Escribió a su amigo Nicola Bux, veterano en la Curia, refutando las objeciones
Un anciano Papa emérito Benedicto XVI en 2015, con 88 años; aún viviría 7 años másAFP Gregorio Borgia
En Italia se acaba de publicar el libro Realidad y utopía en la Iglesia, escrito porNicola Bux, de 77 años, amigo y colaborador de Benedicto XVI, con colaboración deVito Palmiotti. Adelanta una exclusivaLa Nuova Bussola Quotidiana.
Bux, sacerdote y monseñor que trabajó en la Curia durante muchos años (en Doctrina de la Fe, en Culto Divino, en el Sínodo de la Eucaristía de 2005 y el de Oriente Medio de 2010), publica en ese libro una fotocopia de una carta, hasta ahora inédita, que le envió Benedicto XVI después de su renuncia.
Como Bux le había planteado las perplejidades que le suscitaba la renuncia (también desde puntos de vista canónicos y jurídicos) Benedicto XVI le respondió con cierto nivel de detalle en ese mismo año de 2014.
Un libro de Nicola Bux, colaborador de Benedicto XVI, explora su renuncia y otras novedades eclesiales
"Incuestionable e indudable"
El ya Papa emérito explicaba a su viejo amigo: «Dogmática y canónicamente, siempre ha sido incuestionable e indudable que el Papa puede renunciar libremente, y que su renuncia es plenamente válida; el suyo también es un cargo, que puede aceptarse y ejercerse, y al que también se puede renunciar con plenos efectos, dejando así vacío el cargo y todo lo relacionado con él».
Como circulaban comentarios de algunos historiadores o teólogos que criticaban la renuncia, Benedicto respondía que "no son verdaderos historiadores, ni siquiera teólogos. Las especulaciones que proponen –a la renuncia al papado– me resultan absurdas. Decir que con mi renuncia habría dejado 'solo el ejercicio del ministerio y no también el munus' es contrario a la clara doctrina dogmática y canónica. Si algunos periodistas hablan de un 'cisma progresivo', no merecen ninguna atención».
Benedicto considera en esa carta que "el paralelismo entre el obispo diocesano y el obispo de Roma respecto a la cuestión de la renuncia está bien fundado". Así, el obispo de Roma, como cualquier otro obispo, puede decidir renunciar a su cargo.
También Juan Pablo II se lo planteó
Benedicto además revela que su predecesor también había ponderado la posibilidad de renunciar. «Sé que el Papa Juan Pablo II, al acercarse su 75º cumpleaños, reflexionó seriamente sobre si no sería correcto retirarse de su ministerio petrino. Su decisión de no retirarse fue acertada, pero él mismo estaba convencido del paralelismo».
Benedicto también defiende el derecho de un Romano Pontífice a hablar y escribir fuera del «oficio de Papa», como él mismo hizo al seguir escribiendo libros durante su pontificado, como su serie histórica y filosófica sobre Jesús. El oficio de Papa sería, dice, «una misión del Señor».
Importancia de esta carta
La carta tiene fecha de 21 de agosto de 2014, poco más de un año después de la renuncia de Benedicto. Da testimonio de la firmeza doctrinal y claridad de decisión con la que Benedicto renunció a su peculiar ministerio.
La existencia de la misiva era conocida, pero Nicola Bux nunca quiso publicarla para evitar avivar más la controversia. Circulaban ideas extrañas que pretendían presentar la renuncia como algo inválido y a Francisco como un Papa ilegítimo.
El mismo Benedicto tuvo que desdeñar a veces, y refutar otras, estas teorías. En su libro-entrevista Últimas conversaciones, con su biógrafo Peter Seewald, respondía así a las teorías sobre supuestas presiones, amenazas o chantajes para hacerle dimitir sin libertad:«Todo son tonterías. Nadie intentó chantajearme. Ni siquiera lo hubiera permitido».
Dentro de la labor formativa de los padres, enseñar el valor del esfuerzo, la autodisciplina, el sacrificio y la renuncia es primordial, pues todo esto los preparará mejor para afrontar los retos cotidianos de su vida
Ante los enormes retos que tienen nuestros hijos para enfrentar y resolver los problemas de la vida cotidiana, se hace indispensable que les enseñemos algo sobre el valor del esfuerzo, que tan útil e importante resulta como parte esencial de su educación.
