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lunes, 29 de septiembre de 2025

Cómo san Miguel Arcángel acompañó a Juana de Arco en todos los momentos de su vida

Illustration tirée de l'ouvrage "Jeanne d'Arc" de Théodore Cahu et Paul de Semant.


Con motivo del 600 aniversario de las primeras apariciones de san Miguel a santa Juana de Arco, Don Pierre Doat, rector del santuario del Monte Saint-Michel, nos invita a inspirarnos en la increíble relación que la joven lorenesa forjó con el arcángel. "La misión de Juana de Arco fue posible gracias al apoyo de san Miguel", explica a Aleteia. Entrevista.

San Miguel se apareció por primera vez a Juana de Arco en el verano de 1424 o 1425, cuando se encontraba en el jardín de su padre. Tenía 12 o 13 años. El arcángel estaba acompañado por otros "ángeles del Paraíso", así como por santa Catalina y santa Margarita. Se presentó de la siguiente manera: "Soy Miguel, el protector de Francia".

Se le apareció varias veces, susurrándole sus respuestas a los ingleses, y diciéndole lo que debía poner en su estandarte… Con motivo de una gran peregrinación organizada los días 27 y 28 de septiembre en Domrémy para celebrar el 600 aniversario de las primeras apariciones de san Miguel a santa Juana de Arco, Don Pierre Doat, sacerdote de la comunidad de San Martín y rector del santuario del Monte Saint-Michel, recuerda la gran cercanía que tuvo Juana de Arco con el arcángel y afirma que esta comunión angélica, a la que todo cristiano está llamado, "no es solo para más tarde".

Aleteia: ¿En qué medida la aparición de san Miguel a santa Juana de Arco cambió el curso de su vida?

Don Pierre Doat: La misión de Juana fue posible gracias al apoyo y al respaldo de san Miguel. San Miguel no solo estuvo presente en los momentos iniciales -las voces que oyó en Domrémy-, sino también al final de su vida, en las últimas horas y en los últimos juicios.

Un pasaje conmovedor de su juicio relata el momento en que Juana, agotada, llegó a dudar de haber oído la voz del Arcángel. Durante la noche, san Miguel se le apareció y le infundió valor. Al día siguiente, se retractó de sus declaraciones del día anterior. Fue san Miguel quien la animó por última vez antes de dar su testimonio final. Era maravilloso ver cómo la había acompañado a lo largo de su vida, tanto en los momentos felices como en los más difíciles. Es cierto que no estuvo en todos los momentos, pero sí en los momentos clave. Y cuando no estaba, ella le rezaba igualmente.

¿Qué le dio exactamente?

San Miguel dio a Juana lo que él mismo era. Solemos identificarlo con la misión del combatiente, y reducir sus acciones a las del brillo y el combate, pero con Juana de Arco, nos damos cuenta de que el abanico de acciones de san Miguel es mucho más amplio. Es él quien consuela, sobre todo al final de la vida de Juana. Es el que anima, no solo en la batalla, sino que da misiones: Juana recibió su misión de san Miguel. Y es también el que, como los ángeles en general, inspira y suscita grandes deseos, en particular el deseo de luchar por lo que es justo.

"Juana de Arco es un ejemplo típico de mujer de fe que se dejó guiar por sus inspiraciones, que atribuyó a san Miguel".

¿Por qué rezar hoy a san Miguel?

Rezar a san Miguel o a nuestros ángeles de la guarda ayuda a anclar en nuestra vida cotidiana el hecho de que el mundo invisible está cerca de nosotros. A menudo vivimos como si el Cielo estuviera a la vuelta de la esquina. Juana vivía en una comunión muy real con el Cielo. Esto guiaba sus acciones, sus elecciones y sus decisiones. Vivía en contacto con el mundo invisible.

Rezar a San Miguel o a nuestro ángel de la guarda alimenta nuestra conciencia de que estamos hechos para el Cielo y de que el Cielo ha comenzado. Esta comunión angélica no es solo para después. Esta cercanía a los ángeles también nos recuerda que no somos el pináculo de la creación. Los ángeles son superiores a nosotros por naturaleza; no somos los únicos seres capaces de Dios y creados por él, ¡lo que nos pone en nuestro lugar de criaturas! Y lo que es más positivo, su presencia nos asegura que no estamos solos en la lucha contra el mal.

