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martes, 1 de septiembre de 2026

Poseída, una voz ordenaba que le dieran palizas por las noches: «Le pedí llorando que me perdonara»

 Itzel es una joven mexicana que cuenta su experiencia con las fuerzas del mal

La joven mexicana sufrió una posesión en 2021, gracias al Santuario de Guadalupe pudo sanar y encontrarse con Dios.

La joven mexicana sufrió una posesión en 2021, gracias al Santuario de Guadalupe pudo sanar y encontrarse con Dios.


    Itzel era una joven mexicana que acababa de terminar sus estudios con notas excelentes, había hecho, incluso, un master. Sin embargo, cuando llamaba a las puertas de las empresas, nadie le daba trabajo. En ese ambiente de frustración decidió acudir a hacerse una limpia a un lugar donde hacían wicca (disciplina vinculada con la brujería y el esoterismo).

    A partir de ahí, todo se torció. En el establecimiento le hablaron maravillas de esta práctica en la que están presentes elementos de la naturaleza, hadas… A Itzel le gustó tanto lo que ahí se hacía, que quiso quedarse a aprender. El portal mexicano Desde la Fe ha contado recientemente su impresionante testimonio.

    Algo entró en ella

    Poco después de que la joven empezara a conocer más de fondo la wicca, empezó a dedicarse a ella a tiempo completo. Cobraba por leer oráculos, hacia sanaciones, limpias y demás. Económicamente comenzó a irle muy bien. Había encontrado el trabajo y los ingresos que estaba buscando.

    Itzel se dedicaría a esta práctica durante más de seis años. Hasta que a finales de agosto de 2021, una madrugada, mientras dormía, sintió que algo se le metía de pronto en el cuerpo. Se levantó, fue a ver a su madre, se lo contó, peo ahí quedó la cosa.

    Al día siguiente, Itzel habló con su padre y le dijo que se sentía muy mal, le explicó lo que había pasado durante la madrugada. Su padre no entendía nada, pero creía a su hija, por el estado en el que esta se encontraba. La llevó a una persona que se dedicaba a cosas esotéricas, quien les dio una respuesta tajante: "La chica tiene una posesión demoniaca".

    «Prefiero la luz»

    La joven no creyó a esa persona, pero por la noche, estando despierta, su situación empeoró, y empezó a escuchar una voz. Perdió el control de su cuerpo, le daban una especie de ataques epilépticos y arrojaba un vómito blanco y espumoso por la boca.

    La voz le decía: «¿Quieres una casa? ¿Quieres un coche? ¿Te gustaría tener mucho dinero?». Itzel, muy asustada, le respondió que no. La voz, entonces, le volvió a preguntar: «¿Quieres lo que te ofrezco, o prefieres la luz?». Itzel, que era completamente ajena a las cosas de la Iglesia, le contestó que prefería la luz. La respuesta de Itzel (en maya quiere decir «lucero del atardecer») no iba a agradar a la voz. La situación se complicó un poco más.

    Aquella misma noche, Itzel iba a sentir una auténtica tortura, recibiría patadas por todo el cuerpo. "Deduzco que eran varios los que me pateaban, porque la orden que la voz dio fue: '¡Péguenla'", comenta la joven. Tras aquella paliza su cuerpo se llenó de moratones. Itzel, atemorizada, tiró todas sus cosas de la wicca: calderos, cartas y todo lo que había comprado.

    En las manos de María

    Pero, en las siguientes noches, las agresiones iban a ser más violentas. "Sentía que me quemaban, violaban y crucificaban. Las órdenes que daba aquella voz decían: 'Quemen al pececito'", asegura la joven. Itzel cuenta que su madre llegó un día a escuchar esa misma voz.

    Itzel recuerda dos noches especialmente difíciles. En una de ellas se puso a rezar, y cuando giró la cabeza vio que había una sombra con cuernos. Cerró los ojos, respiró hondo, volvió a mirar y vio que los cuernos eran como los de uno de los dioses que participaban en la wicca.

    En la segunda noche, iba a sentir que la ahorcaban y, mientras eso ocurría, la voz le dijo: "Te voy a matar ahora". "Pero, esa vez, yo misma le ordené: 'Sí, mátame'. Me giré para ver un cuadro de la Virgen, que mi madre tenía colgado en la pared, y le dije a Ella: 'Me pongo en tus manos, virgencita. Si voy a morir ahora, está bien; pero que sea en tus manos'. Y la agresión comenzó a remitir", relata Itzel.

