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sábado, 9 de mayo de 2026

Evangelio del día - Sábado 5a. Semana de Pascua

 


Libro de los Hechos de los Apóstoles 16,1-10.

Pablo llegó luego a Derbe y más tarde a Listra, donde había un discípulo llamado Timoteo, hijo de una judía convertida a la fe y de padre pagano.
Timoteo gozaba de buena fama entre los hermanos de Listra y de Iconio.
Pablo quería llevarlo consigo, y por eso lo hizo circuncidar en consideración a los judíos que había allí, ya que todo el mundo sabía que su padre era pagano.
Por las ciudades donde pasaban, transmitían las decisiones tomadas en Jerusalén por los Apóstoles y los presbíteros, recomendando que las observaran.
Así, las Iglesias se consolidaban en la fe, y su número crecía día tras día.
Como el Espíritu Santo les había impedido anunciar la Palabra en la provincia de Asia, atravesaron Frigia y la región de Galacia.
Cuando llegaron a los límites de Misia, trataron de entrar en Bitinia, pero el Espíritu de Jesús no se lo permitió.
Pasaron entonces por Misia y descendieron a Tróade.
Durante la noche, Pablo tuvo una visión. Vio a un macedonio de pie, que le rogaba: "Ven hasta Macedonia y ayúdanos".
Apenas tuvo esa visión, tratamos de partir para Macedonia, convencidos de que Dios nos llamaba para que la evangelizáramos.


Salmo 100(99),1-2.3.5.

Aclame al Señor toda la tierra.

Aclame al Señor toda la tierra,
sirvan al Señor con alegría,
lleguen hasta él con cantos jubilosos.

Reconozcan que el Señor es Dios:
él nos hizo y a él pertenecemos;
somos su pueblo y ovejas de su rebaño.

¡Qué bueno es el Señor!
Su misericordia permanece para siempre,
y su fidelidad por todas las generaciones.


Evangelio según San Juan 15,18-21.

Jesús dijo a sus discípulos:
«Si el mundo los odia, sepan que antes me ha odiado a mí.
Si ustedes fueran del mundo, el mundo los amaría como cosa suya. Pero como no son del mundo, sino que yo los elegí y los saqué de él, el mundo los odia.
Acuérdense de lo que les dije: el servidor no es más grande que su señor. Si me persiguieron a mí, también los perseguirán a ustedes; si fueron fieles a mi palabra, también serán fieles a la de ustedes.
Pero los tratarán así a causa de mi Nombre, porque no conocen al que me envió.»


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

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Bulle

Orígenes (c. 185-253)
presbítero y teólogo
Exhortación al martirio, 41-42


«Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a mi antes que a vosotros»

Sí, pasando de la increencia a la fe, hemos «pasado de la muerte a la vida» (Jn 5,24) no debemos, pues, extrañarnos de que el mundo nos odie. Porque todos aquellos que no han pasado de la muerte a la vida, sino que permanecen en la muerte, no pueden amar a aquellos que han pasado de la morada tenebrosa de la muerte... a los «edificios hechos de piedras vivientes»(1P 2,5) donde reina la luz de la vida...
    Para nosotros, los cristianos, ha llegado el tiempo de gloriarnos, porque se nos dice: «Nosotros nos gloriamos en las tribulaciones, porque sabemos que la tribulación  engendra la paciencia, la paciencia la virtud probada, la virtud probada engendra esperanza, y la esperanza no falla porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo» (Rm, 5, 3-5)...
    «De la misma manera que participamos ampliamente en los sufrimientos de Cristo, igualmente, por Cristo, rebosamos de consuelo» (2Co 1,5). Acojamos, pues, con gran fervor los sufrimientos de Cristo; que nos sean concedidos en abundancia si es que queremos ser abundantemente consolados, porque «todos los que lloran serán consolados» (Mt 5,5)... Los que participen de los sufrimientos participarán también de la consolación en proporción a los sufrimientos que les hacen participar de Cristo. Aprendedlo del apóstol que ha dicho confiado: «Sabemos que si sois compañeros en el sufrir también lo sois en la consolación» (2Co 1,7).
(EDD)

