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martes, 8 de julio de 2025

Evangelio del día


 

Libro de Génesis 32,23-33.

Aquella noche, Jacob se levantó, tomó a sus dos mujeres, a sus dos sirvientas y a sus once hijos, y cruzó el vado de Iaboc.
Después que los hizo cruzar el torrente, pasó también todas sus posesiones.
Entonces se quedó solo, y un hombre luchó con él hasta rayar el alba.
Al ver que no podía dominar a Jacob, lo golpeó en la articulación del fémur, y el fémur de Jacob se dislocó mientras luchaban.
Luego dijo: "Déjame partir, porque ya está amaneciendo: .Pero Jacob replicó: "No te soltaré si antes no me bendices".
El otro le preguntó: "¿Cómo te llamas?", "Jacob", respondió.
El añadió: "En adelante no te llamarás Jacob, sino Israel, porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido".
Jacob le rogó: "Por favor, dime tu nombre". Pero él respondió: "¿Cómo te atreves a preguntar mi nombre?". Y allí mismo lo bendijo.
Jacob llamó a aquel lugar con el nombre de Peniel, porque dijo: "He visto a Dios cara a cara, y he salido con vida".
Mientras atravesaba Peniel, el sol comenzó a brillar, y Jacob iba rengueando del muslo.
Por eso los israelitas no comen hasta el presente el nervio ciático que está en la articulación del fémur, porque Jacob fue tocado en la articulación del fémur, en el nervio ciático.


Salmo 17(16),1.2-3abcd.6-7.8b.15.

Escucha, Señor, mi justa demanda,
atiende a mi clamor;
presta oído a mi plegaria,
porque en mis labios no hay falsedad.
Tú me harás justicia,
porque tus ojos ven lo que es recto:

si examinas mi corazón
y me visitas por las noches,
si me pruebas al fuego,
no encontrarás malicia en mí.
Yo te invoco, Dios mío, porque tú me respondes:
inclina tu oído hacia mí y escucha mis palabras.

Muestra las maravillas de tu gracia,
tú que salvas de los agresores
a los que buscan refugio a tu derecha.
Escóndeme a la sombra de tus alas.
Pero yo, por tu justicia, contemplaré tu rostro,
y al despertar, me saciaré de tu presencia.


Evangelio según San Mateo 9,32-38.

En cuanto se fueron los ciegos, le presentaron a un mudo que estaba endemoniado.
El demonio fue expulsado y el mudo comenzó a hablar. La multitud, admirada, comentaba: "Jamás se vio nada igual en Israel".
Pero los fariseos decían: "El expulsa a los demonios por obra del Príncipe de los demonios".
Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias.
Al ver a la multitud, tuvo compasión, porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor.
Entonces dijo a sus discípulos: "La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos.
Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha."


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.



Bulle

San Juan Pablo II (1920-2005)
papa
Mensaje para la 38 Jornada de oración por las vocaciones, 6 de mayo 2001


“Rogad al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies”

Padre santo, fuente inagotable de la existencia y del amor,
que en el hombre viviente das a conocer el esplendor de tu gloria,
y que pones en su corazón la semilla de tu llamada,
haz que nadie, por nuestra negligencia, ignore o pierda este don,
sino que todos puedan caminar con generosidad
hacia la realización de tu Amor.
Señor Jesús, que a lo largo de tu peregrinaje por los caminos de Palestina,
has escogido y llamado a los apóstoles
y les has confiado el encargo de predicar el Evangelio,
de apacentar a los fieles, de celebrar el culto divino,
haz que, tampoco hoy, falten en tu Iglesia
sacerdotes santos que lleven a todos
los frutos de tu muerte y de tu resurrección.
Espíritu Santo, tú que santificas a la Iglesia
con la constante efusión de tus dones,
mete en el corazón de los llamado(a)s a la vida consagrada
una íntima y fuerte pasión por el Reino,
a fin de que con un “sí” generoso e incondicional
pongan su existencia al servicio del Evangelio.
Virgen Santísima, tú que sin dudar
tú misma te has ofrecido al Todopoderoso
para la realización de su designio de salvación,
suscita en el corazón de los jóvenes la confianza
a fin de que haya siempre pastores celosos
que guíen al pueblo cristiano por el camino de la vida,
y almas consagradas capaces de dar testimonio,
a través de la castidad, la pobreza y la obediencia,
de la presencia liberadora de tu Hijo resucitado.
Amén.

Reflexión sobre el cuadro

La cosecha", de Vincent van Gogh, es un cautivador retrato de la vida rural impregnado de la pasión, el color y la intensidad característicos del artista. Realizado en junio de 1888 durante el prolífico periodo de Van Gogh en Arles, Francia, el cuadro capta la esencia del paisaje agrícola con una pincelada típicamente expresiva. Vemos a un grupo de jornaleros trabajando en el campo bajo el radiante resplandor del sol y con un telón de fondo de ondulantes colinas y una vasta extensión de cielo. El cuadro muestra la llanura de La Crau, a las afueras de Arles, con la cordillera de los Alpilles a lo lejos. Van Gogh completó diez cuadros y cinco dibujos en poco más de una semana, hasta que una fuerte tormenta puso fin abruptamente a la temporada de cosecha de ese año. Una semana después de que pintara este cuadro, el paisaje era completamente distinto. La cosecha había parecido abundante, pero estaba en parte destruida. Los segadores habían esperado demasiado.

