas
partes. He aquí la verdadera reconstrucción, la restauración de la Iglesia que
solo Dios puede hacer, por intercesión de la Virgen María.
Y por eso, era natural y correcto que después de París me
dirigiera como peregrino a
Lourdes, a venerar a la Madre de la Iglesia, María, aquella que en la hora
de la pasión y de la muerte mantiene encendida la lámpara de la fe y de la
esperanza. En Lourdes el Señor, a través del cuidado maternal de la Virgen
María, comunica a todos, peregrinos y especialmente a enfermos en el cuerpo y en
el espíritu, un mensaje de esperanza y de renacimiento. Un mensaje
que he querido relanzar abiertamente: toda vida humana, de cualquier
condición, también en la fragilidad más grave, conserva la propia dignidad
inviolable y merece ser cuidada, acompañada, aliviada del sufrimiento con la
compasión humana y con el auxilio de los medios que ofrece la ciencia. Por eso,
Lourdes representa para todo el mundo un santuario de la civilización del amor.
En este contexto encontré a algunas personas víctimas de abusos y les pedí que
me ayudaran a expresar también a otras víctimas mi voluntad y la de toda la
Iglesia de escuchar y caminar con ellos mientras buscan la sanación,
reconociendo el dolor causado en sus vidas y trabajando por la prevención de
los abusos.
La tercera y última etapa del Viaje apostólico fue la ciudad
de Metz, en una región de Francia y de Europa martirizada por la Segunda Guerra
Mundial. Allí operó Robert Schuman, uno de los principales inspiradores del
proceso de unificación europea. La Europa contemporánea nació precisamente como
proyecto de paz después de la destrucción de la guerra. Podemos decir que lo
que sucedió en Notre-Dame de París con el incendio sucedió en Europa con la
Segunda Guerra Mundial. Y Europa renació, sobre la base de aquellos principios
de democracia, solidaridad y fraternidad entre los pueblos que deben mucho a
sus raíces cristianas. También hoy, sobre esos cimientos y con esa fuerza
vital, el proyecto europeo puede renovarse, de un modo mucho más globalizado,
donde el diálogo interreligioso desempeña un papel de importancia primaria. Por
eso, en
Metz encontré a los representantes de las diferentes tradiciones religiosas,
quienes leyeron y firmaron en mi presencia el llamamiento de Metz por el
diálogo y la paz.
Queridos hermanos, el tema de mi Visita pastoral a Francia
ha sido Pour que le monde ait la vie, Para que el mundo tenga vida (cf.
Jn 6, 51). Son palabras de Jesús, que resumen toda su misión de salvación y
que, durante el Viaje, expresaban en plenitud el sentido evangélico de cada
encuentro. Ahora, estas expresan nuestra oración, al pedir a Dios que este
evento de gracia dé frutos abundantes y duraderos.
LLAMAMIENTO
Dirijo ahora un llamamiento por la región del Tigray, en
Etiopia: Estoy siguiendo con profunda consternación la situación en el Tigray y
en las regiones vecinas de Afar y Amhara, donde han vuelto a estallar las
hostilidades. Dirijo mi más sentido llamamiento a todas las partes para que
elijan el camino del diálogo. El conflicto armado nunca soluciona los
problemas, sino que solo los agrava, dejando a su paso una estela de muerte,
destrucción y resentimiento. Solo un compromiso sincero puede sentar las bases
para una paz duradera.
Espero con ferviente esperanza que la comunidad
internacional ofrezca su generosa y oportuna contribución, para asegurar que se
preste toda la ayuda humanitaria a quienes la necesitan.
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Saludos Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española. Pidamos al Señor,
por intercesión de Nuestra Señora de Lourdes, que mantenga encendida en
nosotros la lámpara de la fe, la esperanza y la caridad, y que seamos uno en
Cristo, para que el mundo pueda creer en Él. Que Dios los bendiga. Muchas
gracias.
_________________
Resumen leído en español por el Santo Padre Queridos hermanos y hermanas: Hoy deseo compartir con ustedes algunas reflexiones sobre el Viaje
Apostólico a Francia que he realizado en los días pasados. Lo vivido ha
sido un gran don para mí y para el Pueblo de Dios que peregrina en ese país.
Agradezco a todos los que lo han hecho posible: a las autoridades civiles y
eclesiásticas, y a tantas personas que se han sumado a cada uno de los eventos
y han salido a las calles a encontrarse con el Papa y a manifestar la alegría
de la fe. ¡Gracias a todos!