Reflexión sobre el cuadro

En nuestra época, cada vez somos más conscientes de los cristianos que sufren por su fe, especialmente en zonas de Oriente Próximo y Extremo Oriente, donde algunos han pagado el precio más alto antes que renunciar a su fe en Cristo. En la lectura del Evangelio de hoy, Jesús habla a sus discípulos la noche antes de su crucifixión. No les oculta la verdad: si el mundo le ha rechazado, puede que también les rechace a ellos. Aquí, el “mundo” no es la creación misma, sino aquellos que se apartan de la luz de Cristo y se resisten a su mensaje. La palabra ‘mundo’ aquí es una abreviatura de los que han dicho ‘no’ a Jesús. Son palabras que dan que pensar. Seguir a Cristo no siempre es un camino fácil.

Puede que no nos enfrentemos al mismo tipo de persecución en nuestra parte del mundo, aquí en Occidente, pero sabemos cómo pueden introducirse formas sutiles de resistencia secular. Puede haber una presión silenciosa para permanecer en silencio, para mantener la fe en privado, para evitar destacar. A veces, podemos sentirnos indecisos, incluso intimidados, en una cultura que puede sentirse incómoda con la fe. Y, sin embargo, cuando volvemos a los Hechos de los Apóstoles que hemos estado leyendo en las últimas semanas, vemos algo extraordinario: los primeros cristianos, a pesar de la oposición, hablaban y vivían con un coraje extraordinario. Su fuerza no procedía de ellos mismos, sino del Espíritu Santo. Ese mismo Espíritu se nos da a nosotros. Y sólo abriéndonos a Él nuestra fe puede crecer en valentía, confianza tranquila y testimonio gozoso.

El antiguo filósofo Aristóteles hablaba maravillosamente del valor, describiéndolo como la virtud que se interpone entre el miedo y la temeridad. Para él, el verdadero valor no era la ausencia de miedo, sino la capacidad de actuar correctamente a pesar del miedo. El valor, decía, es mantenerse firme en lo que es bueno, incluso cuando es difícil. La valentía, por tanto, no es ruidosa ni dramática; a menudo es silenciosa, firme y fiel. Es la fuerza para permanecer fiel cuando sería más fácil dar un paso atrás.

En esta poderosa pintura de John Everett Millais, Juana de Arco aparece llena de valor. Está arrodillada con su armadura, la mirada elevada y las manos apoyadas en una espada. No hay dramatismo, ni ruido, sólo una profunda quietud. Y, sin embargo, todo habla de valentía. No es ruidoso ni heroico en el sentido habitual; es interior, arraigado, resuelto. Parece alguien que ya ha dicho “sí”, alguien dispuesto a afrontar lo que venga, porque sabe que no actúa sola.

Juana de Arco era una joven campesina que creía haber sido llamada por Dios para liderar Francia durante la Guerra de los Cien Años. Guiada por lo que ella describía como voces divinas, condujo a sus tropas a notables victorias, antes de ser capturada, juzgada y finalmente quemada en la hoguera en 1431. Más tarde fue reconocida como mártir y canonizada como santa por su fe inquebrantable, su valor y su fidelidad a la llamada de Dios, incluso hasta la muerte. En el cuadro de Millais, todo eso se destila en un solo momento: no el campo de batalla, no las llamas, sino el valor tranquilo y decidido de un corazón que escucha a Dios.

by Padre Patrick van der Vorst

Oración

"Padre Divino, que las personas que sufren por ser perseguidos, encuentren un refugio en Ti. A mis hermanos y hermanas que están bajo los difíciles momentos de la duda, cuando el mal parece más grande, les diré que tengan confianza en el Altísimo, porque no hay nada que Tú no puedas hacer, Mi Padre". [1]

viernes, 11 de julio de 2025

Evangelio del día - Memoria de San Benito


 

Libro de Génesis 46,1-7.28-30.

