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domingo, 24 de abril de 2016

Quieres libertad, pero si no sabes decir no es que no eres libre: el Papa, ante 60.000 adolescentes


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El papa Francisco hizo su homilía en este domingo dedicado al Jubileo de los Adolescentes ante una plaza llena con 60.000 chicos y chicas de 13 a 16 años, invitándoles a seguir a Jesús, a entender la verdadera dimensión del amor y de la libertad, que no es egoísmo. 

Y a saber decir no a los falsos modelos que les proponen. Porque amar quiere decir dar, no sólo algo material, sino algo de uno mismo: el tiempo personal, la propia amistad, las propias capacidades. Y saber que el documento de identificación del cristiano es el amor mutuo.


Homilía del Papa Francisco en la misa del domingo 24 de abril durante el Jubileo de los Adolescentes


“Queridos muchachos: Qué gran responsabilidad nos confía hoy el Señor. Nos dice que la gente conocerá a los discípulos de Jesús por cómo se aman entre ellos. En otras palabras, el amor es el documento de identidad del cristiano, es el único “documento” válido para ser reconocidos como discípulos de Jesús. Es el único documento válido

Si este documento caduca y no se renueva continuamente, dejamos de ser testigos del Maestro. Entonces les pregunto: ¿Quieren acoger la invitación de Jesús para ser sus discípulos? ¿Quieren ser sus amigos fieles? El amigo verdadero de Jesús se distingue principalmente por el amor concreto, no el amor en las nubes que resplandece en su vida. El amor siempre es concreto, lo que habla del amor y no es concreto es telenovela, un romance. ¿Quieren vivir este amor que él nos entrega? Quieren o no quieren. Entonces, frecuentemos su escuela, que es una escuela de vida para aprender a amar. Esto es un trabajo de todos los días, aprender a amar.

Ante todo, amar es bello, es el camino para ser felices. Pero no es fácil, es desafiante, supone esfuerzo. Por ejemplo, pensemos cuando recibimos un regalo: esto nos hace felices, pero para preparar ese regalo las personas generosas han dedicado tiempo y dedicación y, de ese modo regalándonos algo, nos han dado también algo de ellas mismas, algo de lo que han sabido privarse.

Pensemos también al regalo que vuestros padres y animadores les han hecho, al dejarles venir a Roma para este Jubileo dedicado a vosotros. Han programado, organizado, preparado todo para vosotros, y esto les daba alegría, aun cuando hayan renunciado a un viaje para ellos. Esta es lo concreto del amor. En efecto, amar quiere decir dar, no sólo algo material, sino algo de uno mismo: el tiempo personal, la propia amistad, las propias capacidades.

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Miremos al Señor, que es invencible en generosidad. Recibimos de él muchos dones, y cada día tendríamos que darle gracias. Quisiera preguntarles: ¿Dan gracias al Señor todos los días? Aun cuando nos olvidemos, él no se olvida de hacernos cada día un regalo especial. No es un regalo material para tener entre las manos y usar, sino un don más grande para la vida. Nos regala, ¿qué nos regala?, nos regala su amistad fiel, es siempre un amigo el Señor que no la retirará jamás. Aunque lo decepciones y te alejas de él, Jesús sigue amándote y estando contigo, creyendo en ti más de lo que tú crees en ti mismo. Y esto es muy importante.

Porque la amenaza principal, que impide crecer bien, es cuando no le importas a nadie. Es triste esto. Cuando te sientes marginado. En cambio, el Señor está siempre junto a ti y está contento de estar contigo. Como hizo con sus discípulos jóvenes, te mira a los ojos y te llama para seguirlo, a para «remar mar a dentro» y «echar las redes» confiando en su palabra; es decir, poner en juego tus talentos en la vida, junto a él, sin miedo. Jesús te espera pacientemente, espera una respuesta, aguarda tu “sí”.