Quisiera resumir mis vivencias en un único gran símbolo: la
Catedral de Notre-Dame de París. Un templo destruido hace siete años por
un incendio, hoy es signo de renacimiento. Esta es una imagen de la Iglesia
edificada con piedras vivas, es decir, de personas que aman a Jesús porque han
sido amadas por Él y desean anunciar ese amor a todos, “para que el mundo tenga
vida” (cf. Jn 6,51). Esta es la reconstrucción de la Iglesia que sólo
Dios puede llevar a cabo.
“Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha” (Lc 10,2)
Cristo deja a su Esposa cumplir, en los tiempos venideros, una parte de la oración que él ha recitado en el momento de ofrecer su sacrificio. Aunque su oración sea de una eficacia infinita, Nuestro Señor quiere que unamos la nuestra. Un día, nuestro divino Salvador, considerando con su divina mirada la multitud de almas a rescatar, dijo a sus apóstoles que enviaría predicar el Evangelio: “Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha” (Lc 10,2). Los apóstoles podrían haber contestado: Señor, ¿por qué nos dice de rezar? ¿Su oración no alcanza? No, ella no alcanza. “Recen” ustedes también. Cristo quiere necesitar nuestras oraciones como las de los apóstoles. (…).
En los momentos que nos recogemos, pensemos que desde lo profundo del tabernáculo Cristo nos dice: “Préstenme sus labios y sus corazones para que pueda prolongar mi oración acá abajo, mientras en lo Alto ofrezco mis méritos al Padre. La oración primero, los obreros vendrán luego. Su obra será fecunda en la medida que mi Padre, atento a la oración de ustedes, que es la mía, hará descender sobre la tierra el rocío celeste de su gracia”. (…)
La Iglesia, recordando el sacrificio que ha rescatado al mundo entero, se siente fuerte de la fuerza del Salvador. Con su mirada de madre recorre las diversas almas que necesitan la ayuda de lo Alto y ofrece especiales súplicas por cada una de ellas. Imitemos el ejemplo de nuestra madre y presentémonos frente a Dios con confianza, ya que es en ese momento que somos “la voz de toda la Iglesia”.
(EDD)
Reflexión sobre el gouache
sobre papel
Nuestra ilustración nos transporta a la Basílica de San Pedro el 17
de mayo de 1925, el extraordinario día en que el papa Pío XI declaró
oficialmente santa a Teresa de Lisieux. La magnitud del acontecimiento es
impresionante. Teresa había pasado su vida religiosa recluida tras los
muros de un convento carmelita, desconocida para casi todo el mundo fuera
de su pequeña comunidad; sin embargo, menos de treinta años después de su
muerte, unos 50 000 fieles se reunieron en Roma para su canonización,
junto con 23 cardenales y 250 obispos. Por encima de ellos, la basílica
de San Pedro parece casi resplandecer con innumerables candelabros y
lámparas, que inundan de luz la vasta basílica. Por la nave avanza la
gran procesión que lleva una imagen de la nueva santa, enaltecida para
que todos la vean. El contraste no podría ser más hermoso: la joven
carmelita que había elegido deliberadamente la pequeñez, el anonimato y
los actos de amor ocultos era ahora llevada en triunfo por la iglesia más
destacada de la cristiandad.
Hay algo casi profético en
ese mar de luces. Teresa nunca buscó brillar ante el mundo; simplemente
intentó amar a Dios fielmente en las cosas más pequeñas. Sin embargo, esa
llama oculta se convirtió en una luz para millones de personas. Es famosa
su frase en la que escribía que, tras su muerte, deseaba “pasar mi cielo
haciendo el bien en la tierra”, y la escena en San Pedro parece ya
mostrar cómo se cumple esa promesa. La enorme celebración no era
realmente una contradicción de su “Pequeño Camino”, sino quizá su
reivindicación: Dios había tomado una vida que parecía pequeña y oculta y
había revelado hasta dónde puede llegar la luz de una sola alma que ama
profundamente en las cosas pequeñas. Lo pequeño y lo magnífico van de la
mano.