    «¿Para qué le rezas?»

    La joven vivía muy cerca del Santuario de la Virgen de Guadalupe, por lo que un día decidió acudir a allí. "Me dirigí inmediatamente a Capuchinas (uno de los templos del complejo), pero no pude estar y me salí. Estuve caminando, no podía permanecer en ningún lado. Decidí, entonces, ir por el Jardín de las Bienaventuranzas, y me coloqué frente a la estatua de Cristo Rey. Me arrodillé, me puse a llorar y le dije que me ayudara, que me perdonara", comenta.

    A los pies de Cristo Rey era el único lugar donde Itzel se sentía segura. Sin embargo, estando allí arrodillada, volvió a oír la voz, que le decía: "Tú ya estás del lado del infierno, ¿para qué le rezas a Él?". Así que la joven le pidió con más fuerza: "¡Ayúdame, por favor!".

    A raíz de aquello, los días siguientes se le pusieron los ojos como si tuviera hepatitis, pero en lugar de amarillo, en rojo. Su padre, preocupado, fue de un lado a otro tratando de conseguir ayuda. Todo era inútil, hasta que le hablaron de un sacerdote que estaba allí mismo, en el complejo de Guadalupe.

    «No consigo nada»

    Pero, para entonces, Itzel ya no podía dormir, no comía, y la voz le seguía diciendo todo el tiempo "majaderías". Su padre decidió citarle con el sacerdote que le habían recomendado. La joven acudió y le contó todo lo que le ocurría. "Mientras hablaba con el padre comencé a retorcerme y a vomitar blanco. Así que él me derivó a un exorcista", explica Itzel.

    Cuando la joven se encontró con el segundo sacerdote, este empezó a hacerle preguntas sobre su vida. "Mientras le hablaba de la wicca, el padre corrió hacia a mí y comenzó a rezar. De pronto, ya no supe nada de mí. Cuando reaccioné, me estaba retorciendo", confiesa. El sacerdote siguió rezando y comenzó a calmarse.

    Desde aquel momento, la joven acude regularmente a encontrarse con el sacerdote. "Recuerdo en una ocasión, que iba de camino a verlo, escuché nuevamente la voz, que decía: 'Estoy siempre peleando con esta y no consigo nada'". Aunque siguieron las agresiones por algún tiempo, poco a poco comenzaron a desaparecer.

    "Ahora voy a la iglesia todos los domingos, rezo diariamente el Rosario y la coronilla de la Divina misericordia… Mi vida es como un renacer", comenta. Itzel, a día de hoy, llora de emoción muchas veces al recordar aquellos momentos en el que la imagen de la Virgen, y de su hijo, le salvaron la vida.

    ReL

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    lunes, 6 de julio de 2026

    Las monjas anglicanas que se hicieron católicas: la inspiradora perseverancia de 12 mujeres

    La Comunidad de Santa María la Virgen nació en 1848 y en 2013 se hizo católica.

    Percibían que la vida religiosa dentro de la Iglesia de Inglaterra

    Percibían que la vida religiosa dentro de la Iglesia de Inglaterra "había quedado relegada a un segundo plano".


      Durante años, en silencio y con una perseverancia que hoy sorprende incluso a quienes acompañaron el proceso, una comunidad monástica anglicana tradicional vivió un discernimiento espiritual que acabaría transformando su historia para siempre. 

      Tras años de oración, estudio, diálogo y no pocas dificultades, doce religiosas decidieron entrar en plena comunión con la Iglesia católica y fundar una nueva comunidad benedictina: las Hermanas de la Santísima Virgen María. 

      Su paso, que se concretó el 1 de enero de 2013, es considerado uno de los gestos ecuménicos más relevantes desde la creación de los Ordinariatos personales.

      Un camino que comenzó mucho antes de la decisión final

      Aunque la noticia sorprendió a muchos, la historia de estas religiosas no empezó en 2009 ni en 2013, sino más de un siglo atrás. La comunidad original —la Comunidad Anglicana de Santa María la Virgen— nació en 1848, en pleno resurgimiento del monacato anglicano impulsado por el Movimiento de Oxford. 