Queridos chicos y chicas, a la edad vuestra surge de una manera nueva el deseo de afeccionarse y de recibir afecto. Si van a la escuela del Señor, les enseñará a hacer más hermosos también el afecto y la ternura. Les pondrá en el corazón una intención buena, esa de amar sin poseer: amar sin poseer, de amar a las personas sin desearlas como algo propio, sino dejándolas libres. Porque el amor es libre, no existe amor si no es libre.

Esa libertad que el Señor nos deja cuando nos ama. Él está siempre cerca de nosotros. Existe siempre la tentación de contaminar el afecto con la pretensión instintiva de tomar, de “poseer” aquello que me gusta. Y esto es egoísmo. Y también la cultura consumista refuerza esta tendencia. Pero cualquier cosa, cuando se exprime demasiado, se desgasta, se estropea; después se queda uno decepcionado con el vacío adentro. Si escuchas la voz del Señor, te revelará el secreto de la ternura: interesarse por otra persona. Quiere decir respetarla, protegerla, esperarla. Y esto es lo concreto de la ternura y del amor.

En estos años de juventud ustedes perciben también un gran deseo de libertad. Muchos les dirán que ser libres significa hacer lo que se quiera. Pero en esto se necesita saber decir no. Si tu no sabes decir no, no eres libre, libre es quien sabe decir sí y sabe decir no.

La libertad no es poder hacer siempre lo que se quiere: esto nos vuelve cerrados, distantes y nos impide ser amigos abiertos y sinceros; no es verdad que cuando estoy bien todo vaya bien. No, no es verdad.

En cambio, la libertad es el don de poder elegir el bien. Esto es libertad, es libre quien elige el bien, quien busca aquello que agrada a Dios, aun cuando sea fatigoso. No es fácil. Pero creo que ustedes no tienen miedo de las fatigas, son valientes, son valientes. Sólo con decisiones valientes y fuertes se realizan los sueños más grandes, esos por los que vale la pena dar la vida. Decisiones valientes y fuertes



No se contenten con la mediocridad, con “ir tirando”, estando cómodos y sentados; no confíen en quien les distrae de la verdadera riqueza, que son ustedes, cuando les digan que la vida es bonita sólo si se tienen muchas cosas; desconfíen de quien quiera hacerles creer que son valiosos cuando los hacen pasar por fuertes, como los héroes de las películas, o cuando llevan vestidos a la última moda. Vuestra felicidad no tiene precio y no se negocia; no es un “app” que se descarga en el teléfono móvil: ni siquiera la versión más reciente podrá ayudaros a ser libres y grandes en el amor. La libertad es otra cosa.

Porque el amor es el don libre de quien tiene el corazón abierto; el amor es una responsabilidad bella que dura toda la vida; es el compromiso cotidiano de quien sabe realizar grandes sueños. Pobres los jóvenes que no saben, no osan soñar. Si un joven a vuestra edad no sabe soñar ya está jubilado. No sirve.

El amor se alimenta de confianza, de respeto y de perdón. El amor no surge porque hablemos de él, sino cuando se vive; no es una poesía bonita para aprender de memoria, sino una opción de vida que se ha de poner en práctica. ¿Cómo podemos crecer en el amor? El secreto está en el Señor: Jesús se nos da a sí mismo en la Santa Misa, nos ofrece el perdón y la paz en la Confesión. Allí aprendemos a acoger su amor, hacerlo nuestro, y a difundirlo en el mundo. Y cuando amar parece algo arduo, cuando es difícil decir no a lo que es falso, miren la cruz del Señor, abrácenla y no dejen su mano, que les lleva hacia lo alto y levántense cuando se caen.

En la vida siempre se cae porque somos pecadores, somos débiles, Pero está la mano de Jesús que nos levanta cuando nos caemos. Jesús nos quiere de pié. Esa palabra hermosa que Jesús le decía a los paralíticos ‘levántate’. Dio nos creó para estar de pié.