Mathilde De Robien, Aleteia 

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lunes, 2 de octubre de 2023

Arzobispo anima a católicos a ser amigos de su ángel guardián

 


Escultura de una Ángel Guardián

El Arzobispo de Arequipa (Perú), Mons. Javier del Río Alba, animó a cada fiel a ser amigo de su ángel guardián o ángel de la guarda; y a pedirle “que nos guíe siempre por el camino del bien”.

Así lo indicó el Prelado en una columna titulada “Los ángeles”, enviada a ACI Prensa este sábado 30 de septiembre, un día después de la fiesta de los Santos Ángeles Miguel, Gabriel y Rafael, y en la víspera de la fiesta de los santos ángeles custodios, que la Iglesia celebra el 2 de octubre.

Mons. Del Río recordó que la Iglesia enseña que “desde el nacimiento hasta la muerte, tenemos un ángel que nos es asignado por Dios para que sea nuestro protector y pastor y nos guíe a la vida eterna. Los cristianos lo llamamos ‘ángel custodio’ o ‘ángel de la guarda’ y, por lo general, hemos aprendido a invocarlo desde pequeños adiestrados por nuestras madres o abuelas”.

“Este ángel está a nuestro servicio también para aconsejarnos, ayudarnos, alentarnos y protegernos. De modo que, independientemente de la situación en la que nos encontremos, todos podemos relacionarnos con los ángeles, entablar amistad con ellos e, incluso, pedirles que nos ayuden a nosotros mismos o a otras personas”, explicó el Arzobispo de Arequipa.

Por eso, continuó, “quisiera invitarlos a confiar en los ángeles y recurrir cada uno a su ángel custodio. Pidámosle que nos guíe siempre por el camino del bien y que nos ayude para que no vayamos detrás de los ídolos de este mundo que al final solamente nos dejan vacío y tristeza”.

Walter Sánchez Silva, ACI

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viernes, 3 de noviembre de 2017

Así es como los ángeles nos muestran el purgatorio

Un ángel le preguntó a Santa Gema Galgani: "¿Cuánto tiempo hace que no has rogado por las almas del purgatorio?"

