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viernes, 29 de mayo de 2026

Misa de Nuestra Señora del Sagrado Corazón

Misa de Nuestra Señora del Sagrado Corazón

ANTÍFONA DE ENTRADA

Con amor eterno te amé, por eso prolongué mi misericordia, y tú te llenarás de alegría, Doncella de Israel.

ORACIÓN COLECTA

Oh, Dios, que has manifestado en Jesucristo las inefables riquezas de tu amor y quisiste asociar al misterio de su Corazón a Santa María la Virgen, te suplicamos nos concedas participar también nosotros de ese amor y ser cada día sus testigos en la Iglesia. Por nuestro Señor Jesucristo tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén

LITURGIA DE LA PALABRA

1ª lectura: Isaías 66,10-14

Salmo: Sl 44,11-12; 14-17

2ª lectura: San Pablo a los Gálatas 4,4-7

Evangelio: Juan 19,25-37

LITURGIA EUCARÍSTICA

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Señor escucha las plegarias y recibe las ofrendas que te presentamos en honor de Santa Maria, siempre Virgen; que, por este saludable intercambio, sintamos en nosotros lo que ella sintió en las relaciones consu Hijo. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor.  Amen.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN

Dios es amor y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en el.

ORACIÓN DESPUES DE LA COMUNIÓN

Después de saciar nuestra sed en las fuentes del salvador en esta fiesta de Santa María siempre Virgen, te pedimos, Señor, que por este sacramento de unidad y amor, sepamos hacer lo que te agrada, sirviendo con amor a nuestros hermanos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amen.






viernes, 1 de mayo de 2026

El Papa León XIV pide a los sacerdotes mantener siempre abierta la puerta de la Iglesia: “Son un canal, no un filtro”


 

El Papa León XIV ordenó este IV Domingo de Pascua a diez nuevos sacerdotes —ocho para la Diócesis de Roma, de la que es obispo, y otros dos presbíteros— a los que exhortó a mantener siempre la puerta de la Iglesia “abierta” para todos, sin convertirse nunca en un “obstáculo” ni en un “filtro” para quienes desean entrar.

“Nunca oculten esta puerta santa, no la cierren, no sean un obstáculo para el que quiere entrar”, afirmó el Pontífice en la homilía de la Misa celebrada este domingo en la Basílica de San Pedro del Vaticano, jornada conocida también como el Domingo del Buen Pastor.

Para subrayar esta llamada, el Papa citó las palabras de Jesús recogidas en el Evangelio de san Lucas: “No han entrado ustedes, y a los que quieren entrar, se lo impiden”. Según explicó, se trata del “reproche amargo de Jesús a aquellos que escondieron la llave de un paso que debía ser accesible a todos”.

A partir del Evangelio del día, en el que Jesús declara “Yo soy la puerta”, León XIV pidió a los nuevos sacerdotes que este sea el perfil fundamental de su misión: mantener libre el umbral y señalarlo, "sin necesidad de muchas palabras".

El Papa subrayó que Cristo no sofoca la libertad humana, a diferencia de otras afiliaciones o compañías en las que es fácil entrar, pero casi imposible salir. “No es así la Iglesia del Señor, no es así la compañía de sus discípulos”, afirmó, recordando que quien es salvado, según Jesús, “entra, sale y encuentra su alimento”.

La vida no se agota "en la parroquia"

En este contexto, León XIV señaló que todos buscan protección, descanso y cuidado, y recordó que la puerta de la Iglesia permanece abierta. No para evadirse de la vida —precisó—, ya que la vida "no se agota en la parroquia, en la asociación, en el movimiento ni en el grupo". Quien es salvado, reiteró, “sale y encuentra su alimento”.

“Queridos hermanos, salgan y encuéntrense con la cultura, con la gente, con la vida. Admiren aquello que Dios hace crecer sin que nosotros lo hayamos sembrado”, pidió a los nuevos presbíteros.

“Hoy más que nunca, especialmente cuando los números parecen marcar una distancia entre las personas y la Iglesia, ¡mantengan la puerta abierta! Dejen entrar y estén listos para salir”, aseguró el Santo Padre durante la homilía, tras la liturgia de la ordenación.

“Ustedes son un canal, no un filtro”, remarcó en este sentido con firmeza.

