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miércoles, 26 de noviembre de 2025

La hija del fundador de Hamas se convierte al cristianismo: «Vi el rostro de Jesús sobre la luna»

 Juman Al Qawasmi comenzó a rezar mientras el Ejército de Israel bombardeaba su casa

Encontró una web cristiana en árabe, donde se leía un mensaje que le llamó la atención:

Encontró una web cristiana en árabe, donde se leía un mensaje que le llamó la atención: "Ama a tus enemigos".

Juman Al Qawasmi es la hija de uno de los fundadores del grupo terrorista Hamas y exesposa de uno de sus líderes. Juman creció siendo educada en que su lealtad debía estar con la causa de Hamás. Se le enseñó a ver a los judíos y a los cristianos como enemigos y como una amenaza religiosa.

"Nací y crecí en Catar, mi padre es uno de los fundadores de Hamas. Mis padres nos animaron a odiar a Israel, a los judíos, a los cristianos, incluso a todos los que no pertenecían a Hamas. Debíamos matarlos, porque es lo que dice el Corán", dice en una entrevista con CBN News.

En el año 2007, Hamás tomó el control de Gaza. Hasta entonces los judíos y los palestinos vivían en cierta calma, pero en esas fechas ella presenció actos de violencia incluso contra palestinos, mientras el grupo consolidaba así su poder. 

"Entre los años 2002 y 2012 viví en Gaza y vi lo que estaba haciendo Hamas cuando tomó el poder. Dijeron que venían para traer igualdad para todos y cumplir sus promesas, y nada de esto sucedió", comenta.

"Ama a tus enemigos"

Estas experiencias alimentaron en ella una inquietud profunda. Juman empezó a cuestionar no solo la doctrina, sino también la forma en que su familia y su movimiento político ejercían la autoridad. "No estaba permitido hacer preguntas en el islam", afirmó. 

Entre 2012 y 2014, vivió momentos de miedo. Cuenta que cuando el Ejército israelí le avisó de un bombardeo inminente en su vecindario; esa noche, mientras su familia escapaba, ella oró de forma muy personal: "Dios, si existes, quiero conocerte, quiero que me salves". 

El cardenal Pizzaballa de Tierra Santa contempla la destrucción en Gaza por los bombardeos de 2024 y 2025.

El cardenal Pizzaballa de Tierra Santa contempla la destrucción en Gaza por los bombardeos de 2024 y 2025.LPJ.ORG

Tras esa súplica, Juman cuenta que tuvo una experiencia que le cambió el rumbo de su vida: en un sueño vio a su madre, que había muerto un tiempo atrás, y estaban sentadas en un balcón mientras veían la luna, ésta se fue haciendo más grande y vio el rostro de Jesús en la luna, que le habló en árabe: "Soy Dios, Jesús. Tú eres mi hija; no tengas miedo'. Cuando me desperté, sentí que había una luz en la habitación, algo como, ¡esto es real!".

Nunca había escuchado el nombre de "Jesús" ni había tenido contacto con cristianos. "Mi comunidad era 100% musulmana, mis actividades eran ir al centro islámico y memorizar el Corán. Nunca había conocido a gente cristiana en mi vida", dice.

Sin embargo, aquella visión despertó en ella una paz interior desconocida. "Nadie me había hablado de Él antes, pero, cuando escuché Su nombre, sentí que era un nombre hermoso, un Dios hermoso, y sentí paz dentro de mí. Por primera vez, Alguien me amaba, nunca me había sentido amada por mi familia", explica. Y, motivada por esa experiencia, buscó más información. 

Encontró un sitio web cristiano en árabe, donde se leía un mensaje que le llamó la atención: "Ama a tus enemigos". Esa enseñanza le resultó completamente opuesta a lo que le habían inculcado desde pequeña: había que matar a los enemigos, no amarlos. Eso le hizo darse cuenta de que estaba ante un Dios diferente al que le habían enseñado en el islam.

A través de esa página contactó con otros creyentes, comenzó a leer la Biblia y se adentró en la nueva fe hasta que, finalmente, decidió convertirse al cristianismo. Además de su conversión espiritual, Juman ha realizado críticas explícitas hacia Hamás. Afirma que el grupo no solo predicaba la lucha contra Israel, sino que también gobierna mediante el miedo y la opresión.

"Nací en el Islam y nunca he estado satisfecha con Dios. Sentía que Dios nunca estaría feliz conmigo, no tenía ninguna garantía de ir al paraíso. Siempre tenía miedo del infierno. El Islam no te da paz, siempre tienes miedo de que algo malo sucederá", comenta.

"El islam enseña a los niños a odiar, a luchar, les llena la cabeza de violencia. Pero la verdad no nace del odio". Y, añade: "Jesús ama a los musulmanes, los ama profundamente y quiere liberarlos".

Hoy, Juman afirma que su identidad ya no está definida por su linaje familiar ni por su pasado en Hamás, sino por su nueva relación con Dios: se describe a sí misma como "hija del Dios viviente".

Puedes escuchar aquí la entrevista completa.

"Jesús nos está empujando ahora mismo. Déjalo entrar, porque es la vida y ha venido a darte la vida, a darte la alegría, a darte la libertad. Jesús ama a los musulmanes. Él nos ama tanto. Quiere que estemos libres de este miedo, quiere liberarnos. No tenemos que tener miedo, deberíamos poner nuestros ojos en Jesús y creer que Él es el camino. El único camino. Es el hombre más grande", concluye.