Israel partió llevándose todos sus bienes. Cuando llegó a Berseba, ofreció sacrificios al Dios de su padre Isaac.
Dios dijo a Israel en una visión nocturna: "¡Jacob, Jacob!". El respondió: "Aquí estoy".
Dios continuó: "Yo soy Dios, el Dios de tu padre. No tengas miedo de bajar a Egipto, porque allí haré de ti una gran nación.
Yo bajaré contigo a Egipto, y después yo mismo te haré volver; y las manos de José cerrarán tus ojos".
Cuando Jacob salió de Berseba, los hijos de Israel hicieron subir a su padre, junto con sus hijos y sus mujeres, en los carros que el Faraón había enviado para trasladarlos.
Ellos se llevaron también su ganado y las posesiones que habían adquirido en Canaán. Así llegaron a Egipto, Jacob y toda su familia
- sus hijos y sus nietos, sus hijas y sus nietas - porque él había llevado consigo a todos sus descendientes.
Israel hizo que Judá se le adelantara y fuera a ver a José, para anunciarle su llegada a Gosen. Cuando llegaron a la región de Gosen,
José hizo enganchar su carruaje y subió hasta allí para encontrarse con su padre Israel. Apenas este apareció ante él, José lo estrechó entre sus brazos, y lloró un largo rato, abrazado a su padre.
Entonces Israel dijo a José: "Ahora sí que puedo morir, porque he vuelto a ver tu rostro y que vives todavía".


Salmo 37(36),3-4.18-19.27-28.39-40.

Confía en el Señor y practica el bien;
habita en la tierra y vive tranquilo:
que el Señor sea tu único deleite,
y él colmará los deseos de tu corazón.
El Señor se preocupa de los buenos
y su herencia permanecerá para siempre;

no desfallecerán en los momentos de penuria,
y en tiempos de hambre quedarán saciados.
Aléjate del mal, practica el bien,
y siempre tendrás una morada,
porque el Señor ama la justicia
y nunca abandona a sus fieles.

Los impíos serán aniquilados
y su descendencia quedará extirpada,
La salvación de los justos viene del Señor,
él es su refugio en el momento del peligro;
el Señor los ayuda y los libera,
los salva porque confiaron en él.


Evangelio según San Mateo 10,16-23.

Jesús dijo a sus apóstoles:
"Yo los envío como a ovejas en medio de lobos: sean entonces astutos como serpientes y sencillos como palomas.
Cuídense de los hombres, porque los entregarán a los tribunales y los azotarán en las sinagogas.
A causa de mí, serán llevados ante gobernadores y reyes, para dar testimonio delante de ellos y de los paganos.
Cuando los entreguen, no se preocupen de cómo van a hablar o qué van a decir: lo que deban decir se les dará a conocer en ese momento,
porque no serán ustedes los que hablarán, sino que el Espíritu de su Padre hablará en ustedes.
El hermano entregará a su hermano para que sea condenado a muerte, y el padre a su hijo; los hijos se rebelarán contra sus padres y los harán morir.
Ustedes serán odiados por todos a causa de mi Nombre, pero aquel que persevere hasta el fin se salvará.
Cuando los persigan en una ciudad, huyan a otra, y si los persiguen en esta, huyan a una tercera. Les aseguro que no acabarán de recorrer las ciudades de Israel, antes de que llegue el Hijo del hombre."


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.


Reflexión sobre el cuadro

Hoy celebramos la fiesta de San Benito, una figura que ha modelado no sólo el monacato occidental, sino el propio ritmo espiritual de la Iglesia. Los benedictinos ocupan un lugar especial en mi corazón. Tuve la suerte de asistir a una escuela benedictina en Bélgica, y fue allí, a través del testimonio silencioso y el ejemplo orante de los monjes, donde se sembraron las primeras semillas de mi propia vocación. Observar a los monjes, cuyas vidas se ordenaban en torno a la oración, el estudio y la comunidad, me dejó una impresión duradera: la de una profunda sencillez, pero también la de un compromiso inquebrantable con Cristo.

