Estar en presencia de la Eucaristía y dirigirse a Dios realmente presente en ella puede ser duro en ocasiones. Laura Mascaró da algunas ideas.
[16:31] Laura Mascaró explica las dificultades a las que se enfrentó tras su conversión para la práctica de ponerse en presencia del Señor y propone diez ideas para vencerlas cuando se reza ante el Santísimo Sacramento.
Dios actúa en nuestra vida de manera muy concreta. Está
presente en la realidad de cada día y es ahí donde se manifiesta su
acción. Sin embargo, muchas veces creemos que Dios solo se hace notar en
momentos extraordinarios: sean buenos o malos.
Por eso, vale la pena entender cómo Dios nos habla a
través de todo lo que vivimos. Estas son 3 claves para comprender su
Providencia:
1. No es un Dios arbitrario
A veces creemos que Él diseñó el mundo y luego lo dejó para
que todo marche con una autonomía absoluta. Pensamos que solo se manifiesta de
vez en cuando para darnos algún mensaje.
También solemos creer que las cosas pasan sólo porque “Dios
quiere”. En este pensamiento nuestra libertad no juega ningún papel, pues
nuestro destino está ya fijado. No importa qué camino tomemos, al final
llegaremos a un mismo lugar ya predestinado por Dios.
Todo esto puede llevarnos a pensar que la voluntad de Dios
es caprichosa: si quiere, interviene; y si no quiere, no. Como si sus
decisiones dependieran solo de un impulso momentáneo. En el fondo, pensamos que
Dios actúa como un ser humano y nos olvidamos que Él obra según criterios que a
nosotros nos cuesta entender porque no somos Dios. Una relación con Él nos
permite conocerlo como un Dios providente que cuida a sus criaturas.
"Nada puede pasarme que Dios no quiera. Y todo lo
que Él quiere, por muy malo que nos parezca, es en realidad lo mejor".
Santo Tomás Moro.
2. La creación no está acabada
La vida del mundo no está acabada. La realidad no termina en
lo que podemos dimensionar los seres humanos. Somos seres en movimiento, en
cambio constante, y Dios está al tanto de ello. Él guarda la creación desde su
Providencia y la conduce a su perfección. Tiene cuidado de todo, desde las
cosas más pequeñas hasta los grandes acontecimientos de la historia.
Todo lo que sucede, aunque parezca arbitrario y sin sentido,
tiene una lógica dentro de esa realidad de perfección en el amor a la que Él
nos quiere conducir.
"No andéis, pues, preocupados diciendo: ¿qué vamos a
comer? ¿qué vamos a beber? [...] Ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis
necesidad de todo eso. Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas
cosas se os darán por añadidura". Mt 6, 31-33; Mt 10, 29-31.
En la escritura, Dios nos ha ido mostrando cómo es su
Providencia. Él es el Emmanuel, el Dios con nosotros, que se ha hecho hombre
para experimentar todo lo que es humano. Él es el Buen Pastor que nos cuida y
nos demuestra su constante atención por nosotros.
3. Somos aliados de su Providencia
Siendo sus amigos, iremos comprendiendo cada vez mejor cómo
actúa para invitarnos a colaborar con Él en la construcción de este mundo. En
medio de un mundo que está en vía de perfección, Dios nos elige como aliados
para edificarlo juntos y permitir que su amor se manifieste.
En la medida en que nos dispongamos a recibir el amor de
Dios y seamos receptores activos de este, la realidad estará más llena de Dios,
incluso las circunstancias más complejas.
“Quien cree en Dios, Padre lleno de amor por sus hijos,
pone en primer lugar la búsqueda de su reino, de su voluntad. Y eso es
precisamente lo contrario del fatalismo o de un ingenuo irenismo. La fe en la
Providencia, de hecho, no exime de la ardua lucha por una vida digna, sino que
libera de la preocupación por las cosas y del miedo del mañana”. Benedicto XVI.
Algunas predicciones elevan al 90% el porcentaje de contenidos de internet que en 2026 serán creados por inteligencia artificial.
Con la irrupción de la inteligencia artificial, buena parte del contenido religioso también puede ser falso y engañoso.
