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lunes, 28 de agosto de 2023

José y Ana, testimonio de la felicidad que da volver a estar abiertos a la vida

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El matrimonio explicó qué ha supuesto en sus vidas la sanación de las heridas que habían provocado la píldora anticonceptiva, una mala praxis médica y la presión social

La historia del matrimonio de José y de Ana comenzó hace 20 años en Costa Rica. Hoy son padres de 3 hijos. José y Ana, a pesar de haber nacido ambos en familias católicas, pasaron los diez primeros años de su relación dejando a Dios fuera de la ecuación de su matrimonio. Muchas personas tuvieron la oportunidad de escuchar su testimonio en Roma, en el congreso sobre la Humanae Vitae que organizó la cátedra de Bioética de la Fundación Jérôme Lejeune el pasado mes de mayo.

Ana, con 18 años, fue diagnosticada de endometriosis y su médico le aconsejó tomar píldoras anticonceptivas. Estuvo tomándolas por mucho tiempo, incluso para regular su fertilidad tras tener hijos. Pero empezó a percibir que su uso estaba afectando a su salud debido a los efectos secundarios.

En ese momento ya tenía dos hijos. Habló de sus inquietudes con su médico y éste le aconsejó que se colocara un DIU, pues desgraciadamente la sociedad no te invita a la generosidad procreativa, sino a todo lo contrario: Ana debía de controlar su fertilidad si ya tenía dos hijos.

Tenía muchas dudas (en el ser humano siempre aflora de una manera u otra un respeto por su propia conciencia) pero finalmente cedió.

Operada de urgencia

Al cabo de unos meses de colocarse el DIU, empezó a tener sangrados muy grandes: el DIU había perforado su pared del útero y había migrado hacia sus intestinos. Fue necesaria una operación de urgencia para salvar su vida.

Después de esta traumática experiencia, Ana y José volvieron a toparse con la realidad que el médico y el mundo «responsable» ofrecen. Ana volvió a tomar pastillas anticonceptivas como solución al control de su fertilidad. Sin embargo, en el fondo de su corazón, algo les indicaba que tal vez ese no fuese el camino adecuado.

Durante esta nueva etapa, nació su tercera hija y comenzaron de nuevo las presiones familiares y sociales respecto al número de hijos. Para quienes la rodeaban, tres hijos eran muchos.

Un paz ficticia

Ana, que no se sintió a gusto con las pastillas anticonceptivas, empezó a indagar nuevas vías y propuso a José realizarse una vasectomía («yo ya he tenido tres partos ahora te toca a ti, José»).

La llegada del cambio

José no fue muy receptivo a esta idea y por ello Ana finalmente se sometió a una ligadura de trompas. Había llegado la paz ficticia que tanto buscaba, ya que pudo dejar los anticonceptivos. Hasta que, unos meses más tarde, unos amigos invitaron a Ana y José a un retiro de matrimonios del movimiento Schoenstatt.

Sus vidas empezaron a contar con pequeños cambios y, poco a poco, Dios fue entrando en medio de su matrimonio.

Pasaron así algunos años hasta que fueron a un curso de sexualidad dentro del movimiento y allí escucharon el nombre de la Humanae Vitae.

Para ellos, la encíclica fue una gran luz y revelación en su historia matrimonial pero a la vez les supuso un gran dolor pues fueron conscientes de que habían estado navegando en tinieblas y que estuvieron cerrados al gran don de la vida.

El camino de sanación

Ana y José, cada uno a su modo, emprendieron desde entonces un camino de sanación interior.

Comenzaron a formarse en Teología del Cuerpo, lo que les permitió cargar juntos con la cruz del dolor de todo lo vivido.

Ana veía claramente cómo había desechado y menospreciado su fertilidad («fui zarandeada como San Pablo») mientras que José descubrió, a través de la figura de San José, que no había actuado como un custodio de su familia y su mujer, sino como un simple espectador tolerante con las decisiones que el mundo exterior les había ido ofreciendo.

En este nuevo camino, Ana y José vieron claro cómo el cuerpo habla al hombre del don de sí y como también a través del cuerpo se percibe la presencia de Dios.

Una nueva etapa

De aquí les surgió la necesidad de vivir todo esto en su propio matrimonio, de aprender métodos naturales, en concreto el método Creighton. Necesitaban transmitir toda la belleza que habían descubierto primeramente a sus hijos pero también a otros matrimonios.

