
En su primer discurso de Año Nuevo ante el cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede, el 9 de enero de 2026, León XIV se pronunció extensamente en defensa de los derechos humanos fundamentales: el derecho a la vida, la libertad de expresión, la libertad de conciencia y la libertad religiosa. También instó a apoyar la institución de la familia e instó a los Estados a priorizar las políticas pronatalistas. A lo largo de su discurso de casi 45 minutos ante embajadores de todo el mundo, el Papa, como es habitual, expuso las prioridades diplomáticas de la Santa Sede y expresó su preocupación por los conflictos que sacuden al mundo.
Tras las palabras introductorias del embajador chipriota George Poulides, decano del Cuerpo Diplomático, el Papa se dirigió a la nación en inglés, basándose en ideas clave de la obra de su mentor espiritual, san Agustín, La Ciudad de Dios. Agustín afirma que los cristianos, aun cuando aspiran a la "ciudad celestial", no son ajenos al mundo político y buscan aplicar la ética cristiana, inspirada en las Escrituras, al gobierno civil.
En un momento tan afectado por un número creciente de tensiones y conflictos, y por una profunda reorganización de los equilibrios geopolíticos y paradigmas culturales, el Papa expresó su preocupación por la debilidad del multilateralismo en el escenario internacional. Apoyó el papel de las Naciones Unidas, con la esperanza de que sea más centrada y eficaz en la promoción, no de ideologías, sino de políticas encaminadas a la unidad de la familia de los pueblos.
El líder de la Iglesia Católica enfatizó extensamente la importancia de respetar el derecho internacional humanitario, que "no puede depender de circunstancias ni de intereses militares y estratégicos". "Debe prevalecer siempre sobre los deseos de los beligerantes", insistió, denunciando su "grave violación" en la destrucción de hospitales, infraestructura energética y viviendas. También condenó "cualquier forma de participación civil en operaciones militares".
Redescubriendo el significado de las palabras
León XIV percibió en el contexto social actual "un verdadero 'cortocircuito' de los derechos humanos". "El derecho a la libertad de expresión, a la libertad de conciencia, a la libertad religiosa e incluso a la vida están sujetos a restricciones en nombre de otros supuestos 'nuevos' derechos", denunció.
Diagnosticó una desconexión entre las palabras y la realidad en la sociedad contemporánea, así como la existencia de una "ambigüedad semántica", creyendo que redescubrir el significado de las palabras era "uno de los principales desafíos de nuestro tiempo", para que cada término se fundamente en la verdad. Este es un enfoque necesario para garantizar la libertad de expresión, añadió, observando en Occidente "un nuevo lenguaje de tintes orwellianos que, en su afán por ser cada vez más inclusivo, termina excluyendo a quienes no se ajustan a las ideologías que lo impulsan".

León XIV también abordó la libertad de conciencia, que "parece ser cada vez más cuestionada por los Estados, incluidos aquellos que afirman basarse en la democracia y los derechos humanos". "La objeción de conciencia no es rebelión, sino un acto de fidelidad a uno mismo", declaró, citando el rechazo al servicio militar en nombre de la no violencia o el rechazo a prácticas como el aborto o la eutanasia por parte de médicos y profesionales sanitarios.
Otro derecho que el Papa consideró amenazado fue la libertad religiosa. Condenando una vez más "toda forma de antisemitismo", abogó por el "pleno respeto a la libertad de culto para los cristianos y los creyentes de todas las religiones".
León XIV protestó en particular contra la persecución de los cristianos, que "sigue siendo una de las crisis de derechos humanos más extendidas en la actualidad", afectando a uno de cada siete cristianos en todo el mundo. Mencionó Bangladesh, la región del Sahel y Nigeria, así como el "grave atentado terrorista perpetrado el pasado junio contra la parroquia de san Elías en Damasco, sin olvidar a las víctimas de la violencia yihadista en Cabo Delgado, Mozambique".
La defensa de la vida, leitmotiv del discurso
León XIV dedicó gran parte de su discurso a la protección del derecho a la vida, "fundamento indispensable de todos los demás derechos humanos". "Una sociedad es sana y avanzada solo cuando protege la santidad de la vida humana y se esfuerza activamente por promoverla", advirtió. El principio de la inviolabilidad de la dignidad humana y la santidad de la vida "siempre prevalecen sobre cualquier interés nacional", declaró a la comunidad internacional.
Al respecto, el Papa señaló "una forma sutil de discriminación religiosa" en Europa o América, que consiste en limitar la posibilidad de los cristianos "de anunciar las verdades evangélicas [...] en particular cuando defienden la dignidad de los más débiles, de los niños no nacidos, de los refugiados y de los migrantes, o cuando promueven la familia".
Enfatizando la "dignidad inalienable de toda persona", el pontífice peruano-estadounidense defendió a los migrantes y presos, expresando su esperanza de que "sus sentencias sean proporcionales a los delitos cometidos", que gocen de condiciones dignas y que "se realicen esfuerzos para abolir la pena de muerte". También mencionó el sufrimiento de los presos políticos "en muchos países".
Aborto, gestación subrogada, eutanasia, drogas
El Papa defendió la institución familiar, expresando su preocupación por la tendencia internacional a descuidar y subestimar su papel social fundamental, lo que conduce a su progresiva marginación institucional. Instó a los Estados a permitir que las familias acojan y cuiden plenamente la vida naciente, especialmente en países que experimentan una drástica disminución de la natalidad.
Instando al rechazo categórico de las prácticas que niegan o instrumentalizan el origen de la vida y su desarrollo, expresó la profunda preocupación de la Santa Sede por las iniciativas para financiar la movilidad transfronteriza para acceder al derecho al aborto seguro. Para el Papa, es deplorable que se destinen recursos públicos a la supresión de la vida, en lugar de invertirse en el apoyo a las madres y las familias.