“El Papa León XIV prohíbe 12 dogmas y provoca una tormenta en la Iglesia”: con este rótulo, el canal de noticias falsas Secretos del Papa logró acaparar la atención de miles de personas durante buena parte del verano de 2025. Hasta tal punto que canales tan influyentes como Que no te la cuenten, del sacerdote Javier Olivera Ravasi, se detuvieron a explicar a sus seguidores el engaño oculto tras el vídeo creado mediante inteligencia artificial. Y este era solo uno de cientos de los que circulaban por la red.
Este y otros muchos casos de falsificaciones de vídeos y documentos relacionados a la Iglesia católica y su jerarquía generan tantas preguntas como inquietud. Especialmente tras hacerse público que el 50% del contenido de internet ya se crea con inteligencia artificial, y de advertirse de que, a lo largo de 2026, el porcentaje crecerá hasta el 90%. ¿Cómo debe reaccionar el fiel? ¿Debe dar crédito sin mayor búsqueda de información? ¿O compartirlo para advertir del mismo corriendo el riesgo de contribuir a viralizar el engaño?
Buscando ofrecer algunas respuestas y un pequeño manual de instrucciones para los fieles, el portal Catholic Exchange acaba de publicar nueve orientaciones de la escritora Suellen Brewster dirigidas a perfeccionar el discernimiento en el uso de la inteligencia artificial. Al ignorar este discernimiento y continuar consumiendo material falso, advierte, “nos exponemos a la confusión, a un mayor engaño y a la pérdida de confianza en las verdaderas voces de la Iglesia”.
1º Verificar antes de compartir
En lugar de ceder al impulso de compartir, Brewster llama a tomarse el tiempo necesario para verificar las fuentes. Hacerlo “evita que los demás se confundan y duden de las voces auténticas de la Iglesia. No te apresures a difundir información que pueda resultar falsa. Si algo parece sensacionalista, escandaloso o se aparta de las enseñanzas de la Iglesia, espera pacientemente a que se revele la verdad”.
2º “Astutos como serpientes y mansos como palomas”
Entre las orientaciones de Catholic Exchange, también se llama a algo tan evidente como olvidado en ocasiones, y es desconfiar de las cuentas o fuentes con nombres desconocidos o terminología susceptible de ser considerada demasiado impactante o sensacionalista.
Recordando el llamado a ser “astutos como serpientes”, se remarca que todo discernimiento basado en la sabiduría debe preguntarse antes: ¿Usaría el despacho de un cardenal palabras y gráficos de estilo sensacionalista? ¿Publicaría un cardenal un video sobre una visión que tuvo el día anterior?
3º Conocer las propias debilidades para estar alerta
Para un buen discernimiento también es necesario ser consciente de los propios defectos, debilidades e incluso prejuicios y curiosidades. Es el caso del interés por lo místico o por la búsqueda de confirmación de las propias inquietudes.
Un video puede expresar lo que queremos oír y aun así ser falso. Por el contrario, provocar la ira puede hacernos caer en información falsa. Al despertar nuestras emociones, un canal puede generar visitas y generar grandes ingresos a costa de nuestra paz y la reputación de nuestra Iglesia, se lee.
4º La vida espiritual, fortaleza frente al engaño
Del mismo modo, se remarca que la sabiduría se incrementa a medida que se persevera en la oración y el estudio. De este modo, aunque de forma indirecta, rezar el rosario, consultar el catecismo, dedicar tiempo a la adoración, hablar con un sacerdote o conocer la propia fe son condiciones necesarias para no verse superados por las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial. “Con las dos herramientas indispensables de la oración y el estudio, será menos probable que aceptemos algo que deberíamos abordar con un sano escepticismo”.
5º Quien obedece no se equivoca
“Respeta siempre la autoridad de la Iglesia. Si creíste algo que resultó ser falso, acepta lo que la Iglesia ha determinado. Considera cualquier error que cometas como una muestra de humildad y obediencia”.