Durante la ceremonia solemne, el Pontífice confirió el sacramento del orden sacerdotal a un grupo de diáconos en una liturgia marcada por la imposición de manos, la oración consagratoria y la unción de las manos.

El Papa ordenó en total a 10 nuevos sacerdotes. Crédito: Daniel Ibañez/EWTN News
El Papa ordenó en total a 10 nuevos sacerdotes. Crédito: Daniel Ibañez/EWTN News

La celebración subrayó la misión de los nuevos presbíteros como servidores del pueblo de Dios, llamados a predicar, celebrar los sacramentos y acompañar a las comunidades que se les confíen.

Los nuevos sacerdotes ordenados para la Diócesis de Roma son Guglielmo Lapenna, Giorgio Larosa, Jos Emanuele Nleme Sabate, Giovanni Emanuele Nunziante Salazar, Antonino Ordine, Yordan Camilo Ramos Medina, Daniele Riscica y Cristian Sguazzino.

Además de estos presbíteros, el Papa ordenó también a Armando Roa Núñez, nacido en México e incardinado en la Diócesis de Miao, en la India, y a Selwyn Pinto Loyce, nacido en Arabia Saudita e incardinado en el Instituto de Cristo Redentor, Misioneras y Misioneros Identes.

El Papa destacó que en su disponibilidad para la vida sacerdotal hay “mucha generosidad y entusiasmo”, y subrayó la acción del Espíritu Santo, que —dijo— “une personas y vocaciones en la libertad, de modo que ninguno viva más para sí mismo”.

Cuidar el “amor” que inspira el celibato

En la homilía, León XIV se refirió también al celibato, comparándolo con el amor de los esposos.

“Ciertamente, como el amor de los esposos, también el amor que inspira el celibato por el Reino de Dios debe cuidarse y renovarse siempre, porque todo afecto verdadero madura y se vuelve fecundo con el tiempo”, afirmó.

Asimismo, el Papa profundizó en el sentido del servicio sacerdotal y compartió algunos de sus “secretos”. Destacó, por ejemplo, que “cuanto más profunda es su unión con Cristo, más radical es su pertenencia a la común humanidad”.

“El que nos llama es el Señor de la vida. Que el ministerio que se les confía, queridos hermanos, comunique la paz del que, aun en medio de peligros, sabe por qué se siente seguro”, afirmó.

No buscar enemigos ni chivos expiatorios

Lamentó que hoy la necesidad de seguridad vuelva agresivos los ánimos, "encierra a las comunidades en sí mismas, instiga a buscar enemigos y chivos expiatorios". “A menudo hay miedo a nuestro alrededor y quizás también dentro de nosotros”, reconoció.

Por ello, les pidió que su seguridad no resida “en el rol que desempeñan, sino en la vida, muerte y resurrección de Jesús, en la historia de salvación en la que participan con su pueblo”.

“Lo que anuncian y celebran los protegerá también en situaciones y en tiempos difíciles. Las comunidades a las que serán enviados son lugares donde el Resucitado ya está presente, donde muchos ya lo han seguido de manera ejemplar”, subrayó.

Finalmente, el Papa animó a los nuevos sacerdotes a apoyarse en sus comunidades, que los ayudarán a ser “santos”, y los exhortó a ayudarlas a caminar unidas tras Jesús, el Buen Pastor, para que sean “lugares —jardines— de la vida que renace y se comunica”.

En este sentido, les instó a “facilitar el encuentro, ayudar a reunirse con quienes de otro modo no se conocerían nunca y acercar a los contrarios”, una tarea que vinculó estrechamente a la celebración de la Eucaristía y del sacramento de la Reconciliación.

“Reunir es, siempre y nuevamente, establecer la Iglesia”, concluyó.

    Victoria Cardiel, ACI

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martes, 7 de abril de 2026

Con la Resurrección «la muerte ha sido vencida para siempre» y «el Señor está vivo con nosotros»

En su homilía de la misa de Pascua, el Papa quiso recordar que «nosotros resucitamos a una vida nueva».

León XIV muestra las Escrituras a los miles de fieles congregados en la Plaza de San Pedro.

León XIV muestra las Escrituras a los miles de fieles congregados en la Plaza de San Pedro.Vatican Media

El Papa León XIV celebró este domingo la misa de Pascua de Resurrección en una Plaza de San Pedro que registró una entrada bastante considerable, porque el buen tiempo acompañó a la importancia religiosa de la fiesta.

