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sábado, 20 de junio de 2026

Evangelio del día Sábado 11a. Semana TO

 

Segundo Libro de Crónicas 24,17-25.

Después de la muerte de Iehoiadá, los jefes de Judá fueron a postrarse delante del rey, y este se dejó llevar por sus palabras.
Entonces abandonaron la Casa del Señor, el Dios de sus padres, y rindieron culto a los postes sagrados y a los ídolos. Por este pecado, se desató la indignación del Señor contra Judá y Jerusalén.
Les envió profetas que dieron testimonio contra ellos, para que se convirtieran al Señor, pero no quisieron escucharlos.
El espíritu de Dios revistió a Zacarías, hijo del sacerdote Iehoiadá, y este se presentó delante del pueblo y les dijo: "Así habla Dios: ¿Por qué quebrantan los mandamientos del Señor? Así no conseguirán nada. ¡Por haber abandonado al Señor, él los abandonará a ustedes!".
Ellos se confabularon contra él, y por orden del rey lo apedrearon en el atrio de la Casa del Señor.
El rey Joás no se acordó de la fidelidad que le había profesado Iehoiadá, padre de Zacarías, e hizo matar a su hijo, el cual exclamó al morir: "¡Que el Señor vea esto y les pida cuenta!".
Al comenzar el año, el ejército de los arameos subió a combatir contra Joás. Invadieron Judá y Jerusalén, ejecutaron a todos los jefes que había en el pueblo, y enviaron el botín al rey de Damasco.
Aunque el ejército de Arám había venido con pocos hombres, el Señor entregó en sus manos a un ejército mucho más numeroso, por haberlo abandonado a él, el Dios de sus padres. De esta manera, los arameos hicieron justicia con Joás,
y cuando se fueron, lo dejaron gravemente enfermo. Sus servidores tramaron una conspiración contra él para vengar la sangre del hijo del sacerdote Iehoiadá, y lo mataron cuando estaba en su lecho. Así murió, y fue sepultado en la Ciudad de David, pero no en el sepulcro de los reyes.


Salmo 89(88),4-5.29-30.31-32.33-34.

El Señor asegura su amor eternamente.

Yo sellé una alianza con mi elegido,
hice este juramento a David, mi servidor:
«Estableceré tu descendencia para siempre,
mantendré tu trono por todas las generaciones.»

Le aseguraré mi amor eternamente,
y mi alianza será estable para él.
le daré una descendencia eterna
y un trono duradero como el cielo.

Si sus hijos abandonan mi enseñanza
y no proceden de acuerdo con mis juicios;
si profanan mis preceptos
y no observan mis mandamientos.

Castigaré sus rebeldías con la vara
y sus culpas, con el látigo.
Pero a él no le retiraré mi amor
ni desmentiré mi fidelidad.


Evangelio según San Mateo 6,24-34.

Dijo Jesús a sus discípulos:
Nadie puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien, se interesará por el primero y menospreciará al segundo. No se puede servir a Dios y al Dinero.
Por eso les digo: No se inquieten por su vida, pensando qué van a comer, ni por su cuerpo, pensando con qué se van a vestir. ¿No vale acaso más la vida que la comida y el cuerpo más que el vestido?
Miren los pájaros del cielo: ellos no siembran ni cosechan, ni acumulan en graneros, y sin embargo, el Padre que está en el cielo los alimenta. ¿No valen ustedes acaso más que ellos?
¿Quién de ustedes, por mucho que se inquiete, puede añadir un solo instante al tiempo de su vida?
¿Y por qué se inquietan por el vestido? Miren los lirios del campo, cómo van creciendo sin fatigarse ni tejer.
Yo les aseguro que ni Salomón, en el esplendor de su gloria, se vistió como uno de ellos.
Si Dios viste así la hierba de los campos, que hoy existe y mañana será echada al fuego, ¡cuánto más hará por ustedes, hombres de poca fe!
No se inquieten entonces, diciendo: '¿Qué comeremos, qué beberemos, o con qué nos vestiremos?'.
Son los paganos los que van detrás de estas cosas. El Padre que está en el cielo sabe bien que ustedes las necesitan.
Busquen primero el Reino y su justicia, y todo lo demás se les dará por añadidura.
No se inquieten por el día de mañana; el mañana se inquietará por sí mismo. A cada día le basta su aflicción.


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.



Bulle

Santa Catalina de Siena (1347-1380)
terciaria dominica, doctora de la Iglesia, copatrona de Europa
El Diálogo, La Providencia de la Misericordia, VII (Le dialogue, II, Téqui, 1976), trad. sc©evangelizo.org


¡Sé bien lo que les hace falta!