6º “Enseñar al que no sabe, corregir al que se equivoca”
Formarse uno mismo, en ocasiones, puede no ser suficiente. Buscando servir al bien común, las orientaciones del portal de espiritualidad aluden a las obras de misericordia y recuerdan el deber y beneficios de enseñar a quien no sabe y de corregir al que yerra: “Puede que sean fieles, pero simplemente han caído víctimas de la rápida evolución de los medios de comunicación basados en la inteligencia artificial. Es incómodo hacerlo, pero la misericordia lo exige”.
7º Denunciar los vídeos falsos
Otra práctica que puede contribuir al bien de la Iglesia frente a los vídeos falsos, y que todo el mundo puede llevar a cabo, es la de denunciar dicho contenido en la plataforma que los aloja, lo que en muchos casos se traduce en el cierre de la cuenta, como sucedió con Secretos del Papa, entre otros.
“Puede parecer una lucha contracorriente, pero denunciar frena a los delincuentes y reduce sus ganancias. Denunciar defiende a la Iglesia y solo lleva unos minutos”, remarca Brewster.
8º Desconexión, la mejor alternativa
En último lugar, se remarca que nada interrumpe tanto el poder de las redes y pantallas en el día a día como la misma desconexión. Hacerlo “nos permite conectar con las personas, la creación y las ideas que merecen nuestro tiempo. Optemos por centrar nuestra atención en lo que Dios nos ha dado en lugar de lo falso y artificial. Limitar el tiempo digital y aumentar la oración y el estudio nos sintoniza con la Verdad que estamos llamados a conocer, servir y amar. Dios nos eligió para este tiempo extraño y nos dará la gracia necesaria para vivirlo glorificándole”.
Yo envío a mi mensajero, para que prepare el camino delante de mí. Y en seguida entrará en su Templo el Señor que ustedes buscan; y el Angel de la alianza que ustedes desean ya viene, dice el Señor de los ejércitos.
¿Quién podrá soportar el Día de su venida? ¿Quién permanecerá de pie cuando aparezca? Porque él es como el fuego del fundidor y como la lejía de los lavanderos.
El se sentará para fundir y purificar: purificará a los hijos de Leví y los depurará como al oro y la plata; y ellos serán para el Señor los que presentan la ofrenda conforme a la justicia.
La ofrenda de Judá y de Jerusalén será agradable al Señor, como en los tiempos pasados, como en los primeros años.
Salmo 24(23),7.8.9.10.
El Rey de la gloria es el Señor de los ejércitos.
¡Puertas, levanten sus dinteles,
levántense, puertas eternas,
para que entre el Rey de la gloria!
¿Y quién es ese Rey de la gloria?
Es el Señor, el fuerte, el poderoso,
el Señor poderoso en los combates.
¡Puertas, levanten sus dinteles,
levántense, puertas eternas,
para que entre el Rey de la gloria!
¿Y quién es ese Rey de la gloria?
El Rey de la gloria es
el Señor de los ejércitos.
Evangelio según San Lucas 2,22-40.
Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor,
como está escrito en la Ley: Todo varón primogénito será consagrado al Señor.
También debían ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o de pichones de paloma, como ordena la Ley del Señor.
Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, que era justo y piadoso, y esperaba el consuelo de Israel. El Espíritu Santo estaba en él
y le había revelado que no moriría antes de ver al Mesías del Señor.
Conducido por el mismo Espíritu, fue al Templo, y cuando los padres de Jesús llevaron al niño para cumplir con él las prescripciones de la Ley,
Simeón lo tomó en sus brazos y alabó a Dios, diciendo:
"Ahora, Señor, puedes dejar que tu servidor muera en paz, como lo has prometido,
porque mis ojos han visto la salvación
que preparaste delante de todos los pueblos:
luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo Israel".
Su padre y su madre estaban admirados por lo que oían decir de él.
Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: "Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción,
y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos".
Estaba también allí una profetisa llamada Ana, hija de Fanuel, de la familia de Aser, mujer ya entrada en años, que, casada en su juventud, había vivido siete años con su marido.
Desde entonces había permanecido viuda, y tenía ochenta y cuatro años. No se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día con ayunos y oraciones.
Se presentó en ese mismo momento y se puso a dar gracias a Dios. Y hablaba acerca del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.