San Benito nació hacia el año 480 d.C. en el seno de una familia privilegiada de Umbría (Italia). Desilusionado por la decadencia de la sociedad romana, buscó un camino más auténtico y encontró a Romano de Subiaco, que le guió hacia una vida de soledad y profundidad espiritual. Durante tres años, Benito vivió en una cueva cerca de Subiaco, dedicándose por completo a la oración y al ascetismo. Llamado a asumir el liderazgo, se convirtió en abad de un monasterio cercano, donde su riguroso compromiso con la disciplina monástica pronto provocó resistencia. Unos monjes descontentos conspiraron para envenenarle, pero cuando bendijo la copa de vino envenenado, ésta se rompió y le salvó la vida.

El momento de esta protección milagrosa está plasmado en el cuadro que comparto hoy: La historia de San Benito y el vino envenenado", de la Galería de los Uffizi. Aquí vemos a Benito bendiciendo tranquilamente la copa que le trae un laico ricamente vestido. El tocado pagano del laico da a entender que ha sido contratado con engaño para poner el cáliz envenenado delante de nuestro santo. El contraste entre las galas mundanas del laico y la sencilla vestimenta de Benito también es elocuente. El cuadro nos introduce en ese momento crucial de la intervención divina que protege al santo.

Tal como se nos dice en el Evangelio de hoy, San Benito no odió a sus perseguidores sino queríia seguir a Cristo, sin concesiones. Su Regla comienza célebremente con las palabras "Escucha, hijo mío, las instrucciones del maestro, e inclina el oído de tu corazón". En un mundo que a menudo fomenta la comodidad y la conveniencia, el ejemplo de Benedicto nos devuelve a la invitación radical del Evangelio: renunciar a los apegos mundanos y buscar a Dios por encima de todo. Su vida y su legado nos recuerdan que la santidad no se encuentra en los grandes gestos, sino en la fidelidad de la vida cotidiana.

by Padre Patrick van der Vorst

Oración

Dios eterno, dame la fuerza para orar por quienes no quieren mi bienestar. Aleja de mí todo sentimiento de recelo y de resentimiento.

No permitas Santo Padre, que mi alma se torne oscura, que la sed de venganza contra mis enemigos se apodere de mí, no lo permitas Señor, mantenme con un corazón noble y quebrantado.

Ayúdame a entender que pase lo que pase, es porque así estaba escrito en tu plan mi Señor, que los sentimientos negativos no turben mi mente y me permitan pensar con claridad, para hacerle frente a mis enemigos, aquellas personas que tanto necesitan de Ti, mi Señor.

Entra en sus vidas, Padre de amor, para que no sigan dañando a más personas, para que puedan darse cuenta de sus errores y arrepentirse. Concédeles la oportunidad de enmendar sus daños y cambiar sus vidas, dales tu perdón Dios Misericordioso, porque solo Tú puedes darles la paz y el consuelo que necesitan. Esperamos tu sagrada voluntad, en el nombre de Jesucristo, Amén.

(unidosenoracion)



lunes, 17 de julio de 2023

Evangelio del día

Libro del Exodo 1,7-14.22.

Pero los israelitas fueron fecundos y se multiplicaron, hasta convertirse en una muchedumbre numerosa y muy fuerte, que llenaba el país.
Mientras tanto, asumió el poder en Egipto un nuevo rey, que no había conocido a José.
El dijo a su pueblo: "El pueblo de los israelitas es más numeroso y fuerte que nosotros.
Es preciso tomar precauciones contra él, para impedir que siga multiplicándose. De lo contrario, en caso de guerra se pondrá de parte de nuestros enemigos, combatirá contra nosotros y se irá del país"
Entonces los egipcios pusieron a Israel a las órdenes de capataces, para que lo oprimieran con trabajos forzados. Así Israel construyó para el Faraón las ciudades de almacenamiento de Pitóm y Ramsés.
Pero a medida que aumentaba la opresión, más se multiplicaba y más se expandía. Esto hizo que la presencia de los israelitas se convirtiera en un motivo de inquietud.
Por eso, los egipcios redujeron a los israelitas a la condición de esclavos,
y les hicieron insoportable la vida, forzándolos a realizar trabajos extenuantes: la preparación de la arcilla, la fabricación de ladrillos y toda clase de tareas agrícolas.
Entonces el Faraón dio esta orden a su pueblo: "Arrojen al Nilo a todos los varones recién nacidos, pero dejen con vida a las niñas".