[Santa Catalina escuchó a Dios decir:] ¿Cómo el hombre puede no creer que lo cuidaré, él, que fue creado a mi imagen y semejanza? ¿Puede pensarlo cuando me ve alimentar y preservar al gusano en el leño seco, dar su pastura a las bestias del campo, nutrir los peces del mar, los pájaros del cielo, todos los seres vivos que están sobre la tierra? Hago brillar mi sol sobre las plantas, esparzo sobre ellas el rocío que fecunda. ¿No es para el servicio del hombre que he hecho todo? Mi bondad no creó nada sin pensar en él.
Del lado que lo mire, en lo espiritual como en lo temporal, el hombre sólo encuentra el abismo de fuego de mi caridad, ofrecida por la grande y bondadosa y perfecta providencia. Pero no lo ve, porque él mismo se ha privado de la luz, porque no quiere ver. Entonces, se escandaliza con la prueba, restringe su caridad con el prójimo, se hace avaro y se inquieta por el mañana, ¡como si mi Verdad no se lo hubiera vetado cuando dijo “No se inquieten por el día de mañana, a cada día le basta su aflicción” (Mt 6,34)! Les reprochaba así la poca confianza, poniendo bajo su mirada mi providencia y la brevedad del tiempo. Como si les hubiera dicho: No se preocupen por lo que no están seguros de tener, es suficiente el día presente.
Le enseñaba a demandar primero el Reino de los cielos, es decir la vida buena y santa. En cuanto a las otras cosas, sé bien, yo, su Padre del cielo, lo que necesitan, ya que las he creado por ustedes, es para ustedes que comandé a la tierra de dar sus frutos.
(EDD)

Oración

-Señor, ten piedad de nosotros
-Cristo, ten piedad de nosotros
-Señor, ten piedad de nosotros
-Cristo, óyenos
-Cristo, escúchanos
Se repite
-Dios, Padre celestial,
-Dios, Hijo Redentor del mundo,
-Dios, Espíritu Santo,
-Trinidad Santa, Un solo Dios,
-Dios, en quien vivimos, nos movemos y somos,
-Tú, que creaste el cielo, la tierra y el mar,
-Tú, que creaste las cosas según su medida, número y peso,
-Tú, que equilibraste los cielos con tu mano y señalaste sus límites al mar,
-Tú, que lo diriges todo según el designio de tu voluntad,
-Tú, Dios omnipotente y sapientísimo,
-Tú, que abres tu mano y colmas de bendiciones a todos los vivientes,
-Tú, que haces salir el sol sobre los justos y pecadores,
-Tú, que alimentas las aves del cielo y vistes los lirios del campo,
-Tú, Dios lleno de bondad y de misericordia,
-Tú, que diriges todo al bien de los que te aman,
-Tú, que envías la tribulación para probarnos y perfeccionarnos,
-Tú, que sanas a los heridos y levantas a los abatidos del corazón,
-Tú, que premias con alegría eterna la paciencia cristiana,
-Padre de bondad y Dios de todo consuelo,
Ten piedad de nosotros.
-Senos propicioPerdónanos, Jesús.
-Senos propicioEscúchanos, Jesús.
-De todo mal,
-De todo pecado,
-De tu ira,
-De la peste, el hambre y la guerra,
-Del rayo y de la tempestad,
-Del granizo, de la lluvia y de la sequía destructores,
-De la pérdida de las cosechas y de la carestía,
-De toda desconfianza en tu divina Providencia,
-De la murmuración y quejas contra tus santas disposiciones,
-Del desánimo y la impaciencia,
-De la excesiva preocupación de las cosas temporales,
-Del abuso de tus gracias y beneficios,
-De la insensibilidad para con el prójimo,
-En el día del juicio,
Líbranos, Jesús.
-Nosotros, pecadores,
-Que siempre confiemos en tu divina Providencia,
-Que no seamos arrogantes en la buena fortuna, ni desalentados en la calamidad,
-Que nos sometamos filialmente a todas tus disposiciones,
-Que alabemos tu Nombre cuando quieras darnos algo o cuando quieras quitárnoslo,
-Que nos des lo necesario para la conservación de nuestra vida,
-Que te dignes bendecir nuestros esfuerzos y trabajos,
-Que te dignes darnos fortaleza y paciencia en todas las adversidades,
-Que te dignes conducirnos por la tribulación a la enmienda,
-Que te dignes concedernos la alegría eterna por los padecimientos temporales,
Te rogamos, óyenos
-Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,Perdónanos, Jesús.
-Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,Óyenos, Jesús.
-Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,Ten misericordia de nosotros Jesús.
Oración. Omnipotente y sempiterno Dios que nos has concedido a tus siervos el don de conocer la gloria de la eterna Trinidad en la confesión de la verdadera fe, y la de adorar la unidad en el poder de tu majestad; te rogamos que por la firmeza de esta misma fe, nos libres siempre de todas las adversidades. Por Cristo Nuestro Señor. Amén.