En nuestra lectura del Evangelio de hoy, leemos que, aunque el poder de Dios era evidente a través de las labores de Jesús, éste reconocía la importancia de que se le unieran más obreros en el trabajo. De ahí que inste a sus discípulos a "pedir al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies". Este llamamiento implica tanto la participación activa en la labor como la oración ferviente por más trabajadores aparte de ellos mismos. Aunque tradicionalmente se interpreta como una llamada a rezar por las vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa, hemos de entenderla como una invitación mucho más amplia de Jesús.

El Señor resucitado sigue llamando hoy a una rica y variada compañía de obreros para trabajar en su mies, y esa llamada es para cada uno de nosotros. Cada discípulo, sea cual sea su vocación, es indispensable en la construcción del Reino de Dios. Ya sea mediante el trabajo físico, la predicación, la enseñanza, la escritura, la generosidad económica, la creación de arte sacro, la hospitalidad o los actos silenciosos de servicio, todos contribuyen a la gran obra del Evangelio. Hay muchos campos en la viña de Dios, y cada trabajador aporta dones únicos a la tarea. Lo que importa no es la naturaleza del trabajo, sino el espíritu con el que se ofrece... porque todos, a su manera, pueden ayudar a sembrar, regar y recoger los frutos del Reino.

by Padre Patrick van der Vorst

Oración

(Recemos según la sugerencia de San Juan PabloII)

martes, 9 de julio de 2024

Evangelio del día





Libro de Oseas 8,4-7.11-13.

Así habla el Señor:
Entronizaron reyes pero sin contar conmigo; designaron príncipes, pero sin mi aprobación. Se hicieron ídolos con su plata y su oro, para su propio exterminio.
Yo rechazo tu ternero, Samaría; mi ira se ha encendido contra ellos. ¿Hasta cuándo no podrán recobrar la inocencia?
Porque ese ternero proviene de Israel: lo hizo un artesano, y no es Dios. Sí, el ternero de Samaría quedará hecho pedazos.
Porque siembran vientos, recogerán tempestades. Tallo sin espiga no produce harina, y si la produce, se la tragarán los extranjeros.
Efraím multiplicó los altares para expiar el pecado, pero esos altares le han servido sólo para pecar.
Por más que escriba para él mil prescripciones de mi Ley se las tendría por una cosa extraña.
En cuanto a los sacrificios que me ofrecen, ¡que los inmolen, que se coman la carne! ¡El Señor no los aceptará! Ahora, él se acordará de sus culpas y pedirá cuenta de sus pecados: entonces ellos regresarán a Egipto.


Salmo 115(113B),3-4.5-6.7ab-8.9-10.

Nuestro Dios está en el cielo y en la tierra
él hace todo lo que quiere.
Los ídolos, en cambio, son plata y oro,
obra de las manos de los hombres.

Tienen boca pero no hablan,
ojos, pero no ven ,
tienen orejas, pero no oyen,
tienen nariz, pero no huelen.

Tienen manos, pero no palpan,
tienen pies, pero no caminan;
Como ellos serán los que los fabrican,
los que ponen en ellos su confianza.

Pueblo de Israel, confía en el Señor:
él es tu ayuda y tu escudo;
familia de Aarón, confía en el Señor:
él es tu ayuda y tu escudo.


Evangelio según San Mateo 9,32-38.

En cuanto se fueron los ciegos, le presentaron a un mudo que estaba endemoniado.
El demonio fue expulsado y el mudo comenzó a hablar. La multitud, admirada, comentaba: "Jamás se vio nada igual en Israel".
Pero los fariseos decían: "El expulsa a los demonios por obra del Príncipe de los demonios".
Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias.
Al ver a la multitud, tuvo compasión, porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor.
Entonces dijo a sus discípulos: "La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos.
Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha."

San Juan Crisóstomo (c. 345-407)
presbítero en Antioquía, después obispo de Constantinopla, doctor de la Iglesia
Homilías sobre el evangelio de san Mateo, nº 32

«Proclamando la buena noticia y curando enfermedades»

