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martes, 4 de mayo de 2021

Montse vendió su startup, fichó por Deloitte y lo deja todo para ser monja

 

MONTSE MEDINA


Esta millennial valenciana se hizo rica y es mujer de éxito, pero acaba de enviar una carta a sus socios de Deloitte donde explica que "ha encontrado el tesoro"

Montserrat Medina Martínez era uno de los mayores ejemplos de joven triunfadora en Europa. Con 36 años, lleva a sus espaldas un currículum excepcional. La revista «Business Insider» la eligió entre «Los 21 jóvenes españoles de 35 años (o menos) que están revolucionando el mundo de las startups«.

Venta de la startup a Pay Pal

Esta ingeniera de Valencia (España) recibió una beca de doctorado en matemáticas computacionales en la Universidad de Stanford. Aparcó estos estudios para fundar en 2011 Jetlore, una empresa con sede en San Mateo (California) que proporcionaba datos a grandes empresas para que ofrecieran contenidos «a medida» a sus clientes. Pronto Pay Pal se interesó por esta herramienta y le compró la empresa.

Premios internacionales

Montserrat Medina Martínez fue seleccionada entre las 10 top talents de España menores de 35 años por la revista MIT Technology Review y recibió la Medalla de Bronce en los Stevie Awards for Women in Business de 2017, a la Mujer ejecutiva del Año.

MONTSE MEDINA
@Deloitte_ES
Montse Medina es una experta mundial en Inteligencia Artificial.

Su página en LinkedIn como testimonio

Hoy en la página de LinkedIn de Montserrat Medina se lee «Sierva de Dios». Y a continuación:

«Con mucho pesar tengo que despedirme de Deloitte. He decidido dejarlo todo y responder a lo que creo que es una llamada de Dios a seguirle más de cerca. Os dejo mi testimonio donde abro mi corazón para que con la gracia de Dios podáis entender mi decisión.
Que Dios os bendiga.»

LINKEDIN
Linkedin
Esta es ahora la cabecera de su perfil en LinkedIn.

A un monasterio de agustinas

Y es que Montserrat Medina ha decidido hacerse monja. El éxito y el dinero no le hacían feliz, y se planteó más. Ahora afirma que ha encontrado «el tesoro» del que habla el Evangelio y se entrega a Dios como religiosa en un monasterio de agustinas.

Antes de «desaparecer», Montse hizo llegar una carta a sus socios de Deloitte en la que explicaba su decisión.

MONTSE MEDINA
@Deloitte_ES
Montse en una de sus recientes intervenciones públicas.

«Me provocaba un vacío cada vez más creciente»

En ella relata que “Usaba todos los talentos que la infinita bondad de nuestro Dios me había regalado, pero los empleaba para mi propia gloria y para acumular riquezas en este mundo. Me apropiaba de los dones recibidos buscando sólo mi propio interés. Y me engañaba a mí misma porque lejos de hacerme feliz esa actitud sólo me provocaba un vacío cada vez más creciente”.

«Empezar a invertir en mi futuro para la vida eterna»

También explica: “He decidido, sin ningún remordimiento, dejar de invertir en mi futuro terrenal y empezar a invertir en mi futuro para la vida eterna. Puesto que dejo el mundo para servir y hacer la Voluntad de Dios, tengo la certeza de que el Señor misericordioso suplirá con creces mi falta con aquellos a quienes estoy dejando por Él. No dejo el mundo, propiamente, sino lo mundano. Y quiero entregar mi vida en oración y ofrenda por todos aquellos a quienes Dios ama”.

«He encontrado el tesoro»

Así es como afronta Montse su nueva vida de entrega plena a Dios: «Desconozco por qué su Amor me ha concedido gratuitamente los talentos inmerecidos con los que he podido trabajar y realizarme como persona todos estos años. Igualmente desconozco el plan que Él tiene de ahora en adelante para conmigo. Lo único que sé con certeza es que he encontrado “el tesoro” y, como dice el Evangelio, quiero vender todo lo que tengo en este mundo para comprarlo (cf. Mt 13, 44-46). Siento que, secundando esta llamada mi vida adquiere un sentido lleno de luz, que me hace sentirme dichosa y feliz.»

