Mariano Urdiales, en este libro, repasa sondeos sobre creencias de los científicos y desmantela prejuicios: ciencia y fe son compatibles, Dios es razonable.
Un hombre, una mujer y el misterio del cielo estrellado y la grandeza de la Creación que suscita asombro y preguntasKarlis Pormalis
Mariano Urdiales Viedma es un médico patólogo de Úbeda, ya jubilado, que conocen los lectores de ReligionEnLibertad por sus artículos en ReL, siempre bien argumentados y documentados, sobre fe y razón y sobre las razones que hacen plausible y atractivo el cristianismo.
En verano de 2024 publicó su libro ¿Son compatibles la fe, Dios y la ciencia? Creo que sí.
Ahora lo pone gratis en formato PDF a disposición de los lectores de ReligionEnLibertad.
El libro tiene algo más de 200 páginas y está dedicado a sus parientes jóvenes, "para que no se dejen seducir por el relativismo y las medias verdades".
Ciencia y fe: perspectivas complementarias
El prólogo, del catedrático emérito de Medicina Preventiva Joaquín Fernández-Crehuet, explica que para Urdiales "la ciencia y la fe pueden ofrecer perspectivas complementarias: la ciencia, desentrañando los misterios del universo físico, y la fe, proporcionando un contexto más amplio para interpretar estos descubrimientos en el marco de preguntas más profundas sobre el significado y el propósito". El libro anima a "conversaciones abiertas y respetuosas que reconozcan el valor y las limitaciones inherentes de ambos enfoques".
Portada del libro ¿Son compatibles la fe, Dios y la Ciencia? Creo que Sí, de Mariano Urdialescedida portada
La primera parte habla de la ciencia, el cientifismo, la objetividad, la verdad, las leyes de la lógica, tipos de razonamiento (deductivo, inductivo, abductivo) y las causas, inteligentes o no.
También reflexiona sobre las matemáticas y el "consenso" en ciencia.
Una segunda parte habla sobre la fe como "inferencia razonable", una fe que "no va contra la lógica". Distingue entre fe y fideísmo y entre duda y escepticismo.
Una tercera parte, de 50 páginas, nos presenta a numerosos científicos e intelectuales creyentes.
Se detiene especialmente en los casos de Galileo, Friedmann y Einstein, y detalla 5 estudios sobre creencias de los científicos, y un repaso a la de los Premios Nobel.
Después repasa la historia de los supuestos "conflictos" entre ciencia y religión y plantea algunas preguntas importantes. ¿Por qué el universo parece ordenado, lógico y entendible? ¿Hay que elegir entre Dios y ciencia? ¿La ciencia empírica es la única vía hacia la verdad? ¿Se excluyen el ser racional y ser creyente?
Para Urdiales, Dios no compite con la ciencia ni la ciencia compite con Dios.
Desmontar prejuicios sobre creyentes analfabetos
El autor es claro en su intención: "Mi objetivo básico es intentar desmontar esa opinión muy extendida y que creo no se ajusta a la verdad, consistente en considerar a los creyentes como personas de mentalidad anticuada, poco informados o analfabetos funcionales, supersticiosos, sin objetividad y nada científicos".
Por eso presta mucha atención a las estadísticas sobre científicos.
"Si consideras seriamente la hipótesis de Dios, es una evidencia fuerte, es una realidad, que un gran número de personas aparentemente bien equilibradas, informadas, racionales, de ética indudable e inteligentes han creído y creen en Él y transforman sus vidas por esa razón. El conocido historiador de la ciencia Frederick B. Burnham ha escrito recientemente que la comunidad científica actual está preparada para aceptar la idea de que Dios creó el universo, una hipótesis más respetable hoy, que en cualquier momento de los últimos cien años", detalla el texto. (Burnham murió en 2019).
Hacia el final del libro, proclama: "La ciencia está ligada a la materia, pero defender que sólo existe lo material es ilógico, irracional y anticientífico, no se puede probar en el laboratorio, es una interpretación reduccionista de la realidad, que es falsa".
Y añade: "Somos algo más que nuestros componentes químicos, sabemos que el altruismo, la bondad, la verdad, la belleza o el amor, son reales y no son materiales".
Puedes descargar a continuación ¿Son compatibles la fe, Dios y la ciencia? Creo que sí de Mariano Urdiales Viedma:
La Resurrección es un hecho que recibe numerosos asentimientos históricos: muchos que vieron morir a Cristo murieron por decir que vivía.
