¿Por qué tantos jóvenes viven con ansiedad, inseguridad y
miedo al futuro? Para Mons. José Ignacio Munilla, la respuesta está en una
sociedad que ha puesto la mirada de los demás por encima de Dios y de la propia
identidad.
El Obispo de Orihuela-Alicante participó en el episodio 16
de Rebeldes Podcast, el espacio conducido por el Padre Ignacio
Amorós y Fray Marcos Rodríguez, donde compartió una profunda reflexión sobre la
crisis espiritual y antropológica que atraviesa la juventud actual en la era
digital.
“Fundamos nuestra autoestima en la mirada ajena”
Durante la conversación, Mons. Munilla explicó que el
principal problema de las redes sociales no es simplemente tecnológico, sino
espiritual.
“Nuestro mayor problema en redes sociales es que estamos
sustituyendo la presencia de Dios por la mirada de los demás”.
Según el prelado, muchas personas terminan construyendo su
autoestima únicamente a partir de cómo son percibidas por los demás, lo que
genera inseguridad y falta de autenticidad.
“Estamos fundando nuestra autoestima en cómo somos
percibidos por los demás (...) es muy fácil que termines actuando sin
autenticidad porque quieres ser aceptado”.
Para el obispo, esta necesidad constante de aprobación
termina vaciando el interior de la persona y provocando una incapacidad para
afrontar el futuro. Mons. Munilla explica que si el hombre no tiene una
"visión vocacionada de la vida" donde el futuro se descubre de la
mano de Dios, vive en angustia.
“Si yo tengo que inventar mi futuro en vez de descubrirlo, es una angustia (...) porque en realidad estoy jugando a ser Dios”.
De Prometeo a Narciso
El prelado también explicó cómo, en su opinión, la cultura
actual ha pasado de una actitud de soberbia a una profunda fragilidad interior.
Utilizando figuras de la mitología griega, afirmó que antes
predominaba la imagen de Prometeo —el hombre que desafía a Dios y decide por sí
mismo el bien y el mal—, mientras que hoy domina la figura de Narciso,
obsesionado consigo mismo y con la mirada ajena.
“El narcisismo es la imagen de alguien que no hace más
que mirarse a sí mismo (...) me miro con los demás y siento envidia (...) hemos
pasado de esa imagen autosuficiente y soberbia a alguien roto interiormente” .
Asimismo, advirtió que esta crisis se desarrolla en medio de
lo que llamó una “dictadura del relativismo”, donde se censura lo que no es
políticamente correcto.
“Ya no peleamos solo contra ideologías, sino contra la
pérdida de nuestra propia naturaleza humana”.
Un testimonio marcado por el sufrimiento
Durante el podcast, Mons. Munilla también recordó sus
primeros años como sacerdote en Zumárraga (España), en plena crisis de la
heroína y el SIDA en los años 90. Relató que acompañó espiritualmente a más de
un centenar de jóvenes vinculados al Proyecto Hombre, muchos de los cuales
fallecieron a causa de las adicciones y la enfermedad.
“Llegado un momento como ese, no caben tonterías, no cabe
dar esperanzas vanas”.
El obispo recordó especialmente el caso de un joven enfermo
de SIDA que, tras el funeral de su hermano, le preguntó directamente: “¿Ya
tienes pensado lo que vas a predicar en mi funeral?”
A partir de estas experiencias, Mons. Munilla afirmó que
comprendió con mayor profundidad el verdadero sentido de la vida y de la
libertad interior.
“Esos chicos sabían perfectamente que se iban a morir.
Pero era muy importante explicarles que no es lo mismo morir de una manera que
de otra. No es lo mismo morir estando enganchado a la droga que siendo libre.
No es lo mismo morir habiendo dado todos los disgustos a mi familia, que
habiendo dado alegría a mis padres por ver como yo he luchado por volver a
nacer de nuevo”.
Para el prelado, el mensaje es claro:
“Morir en gracia de Dios, ir al cielo, al final es el
éxito de esta vida”.
“Ser santo y ser feliz es lo mismo”
En la parte final de la entrevista, Mons. Munilla invitó a
romper la falsa idea de que la santidad y la felicidad son caminos distintos.
“Decir que Dios te quiere santo y que Dios te quiere feliz es lo mismo. Ser santo es visto desde Dios y ser feliz es visto desde ti. Cuando tú entiendes que no hay dos vías, la felicidad humana o la santidad, sino que es una sola, ese día cambia tu cosmovisión de las cosas. Mientras pienses que son dos caminos, tienes un problema”.
Para el obispo, la verdadera felicidad no consiste en una
vida sin sufrimiento, sino en aprender a abrazar la cruz junto a Cristo.
“No creo en una felicidad ‘happy’. Yo creo que la
felicidad consiste en abrazar la cruz y ver que es gloriosa”.
Harumi Suzuki, churchpop
Vea también Redes sociales: Una cultura de Encuentro adicional para EVANGELIZAR

No hay comentarios:
Publicar un comentario