En este nuevo proceso de asombro y aprendizaje, descubrieron la naprotecnología y Ana sintió la llamada de la posibilidad de revertir su ligadura de trompas. No se trataba del capricho de querer otro hijo, sino de un trabajo de oración y discernimiento en el que Dios les llamaba a restaurar la fertilidad en su matrimonio y estar abiertos a su voluntad.

Ana volvió a visitar a su ginecólogo de referencia para pedirle la reversión de su ligadura de trompas pero él la invitó a probar con la fecundación in vitro. Según él decía, era lo mejor que hay si lo que quería era un nuevo hijo en ese momento, un hijo a medida para cubrir un deseo.

Finalmente, Ana consiguió realizarse la operación de reversión de la ligadura de trompas en México viviendo todo el proceso junto a su familia. Fue un ejemplo encarnado de la grandeza y la fecundidad del matrimonio en el más amplio sentido de la palabra.

A través del testimonio de Ana y José, se ve claramente cómo Dios siempre saca algo bueno de cualquier circunstancia.

Partiendo de una herida muy grande en el matrimonio de Ana y José, Dios sacó vida, vida nueva y vida en abundancia, marcando un antes y un después en su familia y su matrimonio.

Miriam Esteban Benito, Aleteia 

Vea también     129 catequesis de San Juan Pablo II:
La Redención del Cuerpo y
la Sacramentalidad del Matrimonio























Evangelio del día

Primera Carta de San Pablo a los Tesalonicenses 1,1-10.

Pablo, Silvano y Timoteo saludan a la Iglesia de Tesalónica, que está unida a Dios Padre y al Señor Jesucristo. Llegue a ustedes la gracia y la paz.
Siempre damos gracias a Dios por todos ustedes, cuando los recordamos en nuestras oraciones,
y sin cesar tenemos presente delante de Dios, nuestro Padre, cómo ustedes han manifestado su fe con obras, su amor con fatigas y su esperanza en nuestro Señor Jesucristo con una firme constancia.
Sabemos, hermanos amados por Dios, que ustedes han sido elegidos.
Porque la Buena Noticia que les hemos anunciado llegó hasta ustedes, no solamente con palabras, sino acompañada de poder, de la acción del Espíritu Santo y de toda clase de dones. Ya saben cómo procedimos cuando estuvimos allí al servicio de ustedes.
Y ustedes, a su vez, imitaron nuestro ejemplo y el del Señor, recibiendo la Palabra en medio de muchas dificultades, con la alegría que da el Espíritu Santo.
Así llegaron a ser un modelo para todos los creyentes de Macedonia y Acaya.
En efecto, de allí partió la Palabra del Señor, que no sólo resonó en Macedonia y Acaya: en todas partes se ha difundido la fe que ustedes tienen en Dios, de manera que no es necesario hablar de esto.
Ellos mismos cuentan cómo ustedes me han recibido y cómo se convirtieron a Dios, abandonando los ídolos para servir al Dios vivo y verdadero,
y esperar a su Hijo, que vendrá desde el cielo: Jesús, a quien él resucitó y que nos libra de la ira venidera.


Salmo 149(148),1-2.3-4.5-6a.9b.

Canten al Señor un canto nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que Israel se alegre por su Creador
y los hijos de Sión se regocijen por su Rey.

Celebren su Nombre con danzas,
cántenle con el tambor y la cítara,
porque el Señor tiene predilección por su pueblo
y corona con el triunfo a los humildes.

Que los fieles se alegren por su gloria
y canten jubilosos en sus fiestas.
Glorifiquen a Dios con sus gargantas;
ésta es la victoria de todos sus fieles.


Evangelio según San Mateo 23,13-22.

"¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que cierran a los hombres el Reino de los Cielos! Ni entran ustedes, ni dejan entrar a los que quisieran.

¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que recorren mar y tierra para conseguir un prosélito, y cuando lo han conseguido lo hacen dos veces más digno de la Gehena que ustedes!
¡Ay de ustedes, guías, ciegos, que dicen: 'Si se jura por el santuario, el juramento no vale; pero si se jura por el oro del santuario, entonces sí que vale'!
¡Insensatos y ciegos! ¿Qué es más importante: el oro o el santuario que hace sagrado el oro?
Ustedes dicen también: 'Si se jura por el altar, el juramento no vale, pero vale si se jura por la ofrenda que está sobre el altar'.
¡Ciegos! ¿Qué es más importante, la ofrenda o el altar que hace sagrada esa ofrenda?
Ahora bien, jurar por el altar, es jurar por él y por todo lo que está sobre él.
Jurar por el santuario, es jurar por él y por aquel que lo habita.
Jurar por el cielo, es jurar por el trono de Dios y por aquel que está sentado en él.


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.


Bulle

Doroteo de Gaza (c. 500 -?)
monje en Palestina
Instrucciones, I, § 8-9 ; SC 92


Dios nos llama incesantemente a la conversión

Dios, por su bondad, no abandonó a la creatura y, como lo he repetido tantas veces, se volvió hacia ella y lo llamó nuevamente: «Venid a mi todos los que estáis fatigados y agobiados y yo os aliviaré» (Mt 11, 28). Es decir: "Estáis fatigados, no sois felices. Habéis experimentado el daño que produjo vuestra desobediencia. Ahora convertíos; reconoced vuestra impotencia y vuestra confusión para alcanzar la paz y la gloria. Ahora vivid por la humildad ya que habéis muerto por el orgullo"...
¡Oh, hermanos míos, qué no ha hecho el orgullo! y ¡qué poder posee la humildad! ¿Había necesidad de tantas idas y venidas? Si desde el principio el hombre hubiese sido humilde y obedecido a los mandamientos, no hubiese caído. Y después de su falta Dios le volvió a dar una ocasión para arrepentirse y así alcanzar misericordia. Pero el hombre mantuvo la cabeza erguida. En efecto, Dios se acercó para decirle: «¿Dónde estás, Adán?» (Gn 3, 9) es decir: "¿De qué gloria has caído? ¿En qué miseria?". Y después le preguntó: "¿Por qué has pecado? ¿Por qué has desobedecido?", y buscando con ello que el hombre le dijera: "¡Perdóname!"... Pero, ¿dónde está ese "perdóname"? No hubo ni humillación, ni arrepentimientos sino todo lo contrario. El hombre le respondió: «La mujer que Tú me has dado me engañó» (Gn 3, 12). No dijo: "mi mujer", sino: "La mujer que Tú me has dado", como si dijera: "la carga que Tú me has puesto sobre mi cabeza".
Así es, hermanos, cuando el hombre no acostumbra a echarse la culpa a sí mismo, no teme ni siquiera acusar al mismo Dios.
Entonces Dios se dirigió a la mujer y le dijo: «¿Por qué no has guardado lo que te había mandado?», como queriendo decirle: "Al menos tú di ¡perdóname!, y así tu alma se humille y alcance misericordia". Pero tampoco recibió el "perdóname". La mujer por su parte le respondió: «La serpiente me ha engañado» (Gn 3, 13), como queriendo decir: "Si él ha pecado ¿por qué voy a ser yo la culpable?"...
¡Qué hacen, desdichados! ¡Al menos pidan disculpa! Reconozcan su pecado. ¡Tengan compasión de su desnudez! Pero ninguno de los dos se quiso acusar, y ni uno ni otro mostró el menor signo de humildad. (EDD)

Oración

" Señor Dios, Padre eterno y omnipotente, reconocemos y confesamos delante de tu santa Majestad que somos pobres pecadores,
nacidos en la iniquidad, inclinados al mal e incapaces por nosotros mismos de practicar el bien. Confesamos haber quebrantado diariamente y de distintas maneras tus santos mandamientos, y merecer así, por tu justa sentencia, la condenación y la muerte.
Pero, oh Señor, sentimos un vivo dolor por haberte ofendido y nos condenamos a nosotros mismos y a nuestras transgresiones con un verdadero arrepentimiento, acudimos a tu gracia y te suplicamos nos socorras en nuestra miseria.
Ten piedad de nosotros, oh Dios de toda bondad, Padre misericordioso, y perdona nuestros pecados, por el amor de Jesucristo, tu Hijo, nuestro Salvador.
Concédenos y aumenta cada día en nosotros las gracias de tu santo espíritu, a fin de que reconociendo siempre nuestras faltas, nos arrepintamos y renunciemos a ellas de todo nuestro corazón y llevemos frutos de justicia y de santidad que te sean agradables, por Jesucristo, nuestro Señor. Amén. »

(hozana.org)





















domingo, 27 de agosto de 2023

Servir a Dios juntos es una oportunidad para el amor

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El servicio nos aporta muchos beneficios para crecer como pareja

Es común que la mayoría del tiempo lo destinemos al trabajo o a la búsqueda del descanso y el entretenimiento limitando la vivencia espiritual a la oración o al servicio individual que cada uno pueda hacer de acuerdo a sus dones, pero como pareja muchas veces se desperdicia una energía muy valiosa que viene acompañada con la vocación del amor.