Texto íntegro de la carta

A continuación, transcribimos íntegra la carta de Montse a los socios de Deloitte*:

Mi nueva esperanza: comunicación y confesión

Con todos los riesgos que supone abrir el corazón, quiero hacerlo como una expresión de libertad y una confesión de la fe. A quien lea este escrito le confío algo íntimo y personal, pero que no puedo retener sólo para mí.

Se ha abierto una nueva etapa en mi vida que comporta dejar mi carrera profesional. Creo que Dios me está llamando a dejarlo todo para seguir a su Hijo Jesús más de cerca. Su gracia me ha quitado el velo que cubría mis ojos y he comenzado a comprender cuánto le debo. Él ha puesto en mí un fuego que enciende una insaciable necesidad de amarle y servirle. Muchas veces me pregunto: ¿Cómo puedo yo, siendo pobre criatura, servir y amar al Creador? Pero la respuesta emerge desde dentro: Si Él me llama, en su Nombre me lanzo a esta aventura de dejarlo todo para buscar continuamente su Rostro.

Desconozco la razón por la cual el Señor se ha fijado en mí. Desconozco por qué desde mi infancia cada domingo internamente me conmovía escuchar en un canto de Iglesia “he dicho tu nombre”; no entendía entonces que esto era una gracia particular. Desconozco por qué su Amor me ha concedido gratuitamente los talentos inmerecidos con los que he podido trabajar y realizarme como persona todos estos años. Igualmente desconozco el plan que Él tiene de ahora en adelante para conmigo. Lo único que sé con certeza es que he encontrado “el tesoro” y, como dice el Evangelio, quiero vender todo lo que tengo en este mundo para comprarlo (cf. Mt 13, 44-46). Siento que, secundando esta llamada mi vida adquiere un sentido lleno de luz, que me hace sentirme dichosa y feliz.

La llamada que muestra el pasaje evangélico del joven rico (cf. Mc 10, 17-39) es la llamada que hoy siento dirigida a mí… por más que la llevo dentro desde hace mucho tiempo, pero sin atreverme nunca a responder. Desde hace años quería decir que sí a Jesús, pero no lo hacía sino tímidamente y sólo por dentro. Y mientras demoraba la respuesta verdadera, esa que compromete la vida, usaba todos los talentos que la infinita bondad de nuestro Dios me había regalado, pero los empleaba para mi propia gloria y para acumular riquezas en este mundo. Me apropiaba de los dones recibidos buscando sólo mi propio interés. Y me engañaba a mí misma porque lejos de hacerme feliz esa actitud sólo me provocaba un vacío cada vez más creciente. Ciertamente, mi meta no era otra que lo que la sociedad me enseñó desde mi niñez: estudiar, posicionarme con un trabajo bien remunerado, casarme y tener hijos. La idea de servir al Señor estaba lejos de mis pensamientos: me había hecho un dios a mi medida que debía servirme a mí y ajustarse a mis objetivos y ambiciones.

Así, autoproclamada “buena católica” por mi asistencia física a la eucaristía dominical, pero enorgullecida por la gloria, poder y dinero que iba obteniendo, mi alma se iba construyendo un lugar privilegiado en el abismo del sinsentido de una vida encerrada en el egoísmo. No encuentro palabras para describir el estado tan deplorable en el cual se encontraba mi alma mientras me engañaba a mí misma, convencida de que complacía a Dios. Después de todo, pensaba que algo debía estar haciendo bien: yo me esforzaba y veía recompensa. Ahora me pregunto: ¿Cómo he podido estar tan confundida todos estos años? No era Dios quien me estaba dando la gloria de la tierra sino el príncipe de este mundo quien me estaba engañando sin yo saberlo. Mientras tanto, el Dios misericordioso lo permitió para mi propio bien. He necesitado experimentar estas tinieblas y el poder desgarrador del mundo para apreciar más la vida de la fe y el Evangelio de Cristo. El sufrimiento que comporta seguir a los ídolos del mundo me ha preparado para renunciar a ellos y volverme al Señor en una ofrenda completa de mi vida.