Mucha gente -como esta película-espera que Jesús resucitado brille o despida luz... pero los Evangelios no dicen eso
¿Qué vieron los apóstoles, María Magdalena, los caminantes de Emaús y “más de 500 testigos”? Según los evangelios y las cartas de San Pablo, vieron a Jesús resucitado. Y así nació el cristianismo, justo después de la ejecución pública de Cristo.
Los eruditos bíblicos agnósticos, o de religión no cristiana, no creen que Jesús resucitara (básicamente porque se supone que los muertos no resucitan). Pero sí están convencidos de que esos primeros testigos sí creían haberlo visto.
Es decir: algo vieron, algo que les hizo cambiar sus vidas y el mundo, algo que ellos dijeron que era Jesús vivo de nuevo.
“Prácticamente cada estudioso bíblico de Occidente, independientemente de su trasfondo religioso, está de acuerdo en que los primeros seguidores de Jesús creían que Él se les había aparecido vivo. Esto es lo que puso en marcha a la mayor religión del mundo”, escribe en Christianity Today Justin Bass, autor de The Bedrock of Christianity: The Unalterable Facts of Jesus’ Death and Resurrection (El fundamento del cristianismo: los hechos inalterables de la muerte y resurrección de Jesús).
El procónsul cordobés y la fecha indiscutible: 55 d.C.
En el año 55 d.C. San Pablo escribe su primera carta a los Corintios. La fecha de este texto es de las más seguras de la Biblia, ya que se basa en el proconsulado del cordobés Galión (hermano del filósofo Séneca) en Corinto, arqueológicamente datado. En esa carta del año 55, Pablo recita un himno que él había aprendido, probablemente de los apóstoles, en Jerusalén, y que había enseñado a los corintios. Casi con seguridad la gente lo memorizaba con música, como una canción.
“Yo os transmití en primer lugar, lo que también yo recibí:
que Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras;
y que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras;
y que se apareció a Cefas y más tarde a los Doce;
después se apareció a más de 500 hermanos juntos,
la mayoría de los cuales vive todavía, otros han muerto;
después se apareció a Santiago,
más tarde a todos los apóstoles”
(1 Corintios 15, 3-8).
Así, Jesús es crucificado en el año 30 (o 33, según otra posibilidad) y tenemos un texto bien datado de 25 años después hablando de sus apariciones. Recuerde el lector dónde estaba hace 25 años, tres años después de los juegos de Barcelona 92. ¿Cuánto cuesta en 2020 encontrar testigos vivos de lo que pasó en Barcelona 92? Es fácil de hacer.
Pablo dice que él transmite lo que recibió. Muchos expertos consideran que Pablo se convirtió en el año 35 y visitó Jerusalén en el año 38, donde Pedro y los apóstoles le instruyeron. Probablemente fue entonces cuando aprendió de ellos este himno… un himno que enumeraba las apariciones cuando no habían pasado ni 8 años desde la muerte de Jesús. Incluso el uso de la palabra aramea Cefas (en vez de la griega Petros) muestra que el himno probablemente tenía una primera versión en arameo.
No hay un texto similar en la literatura antigua pagana ni judía
“Este catálogo de apariciones de resurrección no tiene paralelo en el Nuevo Testamento, de hecho, ni siquiera en toda la literatura antigua”, detalla Justin Bass. No hay catálogos de apariciones de muertos a personajes antiguos griegos, romanos, judíos o paganos.
No existen textos antiguos que digan “el fantasma de Fulano se apareció a Mengano, tiempo después a Zutano y pasado un mes a 50 testigos más”. Y mucho menos textos que añadan que la mayoría de los testigos aún viven.
Pablo, según Justin Bass, básicamente “está invitando a los miembros de la Iglesia de Corinto a viajar a Jerusalén a hablar con estos testigos, investigar por ellos mismos cómo fue ver al Jesús resucitado. Podemos ver que un testimonio firme de testigos oculares de Jesús resucitado era fácilmente accesible en las décadas después de la resurrección”.
El caso de María Magdalena
En la lista no aparece por su nombre María Magdalena, pero ella sí sale con una relevancia asombrosa en los Evangelios. ¿Por qué los evangelios hablan de María Magdalena? Porque fue testigo de que "algo pasó".
Jesús y la Magdalena (1835), de Alexander Ivanov (Museo Estatal Ruso).