Miles de fieles asistieron a la misa de Pascua en la Plaza de San Pedro del Vaticano y la Via Conciliazione de Roma.

Miles de fieles asistieron a la misa de Pascua en la Plaza de San Pedro del Vaticano y la Via Conciliazione de Roma.Vatican Media (captura)

"Hoy toda la creación resplandece con una luz nueva, desde la tierra se eleva un canto de alabanza y nuestro corazón exulta de alegría: ¡Cristo ha resucitado de entre los muertos y, con Él, también nosotros resucitamos a una vida nueva!", comenzó diciendo en su homilía, para expresar esa alegría espiritual.

Este anuncio pascual, añadió enseguida, "nos abre a la esperanza que no desfallece" porque "la muerte ha sido vencida para siempre, la muerte ya no tiene poder sobre nosotros", a pesar de que dicho poder "nos amenaza siempre".

Un momento de la homilía del Papa, custodiada por tropas vaticanas e italianas.

Un momento de la homilía del Papa, custodiada por tropas vaticanas e italianas.Vatican Media

¿Cómo nos amenaza la muerte, la muerte espiritual? El Papa distinguió dos áreas, dentro y fuera de nosotros.

  • Dentro de nosotros, con "el lastre de nuestros pecados..., las decepciones o la soledad..., las preocupaciones o los resentimientos" o cuando sentimos "tristeza o cansancio" o nos sentimos "traicionados o rechazados" o hemos de hacer frente "a nuestra debilidad, al sufrimiento, al cansancio de cada día".
  • Pero también fuera de nosotros, "en las injusticias, en los egoísmos partidistas, en la opresión de los pobres, en la escasa atención hacia los más frágiles... en la violencia, en las heridas del mundo, en el grito de dolor" o "la idolatría del lucro" o "la violencia de la guerra que mata y destruye".
Cristo Resucitado, el gran protagonista de este domingo.

Cristo Resucitado, el gran protagonista de este domingo.Vatican Media

Ante estas situaciones, la Pascua alimenta nuestro espíritu y es "la semilla de la victoria prometida", con lo cual "nos pone en movimiento como a María Magdalena y como a los Apóstoles", nos alentó el pontífice.

Porque "el Señor está vivo y permanece con nosotros", con lo cual nos transmite el mensaje de que "el poder de la muerte no es el destino último de nuestra vida". Al contrario, "estamos orientados de una vez y para siempre hacia la plenitud, porque en Cristo resucitado también nosotros hemos resucitado".

Es la gran promesa de la Resurrección, que nos anuncia "que una vida nueva, más fuerte que la muerte, está ahora brotando para la humanidad" porque la Pascua "es la vida finalmente hecha eterna por la victoria de Dios sobre el antiguo adversario".

ReL

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San Juan Pablo II




domingo, 17 de agosto de 2025

6 errores que debes tener en cuenta cuando asistes a Misa


 

Por desconocimiento o descuido, algunos católicos pueden cometer errores durante la Misa. ¿Te ha ocurrido? Los Heraldos del Evangelio explican cómo evitarlos para vivir con mayor reverencia y amor la Eucaristía.

En sus redes sociales, la asociación religiosa compartió estos consejos para mejorar en la vivencia de la Misa, recordando que estas correcciones, aunque pequeñas, nos ayudan a cuidar lo que es sagrado.

“La liturgia no es una invención humana. Es herencia viva de la Iglesia, que, como Madre y Maestra, nos enseña el camino más digno para adorar a Dios”, resaltan.

Estos son 6 errores comunes durante la Misa que podemos corregir como una oportunidad para el crecimiento espiritual.

1. Después del ofertorio

Algunos fieles dudan cuando ponerse de pie. Una vez que el sacerdote ha preparado las ofrendas y se ha lavado las manos, se dirige al pueblo diciendo: Orad, hermanos… A partir de ahí todos se levantan para responder ya de pie: El Señor reciba de tus manos…

2. Al final de la plegaria eucarística

Hay algunos fieles que tienden a decir junto con el sacerdote la oración final de la plegaria eucarística. Solamente el celebrante, ni siquiera los concelebrantes, proclama: Por Cristo, con Él y en Él, etc. En este momento del rito, los demás deben guardar silencio.

