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miércoles, 27 de mayo de 2026

San Felipe Neri te da la receta para vivir en alegría

San Felipe Neri

Todos los santos se caracterizan por llevar el amor y la alegría de Cristo a quienes los rodean... y un santo muy alegre es san Felipe Neri, ¡conócelo!

San Felipe Neri es conocido por ser el "santo de la alegría" por manifestar una actitud alegre y positiva siempre, incluso en las adversidades. De tal manera que propiciaba esa felicidad a los corazones de la gente con quienes convivía. 

Este piadoso y santo sacerdote vivió con alegría incluso en la enfermedad. Cuando su médico le dijo "nunca lo había visto tan feliz" él respondió: "Me alegré cuando me dijeron vayamos a la casa del Señor". 

Por ello, te presentamos estas maravillosas herramientas que te ayudarán a ver la vida con alegría y, sobre todo, a compartirla con los demás como lo hacía san Felipe. Dicen las escrituras: "La boca habla de lo que hay en el corazón" (Mt 15, 18-19). 

happy friends

1Dios lo es todo

El gozo y la alegría de san Felipe nacen del fuerte amor por Cristo, pues Él es la fuente de vida inagotable, por lo tanto, también de alegría. Muchos se preguntan, ¿por qué los santos eran alegres aún en las adversidades? Y la respuesta la tiene este santo: "La alegría es el signo de un corazón que ama sinceramente a Dios".

Este sacerdote se deleitaba diariamente en el amor eterno de Dios, constantemente lo alababa y daba gracias a Él por cada situación y persona que le ponía en el camino.

Si quieres empezar a ver las cosas con entusiasmo y sobre todo a vivir una verdadera alegría cristiana, empieza a confiarle a Dios cada situación y cada día. 

2Las amistades

San Felipe, siempre estaba rodeado de gente y, por supuesto, aconsejaba tener buenas amistades porque estas te llevan al cielo. De esta forma es que logró entablar buenas relaciones, de las que sacaba el mayor provecho, compartiendo con ellas y transmitiéndoles la fe y el amor de Cristo. 

3El servicio y la caridad

Es cierto que hay más felicidad en el dar que en el tener y este santo nunca se mostró ajeno a ello. Realizaba obras de caridad y también organizaba a las personas para ir a visitar a los enfermos o a los más necesitados. Dedicaba su tiempo a cada persona que lo necesitara y no se lo pensaba dos veces, pues en la ayuda está el gozo.

4El poder de la risa y el humor

Según estudios, una persona que ríe libera endorfinas, dopamina y adrenalina, por lo que la risa ayuda a combatir el estrés y la ansiedad, convirtiéndose así en un buen aliado para mantenerte con actitud positiva. 

San Felipe Neri era el alma de la fiesta; a cualquier lugar donde llegaba lo seguían por su buen humor. Pasar tiempo con él era pasar un tiempo agradable y alegre. 

San Felipe Neri nos enseña que la santidad y la alegría pueden ir de la mano, y que una vida cristiana vivida con amor y buen humor puede ser una poderosa fuerza de atracción hacia la fe. Su ejemplo y sus consejos siguen siendo relevantes y pueden inspirarnos a vivir con más alegría y gratitud en nuestra vida diaria.

Karen Hutch, Aleteia

Vea también     La alegría de anunciar el Evangelio
- Papa Benedicto XIV



miércoles, 24 de septiembre de 2025

7 claves de la alegría cristiana: nunca aburre, no imita, es un regalo... y nos ayuda a evangelizar

El profesor Peter Kreeft acaba de publicar El misterio de la alegría (Ignatius)

Cuando el amor falla, la alegría falla, pues siempre hay algo de alegría en el amor.


Peter Kreeft es profesor de Filosofía en el Boston College (EE.UU) y uno de los autores católicos más influyentes de nuestro tiempo. Con más de 100 libros en su haber, su obra constituye un contrapeso significativo al materialismo secular y la atmósfera nihilista que impregna gran parte del discurso social y político actual.

Acaba de publicar El misterio de la alegría (Ignatius), que describe las actitudes que uno puede adoptar para disfrutar plenamente de los beneficios de la alegría cristiana.

Como explica Kreeft, "para el creyente, la alegría es mucho más que la satisfacción, la felicidad o la ausencia de dolor y el sufrimiento". En el sentido cristiano, la alegría no es solo un sentimiento o un buen humor.  

El portal National Catholic Register ha enumerado siete particularidades de la auténtica alegría cristiana:

1. A diferencia de la felicidad, la alegría nunca aburre porque siempre es una sorpresa. No es mera satisfacción de nuestros deseos. No es algo planeado. Es un regalo, una gracia.