León XIV también criticó la maternidad subrogada, "que transforma la gestación en un servicio negociable" y "viola la dignidad tanto del niño, reducido a un 'producto', como de la madre, al instrumentalizar su cuerpo".
En cuanto a los enfermos y ancianos, el Papa pidió a los Estados que ofrezcan "soluciones al sufrimiento humano, como los cuidados paliativos, y que promuevan políticas de auténtica solidaridad, en lugar de fomentar formas ilusorias de compasión como la eutanasia".
Además, el Obispo de Roma expresó su preocupación por los jóvenes que luchan contra la drogadicción, y pidió la erradicación de esta lacra humana y del tráfico que la alimenta. Abogó por políticas de desintoxicación adecuadas y una mayor inversión en desarrollo humano, educación y creación de empleo.
Nuevos llamados a la paz en Ucrania y Tierra Santa
A continuación, el Papa ofreció un panorama de los conflictos en curso, afirmando que en la raíz de cada uno se encuentra una "raíz de orgullo". En primer lugar, denunció la "carga de sufrimiento" infligida a la población civil ucraniana, enfatizando la "urgente necesidad de un alto el fuego inmediato". El Papa hizo un llamamiento a la comunidad internacional para que continúe sus esfuerzos hacia soluciones "justas y duraderas", asegurándoles que la Santa Sede está dispuesta a "apoyar cualquier iniciativa que promueva la paz y la armonía".
En referencia a Tierra Santa, el pontífice lamentó que la población palestina siga sufriendo una grave crisis humanitaria a pesar de la tregua anunciada en octubre pasado. El Papa aseguró que la Santa Sede seguirá de cerca las iniciativas que permitan a los palestinos de la Franja de Gaza, así como a otros habitantes de Tierra Santa, tener un futuro en su propia tierra. Reiteró el apoyo de la Santa Sede a la solución de dos Estados y denunció la escalada de violencia en Cisjordania contra la población civil palestina.
Cómo salir de las graves crisis que afectan a Venezuela y Haití
El Papa expresó entonces su preocupación por la escalada de tensiones en el Mar Caribe y a lo largo de la costa estadounidense del Pacífico, y abogó por soluciones pacíficas que no se basen en intereses partidistas. Citó específicamente los recientes acontecimientos en Venezuela, renovando su llamado a respetar la voluntad del pueblo venezolano y a ayudarlo a salir de la grave crisis que ha azotado al país durante muchos años. Sin mencionar específicamente a Venezuela, también expresó su alarma por la violación del principio establecido tras la Segunda Guerra Mundial, que prohibía a los países usar la fuerza para violar las fronteras de otros.
El Papa León XIV también recordó la dramática situación que afecta a Haití, mencionando los secuestros, la trata de personas y el exilio forzado de una parte de la población. Pidió apoyo concreto a la comunidad internacional para que el país pueda restablecer el orden democrático y poner fin a la violencia.
Contra el atolladero de conflictos en África y Myanmar
El líder de la Iglesia católica recordó entonces las numerosas víctimas en la región de los Grandes Lagos de África, afirmando que este conflicto, que afecta especialmente a la República Democrática del Congo, se ha prolongado demasiado. También abordó la situación en Sudán, que se ha convertido en un vasto campo de batalla, y advirtió contra la persistente inestabilidad política en Sudán del Sur.
El Papa advirtió entonces contra la "intensificación de las señales de tensión" en Asia Oriental, animando a las partes implicadas —sin nombrarlas— a adoptar un enfoque pacífico y dialogante. También destacó la "grave crisis humanitaria y de seguridad" que afecta actualmente a Myanmar, recordando el devastador terremoto que agravó la situación en marzo de 2025, y abogando por el establecimiento de "procesos democráticos".
"Se está extendiendo un fervor bélico"

El pontífice se pronunció entonces con mayor amplitud contra la idea de que "la paz solo es posible mediante la fuerza y la disuasión". "La guerra ha vuelto a estar de moda y se extiende un fervor bélico", lamentó. Enfatizó que la paz requiere "un esfuerzo paciente y constante" y destacó "una diplomacia que promueva el diálogo y el consenso".
El Papa advirtió a los países con arsenales nucleares y pidió la renovación del tratado Nuevo START entre Rusia y Estados Unidos para la reducción de dichos arsenales, que entró en vigor en 2011 y expira el 5 de febrero. También advirtió contra una posible "carrera para producir" armas mediante inteligencia artificial, abogando por el establecimiento de "marcos normativos" que garanticen la responsabilidad humana.
Esfuerzos alentadores en Armenia, Azerbaiyán y Vietnam
Abogando por una acción política guiada por la humildad de la verdad y la valentía del perdón, León XIV quiso destacar los signos de valiente esperanza que también ofrece la historia diplomática, recordando en particular los Acuerdos de Dayton, firmados en 1995, que pusieron fin a la guerra en Bosnia y Herzegovina. Sin embargo, reconoció la persistencia de tensiones en la región. El Papa también celebró la firma de una declaración conjunta de paz en agosto de 2025 por Armenia y Azerbaiyán, invitando a ambas partes a resolver las cuestiones pendientes.
El Papa también elogió el compromiso demostrado en los últimos años por las autoridades vietnamitas para mejorar las relaciones con la Santa Sede y las condiciones en las que la Iglesia opera en el país, viendo en ello "semillas de paz" que se deben cultivar para el futuro. En julio de 2023, Vietnam acordó, en particular, el nombramiento de un representante papal residente en su territorio.
I.Media, Aleteia
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