3. No se dice “amén” al final del Padrenuestro

En la Misa, el Padrenuestro no tiene “amén” al final, porque la oración aún no ha terminado. Los fieles rezan hasta: … y líbranos del mal. Y el sacerdote continúa solo, diciendo: Líbranos de todos los males, Señor… Sólo después respondemos: ¡Tuyo es el Reino, tuyo el poder y la gloria por siempre, Señor!.

4. Oración de la paz

Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: “La paz os dejo, mi paz os doy”... Por muy hermosa que sea esta oración, es exclusiva del sacerdote.

5. No salir por cualquier motivo

La Misa es una celebración sagrada. Si usted estuviera en el Calvario, ¿saldría a tomar un vaso de agua? Si no tiene algún problema serio de salud que lo justifique, ofrezca ese sacrificio.

6. Llegar tarde a Misa

¿No es verdad que nos esforzamos por ser puntuales en una cita importante? Una reunión, una cena, una visita, una fiesta… ¿Qué esfuerzo deberíamos hacer por ser puntuales para encontrarnos con el Rey de reyes, Señor de señores?

Los Heraldos indican que estos errores no solo deben verse como una exigencia exterior, sino “sirven como un ‘termómetro’ para saber qué valor le estoy dando al sagrado sacrificio del Calvario”.

“El que es fiel en lo poco, también en lo mucho es fiel; el que es injusto en lo poco, también en lo mucho es injusto” (Lc 16, 10).

Harumi Suzuki, churchPoP

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y el Misterio de la Eucaristía


martes, 24 de junio de 2025

200 papás van a Misa con la misma camisa en un épico Día del Padre


 

Imagina llegar a Misa un domingo y ver a cientos de hombres usando exactamente la misma camisa. Esto fue lo que ocurrió en la parroquia católica St. Ann en Coppell, Texas, después de que varias mujeres hicieran una broma a sus esposos por el Día del Padre.

Todo comenzó hace aproximadamente una semana y media, cuando un pequeño grupo de mamás de la parroquia tuvo la idea de hacer una broma a sus esposos: lograr que todos usaran la misma camisa para la Misa del Día del Padre. Sin darse cuenta, la idea que nació en un pequeño chat grupal se convirtió en una operación a gran escala, con 200 mamás de St. Ann coordinando en secreto para ejecutar una de las bromas más divertidas.

Kristen Combo, madre católica, creadora de contenido y feligresa de St. Ann, compartió el video con las reacciones de los papás en su cuenta de Instagram. Otras creadoras católicas también participaron, entre ellas Claire Couche y la conferencista Jackie Angel.

"¿Están haciendo algo?" pregunta un papá en el video al entrar al estacionamiento y darse cuenta de que varios hombres más llevan la misma camisa que él.
Se escucha a otro papá, confundido, decir: "Ahí hay otro... ¿pero qué está pasando?"

El video ya tiene más de 11 millones de visualizaciones.

“Lo que comenzó como un pequeño chat grupal se convirtió en una operación santa a gran escala”, escribió Combo en una publicación de Instagram. “Hoy fue el gran momento… y no decepcionó. La confusión. Las miradas dobles. La negación total. Y luego… las carcajadas. El patio estaba lleno de alegría, risas a carcajadas y momentos de ‘¿tú también?!’ que hicieron que todo valiera la pena”.

Incluso el párroco de la parroquia, Padre Edwin Leonard, se unió a la broma —¡después de todo, también es un padre espiritual!

El polo que recibieron los padres fue de Sock Religious, una empresa de ropa católica que vende medias, polos, stickers y otros accesorios.

“A los papás: gracias por tomárselo con tanto humor. A las mamás: logramos la sorpresa más épica por el Día del Padre. Y a todos los demás: nunca subestimen a las mamás católicas”, escribió Combo.

La parroquia católica St. Ann es una de las más grandes de la Diócesis de Dallas, con más de 8mil familias.