He vivido 12 años “triunfando” según los parámetros del mundo: tengo títulos de la prestigiosa Universidad de Stanford, he fundado una startup en Silicon Valley que ha adquirido una Fortune 100 y con tan sólo 34 años he llegado a ser socia en Deloitte. Yo le decía al Señor: Mira lo bien que he aprovechado tus talentos. Pero sintiendo un profundo conocimiento de la suciedad de mi alma, me percaté de mi mal entendimiento con respecto a la ansiada “perfección” que buscaba en las cosas del mundo, y cuánto más me acercaba a ella, más me alejaba de la verdadera: la perfección del alma que consiste en hacer la voluntad de Dios, verdadera plenitud para la que hemos sido creados.

Hundida en mi miseria, sin saber qué hacer con todos mis pecados he comprendido que el Señor lo perdona todo porque Él es todo bondad y misericordia. Ahora quiero dejarlo todo por seguir a este Dios que ha conquistado mi corazón. Es una deuda de amor lo que vivo… aunque sé que por mi parte esa deuda siempre estará por saldar. Quiero que el Señor sea mi único Dios, y no el dinero. No puedo servir a dos señores. El Señor, nuestro Dios, es el único Señor; y me llama a amarle con todo mi ser.

La inquietud de mi alma me ha llevado a buscar la Voluntad de Dios en comunidades católicas, en voluntariados, hasta planeé fundar una ONG…, pero no encontraba la Paz en ninguno de estos proyectos. Ahora, secundando la llamada a ofrecerme al Señor en la vida consagrada contemplativa, he encontrado la Paz del corazón. Creo que desde esta vocación podré ayudar a tantos que buscan a Dios sin saber dónde y cómo encontrarlo. La Iglesia y la Comunidad de Monjas contemplativas que me acogen me regalan un hogar donde vivir con sencillez evangélica el seguimiento de Cristo en fraternidad. Soy consciente de que es un gran riesgo el que corro dejándolo todo para entrar en un Monasterio… pero la vida vale la pena cuando se arriesga en la búsqueda del Bien. Y “sé de quién me he fiado” (2Tim 1, 12).

Por ello he tomado la decisión más importante y al mismo tiempo más sencilla de mi vida. He decidido, sin ningún remordimiento, dejar de invertir en mi futuro terrenal y empezar a invertir en mi futuro para la vida eterna. Puesto que dejo el mundo para servir y hacer la Voluntad de Dios, tengo la certeza de que el Señor misericordioso suplirá con creces mi falta con aquellos a quienes estoy dejando por Él. No dejo el mundo, propiamente, sino lo mundano. Y quiero entregar mi vida en oración y ofrenda por todos aquellos a quienes Dios ama.

Quiero terminar pidiendo perdón a quienes haya podido hacer sufrir en estos años o por los que se puedan ver perjudicados de alguna manera por esta decisión vocacional. Os agradezco que recéis por mí; yo rezaré por todos.

¡Bendito y alabado sea por siempre el Señor!

Montse

*las negritas son de Aleteia.

Dolors Massot, Aleteia 

VEa también     Dios llama a los que quiere pero luego uno mismo tiene que querer






















jueves, 4 de agosto de 2016

¿Seré más feliz si soy más rico… o si soy más pobre?

Lo único que llevaré al cielo será lo que he dado, lo que he perdido por amor


¿Seré más feliz si soy más rico… o si soy más pobre?

Carlos Padilla Esteban, aleteia
Mi vida no depende de mis bienes. Ni mi felicidad, ni mi desgracia. Mi felicidad no puede depender de las circunstancias que vivo. Estoy convencido. Allí donde Dios me ponga puedo ser feliz. En las circunstancias que me toque vivir. Aunque no sea todo fácil y sencillo. Incluso si pierdo la fama. Incluso si no tengo todo el dinero que sueño, incluso si me quedo solo y pierdo a seres queridos. Incluso si soy víctima de una violencia injusta.

Jesús no dice que tenga que ser pobre para ser feliz. No dice que sea malo tener cosas. Sí dice que mi vida, la vida de verdad, no tiene nada que ver con las cosas que tengo. Mi tesoro es otro. Mi riqueza es otra.
Sé que cuando muera dejaré todo en la tierra excepto lo que he dado, lo que he amado. Lo único que llevaré al cielo será lo que he dado, lo que he perdido por amor a otros. Jesús me anima a ser libre de lo que tengo y también de lo que no tengo. Las dos cosas exigen libertad. No tener miedo a perder. No desear tener lo que no tengo.