(devocionario.com)


viernes, 22 de mayo de 2026

Dios te dijo que "sí", pero no te dijo "cuándo": Cómo no volverte loco en la espera


 

Tener claro lo que Dios quiere para tu vida es genial, pero ¿qué pasa cuando los meses corren y la situación no avanza ni un milímetro? Seamos honestos: la impaciencia nos carcome. Da miedo, frustra y te hace dudar de si escuchaste bien a Dios o si te lo inventaste todo. La paciencia no es sentarse a ver el techo con cara de santo; es mantener la calma mientras Dios acomoda las piezas detrás del escenario.

Aquí tienes 3 verdades directas al corazón para sobrevivir a la sala de espera de Dios.

1. No intentes hackear el calendario de Dios

Una cosa es saber qué quiere Dios y otra muy diferente es querer imponerle el cómo y el cuándo. A veces nos portamos como niños malcriados que quieren el postre antes de la cena.

Mira a la Virgen María. Cuando dijo "¡Hágase en mí según tu Palabra!" (Lucas 1, 38), no firmó un contrato con todo resuelto. Le tocó dar a luz en un establo (Lucas 2, 1-20), huir a otro país corriendo por su vida (Mateo 2, 16-18) y buscar a Jesús desesperada por tres días (Lucas 2, 41-51). Ella no entendía todo a la primera, pero en lugar de quejarse o armar un plan propio, "guardaba y meditaba todo en el corazón" (Lucas 2, 19). Dejó que Dios fuera Dios.

  • El reto práctico de este punto: Agarra tu agenda o el calendario de tu celular. Elige ese proyecto que te urge y escribe en la pantalla de inicio o en una nota: "Los tiempos son de Dios, no míos". Cada vez que te gane la ansiedad, míralo y reza un Avemaría.

2. La prisa es el deporte favorito del enemigo

Cuando te desesperas, el diablo aprovecha para meterte ideas raras. Te da esa sensación de urgencia de: "Hazlo ya, muévete, rompe las reglas, toma el atajo, el tiempo se acaba". ¡Cuidado! Esa prisa nunca viene del Espíritu Santo.

Jesús lo explicó con la parábola del trigo y la cizaña (Mateo 13, 24-30). Si vas con un impulso ciego a arrancar lo malo del camino a las patadas, vas a terminar destruyendo lo bueno. Las cosas del espíritu necesitan tiempo para madurar. Si te apuras a tomar decisiones solo por salir de la incertidumbre, vas a arruinar el proceso. Dios prefiere que dejes crecer todo hasta la cosecha para que aprendas a distinguir qué es miedo y qué es fe.

  • El reto práctico de este punto: La próxima vez que sientas el impulso desesperado de mandar un mensaje, tomar una decisión apresurada o tirar la toalla, aplícate la "regla de las 24 horas". No hagas nada. Respira, ve al Santísimo o reza, y decide al día siguiente con la cabeza fría.

3. Dios está entrenando tus músculos espirituales

Si Dios te soltara hoy mismo ese gran plan que tiene para ti, lo más probable es que lo arruinarías porque no tienes la madurez para manejarlo. La espera no es un castigo ni un juego de Dios para verte sufrir; es su gimnasio espiritual.

Piensa en una espada: para que sirva, tiene que pasar por el fuego y ser golpeada. Solo así se vuelve fuerte pero flexible. Dios está haciendo eso contigo en este momento. Te está moldeando, quitándote el orgullo y enseñándote a confiar. Si estás en la sala de espera, es porque todavía te falta entrenamiento para lo que viene.

  • El reto práctico de este punto: Haz una lista de tres cosas que necesitas mejorar en tu carácter hoy mismo (ser más ordenado, hablar mejor a los demás, ser más constante en oración). Enfoca tu energía en trabajar en eso ahora, en lugar de perder el tiempo pensando en el futuro.

¿Y si el silencio fuera un regalo?

Piénsalo: el amor de Dios es tan grande que prefiere que esperes un poco a que recibas algo para lo que no estás listo. No camines más rápido que la gracia.


¡Queremos leerte!

  • ¿En qué área de tu vida te está costando más aceptar el "horario" de Dios?
  • ¿Qué estrategia te ha servido a ti para no perder la paz?

¡No te quedes con esto! Comparte este artículo en tus grupos de WhatsApp o en tus historias. Alguien hoy está a punto de tirar la toalla por pura impaciencia y necesita leer esto. ¡Evangelicemos las redes juntos!