Hay una linda canción de los alpinos, cuando suben las montañas y dice: ‘En el arte de subir lo importante no es no caer, sino no permanecer caídos”. Debemos, tener el coraje de levantarnos, de dejarnos levantar por la mano de Jesús, y esta mano viene muchas veces de la mano del amigo, de los papás, de quienes nos acompañan en la vida, el mismo Jesús también está allí. Levántense, Jesús les quiere de de pie, siempre de pié.

Sé que son capaces de gestos grandes de amistad y bondad. Están llamados a construir así el futuro: junto con los otros y por los otros, pero jamás contra alguien. No se construye contra, esto se llama destrucción. Harán cosas maravillosas si se preparan bien ya desde ahora, viviendo plenamente vuestra edad, tan rica de dones, y no temiendo al cansancio.

Hagan como los campeones del mundo del deporte, que logran llegar a las metas altas entrenándose con humildad y duramente todos los días. Que vuestro programa cotidiano sea las obras de misericordia. Entrénense con entusiasmo en ellas para ser campeones de vida, campeones de amor. Así seréis conocidos como discípulos de Jesús. Así tendrán el documento de identificación de los cristianos y les aseguro que vuestra alegría será plena.

sábado, 23 de abril de 2016

Mensaje del Papa a los adolescentes: Jubileo de los Adolescentes

El papa Francisco grabó un videomensaje para los jóvenes reunidos este sábado por la noche y que participan al jubileo de los adolescentes en el evento programado en el Estadio Olímpico de Roma.

Unos 70 mil jóvenes de 13 a 16 años participan en este evento que inició hoy sábado 23 y sigue hasta lunes 25 de abril. Hoy la plaza de San Pedro se transformó en un gran ‘confesionario’. Y en el centro de la ciudad estaban‘las tiendas o carpas de la misericordia’. Son tres días de intenso programa, con oración, confesión y peregrinación a la Puerta Santa de la basílica de San Pedro y otros eventos.
Video del Papa a los adolescentes
A continuación las palabras del Papa:
“Queridos muchachos y muchachas, ‘¡buonasera!’
Están aquí reunidos para un momento de fiesta y de alegría. No he logrado venir, lo lamento… Y he decidido saludarles con este video. Me hubiera gustado tanto poder venir al Estadio pero no lo he logrado…”
“Les agradezco por haber acogido la invitación para venir a celebrar el Jubileo aquí, en Roma. Esta mañana ustedes han transformado la Plaza de San Pedro en un gran confesionario y después han cruzado la Puerta Santa. No se olviden que la Puerta indica el encuentro con Cristo, que nos introduce en el amor del Padre y nos pide volvernos misericordiosos, como Él es misericordioso”.
“Mañana, además rezaremos juntos en la misa. Era justo que hubiera un espacio para estar juntos con alegría y escuchar algunos testimonios importantes, que les pueden ayudar a crecer en la fe y en la vida”.
“Se que tienen un pañuelo con escrito obras de misericordia corporal’. Hay que ponerse en la cabeza estas ideas porque son el estilo de vida cristiana. Como saben las Obras de misericordia son gestos simples, que pertenecen a la vida de todos los días, permitiendo de reconocer el rostro de Jesús en el rostro de tantas personas, ¡también jóvenes!, jóvenes como ustedes que tienen hambre, sed; que son refugiados, forasteros o enfermos y que solicitan vuestra ayuda, nuestra amistad”.
“Ser misericordiosos quiere decir ser capaces de perdonar. ¿Y esto no es fácil, verdad? Puede suceder que a veces en la familia, en la escuela, en la parroquia, en el deporte o en los lugares de diversión alguno pueda hacernos mal y nos sentimos ofendidos; o aún en algún momento de nerviosismo nosotros podemos ofender a los otros. ¡No nos quedemos con el rencor o el deseo de venganza!”
“No sirve para nada: es una polilla que nos come el alma y no nos permite ser felices. ¡Perdonemos Perdonemos y olvidemos el mal recibido, así podremos comprender la enseñanza de Jesús y ser sus discípulos y testimonios de misericordia”.
Muchachos, cuántas veces me sucede que debo llamar por teléfono a mis amigos, pero no logro porque no hay cobertura. Estoy seguro que muchas veces les sucede también a ustedes, que el móvil en algunos lugares no funciona…”
“Bien, acuérdense que en vuestra vida ¡si no está Jesús es como si no hubiera la cobertura del móvil!, no se logra hablar y uno se cierra en sí mismo. ¡Pongámonos donde siempre hay cobertura! La familia, la parroquia, la escuela, porque en este mundo siempre tenemos alguna cosa para decir de bueno y de verdadero.
“Ahora les saludo a todos, les deseo vivir con alegría este momento y les espero a todos mañana a la Plaza de San Pedro. ¡Ciao!”.