Los Santos Ángeles de la Guarda han sido enviados por Dios para cumplir diferentes tareas a favor de nosotros: fortalecen nuestra voluntad, nos protegen de los enemigos, nos asisten en nuestra vida e iluminan nuestro entendimiento acerca de los designios de misericordia que Dios tiene para con cada uno de nosotros.
Dentro de estas tareas los Ángeles del cielo cumplen una misión que es la de iluminarnos acerca de la realidad del Purgatorio y la de recordarnos la comunión que tenemos con estas almas que, como enseña el Catecismo de la Iglesia, han muerto “en la gracia y en la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque están seguros de su eterna salvación, sufren después de su muerte una purificación, a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en la alegría del cielo” (Catecismo de la Iglesia Católica, 1030).
Esta iluminación que nos dan los Ángeles de esta realidad debe ser entendida como un llamado a abrir nuestra alma a contemplar esta realidad que nos une a estas almas, y en este sentido el Ángel nos mueve a la oración, la penitencia y sacrificio en favor de estas almas que se encuentran en el purgatorio.
En este sentido la ayuda que brindan los santos ángeles es muy variada. Nos invitan y exhortan a orar por las almas del purgatorio, mueven nuestro corazón pidiendo que recemos por estos hermanos nuestros que se encuentran en aquel lugar de purificación.
Leemos en el Diario de Santa Gemma Galgani que “Su ángel la estimulaba en este deseo de liberar a estas almas. Un día le dijo: “¿Cuánto tiempo hace que no has rogado por las almas del purgatorio? Desde la mañana no había rogado por ellas. Me dijo que le gustaría que, cualquier cosa que sufriera, la ofreciera por las almas del purgatorio. Todo pequeño sufrimiento las alivia, sí, hija, todo sacrificio por pequeño que sea, las alivia”. Esas palabras también te las dirige el Ángel en el día de hoy: “¿Cuánto tiempo que no has rezado por las almas del purgatorio?”.
Precisamente el Catecismo nos enseña que “desde los primeros tiempos, la Iglesia ha honrado la memoria de los difuntos y ha ofrecido sufragios en su favor, en particular el sacrificio eucarístico (cf. DS 856), para que, una vez purificados, puedan llegar a la visión beatífica de Dios.
La Iglesia también recomienda las limosnas, las indulgencias y las obras de penitencia en favor de los difuntos: «Llevémosles socorros y hagamos su conmemoración. Si los hijos de Job fueron purificados por el sacrificio de su padre (cf. Jb 1, 5), ¿por qué habríamos de dudar de que nuestras ofrendas por los muertos les lleven un cierto consuelo? […] No dudemos, pues, en socorrer a los que han partido y en ofrecer nuestras plegarias por ellos” (Catecismo de la Iglesia Católica 1032).
Y en este sentido los Ángeles nos vuelven a ayudar, pues estas oraciones y sacrificios que ofrecemos llegan ante el trono de Dios de manos de los Ángeles. San Rafael Arcángel en el libro de Tobias enseña que cada vez que se presentan oraciones, son los ángeles quienes llevan nuestras oraciones ante el altar de Dios (cfr. Tb. 6).
Que tú Ángel de la Guarda vaya lleno de oraciones y sacrificios por estas almas; cuán tristes deben estar los Ángeles al presentarse ante Dios sin nada que ofrecer de ti, se presentan con las manos cruzadas sobre el pecho.
Y de manera especial sobresale San Miguel Arcángel, el Ángel de las almas del Purgatorio: él está siempre presente en el juicio particular, asiste a los agonizantes y los sostiene y fortalece en el combate contra el demonio.
El Ángel exhorta: “Si supierais cuánto os aman estas almas benditas. Ellas desean que os salvéis, y que evitéis el Purgatorio…Rezad por estas benditas almas que rezan por vosotros. Ninguna oración se pierde jamás: a menudo hay personas aquí abajo que rezan por todo tipo de cosas, y Dios ordena que su oración sea utilizada en favor de las almas del Purgatorio…” (Tomado del libro “El Purgatorio, una revelación particular, Ed. Rialp).
Y cuando nuestra oración, sacrificio, limosna logra sacar un alma del Purgatorio los Ángeles se visten de gran hermosura y van a sacar el alma de su protegido a llevarla al encuentro con Dios.
De Maria de Jesús Agreda leemos que “Cuando murió la reina Isabel de Borbón, el 6 de octubre de 1644, se le apareció varias veces para pedirle oraciones. El día de las ánimas, dos de noviembre de este año de mil seiscientos y cuarenta y cinco, estando en los maitines y oficio que hace la iglesia por los difuntos, se me manifestó el purgatorio con grande multitud de almas, que estaban padeciendo y me pedían las socorriese. Conocí muchas, incluida la de la reina y otra de una persona que yo había tratado y conocido antes. Yo me admiré de que el alma de la reina, después de tantos sufragios y misas como se habían ofrecido por ella, estaba todavía en el purgatorio, aunque sólo había pasado un año y veintiséis días de su muerte… Llegada la noche vi algunos ángeles en la celda con grande hermosura y me dijeron que iban al purgatorio a sacar el alma de la reina por quien yo había pedido… Y los ángeles la llevaron al eterno descanso, que gozará mientras Dios fuere Dios”.
Así orar por los almas del purgatorio es cumplir una obra de misericordia, salvar un alma y alegrar a los ángeles del cielo.

Padre Antonio María Cárdenas ORC, aleteia





domingo, 4 de diciembre de 2016

San Miguel Arcángel: Una historia de lucha contra Satanás

Nuestro gran defensor en el combate espiritual

San Miguel Arcángel: Una historia de lucha contra Satanás



San Miguel Arcángel es uno de los tres arcángeles principales mencionados en la Biblia; los otros dos que se mencionan son Gabriel y Rafael.

San Miguel, San Miguel Arcángel, o Príncipe de la Milicia Celestial, es el principal guerrero celestial en la lucha espiritual. Es un poderoso ángel al que Dios le ha confiado la gran misión de ayudar a derrotar a Satanás y proteger a los hijos de Dios de las fuerzas demoníacas que rondan la tierra.

Miguel significa: “¿Quién como Dios?” De hecho, ese era su grito de guerra cuando Lucifer se rebeló contra Dios. Y su lucha continúa hasta nuestros días.

La mención más antigua de San Miguel Arcángel en las Escrituras se encuentra en el libro del Antiguo Testamento de Daniel (12,1):
“En aquel tiempo, se alzará Miguel, el gran Príncipe, que está de pie junto a los hijos de tu pueblo. Será un tiempo de tribulación, como no lo hubo jamás, desde que existe una nación hasta el tiempo presente. En aquel tiempo, será liberado tu pueblo: todo el que se encuentre inscrito en el Libro”.