ReL

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miércoles, 5 de febrero de 2020

De musulmana casada a la fuerza a católica libre y maestra de infantil: la historia de Dilia

La señora cuya casa limpiaba le habló de Jesús y la llevó a la iglesia

Dilia Samadova ya es maestra en prácticas en una escuela católica... huyó de Tayikistán en 2011 y dos años después conoció a Cristo
Dilia Samadova ya es maestra en prácticas en una escuela católica...
huyó de Tayikistán en 2011 y dos años después conoció a Cristo

Cuando Dilia Samadova tenía 15 años y vivía en Tayikistán, país de mayoría musulmana, sus padres arreglaron ya su matrimonio. A los 21 años, ya casada según la ley tayika, se fugó a Estados Unidos. Su padre la desheredó y cortó casi toda relación con ella.
"Tayikistán es un país muy patriarcal. Mi madre, mis cuatro hermanas, todas viven igual, sin derechos. Al graduarme en el instituto, me casaron. Mi padre nos nos dejaba ir a la universidad. Pero yo siempre quise estudiar", ha explicado en un reportaje de Associated Press.
Conoció a su marido forzado el día mismo de la boda. Su opinión no valía nada ante aquella especie de cinta transportadora que tenía que ser su matrimonio. "Intenté vivir como mi madre me dijo, pero la cosa se hizo abusiva, física y emocionalmente. Intenté suicidarme. Tras eso, la opción era el manicomio o volver a casa. Me aterrorizaba volver a casa. Había avergonzado a mi familia. Supongo que Dios me guió y me dio coraje. No sé cómo lo hice todo".
Fue la embajada norteamericana la que ayudó a Dilia a escapar a Estados Unidos, dándole un visado laboral mientras tramitaba asilo. Con 21 años, en 2011, llegó a Nueva York. No sabía ni una palabra de inglés, sólo hablaba su lengua natal farsi. Fue un gran golpe cultural. "Recuerdo llorar sin cesar, pero la gente era buena. Tenía un diccionario para intentar comunicarme".
Primeros trabajos
Primero trabajó en hostelería en la zona turística junto al Lago Erie. "El único inglés que sabía era 'almohada', 'manta', 'sábanas' y 'jefe'", recuerda hoy entre risas. "Aprendí por mi cuenta. Me compré un iPhone y escuché TV".
Su segundo trabajo cambiaría su vida espiritual y su círculo de amistades para siempre: iba a limpiar la casa de una señora italiana, católica y devota.
"Ella rezaba el diario cada día. Y me hablaba de Jesús. Yo no sabía nada de Él. En Tayikistán no hay iglesias. Allí, o eres musulmán, o nada. Ella era muy cariñosa", recuerda.
Dilia empezó a acompañar a su empleadora a misa. En su parroquia se apuntó en un curso bíblico. Empezó a estudiar la fe, desde cero. Y dos años después se hizo católica. Su empleadora murió en 2013, pero el hijo y la nuera de ella fueron los padrinos de bautizo de Dilia.
La beca de un parroquiano generoso
Sus padrinos la animaron a estudiar Educación Infantil. Empezó con un curso, sospechando que sería muy difícil que llegara a sacar un título universitario, ya que las carreras universitarias en EEUU son carísimas. Pero un día, en una parroquia, tras la misa, alguien explicó su caso a la congregación y lo escuchó Jerry Pellegrino, empresario de Pellegrino's Music Center, que tiene un sistema de becas universitarias. Pellegrino dio al párroco su número de teléfono y ofreció una beca.
Al principio Dilia no se lo creía. "Ofrecía pagar mis estudios. ¿Quién hace algo así? No lo podía creer. Llamé al sacerdote y le dije: '¿ese señor es real?'". Se mudó y empezó sus estudios en 2017.
Hoy se aloja con dos religiosas, incluyendo la hermana Karen Lindenberger, que dirige la Pastoral Hispana en la parroquia de Saint Anthony en Canton. "Dilia está muy abierta a aprender cosas nuevas, le encanta pasarlo bien, es una magnífica estudiante y tiene mucha resistencia y determinación para estudiar duro", explica la religiosa. Dilia ya trabaja con niños en la escuela Our Lady of Peace, ligada a la parroquia Christ the Servant. El párroco allí también la alaba: "cada día viene al colegio con su entusiasmo y pasión fluyendo de su corazón, tocando la vida de los niños".
escuela_parroquial
Algunos niños de la escuela parroquial Our Lady of Peace
Una nueva vida
Dilia lleva ya 9 años fuera de su país. Sabe que es muy difícil que vuelva, tanto por la oposición de su familia como por su conversión a la fe católica. Mantiene relación con sus hermanas, pero casi ninguna con sus padres. Logró tramitar su divorcio según la ley tayika, pero sus padres están enfadados por ello.
"Mis hermanas están contentas por mí, aunque ahora ellas viven como mis padres. Mi madre aún quiere que vuelva a casa. Mi padre me ha desheredado. Me parece correcto, entiendo su cultura. Se le perdono", explica ella.
A otras mujeres que se encuentren en dificultades, las exhorta a no desanimarse. "Creed que Dios os guiará. Se que es difícil, pero si lo intentáis, lo conseguiréis. Yo podría haberme rendido. Llegué aquí yo sola. Pero 15 personas van a venir a mi graduación. ¡Hay tanta gente que me ha ayudado! Más gente que en mi familia real", señala.
Es la historia de una inmigrante que apoyada en la fe, la comunidad creyente y la generosidad de un donante, ha visto su vida transformada para siempre.
P.J.G./ReL

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