Es cierto que el trabajo es demandante y también son necesarios los momentos de pausa. Incluso es válido el hecho de que uno de los dos se sienta particularmente llamado a hacer un aporte concreto de modo personal. Sin embargo, hay tantas oportunidades para servir y fortalecer la experiencia de la vocación tanto como novios o cónyuges.

¿Y si pudiéramos hacer algo más juntos? Está comprobado que el servicio en pareja, a pesar de llevarnos tiempo y energía, puede llenarnos con un sentido más fuerte de propósito en la relación, al tener que coordinarnos y hacer un aporte positivo juntos.

Son muchas las razones por las cuales el servir como pareja nos hace crecer en el amor. Nos aleja del egoísmo, nos ayuda a enfrentar mejor los desafíos, a aprender a coordinar nuestras tareas, a dar un ejemplo a quienes nos rodean y a usar el tiempo en la tierra de una manera más sabia y productiva.

En un mundo lleno de necesidades y que se mueve en una dirección individualista, dos corazones que se unen en Dios para servir poniendo en práctica sus dones y capacidades pueden convertirse en una respuesta positiva para su iglesia, su barrio o su comunidad. El reflejo de un plan divino en dos personas que han elegido amar.

Inspirar a quienes nos rodean

Dos personas enamoradas siempre tendrán la oportunidad de dar el ejemplo a los que les rodean, incluyendo a amigos y familiares. Sirvan juntos a la Iglesia por amor a Dios, y eso hará que otros se sientan inspirados a hacer lo mismo.

Si tienen deseos de criar hijos que conozcan a Jesús y tengan una experiencia de amor verdadero con las personas que les rodean, la mejor manera de enseñarles esto es con el testimonio de vida. Es decir, mostrándoles cómo se vive la Palabra de Dios en la vida cotidiana.

Desarrollar un sentido de generosidad

Aunque no nos guste aceptarlo, toda pareja tiene tendencias egoístas. Cuando el egoísmo lidera la relación esto se transforma en un gran problema para dos personas que están unidas con el fin de amar y ser amados porque los aleja de ese objetivo. El egoísmo se filtra en muchos aspectos de nuestro día y a veces sin querer lo naturalizamos.

Si practicamos el servicio, inevitablemente comenzarán a fluir en nosotros hábitos de amor desinteresados. Es verdad que la gente puede terminar sirviendo con violencia y sin la actitud adecuada, pero si buscamos oportunidades para servir con un corazón lleno de gracia y amor por Dios y los demás, nuestras intenciones siempre estarán en el lugar correcto.

Utilizar sabiamente nuestro tiempo

Si no encuentran un motivo sólido para servir, hacerlo por Jesús es más que suficiente. Somos responsables de cómo amamos y servimos a los demás. Siguiendo los pasos de Jesús, sirvan a los demás para experimentar un camino de fe del que puedan reflexionar.

Cuando uno se da cuenta de que nuestro tiempo aquí en la tierra es un regalo de Dios y que al ser un don tenemos una oportunidad de poder aspirar a las cosas más grandes, pasar tiempo sirviendo a otros como pareja tiene mucho sentido. Ese tiempo siempre será un tiempo bien invertido.

Conocer y aceptar los dones de cada uno

Cada uno tiene fortalezas y debilidades. Uno puede tener dones espirituales muy diferentes al otro y por lo tanto diferentes formas de responder ante las circunstancias que nos presenta la vida. Sirviendo a los demás, podemos reconocerlos y valorarlos más.

Hay una tendencia humana en pensar que nuestro camino es el mejor, pero por mucho que uno prefiera sus propios dones, haz tu mejor esfuerzo por recordar la validez e importancia de los otros dones que Dios ha dado a la persona que tienes a tu lado.