Francesca Pollio, ChurchPoP

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lunes, 19 de mayo de 2025

Homilía del Papa León XIV en la Misa de inicio de su pontificado

 


Este 18 de mayo el Papa León XIV celebró en la Plaza de San Pedro la Misa de inauguración de su pontificado, con un llamado a construir “una Iglesia fundada en el amor de Dios y signo de unidad”, que sea misionera y abra los brazos al mundo, “que anuncia la Palabra, que se deja cuestionar por la historia, y que se convierte en fermento de concordia para la humanidad”.

A continuación, la homilía completa de León XIV:

Queridos hermanos cardenales, hermanos en el episcopado y en el sacerdocio, distinguidas autoridades y miembros del Cuerpo diplomático, hermanos y hermanas:

Los saludo a todos con el corazón lleno de gratitud, al inicio del ministerio que me ha sido confiado. Escribía San Agustín: «Nos has hecho para ti, [Señor,] y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti» (Confesiones, 1,1.1).

En estos últimos días, hemos vivido un tiempo particularmente intenso. La muerte del Papa Francisco ha llenado de tristeza nuestros corazones y, en esas horas difíciles, nos hemos sentido como esas multitudes que el Evangelio describe «como ovejas que no tienen pastor» (Mt 9,36). Precisamente en el día de Pascua recibimos su última bendición y, a la luz de la resurrección, afrontamos ese momento con la certeza de que el Señor nunca abandona a su pueblo, lo reúne cuando está disperso y lo cuida «como un pastor a su rebaño» (Jr 31,10).

Con este espíritu de fe, el Colegio de los cardenales se reunió para el cónclave; llegando con historias personales y caminos diferentes, hemos puesto en las manos de Dios el deseo de elegir al nuevo sucesor de Pedro, el Obispo de Roma, un pastor capaz de custodiar el rico patrimonio de la fe cristiana y, al mismo tiempo, de mirar más allá, para saber afrontar los interrogantes, las inquietudes y los desafíos de hoy. Acompañados por sus oraciones, hemos experimentado la obra del Espíritu Santo, que ha sabido armonizar los distintos instrumentos musicales, haciendo vibrar las cuerdas de nuestro corazón en una única melodía.

Fui elegido sin tener ningún mérito y, con temor y trepidación, vengo a ustedes como un hermano que quiere hacerse siervo de su fe y de su alegría, caminando con ustedes por el camino del amor de Dios, que nos quiere a todos unidos en una única familia.

Amor y unidad: estas son las dos dimensiones de la misión que Jesús confió a Pedro.

Nos lo narra ese pasaje del Evangelio que nos conduce al lago de Tiberíades, el mismo donde Jesús había comenzado la misión recibida del Padre: “pescar” a la humanidad para salvarla de las aguas del mal y de la muerte. Pasando por la orilla de ese lago, había llamado a Pedro y a los primeros discípulos a ser como Él “pescadores de hombres”; y ahora, después de la resurrección, les corresponde precisamente a ellos llevar adelante esta misión: no dejar de lanzar la red para sumergir la esperanza del Evangelio en las aguas del mundo; navegar en el mar de la vida para que todos puedan reunirse en el abrazo de Dios.

¿Cómo puede Pedro llevar a cabo esta tarea? El Evangelio nos dice que es posible sólo porque ha experimentado en su propia vida el amor infinito e incondicional de Dios, incluso en la hora del fracaso y la negación. Por eso, cuando es Jesús quien se dirige a Pedro, el Evangelio usa el verbo griego agapao —que se refiere al amor que Dios tiene por nosotros, a su entrega sin reservas ni cálculos—, diferente al verbo usado para la respuesta de Pedro, que en cambio describe el amor de amistad, que intercambiamos entre nosotros.

Cuando Jesús le pregunta a Pedro: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?» (Jn 21,16), indica pues el amor del Padre. Es como si Jesús le dijera: sólo si has conocido y experimentado el amor de Dios, que nunca falla, podrás apacentar a mis corderos; sólo en el amor de Dios Padre podrás amar a tus hermanos “aún más”, es decir, hasta ofrecer la vida por ellos.

A Pedro, pues, se le confía la tarea de “amar aún más” y de dar su vida por el rebaño. El ministerio de Pedro está marcado precisamente por este amor oblativo, porque la Iglesia de Roma preside en la caridad y su verdadera autoridad es la caridad de Cristo. No se trata nunca de atrapar a los demás con el sometimiento, con la propaganda religiosa o con los medios del poder, sino que se trata siempre y solamente de amar como lo hizo Jesús.