Rudyard Kiplin hablaba del hombre íntegro así: “Si al encontrar el triunfo o el desastre, puedes tratar igualmente a esos dos impostores. Si puedes ver rotas las empresas a las cuales has dado tu vida, y bajarte después a reconstruirlas con las herramientas melladas. Si puedes poner en un momento todas tus ganancias y arriesgarlas a un golpe a cara o cruz, perder y volver a comenzar desde el principio sin jamás decir una palabra sobre tu pérdida. Entonces la tierra es tuya con todo lo que contiene, y lo que es más importante, serás hombre, hijo mío”.

Ese ideal es el mío. Ser libre. Vivir con lo que tengo, feliz, sin desear más, sin temer perder. Jesús me habla de esa libertad del corazón. Si me miro, ¿cuál es mi apego a los bienes?¿Cuál es mi actitud?

Jesús me invita a vivir el hoy, a vivir en presente con pasión. Me invita a llenar la vida sin cuidarla demasiado para el futuro. Me ofrece darme hoy por entero sin guardar en grandes graneros. Ser generoso hoy, compartir hoy.

¡Cuántas veces en mi vida retraso cosas fundamentales por otras futuribles! Y pienso que cuando pase esto tan urgente entonces seré libre para lo importante. O cuando consiga lo que tanto deseo. O cuando suceda lo que sueño. Pero pasa el tiempo y nada de eso sucede.

Jesús me anima a vivir el hoy dándome del todo. Lo que tengo en mi vida es el hoy. Lo único seguro.

Me gusta mucho ver a Jesús en su camino en la tierra. Sin tantos planes. Abierto a lo que cada día el Padre le regala. Cada día la persona que se encuentra es su plan del día. Ser libre de tantos programas.

Lo miro caminando, comiendo, rezando. Viviendo de la providencia. Sin pedir más de lo que cada día recibe. Sin exigencias. Jesús no parece que tuviera ningún bien en la tierra. No tenía posesiones. Tenía el corazón abierto para dar, y también para recibir.

Jesús recibió comida y alojamiento durante toda su vida. El no tener tanto le hizo a Jesús libre para dar y para recibir. Jesús era amigo de pobres y de ricos. Los amaba igual. Algunos lo dejaron todo al conocerle a Él. Y vivieron como Él, la aventura de vivir sin saber lo que va a suceder hoy.

Otros compartieron sus bienes con Jesús, recibiéndolo en su casa. José de Arimatea le prestó su sepulcro.

Lo que cuenta en la vida es la manera de vivir. La manera de dar. No tanto tener o no tener. Hay personas que tienen mucho y dan mucho, y están abiertas a tener menos. No temen porque en su vida lo importante es otra cosa. Hacen felices a muchos. Ayudan y están pendientes de quien necesita algo. Saben optar siempre por los suyos, por estar con ellos, antes que dejarlos de lado preocupados por tener más.

Hay otras personas que tienen poco pero están amargadas, son codiciosas, exigen, quieren más. Hablan mucho de dinero, se quejan siempre. Pienso que a veces el no tener te puede hacer avaricioso. Otras veces sucede al revés.

Tener mucho encoge el corazón y no tener lo abre. La clave no es tener más o tener menos, sino vivirlo bien. ¿Quién es mi dueño?Miro mi corazón. ¿Cuál es mi apego a los bienes? ¿Cuáles son mis prioridades en la vida?

¿Opto por mi familia frente al trabajo? ¿Les dedico el tiempo mejor? ¿Dónde está mi gran tesoro? ¿Cuáles son mis tesoros en la vida? Los que no pasan. Mi herencia y mi vida. ¿Cómo es mi libertad frente a los planes, frente a las cosas, frente al trabajo?

Me gustaría pensar en mi libertad frente al móvil y el ordenador. Al llegar a casa, al estar con mi marido o con mi mujer, o con un amigo, o con mi novio. ¿Cuánto estoy pendiente del móvil? ¿Cuánto de ellos?