El estudioso agnóstico Bart D. Ehrman escribe en su libro How Jesus Became God que “es significativo que María Magdalena tenga esa prominencia en todas las narraciones de resurrección en los evangelios, cuando ella está prácticamente ausente en el resto del texto evangélico. Sólo se la menciona una vez en todo el Nuevo Testamento en conexión con Jesús en su ministerio público (en Lucas 8,1-3). Y, sin embargo, ella es siempre la primera en anunciar que Jesús ha resucitado. ¿Por qué es así? Una explicación plausible es que también ella tuvo una visión de Jesús tras morir él”.
Ehrman es agnóstico, pero plantea que perfectamente María Magdalena pudo anunciar -y convencer a muchos- que había visto a Cristo resucitado.
Anunciar la resurrección no salía gratis
Anunciar que Cristo había resucitado no era un hobby inocente. Era algo que complicaba mucho la vida, en parte por la persecución violenta de grupos judíos hostiles, en parte por el desprecio de paganos burlones. Pablo, en Atenas tenía cierto éxito entre los filósofos, hasta el momento en que habló de que Cristo resucitó… ahí perdió casi todo su público.
San Pablo en 2 Corintios 11, 23-33, enumera después cosas que ha vivido: ha sido apaleado, encarcelado, lapidado, ha naufragado… todo por anunciar que Cristo resucitó.
La tradición dice que murieron mártires todos los apóstoles, menos Juan (y Judas, se entiende). Anunciar sus visiones del Resucitado no les daba ventajas mundanas, sino persecuciones. Pero perseveraron en ellas.
La incredulidad de Santo Tomás, por Caravaggio, pintado en1602.
¿Qué sabe la ciencia sobre las alucinaciones en grupo?
A menudo hay quien responde que esas visiones fueron “histeria de masas” o “alucinaciones en grupo”. Pero ¿qué sabe la ciencia sobre las “alucinaciones en grupo”?
Justin Bass acude al libro de 2005 Resurrecting Jesus de Dale Allison, que recopila datos sobre estudios científicos acerca de alucinaciones. Los datos en los estudios muestran 4 cosas:
- rara vez se dan alucinaciones en grupos durante un periodo extenso de tiempo
- de hecho, rara vez hay alucinaciones en grupos grandes, de más de 8 personas
- no se conoce ningún caso en que una alucinación haya llevado a nadie a proclamar que un muerto ha resucitado
- la gente no tiene alucinaciones en las que salen sus enemigos (detalle interesante para el caso de San Pablo)
'Resucitando a Jesús', del historiador estadounidense Dale Allison (n. 1955), un experto en los hechos del cristianismo.t&t Clark / Bloomsbury
Parece que el caso de Jesús incumple estas 4 cosas que sabemos sobre las alucinaciones. Dale Allison escribe: “Una persona puede alucinar, pero ¿doce a la vez? ¿Y docenas durante mucho tiempo? Estas preguntas son legítimas, y agitar la varita mágica de la ‘histeria de masa’ no hará que desaparezcan”.
"No sé que pasó, pero algo pasó"
Los textos bíblicos son una evidencia histórica robusta, firme, y muy especial. Ante ella, los historiadores e investigadores agnósticos suelen concluir: “no sé lo que pasó, pero algo pasó”.
Así, por ejemplo, el erudito E.P.Sanders, que en su libro de 1985 Jesús y el judaísmo declaraba ser un "protestante liberal, moderno, secularizado", escribió en The historical figure of Jesus: “Que los seguidores de Jesús, y luego Pablo, tuvieron experiencias de la resurrección es, a mi juicio, un hecho. Qué realidad hizo surgir esas experiencias, no lo sé”.
'La figura histórica de Jesús', del teólogo cristiano E.P. Sanders (1937-2022).Penguin Books
Bass cita también a la estudiosa Paula Fredriksen, que se educó como católica pero luego se hizo judía.
Ella dijo en un documental de la ABC en el año 2000 titulado The search for Jesus: "Sé que, en sus palabras, lo que vieron era a Jesús resucitado. Eso es lo que dicen, y toda la evidencia histórica de que disponemos atestigua su convicción de que eso es lo que vieron. No digo que realmente vieran a Jesús resucitado. No sé lo que vieron, yo no estaba allí. Pero sé, como historiadora, que debieron ver algo".
¿Por qué no hay apariciones más fantasiosas y "esperables"?
Hay quien critica que los testimonios de las apariciones sean “fragmentarios”. Pero, precisamente, que no estén adornados o no sean aún más les da credibilidad. No dan lo que pide “el público”.