Después de cumplir todo lo que ordenaba la Ley del Señor, volvieron a su ciudad de Nazaret, en Galilea.
El niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con él.
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
Adán de Perseigne (¿-1221) abad cisterciense Sermón 4 para Navidad
«Los padres de Jesús le llevaron al Templo para presentarlo»
Que la carne se acerque al Verbo hecho carne hoy, para comprender cuales son sus propios límites y en ella aprender, poco a poco, a pasar de la carne al Espíritu. Que nos acerquemos, pues, hoy a Él porque un nuevo sol brilla más de lo ordinario. Hasta aquí encerrado en Belén en la estrechez de un pesebre y conocido sólo por un número reducido de personas, hoy va Jerusalén, al Templo del Señor; allí es presentado ante más de una persona. Hasta ahí, tú, Belén, te has regocijado tu sola de la luz que se nos ha dado para todos; orgullosa de un privilegio, de una novedad inaudita, podías rivalizar con el mismo Oriente por tu luz. Más aún, cosa increíble de decir, en ti había, en un pesebre más luz que toda la que el sol de este mundo puede difundir cuando se levanta... Pero hoy, el sol se lanza para iluminar al mundo entero. Hoy, el Señor del Templo se ofrece en el Templo de Jerusalén.
¡Qué dichosos son los que, en la soledad de un corazón pacífico se ofrecen a Dios como Cristo se ofreció como una paloma! Éstos están maduros para celebrar con María el misterio de la purificación... No es la Madre de Dios, que jamás consintió al pecado la que ha sido purificada en este día. Es el hombre ensuciado por el pecado que hoy ha sido purificado por su alumbramiento y su ofrenda voluntaria... Es nuestra purificación la que hemos obtenido por María... Si abrazamos con fe al fruto de sus entrañas, si nos ofrecemos con Él en el Templo, es el misterio que celebramos el que nos purificará. (EDD)
Reflexión sobre el cuadro
Hoy celebramos la Fiesta
de la Presentación del Señor en el Templo. Según la ley del Antiguo
Testamento, el primogénito debía cumplir dos actos rituales. En primer
lugar, la madre de un recién nacido quedaba ritualmente impura durante
siete días, y luego debía “pasar treinta y tres días más en estado de
pureza de sangre” (véase Levítico 12). Durante estos cuarenta días la
madre no debía “tocar nada sagrado ni entrar en el santuario hasta que se
cumplieran los días de su purificación”. Por esta razón, la fiesta de hoy
se ha llamado a veces la “Purificación de María”. Obsérvese cómo hoy se
celebra en nuestra Iglesia exactamente cuarenta días después de Navidad.
En segundo lugar, el
padre del primogénito debía "redimir" al niño haciendo una
ofrenda de cinco siclos al sacerdote para que éste presentara el niño al
Señor (véase Números 18:16). Recuérdese también que el primogénito varón
de todos los egipcios, animales y niños, fue muerto durante la décima
plaga, pero los primogénitos varones de los israelitas fueron perdonados.
Así, esta ofrenda hecha por el primogénito en el Templo era una forma de
redimirlos ritualmente en conmemoración de aquella plaga.
Otro nombre que se da
tradicionalmente a la fiesta de hoy es 'Misa de las Velas'. Ya en el
siglo V se desarrolló la costumbre de celebrar esta fiesta con velas
encendidas. La vela encendida simbolizaba la profecía de Simeón de que
Jesús sería 'una luz para iluminar a los paganos', según nuestra lectura
del Evangelio de hoy. La artista austriaca Marianne Stokes estaba
afincada en Gran Bretaña en 1901 cuando pintó esta obra. El Día de la
Candelaria lo realizó después de trabajar en Holanda y podemos sentir la
influencia tangible de Johannes Vermeer y de la pintura holandesa. Sin
embargo, también estuvo muy influenciada por los prerrafaelitas, y
participó en el renacimiento de la pintura medieval al temple al huevo,
en la que la pintura se aplicaba con pequeñas pinceladas (puede
apreciarse al ampliar el cuadro). Vemos un retrato íntimo de una mujer
que sostiene una biblia y un rosario. La vela, la biblia y el rosario se
sitúan sobre un fondo distinto al de la dama, agrupando así los tres
objetos en su propia narración.
by Padre Patrick van der Vorst
Oración
"Dios Todopoderoso y eterno, te rogamos humildemente que, así como tu Hijo unigénito fue presentado hoy en el templo, nos concedas a nosotros la gracia de ser presentados ante ti con el alma limpia y el corazón puro.