Es muy importante tener ganada la confianza para poder charlar de estos temas y que estén dispuestos a hacerte caso y poner en práctica lo que les quieres enseñar. Aquí te compartimos algunas ideas que te pueden auxiliar a transmitirles lo valioso que resulta cultivar el esfuerzo como una fortaleza más en la vida.
Autodisciplina
Uno de los aspectos más importantes. Ellos mismos irán aprendiendo a establecer sus propios objetivos y metas y aprenderán también a cumplirlos por sí mismos, siguiendo un plan para lograrlo. Pero hay que subrayar que el triunfo no está solo en lograrlo, sino en valorar el esfuerzo que se ha hecho a lo largo de todo el procedimiento, pues en la cultura del esfuerzo se premia mucho más el medio que se ha utilizado para conseguir el fin, que es la cantidad de trabajo y dedicación que le ha puesto para conquistar sus metas.
Los tenemos que acostumbrar a que valoren mucho toda la dedicación y el esmero que le han puesto al desarrollo de sus actividades para cumplir sus planes y alcanzar los objetivos. Por ello, es muy importante que no te centres y aplaudas nada más el resultado, sino el esfuerzo que han realizado para lograrlo.
Este es uno de los grandes errores escolares, solo fijarse en las calificaciones finales y no el esfuerzo que se ha hecho para lograrlo.
En la vida escolar se valora poco el esfuerzo realizado
MNStudio | Shutterstock
La tarea de los padres es recompensar y reconocer el esfuerzo que están realizando para conseguir sus objetivos, aunque en ocasiones no lo logren o incluso fracasen en sus intentos.
Esto también implica que debería existir una calificación escolar al esfuerzo que pone el alumno para conseguir las notas. A veces no se logra una calificación alta, pero sí le ha dedicado un gran esfuerzo para -al menos- conseguir lo que consiguió. Y eso es precisamente lo que hemos de subrayar más, que se haga un máximo de esfuerzo como parte integral de las actividades cotidianas.
Padres: el principal ejemplo
Mucho tiene que ver el hecho de que ellos vean también en sus padres un esfuerzo consistente y dedicado, que se note que tú también valoras mucho el esfuerzo, en ocasiones más allá del mismo resultado. Que se note que también tú trabajas duro y con gran esmero para cumplir con tus tareas y metas en la vida.
Charla con ellos de que muchos de tus logros profesionales y económicos han sido fruto del enorme esfuerzo y tenacidad que has puesto en tu trabajo a lo largo de la vida; que ese esfuerzo ha permitido que hoy tengan la calidad de vida que poseen.
Empieza por establecer objetivos y expectativas razonables
Sin embargo, es importante hacerles ver que las expectativas y objetivos deben ser razonables y francamente alcanzables, para que eviten caer en la frustración de trabajar y trabajar y no conseguir nada. Pues bien se sabe que cuando se ponen metas cercanas, y se obtienen, se incrementa el entusiasmo por continuar y echarle más ganas, porque hay una recompensa al esfuerzo cada vez que se logra un objetivo.
Es poco a poco como se va construyendo una mayor cultura del esfuerzo, así como poco a poco se va fortaleciendo el carácter para mantener una firme confianza en sí mismos y una conciencia sobre el gran valor que tiene la dedicación firme para lo que uno quiere alcanzar.
Otros factores clave
Enséñales también que junto al esfuerzo está el sacrificio y la renuncia a muchas otras actividades que pueden interferir en la continuidad de su trabajo. Hazles ver que hay muchas cosas que nos pueden distraer y alejar de nuestros propósitos iniciales y que, en esta cultura, es indispensable que estemos bien enfocados y concentrados en el esfuerzo que estamos realizando para conseguir las anheladas metas.
Es como lo hacen los corredores en un maratón: van concentrados en cada paso, en su respiración, en cada kilómetro, y tienen muy fija la meta. Van a continuar a pesar de la fatiga, el dolor o los pensamientos negativos que puedan surgir en el trayecto.