      Aquella corriente buscaba recuperar elementos de la tradición espiritual inglesa que se habían perdido tras la ruptura con Roma en el siglo XVI, cuando Enrique VIII disolvió conventos y monasterios.

      Su paso se concretó el 1 de enero de 2013.

      Su paso se concretó el 1 de enero de 2013.archivo

      Durante décadas, estas religiosas vivieron una vida consagrada marcada por la oración, la misión y la caridad. Dirigieron escuelas, hogares para madres jóvenes, residencias para ancianos y programas de acompañamiento para personas en recuperación. Con el tiempo, su labor se orientó hacia ministerios más personales: hospitales, parroquias, dirección espiritual y acompañamiento pastoral.

      La Madre Winsome, superiora de la comunidad desde 2006, relató en su testimonio que las hermanas ya vivían una espiritualidad muy cercana a la católica. 

      En sus propias palabras, "llevaban el hábito tradicional, cantaban canto gregoriano, reservaban el Santísimo Sacramento, hacían votos de pobreza, castidad y obediencia". Pero al mismo tiempo percibían que la vida religiosa dentro de la Iglesia de Inglaterra "había quedado relegada a un segundo plano".

      La comunidad necesitaba una reforma espiritual profunda. Algunas hermanas, según explicó, corrían el riesgo de perder su vocación monástica en favor de una vida más laxa, casi una asociación de mujeres dedicadas a buenas obras. Para ellas, eso no era vida consagrada.

      Fue en ese contexto cuando varias religiosas comenzaron a sentir una llamada interior hacia la Iglesia católica. No se trataba de un impulso individual, sino de una intuición compartida: permanecer juntas, pero avanzar hacia una comunión más plena con la tradición que ya vivían en su día a día.

      Benedicto XVI abre una puerta inesperada

      En 2009, el papa Benedicto XVI publicó Anglicanorum Coetibus, un documento que ofrecía una solución inédita: permitir que grupos completos de anglicanos —incluyendo sacerdotes, fieles y comunidades religiosas— pudieran entrar en la Iglesia católica conservando elementos de su patrimonio litúrgico y espiritual. Era una respuesta pastoral a un fenómeno creciente: anglicanos que buscaban la guía del Magisterio y la unidad con Roma.

      Para las hermanas, aquel documento fue un signo claro. Varias se acercaron a la Madre Winsome para expresarle que se sentían llamadas a aceptar la invitación. Incluso mencionaron a San John Henry Newman como inspiración para dar el paso.

      La comunidad inició entonces un periodo de discernimiento acompañado por representantes católicos y del Ordinariato Personal de Nuestra Señora de Walsingham. Durante cuatro años, estudiaron, rezaron y dialogaron. Al final, once hermanas —a las que se sumó una más procedente de otra comunidad— concluyeron que Dios las llamaba a la plena comunión.

      La decisión no fue bien recibida por todos. Las superioras anglicanas no apoyaron el paso y las hermanas que querían convertirse tuvieron que buscar un nuevo hogar. Fue entonces cuando la providencia se manifestó de manera sorprendente.

      La Abadía benedictina de Santa Cecilia, en la Isla de Wight, tenía doce celdas vacías. Habían sido preparadas para unas religiosas paraguayas que finalmente no pudieron viajar. La coincidencia era demasiado exacta para ignorarla: doce celdas, doce hermanas.

      Incluso el ferry que las llevó a la isla llevaba el nombre de Santa Cecilia. Al llegar, una monja benedictina las recibió con un mensaje que aún recuerdan: "Bienvenidas a casa".

      Tras cuatro años de discernimiento, las doce religiosas fueron recibidas oficialmente en la Iglesia católica. La Madre Winsome lo describe como un momento de gracia: "A cada una de nosotras se nos concedió un don muy especial de gracia sanadora". Habían atravesado oposición, dolor y rupturas, pero también habían experimentado una profunda unidad interior.

      Desde entonces, las Hermanas de la Santísima Virgen María viven en Aston Hall, un edificio con vínculos históricos con santos ingleses, incluido Newman. Allí continúan su vida benedictina, marcada por la oración, el trabajo y la hospitalidad.

      Hoy son la única comunidad monástica del Ordinariato Personal de Nuestra Señora de Walsingham. Su presencia es un signo vivo de cómo la tradición anglicana puede integrarse plenamente en la Iglesia católica sin perder su riqueza espiritual. Conservan elementos litúrgicos propios, cantos tradicionales y una sensibilidad pastoral profundamente inglesa, ahora en comunión con Roma.

