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lunes, 9 de diciembre de 2019

¿Realmente es necesario jugar con nuestros hijos?


Nuestros hijos necesitan escucharnos decir no solamente: “¡ve a jugar!” sino  “¡ven a jugar! “. Pasar tiempo jugando con los niños es muy importante. A pesar de las apariencias, 
es incluso uno de los puntos esenciales de la educación.


ZABAWA Z RÓWIEŚNIKAMI
Para muchos adultos convencidos de la seriedad de la vida, el juego es a menudo sinónimo de distracción, diversión, futilidad o infantilismo. Para otros, los juegos implican automáticamente la idea de ganancia o de carrera a el éxito (programas de juegos, Lotería …). Pero el juego no es nada de eso. No es inútil ni útil. Es gratuito y serio al mismo tiempo. Jugar no “sirve” para nada… pero es indispensable.

HAPPY, FAMILY, HOME
Liderina | Shutterstock

Para un niño, jugar es esencial

Al jugar, el niño aprende y se construye. Necesita jugar, no solo para ocuparse o para distraerse (hasta que tenga la edad suficiente para finalmente participar en actividades más importantes). En realidad, es el adulto quien juega para distraerse y divertirse, el niño juega porque es su forma de aprender, conocerse a sí mismo y descubrir el mundo. El juego lo acapara enteramente, retiene toda su atención y monopoliza toda su energía. Jugar a fondo, dándose plenamente, es un privilegio de la primera infancia, pero puede durar mucho más. ¡Y debemos alegrarnos!
Saber jugar, realmente jugar, es una gran riqueza, no solo para los niños pequeños, sino también para sus mayores … y sus padres. Debido a que no es suficiente respetar esta necesidad del niño de jugar, también se debe jugar con él.

Stethoscope - Game - Boy - Toy - Doctor
© fizkes

¡Jugar para crecer mejor!

A menudo – equivocadamente – se da mas importancia al trabajo escolar y al aprendizaje “útil” (hacer su cama, lavarse, etc.) que a los juegos, mientras que todo lo que un niño necesita para aprender puede ser, a menudo, por el juego. Jugar es un estado mental. Jugar con sus niños, permitiéndoles crecer a través de juego, es rehusar a buscar la eficiencia por encima de todo. Es aprovechar una parte de gratuidad, de tiempo (aparentemente) perdido en la vida. Es establecer una complicidad con sus niños por el simple placer de estar con ellos.
A través del juego, podemos ayudarles a superar este o aquel pequeño o gran defecto: saber cómo perder y ganar con la misma simplicidad, estar atento, armarse de paciencia para esperar su turno, saber mantener su lugar dentro de un equipo sin necesariamente tener el primer rol, aprender a compartir la victoria con este mismo equipo. Y luego, jugando, podemos descubrir que papá sabe cómo saltar en puntillas o que mamá no sabe cómo esconderse cuando juega a las escondidas … Todo esto constituye, no solo recuerdos, sino también y sobre todo oportunidades irremplazables para crecer y progresar.

¿Pero cuál es la relación con la educación de la Fe?

Los padres que toman tiempo para orar con sus hijos, les hacen descubrir la Palabra de Dios, les permiten vivir los sacramentos de la Iglesia y reciben una sólida enseñanza catequética, y quienes piensan que es facultativo jugar con ellos, no entienden completamente su misión como educadores cristianos. Es cierto que la Fe no es un juego, pero ella no está si relación con él.
En primer lugar, la Fe, como el juego, es “inútil” en términos de rentabilidad y de eficiencia. En segundo lugar, porque elle requiere que nos comprometamos completamente. Finalmente, porque para hacer santos, Dios necesita seres sanos. Por supuesto, nada es imposible a su Amor y los seres profundamente heridos, perturbados y desequilibrados pueden vivir una auténtica santidad. Pero nuestro deber como padres es ayudar a nuestros hijos a construirse armoniosamente para que la gracia en ellos pueda desarrollarse plenamente.
Así que tomemos el tiempo para jugar con nuestros hijos, convencidos de que lo que importa no es tanto el contenido del juego (los llamados juegos “educativos” no son necesariamente los más formativos, incluso cuando son temas religiosos) pero la manera como jugamos con ellos.
Christine Ponsard Edifa, Aleteia


viernes, 12 de octubre de 2018

Jugar en familia es más importante de lo que piensas

Tres consejos para jugar más en familia

FAMILY GAMES
El juego es parte esencial del tiempo de calidad en familia. Según un estudio realizado por Lego “jugar juntos hace que las familias sean más felices, más cercanas y estén menos estresadas”.
El informe dice que nueve de cada diez familias (88%) que juegan habitualmente aseguran ser felices. Ese porcentaje disminuye (75%) en las familias que no lo hacen.
El juego es importante, no solo para los niños pequeños, los adolescentes y jóvenes también se sienten más felices y mejoran la relación con sus padres si participan de juegos en familia habitualmente.
Pero ¿cómo podemos hacer para introducir los juegos en nuestra familia?
Aquí tres consejos que pueden servir:

No es cuestión de alimentar el espíritu competitivo de nuestros hijos, ni de restar seriedad a las cosas que la merecen. Tampoco es cuestión de convertir el juego en una obligación, sino más bien de inyectar momentos de felicidad y armonía en la vida de nuestros hijos. Darles oportunidad de reír con nosotros, de conocernos un poco más y de crear buenos recuerdos de la vida en familia. En un futuro lo agradecerán.

María Verónica Degwitz, Aleteia