El público, la devoción popular, querrían que se apareciese a sus jueces injustos (Pilatos, Caifás) para regañarlos o castigarlos, o a su madre, la Virgen, para consolarla. Pero los evangelios canónicos no recogen nada de eso.
“Después de la resurrección, Jesús se presenta a las mujeres y a los discípulos con su cuerpo transformado, hecho espiritual y partícipe de la gloria del alma: pero sin ninguna característica triunfalista. Jesús se manifiesta con una gran sencillez. Habla de amigo a amigo, con los que se encuentra en las circunstancias ordinarias de la vida terrena. No ha querido enfrentarse a sus adversarios, asumiendo a actitud de vencedor, ni se ha preocupado por mostrarles su 'superioridad', y todavía menos ha querido fulminarlos. Ni siquiera consta que se haya presentado a alguno de ellos. Todo lo que nos dice el Evangelio nos lleva a excluir que se haya aparecido, por ejemplo, a Pilato, que lo había entregado a los sumos sacerdotes para que fuese crucificado (Cfr. Jn 19, 16), o a Caifás, que se había rasgado las vestiduras por la afirmación de su divinidad”.
Las apariciones de Jesús en los Evangelios, reforzadas por la cita de Corintios, sin acumular triunfalismos ni escenografías impactantes, parecen dar más solidez a su credibilidad.
Justin Bass concluye: “incluso desde la perspectiva de los estudiosos más escépticos, el peso del registro histórico testimonia que muchos individuos y grupos creyeron que habían visto a Cristo resucitado. Toda la evidencia de la que disponemos sugiere que su testimonio ocular es fiable y honesto. ¿Por qué no creerles?"
Nuevo libro del autor de «Nuevas evidencias científicas de la existencia de Dios»
Tras el éxito de 'Nuevas evidencias científicas de la existencia de Dios', José Carlos González-Hurtado acaba de publicar 'Las evidencias de que Jesús es Dios' (Roca).
José Carlos González-Hurtado, presidente de EWTN España y elegido uno de los Top 100 Global Board Candidates por The Financial Times, fue profesor en la Universidad Pontificia Comillas, ICADE y el Kellogg Recanati en Tel Aviv.
Nos ha contestado unas preguntas sobre este nuevo título de profunda y documentada apologética.
José Carlos González-Hurtado, 'Las evidencias de que Jesús es Dios'Roca Editorial
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-¿Cómo logra combinar la evidencia histórica y científica en su libro para demostrar la divinidad de Jesús de Nazaret?
-El libro no es un libro de religión ni de teología. Es un libro de divulgación histórica y científica que incluye y analiza los últimos descubrimientos en estos campos y que se refieren a la posible divinidad de Jesucristo.
»Hay mucho mito y desinformación sobre Jesús, parecería que interesada. Se publicitan insinuaciones o simplemente falsedades que parecen tener por objetivo poner en duda lo que cuentan las Escrituras y "diluir" la diivinidad de Jesucristo. En el libro incluyo las últimas investigaciones históricas sobre Jesucristo y sobre los Evangelios.
»El Nuevo testamento es el texto más estudiado de todos los existentes y con grandísima diferencia. Por un lado presento los datos, análisis y conclusiones que confirman la historicidad y fiabilidad de las Escrituras.
»Piensa en esto:
Mucho de lo que sabemos del mundo romano es gracias a los Anales de Tácito, y sin embargo sólo quedan dos manuscritos de ese libro y el primero casi 800 años posterior a su escritura.
El primer manuscrito que tenemos de lo escrito por Platón es de 900 años tras su muerte.
Lo mismo pasa con los textos de otras religiones, del Corán apenas quedan unos cuarenta fragmentos y datados varios siglos después de la muerte de Mahoma;
Los primeros manuscritos budistas, muy pocos, son de la Edad Media, más de 1500 años tras la muerte de Buda...
Y sin embargo de los Evangelios hay más de 25.000 manuscritos, de ellos casi 6.000 en griego y los primeros textos que se conservan son del siglo I. Son contemporáneos de Jesús.
-¿Qué fuentes históricas y científicas considera más relevantes para apoyar su tesis?
-La existencia de tantas fuentes, tan antiguas y todas consistentes resulta extraordinaria. Si alguien quiere ver en ello un milagro va a ser dificil rebatirle.