El Papa, por sorpresa, se sienta a confesar adolescentes a cielo abierto en la Plaza de San Pedro


El Papa, por sorpresa, se sienta a confesar adolescentes a cielo abierto en la Plaza de San Pedro


La agencia Aciprensa ha detallado el contexto en el que se ha producido este sábado por la mañana una escena a la vez trascendente (en lo espiritual) e informal (en lo logístico): el Papa Francisco se sentó a confesar adolescentes bajo el sol en plena Plaza de San Pedro. 


Lo hizo con motivo del Jubileo de los Adolescentes en el Año de la Misericordia, una convocatoria que ha llevado a más de 60.000 adolescentes, sobre todo italianos, a Roma. En esta jornada peregrinan a la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, desde el Castillo de San Angelo, atravesando la Via della Conciliazione para llegar a la Plaza de San Pedro.

"Allí, la famosa y monumental columnata se transformó en un improvisado confesionario en el que los adolescentes podrán acudir al sacramento de la penitencia gracias a 150 sacerdotes que se alternarán a lo largo del día y de la tarde. Francisco apareció en la Plaza de San Pedro ante la sorpresa de los miles de adolescentes y turistas que en ese momento se encontraban allí", escribe Álvaro de Juana en Aciprensa acerca de los hechos.


El Papa se sentó en una de las sillas dispuestas para que los sacerdotes confesaran y administró el Sacramento de la Reconciliación a 16 adolescentes entre las 11:30 y las 12:45 hora local. Estuvo acompañado de cerca por el Presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, Rino Fisichella, además de por importantes medidas de seguridad.

Los miles de adolescentes no dudaron en inmortalizar el momento con sus smartphones, tablets y cámaras de fotos. 


La jornada continua por la tarde en el Estadio Olímpico de Roma, con una gran fiesta con música y testimonios. Algunos grupos provenientes de distintas diócesis contarán su experiencia y compromiso en la pastoral juvenil. El domingo los jóvenes peregrinos participarán en la Misa con el Papa en San Pedro.

domingo, 17 de enero de 2016

Mensaje del Papa para el Jubileo de los Adolescentes en el Año de la Misericordia



El texto lleva por título “Crecer misericordiosos como el Padre” y ha sido dado a conocer en italiano, francés, inglés, alemán, español y portugués. En él el Papa anima a los muchachos a caminar contra corriente y a “aprender a ser valiente en el amor concreto y desinteresado”.

A continuación el texto completo del mensaje:

“Queridos jóvenes:

La Iglesia está viviendo el Año Santo de la Misericordia, un tiempo de gracia, de paz, de conversión y de alegría que concierne a todos: grandes y pequeños, cercanos y lejanos. No hay fronteras ni distancias que puedan impedir a la misericordia del Padre llegar a nosotros y hacerse presente entre nosotros. Ahora, la Puerta Santa ya está abierta en Roma y en todas las diócesis del mundo.