Pablo Perazzo, churchpop

Vea también    La Providencia: poder y sabiduría amorosa


Vale la pena asimilar las demás catequesis del Papa

I. La Revelación de la Providencia

II. La Providencia en la Biblia
 
III. La Providencia: poder y sabiduría amorosa
 
IV. Providencia y libertad del hombre

V. Providencia y predestinación

VI. Problema del mal y del sufrimiento

VII. Jesús, respuesta al problema del mal

VIII. Providencia de Dios y dominio del mundo por el hombre

IX. Relaciones entre el Reino de Dios y el progreso del mundo


jueves, 14 de mayo de 2026

Sólo acogen a los incurables y a los más pobres; no piden donativos... sólo viven de la Providencia

"Queremos vivir colgados de Dios, al amparo de su Providencia. Él sabe lo que necesitamos", es el lema fundacional de estas religiosas.

Imagen de archivo del Cottolengo de Algete: una atención amorosa y completa a personas a las que todos los demás descartan.

Imagen de archivo del Cottolengo de Algete: una atención amorosa y completa a personas a las que todos los demás descartan.

¿Puede una institución de la caridad que acoge a enfermos incurables, y sin recursos, vivir sin pedir nada a nadie? Aunque para la mentalidad de este mundo sería algo inconcebible, estas religiosas saben lo que es estar «amparados por la Providencia». Lo vienen experimentando desde hace muchos años.

Los principios fundacionales del Cottolengo del Padre Alegre son muy claros: «Queremos vivir colgados de Dios, al amparo de su Providencia. Él sabe lo que necesitamos. Por eso nuestra casa es casa de oración».

La Casa del Sagrado Corazón Cottolengo de Málaga ayuda a enfermos y necesitados que no tienen otra opción.

La Casa del Sagrado Corazón Cottolengo de Málaga ayuda a enfermos y necesitados que no tienen otra opción.

Por eso no tienen subvenciones y no piden ni aceptan nada que sea fruto de petición. Sólo viven de lo que Dios les hace llegar. Y así lo está haciendo desde 1932, con la fundación de la primera casa en Barcelona.

Hace poco, una de las religiosas que atienden a los enfermos en el Cottolengo de Madrid, informó un tanto sobresaltada a la Superiora de la falta de frutas y verduras de la despensa. 

«Son las diez de la mañana y apenas tenemos nada que dar a nuestros enfermos». La Superiora le respondió suavemente: «Tenga fe, vaya a la capilla y pida al Señor lo que necesita; ya verá como no le falla». A las dos de la tarde, con el nerviosismo lógico por la falta de comida, aparecía un camión repleto de alimentos.

Una fundación por tramos

El jesuita Padre Alegre Pujals solía frecuentar los hospitales de Barcelona mostrando una predilección especial por los enfermos más pobres que no tenían a nadie. En uno de los viajes a Italia conoció la obra de san Jose Benito Cottolengo, en Turín, y lo que más le impresionó fue «la confianza en Dios como único apoyo de aquella Institución» y, eso era, precisamente, lo que quería comenzar en Barcelona: una casa que acogiera a los enfermos que nadie quiere y que no tienen recursos.

Pero no pudo verlo personalmente. Sembró la semilla de ese nuevo carisma en un seglar al que dirigía espiritualmente, Rómualdo Zaragoza, al que poco antes de morir (1930) le pidió que fundara esa institución con la ayuda del Superior de su comunidad, el padre Guim. Posteriormente, el arzobispo de Barcelona, Doctor Irurita, aportó también su entusiamo para que en 1932 viera luz la nueva institución.

Nueve casas en el mundo

En la actualidad son nueve las casas que tiene el Cottolengo del padre Alegre en el mundo. Seis en España (Barcelona, Valencia, Madrid, Santiago de Compostela, Las Hurdes, Alicante), dos en Colombia (Buenaventura y Popayan) y una en Portugal (Lisboa).

Enfermos incurables y muy pobres

Las religiosas que atienden estas casa dicen que procuran ser «testigos del amor de Dios presente en el mundo. El Cottolengo es una familia».

¿Los requisitos para entrar en la familia del Cottolengo? Son muy estrictas las religiosas: La enfermedad que tengan debe ser incurable y, además, ser pobres de solemnidad.

Nace la Congregación religiosa

En 1939, nacía en Barcelona, la Congregación religiosa de Hermanas Servidoras de Jesús, que desde entonces se ocupan de llevar adelante la institución del Cottolengo del Padre Alegre. Su fundadora, Dolores Permanyer i Volart, definiría su carisma como «entregar la vida al servicio de Jesucristo en el hermano pobre y enfermo más necesitado, formando con él una familia que quiere vivir total y filialmente confiada en el amor de Dios, Padre Providente, y en adoración constante a Cristo, el Señor, en el Misterio de la Eucaristía».