2. Nuestra alegría incluye la cruz. Cristo nos pide que compartamos su cruz con Él, como Simón de Cirene; que compartamos el acto de cargarla. No se trata de una mera imitación, sino de una verdadera participación. La alegría que Cristo experimentó en su pasión fue la certeza de que sus obras salvaban del infierno a sus hijos y les abrían la alegría del cielo.

3. La esencia de la alegría es "hágase tu voluntad", no "hágase la mía". El poder que produce el gozo, como las abejas producen miel, no son los sentimientos, sino la voluntad. El cielo es donde se hace la voluntad de Dios

4. Cuando el amor falla, la alegría falla, pues siempre hay algo de alegría en el amor, por grandes que sean las dificultades y los sufrimientos. Los cristianos sin alegría no hacen conversos

De hecho, los romanos se impresionaban mucho más por la alegría que veían en los cristianos que por sus ideas o creencias. Veían que los cristianos eran los únicos que arriesgaban sus vidas para atender a las víctimas de la peste y sonreían al hacerlo. Perdonaban a sus enemigos y cantaban himnos mientras eran devorados por los leones.

5. Como nuestras penas particulares están definidas por una alegría mayor, eso significa que la alegría, no la tristeza, es el gran misterio. Entendemos qué es la tristeza, pero no entendemos qué es la alegría. Cuanto mayor es la tristeza, más clara es la causa; cuanto mayor es la alegría, más misteriosa es la causa. 

6. La Iglesia crece con fuerza en África, en China e incluso en países musulmanes... porque encuentra alegría en medio de las persecuciones, la pobreza y las presiones políticas

Mientras que en Occidente, tenemos mucha más libertad y seguridad, pero tenemos muchas menos conversiones, menos santos, menos mártires y menos milagrosión son una advertencia de que también existe el infierno). La alegría es un don de Dios; de hecho, es el don de sí mismo

Buscamos la alegría porque fuimos diseñados para ella y creados por la alegría divina, a pesar de haber caído de nuestra naturaleza original y de nuestra relación con Dios. La alegría es la plenitud del yo, y ésta solo se logra mediante lo que aparentemente es su opuesto: la pérdida del yo, la entrega voluntaria a los demás, a imitación de Cristo.

ReL

Vea también    ¿Cómo evangelizar?


sábado, 1 de febrero de 2020

¿Ya no tienes ganas de rezar? Lee esto

Muchos abandonan la oración cuando se vuelve difícil de hacer o porque sienten que la oración es inútil, y terminan pensando erróneamente  que han perdido
la alegría de ser cristianos
UPSET WOMAN

La alegría es cristiana porque es, junto con la paz, el fruto de la caridad. Quien vive de Dios y en Dios, quien se alimenta de la Eucaristía y del perdón, y sobre todo quien lo autentifica, amando a los demás como Jesús los amó, está siempre alegre de haber encontrado al Señor y de no estar separado de Él.
Sin embargo, la alegría no siempre va acompañada de placer. El placer es la alegría sensible de los sentimientos, de las pasiones, del cuerpo.
Es el florecimiento del gozo del alma, pero la vida impone otras leyes que no son el placer continuo. Muchos hacen las cosas sólo si le complace. Si llegan las pruebas, las tentaciones o la simple erosión de los días, el placer se disminuye y a veces se extingue. Este es a veces el caso de la oración.

La trampa del diablo

Puede ser que ayer rezar fuera fácil para nosotros. Nos transportaba, nos conducía. Y que hoy rezar sea difícil para nosotros.
Ya no nos transporta y, sobre todo, “no nos aporta nada”. Pero si sentimos que hemos perdido el gozo de ser cristianos, es un error.
Simplemente hemos confundido el placer sensible con la alegría del alma. Si dejamos de rezar hasta que vuelva el placer, ¿qué sentido tiene?
Esto se puede encontrar incluso entre aquellos que se toman en serio su vida de oración, incluyendo a las personas consagradas: cuando no tengo ganas de rezar, no rezo.
Todos los pretextos del mundo se emplean entonces para apoyar esta actitud. Es una trampa, inventada por un pequeño diablo.
Detrás de la defensa habitual: “Es nuestra generación, somos frágiles, etc.”, está la tentación de la acedia, que es de todas las generaciones.
La acedia es la resignación voluntaria, sostenida y por tanto pecaminosa ante la urgencia de la oración. Es la tentación de los espirituales.
La oración es la cita del alma con Dios, que siempre acude a ella. ¿Acaso vendremos sólo cuando nos apetezca? Esto no sólo es notablemente grosero, sino que es sobre todo un error: sólo Dios puede darnos la alegría cuando más la necesitamos.

Por fray Thierry-Dominique Humbrech, Edifa - Aleteia