Este verso está explica que, si bien las personas eran esclavas, ellos no fueron olvidados nunca por Dios y tenían un gran aliado en San Miguel.

La guerra espiritual

Sin duda alguna, estamos en una guerra espiritual. Los combatientes son Dios, la Santísima Virgen María, los santos, el demonio, potestades, dominaciones, tronos con inmenso poder, y tú. Las armas que tenemos son la oración humilde, el ayuno frecuente, la fe, nuestro testimonio cristiano de la verdad, la caridad y el servicio

San Pablo se encarga de ponernos en alerta con respecto a la batalla, y que estemos siempre listos en este combate:
“Porque nuestra lucha no es contra enemigos de carne y sangre, sino contra los Principados y Potestades, contra los Soberanos de este mundo de tinieblas, contra los espíritus del mal que habitan en el espacio” (Efesios 6,12)

En esta guerra está en juego la vida eterna de nuestra alma o su condenación eterna. No debemos tener miedo, pues de nuestro lado están los poderosos arcángeles, y el principal de ellos es San Miguel Arcángel, dotado por Dios con un poder más allá de nuestra comprensión. Estos poderosos ángeles están, incluso en este momento, ocupados librando alguna batalla contra Satanás y sus secuaces demoníacos.

Una lucha que lleva siglos

San Miguel Arcángel tiene una historia de lucha contra Satanás. Uno de sus primeros encuentros con Satanás está documentado en el Libro de Judas 1,9 cuando él y Satanás discuten sobre el cuerpo de Moisés. A pesar de que nunca se ha explicado exactamente por qué estaban discutiendo, Judas describe el resultado:

“Sin embargo, el mismo Arcángel Miguel, cuando se enfrentaba con el demonio y discutía con él, respecto del cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir contra él ningún juicio injurioso, sino que dijo solamente: «Que el Señor te reprenda»”

Se cree que Satanás estaba tratando de saber dónde fue enterrado el cuerpo de Moisés, con la esperanza de ir en contra el primer mandamiento de Dios: “no habrá para ti otros dioses delante de mí”. Se cree que Satanás quería tentar al pueblo Judío para que adorasen el cuerpo de Moisés.

La mayor batalla de San Miguel Arcángel contra Satanás se describe en el Libro de Revelaciones (12,7-9), cuando los ángeles malvados de Satanás tratan de rebelarse contra Dios:
“Entonces se libró una batalla en el cielo: Miguel y sus Ángeles combatieron contra el Dragón, y este contraatacó con sus ángeles, pero fueron vencidos y expulsados del cielo. Y así fue precipitado el enorme Dragón, la antigua Serpiente, llamada Diablo o Satanás, y el seductor del mundo entero fue arrojado sobre la tierra con todos sus ángeles”

Debido a esta gran batalla y la derrota de Satanás, San Miguel Arcángel es considerado el gran defensor de la Iglesia. Todas las grandes victorias de San Miguel contra Satanás le valieron las siguientes cuatro funciones en la Iglesia:
  • Luchar contra Satanás
  • Rescatar a las almas de los fieles de Satanás, especialmente en la hora de la muerte
  • Asistir a los moribundos y acompañarlos en su juicio
  • Ser el campeón del pueblo de Dios y patrono de la Iglesia.

Combatir firmes en la fe

Como vemos, el combate espiritual es parte de la estructura misma del cristianismo. Debemos luchar porque tenemos un enemigo que no descansa ni de día ni de noche, un enemigo que “ronda como león rugiente, buscando a quien devorar” (Cfr  1 Pedro 5,8)
A la vista de este enemigo implacable, ser pasivos no una opción. San Pedro nos ordena explícitamente a “resistirlo firmes en la fe” Debemos combatir contra el mundo, el demonio y la carne, o seremos destruidos por ellos.