A veces les pido a los hijos lo que yo no cumplo. Y estoy con ellos mirando el móvil, contestando mensajes, sin estar de verdad. Ojalá también en estas vacaciones pueda disfrutar del tiempo que merece la pena. Pasear. Estar. Contemplar. Charlar. Aprender a perder el tiempo, sin medir. Nunca dejar de disfrutar y darlo todo hoy por almacenar para mañana.
El mañana es de Dios, se lo entregamos. El hoy lo tenemos para dar lo que tenemos, para agradecer. ¡Qué importante es agradecer! Compartir. Perder el tiempo sin creernos tan importantes. Estar con los nuestros.
Los tesoros de la vida no se miden, no se cuentan. No se guardan en graneros. Se entregan en la fuerza del amor y se guardan en el cielo.

lunes, 18 de julio de 2016

Lo que hace la Iglesia católica con sus “riquezas”, en números

Sí, maneja muchísimo dinero. Y lo usa para mantener más obras sociales, en el mundo entero, que cualquier otra institución

Lo que hace la Iglesia católica con sus “riquezas”, en números

Daniel R. Esparza, aleteia
Es común toparse, no sólo en internet sino en conversaciones de sobremesa, o incluso en ambientes profesionales o académicos, con el clásico tópico a propósito de las “riquezas de la Iglesia católica”.

A menudo, los comentarios sobre el asunto no parten ni siquiera de lugares comunes, sino de simple ignorancia.

Pongamos, por ejemplo, el típico caso del Banco del Vaticano. Más de una vez se ha visto a alguien afirmar que es “el más poderoso del planeta”. Falso, es el ICBC, de China, seguido por el Wells Fargo, de Estados Unidos.

De hecho, el “Instituto Para las Obras de Religión” (el nombre real del “Banco Vaticano”) ni siquiera figura entre los 60 bancos más grandes del mundo según su capitalización bursátil, de acuerdo al listado publicado por Economipedia.

El Banco Vaticano, de hecho, se encarga de administrar y conservar los bienes y fondos otorgados al Instituto exclusivamente con fines caritativos.


Un listado publicado por la agencia Fides a finales de 2007 da una idea de lo que, en efecto, hace la Iglesia católica con sus “riquezas”.

África

En este continente, la Iglesia mantiene:
12.496 Escuelas maternas
33.263 Escuelas primarias
9.838 Escuelas secundarias
1.074 Hospitales
5.373 Dispensarios
186 Leproserías
753 Casas para ancianos, enfermos crónicos, minusválidos
979 Orfanatos
1.997 Jardines de infancia
1.590 Consultorios matrimoniales
2.947 Centros de educación o reeducación.
1.279 Otras instituciones

América

En este continente, la Iglesia mantiene:
15.788 Escuelas maternas
22.562 Escuelas primarias
11.053 Escuelas secundarias
1.669 Hospitales
5.663 Dispensarios
38 Leproserías
3.839 Casas para ancianos, enfermos crónicos, minusválidos
2.463 Orfanatos
3.715 Jardines de infancia
4.827 Consultorios matrimoniales
13.652 Centros de educación o reeducación.
4.239 Otras instituciones

Asia

En este continente, la Iglesia mantiene:
13.683 Escuelas maternas
15.698 Escuelas primarias
9.298 Escuelas secundarias
1.102 Hospitales
3.532 Dispensarios
293 Leproserías
2.095 Casas para ancianos, enfermos crónicos, minusválidos
3.367 Orfanatos
3.211 Jardines de infancia
969 Consultorios matrimoniales
5.379 Centros de educación o reeducación.
1.870 Otras instituciones

Europa

En este continente, la Iglesia mantiene:
23.602 Escuelas maternas
17.222 Escuelas primarias
10.338 Escuelas secundarias
1.363 Hospitales
2.947 Dispensarios
3 Leproserías
8.271 Casas para ancianos, enfermos crónicos, minusválidos
2.480 Orfanatos
2.524 Jardines de infancia
5.919 Consultorios matrimoniales
10.576 Centros de educación o reeducación.
2.761 Otras instituciones