Él —afirma el mismo apóstol Pedro— «es la piedra que ustedes, los constructores, han rechazado, y ha llegado a ser la piedra angular» (Hch 4,11). Y si la piedra es Cristo, Pedro debe apacentar el rebaño sin ceder nunca a la tentación de ser un líder solitario o un jefe que está por encima de los demás, haciéndose dueño de las personas que le han sido confiadas (cf. 1 P 5,3); por el contrario, a él se le pide servir a la fe de sus hermanos, caminando junto con ellos. Todos, en efecto, hemos sido constituidos «piedras vivas» (1 P 2,5), llamados con nuestro Bautismo a construir el edificio de Dios en la comunión fraterna, en la armonía del Espíritu, en la convivencia de las diferencias. Como afirma San Agustín: «Todos los que viven en concordia con los hermanos y aman a sus prójimos son los que componen la Iglesia» (Sermón 359,9).

Hermanos y hermanas, quisiera que este fuera nuestro primer gran deseo: una Iglesia unida, signo de unidad y comunión, que se convierta en fermento para un mundo reconciliado.

En nuestro tiempo, vemos aún demasiada discordia, demasiadas heridas causadas por el odio, la violencia, los prejuicios, el miedo a lo diferente, por un paradigma económico que explota los recursos de la tierra y margina a los más pobres. Y nosotros queremos ser, dentro de esta masa, una pequeña levadura de unidad, de comunión y de fraternidad. Nosotros queremos decirle al mundo, con humildad y alegría: ¡miren a Cristo! ¡Acérquense a Él! ¡Acojan su Palabra que ilumina y consuela!

Escuchen su propuesta de amor para formar su única familia: en el único Cristo somos uno. Y esta es la vía que hemos de recorrer juntos, unidos entre nosotros, pero también con las Iglesias cristianas hermanas, con quienes transitan otros caminos religiosos, con aquellos que cultivan la inquietud de la búsqueda de Dios, con todas las mujeres y los hombres de buena voluntad, para construir un mundo nuevo donde reine la paz.

Este es el espíritu misionero que debe animarnos, sin encerrarnos en nuestro pequeño grupo ni sentirnos superiores al mundo; estamos llamados a ofrecer el amor de Dios a todos, para que se realice esa unidad que no anula las diferencias, sino que valora la historia personal de cada uno y la cultura social y religiosa de cada pueblo.

Hermanos, hermanas, ¡esta es la hora del amor! La caridad de Dios, que nos hace hermanos entre nosotros, es el corazón del Evangelio. Con mi predecesor León XIII, hoy podemos preguntarnos: si esta caridad prevaleciera en el mundo, «¿no parece que acabaría por extinguirse bien pronto toda lucha allí donde ella entrara en vigor en la sociedad civil?» (Carta enc. Rerum novarum, 20).

Con la luz y la fuerza del Espíritu Santo, construyamos una Iglesia fundada en el amor de Dios y signo de unidad, una Iglesia misionera, que abre los brazos al mundo, que anuncia la Palabra, que se deja cuestionar por la historia, y que se convierte en fermento de concordia para la humanidad.

Juntos, como un solo pueblo, todos como hermanos, caminemos hacia Dios y amémonos los unos a los otros.

    (ACIPrensa)






domingo, 5 de enero de 2025

Un 25% de católicos adultos solo va a misa en Navidad: 7 ideas para que vuelvan a ser practicantes

Una parroquia llena.

“Si bien los sitios web parroquiales y las plataformas digitales pueden ayudar en la comunicación, el enfoque siempre debe permanecer en la conexión humana y el crecimiento espiritual”, recomienda el experto Paul Knickelbein.



Según un informe del prestigioso Centro de Investigación Aplicada en el Apostolado (CARA), algo más del 25% de los católicos adultos acude a misa únicamente en algunas fechas señaladas del año como Pascua o Navidad. El perfil, conocido como “catolicismo cultural” y denominado en inglés “creaster” -Christmas Easter- ha sido recientemente analizado en Catholic Exchange por el especialista en generación de impacto de la Iglesia en el mundo, Paul Knickelbein, que busca un modo de fomentar la práctica religiosa de este grupo.