      En una conferencia reciente, la Madre Winsome resumió su camino con una frase que refleja la esencia de su historia: "Este es el Dios en el que creemos, el Dios que anunciamos: Aquel que nos llama, que va delante de nosotros, que provee para nosotros de maneras que no esperamos y que nunca deja de amarnos".

      La historia de estas doce mujeres es más que un episodio ecuménico. Es un testimonio de fidelidad, de búsqueda sincera y de valentía espiritual. En un mundo donde las decisiones religiosas suelen ser individuales, ellas eligieron caminar juntas, sostenerse mutuamente y responder como comunidad a lo que percibían como una llamada divina.

      ReL

      Vea también     Conversión: De regreso a la casa,
      la Iglesia católica



      jueves, 2 de julio de 2026

      «No existe una masonería compatible con el catolicismo»: la Iglesia aclara que no hay excepciones

      Los obispos de Escandinavia, Islandia y Dinamarca recuerdan que ningún católico puede pertenecer a la masonería, ni siquiera en los países nórdicos.

      Los masones no se ponen de acuerdo sobre lo que sucede en los iniciados durante los ritos de cada grado. Algunas interpretaciones son inquietantes.

      Los masones no se ponen de acuerdo sobre lo que sucede en los iniciados durante los ritos de cada grado. Algunas interpretaciones son inquietantes.


        La Conferencia Episcopal Nórdica ha querido poner fin a décadas de confusión y especulaciones sobre la posible compatibilidad entre la fe católica y la pertenencia a la masonería en los países escandinavos. 

        En una carta pastoral publicada el pasado 29 de junio, solemnidad de San Pedro y San Pablo, los obispos de Dinamarca, Suecia, Noruega, Finlandia e Islandia han reafirmado de manera unánime que «no existe ninguna excepción» a la prohibición establecida por la Iglesia católica para que sus fieles formen parte de logias masónicas.

        «No existe ninguna excepción» para Escandinavia

        El documento responde a una cuestión muy particular de los países nórdicos. Durante décadas, algunos sectores habían sostenido que la llamada masonería sueca, predominante en Escandinavia y de inspiración explícitamente cristiana, podía constituir un caso especial distinto del resto de organizaciones masónicas. 

        Los obispos han querido despejar definitivamente esta interpretación.

        «No existe ninguna excepción, norma particular o dispensa en la Iglesia que distinga la adhesión a la masonería en los países nórdicos de las disposiciones universales de la Iglesia», afirman los prelados en uno de los pasajes centrales de la carta.

        Incompatibilidad entre catolicismo y masonería

        Los obispos recuerdan además que la incompatibilidad entre la fe católica y la masonería no se basa únicamente en cuestiones disciplinarias o históricas, sino en profundas divergencias doctrinales. Según explican, la visión masónica de la verdad, la revelación y la religión resulta incompatible con la fe cristiana tal y como la entiende la Iglesia católica.

        La carta se enmarca también en la reafirmación realizada por el Vaticano en noviembre de 2023, cuando el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, con la aprobación del Papa Francisco, recordó que los católicos que se adhieren a asociaciones masónicas se encuentran en una situación de incompatibilidad con la doctrina católica.

        El texto pastoral, dirigido inicialmente a sacerdotes y agentes de pastoral, pretende ofrecer claridad a los fieles y evitar interpretaciones contradictorias. 

        Los obispos reconocen que algunos católicos nórdicos han mantenido durante años la convicción de que existía una excepción regional, pero subrayan que tal excepción nunca ha existido en el derecho ni en la práctica de la Iglesia universal.

        Con esta declaración conjunta, los prelados escandinavos cierran un debate que había permanecido abierto durante décadas y reiteran una posición que la Iglesia católica considera definitiva: la pertenencia simultánea a la Iglesia y a la masonería no es posible.

        ReL

        Vea también     El Papa León XIII sobre la masonería




        viernes, 29 de mayo de 2026

        95 años de vida y 70 de sacerdocio: los gemelos irlandeses amantes del golf y ordenados a la vez

        Joe y Matt Kelly comparten la misma vocación, aunque siguieron caminos muy distintos.

        Nacieron un 31 de marzo de 1931 en Coolcarrigan, condado de Kildare (Irlanda).

