San Gregorio Magno inició la evangelización de Inglaterra, aunque él mismo no llegó a viajar hasta allí, pero una frase indica por qué envió una misión en 597.
San Gregorio Magno fue papa a finales del siglo VI y
principios del VII, y fue quien inició la cristianización de la Britania
anglosajona. Envió a la isla una misión dirigida por San Agustín de Canterbury,
apoyando él mismo esta labor desde Roma.
Los ángeles del mercado
Es uno de los acontecimientos más famosos de la historia de
la Iglesia. El futuro papa Gregorio pasaba por el mercado de Roma y vio a unos
niños expuestos a la venta. Tenían la piel clara, el pelo rubio y una belleza
inusitada en Italia. Le preguntó al comerciante quiénes eran. Se enteró de que
eran ingleses de la Britania pagana.
Se dice que Gregorio respondió: «Non Angli, sed angeli» —«No
son ingleses, sino ángeles»—. Añadió de inmediato que, puesto que parecían
ángeles, debían convertirse en coherederos del cielo.
La historia en sí procede de biografías posteriores del
santo y no es una transcripción literal del encuentro. Sin embargo, refleja
bien lo que ocurrió después. Su compasión se convirtió en un plan concreto.
¿Amigos
en el cielo? San Gregorio Magno nos revela un poco
Misión desde Roma, trabajo in situ
Cuando Gregorio se convirtió en obispo de Roma a finales del
siglo VI, no se olvidó de los pueblos del norte. Como no podía emprender el
viaje él mismo, en el año 597 envió al prior de su monasterio —Agustín— junto
con un grupo de monjes.
Hay que mantener la precisión histórica. Decir que Gregorio
«bautizó a Gran Bretaña» personalmente es una simplificación. El Papa fue el
artífice de toda la empresa: daba instrucciones, apoyaba económicamente la
expedición y escribía cartas a los gobernantes locales. Sin embargo, el trabajo
directo sobre el terreno lo llevó a cabo Agustín, conocido hoy como Agustín de
Canterbury.
Los monjes desembarcaron en Kent y rápidamente se ganaron la
simpatía del rey Ethelbert, cuya esposa ya era cristiana. Fue allí donde se
crearon las primeras estructuras de la Iglesia en las Islas.
Una frase
La decisión de Gregorio tuvo consecuencias enormes. Gran
Bretaña, que tras la marcha de los romanos se había convertido en un mosaico
pagano de reinos enfrentados, entró a formar parte del círculo de la cultura
latina y cristiana de Europa.
La preocupación por el destino de las personas con las que
uno se cruza y una réplica acertada pueden cambiar la historia de toda una
nación. Si no hubiera sido por la sensibilidad de aquel monje romano en el
mercado, la historia de Inglaterra podría haber tomado un rumbo completamente
diferente.
San
Gregorio Magno, el papa que llevó esperanza a un siglo apocalíptico
Dariusz Dudek, Aleteia
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