Santa Teresa de Lisieux
(1873-1897) nació el 2 de enero de 1873 en Alençon, Francia. Ingresó en
el convento carmelita de Lisieux a la temprana edad de 15 años, tras
recibir un permiso especial del Papa. A pesar de su corta vida,
desarrolló una espiritualidad sencilla pero profunda, a menudo denominada
el “Pequeño Camino”, que hace hincapié en realizar las pequeñas tareas
cotidianas con gran amor y devoción a Dios. Su camino de fe estuvo
marcado por una profunda confianza en la misericordia de Dios y por el deseo
de servirle con humildad en los momentos ocultos y cotidianos. Teresa
luchó contra la enfermedad, en particular contra la tuberculosis, y
falleció a los 24 años, el 30 de septiembre de 1897, tras soportar un
intenso sufrimiento físico con una dignidad extraordinaria.
La autobiografía de Teresa,
*Historia de un alma*, escrita a petición de sus superiores, adquirió
gran influencia tras su muerte. En ella revelaba su relación íntima con
Dios y sus profundas reflexiones sobre el amor, el sacrificio y la
confianza. Canonizada en 1925 por el papa Pío XI (nuestra ilustración),
fue posteriormente declarada Doctora de la Iglesia por el papa Juan Pablo
II en 1997, siendo una de las cuatro únicas mujeres que han recibido este
título.
Santa Teresa, ruega por
nosotros.
by Padre Patrick van der Vorst
Oración
Oración de Santa Teresa del Niño Jesús para la santificación de los sacerdotes
OH Jesús que has instituido el sacerdocio para continuar en la tierra la obra divina de salvar a las almas protege a tus sacerdotes (especialmente a:...) en el refugio de tu SAGRADO CORAZÓN. Guarda sin mancha sus MANOS CONSAGRADAS, que a diario tocan tu SAGRADO CUERPO, y conserva puros sus labios teñidos con tu PRECIOSA SANGRE. Haz que se preserven puros sus Corazones, marcados con el sello sublime del SACERDOCIO, y no permitas que el espíritu del mundo los contamine. Aumenta el número de tus apóstoles, y que tu Santo Amor los proteja de todo peligro. Bendice Sus trabajos y fatigas, y que como fruto de Su apostolado obtenga la salvación de muchas almas que sean su consuelo aquí en la tierra y su corona eterna en el Cielo. Amén
Sí, yo sé muy bien que es así: ¿cómo un mortal podría tener razón contra Dios?
Si alguien quisiera disputar con él, no podría responderle ni una vez entre mil.
Su corazón es sabio, su fuerza invencible: ¿quién le hizo frente y se puso a salvo?
El arranca las montañas sin que ellas lo sepan y las da vuelta con su furor.
El remueve la tierra de su sitio y se estremecen sus columnas.
El manda al sol que deje de brillar y pone un sello sobre las estrellas.
El solo extiende los cielos y camina sobre las crestas del mar.
El crea la Osa Mayor y el Orión, las Pléyades y las Constelaciones del sur.
El hace cosas grandes e inescrutables, maravillas que no se pueden enumerar.
El pasa junto a mí, y yo no lo veo; sigue de largo, y no lo percibo.
Si arrebata una presa, ¿quién se lo impedirá o quién le preguntará qué es lo que hace?
¡Cuánto menos podría replicarle yo y aducir mis argumentos frente a él!
Aún teniendo razón, no podría responder y debería implorar al que me acusa.
Aunque lo llamara y él me respondiera, no creo que llegue a escucharme.
Salmo 88(87),10bc-11.12-13.14-15.
Yo te invoco, Señor, todo el día,
con las manos tendidas hacia ti.
¿Acaso haces prodigios por los muertos,
o se alzan los difuntos para darte gracias?
¿Se proclama tu amor en el sepulcro,
o tu fidelidad en el reino de la muerte?
¿Se anuncian tus maravillas en las tinieblas,
o tu justicia en la tierra del olvido?
Yo invoco tu ayuda, Señor,
desde temprano te llega mi plegaria:
¿Por qué me rechazas, Señor?
¿Por qué me ocultas tu rostro?
Evangelio según San Lucas 9,57-62.
Mientras Jesús y sus discípulos iban caminando, alguien le dijo a Jesús: "¡Te seguiré adonde vayas!".
Jesús le respondió: "Los zorros tienen sus cuevas y las aves del cielo sus nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza".
Y dijo a otro: "Sígueme". El respondió: "Permíteme que vaya primero a enterrar a mi padre".
Pero Jesús le respondió: "Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú ve a anunciar el Reino de Dios".