Oceanía

En este continente, la Iglesia mantiene:
1.695 Escuelas maternas
2.949 Escuelas primarias
683 Escuelas secundarias
170 Hospitales
573 Dispensarios
1 Leproserías
490 Casas para ancianos, enfermos crónicos, minusválidos
87 Orfanatos
108 Jardines de infancia
294 Consultorios matrimoniales
592 Centros de educación o reeducación.
207 Otras instituciones

martes, 3 de mayo de 2016

¿Si el Vaticano tiene tanto dinero por qué no…? 7 verdades sobre las finanzas de la Iglesia


riquezas

Sebastian Campos, catholic-link
Como todo buen católico seguro te ha tocado tener que defender al Papa, a la Virginidad de María, al celibato sacerdotal y a todos los disparates que aparecen en los documentales sensacionalistas en canales del cable que hablan de los hijos de Jesús y de las teorías de conspiración de la Iglesia con los grandes poderes mundiales y dentro de toda esa montaña de cosas, no falta quien asegura: El Vaticano es la institución más rica que existe, si vendiera todo lo que tiene se acabaría la pobreza en el mundo.
¿Será cierto que el Vaticano tiene más poder económico que gigantes mundiales como Walmart, Apple o Coca-cola? La revista «Fortune», especializada en temas económicos, ha publicado un artículo en donde desmintió lo de las «grandes riquezas del Vaticano» y de hecho aseguró que ni siquiera se encuentra dentro de las 500 más ricas dentro de su famosa lista «Fortune 500».
Para tu tranquilidad espiritual y también para que puedas compartirlo con quienes tienes cerca, queremos dejarte algunos datos que te serán de tremenda utilidad al momento de explicar qué ocurre con las finanzas del Vaticano y de la Iglesia.

1. Los activos más valiosos del Vaticano no son evaluables y no están a la venta

capilla
Te lo resumo y luego te lo explico: Las cosas que tiene el Vaticano son tesoros de la humanidad, tan valiosos como la primera carta de amor que recibiste de tu pareja o como el primer diente que perdió tu hijo. Valiosísimos para nosotros (y quizás para algún extraño coleccionista), pero invendibles. El Vaticano tiene en sus museos algunos de los más grandes tesoros artísticos del mundo, reunidos en 2000 años de historia cristiana sin contar todo lo pre-cristiano que también existe en esos museos. Aunque son tesoros, no son vendibles.
En el año 2015 le preguntaron al Papa Francisco: «¿se siente alguna vez bajo presión por vender los tesoros de la Iglesia?», y su respuesta fue clara: «Esta es una pregunta fácil. No son los tesoros de la Iglesia, sino que son los tesoros de la humanidad».
Un botón de muestra. Cuando Juan Pablo II hizo su primer viaje a Brasil, después de una ceremonia salió del protocolo, se metió en medio de una favela y visitó una familia. Conmovido, les dejó de regalo su anillo de Papa. ¿Pensarías que valoraron el regalo como para venderlo por su peso en oro y comprar comida o ropa?Es su tesoro, lo conservan en la capillita de la favela. Los pobres son pobres, pero no tontos.

2. La nueva administración «Francisco»

papa
Con esto no decimos que los demás Papas hayan sido pésimos administradores pero si es verdad que en sus pontificados ocurrieron algunas irregularidades que, lejos de generar riquezas, lo que lograban era endeudar al estado Vaticano, justamente por esta razón el Papa Francisco instauró una nueva política de administración. De hecho, cuando asumió, en 2013, el balance del año fue de un déficit de 27 millones de dólares y para el 2014 bajó a 24 millones, sigue siendo un déficit pero cada vez es menos.
El modo austero de vivir del Papa Francisco no es solo un discurso, también ha permeado la billetera vaticana y como se manejan las finanzas para llegar a fin de mes. Para él la gestión financiera es un pilar de su misión:ayudar a los pobres y desfavorecidos. El Papa Francisco ha dicho que quiere una administración del Vaticano más ágil, más eficiente y  «auto-sostenible», pues  eso podría liberar más dinero para sus obras de caridad.
«El mensaje del Santo Padre era tan claro: “Hagamos dinero para ir a los pobres”», recuerda José Zahra, miembro del COSEA, una comisión pontificia a cargo de la nueva organización económica del Vaticano.
El Papa Francisco es considerado por la revista Fortune como un «gestor de primer nivel», él ha hecho que el Vaticano en el 2013 tenga un pequeño superávit de 11,5 millones de dólares, demostrando que, aunque se cree que el Vaticano es un poderoso económico a nivel mundial, si fuera una compañía no alcanzaría a formar parte de la lista de los 500.
No obstante esa administración austera, para 2013 la Santa Sede registró ingresos de $315 millones, y los gastos de $348 millones, para un déficit de $33 millones, por lo que el superávit es más bien para cubrir baches y nadie está nadando en oro.

