sábado, 28 de marzo de 2015

5 armas para vencer la masturbación

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Lamentablemente su práctica es bastante extendida entre muchachos y muchachas, es uno de los principales problemas que enfrentan los jóvenes cristianos.

Sepa, antes que nada, que la masturbación no es un indicio de trastorno de personalidad o de un problema mental. Es un problema muy antiguo en la humanidad; ya el Libro de los Muertos, de los egipcios la condenaba hacia el año 1550 a. C. Para el código moral de los antiguos judíos era considerada un pecado grave.

Me he encontrado con hombres casados que han continuado masturbándose, aunque tuvieran una vida sexual regular con la esposa. Esto muestra que el vicio de la juventud ha continuado y perjudica al matrimonio. Vale la pena luchar denodadamente porque estás luchando en favor de tu futuro matrimonio santo, si esa es tu vocación.

Aunque las clases o libros de “educación sexual” muchas veces enseñen que la masturbación es normal, y hasta necesaria, en realidad va en contra de la naturaleza y la ley de Dios.

Desafortunadamente en esas clases y en los libros sobre el tema, se aconseja a los alumnos que no tengan sentimientos de culpa, angustia o ansiedad, y enseñan que no es perjudicial para la salud. Esto no es verdad; muchos médicos afirman que la masturbación es perjudicial para el joven tanto física como psicológicamente ya que el cuerpo necesita desarrollar el ritmo natural. La polución nocturna involuntaria es signo para el muchacho que has respetado tu cuerpo - necesita los espermas  para su desarrollo - y que estás ganando la batalla. Las chicas se vuelven insensibles para los estímulos delicados que forman parte de un matrimonio feliz.

La Iglesia enseña que es un acto desordenado. Aunque es defendida por muchos como “algo normal”, la Iglesia dice que no: “Tanto el Magisterio de la Iglesia, de acuerdo con una tradición constante, como el sentido moral de los fieles, han afirmado sin ninguna duda que la masturbación es un acto intrínseca y gravemente desordenado. El uso deliberado de la facultad sexual fuera de las relaciones conyugales normales contradice a su finalidad”. (CIC §2352).

Para luchar contra la masturbación es necesario adoptar varias actitudes:

1. Ten calma frente al problema

No eres ningún desequilibrado sexual, ni impuro, ni una prostituta en potencia. No eres una aberración porque te masturbas.

2. Corta todos los estimulantes del vicio

Desecha todas las revistas pornográficas, libros y películas eróticas que acostumbrabas ver. Y no te quedes mirando el cuerpo de las muchachas o los muchachos alimentando tu mente con deseos eróticos.

Deja de ver programas de TV o páginas en Internet que cada vez más echan pólvora en tu sangre. La TV y el Internet son hoy uno de los peores venenos para un joven que lucha contra la masturbación.

3. Haz un buen uso de tus horas libres

Aprovecha el tiempo para leer un buen libro, practicar deporte, salir con los amigos, caminar, etc. No te quedes sin hacer nada, especialmente en la cama, pues “mente vacía, oficina del diablo”.

4. No te desanimes ni desesperes nunca

Lucha diariamente contra la masturbación, pero si caes, levántate enseguida, pide perdón a Dios, de inmediato, y retoma el propósito de no pecar. No pises tu alma contentándote.

Di: “Está bien, me equivoqué, me caí, acepto mi falta humildemente, porque soy débil, voy a lograr, con la ayuda de Dios, superar esto. Con la gracia de Dios continuaré luchando hasta librarme definitivamente, incluso si caigo millones de veces, no desistiré y no me desesperaré”. Muchas veces Dios tiene que curar primero vicios peores como tu orgullo, tu odio, tu egoísmo profundo, tu....,  etc. 

Dios ama al joven, nuestra lucha contra el pecado; nuestra victoria frente a éste, es más importante nuestra perseverancia en la lucha que propiamente la victoria completa. La perseverancia es un signo de que amas a Dios.

5. Alimenta tu alma con la oración, la palabra de Dios y los sacramentos de la Iglesia

Hay un dicho que dice: “Mosca no se sienta en plato caliente”.

Si quieres mantener tu alma cálida con el calor del Espíritu Santo, las moscas de la tentación no te perturbarán. Pero si el plato se enfría…

Tras una caída en el área sexual, siempre queda claro que faltó vigilancia y oración para no pecar. Muchas veces abusamos de nuestra debilidad y nos exponemos al peligro… y caemos. Hay los que se dicen: "Ya fallé, entonces puedo repetirlo después me esforzaré de nuevo".  Alguien sube  una pendiente, resbala hacia abajo y en seguida  retoma el esfuerzo de subir, ¿no te parece que está más cerca a la cima que aquel que deja resbalarse hacia el fondo?

No tengas vergüenza de confesarte una y otra vez porque el sacramento no solamente te perdona los pecados y te permite nuevamente recibir la santa comunión, el alimento de los fuertes, también te regala fuerzas adicionales para luchar contra los pecados confesados.

Existe otro proverbio que dice: “La ocasión hace al ladrón” o “quien ama el peligro, en él perece”.

En realidad, hemos de pedir perdón a Dios más porque no vigilamos y no oramos, que por caer propiamente. 

Ha de ser un gran estímulo la palabra de San Pablo: " ¿O no saben que su cuerpo es santuario del Espíritu Santo, que está en ustedes y han recibido de Dios, y que no se pertenecen. ¡Habéis sido bien comprados! [Se refiere a la sangre de Cristo precio de nuestra salvación] Glorificad, por tanto, a Dios en su cuerpo " (1 Cor 6, 19-20).

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