Otro le dijo: "Te seguiré, Señor, pero permíteme antes despedirme de los míos".
Jesús le respondió: "El que ha puesto la mano en el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de Dios".
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
San Francisco Javier (1506-1552) jesuita, misionero Carta
«Te seguiré adonde vayas»: un gran misionero ante los peligros
En esta misión existen peligros más grandes que el veneno y que la muerte violenta... En primer lugar la pérdida de la esperanza y de la confianza en Dios, siendo así que es por su amor y servicio que queremos dar a conocer su Ley, y a Jesucristo, su Hijo, nuestro Redentor y Señor, como muy buen sabe. Puesto que es por su gran misericordia que nos ha comunicado estos deseos, y viendo los peligros que nos pueden llegar por su servicio, es un peligro incomparablemente superior a los males que nos pueden causar todos los enemigos de Dios, el que ahora nos falte la confianza en su misericordia y su poder. Si es importante para su más grande servicio, Dios nos guardará de todos los peligros de esta vida, y sin su permiso y su autorización, los demonios y sus ministros ningún mal nos pueden hacer. Por eso nuestra seguridad reside en la palabra del Señor: «El que ame su vida, según este mundo, la perderá, y el que la pierda por Dios, la encontrará» (Jn 12,25). Y en esta otra semejante : «El que mete la mano en el arado y mira hacia atrás, no es apto para el Reino de Dios».
(EDD)
Reflexión sobre el cuadro
Hoy celebramos la memoria de San Jerónimo (h. 347-420 d. C.). Es
conocido principalmente por su labor fundamental en la traducción de la
Biblia al latín, que dio lugar a lo que se conoce como la Vulgata. Se
denomina “Vulgata” por la expresión latina “versio vulgata”, que
significa “la versión común” o “la versión de uso corriente”. Esta
traducción se convirtió durante siglos en la versión estándar de la
Biblia para la Iglesia occidental, marcando la liturgia, la teología y
los estudios cristianos.
El dominio del latín, el
griego y el hebreo por parte de Jerónimo le permitió trabajar
directamente a partir de los textos bíblicos originales, lo que
constituía un logro académico excepcional en su época. Por encargo del
papa Dámaso I, Jerónimo comenzó a traducir los Evangelios en el año 382
d. C. Su labor tenía como objetivo crear una versión más precisa y
legible de las Escrituras, salvando la brecha lingüística y cultural
entre los textos antiguos y el mundo cristiano de habla latina.
En el arte, San Jerónimo
suele representarse en dos escenarios diferentes: como un erudito en su
estudio o como un ermitaño en el desierto. En el primero, aparece sentado
ante un escritorio, rodeado de libros, manuscritos y útiles de escritura,
símbolo de sus inmensas aportaciones intelectuales, en particular su
traducción de la Biblia al latín. La segunda representación sitúa a
Jerónimo en un entorno desértico, reflejando su estilo de vida ascético y
su retiro a la soledad. A menudo aparece vestido con ropas sencillas y
andrajosas, y a veces se golpea el pecho con una roca, símbolo de sus
prácticas penitenciales. Ambas imágenes ponen de relieve su singular
papel de erudito-monje: una se centra en su labor intelectual al servicio
de la Iglesia, mientras que la otra subraya su aislamiento espiritual y
su rigurosa autodisciplina.
San Jerónimo en su estudio,
de Antonello da Messina, pintado hacia 1475, es una obra maestra del arte
renacentista italiano. El cuadro presenta a san Jerónimo sentado en su
escritorio dentro de un grandioso y detallado interior arquitectónico
(obsérvese el fino detalle del suelo de baldosas y el león a la derecha
en la distancia). El estudio está meticulosamente representado con una
mezcla de elementos góticos y renacentistas, destacando el papel de
Jerónimo como erudito. Rodeado de libros, manuscritos y objetos
naturales, Jerónimo está inmerso en su trabajo, simbolizando su inmensa
contribución a la erudición bíblica y a la traducción. El uso de la
perspectiva atrae la mirada del espectador hacia el santo. Los grandes
arcos funcionan casi como halos arquitectónicos alrededor del santo.