»Presento también posiblemente el catálogo más exhaustivo de fuentes no cristianas y muchas veces hostiles al cristianismo que confirman sin embargo muchas de las creencias cristianas: que Jesucristo existió, nació de una Virgen, murió crucificado, sus seguidores creían que era Dios, proclamaron que había resucitado... y casi todos murieron por anunciar todo ello, por lo que necesariamente "se lo creían".
»Otra parte se dedica a las profecías. Hay más de doscientas profecías dedicadas al Mesías que habrá de venir en el Antiguo Testamento. Reconozco que a mí es una de las evidencias que más me conmueve. Profetas que escribieron entre 800 y 400 años antes del nacimiento de Jesucristo predijeron dónde nacería, y cuándo, y de quién, y cómo moriría y otras docenas de detalles que se cumplen en la vida de Jesús y que Él no pudo cabalmente forzar. Presento la probabilidad de que esos eventos hayan ocurrido de forma puramente aleatoria en la vida de algún individuo. Simplemente no es posible.
»En otra parte el libro presenta los hallazgos arqueológicos que uno a uno van confirmando lo que dicen las Escrituras: el Osario de Caifás; la piedra de Poncio Pilatos; la aparición de ciudades que en algún momento se dudó de su existencia como Cafarnaún o Betsaida, algunas muy recientes; la piscina de Siloé, el amuleto cristiano encontrado en Frankfurt, los mosaicos de Megido... y muchos más .
»También hay una parte dedicada a los milagros eucarísticos, con todos los detalles de cada uno de los que ya han sido analizados por la ciencia y la conclusión inequívoca de ésta confirmando que no existe explicación científica para esos sucesos. Pan que se imbrica con tejido cardíaco vivo y que mana sangre de tipo AB, con glóbulos blancos vivos... no existe forma de entender eso desde la ciencia. No es ciencia-ficción, es una realidad cuyos ejemplos existen actualmente. El libro explica los análisis y los tests que se han hecho y las conclusiones.
»También hay una parte dedicada a los paños que confirman la muerte y resurrección de Jesús. Un capítulo dedicado a los últimos descubrimientos relacionados con la Sábana Santa, con el Sudario de Oviedo y la Túnica Sagrada de Argenteuil.
»El libro es deliberadamente ambicioso puesto que pretende presentar y contestar todas las posibles objeciones en contra de la afirmación "Jesucristo es Dios, tal y como Él mismo afirmó". Tras su lectura usted podrá pensar que Jesucristo no es Dios, pero ya no será por falta de evidencias.
-En su libro, usted plantea el "pentálema" sobre Jesús, cinco posibles explicaciones sobre quién fue realmente. ¿Podría profundizar un poco más en cada una de estas explicaciones y por qué considera que solo una de ellas se sostiene en pie?
-Jesucristo es el único fundador de una religión que se manifiesta como Dios. No lo dijo así Moisés, ni Buda, ni Lao Tse, Mahoma, John Smith ni ningún otro.
»Por eso sólo hay dos alternativas o Jesucristo es Dios o no lo es, no hay término medio. Si lo es y usted no lo reconoce como tal sería un error mayúsculo, enorme, posiblemente el mayor que se pudiera cometer pero si no lo es y usted lo considera así, tampoco sería pequeña la equivocación. No elegir puede ser una opción temporal pero perpetuada se convierte en el peor de los desaciertos.
»Las alternativas por tanto son :
Por un lado Jesús es Dios, el Mesías...
y por otro lado : Jesús no existió (es un mito);
o bien Jesús sí existió pero no dijo lo que creemos que dijo (es una manipulación);
o bien sí existió y dijo lo que creemos que dijo pero no se creía lo que decía (un mentiroso)
o bien no sabía lo que decía (un maníaco, un loco).
»No hay más alternativas y además son excluyentes entre sí. En el libro voy analizando una a una esas opciones y los argumentos a favor y en contra de cada una para llegar a la única posible.
-Usted destaca la Resurrección como un hecho central en la demostración de la divinidad de Jesús. ¿Qué argumentos presenta en su libro para defender la historicidad de la Resurrección y por qué la considera tan importante en este contexto?
-San Pablo nos recuerda que "Si Cristo no ha resucitado nuestra fe no tiene sentido". Si hay algo fundamental en lo que creen los cristianos es en la resurrección de Jesucristo y en las implicaciones que tiene para ellos mismos. Y esa noticia y la promesa que conlleva para cada uno de nosotros hacen al cristianismo especial entre todas las religiones.