Padre Celestial, como María y José presentaron a Jesús, ayúdanos a ofrecer nuestras vidas con obediencia y confianza. Que el Espíritu Santo, que movió a Simeón y a Ana, nos permita reconocer a Cristo como Luz en nuestra vida diaria.
Señor, haz que, siguiendo el ejemplo de la Sagrada Familia, seamos instrumentos de tu amor infinito y llevemos tu luz a todos los rincones. Amén."
Antes de rezar
la oración mariana del Ángelus este domingo 1 de febrero de 2026, León XIV
recuerda que las Bienaventuranzas revelan la luz de Dios en la historia, elevan
a los humildes y ofrecen consuelo a quienes el mundo descarta. La verdadera
felicidad no se compra ni se conquista, se recibe y se comparte “a causa de
Cristo”.
"Una
página espléndida de la Buena Noticia que Jesús anuncia a toda la
humanidad", así describió el Papa León XIV el Evangelio de las
Bienaventuranzas (Mt 5, 1-12), que la liturgia propone para este 1 de febrero
de 2026, IV Domingo del Tiempo Ordinario.
En su
reflexión previa a la oración mariana del Ángelus, ante los miles de fieles y
peregrinos congregados en la Plaza de San Pedro, el Santo Padre puntualiza que
“estas, en efecto, son luces que el Señor enciende en la penumbra de la
historia, revelando el proyecto de salvación que el Padre realiza por medio del
Hijo, con el poder del Espíritu Santo”.
El Obispo de
Roma explicó que “en el monte, Cristo entrega a los discípulos la ley nueva,
que ya no está escrita en la piedra sino en los corazones; es una ley que
renueva nuestra vida y la hace buena, aun cuando ante el mundo pueda parecer
fracasada y miserable”.
Sólo Dios
-agregó- puede llamar realmente bienaventurados a los pobres y a los afligidos
(cf. vv. 3-4), porque Él es el sumo Bien que se da a todos con amor infinito.
Sólo Dios puede saciar a quienes buscan paz y justicia (cf. vv. 6.9), porque Él
es el justo juez del mundo, autor de la paz eterna.
Ángelus con el Papa León XIV, 1 de febrero de 2026 (@Vatican Media)
Sólo en Dios
encuentran verdadera alegría los mansos, los misericordiosos y los puros de
corazón (cf. vv. 5.7-8), porque Él es el cumplimiento de lo que esperan. En la
persecución, Dios es la fuente del rescate; en la mentira, es el ancla de la
verdad. Por eso Jesús proclama: «Alégrense y regocíjense» (v. 12).
“Estas
Bienaventuranzas son una paradoja sólo para quien considera que Dios es
diferente de como Cristo lo revela. Quien espera que los prepotentes sean
siempre dueños de la tierra, permanece sorprendido ante las palabras del Señor.
Quien está acostumbrado a pensar que la felicidad pertenece a los ricos, podría
creer que Jesús sea un iluso. Y, en cambio, la ilusión está precisamente en la
falta de fe en Cristo; Él es el pobre que comparte su vida con todos, el manso
que persevera en el dolor, el que trabaja por la paz y es perseguido hasta la
muerte en cruz.”
"De este
modo, prosiguió el Sucesor de Pedro, Jesús ilumina el sentido de la historia;
no la que escriben los vencedores, sino la que Dios realiza salvando a los
oprimidos". A continuación, el Pontífice puntualizó: "El Hijo mira al
mundo con el realismo del amor del Padre; en el lado opuesto están, como decía
el Papa Francisco, «los profesionales de la ilusión. No hay que seguirlos,
porque son incapaces de darnos esperanza» (Ángelus, 17 febrero
2019)".
“Dios, en
cambio, da esta esperanza sobre todo a quien el mundo descarta como
desesperado.”
