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domingo, 25 de enero de 2026

Evangelio del día - ¿No sería muchìsimo mejor escucharlo con la familia proclamado en la Santa Misa Dominical presencial?


 

Libro de Isaías 8,23.9,1-3.

porque ya no habrá oscuridad allí donde reinaba la angustia. En un primer tiempo, el Señor humilló al país de Zabulón y al país de Neftalí, pero en el futuro llenará de gloria la ruta del mar, el otro lado del Jordán, el distrito de los paganos.
El pueblo que caminaba en las tinieblas ha visto una gran luz; sobre los que habitaban en el país de la oscuridad ha brillado una luz.
Tú has multiplicado la alegría, has acrecentado el gozo; ellos se regocijan en tu presencia. como se goza en la cosecha, como cuando reina la alegría por el reparto del botín.
Porque el yugo que pesaba sobre él, la barra sobre su espalda y el palo de su carcelero, todo eso lo has destrozado como en el día de Madián.


Salmo 27(26),1.4.13-14.

El Señor es mi luz y mi salvación.

El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es el baluarte de mi vida,
¿ante quién temblaré?

Una sola cosa he pedido al Señor,
y esto es lo que quiero:
vivir en la Casa del Señor
todos los días de mi vida,
para gozar de la dulzura del Señor
y contemplar su Templo.

Yo creo que contemplaré la bondad del Señor
en la tierra de los vivientes.
Espera en el Señor y sé fuerte;
ten valor y espera en el Señor.


Carta I de San Pablo a los Corintios 1,10-13.17.

Hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, yo los exhorto a que se pongan de acuerdo: que no haya divisiones entre ustedes y vivan en perfecta armonía, teniendo la misma manera de pensar y de sentir.
Porque los de la familia de Cloe me han contado que hay discordias entre ustedes.
Me refiero a que cada uno afirma: "Yo soy de Pablo, yo de Apolo, yo de Cefas, yo de Cristo".
¿Acaso Cristo está dividido? ¿O es que Pablo fue crucificado por ustedes? ¿O será que ustedes fueron bautizados en el nombre de Pablo?
Porque Cristo no me envió a bautizar, sino a anunciar la Buena Noticia, y esto sin recurrir a la elocuencia humana, para que la cruz de Cristo no pierda su eficacia.


Evangelio según San Mateo 4,12-23.

Cuando Jesús se enteró de que Juan había sido arrestado, se retiró a Galilea.
Y, dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaún, a orillas del lago, en los confines de Zabulón y Neftalí,
para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías:
¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, país de la Transjordania, Galilea de las naciones!
El pueblo que se hallaba en tinieblas vio una gran luz; sobre los que vivían en las oscuras regiones de la muerte, se levantó una luz.
A partir de ese momento, Jesús comenzó a proclamar: "Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca".
Mientras caminaba a orillas del mar de Galilea, Jesús vio a dos hermanos: a Simón, llamado Pedro, y a su hermano Andrés, que echaban las redes al mar porque eran pescadores.
Entonces les dijo: "Síganme, y yo los haré pescadores de hombres".
Inmediatamente, ellos dejaron las redes y lo siguieron.
Continuando su camino, vio a otros dos hermanos: a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca con Zebedeo, su padre, arreglando las redes; y Jesús los llamó.
Inmediatamente, ellos dejaron la barca y a su padre, y lo siguieron.
Jesús recorría toda la Galilea, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias de la gente.


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.


Bulle

Santa Hildegarda de Bingen (1098-1179)
abadesa benedictina y doctora de la Iglesia
Libro de los Méritos de la Vida. Liber Vitae Meritorum (“Hildegarde de Bingen, Prophète et docteur pour le troisième millénaire”, Beatitudes, 2012), trad. sc©evangelizo.org


Cristo Dios busca al hombre y lo renueva

Yo soy la fuerza de la divinidad desde antes de los tiempos, no tengo comienzo. Soy la fuerza con que Dios hizo todo, discerniendo y poniendo a prueba. Soy el espejo de la Providencia de todos y he resonado con fuerza inmensa, ya que soy la palabra que resuena -“Hágase”- con la que todo comenzó…
Vine como el fuego y reposé en el seno ardiente de la Virgen y en su carne inmaculada. Me encarné y así he devenido un coloso, con un valor que sobrepasa al de todo hombre… Salido del seno de la Virgen, inmerso en el agua, busqué al hombre y lo purifiqué…
He recorrido el círculo de mi vida renovando a los otros hombres. Tocando la figura del hombre que me ha tocado, establecí la justa relación. Con mi humanidad, até y destruí la fuerza del diablo, pero sólo me conocerá plenamente cuando yo ocupe mi trono para juzgar. Entonces, él estará totalmente confundido.

Reflexión sobre el cuadro

Mateo presenta el inicio de la vida pública de Jesús como una repentina explosión de luz en un mundo sumido en las tinieblas. En ella reconoce el cumplimiento de una antigua promesa de Isaías: un pueblo acostumbrado desde hacía mucho tiempo a la oscuridad se ve ahora iluminado; los que vivían bajo la sombra de la muerte descubren que la luz ha llegado hasta ellos. ¿Y qué era esa luz?: Jesús mismo.

El efecto fue inmediato y magnético. La gente comenzó a acudir a él desde todas las direcciones: desde Galilea y más allá, desde Siria, la Decápolis, Jerusalén, Judea y al otro lado del Jordán. Sobre todo, aquellos que estaban cansados, heridos y agobiados se sentían atraídos por él. Mateo capta algo eléctrico en aquellos primeros días: una sensación de explosión de expectativas, alegría y nuevas posibilidades. Sin embargo, ese primer destello de luz no se limitó al pasado. No se ha desvanecido con el tiempo. El mismo Jesús, ahora resucitado y vivo, sigue estando poderosamente presente entre nosotros. Mateo termina su Evangelio con las palabras 'él está con nosotros siempre', lo que significa que la Luz está con nosotros, siempre.

Esa repentina irrupción de la luz de Dios podría imaginarse como fuegos artificiales: un cielo oscuro en suspenso y, de repente, sin previo aviso, una explosión de brillo que transforma la oscuridad en belleza. Es precisamente este momento el que vemos capturado en Fuegos artificiales en el Castillo Sant'Angelo, de Joseph Wright of Derby. Wright, activo en Roma a mediados de la década de 1770 como parte del Grand Tour, estaba fascinado por la luz, ya fuera científica, artificial o celestial. Se hizo famoso por pintar dramáticas escenas nocturnas iluminadas por una única y potente fuente. Aquí, pintado entre 1774 y 1778, el cielo nocturno sobre el Castillo Sant'Angelo (con San Pedro al fondo) se ve repentinamente atravesado por una explosión de color y luz radiante. Por un momento, todo cambia: la piedra, el río y la multitud quedan atrapados en el resplandor. Cuando Cristo entró en la historia, su luz irrumpió en una obra oscurecida, pero a diferencia de los fuegos artificiales, que solo brillan momentáneamente, su luz es eterna.

by Padre Patrick van der Vorst

Oración

"Señor Jesús, Luz del mundo, te pido que resplandezcas en mi corazón. Ilumina mis decisiones, disipa mis dudas y disipa cualquier sombra de desamor o miedo. Que tu luz sea la guía en mi camino y que yo pueda reflejar tu amor a todos los que me rodean. Amén". 

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