»Hay más diferencias, pero una sustancial es que mientras que los huesos de Buda, Mahoma, Confucio, Lao Tse, Moisés y otros fundadores de religiones reposan en la tierra, los cristianos creen que Jesucristo no está en aquella tumba en donde lo pusieron después de su crucifixión.
»El libro expone en primer lugar los textos de los Evangelios para remover las posibles objeciones de aquellos que piensan que hay discrepancias en los relatos de la Resurrección. Después se presentan los textos históricos cristianos y no cristianos que mencionan esa creencia. Posteriormente se da cuenta de las doce apariciones de Jesús resucitado, de los testimonios de ello y el hecho de la tumba vacía y finalmente se exponen todas las posibles alternativas para esos sucesos. Todas las teorías posibles, todos los argumentos y se deja al lector que llegue a la misma conclusión que cualquiera llegaría a la vista de los datos.
-¿Qué objeciones o críticas espera recibir de parte de los lectores o críticos y cómo las aborda en su libro? ¿Cómo responde a aquellos que podrían cuestionar la fiabilidad de los Evangelios o la interpretación de las evidencias históricas y científicas?
-El libro tiene más de mil notas al pie. He estudiado miles de artículos, libros y documentos, posiblemente todo lo que se ha escrito sobre los últimos descubrimientos arqueológicos, históricos y científicos. Los últimos análisis de los manuscritos y de sus textos con las más avanzadas técnicas. Al final los datos son los que son.
»En el siglo XVIII florecieron los "intelectuales" (dicho sea entre comillas) pretenciosamente escépticos y aunque su ateísmo realmente era sectario y apriorístico se puede pensar como excusa que no sabían entonces lo que sabemos hoy. Ese pretexto no existe hoy. Los avances de la ciencia y los descubrimientos históricos van haciendo cada vez más dificil sostener una postura descreída.
»También presento en el libro un capítulo sobre "la psicología del ateísmo" y algunos estudios recientes que concluyen que "las mayores barreras para creer en Dios no son racionales sino en un sentido general puedan llamarse psicológicas".
»El ateísmo no es racional y en algunas ocasiones los críticos que profesan esa "religión en negativo" defienden sus dogmas sin atender a razones, pero la conclusión es que a la vista de las evidencias científicas, lo único razonable es creer que un Dios Creador existe, y teniendo en cuenta las evidencias históricas, arqueológicas y científicas, lo más razonable es creer que Jesucristo es Dios.
-¿Qué implicaciones personales y sociales cree que tiene reconocer a Jesucristo como Dios? ¿Cómo espera que su libro influya en la fe y la reflexión personal de los lectores, especialmente en estos tiempos de escepticismo y dudas?
-El libro está escrito para todos los cristianos y para todos los que no lo son y buscan de manera sincera la verdad y desean ser felices.
»Para mi sorpresa y alegría, desde que se publicó el libro anterior Nuevas evidencias científicas de la existencia de Dios hace un par de años, no hay semana en que no reciba un mensaje de alguien que a la vista de los argumentos científicos y lógicos ha decidido dejar la oscura y triste fe del ateismo. Doy gracias a Dios inmensamente por haber usado como instrumento el libro a fin de que el Espíritu Santo obre en esas almas.
»El hombre siempre está en busca de Dios. El ser humano es naturalmente teísta, por ello el escepticismo es una especie de censura autoimpuesta que impide que demos asentimiento a una realidad (la existencia de Dios) de la que la naturaleza nos proporciona pruebas diarias. Sólo con un ejercicio de voluntad y obviando el entendimiento podemos negar esa realidad. Por eso cuando se libera el mecanismo que tiene a las inteligencias aherrojadas a la ideología atea, la persona experimenta una liberación y una felicidad contagiosa.
»Escapar del escepticismo es posible pero a veces -sobre todo en personas mayores- la costumbre, la soberbia, el "qué dirán" se interponen y se produce lo que yo llamo "ateísmo de las fisuras". Las evidencias van acabando uno a uno con los argumentos de los descreídos y a pesar de ello observas que el escéptico busca desesperadamente otra rendija por la que poder seguir siéndolo. Con el libro quiero rellenar esas fisuras para que el escepticismo no tenga por dónde escapar.
»El objetivo final, la razón última de este libro es contribuir a avanzar la Verdad y que con ello muchos sean felices en esta vida y siéndolo que también lo sean en la otra.