El emprendedor reconoce que, si esta elevada cifra de católicos adultos acude a misa, por ejemplo, en Navidad, es porque reconoce su significado espiritual, pero por el lado contrario, el porcentaje es un claro llamado de atención sobre la “profunda oportunidad para la evangelización” que suponen estas fechas.

Hablando únicamente de la Navidad, cita otro estudio elaborado por Lifeway Research que concluye que en Navidad se concentra la asistencia a misa tanto de los católicos practicantes como la de los “creaster”. Sin embargo, una vez concluido el Año Nuevo, la asistencia a misa vuelve a disminuir drásticamente.  

Ofrecer el crecimiento espiritual y estrategias para alcanzarlo

Knickelbein encuentra multitud de razones que explican este fenómeno. De entre ellas, se detiene en lo que considera una “falta de difusión y participación de la parroquia” tras las misas de Pascua y Navidad.

“Los asistentes se van con frecuencia sin una comprensión clara de la comunidad y la misión de la parroquia, lo que hace que sea menos probable que regresen. Sin embargo, con este enfoque en mente, existen herramientas y estrategias que podemos emplear para crear un impacto significativo, mejorar la comunicación y alentar la participación activa entre los asistentes ocasionales”, asegura.

En su opinión, buena parte de la estrategia debe buscar que los asistentes, especialmente los muy ocasionales, se sientan llamados a redescubrir la riqueza de la fe.

Al establecer conexiones únicas y compartir la belleza de la Iglesia, asegura, “las parroquias pueden ayudar a llevar a estas personas a una comunión más plena con Dios y sus sacramentos”.

Para Knickelbein, es posible paliar o reducir la inasistencia de este sector de católicos a los sacramentos, para lo que propone una estrategia centrada en las necesidades de los propios fieles -permanentes u ocasionales-, el realismo de lo que la parroquia puede hacer y la necesidad de centrarse en lo que puede ser realmente importante para uno de esos católicos -contar con una comunidad que le ayude a perseverar- frente a lo que la parroquia considera que es importante para ellos.

Recogemos algunas de las propuestas estratégicas de Knickelbein para fomentar la práctica de este sector de católicos -que no debe confundirse con el de los llamados “católicos ateos”, con razones distintas respecto a su práctica-:

1º Priorizar la construcción de relaciones sobre programas

Para el vicepresidente de gestión de relaciones en ParishSOFT de Ministry Brands, la percepción de que la Iglesia está alejada o fuera del alcance de la gente es una “barrera crítica” a abordar. Para ello, aboga por implantar “un enfoque pastoral que enfatice la compasión, la comprensión y la invitación a crecer espiritualmente. Los líderes parroquiales deben priorizar la construcción de relaciones por sobre los programas, centrándose en el poder transformador de Cristo en lugar de en los procesos administrativos”.

Paul Knickelbein.

Paul Knickelbein, especialista en la generación de impacto de la Iglesia en el mundo.

2º Primero la conexión humana y espiritual, después lo digital

“El corazón de cualquier esfuerzo exitoso de divulgación es la conexión personal. Si bien herramientas como los sitios web parroquiales y las plataformas digitales de divulgación pueden ayudar en la comunicación, el enfoque siempre debe permanecer en la conexión humana y el crecimiento espiritual”.

3º Un simple gesto puede atrapar la atención de un fiel ocasional

Uno de los llamados del especialista está dirigido a los párrocos y consiste en una simple bienvenida cálida a los fieles en la puerta de la Iglesia. Eso y una homilía sincera que hable de los desafíos y alegrías de la vida cotidiana puede dejar un impacto duradero, explica. Entre otros elementos que pueden contribuir a captar su atención es la existencia de una figura similar a la del recepcionista, que pueda presentar a los visitantes a otros fieles y hacerlos sentir como en casa.

4º Estar disponible para los fieles y visitantes de cualquier forma

“También es importante conocer a los feligreses donde estén y conectarse con aquellos que pueden ser más expertos en tecnología. Las redes sociales, las aplicaciones móviles y los sitios web actualizados pueden ser herramientas poderosas (y a menudo pasadas por alto) para presentarles a los visitantes la misión, los valores y la comunidad de la parroquia. Estas plataformas permiten a las parroquias compartir mensajes motivadores o inspiradores, resaltar historias de la comunidad y brindar información importante como los horarios de misa”.