        Nacieron un 31 de marzo de 1931 en Coolcarrigan, condado de Kildare (Irlanda).


          Los protagonistas de esta historia son dos hermanos gemelos irlandeses que, recientemente, han celebrado no solo su 95 cumpleaños, sino también el jubileo de platino de su ordenación sacerdotal, cumpliendo así setenta años desde que ingresaron al sacerdocio en 1956. 

          Joe y Matt Kelly han seguido caminos bien distintos: Joe pasó décadas atendiendo en la Archidiócesis de Dublín y recuerda con emoción los destinos que lo marcaron, especialmente aquel que lo llevó de vuelta a la parroquia de sus abuelos, donde sintió "esa conexión con mis raíces". 

          Una partida semanal

          Matt, por su parte, dedicó unos veinte años a la enseñanza de la filosofía en el Carlow College, estuvo en varias parroquias y dedicó buena parte de su vida en la música sacra, a la dirección coral y al acompañamiento pastoral. 

          Los dos hermanos formaban parte del Royal Dublin Golf Club y, hasta hace bien poco, mantenían la costumbre de jugar una partida semanal con un grupo de sacerdotes amigos. 

          Joe y Matt Kelly han seguido caminos distintos en su vida.

          Joe y Matt Kelly han seguido caminos distintos en su vida.archivo

          En su juventud habían practicado fútbol, y siempre han sostenido que mantenerse activos y deportistas ha sido clave para llegar a su edad con buena salud. "Me gusta jugar al fútbol, y cuando no puedo, juego al golf", comenta con humor el padre Joe.

          Nacidos el 31 de marzo de 1931 en Coolcarrigan, condado de Kildare (Irlanda), cursaron la primaria en Timahoe, donde su madre trabajaba como maestra. Su padre regentaba una tienda de comestibles en la zona, y allí pasaron buena parte de su infancia junto a sus dos hermanos y dos hermanas. Para la secundaria, ambos ingresaron en el St Mary’s, Knockbeg College, en el condado de Carlow.

          Joe fue el primero en sentir la llamada al sacerdocio, aunque poco después Matt también descubrió su vocación. Pero, cuando llegó el momento de entrar al seminario, el obispo Thomas Keogh decidió separarlos: envió a Joe al Clonliffe College, en Dublín, y a Matt al Maynooth College. 

          Tres años más tarde, Joe se reunió con su hermano en Maynooth, donde permanecieron hasta su ordenación. Según recuerda Matt, el obispo Keogh "no quería" que fueran ordenados juntos. "En Maynooth querían que nos ordenáramos a la vez; les parecía una buena idea", explicó. Pero la decisión ya estaba tomada. Finalmente, fueron ordenados con tres semanas de diferencia en 1956: Joe para la Archidiócesis de Dublín en mayo y Matt para la Diócesis de Kildare y Leighlin en junio.

          No es nada habitual que dos gemelos elijan la misma vocación, y menos aún que la mantengan durante siete décadas, defendiendo con su ejemplo la fuerza de la perseverancia. 

          Hay que recordar que el Código de Derecho Canónico no fija una edad máxima para ejercer el sacerdocio, pues el sacramento del orden es permanente, aunque establece los 75 años como edad "oficial" de jubilación para dejar responsabilidades directas, como la de párroco o cargos administrativos. 

          ReL

          Vea también     El Sacerdote en la Iglesia Católica
          y su Misión




          sábado, 23 de mayo de 2026

          ¿Qué es Pentecostés? ¿Cuándo se celebra? ¿Qué papel tiene el Espíritu Santo?

          Lluvia de pétalos por Pentecostés en el Panteón en Roma, símbolo del Espíritu Santo como lenguas de fuego

          Lluvia de pétalos por Pentecostés en el Panteón en Roma, símbolo del Espíritu Santo como lenguas de fuego


            Si el Espíritu Santo tiene una fiesta a lo largo del año donde es el gran protagonista esa no es otra que Pentecostés. Pero, ¿qué se celebra este día, qué pasajes evangélicos hacen referencia a esta celebración y qué significado tiene hoy para los cristianos?

            Índice de temas sobre esta fiesta

            • ¿Qué se celebra en Pentecostés?
            • ¿En qué fechas tiene lugar?
            • ¿Cuál es su trasfondo histórico?
            • ¿En qué parte de la Biblia se habla de Pentecostés?
            • ¿Qué papel tiene el Espíritu Santo en Pentecostés?
            • ¿Qué importancia tiene para los cristianos Pentecostés?
            • ¿Qué tradiciones se asocian a esta fiesta?