Una cornisa separa al
espectador de San Jerónimo, proporcionando un límite visible entre el
mundo real y el pintado. Está custodiado por dos aves: una perdiz,
símbolo de la verdad (se creía que una perdiz siempre reconocía la
llamada de su madre) y un pavo real (símbolo de la inmortalidad, se creía
que su carne nunca se descomponía).
by Padre Patrick van der Vorst
Oración 8
oraciones para leer la biblia
1. Así que la fe viene por oír, es decir, por oír la
Buena Noticia acerca de Cristo. – Romanos 10:17
Padre Celestial, gracias por darnos la fe que nos salva de nuestro pecado y nos da esperanza. Gracias por las Buenas Nuevas de que Cristo vino, murió y resucitó de entre los muertos para el perdón de mis pecados. Oro que yo pueda llegar a conocerte mejor a ti y a tus propósitos mientras leo tu Escritura. Ayúdame a entrar en la Biblia diariamente y a que tus palabras entren en mí.
2. Jesús le dijo: "¡No! Las Escrituras dicen: 'La gente no vive solo por pan, sino de cada palabra que sale de la boca de Dios'" – Mateo 4:4
Amado Señor, necesito tu palabra como necesito el pan para vivir. Ayúdame a reconocer mi necesidad y a anhelar tu verdad. Mientras leo, alimenta mi alma como si fuera una comida abundante. Dame vida en abundancia mientras sigo tus instrucciones hoy.
3. Tales cosas se escribieron hace tiempo en las Escrituras hace mucho tiempo para que nos sirvan de enseñanza. Y las Escrituras nos dan esperanza y animo mientras esperamos con paciencia hasta que se cumplan las promesas de Dios. – Romanos 15:4
Padre Celestial, gracias por las Escrituras que se escribieron para nuestra instrucción. Gracias por la esperanza y el aliento que puedo obtener al leer acerca de que tu palabra se cumplirá en la venida de Jesús. Que pueda esperar con gozosa expectativa el cumplimiento final de sus promesas en la segunda venida de Jesús, donde viviré con Él para siempre.
4. Todas las Escritura es inspirada por Dios y es útil para enseñarnos lo que es verdad y para hacernos ver lo que está mal en nuestra vida. Nos corrige cuando estamos equivocados y nos enseña a hacer lo correcto. Dios la usa para preparar y capacitar a su pueblo para que haga toda buena obra. – 2 Timoteo 3:16-17
Padre Celestial, gracias por tu palabra que me enseña lo que está bien y lo que está mal. Que esté ansioso por leer y esté equipado para las buenas obras que has preparado de antemano y en las que debería participar.
5. Los de Berea tenían una mentalidad más abierta que los de Tesalónica, y escucharon con entusiasmo el mensaje de Pablo. Dia tras día examinaban las Escrituras para ver si Pablo y Silas enseñaban la verdad. – Hechos 17:11
Padre Celestial, que yo pueda ser tan curioso cómo la gente de Berea y estudiar la Biblia para conocer la verdad. Permíteme comparar toda la enseñanza que escucho y leo con tu palabra. Que yo sepa distinguir la verdad de la mentira, y que tú des luz a mi camino.
6. Entonces Jesús los guio por los escritos de Moisés y de todos los profetas, explicándoles lo que las Escrituras decían acerca de el mismo. – Lucas 24:27
Amado Señor, todas las Escrituras proclaman tu historia y tu naturaleza. Gracias, Dios, por dar paso a mi salvación. Que abras mi mente para que yo comprenda que no hay contradicción en tu historia de reconciliación. Ayúdame a tener la fe para creer en tu palabra y hacer lo que dice incluso cuando sea difícil.
7. Pues la palabra de Dios es viva y poderosa. Es más cortante que cualquier espada de dos filos, penetra entre el alma y el espíritu, entre la articulación y la médula. Deja al descubierto nuestros pensamientos y deseos más íntimos. – Hebreos 4:12
Padre Celestial, tus palabras exponen mis pensamientos y deseos más íntimos. Soy un libro abierto ante ti cuando leo tu libro, la biblia. Que tus verdades obren mientras leo sobre tu santidad, verdad y amor. Que el poder de tu palabra sea conocido en mi vida para que realmente pueda tener la vida abundante que viniste a dar a la humanidad.
8. Me he esforcé con encontrarte, no permitas que me aleje de tus mandatos. He guardado tu palabra en mi corazón, para no pecar contra ti. – Salmos 119:10-11
Padre Celestial, al leer tu palabra, ayúdame a memorizar y a guardar tu verdad en mi corazón. Así que pueda estar listo para blandirla como una espada cuando me enfrente a la tentación de pecar. Muéstrame como caminar de una manera que te agrade. Revélame la profundidad y la amplitud de tu gran amor. Amén.