Es muy recomendable que verifiques si no te estás comportando de manera sobreprotectora con ellos, es probable que los quieras proteger -en exceso- de los peligros y dificultades de la vida. Debemos confiar en que la clave está en enseñarles a pescar y no a darles el fruto de la pesca en la boca. Tienen que poner todo de su parte para también cuidarse y saber protegerse de las dificultades que nos presenta la vida.
La cultura del esfuerzo es una de las más importantes inspiraciones en la vida espiritual, es una de las fortalezas más grandes que tenemos para lograr tener una vida más llena de amor.
Créditos: Fr Lawrence Lew, O.P., Flickr, CC BY-NC-ND 2.0.
¿Vivir con sencillez y desapegarse de las posesiones materiales puede conducir a la libertad espiritual y una fe más profunda? TK Coleman , un conocido minimalista convertido al catolicismo, discutió el poder transformador de reevaluar nuestra relación con las posesiones materiales para lograr una vida espiritual más satisfactoria con John Heinen y Sam Guzman de The Catholic Gentleman .
Basándose en su viaje personal y en las ideas de las enseñanzas de la Iglesia, Coleman compartió consejos prácticos para los católicos que buscan dejar atrás las cosas que ya no les sirven.
¿Te cuesta dejar de lado cosas materiales? Un consejo que tranformará tu vida
Explicó que el desafío no está en separarse de las cosas en sí, sino en liberarse de las historias que nos atan a ellas. Es importante que aprendamos a dejar de lado las creencias autodestructivas y, en su lugar, adoptemos nuevas narrativas que fomenten el crecimiento espiritual para vivir verdaderamente una vida floreciente.
“Dejar ir se trata de aprender a contarnos una historia diferente… tal vez mi amor por esta persona no está completamente encapsulado en este objeto físico… nuestros recuerdos no están en nuestras cosas; nuestros recuerdos están en nosotros mismos.”
Coleman también enfatizó la importancia de la humildad y el reconocimiento de nuestra dependencia de la gracia de Dios para liberarnos del apego a las cosas mundanas.
Señaló que al participar en los rituales de la Iglesia, como asistir a Misa, rezar el Rosario y confesarse, podemos experimentar un sentido renovado de fe y encontrar la fuerza para superar nuestras luchas.
“Nuestros rituales nos transforman, y cuando la escritura nos dice que no nos conformemos a este mundo… sino que nuestras almas sean transformadas por la renovación de nuestra mente, ¿qué significa eso? Es la vida litúrgica, sacramental y devocional de la Iglesia”, explicó Coleman.
Estos momentos sagrados nos permiten una introspección más profunda y una conexión más profunda con Dios, lo que finalmente nos ayuda a reescribir la historia de nuestro apego a las posesiones materiales.
“Como católicos, cuando manejamos nuestros asuntos sometiéndonos a los asuntos de Dios, la mayoría de [los desafíos del mundo] se vuelven irrelevantes”, continuó.
Recuerde, nuestros recuerdos no están atados a nuestras posesiones; están dentro de nosotros mismos, y nuestro viaje espiritual es uno que trasciende los apegos materiales, acercándonos a Dios y la libertad incondicional que Él ofrece.
Reformulemos nuestras relaciones con las posesiones materiales, encontremos fortaleza en nuestra fe y crezcamos espiritualmente a través de los rituales de la Iglesia.
Al hacerlo, no solo enriquecemos nuestras propias vidas, sino que también inspiramos a quienes nos rodean a vivir con valentía, convicción y una conexión más profunda con la gracia de Dios.
Esta millennial valenciana se hizo rica y es mujer de éxito, pero acaba de enviar una carta a sus socios de Deloitte donde explica que "ha encontrado el tesoro"
Montserrat Medina Martínez era uno de los mayores ejemplos de joven triunfadora en Europa. Con 36 años, lleva a sus espaldas un currículum excepcional. La revista «Business Insider» la eligió entre «Los 21 jóvenes españoles de 35 años (o menos) que están revolucionando el mundo de las startups«.