Más información: www.cottolengopalegre.org

(Publicado originalmente en 2015 y republicado de nuevo, con pequeñas variaciones, en 2026)

Alex Rosal, ReL

Vea también    Bienaventurados los que tienen
espíritu de pobre





lunes, 2 de febrero de 2026

¿Qué es la Divina Providencia? 3 claves para entender cómo obra Dios

 


Dios actúa en nuestra vida de manera muy concreta. Está presente en la realidad de cada día y es ahí donde se manifiesta su acción. Sin embargo, muchas veces creemos que Dios solo se hace notar en momentos extraordinarios: sean buenos o malos.

Por eso, vale la pena entender cómo Dios nos habla a través de todo lo que vivimos. Estas son 3 claves para comprender su Providencia:

1. No es un Dios arbitrario

A veces creemos que Él diseñó el mundo y luego lo dejó para que todo marche con una autonomía absoluta. Pensamos que solo se manifiesta de vez en cuando para darnos algún mensaje.

También solemos creer que las cosas pasan sólo porque “Dios quiere”. En este pensamiento nuestra libertad no juega ningún papel, pues nuestro destino está ya fijado. No importa qué camino tomemos, al final llegaremos a un mismo lugar ya predestinado por Dios.

Todo esto puede llevarnos a pensar que la voluntad de Dios es caprichosa: si quiere, interviene; y si no quiere, no. Como si sus decisiones dependieran solo de un impulso momentáneo. En el fondo, pensamos que Dios actúa como un ser humano y nos olvidamos que Él obra según criterios que a nosotros nos cuesta entender porque no somos Dios. Una relación con Él nos permite conocerlo como un Dios providente que cuida a sus criaturas.

"Nada puede pasarme que Dios no quiera. Y todo lo que Él quiere, por muy malo que nos parezca, es en realidad lo mejor". Santo Tomás Moro.

2.  La creación no está acabada

La vida del mundo no está acabada. La realidad no termina en lo que podemos dimensionar los seres humanos. Somos seres en movimiento, en cambio constante, y Dios está al tanto de ello. Él guarda la creación desde su Providencia y la conduce a su perfección. Tiene cuidado de todo, desde las cosas más pequeñas hasta los grandes acontecimientos de la historia.

Todo lo que sucede, aunque parezca arbitrario y sin sentido, tiene una lógica dentro de esa realidad de perfección en el amor a la que Él nos quiere conducir.

"No andéis, pues, preocupados diciendo: ¿qué vamos a comer? ¿qué vamos a beber? [...] Ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso. Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura". Mt 6, 31-33; Mt 10, 29-31.

En la escritura, Dios nos ha ido mostrando cómo es su Providencia. Él es el Emmanuel, el Dios con nosotros, que se ha hecho hombre para experimentar todo lo que es humano. Él es el Buen Pastor que nos cuida y nos demuestra su constante atención por nosotros.

3.  Somos aliados de su Providencia

Siendo sus amigos, iremos comprendiendo cada vez mejor cómo actúa para invitarnos a colaborar con Él en la construcción de este mundo. En medio de un mundo que está en vía de perfección, Dios nos elige como aliados para edificarlo juntos y permitir que su amor se manifieste.

En la medida en que nos dispongamos a recibir el amor de Dios y seamos receptores activos de este, la realidad estará más llena de Dios, incluso las circunstancias más complejas.

“Quien cree en Dios, Padre lleno de amor por sus hijos, pone en primer lugar la búsqueda de su reino, de su voluntad. Y eso es precisamente lo contrario del fatalismo o de un ingenuo irenismo. La fe en la Providencia, de hecho, no exime de la ardua lucha por una vida digna, sino que libera de la preocupación por las cosas y del miedo del mañana”. Benedicto XVI.

Luisa Restrepo, churchpop

Vea también     La Revelación de la Providencia
- San Juan Pablo II


miércoles, 22 de diciembre de 2021

“Dios está cosiendo tu curación”: El video de una mujer con cáncer que hizo llorar a millones

PRISCILA


Ella lucha contra el cáncer. Grabó un video cantando y llorando luego de enterarse que su amiga, quien también tenía cáncer, había fallecido. Pero lo hizo con un añadido: alabando a Dios. Lo sucedido con esta mujer se volvió viral luego de que el sacerdote Fábio Melo lo viera, se conmoviera y lo difundiera con un contundente mensaje

Priscila Oliveria, una mujer de 35 años que vive en Araguaína, es la protagonista de historia que generó emoción en las redes sociales. Ella lucha contra el cáncer de mama desde febrero de 2021.

Su caso cobró notoriedad pública luego de que compartiera un video en la que se la ve cantando y llorando tras enterarse del fallecimiento de su amiga Rafaella, quien también luchaba contra el cáncer.

Según recuerda el portal G1, el video es de septiembre y antes de que falleciera su amiga lo que las unía era su lucha contra el cáncer. Ambas intercambiaban mensajes de fe, esperanza y hasta con sesiones de quimioterapia casi al mismo tiempo.