            ¿Qué se celebra en Pentecostés?

            En Pentecostés, del griego ‘pentēkostḗ’, que significa ‘quincuagésimo’, se celebra la reunión de los discípulos y la Virgen María en el Cenáculo de Jerusalén para recibir el Espíritu Santo. Esta fiesta está considerada el punto culminante del tiempo de Pascua y la tercera en importancia del calendario litúrgico cristiano, después de la Vigilia Pascual y de la Navidad.

            Durante Pentecostés, además, se celebra la consagración de la propia Iglesia y el inicio de la misión de ésta en la tierra. Una de las liturgias más importantes a lo largo del año es, precisamente, la Vigilia de Pentecostés, que se celebra ese día en todos los templos y lugares de culto del orbe católico.

            ¿En qué fechas tiene lugar?

            La fiesta de Pentecostés es una festividad móvil en el calendario, ya que depende de en qué fechas se celebra la Semana Santa. Sin embargo, como indica su propio nombre, su celebración es siempre cincuenta días después de la Vigilia de Pascua, y diez días después del jueves de la Ascensión, aunque en la actualidad la partida de Jesús al cielo se celebra justo el domingo anterior a Pentecostés.

            Nueve días antes de la fiesta de Pentecostés, además, comienza la Novena en honor al Espíritu Santo. Se trata de la más "antigua" de todas, ya que se rezó por primera vez cuando Jesús envió a sus apóstoles de regreso a Jerusalén para celebrar el primer Pentecostés. Esta Novena sigue siendo la única prescrita oficialmente por la Iglesia.

            ¿Cuál es su trasfondo histórico?

            La celebración que hoy conocen todos los cristianos como Pentecostés está muy vinculada a la fiesta judía de Shavuot, o también llamada Fiesta de las semanas, De las cosechas o Día de los primeros frutos. Esta festividad tiene lugar cincuenta días después de la noche de Pésaj y celebra la entrega de la Ley (mandamientos) por parte de Dios al pueblo de Israel.

            Sin embargo, en sus orígenes esta fiesta no tenía un carácter religioso sino agrícola. Los judíos celebraban la recolección y era un día de regocijo en el que se ofrecían a Dios las primicias de lo producido por la tierra.

            La Fiesta de las Semanas debía festejarse siete semanas después de que se empezase la primera labor de la siega, y se trataba, por tanto, de una celebración cuya fecha dependía del ritmo que tuviera la agricultura ese año.

            ¿En qué parte de la Biblia se habla de Pentecostés?

            La fiesta de Pentecostés se relata en la Biblia en el Nuevo Testamento, concretamente, en el capítulo dos del libro de los Hechos de los Apóstoles.

            El pasaje bíblico de la venida del Espíritu Santo es el siguiente:

            "Al cumplirse el día de Pentecostés, estaban todos juntos en el mismo lugar. De repente, se produjo desde el cielo un estruendo, como de viento que soplaba fuertemente, y llenó toda la casa donde se encontraban sentados. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se dividían, posándose encima de cada uno de ellos. Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía manifestarse" (Hechos de los Apóstoles, 2: 1-4).

            ¿Qué papel tiene el Espíritu Santo en Pentecostés?

            El papel del Espíritu Santo, una de las tres personas de la Santísima Trinidad, durante Pentecostés fue anunciado por el propio Cristo antes de morir y resucitar: "Y yo pediré al Padre y os dará otro Paráclito (forma de llamar al Espíritu Santo, que significa "consolador"), para que esté con vosotros para siempre" (Jn 14,16).

            El Espíritu Santo es el gran protagonista de la fiesta de Pentecostés y su venida es uno de los fundamentos de la fe. En la liturgia se representa con el color rojo en las vestiduras y ornamentos.