Venta de la startup a Pay Pal
Esta ingeniera de Valencia (España) recibió una beca de doctorado en matemáticas computacionales en la Universidad de Stanford. Aparcó estos estudios para fundar en 2011 Jetlore, una empresa con sede en San Mateo (California) que proporcionaba datos a grandes empresas para que ofrecieran contenidos «a medida» a sus clientes. Pronto Pay Pal se interesó por esta herramienta y le compró la empresa.
Premios internacionales
Montserrat Medina Martínez fue seleccionada entre las 10 top talents de España menores de 35 años por la revista MIT Technology Review y recibió la Medalla de Bronce en los Stevie Awards for Women in Business de 2017, a la Mujer ejecutiva del Año.
Montse Medina es una experta mundial en Inteligencia Artificial.
Su página en LinkedIn como testimonio
Hoy en la página de LinkedIn de Montserrat Medina se lee «Sierva de Dios». Y a continuación:
«Con mucho pesar tengo que despedirme de Deloitte. He decidido dejarlo todo y responder a lo que creo que es una llamada de Dios a seguirle más de cerca. Os dejo mi testimonio donde abro mi corazón para que con la gracia de Dios podáis entender mi decisión. Que Dios os bendiga.»
Esta es ahora la cabecera de su perfil en LinkedIn.
A un monasterio de agustinas
Y es que Montserrat Medina ha decidido hacerse monja. El éxito y el dinero no le hacían feliz, y se planteó más. Ahora afirma que ha encontrado «el tesoro» del que habla el Evangelio y se entrega a Dios como religiosa en un monasterio de agustinas.
Antes de «desaparecer», Montse hizo llegar una carta a sus socios de Deloitte en la que explicaba su decisión.
Montse en una de sus recientes intervenciones públicas.
«Me provocaba un vacío cada vez más creciente»
En ella relata que “Usaba todos los talentos que la infinita bondad de nuestro Dios me había regalado, pero los empleaba para mi propia gloria y para acumular riquezas en este mundo. Me apropiaba de los dones recibidos buscando sólo mi propio interés. Y me engañaba a mí misma porque lejos de hacerme feliz esa actitud sólo me provocaba un vacío cada vez más creciente”.
«Empezar a invertir en mi futuro para la vida eterna»
También explica: “He decidido, sin ningún remordimiento, dejar de invertir en mi futuro terrenal y empezar a invertir en mi futuro para la vida eterna. Puesto que dejo el mundo para servir y hacer la Voluntad de Dios, tengo la certeza de que el Señor misericordioso suplirá con creces mi falta con aquellos a quienes estoy dejando por Él. No dejo el mundo, propiamente, sino lo mundano. Y quiero entregar mi vida en oración y ofrenda por todos aquellos a quienes Dios ama”.
«He encontrado el tesoro»
Así es como afronta Montse su nueva vida de entrega plena a Dios: «Desconozco por qué su Amor me ha concedido gratuitamente los talentos inmerecidos con los que he podido trabajar y realizarme como persona todos estos años. Igualmente desconozco el plan que Él tiene de ahora en adelante para conmigo. Lo único que sé con certeza es que he encontrado “el tesoro” y, como dice el Evangelio, quiero vender todo lo que tengo en este mundo para comprarlo (cf. Mt 13, 44-46). Siento que, secundando esta llamada mi vida adquiere un sentido lleno de luz, que me hace sentirme dichosa y feliz.»
Texto íntegro de la carta
A continuación, transcribimos íntegra la carta de Montse a los socios de Deloitte*:
Mi nueva esperanza: comunicación y confesión
Con todos los riesgos que supone abrir el corazón, quiero hacerlo como una expresión de libertad y una confesión de la fe. A quien lea este escrito le confío algo íntimo y personal, pero que no puedo retener sólo para mí.
Se ha abierto una nueva etapa en mi vida que comporta dejar mi carrera profesional. Creo que Dios me está llamando a dejarlo todo para seguir a su Hijo Jesús más de cerca. Su gracia me ha quitado el velo que cubría mis ojos y he comenzado a comprender cuánto le debo. Él ha puesto en mí un fuego que enciende una insaciable necesidad de amarle y servirle. Muchas veces me pregunto: ¿Cómo puedo yo, siendo pobre criatura, servir y amar al Creador? Pero la respuesta emerge desde dentro: Si Él me llama, en su Nombre me lanzo a esta aventura de dejarlo todo para buscar continuamente su Rostro.