Las
Bienaventuranzas son, para nosotros, según el Papa, "una prueba de la
felicidad, llevándonos a preguntarnos si la consideramos una conquista que se
compra o un don que se comparte; si la reponemos en objetos que se consumen o
en relaciones que nos acompañan". "De hecho, acotó, es 'a causa de
Cristo' (cf. v. 11) y gracias a Él que la amargura de las pruebas se transforma
en la alegría de los redimidos".
“Jesús no
habla de una consolación lejana, sino de una gracia constante que nos sostiene
siempre, sobre todo en la hora de la aflicción.”
Al final de su
alocución, el Santo Padre consideró que "las Bienaventuranzas elevan a los
humildes y dispersan a los soberbios de corazón", y por ello invitó a
pedir la intercesión de la Virgen María, sierva del Señor, "que todas las
generaciones llaman bienaventurada".
Busquen al Señor, ustedes los humildes de la tierra, los que cumplen los mandamientos de Dios.
Busquen la justicia, busquen la humildad. Quizá puedan así quedar a cubierto el día de la ira del Señor.
"Aquel día, dice el Señor, yo dejaré en medio de ti, pueblo mío, un puñado de gente pobre y humilde.
Este resto de Israel confiará en el nombre del Señor. No cometerá maldades ni dirá mentiras; no se hallará en su boca una lengua embustera. Permanecerán tranquilos y descansarán sin que nadie los moleste".
Segunda lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios
1 Corintios 1, 26-31
Hermanos: Consideren que entre ustedes, los que han sido llamados por Dios, no hay muchos sabios, ni muchos poderosos, ni muchos nobles, según los criterios humanos. Pues Dios ha elegido a los ignorantes de este mundo, para humillar a los sabios; a los débiles del mundo, para avergonzar a los fuertes; a los insignificantes y despreciados del mundo, es decir, a los que no valen nada, para reducir a la nada a los que valen; de manera que nadie pueda presumir delante de Dios.
En efecto, por obra de Dios, ustedes están injertados en Cristo Jesús, a quien Dios hizo nuestra sabiduría, nuestra justicia, nuestra santificación y nuestra redención. Por lo tanto, como dice la Escritura: El que se gloría, que se gloríe en el Señor.
Evangelio del Día
Lectura del santo evangelio según san Mateo
Mateo 5, 1-12a
En aquel tiempo, cuando Jesús vio a la muchedumbre, subió al monte y se sentó. Entonces se le acercaron sus discípulos. Enseguida comenzó a enseñarles, hablándoles así:
"Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos. Dichosos los que lloran, porque serán consolados. Dichosos los sufridos, porque heredarán la tierra. Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. Dichosos los misericordiosos, porque obtendrán misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque se les llamará hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos.
Dichosos serán ustedes cuando los injurien, los persigan y digan cosas falsas de ustedes por causa mía. Alégrense y salten de contento, porque su premio será grande en los cielos".
Las palabras de los Papas
Las bienaventuranzas contienen la “carta de identidad” del cristiano ―es nuestro carné de identidad―, porque dibujan el rostro de Jesús, su forma de vida. (…) “el monte” recuerda al Sinaí, donde Dios le dio a Moisés los mandamientos. Jesús empieza a enseñar una nueva ley: ser pobre, ser manso, ser misericordioso... Estos “nuevos mandamientos” son mucho más que normas. De hecho, Jesús no impone nada, pero revela el camino a la felicidad ―su camino― repitiendo ocho veces la palabra “bienaventurados”. (…) Pero, ¿qué significa la palabra “bienaventurado”? ¿Por qué cada una de las ocho bienaventuranzas comienza con la palabra bienaventurado? La palabra original no indica a alguien que tiene el estómago lleno o que se divierte, sino una persona que está en una condición de gracia, que progresa en la gracia de Dios y que progresa por el camino de Dios: la paciencia, la pobreza, el servicio a los demás, el consuelo… Los que progresan en estas cosas son felices y serán bienaventurados. (Francisco – Audiencia general, 29 de enero de 2020) (Vatican.va)
Reflexión sobre la escultura
Cuando vemos una gran
escultura, instintivamente queremos movernos a su alrededor. Queremos
verla desde todos los ángulos. Queremos ver cómo es por delante, por los
lados, por detrás. Algunas esculturas invitan a ello más que otras. La
Piedad de Miguel Ángel, con toda su belleza, debe contemplarse desde un
único punto de vista, protegida tras un cristal. No podemos ver los lados
ni la parte de atrás (aunque uno de mis deseos es verla algún día desde
todos los lados). Otras esculturas, sin embargo, nos permiten rodearlas
lentamente, revelando su riqueza capa a capa, ángulo a ángulo.