Un científico expone el argumento ontológico de Gödel en un
congreso de científicos católicos
os han tratado demostrar la existencia de
Dios a través de sus observaciones y razonamientos a lo largo de la
historia.
El matemático Kurt Gödel, por ejemplo, conocido por su teorema de la
incompletitud -cualquier sistema lógico si es consistente, es incompleto-,
formuló el argumento ontológico mediante la lógica modal.
Lo hizo siguiendo una larga tradición iniciada por san
Anselmo y profundizada por filósofos como Descartes y Leibniz.
Partiendo de la definición de Dios como el que tiene todas
las perfecciones y usando reglas lógicas, Gödel buscaba demostrar que ese ser
debería existir.
Este matemático del siglo XX se dio cuenta de que la lógica
de primer orden no le servía y recurrió a la lógica modal de orden
superior.
Por un lado, ese lenguaje hecho de símbolos de relación, de
función, de constante y elementos del universo no lograba abarcar el concepto
de necesidad propuesto por Descartes.
Tampoco podía expresar el cumplimiento de todas las
propiedades buenas porque usaba un “para todo” con algo que no es una entidad,
sino una propiedad de un objeto.
Miguel
Recio, matemático
Por eso su intento “no resultó finalmente satisfactorio”,
afirmó el matemático Miguel Recio en el V Congreso de la
Sociedad de Científicos Católicos de España celebrado del 17 al
19 de septiembre de 2026 en la Universidad Pontificia de Comillas de Madrid.
“Sin darse cuenta, en alguna de las premisas él mismo estaba
asumiendo la existencia de Dios”, explicó en su ponencia, en la que expuso
detalladamente el argumento ontológico de Gödel.
“Al menos en este ejemplo, la lógica matemática, con todo su
formalismo y su rigor, no puede abarcar lo que es Dios”, concluyó Recio.
“La ciencia por sí misma no es capaz de llegar a todo lo
que significa Dios -añadió-. Necesitamos algo más: la revelación y conocer a
Dios de manera personal”.
Sin embargo, para Recio, aunque las matemáticas solas
parecen no servir para demostrar la esencia divina, sí pueden usarse para
acercarse un poco más a Él.
“Las matemáticas tienen mucha belleza y mucha elegancia en
su profundidad -explicó a Aleteia-: eso puede ayudar a encontrar a Dios, al
menos a mí me ayuda”.
“Cuando me siento a investigar, aunque haga cosas muy
concretas y a veces me cueste, me gusta ver que todo esto viene de Dios y que
conocer las matemáticas es una manera de conocerle a Él”, detalló.
Recio destacó que las matemáticas “son muy prácticas y
tienen utilidades en muchos aspectos de la vida, están presentes en todas las
ciencias”.
Sin embargo, confesó, “a mí me fascinan y me dedico
totalmente a ellas no por la utilidad que puedan tener, sino por las
matemáticas en sí, por la belleza que pueden tener: ahí descubro a Dios”.
“No hablo de las matemáticas con el misticismo que a menudo
se les atribuye, por ejemplo con la sucesión de Fibonacci o la razón aurea,
como algo espiritual”, aclaró.
“Yo personalmente descubro a Dios en las matemáticas y en su
belleza no como una prueba de que tiene que haber un creador porque todo es
demasiado bonito, sino porque en todo lo que es Bueno, Bello y Verdadero puedo
contemplar la presencia de Dios -añadió-. Conocer las matemáticas me permite
contemplarLe desde ellas”.
Recio agradece haber podido intervenir en el congreso de
científicos católicos celebrado este mes en la capital española.
Los participantes pudieron constatar que “no hay una
incompatibilidad entre ser científico y ser creyente”, dijo Recio.
“La ciencia nos puede hablar de Dios -subrayó-, y creer en
Dios nos puede dar incluso ciertas ventajas como científicos, a la hora de
mirar la realidad e intentar entenderla”.
El congreso de la sección española de la Society of Catholic
Scientists, que el año que viene se celebrará en Cartagena, permite la
relación entre científicos de distintos ámbitos: matemáticos, físicos,
químicos, biólogos,…
Además, destaca Recio, “empezar un congreso científico con
la Eucaristía lo hace especial en sí mismo”.