Desconozco la razón por la cual el Señor se ha fijado en mí. Desconozco por qué desde mi infancia cada domingo internamente me conmovía escuchar en un canto de Iglesia “he dicho tu nombre”; no entendía entonces que esto era una gracia particular. Desconozco por qué su Amor me ha concedido gratuitamente los talentos inmerecidos con los que he podido trabajar y realizarme como persona todos estos años. Igualmente desconozco el plan que Él tiene de ahora en adelante para conmigo. Lo único que sé con certeza es que he encontrado “el tesoro” y, como dice el Evangelio, quiero vender todo lo que tengo en este mundo para comprarlo (cf. Mt 13, 44-46). Siento que, secundando esta llamada mi vida adquiere un sentido lleno de luz, que me hace sentirme dichosa y feliz.
La llamada que muestra el pasaje evangélico del joven rico (cf. Mc 10, 17-39) es la llamada que hoy siento dirigida a mí… por más que la llevo dentro desde hace mucho tiempo, pero sin atreverme nunca a responder. Desde hace años quería decir que sí a Jesús, pero no lo hacía sino tímidamente y sólo por dentro. Y mientras demoraba la respuesta verdadera, esa que compromete la vida, usaba todos los talentos que la infinita bondad de nuestro Dios me había regalado, pero los empleaba para mi propia gloria y para acumular riquezas en este mundo. Me apropiaba de los dones recibidos buscando sólo mi propio interés. Y me engañaba a mí misma porque lejos de hacerme feliz esa actitud sólo me provocaba un vacío cada vez más creciente. Ciertamente, mi meta no era otra que lo que la sociedad me enseñó desde mi niñez: estudiar, posicionarme con un trabajo bien remunerado, casarme y tener hijos. La idea de servir al Señor estaba lejos de mis pensamientos: me había hecho un dios a mi medida que debía servirme a mí y ajustarse a mis objetivos y ambiciones.
Así, autoproclamada “buena católica” por mi asistencia física a la eucaristía dominical, pero enorgullecida por la gloria, poder y dinero que iba obteniendo, mi alma se iba construyendo un lugar privilegiado en el abismo del sinsentido de una vida encerrada en el egoísmo. No encuentro palabras para describir el estado tan deplorable en el cual se encontraba mi alma mientras me engañaba a mí misma, convencida de que complacía a Dios. Después de todo, pensaba que algo debía estar haciendo bien: yo me esforzaba y veía recompensa. Ahora me pregunto: ¿Cómo he podido estar tan confundida todos estos años? No era Dios quien me estaba dando la gloria de la tierra sino el príncipe de este mundo quien me estaba engañando sin yo saberlo. Mientras tanto, el Dios misericordioso lo permitió para mi propio bien. He necesitado experimentar estas tinieblas y el poder desgarrador del mundo para apreciar más la vida de la fe y el Evangelio de Cristo. El sufrimiento que comporta seguir a los ídolos del mundo me ha preparado para renunciar a ellos y volverme al Señor en una ofrenda completa de mi vida.
He vivido 12 años “triunfando” según los parámetros del mundo: tengo títulos de la prestigiosa Universidad de Stanford, he fundado una startup en Silicon Valley que ha adquirido una Fortune 100 y con tan sólo 34 años he llegado a ser socia en Deloitte. Yo le decía al Señor: Mira lo bien que he aprovechado tus talentos. Pero sintiendo un profundo conocimiento de la suciedad de mi alma, me percaté de mi mal entendimiento con respecto a la ansiada “perfección” que buscaba en las cosas del mundo, y cuánto más me acercaba a ella, más me alejaba de la verdadera: la perfección del alma que consiste en hacer la voluntad de Dios, verdadera plenitud para la que hemos sido creados.
Hundida en mi miseria, sin saber qué hacer con todos mis pecados he comprendido que el Señor lo perdona todo porque Él es todo bondad y misericordia. Ahora quiero dejarlo todo por seguir a este Dios que ha conquistado mi corazón. Es una deuda de amor lo que vivo… aunque sé que por mi parte esa deuda siempre estará por saldar. Quiero que el Señor sea mi único Dios, y no el dinero. No puedo servir a dos señores. El Señor, nuestro Dios, es el único Señor; y me llama a amarle con todo mi ser.