            El obispo de Huelva con los romeros en la Misa de Pentecostés del Rocío de 2025

            El obispo de Huelva con los romeros en la Misa de Pentecostés del Rocío de 2025DIÓCESIS HUELVA

            Para el propio San Juan el papel del Espíritu Santo, gracias a Pentecostés, es el siguiente: "El Espíritu Santo prepara a los hombres, los previene por su gracia, para atraerlos hacia Cristo. Les manifiesta al Señor resucitado, les recuerda su palabra y abre su mente para entender su Muerte y su Resurrección. Les hace presente el misterio de Cristo, sobre todo en la Eucaristía para reconciliarlos, para conducirlos a la comunión con Dios, para que den mucho fruto" (Jn 15, 5. 8. 16).

            Pero la venida del Espíritu Santo no solo es importante a título personal, sin su acción tampoco existiría la propia Iglesia. Como explicó San Juan Pablo II en la Audiencia General del miércoles 30 de enero de1991, el Espíritu Santo tendrá un papel clave en la transubstanciación del pan y el vino en el cuerpo y la sangre de Jesucristo durante la Eucaristía. Así como en el Bautismo, donde el Espíritu Santo desciende sobre los catecúmenos. Para los creyentes, por tanto, a partir de Pentecostés, todos los sacramentos y actos que realice la Iglesia llevarán el sello de la acción del Espíritu Santo.

            Por último, mediante el Espíritu Santo el espíritu del cristiano se perfecciona gracias a los dones y frutos que este otorga.

            Los dones que concede el Espíritu Santo son: sabiduría, inteligencia, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios.

            Mientras que los frutos del Espíritu Santo son los siguientes: caridad, gozo, paz, paciencia, longanimidad, bondad, benignidad, mansedumbre, fidelidad, modestia, continencia y castidad.

            ¿Qué importancia tiene Pentecostés?

            En Pentecostés se celebra, aparte de la venida del Espíritu Santo, el comienzo de la misión evangelizadora de la propia Iglesia, que se realiza por el poder del Espíritu.

            "Con su venida, que no cesa, el Espíritu Santo hace entrar al mundo en los 'últimos tiempos', el tiempo de la Iglesia, el Reino ya heredado, pero todavía no consumado", afirma el Catecismo de la Iglesia Católica sobre la importancia de Pentecostés.

            Es, precisamente, el Espíritu Santo el que dota a la Iglesia de ese dinamismo misionero tan característico. Pentecostés es esa 'primera materia' desde la cual comienza a expandirse la Iglesia por el mundo entero. Y, es, esto mismo, lo que pide Jesús antes de irse: "Vayan a las gentes de todas las naciones, y háganlas mis discípulos; bautizándolas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo" (Mateo 28:19).

            La importancia de Pentecostés para un cristiano es, principalmente, poder recibir el Espíritu Santo. Según la teología cristiana, será a partir de Pentecostés cuando los creyentes cuenten en la figura del Espíritu Santo con un "consolador" que los acompañe y un "abogado" que los defienda. Su presencia, además, estará siempre detrás de cada acción que tome la Iglesia en la tierra y será su gracia la que la lleve a expandirse por el mundo.

            El Panteón de Roma se llena de pétalos para celebrar Pentecostés con gran alegría (vídeo de 2018).

            ¿Qué tradiciones se asocian a esta fiesta?

            Creyentes de los cinco continentes celebran cada año la fiesta de Pentecostés, y para ello no dudan en cumplir con bellas y originales tradiciones. En Italia, por ejemplo, es costumbre esparcir pétalos de rosas desde el techo de las iglesias para conmemorar las lenguas de fuego. 

            En Francia, en cambio, es habitual escuchar el toque de trompetas, como si del viento que provocó la venida del Espíritu Santo se tratara.

            En Inglaterra, que suelen llamar a la fiesta "Whitsunday" (Domingo Blanco), por las prendas blancas de los recién bautizados, las carreras de caballos son las grandes protagonistas de esta jornada. 

            Para la fiesta de Pentecostés, los rusos llevan flores y ramas verdes en sus manos.

            Muchos pueblos de España también cuentan con numerosos festejos durante este día. La celebración más famosa es la multitudinaria romería a caballo que se realiza en la aldea de Almonte (Huelva) a la Virgen de El Rocío.

            Cabe destacar, además, que en varios países y ciudades el lunes después de Pentecostés no se trabaja (por ejemplo, en Barcelona y su área metropolitana, o en Bélgica, Francia, Holanda o Suiza). Es la fiesta de Lunes de Pentecostés o de Segunda Pascua.

            Juan Cadarso, ReL

            Vea también   El  'pequeño' Pentecostés
            - Papa Benedicto XVI