Coordinanos como equipo

Servir juntos nos ayuda a pensar en una dinámica conjunta para llevar adelante un plan de acción en medio de muchas ocupaciones. Si una pareja se convierte en un buen equipo coordinando las tareas, luego cuando lleguen los hijos esto será un adicional positivo a la hora de transitar nuevas etapas.

Al principio puede parecer poco natural, pero con el tiempo, a medida que sirvan juntos, no solo pasarán más tiempo y aprenderán a trabajar mejor como equipo, sino que comenzarán a encontrar apoyo animándose y se ayudarán mutuamente a levantarse en las caídas.

Evitar quedarnos aislados

Cuanto más tiempo pasamos juntos, más dependemos el uno del otro. El peligro de esto es que podemos entrar en una etapa de aislamiento con el mundo exterior, ya que la necesidad de buscar recursos externos es menor. Esto es cierto para los recién casados cuando se mudan a nuevos lugares y entran en una etapa de la vida completamente nueva.

Podemos construirnos solos como pareja, pero hasta cierto punto. Llegará un momento en el que se necesite de una verdadera comunidad cristiana con la cual compartir. Si descubres que como pareja están viviendo en relativo aislamiento, busquen una comunidad cristiana que rece por ustedes y los edifique. El servicio podrá abrir puertas evitando la soledad.

Generar vínculos saludables

Cuando comienzas a construir relaciones con otras parejas piadosas en la iglesia, es posible encontrar apoyo no solo para la propia relación amorosa sino también en la relación que tenemos con Jesús, y contar con amigos sabios a quienes buscar cuando lleguen tiempos difíciles. La vida no es fácil, pero no estamos solos.

Es bueno estar cerca de personas como tú que aunque sean diferentes, comparten valores, están movidos por el amor y se han trazado objetivos comunes. Dios se manifiesta sobre todo en aquellos que le siguen. Buscar relaciones sanas podrá influir positivamente en tu relación y el servicio podrá darte oportunidades de acercarte a estas personas.


Cecilia Zinicola, Aleteia 

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La Redención del Cuerpo y
la Sacramentalidad del Matrimonio


























Escuchemos al Papa comentando el Evangelio de hoy


 

"¿Quién dice la gente que es el hijo del hombre?": es la "pregunta decisiva" que planteó Jesús a los discípulos y que también hoy, durante el rezo del Ángelus, el Papa Francisco ha invitado a los fieles a responderse en sus vidas.

"En general, dicen cosas hermosas. Muchos lo ven como un gran maestro, una persona especial, buena, justa, coherente, valiente… Pero esto no es suficiente para entender quién es", mencionó al comenzar su comentario al Evangelio de este domingo.

Francisco añadió que Jesús no es solo "un personaje del pasado" ni un "hermoso recuerdo": "No quiere ser un protagonista de la historia, sino protagonista de tú presente, de mí presente. No es un profeta lejano, sino el Dios cercano. No es un recuerdo, sino el Dios del presente".

Si tan solo fuera un personaje histórico, añadió que "imitarlo sería imposible", pues nos encontraríamos "ante el gran foso del tiempo y sobre todo ante Su modelo, que es como una montaña altísima e inalcanzable, deseosos de escalarla pero sin los medios ni capacidades necesarias".

Frente a este planteamiento, Francisco subrayó e invitó a recordar en varias ocasiones que "Jesús está vivo".

"Vive en la Iglesia, en el mundo. Nos acompaña, está a nuestro lado y nos ofrece su palabra y su gracia, que nos ilumina y reconforta en el camino. Él, guía, experto y sabio, es feliz de acompañarnos en el sendero más difícil y en los ascensos más impracticables", mencionó.

Por eso, más allá de la comprensión de Jesús como "un héroe difunto", invitó a ser conscientes de que "no estamos solos" y que Jesús, "el Cristo, el mesías, el esperado, es el hijo de Dios vivo hecho hombre y venido para compartir las alegrías y  fatigas del camino".

"No nos desanimemos si a veces la cima de la vida cristiana parece demasiado alta y el  camino demasiado empinado. Miremos a Jesús que camina junto a nosotros, que acoge nuestras fragilidades, comparte nuestros esfuerzos y apoya sobre nuestros débiles hombros su brazo firme y suave. Lo que parece imposible en solitario, con Jesús podemos seguir adelante", concluyó.