La inquietud de mi alma me ha llevado a buscar la Voluntad de Dios en comunidades católicas, en voluntariados, hasta planeé fundar una ONG…, pero no encontraba la Paz en ninguno de estos proyectos. Ahora, secundando la llamada a ofrecerme al Señor en la vida consagrada contemplativa, he encontrado la Paz del corazón. Creo que desde esta vocación podré ayudar a tantos que buscan a Dios sin saber dónde y cómo encontrarlo. La Iglesia y la Comunidad de Monjas contemplativas que me acogen me regalan un hogar donde vivir con sencillez evangélica el seguimiento de Cristo en fraternidad. Soy consciente de que es un gran riesgo el que corro dejándolo todo para entrar en un Monasterio… pero la vida vale la pena cuando se arriesga en la búsqueda del Bien. Y “sé de quién me he fiado” (2Tim 1, 12).
Por ello he tomado la decisión más importante y al mismo tiempo más sencilla de mi vida. He decidido, sin ningún remordimiento, dejar de invertir en mi futuro terrenal y empezar a invertir en mi futuro para la vida eterna. Puesto que dejo el mundo para servir y hacer la Voluntad de Dios, tengo la certeza de que el Señor misericordioso suplirá con creces mi falta con aquellos a quienes estoy dejando por Él. No dejo el mundo, propiamente, sino lo mundano. Y quiero entregar mi vida en oración y ofrenda por todos aquellos a quienes Dios ama.
Quiero terminar pidiendo perdón a quienes haya podido hacer sufrir en estos años o por los que se puedan ver perjudicados de alguna manera por esta decisión vocacional. Os agradezco que recéis por mí; yo rezaré por todos.
Además del ayuno mínimo que pide la Iglesia, muchos dejan Internet, malos hábitos, sustancias...
El Miércoles de Ceniza marca el inicio de la Cuaresma, con sus ayunos y dificultades, pero la reunión de los hermanos le da un cierto toque festivo... empieza un camino...
Hemos celebrado Miércoles de Ceniza: este 6 de marzo empieza la Cuaresma,
los 40 días de ayuno, oración y limosna para preparar los misterios
de la Pasión, Muerte y Resurrección en Semana Santa.
El Miércoles de Ceniza se llenan las iglesias, aunque en casi todos
los países es día laborable y en realidad la Iglesia no exige acudir al templo este día.
Sin embargo, el ritual de la imposición de la ceniza es muy sugerente y atractivo: acude mucha gente que no va casi nunca a misa.
De hecho, al contrario de lo que sucede con la Comunión y otros sacramentos,
sólo para bautizados, cualquiera puede recibir la ceniza, sea ateo, musulmán o budista. Es una buena ocasión para invitar amigos de otras religiones.
El significado de la ceniza
El Miércoles de Ceniza es una celebración contenida en el Misal Romano. En este se explica que al término de la Misa, se bendice e impone la ceniza hecha de los ramos de olivo bendecidos en el Domingo de Ramos del año anterior. Este ritual de imposición de ceniza se celebra desde el siglo XI, pero la ceniza sobre la ropa y el pelo es un signo de penitencia que ya encontramos en el Antiguo Testamento.
El artículo 125 del Directorio sobre la piedad popular y la liturgia da más datos sobre este símbolo: “El comienzo de los cuarenta días de penitencia, en el Rito romano, se caracteriza por el austero símbolo de las Cenizas, que distingue la Liturgia del Miércoles de Ceniza. Propio de los antiguos ritos con los que los pecadores convertidos se sometían a la penitencia canónica, el gesto de cubrirse con ceniza tiene el sentido de reconocer la propia fragilidad y mortalidad, que necesita ser redimida por la misericordia de Dios. Lejos de ser un gesto puramente exterior, la Iglesia lo ha conservado como signo de la actitud del corazón penitente que cada bautizado está llamado a asumir en el itinerario cuaresmal. Se debe ayudar a los fieles, que acuden en gran número a recibir la Ceniza, a que capten el significado interior que tiene este gesto, que abre a la conversión y al esfuerzo de la renovación pascual”.