Este tiempo precioso también os atañe a vosotros, queridos jóvenes, y yo me dirijo a vosotros para invitaros a participar en él, a ser protagonistas, descubriendo que sois hijos de Dios (cf. 1 Jn 3,1). Quisiera llamaros uno a uno, quisiera llamaros por vuestro nombre, como hace Jesús todos los días, porque sabéis bien que vuestros nombres están escritos en el cielo (Lc 10,20), están grabados en el corazón del Padre, que es el Corazón Misericordioso del que nace toda reconciliación y toda dulzura.

El Jubileo es todo un año en el que cada momento es llamado santo, para que toda nuestra existencia sea santa. Es una ocasión para descubrir que vivir como hermanos es una gran fiesta, la más hermosa que podamos soñar, la celebración sin fin que Jesús nos ha enseñado a cantar a través de su Espíritu. El Jubileo es la fiesta a la que Jesús invita a todos, sin distinciones ni excepciones. Por eso he querido vivir también con vosotros algunas jornadas de oración y de fiesta. Por tanto, os espero el próximo mes de abril.

«Crecer misericordiosos como el Padre» es el título de vuestro Jubileo, pero es también la oración que hacemos por todos vosotros, acogiéndoos en el nombre de Jesús. Crecer misericordioso significa aprender a ser valiente en el amor concreto y desinteresado, comporta hacerse mayores tanto física como interiormente. Os estáis preparando para ser cristianos capaces de tomar decisiones y gestos valientes, capaces de construir todos los días, incluso en las pequeñas cosas, un mundo de paz.

Vuestra edad es una etapa de cambios increíbles, en la que todo parece posible e imposible al mismo tiempo. Os reitero con insistencia: «Permaneced estables en el camino de la fe con una firme esperanza en el Señor. Aquí está el secreto de nuestro camino. Él nos da el valor para caminar contra corriente. Lo estáis oyendo, jóvenes: caminar contra corriente. Esto hace bien al corazón, pero hay que ser valientes para ir contra corriente y él nos da esta fuerza [...] Con él podemos hacer cosas grandes y sentiremos el gozo de ser sus discípulos, sus testigos. Apostad por los grandes ideales, por las cosas grandes. Los cristianos no hemos sido elegidos por el Señor para pequeñeces. Hemos de ir siempre más allá, hacia las cosas grandes. Jóvenes, poned en juego vuestra vida por grandes ideales» (Homilía en la Misa de Confirmación, 28 abril 2013).! 

No me olvido de vosotros, chicos y chicas que vivís en situaciones de guerra, de pobreza extrema, de penurias cotidianas, de abandono. No perdáis la esperanza, el Señor tiene un gran sueño que quiere hacer realidad con vosotros. Vuestros amigos y compañeros que viven en condiciones menos dramáticas se acuerdan de vosotros y se comprometen a que la paz y la justicia lleguen a todos.

No creáis a las palabras de odio y terror que se repiten a menudo; por el contrario, construid nuevas amistades. Ofreced vuestro tiempo, preocupaos siempre de quienes os piden ayuda. Sed valientes e id contracorriente, sed amigos de Jesús, que es el Príncipe de la Paz (cf. Is 9,6): « En él todo habla de misericordia. Nada en él es falto de compasión» (Misericordiae vultus, 8).

Ya sé que no todos podréis venir a Roma, pero el Jubileo es verdaderamente para todos y se celebrará también en vuestras iglesias locales. Todos estáis invitados a este momento de alegría. No preparéis sólo mochilas y pancartas, preparad especialmente vuestro corazón y vuestra mente. Meditad bien los deseos que presentaréis a Jesús en el sacramento de la Reconciliación y de la Eucaristía que celebraremos juntos.

Cuando atraveséis la Puerta Santa, recordad que os comprometéis a hacer santa vuestra vida, a alimentaros del Evangelio y la Eucaristía, que son la Palabra y el Pan de la vida, para poder construir un mundo más justo y fraterno.