Salmo 124(123),1-3.4-6.7-8.

Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte
– que lo diga Israel –
si el Señor no hubiera estado de nuestra parte,
cuando los hombres se alzaron contra nosotros,

nos habrían devorado vivos.
Cuando ardió su furor contra nosotros,
las aguas nos habrían inundado,
un torrente nos habría sumergido,

nos habrían sumergido las aguas turbulentas.
¡Bendito sea el Señor, que no nos entregó
como presa de sus dientes!
Nuestra vida se salvó como un pájaro

de la trampa del cazador:
la trampa se rompió y nosotros escapamos.
Nuestra ayuda está en el nombre del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.


Evangelio según San Mateo 10,34-42.11,1.

Jesús dijo a sus apóstoles:
"No piensen que he venido a traer la paz sobre la tierra. No vine a traer la paz, sino la espada.
Porque he venido a enfrentar al hijo con su padre, a la hija con su madre y a la nuera con su suegra;
y así, el hombre tendrá como enemigos a los de su propia casa.
El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí.
El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí.
El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará.
El que los recibe a ustedes, me recibe a mí; y el que me recibe, recibe a aquel que me envió.
El que recibe a un profeta por ser profeta, tendrá la recompensa de un profeta; y el que recibe a un justo por ser justo, tendrá la recompensa de un justo.
Les aseguro que cualquiera que dé de beber, aunque sólo sea un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños por ser mi discípulo, no quedará sin recompensa".
Cuando Jesús terminó de dar estas instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí, para enseñar y predicar en las ciudades de la región.


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

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Bulle

Santa Hildegarda de Bingen (1098-1179)
abadesa benedictina y doctora de la Iglesia
Scivias, el Libro de las Obras Divinas, 6 (in “Hildegarde de Bingen, Prophète et docteur pour le troisième millénaire”, Béatitudes, 2012), trad. sc©evangelizo.org


Combatir para permanecer en el Dios verdadero

[Santa Hildegarde presenta una visión en la que vicio y virtudes se responden]
-La cobardía: “No tomaré ningún riesgo, por miedo a ser exiliada y privada de protector. Si me expusiera a las ofensas de los otros, perdería mis medios de existencia y sería privada de mis amigos. Honro a nobles y ricos, no me ocupo de los santos y pobres, porque no pueden darme nada. Quiero estar en paz con todos para no arriesgarme a perecer. Si combatiera, me responderían, si hiciera mal, me harían más todavía. Por eso me quedo tranquila: me hagan bien o mal, me quedo callada. Es mejor para mí mentir que decir la verdad, mejor ganar que perder y evitar a los fuertes que combatirlos. ¿Para que empezar lo que no podré terminar? (…)”
-Valor o coraje: “Divagando, embrutecido por el miedo, partiste en exilio y has engañado al hombre…No tienes honestidad. Yo tengo la espada de las virtudes de Dios con la que destruyo las injusticias… No quiero una vida estancada en el lodo y las vanidades del mundo, sino deseo venir al manantial que fluye… Combato a la vieja serpiente y sus restos, con el misterio de la Divina Escritura, para permanecer en el Dios verdadero…”
La cobardía sigue a la dureza como una desagradable mancha. El hombre cobarde no quiere oponerse a los vicios, sino que los atrae por su pereza. Los cobardes, en su insignificancia, se creen honestos. En realidad aman la pereza, no piensan en hacer ningún bien sino que se vuelven hacia la murmuración. Se pegan cobardemente a las insinuaciones y calumnias y las agrandan, al punto que eso ocupa sus corazones. Cambian por el propio placer, la confianza que tendrían que tener en la ayuda de Dios y de los hombres. (EDD)

Oración

Dios nuestro, que, en tu misteriosa Providencia, 

has querido asociar tu Iglesia 

a los sufrimientos de tu Hijo, 

concede a los fieles que sufren persecución 

a causa de tu Nombre, 

el don de la paciencia y de la caridad, 

para que puedan dar testimonio 

fiel y creíble de tus promesas.

Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.

*Tomada del Misal Romano.


























domingo, 13 de noviembre de 2022

Evangelio del día

Evangelio según San Lucas 21,5-19.

Como algunos, hablando del Templo, decían que estaba adornado con hermosas piedras y ofrendas votivas, Jesús dijo:
"De todo lo que ustedes contemplan, un día no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido".
Ellos le preguntaron: "Maestro, ¿cuándo tendrá lugar esto, y cuál será la señal de que va a suceder?".
Jesús respondió: "Tengan cuidado, no se dejen engañar, porque muchos se presentarán en mi Nombre, diciendo: 'Soy yo', y también: 'El tiempo está cerca'. No los sigan.
Cuando oigan hablar de guerras y revoluciones no se alarmen; es necesario que esto ocurra antes, pero no llegará tan pronto el fin".
Después les dijo: "Se levantará nación contra nación y reino contra reino.
Habrá grandes terremotos; peste y hambre en muchas partes; se verán también fenómenos aterradores y grandes señales en el cielo."
Pero antes de todo eso, los detendrán, los perseguirán, los entregarán a las sinagogas y serán encarcelados; los llevarán ante reyes y gobernadores a causa de mi Nombre,
y esto les sucederá para que puedan dar testimonio de mí.
Tengan bien presente que no deberán preparar su defensa,
porque yo mismo les daré una elocuencia y una sabiduría que ninguno de sus adversarios podrá resistir ni contradecir.
Serán entregados hasta por sus propios padres y hermanos, por sus parientes y amigos; y a muchos de ustedes los matarán.
Serán odiados por todos a causa de mi Nombre.
Pero ni siquiera un cabello se les caerá de la cabeza.
Gracias a la constancia salvarán sus vidas.»


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.



Bulle

San Patricio (c. 385-c. 461)
monje misionero, obispo
Confesión, 34-38 ; SC 249


Tendréis ocasión de dar testimonio

Incansablemente doy gracias a mi Dios, que me conservó fiel el día de la tentación, de modo que hoy con confianza le ofrezco en sacrificio, como hostia viviente, mi alma a Cristo mi Señor, quien me protegió de todas mis angustias. Por eso puedo decir: ¿Quién soy yo, Señor ?... ¿De dónde a mí esta sabiduría, que no estaba en mí, que ni el número de los días sabía, ni conocía a Dios? ¿De dónde me vino luego este don tan grande y tan salvador de conocer a Dios y amarlo, hasta dejar mi patria y a mis parientes… de modo que vine a los gentiles irlandeses a predicar el Evangelio y a sufrir los insultos de los incrédulos… y a sufrir muchas persecuciones hasta las cadenas y a dar mi libertad para utilidad de otros?
y, si llego a ser digno, estoy pronto incluso a dar mi vida, sin vacilación y con agrado, por su nombre; y deseo dedicársela hasta la muerte, si Dios me lo concede.
Y estoy muy en deuda con Dios, que me dio una gracia tan grande; a saber, que por mí, muchos pueblos renacieran en Dios y luego fueran confirmados; me concedió también que pudiera ordenar por todas partes, ministros para este pueblo que ha recibido recientemente la fe, este pueblo que el Señor adquirió de los extremos de la tierra como antes había prometido por sus profetas: “Vendrán a ti pueblos de los extremos de la tierra…;y de nuevo: te puse como luz entre los pueblos, para que seas salvación hasta el confín de la tierra”.
(Referencias Bíblicas : Sal. 94,9; Rm 12,1; 2S 7,18; Mt 13,54; Sal. 38,5; 2Tm 2,9; Lc 1,70; Jr 16,19; Is 49,6; Hch. 13,47) (EDD)

Oración

Dios nuestro, que, en tu misteriosa Providencia, 

has querido asociar tu Iglesia 

a los sufrimientos de tu Hijo, 

concede a los fieles que sufren persecución 

a causa de tu Nombre, 

el don de la paciencia y de la caridad, 

para que puedan dar testimonio 

fiel y creíble de tus promesas.

Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.