3. Los trabajadores del Vaticano

vaticano
El Papa no cree en el despido de empleados comunes y corrientes, tampoco en el despilfarro y la ineficiencia y cree que el Vaticano puede funcionar mejor con menos empleados (siempre y cuando trabajen bien y no se jubilen anticipadamente) para no tener que financiar sus pensiones desde muy jóvenes.
Casi dos tercios de los ingresos del Vaticano se van en las remuneraciones de sus 2886 empleados. Los soldados rasos, (incluyendo las religiosas y los sacerdotes), reciben sueldos menores a los del mercado, alrededor de un 25% menos que el sueldo de trabajadores italianos del sector privado. No obstante, a pesar de tener sueldos más bajos ninguno de ellos paga impuestos por sus ingresos, pero sí tienen beneficios de salud y retiro.

4. La independencia diocesana

conferencia
Aunque teóricamente el Vaticano tiene sucursales por todo el mundo: las diócesis, cada una de ellas (alrededor de 2800) es una corporación por separado, con sus propios presupuestos y bienes, por lo tanto son administrativamente independientes. Esto se puede comprobar en los balances que regularmente se publican en cada diócesis. La Iglesia es descentralizada económicamente, de hecho en términos económicos, el Vaticano básicamente está por su cuenta.
Pero es importante saber que todas las diócesis del mundo envían recursos al Vaticano cada año y no son sumas menores, pero la gran mayoría de ese dinero está destinado al trabajo misionero o a las obras de caridad que apoya el Papa. Aunque no es poca cantidad de dinero la que envían, no alcanza a ser más del 4,5% del total de sus ingresos.
Esto se aplica también en términos inmobiliarios, pues, aunque la Iglesia está presente en todo el mundo, los edificios y terrenos no pertenecen al Vaticano, pues las diócesis y las 296 órdenes religiosas de todo el mundo que son propietarios de esos inmuebles, los administran por su cuenta.
El Vaticano también tiene algunas propiedades, de hecho cerca de 2 mil (en su mayoría edificios de departamentos en Italia), que son arrendados a personas que trabajan para la iglesia a precios que están muy por debajo del valor real de mercado, es decir, no producen plata.

5. Las cosas que si se venden y el dinero que es usado para obras de caridad

venta
El Papa recibe regalos por montones, desde artesanías hasta vehículos cero kilómetro, todos hechos con mucho cariño, pero el Papa Francisco ha preferido usar esos regalos para poder financiar sus obras de caridad. Un ejemplo de ello fue en 2014 cuando la empresa Estadounidense «Harley-Davidson» le regaló una motocicleta. El papa Francisco nunca la utilizó, solo puso su firma en el tanque de combustible y decidió donarla a la asociación católica Cáritas de Roma. Lograron subastarla en 210.000 euros y el dinero se utilizó para la renovación de un hogar carenciado de esa ciudad.

6. Otros gastos y otros ingresos…

gastos
Hay muchos gastos administrativos que no generan ningún ingreso, como por ejemplo:
La Radio Vaticana, que para mantenerse operativa cuenta con 330 empleados y gasta $37 millones al año; sin embargo, recoge menos de $1 millón en publicidad.
Las Nunciaturas Apostólicas, que funcionan como embajadas en 113 naciones. Para funcionar requieren más de  $30 millones de dólares anuales.  
Todo eso sin mencionar que el Vaticano es una ciudad que debe generar ingresos y la mayoría de ellos proviene de la entrada de los turistas y peregrinos a los museos, que generan ingresos de alrededor de $130 millones anuales. Otra cantidad no menor, proviene de donaciones que se aproximan a los 85 millones de dólares anuales.
Para poder financiar esto, el Vaticano realiza operaciones como todos los países responsables realizando inversiones en el extranjero. Posee unos $920 millones en acciones, bonos y oro. Sus reservas de oro, en la Reserva Federal de EE.UU, asciende a solo $50 millones. El Vaticano por lo  general gana entre $15 millones y $25 de millones en sus inversiones. Es decir, invierte dinero, gana un poco y de ahí se saca para pagar las cuentas.
El detalle de las cuentas de la Santa Sede puedes revisarlo abajo, verás que aun el saldo es negativo, pero cada vez es menos. 