Oración por su viaje a Mongolia, las víctimas y las "santa mónicas"

Acto seguido al rezo del Ángelus, Francisco anunció su próximo viaje a Mongolia, entre el 31 de agosto y el 4 de septiembre, días en los que visitará "una Iglesia pequeña en número pero viva en la fe y grande en la caridad".

Aprovechó para dirigir unas palabras a los fieles de Mongolia en las que mostró sentirse "feliz" por "viajar como hermano de todos" y expresó su agradecimiento a las autoridades del país asiático.

Recordó especialmente a las víctimas y fallecidos en los incendios de Grecia y expresó nuevamente su "cercanía" con Ucrania.

Su último saludo se dirigió a todas "las madres que sufren cuando un hijo está un poco perdido", a las que encomendó a Santa Mónica, cuya fiesta se celebra este domingo.

ReL, 






















Pensamiento MSC del día


 

Evangelio del día


 

Libro de Isaías 22,19-23.

Yo te derribaré de tu sitial y te destituiré de tu cargo.
Y aquel día, llamaré a mi servidor Eliaquím, hijo de Jilquías;
lo vestiré con tu túnica, lo ceñiré con tu faja, pondré tus poderes en su mano, y él será un padre para los habitantes de Jerusalén y para la casa de Judá.
Pondré sobre sus hombros la llave de la casa de David: lo que él abra, nadie lo cerrará; lo que él cierre, nadie lo abrirá.
Lo clavaré como una estaca en un sitio firme, y será un trono de gloria para la casa de su padre.


Salmo 138(137),1-2a.2bc-3.6.8bc.

Te doy gracias, Señor, de todo corazón,
te cantaré en presencia de los ángeles.
Me postraré ante tu santo Templo.
y daré gracias a tu Nombre

por tu amor y tu fidelidad.
Me respondiste cada vez que te invoqué
y aumentaste la fuerza de mi alma.
El Señor está en las alturas,

pero se fija en el humilde
y reconoce al orgulloso desde lejos.
Tu amor es eterno, Señor,
¡no abandones la obra de tus manos.


Carta de San Pablo a los Romanos 11,33-36.

¡Qué profunda y llena de riqueza es la sabiduría y la ciencia de Dios! ¡Qué insondables son sus designios y qué incomprensibles sus caminos!
¿Quién penetró en el pensamiento del Señor? ¿Quién fue su consejero?
¿Quién le dio algo, para que tenga derecho a ser retribuido?
Porque todo viene de él, ha sido hecho por él, y es para él. ¡A él sea la gloria eternamente! Amén.


Evangelio según San Mateo 16,13-20.

Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: "¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?".
Ellos le respondieron: "Unos dicen que es Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas".
"Y ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy?".
Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo".
Y Jesús le dijo: "Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo.
Y yo te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la Muerte no prevalecerá contra ella.
Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo".
Entonces ordenó severamente a sus discípulos que no dijeran a nadie que él era el Mesías.


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

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Bulle

Beato Columba Marmion (1858-1923)
abad
Cristo ideal del sacerdote (Le Christ idéal du prêtre, Maredsous, 1951), trad. sc©evangelizo.org


Cristo en nuestro corazón por la fe

Dios se presenta a nosotros como objeto de la fe, especialmente en la persona de Jesucristo. Quiere que creamos firmemente que el niño nacido de María, el obrero de Nazaret, el Maestro en lucha con los Fariseos, el crucificado del Calvario, es realmente el Hijo de Dios, igual a Dios y así lo adoramos. Establecer entre los hombres la fe al Verbo encarnado es la gran obra que Dios se ha propuesto en la economía de la salvación (cf. Jn 6,29). Nada puede reemplazar esta fe en Jesucristo, verdadero Dios consustancial al Padre y su Enviado. Es la síntesis de todas nuestras creencias, porque Cristo es la síntesis de toda la revelación. (…)
La vida de la Iglesia supone en todo y siempre la adoración de su divino Esposo. Faz al mundo que lo niega y desconoce, ella repite sin cesar con san Pedro: “Tú eres Cristo, el Hijo de Dios vivo” (Mt 16,16). Esta fuerte visión de la fe, atraviesa el velo de la humanidad de Cristo y se sumerge en las profundidades de su divinidad. Pero algunos ven a Jesús y lo tocan pero, como las multitudes de Galilea, con una mirada externa, superficial, que no transforma las almas. Para otros, Jesús se transfigura y la gracia ilumina su fe en la divinidad. Para ellos, Jesús es el sol de justicia, sobrepasa todas las bellezas de la tierra y su visión deslumbra tanto su corazón, que nada los podrá separar de su amor. Pueden decir con san Pablo: “Tengo la certeza de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los principados, ni lo presente ni lo futuro, ni los poderes espirituales, ni lo alto ni lo profundo, ni ninguna otra criatura podrá separarnos jamás del amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús, nuestro Señor” (Rom 8,38-39).
Tal fe establece a Jesucristo realmente en nuestro corazón. No es una simple adhesión del espíritu. Esta fe implica el amor, la esperanza, la consagración total de sí a Cristo para vivir de su vida, participar a sus misterios, imitar sus virtudes. (EDD)