"Polvo eres y en polvo te convertirás"
Como signo de humildad, la ceniza remite al texto de Génesis: "Dios formó al hombre con polvo de la tierra" (Gn 2,7); "hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste hecho" (Gn 3,19).
Al término de la homilía el sacerdote impone la ceniza. Está permitido que sea ayudado por laicos en esta tarea. Se imponen en la frente, haciendo la señal de la cruz con ellas mientras el ministro dice las palabras bíblicas: «Polvo eres y en polvo te convertirás», o «Conviértete y cree en el Evangelio».
Para obtener la ceniza se deben quemar los restos de las palmas bendecidas el Domingo de Ramos del año anterior. Estas son rociadas con agua bendita y luego aromatizadas con incienso.
Cuando no hay sacerdote la impartición de cenizas puede realizarse sin Misa, de forma extraordinaria. Sin embargo, es recomendable que al acto se preceda por una liturgia de la palabra. Es importante recordar que la bendición de las cenizas sólo puede realizarla sacerdote o diácono.
No hay un tiempo determinado para mantener la ceniza en la frente. Tanto mantenerla todo el día como limpiarla nada más salir a la calle es lícito, pero puesto que se trata de un ejercicio de conciencia penitencial y también marca el inicio de la Cuaresma, mucha gente prefiere mantenerla a la vista hasta que se va o acaba el día.
Ayuno y abstinencia
El Miércoles de Ceniza es obligatorio el ayuno y abstinencia, como en el Viernes Santo, para los mayores de 18 años y menores de 60. Fuera de esos límites es opcional. Ese día los fieles pueden tener una comida “fuerte” una sola vez.
La abstinencia de comer carne es obligatoria desde los 14 años. Todos los viernes de Cuaresma también son de abstinencia obligatoria. Los demás viernes del año también, aunque según el país puede sustituirse por otro tipo de ofrecimiento como el rezo del rosario.
Renunciar a otras cosas
Como parte del "ayuno" y el espíritu de renuncia y simplificación, muchas personas se hacen propósito de "ayunar" también de cosas que no son comida. En Estados Unidos, la revista Christianity Today cada año estudia lo que la gente dice que piensa "dejar" durante la Cuaresma.
11 cosas de las que se abstienen los norteamericanos en Cuaresma (a partir de un estudio de 12.000 tuits)
En Estados Unidos, el 61% de los que se declaran católicos afirman que intentan cumplir con la Cuaresma y sus ayunos; dos de cada tres de ellos declaran que ayunarán, además, renunciando a su comida o bebida preferida.
Entre los que se declaran evangélicos, un 30% dice que observa la Cuaresma; de ellos, un 42% ayuna de su comida o bebida preferida, y un 70% dice que acude a servicios de Cuaresma en su iglesia.
Una encuesta de la casa LifeWay recoge que uno de cada 4 norteamericanos observa (intenta cumplir) la Cuaresma: el 57% de ellos renuncia a su comida o bebida preferida, un 35% renuncia a algún mal hábito y un 23% a una actividad que aprecian.
El presentador de radio y televisión, Matt Swaim, de Cincinnati, Ohio, Estados Unidos, hizo una pregunta en su cuenta de Twitter:
“¿Qué es aquello que más te gusta y que sacrificaste para #Cuaresma? Espero compartir las mejores ideas en la radio, mañana…#EnCuaresmahazesto
Algunos de mis sacrificios de Cuaresma más gratificantes, personalmente, a lo largo de los años, fueron: ascensores (solo subir por las escaleras), [no] comer fuera de casa, despertarse temprano (extremadamente difícil), leer la Biblia...
Iba a dejar el café un año, pero @morninganna [una amiga] me habría matado. También iba a rezar la letanía de la humildad todos los días de Cuaresma, pero @morninganna me habría matado.
Así que, ya sé a qué renunciaré este año (no revelaré nada hasta la Pascua), pero tengo curiosidad: ¿alguno de ustedes ha renunciado a algo además del café, el chocolate o el alcohol en el pasado, que ha sido particularmente difícil? Estoy buscando algunas ideas creativas para compartir … #EnCuaresmahazesto”.