*Tomada del Misal Romano.



























viernes, 8 de julio de 2022

Evangelio del día


 

Evangelio según San Mateo 10,16-23.

Jesús dijo a sus apóstoles:
"Yo los envío como a ovejas en medio de lobos: sean entonces astutos como serpientes y sencillos como palomas.
Cuídense de los hombres, porque los entregarán a los tribunales y los azotarán en las sinagogas.
A causa de mí, serán llevados ante gobernadores y reyes, para dar testimonio delante de ellos y de los paganos.
Cuando los entreguen, no se preocupen de cómo van a hablar o qué van a decir: lo que deban decir se les dará a conocer en ese momento,
porque no serán ustedes los que hablarán, sino que el Espíritu de su Padre hablará en ustedes.
El hermano entregará a su hermano para que sea condenado a muerte, y el padre a su hijo; los hijos se rebelarán contra sus padres y los harán morir.
Ustedes serán odiados por todos a causa de mi Nombre, pero aquel que persevere hasta el fin se salvará.
Cuando los persigan en una ciudad, huyan a otra, y si los persiguen en esta, huyan a una tercera. Les aseguro que no acabarán de recorrer las ciudades de Israel, antes de que llegue el Hijo del hombre."


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.



Bulle

San Ignacio de Antioquia (¿- c. 110)
obispo y mártir
Carta a Policarpo (69-155, santo, obispo y mártir), 1-3; SC 10


“Como corderos en medio de lobos”

Te exhorto por la gracia de la cual estás revestido que sigas adelante en tu curso y en exhortar a todos los hombres para que puedan ser salvos. Reivindica tu cargo con toda diligencia de carne y de espíritu. Procura que haya unión, pues no hay nada mejor que ella. Soporta a todos, como el Señor te soporta. Toléralo todo con amor, tal como haces. Entrégate a oraciones incesantes. Pide mayor sabiduría de la que ya tienes. Sé vigilante, y evita que tu espíritu se adormile. Habla a cada hombre según la manera de Dios. Sobrelleva las dolencias de todos, como un atleta perfecto. Allí donde hay más labor, hay mucha ganancia.
Si amas a los entendidos, esto no es nada que haya que agradecérsete. Más bien somete a los más impertinentes por medio de la mansedumbre. No todas las heridas son sanadas por el mismo ungüento. Suaviza los dolores agudos con fomentos. Sé prudente como la serpiente en todas las cosas e inocente siempre como la paloma. Por esto estás hecho de carne y espíritu, para que puedas desempeñar bien las cosas que aparecen ante tus ojos; y en cuanto a las cosas invisibles, ruega que te sean reveladas, para que no carezcas de nada, sino que puedas abundar en todo don espiritual.
Los tiempos te lo requieren, como los pilotos requieren vientos, o un marino zarandeado por la tormenta (busca) un asilo, para poder llegar a Dios. Sé sobrio, como atleta de Dios. El premio es la incorrupción y la vida eterna, con respecto a la cual ya estás persuadido. En todas las cosas te soy afecto, yo y mis cadenas, que tú estimaste.
No te desmayes por los que parecen ser dignos de crédito y, pese a todo, enseñan doctrina extraña. Mantente firme como un yunque cuando lo golpean. A un gran atleta le corresponde recibir golpes y triunfar. Pero por amor de Dios hemos de soportar todas las cosas, para que El nos soporte a nosotros. Sé, pues, más diligente de lo que eres. Marca las estaciones. Espera en Aquel que está por encima de toda estación, el Eterno, el Invisible, que se hizo visible por amor a nosotros, el Impalpable, el Impasible, que sufrió por amor a nosotros, que sufrió en todas formas por amor a nosotros.(EED)

Oración

Señor Jesucristo,

nos has enseñado a rezar al Padre en tu nombre

nos has asegurado que cualquier cosa que pidamos la obtendremos.

Por esto nos encomendamos a Ti con total confianza

y te pedimos que nos des la fuerza de permanecer firmes en esta violenta tempestad, para tener la paz y la certeza antes de que sea demasiado tarde.