Oración

Estrella de la nueva evangelización,
ayúdanos a resplandecer en el testimonio de la comunión,
del servicio, de la fe ardiente y generosa,
de la justicia y el amor a los pobres,
para que la alegría del Evangelio
llegue hasta los confines de la tierra
y ninguna periferia se prive de su luz.

Madre del Evangelio viviente,
manantial de alegría para los pequeños,
ruega por nosotros.
Amén. Aleluya.

- Papa Francisco, Evangelii Gaudium, 24 de noviembre de 2013






















Monseñor Rolando Álvarez: un año entre rejas


 

El obispo nicaragüense siempre ha criticado abiertamente el régimen dictatorial de Daniel Ortega

Más de 150 líderes políticos, sociales o religiosos de Nicaragua están actualmente encarcelados por orden directa del dictador Daniel Ortega. Uno de ellos es el obispo Rolando Álvarez.

El pasado 19 de agosto se cumplió un año de su detención irregular en 2022, cuando la policía de Ortega asaltó la Curia de Matagalpa y se lo llevó a la cárcel junto a otros sacerdotes, seminaristas y un laico. Tras meses de detención inconstitucional, incluyendo períodos de total falta de información sobre su paradero y condiciones de salud, fue condenado sumariamente a más de 26 años de prisión.

En un comunicado hecho público al día siguiente del ataque a la Curia, el servicio de policía del régimen sandinista afirmó que Monseñor Rolando Álvarez era culpable de «incitar a la violencia». También se le acusaba de utilizar los medios de comunicación y las redes sociales para «desestabilizar el país» mediante «noticias falsas», incurriendo en «traición a la patria». Incluso antes de ser detenido, el obispo llevaba al menos dos semanas bajo arresto domiciliario, ya que las autoridades habían impedido a monseñor Álvarez, a otros seis sacerdotes y a seis laicos católicos salir de la curia.

Las medidas represivas se tomaron después de que el arzobispo Rolando criticara la decisión de la dictadura, la semana anterior, de cerrar cinco emisoras de radio católicas.

En su audiencia inicial, Mons. Rolando Álvarez fue acusado de «conspiración para atentar contra la integridad nacional», «difusión de noticias falsas en perjuicio del Estado y de la sociedad nicaragüense» e incluso de «delitos contra la espiritualidad», lo que sea que eso signifique.

Esta audiencia fue organizada por la juez Gloria María Saavedra Corrales, que ya había condenado a 90 días de cárcel a los sacerdotes y laicos que acompañaban a Rolando cuando fue detenido.

Tras negarse a exiliarse a Estados Unidos con otros 222 presos políticos en febrero de 2023, el obispo fue condenado a 26 años de cárcel en Nicaragua. En aquel episodio, según informan los medios locales, «el obispo Álvarez se detuvo en las escaleras que conducían al avión y dijo: ‘Dejen libres a los demás. Yo cargaré con su castigo'».

Rolando Álvarez siempre ha criticado abiertamente al régimen de Daniel Ortega. En mayo de 2018, formó parte de un grupo de la Conferencia Episcopal que intentó mediar entre Ortega y la oposición. El diálogo se rompió rápidamente, lo que provocó fuertes protestas que fueron violentamente reprimidas. Las tensiones no han hecho más que aumentar desde entonces.


Daniel Esparza, Aleteia

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