A menudo pienso en las
Bienaventuranzas como una escultura de este tipo: no esculpidas en
mármol, sino en palabras. En este texto finamente cincelado, Jesús ofrece
un retrato de la persona humana tal como Dios quiere que seamos. De
hecho, también revela algo de sí mismo, pues sólo Él es la imagen
perfecta de lo que la humanidad debe llegar a ser. Las Bienaventuranzas
son como una especie de escultura de Jesús mismo, que se puede admirar
desde todos los ángulos. En las Bienaventuranzas no describe a ocho personas
distintas con ocho cualidades diferentes. Nos presenta una vida, una
manera de ser, vista desde ocho ángulos diferentes. Cada bienaventuranza
gira ligeramente la figura, mostrando otra faceta del discipulado, una
vida tan rica que no se puede captar en una sola descripción. Por eso
“bienaventurado” es mejor palabra que “feliz”: no se trata de una emoción
pasajera, sino de vivir una vida abierta a la gracia y destinada a la
alegría.
Al recorrer lentamente
este retrato de las bienaventuranzas, empezamos a reconocer su coherencia. La pobreza de espíritu
conduce a la mansedumbre; la sensibilidad ante el quebrantamiento del
mundo da lugar al luto; el luto despierta el hambre de justicia; la
justicia florece en misericordia. La pureza de corazón mantiene la
intención centrada en Dios y no en uno mismo. Etc... Pero Jesús es
sincero: este modo de vida no siempre será aplaudido. Puede llevar a la
pérdida, a la incomprensión, incluso al sufrimiento. Pero es el único camino
que, en última instancia, alineará nuestras vidas con el corazón mismo de
Dios.
Cloud Gate (también
conocida cariñosamente como “The Bean”) es una escultura monumental de
acero inoxidable de Sir Anish Kapoor, instalada en el Millennium Park de
Chicago en 2006. Su superficie de acero pulido como un espejo refleja el
perfil de la ciudad, el cielo y a todo el que se acerca a ella,
transformando la realidad en una imagen en constante cambio. No es una
escultura que se vea desde un único punto de vista. Exige que te muevas
bajo ella, en la parte cóncava inferior que Kapoor denomina omphalos
(ombligo en griego), donde los reflejos se multiplican y convierten al
espectador en parte de la propia obra de arte. Vista desde todos los
ángulos, desde arriba y desde abajo, la escultura rechaza un único punto
de vista.
by Padre Patrick van der Vorst
Oración
Señor Jesús, Tú nos ofreces en las Bienaventuranzas el camino de la vida nueva.
Bienaventurados los pobres de espíritu, hazme sencillo y consciente de mi necesidad de Dios, para recibir el reino de los cielos.
Bienaventurados los mansos, enséñame a ser paciente, amable y a heredar la tierra con la fuerza de tu amor.
Bienaventurados los que lloran, ayúdame a encontrar consuelo en Ti y a consolar a otros.
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, haz que busque tu voluntad y la rectitud en el mundo.
Bienaventurados los misericordiosos, que tenga un corazón compasivo y alcance tu inagotable perdón.
Bienaventurados los limpios de corazón, renueva mi interior para verte en todo momento.
Bienaventurados los pacificadores, guíame para ser instrumento de tu paz y reconciliación.
Bienaventurados los perseguidos, concédeme fuerza y valor para mantenerme firme en mi fe.
Señor, que tu testimonio despierte en mí el deseo de seguirte. Realiza el milagro de hacerme más semejante a Ti, viviendo con alegría la lógica del amor.