PRISCILA

“Para alabarte Señor”

Perlo lejos de la resignación o la negación, el dolor de la muerte de su amiga lo único que motivó a Priscila fue alabar a Dios. Precisamente, en el video que se difundió se la escucha cantar: ‘Para alabarte nací Señor, lo sé, para alabarte […]’. En este caso, una canción de la cantante católica Adriana Arydes, quien también la difundió en Instagram.

“Fue un momento doloroso, no tenía salida. En ese momento, estaba en la casa de mi madre en Cristalina (GO) y me enteré de la muerte de Rafaela. No podía ir a Araguaína para asistir al velorio. Lloré un mucho, no sabía qué hacer. Mi alternativa era alabar a Dios, incluso en mi dolor, incluso sin querer que esa situación sucediera, incluso en mi debilidad y miedo porque pensé: ‘¿Soy la próxima?’, yo traté de alabar a Dios «, expresó Priscila, tal cual indica G1.

La emoción del padre Fábio Melo

Pero lo hasta aquí se presenta como conmovedor, se transformó más aún con la reacción del sacerdote Fábio Melo, quien luego del ver el video escribió:  «¡Oh Dios mío! ¡Qué ganas de saber quién eres, de encontrarte, de abrazar, de ofrecer la pobreza de mi corazón».

Según prosigue G1, el contacto con el padre Fábio Melo fue posible y la mujer le pidió su bendición. El próximo 15 de diciembre tenía previsto poder conocerlo.  

“Dios está cosiendo tu curación”

Fábio Melo, tras pedir publicar el video, se volvió a expresan a través del siguiente mensaje:

«Lo he visto innumerables veces. Todo en él me conmueve. La sonrisa triste, las lágrimas, los deditos hinchados, los ojos escudriñando el cielo, como si quisiera arrancar a Dios de su Gloria, de su trono, así de fácil. Podría acostarme en su regazo, descansar en Él lo que en su corazón es carga, miedo e inseguridad. Priscilla, mi querida niña, este video es uno de los paisajes más hermosos que jamás haya visto. Al fondo, apoyada contra la pared, es una máquina de coser. Me sugiere una acción divina, la certeza de que Dios está cosiendo tu historia, cosiendo delicadamente tu curación «.

Luego de esto, lo sucedido con Priscila siguió siendo asombroso. El número de seguidores se disparó (unos 33.000 actualmente) el video tenía más de dos millones de visitas. Priscila movió corazones y logró trasmitir un mensaje de fe en medio de las circunstancias más dolorosas.

PRISCILA

“De la misma manera que Dios me tocó, quiero que las personas se sientan conmovidas, las que enfrentan problemas y desafíos. Aún con tanta adversidad, es importante alabar a Dios”, finalizó Priscila.

Pablo Cesio - Aleteia Brasil 

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domingo, 18 de febrero de 2018

¿Tú sabes descubrir y escoger lo que Dios quiere para ti?