7. Pero, y al final… ¿la iglesia si hace algo por los pobres?

pobres
Lo más extraño de las discusiones del tipo «El Vaticano está rodeado de riquezas y si las vendiera podría ayudar a los pobres» es que insinúan que no lo hace y que Papa se levanta todos los días a nadar en una piscina de monedas de oro rodeado de lujos y excentricidades sin preocuparse por los pobres.
La Iglesia es la institución que más aporta bien al mundo a lo largo de la historia; a los pobres y desvalidos, a los enfermos y a los niños. No hay ninguna institución que sostenga tantos hospitales, hogares, casas de acogida para ancianos, orfanatos, escuelas, universidades, etc.
Para que te quedes con un gusto dulce luego de todas estas ideas, la misma revista «Fortune», cuando habla sobre la administración del Papa Francisco hace referencia a que para él el asunto económico es realmente importante y citándolo dice: «Tenemos que generar más recursos, para poder gastarlos en ayudar a los pobres», por lo tanto, aunque el Vaticano hipotéticamente estuviera dentro de las organizaciones más adineradas del mundo (cosa que no es así),  sería un alivio que uno de los lugares donde más riquezas hay, gaste esos recursos en ayudar a los que no lo tienen.





Balances del Vaticano 2014
La Santa Sede ha publicado los Balances económicos de la Santa Sede que contienen también los datos de la Gobernación de la Ciudad del Vaticano referidos al año 2014.

Los datos son similares a los del pasado año y los pasivos y activos continúan con la misma tendencia positiva. Ambos Balances se han visto bastante influidos por las medidas de máxima transparencia que el Vaticano emprendió desde hace algunos años en las cuestiones financieras.

El comunicado enviado a los medios señala que “los Balances de 2014 son el fruto de una enorme cantidad de trabajo por parte del personal de muchas entidades de la Santa Sede, en particular de la Prefectura de los Asuntos Económico y de la Secretaría de la Economía –que preside el Cardenal Pell– y de los miembros del Consejo”.

Los Balances de 2014 han sido elaborados sobre la base de los precedentes principios contables, teniendo en cuenta 64 entidades como en años anteriores y no las 136 de ahora.

El Balance de la Santa Sede de 2014 indica un déficit de 25.621.000 euros, muy parecido al déficit de 24.471.000 euros que se registró en 2013. No obstante, “aplicando a los resultados de 2013 los mismos procedimientos contables utilizados para 2014, el déficit de 2013 habría sido de 37.209.000 euros, con una mejora, pues, en 2014, debido, en gran parte, a las inversiones favorables que ha hecho la Santa Sede”.

Respecto a los principales ingresos de 2014, además de las inversiones, incluyen las contribuciones que contemplan las donaciones de los obispos al Papa y que serían de 21 millones de euros. El otro ingreso significativo fueron los 50 millones de euros del Instituto para las Obras de Religión (IOR).

En el Patrimonio Neto hay un incremento de 939 millones de euros como consecuencia de ajustes hechos para incluir todos los activos y pasivos en los balances de clausura de 2014. Para las entidades incluidas en el perímetro de consolidación, las actividades administradas con anterioridad fuera del balance constituían 1.111 millones de euros mientras que los pasivos eran de 222 millones.

El gasto más destacable es el de los 2.880 empleados del Vaticano distribuidos en las 64 entidades y que suponen 126,6 millones de euros.

Por su parte, el Balance de la Gobernación es positivo puesto que marca un avance de 63.519.000 euros, mejorando respecto a 2013 (33.042.000 euros) sobre todo gracias a los significativos ingresos de los Museos Vaticanos y algunas inversiones que no se han especificado.

El Patrimonio Neto en este caso se incrementó en 63,5 millones de euros, y no fue necesario efectuar ningún ajuste a las actividades o a los pasivos en el balance de clausura de 2014. El Balance indica que el personal en conjunto del Estado del Vaticano es de 1.930 unidades.

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