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sábado, 24 de agosto de 2019

Mi amor, te voy a decir cómo me siento cuando ves pornografía

La pornografía nos está destruyendo a los dos




"Intimidada, insegura, rechazada, pisoteada, infravalorada, herida", son algunas de las maneras en las que se siente un grupo de mujeres de todas las edades que están casadas con adictos a la pornografía. Sus expresiones tristes y preocupadas, algunas resignadas o enojadas, nos hacen entender un poco mejor lo que afirman al final: "La pornografía nos está destruyendo a los dos".
Cuando me fijé  en el problema y empecé a escribir sobre él, me di cuenta de que cuando me hablan de vicios o adicciones, lo relaciono directamente con alcohol, drogas o incluso juegos de azar, pero no consideraba la adicción a la pornografía, un vicio que también destruye familias, aleja amistades y altera psicológicamente a la persona, dejándole un vacío permanente y un sentimiento de culpa difícil de reparar.
Según un periodista del New York Times, en 2001 la industria pornográfica generó en Estados Unidos más beneficios que la NBA. Esto responde a muchas preguntas con respecto a la falta de control y al poder cada vez mayor de esta dañina industria que negocia con niñas, niños, mujeres y hombres de todas las edades, que son vendidos como objetos al mejor postor.
¿Pero qué hay de la familia del adicto? Es una carga tremenda para una esposa que se casó ilusionada, entregándose completamente al amor de su vida para después sentir que eso no fue suficiente, que a él no le importa sólo ella, que la ve como a una más, que le falló y también a sus hijos (que crecen con resentimiento y desconfianza hacia su padre) mientras acompañan a su madre en la soledad. Así lo revela una hija que escribió una carta a su padre adicto.
Hay una canción de Sam Smith titulada "I’m not the only one" que habla de la traición y en una estrofa dice: "has estado tan poco disponible, ahora tristemente sé que tu corazón no lo puedo obtener, a pesar de que el Señor sabe que tú tienes el mío." De eso justamente se trata el matrimonio, se entrega el corazón, el alma y la vida entera a la otra persona ante Dios, haciéndose los dos una sola carne. Es por eso que las mujeres del video, aunque saben que sus esposos no las corresponden y les traicionan con muchas otras mujeres, aún luchan por recuperarlos, por darle sentido a su matrimonio, que como sacramento tiene una doble finalidad: "el bien de los esposos y la transmisión de la vida."
Esto quiere decir que el amor conyugal del hombre y de la mujer debe estar "situado bajo la fidelidad y la fecundidad." (Catecismo de la Iglesia Católica). La fidelidad es incluso de pensamiento como dijo San Mateo en su evangelio: "Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón."  (Mateo 5:27-28)
Para muchos, vivir la castidad hasta el matrimonio es algo absurdo y anticuado, pero para un católico es el camino de preparación por su propio autodominio, y para ser  fiel en el hermoso pero a la vez duro sendero del matrimonio. En palabras de Juan Pablo II, "La castidad no significa absolutamente rechazo ni menosprecio de la sexualidad humana: significa más bien energía espiritual que sabe defender el amor de los peligros del egoísmo y de la agresividad, y sabe promoverlo hacia su realización plena."
Y como siempre hay esperanza y misericordia, la adicción a la pornografía puede ser superada, así como lo revela el testimonio de Jason Evert, quien fue adicto por mucho tiempo pero lo superó y se encontró con Crystallina, su prometida, quien también llevaba una vida que no le llenaba, pero juntos decidieron empezar a vivir desde cero la castidad. Ahora se dedican a dar testimonios juntos en escuelas de EEUU, hablándoles a los más jóvenes sobre el tema para evitar tantos sufrimientos y llevarlos a descubrir el amor verdadero en la vocación del matrimonio.
Por: Silvia Ordoñez | Fuente: http://catholic-link.com 

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