Seguir a Jesús no puede significar cumplir normas

Me gustaría vivir siempre poniendo a Dios en el centro de mis pasos. Y a los demás a los que amo. Queriendo su bien, y no el mío propio. Queriendo que todos se salven, no yo solo. Siguiendo a Jesús en los que lo siguen. Haciendo las cosas por amor y no buscando mi propio provecho.
Dice el papa Francisco en Amoris Laetitia:
“Estamos llamados a formar las conciencias, pero no a pretender sustituirlas. La libertad para elegir permite proyectar la propia vida y cultivar lo mejor de uno mismo, pero si no tiene objetivos nobles y disciplina personal, degenera en una incapacidad de donarse generosamente”.
¿Cuál es la motivación que mueve mis pasos? ¿Cuál es el amor que me lleva a dar la vida por muchos, para que se salven, para que su vida sea plena?
No quiero que decidan por mí. A veces me encuentro con personas que esperan que la Iglesia decida por ellas. O un sacerdote. U otra persona en la que confían.
No sé si detrás está el miedo a equivocarse, asumiendo responsabilidades. O el miedo a no hacer lo que Dios les pide en cada momento.
Creo que a veces no conocen a ese Dios al que dicen amar. No saben cómo es y no entienden sus deseos. Creo que la fe que profesan no ha bajado de la cabeza al corazón, no ha penetrado todas las fibras de su ser.
Como decía el padre José Kentenich: Si en el alma no existe una fuerte receptividad para lo religioso, si no se cultiva lo religioso, entonces en esta época tenemos que contar con que las raíces de la fe queden demasiado adheridas a la cabeza y no lleguen al corazón. Y aun cuando hayan calado un poco en el corazón, que no lleguen sin embargo al subconsciente”[1].
Una fe inmadura. O una fe de ideas. De normas, de preceptos. Una fe de voluntad firme y recia. Una fe de creencias y dogmas. Una fe desencarnada. Como si Jesús no se hubiera hecho carne de mi carne para mostrarme el camino.
Una fe tan vacía en la que el seguimiento a Jesús y a los que creen en Jesús se hace sin hondura, sin profundidad.
Me da pena esa fe infantil que me exige a mí tomar decisiones por ellos. Y decirles lo que está bien o mal.
Si yo no sé decidir en mi corazón es que no tengo una fe verdadera, madura y formada.
Tal vez a veces deseo que otros confirmen mis decisiones. Aun sabiendo yo muy bien que están equivocadas. Que no sigo el camino que me hace bien. Necesito la aprobación del mundo antes que la de Dios. Y por eso la exijo o la espero.
A veces resulta que no todo lo que hago está orientado hacia Dios. Me busco a mí mismo poniendo detrás de mis intenciones una idea vaga de un Dios lejano al que no conozco de verdad.
Me gustaría tener una fe más auténtica, más libre, más verdadera. Quiero que Jesús me enamore más de sus pasos. Y me haga creer que sus palabras imposibles están hechas para mí. Sin reducir su mensaje a la altura de mis ojos.
Aceptando que yo solo no puedo hacer lo que me pide porque supera mis fuerzas. Sin su gracia nada puedo.
Escribía Benedicto XVI: Las palabras de Jesús son siempre más grandes que nuestra razón. Superan continuamente nuestra inteligencia. Es comprensible la tentación de reducirlas, manipularlas para ajustarlas a nuestra medida. Un aspecto de la exégesis es precisamente la humildad de respetar esta grandeza, que a menudo nos supera con sus exigencias, y de no reducir las palabras de Jesús preguntándonos sobre lo que es capaz de hacer. Él piensa que puede hacer grandes cosas. Creer es someterse a esta grandeza y crecer paso a paso hacia ella”[2].
Quiero aceptar que sus planes superan mi capacidad humana, siempre es así. Entender que seguir sus pasos es siempre desproporcionado.
Mis piernas son cortas. Él me pide más de lo que yo puedo lograr. Es más grande de lo que mi mirada abarca. Es más imposible de lo que mi corazón me dice que yo puedo hacer.
Pero no me desanimo. Lo hago todo por Él. No quiero hacerlo todo perfecto. Pongo mi vida en sus manos. Que Él la tome. Yo la entrego con humildad. Consciente de mi pequeñez. Abandonando mis planes tan humanos y queriendo que su luz ilumine mis pasos. Tomo decisiones audaces que superan mis fuerzas.
El padre José Kentenich quería formar hombres autónomos y libres: “Es la persona autónoma, con alma, pronta a decidir, responsable de sí misma, interiormente libre, que no se deja esclavizar por las formas, pero que tampoco cae en el capricho de no reconocer vinculación alguna”[3].
Quiero aprender a decir sí al amor eterno. Entregando toda mi vida sin medir mis fuerzas. Amando sin medida, sin calcular cuánto recibo a cambio. Dando sin esperar. Amando sin querer siempre ser amado.
Ese amor sin medida de Dios ha de gobernar mis pasos. No deseo vivir asustado entre los límites de la norma que pone freno a mis pasos.
[1] J. Kentenich, Los años ocultos, Dorothea M. Schlickmann
[2] Benedicto XVI, La infancia de Jesús
[3] Christian Feldmann, Rebelde de Dios
Carlos Padilla Esteban, aleteia



viernes, 26 de mayo de 2017

Misioneros con sus 11 hijos en Guatemala se quedaron sin dinero y ocurrió algo asombroso