Jesús, en cambio, tras de infinitas injurias y querellas: recorría las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, predicando el evangelio del reino de Dios y curando toda enfermedad y toda dolencia. Y no sólo no los castiga por ingratos, pero ni siquiera los reprende. Manifestaba así su mansedumbre (...) Recorría así las ciudades y aldeas y sinagogas, enseñándonos a rechazar las injurias, no con injurias, sino con beneficios mayores. Si tú haces los beneficios por Dios y no por los hombres, hagan lo que hagan tus consiervos, no dejarás de beneficiarlos, para que sea mayor tu recompensa. (…) Cristo, para enseñarnos que procedía por pura benignidad, no sólo no esperaba a que los enfermos fueran a él, sino que iba en busca de ellos y les hacía un doble beneficio: el del reino de los cielos y el de la curación de todo género de enfermedades.
Y no se contentaba con esto sino que tomó otra providencia además. Pues dice el evangelista: Viendo a la muchedumbre, se enterneció de compasión por ella, porque estaban fatigados y decaídos, como ovejas sin pastor. Entonces dijo a los discípulos: "La mies es mucha, pero pocos los obreros. Rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies". Considera de nuevo cuan ajeno está a la vanagloria. Para no atraerlos todos personalmente hacia sí, manda a sus discípulos. Pero no únicamente por eso, sino además para adiestrarlos, a fin de que, ejercitándose en Judea, como en una palestra, se preparen de este modo para las luchas en todo el orbe. (…)
Por de pronto los gradúa como médicos de las enfermedades corporales y les reserva para más tarde la curación de las almas, que es la principal. Advierte en qué forma les hace ver ser esto cosa fácil y necesaria. ¿Qué les dice? La mies es mucha y los obreros pocos. Como si les dijera: «Mirad que no os envío a la siembra, sino a la cosecha». (…) Les decía esto para reprimirles sus altos sentires e instruyéndolos al mismo tiempo para que tuvieran gran confianza y demostrándoles que ya había precedido el mayor trabajo.(EDD)

Oración

Señor, dame tu corazón por las naciones, un corazón de amor y compasión por los perdidos; un amor renovado por el evangelio y una profunda admiración e inquietud por aquellos que ya están dando sus vidas en servicio a ti.  Provéeles lo que necesitan, anímalos, próspera su obra y alienta su corazón. Levanta y capacita más obreros para tu mies.  Llénalos de tu Espíritu, líbralos del maligno y dales poder para proclamar con valentía y representarte a ti, a  tu Iglesia y a tu Palabra al mundo hasta que regreses.  Ayúdame a ser obediente a tu voz y a hacer mi parte para extender tu reino sobre la tierra.  En el nombre de Jesús, amén.  

cf. Stephen y Alex Kendrick




martes, 5 de julio de 2022

Evangelio del día

Evangelio según San Mateo 9,32-38.

En cuanto se fueron los ciegos, le presentaron a un mudo que estaba endemoniado.
El demonio fue expulsado y el mudo comenzó a hablar. La multitud, admirada, comentaba: "Jamás se vio nada igual en Israel".
Pero los fariseos decían: "El expulsa a los demonios por obra del Príncipe de los demonios".
Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias.
Al ver a la multitud, tuvo compasión, porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor.
Entonces dijo a sus discípulos: "La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos.
Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha."


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

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Bulle

San Vicente de Paúl (1581-1660)
presbítero, fundador de la Congregación de la Misión y las Hijas de la Caridad
Conversaciones espirituales a los Misioneros


«Rogad al  Señor de la mies que mande trabajadores a su mies»

     Hay personas que por tener un porte exterior bien compuesto y el interior lleno de grandes sentimientos de Dios, se detienen en eso...; se contentan con las dulces conversaciones que tienen con Dios durante la oración... No nos engañemos: toda nuestra tarea consiste en pasar a los actos. Y esto es de tal manera así que el apóstol san Juan nos dice que tan sólo nuestras obras podrán servirnos para la otra vida (Ap 14,13). Reflexionemos pues sobre ello tanto más cuanto que, en este tiempo hay muchos que parecen virtuosos y, efectivamente, lo son, y sin embargo se inclinan hacia una vida dulce y cómoda más que a una devoción trabajosa y sólida.
    La Iglesia es comparada a una gran mies que precisa obreros, pero obreros que trabajen. No hay nada más conforme al Evangelio que acumular, por un lado, luces y fuerzas para su alma en la oración, en la lectura y en la soledad, e ir seguidamente a hacer participar a los hombres de este alimento espiritual. Es hacer lo que nuestro Señor ha hecho y, después de él lo han hecho los apóstoles; es unir el oficio de Marta al de María; es imitar la paloma que, para alimentar a sus pequeñuelos, digiere la mitad de la comida que ha tomado y después, con su pico, mete el resto en la boca de sus hijos. Esto es lo que debemos hacer nosotros, así es como, con nuestras obras, hemos de dar a Dios, testimonio de que le amamos. Toda nuestra tarea consiste en pasar a las acciones. (EED)

Oración

Te damos gracias, Dios nuestro, por
 tu llamada del Bautismo
 a ser tu pueblo.
 
Te respondemos otra vez con nuestro "Sí".
 
Danos fidelidad para tu causa
 y para nuestra vocación.
 
Renueva con un espíritu de
 entusiasmo a todos los que
 se dedican al servicio de
 tu pueblo.
 
Da a nuestros jóvenes el deseo
 de dedicarse a este servicio
 en la vida religiosa, en el
 sacerdocio, o como diáconos
 y ministro laicos.
 
Llena sus corazones con tu
 Espíritu de Sabiduría para
 que proclamen tu evangelio,
 y den testimonio de tu presencia
 entre nosotros.
 Amén.

(USCCB.org)