5º Conseguir sus datos y hacer un seguimiento

Prosiguiendo con la tecnología, Knickelbein propone hacer uso de herramientas como los códigos QR o los formularios de registro online. Así, las parroquias pueden conseguir los detalles de contacto que podrán usar más adelante para mostrar su disponibilidad a los visitantes o incluso realizar invitaciones personalizadas para ocasiones concretas que, según su experiencia, se traduce en incrementos notables en la asistencia a misa.

6º No depender solo de la tecnología

Las parroquias deben centrarse en el alcance personal en lugar de depender solo de la tecnología. Una nota escrita a mano del cura, una llamada telefónica de seguimiento o una invitación a un próximo evento pueden mostrar a los visitantes que son miembros valiosos de la comunidad. Este enfoque intencional puede ayudar a cerrar la brecha entre la asistencia ocasional y regular.

7º Ofrecerles un crecimiento espiritual real

También explica que los visitantes tienen más probabilidades de volver si ven oportunidades claras de crecer en su fe. Para ello, las parroquias pueden ofrecer información sobre estudios bíblicos, grupos de oración u oportunidades de asistencia social y caritativa, lo que ayuda a profundizar en la fe y fomenta un sentido de pertenencia y propósito dentro de la comunidad parroquial:

“Para involucrar eficazmente a los visitantes y alentar su regreso, las parroquias deben tener la intención de comprender quiénes entran por sus puertas. Al realizar un seguimiento de la asistencia, las donaciones y la participación en eventos, los líderes parroquiales pueden identificar a quienes asistieron a los servicios y eventos festivos pero que aún no han regresado. Por ejemplo, saber qué eventos o apostolados atraen a la mayoría de los recién llegados puede guiar a las parroquias a concentrar sus recursos en las iniciativas más impactantes que sirven mejor a los miembros de la parroquia”.

ReL

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martes, 29 de octubre de 2024

¿Por qué el sacerdote pone agua en el vino durante la misa?

 

Ksiądz podczas Mszy nalewa wodę do kielicha z winem

La oración que acompaña al gesto litúrgico de echar agua en el vino, pronunciada en silencio, significa el sacrificio eucarístico que diviniza a la humanidad

Como dice el refrán: "El agua estropea el vino, el vino mejora el agua". ¿No tiene esto un buen sentido teológico? Si el agua es el signo de la humanidad y el vino el de la divinidad, la primera está llamada, en efecto, por el sacrificio de Cristo, a unirse con la segunda: "nuestro Dios se hizo hombre, para que el hombre sea Dios", dice el cántico. Lo contrario se llama pecado, cuando la humanidad se aparta de su vocación de hijo del Padre malgastando sus dones.

Esta realidad central de la vida cristiana es recordada en cada Misa por un gesto discreto del sacerdote o del diácono. Durante el ofertorio, mientras corta con agua el vino para la consagración, el ministro dice en silencio:

«Al mezclarse esta agua con el vino para el sacramento de la Alianza, que nos unamos a la divinidad de Aquel que quiso asumir nuestra humanidad».

En el corazón del sacramento de la Alianza, el sacrificio eucarístico, esta oración nos recuerda que los fieles se asocian a este sacrificio al mismo tiempo que desean conformarse a la vida de Cristo Redentor.

Las dos naturalezas de Cristo ofrecidas en la Cruz

En su Diccionario de liturgia, monseñor Robert Le Gall, hoy arzobispo emérito de Toulouse, nos recuerda que añadir agua al vino es, ante todo, un gesto muy práctico que tiene su origen en la liturgia judía. En los días de fiesta, el vino, a menudo muy fuerte en estas tierras áridas y soleadas, se corta antes de beberlo. Este origen recuerda que la institución de la Eucaristía tuvo lugar durante las comidas festivas del pueblo de Israel.

Más allá del simbolismo de la Alianza antes mencionado, el cáliz simboliza también la unión de las dos naturalezas en la persona de Cristo. Durante su ofrenda en la Cruz, sus dos naturalezas se entregaron verdaderamente por amor. Este amor ya se manifestó en el Gólgota por el agua y la sangre que brotaron del costado traspasado, y que también se simbolizan en el cáliz lleno de vino al que se añade una gota de agua.

Valdemar de Vaux, Aleteia 

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