Que el Señor bendiga cada uno de vuestros pasos hacia la Puerta Santa. Rezo por vosotros al Espíritu Santo para que os guíe e ilumine. Que la Virgen María, que es Madre de todos, sea para vosotros, para vuestras familias y para cuantos os ayudan a crecer en la bondad y la gracia, una verdadera puerta de la Misericordia.

Vaticano, 6 de enero de 2016, Solemnidad de la Epifanía

FRANCISCUS

sábado, 16 de enero de 2016

El Papa pide a los adolescentes ser protagonistas en el Jubileo de la Misericordia


El Papa pide a los adolescentes ser protagonistas en el Jubileo de la Misericordia

“El Jubileo es todo un año en el que cada momento es llamado santo, para que toda nuestra existencia sea santa. Es una ocasión para descubrir que vivir como hermanos es una gran fiesta, la más hermosa que podamos soñar, la celebración sin fin que Jesús nos ha enseñado a cantar a través de su Espíritu”. Son palabras del Santo Padre en su mensaje para el Jubileo de los Adolescentes de 13 a 16 años, en el marco del Año de la Misericordia, que se celebrará del 23 al 25 de abril de este año

“Crecer misericordiosos como el Padre” es el título del mensaje en el que el Santo Padre recuerda a los jóvenes que la “Iglesia está viviendo el Año Santo de la Misericordia, un tiempo de gracia, de paz, de conversión y de alegría que concierne a todos: grandes y pequeños, cercanos y lejanos”. Asimismo les asegura que “no hay fronteras ni distancias que puedan impedir a la misericordia del Padre llegar a nosotros y hacerse presente entre nosotros”.

De este modo, el papa Francisco les explica que este tiempo precioso también les atañe a ellos y les invita “a participar en él, a ser protagonistas, descubriendo que sois hijos de Dios”.

Crecer misericordiosos, crecer valientesEl Jubileo es la fiesta a la que Jesús invita a todos, sin distinciones ni excepciones, ha asegurado el Papa. Además, les recuerda que “crecer misericordioso significa aprender a ser valiente en el amor concreto y desinteresado, comporta hacerse mayores tanto física como interiormente”.

El Pontífice también les indica que “vuestra edad es una etapa de cambios increíbles, en la que todo parece posible e imposible al mismo tiempo”. Por eso, les reitera, “permaneced estables en el camino de la fe con una firme esperanza en el Señor. Aquí está el secreto de nuestro camino. Él nos da el valor para caminar contra corriente”.

Sin olvidarse de los chicos y chicas que viven en situaciones de guerra, de pobreza extrema, de penurias cotidianas, de abandono, les ha pedido que no pierdan la esperanza, “el Señor tiene un gran sueño que quiere hacer realidad con vosotros”, ha asegurado. Al respecto, les pide que no crean en “las palabras de odio y terror que se repiten a menudo” y que construyan “nuevas amistades”. El Santo Padre les exhorta a ofrecer su tiempo, a preocuparse siempre de quienes les piden ayuda, a ser valientes e ir contracorriente, a ser amigos de Jesús.

Preparad el corazón, no solo las mochilasFrancisco sabe que no todos podrán venir a Roma, por eso les recuerda que “el Jubileo es verdaderamente para todos y se celebrará también en vuestras iglesias locales. Todos estáis invitados a este momento de alegría. No preparéis sólo mochilas y pancartas, preparad especialmente vuestro corazón y vuestra mente”. Asimismo les pide que mediten bien los deseos que presentarán a Jesús en el sacramento de la Reconciliación y de la Eucaristía que celebrarán juntos.

Para concluir su mensaje, el Pontífice les dice que cuando atraviesen la Puerta Santa, recuerden que se comprometen a hacer santa su vida, a alimentarse del Evangelio y la Eucaristía, “que son la Palabra y el Pan de la vida, para poder construir un mundo más justo y fraterno”.
Rocío Lancho García, zenit