En un mundo en el que muchos buscan destronar a Dios o declararlo muerto, debemos, al igual que San Miguel, defender su gloria, diciendo: “¿Quién como Dios?”, e invocándolo inmediatamente con la oración que nos enseñó la Iglesia:

San Miguel Arcángel,
defiéndenos en la batalla.
Sé nuestro amparo
contra la perversidad y asechanzas
del demonio.
Reprímale Dios, pedimos suplicantes,
y tú, Príncipe de la Milicia Celestial,
arroja al infierno con el divino poder
a Satanás y a los otros espíritus malignos
que andan dispersos por el mundo
para la perdición de las almas.
Amén

Reza esta oración no sólo hoy, sino todos los días, porque como lo ha dicho el Papa Francisco en una de sus reflexiones:
“También nosotros somos tentados, también nosotros somos objeto del ataque del demonio, porque el espíritu del mal no quiere nuestra santidad, no quiere el testimonio cristiano, no quiere que seamos discípulos de Jesús. ¿Y cómo hace el espíritu del mal para alejarnos del camino de Jesús?: con su tentación” (Homilía en Santa Marta, 11 de Abril de 2014)

San Miguel Arcángel, ruega por nosotros y defiéndenos en la batalla


Qriswell Quero
Artículo originalmente publicado por pildorasdefe.net



sábado, 7 de mayo de 2016

Antes que abortar, prefirieron amar a su hijo acráneo durante el embarazo y la hora que vivió

«Ahora tenemos un angelito que nos cuida y ama», dice la joven pareja

Antes que abortar, prefirieron amar a su hijo acráneo durante el embarazo y la hora que vivió
Lo dieron todo para que su hijo Alonso fuese feliz durante la hora que estuvo en el mundo

Gustavo Armijo Griñen y su mujer estaban deseando ser padres. A las pocas semanas de gestación los médicos confirmaron que Alonso, el niño que la pareja chilena había concebido, venía con una malformación en el cráneo. Tras varias opiniones y visitas a los especialistas, les aconsejaron interrumpir el embarazo [Chile es un país donde el aborto no es legal y se mantiene una fuerte conciencia ética y provida entre los médicos y el personal sanitario. Nota de ReL].

Contra todo pronóstico y apoyados en Dios, la pareja decidió dar al pequeño Alonso todo lo que estuvo en sus manos para hacerle feliz durante la hora que permaneció en el mundo. Ahora vela por ellos desde el cielo, es "un ángel luchador", dice Gustavo en su testimonio para SalvarEl1.

Es una historia humana, de fe y superación, que aprecia el valor misterioso de cada vida y que reproducimos íntegra a continuación, en palabras del padre de Alonso:

Alonso venía con una malformación
A las 20 semanas de gestación mi pareja se hizo la primera ecografía y el doctor nos dijo que sería un hombre, al que llamaríamos Alonso. También nos comentó que venía con holoprosencefalia[una malformación del cráneo y la cara debidas a una anormalidad compleja del desarrollo del cerebro. Nota de ReL]. 


Se nos vino el mundo abajo, ya que era nuestro primer hijo y desde el primer momento que nos enteramos de que íbamos a ser padres fuimos la pareja más feliz

Ante esta noticia quisimos tener una segunda opinión y viajamos a Santiago, capital de Chile, donde mi mujer se hizo otra ecografía en 3D, y el diagnóstico fue acráneo (faltaba parte de su masa encefálica).

Los médicos aconsejaron abortar 
Nos recomendaron el aborto (si este hubiese sido legal), pero no dudamos un segundo en seguir adelante, nos apoyamos harto en Dios, orando para que sucediera un milagro o que no sufriera tanto nuestro pequeñito. Además, enviamos una carta a los monjes brasileños con harta fe porque había que intentar de todo.

La mujer de Gustavo, madre del pequeño Alonso

Los siguientes meses fueron muy duros, pero a la vez los mejores. Mientras pasaban las semanas, le cantábamos, hablábamos con él, fuimos a la playa, al campo, cumpleaños de amiguitos, muchas reuniones familiares, miles de fotos, muchos besos en la pancita y nunca nos cansamos de decirle que lo amábamos. Él era lo más bello que Dios nos pudo enviar.

Su mayor regalo 
Alonsito tenía fecha para la primera semana de enero de 2016, pero se nos adelantó y nació el 23 de diciembre a las 20:37, mi luchador. Nuestra felicidad, pero a la vez preocupación, en mi pareja y familiares fue enorme.


Mi pequeño estuvo con nosotros 1 hora y dos minutos. Luego subió al cielo porque Dios necesitaba a un ángel luchador. Ahora, han pasado 4 meses del fallecimiento de nuestro hijo, estamos contentos porque dimos todo lo mejor que estuvo en nuestras manos para que fuese feliz en el periodo de gestación y en la horita que estuvo con nosotros.

Sabemos que tenemos un angelito que nos cuida y ama como nosotros también le hicimos sentir. Nunca olvidaremos lo que pasamos, y el amor que aún le tenemos a nuestro Alonso Ignacio.