Esta es nuestra oración, y aunque nos parezca difícil

confiamos en que Tú puedas darnos aquello que necesitamos para nuestra supervivencia y para nuestro futuro.

(catholic-net)



























miércoles, 24 de noviembre de 2021

Evangelio del día


 

Evangelio según San Lucas 21,12-19.

Jesús dijo a sus discípulos:
«Los detendrán, los perseguirán, los entregarán a las sinagogas y serán encarcelados; los llevarán ante reyes y gobernadores a causa de mi Nombre,
y esto les sucederá para que puedan dar testimonio de mí.
Tengan bien presente que no deberán preparar su defensa,
porque yo mismo les daré una elocuencia y una sabiduría que ninguno de sus adversarios podrá resistir ni contradecir.
Serán entregados hasta por sus propios padres y hermanos, por sus parientes y amigos; y a muchos de ustedes los matarán.
Serán odiados por todos a causa de mi Nombre.
Pero ni siquiera un cabello se les caerá de la cabeza.
Gracias a la constancia salvarán sus vidas.»


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.


Bulle

San Agustín (354-430)
obispo de Hipona (África del Norte), doctor de la Iglesia
Sermón 306


«Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas»

¿Quieres llegar a la vida en la que quedarás para siempre a salvo del error? ¿Quién no lo querría?... Todos queremos la vida y la verdad. Pero ¿cómo llegar a ellas? ¿Cuál es el camino a seguir? Ciertamente no hemos llegado todavía al término del viaje pero le vemos ya..., aspiramos a la vida y a la verdad. Cristo es la una y la otra. ¿Por dónde llegar a ellas? «Yo soy el camino» dice. ¿Dónde llegar? «Yo soy la verdad y la vida» (Jn 14,6).
Esto es lo que los mártires han amado; he aquí el motivo por el cual han dejado atrás el amor a los bienes presentes y efímeros. No os sorprendáis por su valentía; en ellos es el amor el que ha vencido a los sufrimientos... sigamos sus huellas, con los ojos fijos en aquel que es su Jefe y nuestro Jefe; si deseamos llegar a una felicidad como la suya, no temamos pasar por caminos difíciles. El que nos ha prometido la dicha es veraz, es fiel, no podría engañarnos... ¿Por qué temer los caminos duros del sufrimiento y la tribulación? El Salvador en persona ha pasado por ellos.
Respondes: «¡Es que él era el Salvador!» Debes saber que los apóstoles han pasado también por ellos. Y dirás: «¡Eran los apóstoles!». Lo sé. No olvides que una gran cantidad de hombres como tú han pasado por ellos al seguirles...; también las mujeres han pasado por ellos...; niños e incluso muchachas han pasado también. ¿Es posible que todavía sea duro este camino que tantos transeúntes han allanado? (EDD)

Oración

Señor Padre celestial,  me presento ante ti como tu hijo/a y te pido valor y lucidez para afrontar todas mis dificultades y todos estos problemas, no permitas que mi ánimo decaiga. Tú Dios eres único que puede ayudarme, mi fortaleza en medio de la aflicción y mi roca firme, eres mi escudo protector en medio de todas las dificultades.

Muchos somos los que confiamos en ti y nos presentamos delante de ti, te pido que nunca quedemos confundidos, que seamos recompensados porque nuestra fe y nuestra esperanza eres solo tú. En mi corazón se encuentra la confianza de que tu escucharás mi clamor porque quien es mayor que tú? que sé que cumpliré mis metas y propósito porque mi confianza está solo en ti.

Ayúdame Padre a ser digno de ti y de tu presencia, quiero entregarme plenamente a la bondad y pureza de tu amor, quiero que tu palabra sea mi centro, que me sostenga y que me impulse superar todos los obstáculos que el día de hoy se me presentan. Ayúdame a conocer completamente, escudríñame padre y quita todo aquello que estorbe dentro de mí, revélame mis dones y talentos que tú me has otorgado, sé que lograre el éxito y tendré felicidad en medio de todo.

Sé que en tu nombre tendré victoria y con tu ayuda lograre vencer todos mis obstáculos; porque tú jamás abandonas aquel que ha puesto su fe y esperanza en ti. Amén