"Dios siempre provee", palabra de Soler

Cuando Miguel Soler tenía 16 años, marchó a Perú con sus padres, enviados en misión ad gentes por el Camino Neocatecumenal. Años más tarde, con su mujer y nueve hijos –hoy tienen once, de 4 a 23 años–, pasaron ocho años en misión en Guatemala. No lo tuvieron fácil en el terreno económico, ni al ir ni al volver, pero “no nos ha faltado nunca nada”.
“Hemos comprobado que la Palabra del Señor se cumple. Si tú pones en manos del Señor tu vida, si te abres a la vida y recibes a los hijos como un don suyo, Él no te abandona”, afirma Miguel.
Estando en Guatemala, “llegó un día en que no teníamos ni un céntimo, ni siquiera para comer, se nos había acabado todo, yo aún no había conseguido un trabajo. Pero de repente sonó el timbre y fuimos a abrir. Allí no había nadie, pero alguien había dejado un sobre frente a la puerta; dentro había dinero como para vivir dos meses”.
En otra ocasión se encontraron otro sobre con dinero en el buzón; otras veces tuvieron que acudir a Cáritas diocesana; o les llegó dinero de su propia comunidad.
“Hemos tenido la experiencia de poder vivir la comunión de los santos que profesamos en el credo, en momentos de precariedad, porque el Señor ha movido el corazón de la gente y nos ha ayudado de manera anónima, y nunca nos ha faltado nada”.
Miguel se buscó la vida en Guatemala y hubo temporadas en las que tuvo trabajo; otras no, pero “el Señor siempre te va ayudando, Él se las apaña, en infinidad de situaciones. Dios provee, pero lo primero que provee para nosotros es a Jesucristo; nos ayuda a nivel material, pero lo principal es que nos ha permitido encontrarnos con Jesucristo en la Iglesia”.
Para esta familia, “la Providencia se manifiesta también en la vida de comunidad que tenemos, donde nos ayudamos y oramos los unos por los otros, como las comunidades que recogen los Hechos de los Apóstoles, que ponían en común sus bienes como consecuencia de su fe”.
Hoy, ya de vuelta España, “con una familia grande y un sueldo mediano”, siguen viviendo así. “Dificultades no nos faltan y no siempre tenemos lo que quisiéramos, pero Dios siempre provee”. Por ejemplo, “no tenemos dinero para irnos de vacaciones, pero cada año llega alguien que te invita a algún sitio con la familia». En todo este recorrido han descubierto que «abriendo nuestra vida al Señor, Él te da el ciento por uno, es infalible”.
Por Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
Artículo publicado originalmente por Alfa y Omega

martes, 26 de julio de 2016

Unas preguntas acuciantes ¿Sabrías contestarlas?

Dios descansó el séptimo día


¿Por qué descansó Dios en el séptimo día?
El descanso de Dios apunta a la
consumación de la Creación, que está más allá de todo esfuerzo humano. [349]
Por mucho que el hombre trabajador sea el socio menor de su Creador (Gén 2,15), tanto menos puede él salvar la tierra mediante su esfuerzo. La meta de la Creación es «un nuevo cielo y una nueva tierra» (Is 65,17) mediante una redención que nos es concedida. Por eso el descanso dominical, que es un anticipo del descanso celestial, está por encima del trabajo que nos prepara para ello. 




El mundo creado para gloria de Dios

48. .¿Para qué ha creado Dios el mundo?
«El mundo ha sido creado para la gloria de Dios» (Concilio Vaticano I). [293-294, 319]

No hay ninguna otra razón para la Creación más que el amor. En ella se manifiesta la gloria y el honor de Dios. Alabar a Dios no quiere decir por eso aplaudir al Creador. El hombre no es un espectador de la obra de la Creación. Para él, «alabar» a Dios significa, juntamente con toda la Creación, aceptar la propia existencia con agradecimiento. 



Dios dirige el mundo

49 ¿Dirige Dios el mundo y también mi vida?
Sí, pero de un modo misterioso; Dios conduce todo por caminos que sólo él conoce, hacia su consumación. En ningún momento deja de su mano
aquello que ha creado. [302 -­305]

Dios influye tanto en los grandes acontecimientos de la historia como en los pequeños acontecimientos de nuestra vida personal, sin que por ello quede recortada nuestra libertad y seamos únicamente marionetas de sus planes eternos. En Dios «vivimos, nos movemos y existimos» (Hch 17 ,28). Dios está en todo lo que nos sale al encuentro en las vicisitudes de la vida, también en los acontecimientos dolorosos y en las casualidades aparentemente sin sentido. Dios también quiere escribir derecho por medio de los renglones torcidos de nuestra vida. Todo lo que nos quita y lo que nos regala, aquello en lo que nos fortalece yen lo que nos prueba: todo esto son designios, y señales  de su voluntad. 


50 ¿Qué papel juega el hombre en la providencia divina?
La consumación de la Creación a través de la providencia divina no sucede sin nuestra intervención. Dios nos invita a colaborar en la perfección de la Creación. [307-­308]
El hombre puede rechazar la voluntad de Dios. Pero es mejor convertirse en un instrumento del amor divino. La Madre Teresa se esforzó toda su vida por pensar así: «Soy únicamente un pequeño lápiz en la mano de nuestro Señor. Él puede cortar o afilar el lápiz. Él puede escribir o dibujar lo que quiera y donde quiera. Si lo escrito o un dibujo es bueno, no valoramos el lápiz o el material empleado, sino a aquel que lo ha empleado». Si Dios actúa también con nosotros y a través nuestro, no debemos confundir nunca nuestros propios pensamientos, planes y actos con la acción de Dios. Dios no necesita nuestro trabajo como si a Dios le faltara algo sin él.

La providencia de Dios te quiere guiar a la vida eterna

* El texto (pregunta y respuesta) proviene del Youcat = Catecismo para Jóvenes. Los números que aparecen después de la respuesta hacen referencia al pasaje correspondiente del Catecismo de la Iglesia Católica que desarrolla el tema aún más. Basta un clic en el número y será transferido.