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martes, 18 de febrero de 2025

De policía a monja, y a superiora de su orden: se negó a abrazar a un ladronzuelo y cambió de vida

 Sor Tosca se hizo policía con 19 años gracias a una serie de televisión


La italiana sor Tosca Ferrante fue Policía antes que monja. "Los cinco años que pasé en la Policía fueron una escuela de humanidad y de servicio a los demás", comenta en Avvenire

"¿Sabéis lo que dijo el fundador de mi congregación, el beato Giacomo Alberione? 'El Señor enciende lámparas que van delante del hombre… No desperdicia la luz… siempre da luz en el momento oportuno'", dice la religiosa. 

Esas luces que se encendieron en el tiempo en que Sor Tosca era "Agente Tosca" fueron, relata, "el joven que detuve, la prostituta que acompañé a la frontera, la anciana a la que ayudé a levantarse después de una caída en la calle… Situaciones de fragilidad que me pusieron ante una pregunta más fuerte que la que me había empujado a ingresar en la Policía: ¿en quién quiero convertirme en la vida?". 

La hermana Tosca nació en un pequeño pueblo de Campania (Italia) y se unió a la Policía a los 19 años, siguiendo su pasión por la serie de televisión CHiPs, dos policías en motocicletas que hacían el bien a los demás. 

Hoy tiene 55 años y, en 2024, celebró 25 años de profesión religiosa. Ha sido elegida superiora general de las Hermanas Apostolinas de Castel Gandolfo

Licenciada en Psicología, coordina el Servicio de Tutela de la Infancia de las diócesis de Toscana y del diocesano de Pisa. "Como expolicía, es necesario entrar en una dimensión de servicio y no de poder. El uniforme, la pistola, la porra, representan sin duda el poder, y éste constituye una tentación siempre presente, a la que se responde poniéndose al servicio de los demás". 

"Creo que la paz se construye con relaciones, respeto y diálogo. Una de las dimensiones del respeto es garantizar la seguridad de las personas. Quienes viven este trabajo como un servicio a la comunidad están lejos de pensar en usar el arma, sino que se centran en actividades de prevención. Mi experiencia, incluso pensando en antiguos compañeros que sigo frecuentando, es que prevalece el deseo de que todos vivan en paz. La idea de violencia no forma parte de la formación que se recibe en la Policía". 

Para sor Tosca, usar uniforme es una oportunidad para dar esperanza a quienes se sienten más frágiles o se encuentran en una situación que podría comprometer su futuro, "impidiéndoles quizás cometer actos que atenten contra la dignidad de las personas. Incluso un arresto, para algunos, puede traer consigo la esperanza de una vida mejor en el futuro. Puede convertirse en un momento de salvación".

"Un día me pidieron que vigilara a un menor que había cometido un robo, el primero de su vida. Después de hablar un rato, él empezó a llorar, tenía miedo. Entonces me dijo: 'Tengo miedo, ¿me puedes dar un abrazo?' No pude, estaba uniformada. Cuando llegué a casa, me miré al espejo y me dije: '¿En quién te estás convirtiendo?'. Y desde ahí, desde ese abrazo perdido, me cuestioné mi vida".

Sobre recomendar a un niño convertirse en policía, la monja contesta: "Yo diría que nos hagamos una pregunta: ¿para quién quiero hacer este trabajo? ¿Y por qué? Creo que tiene que haber el deseo de ayudar a los demás. ¿Me gustaría vivir la profesión con sentimientos de cuidado hacia la humanidad, con una sonrisa que siempre dé esperanza?".

ReL

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domingo, 9 de febrero de 2025

Francisco, a los militares y policías en su Jubileo: «El bien puede vencer a pesar de todo»

 

Miles de militares y policías peregrinaron a Roma para el Jubileo

Miles de militares y policías peregrinaron a Roma para el Jubileovatican media

Este domingo 9 de febrero el Papa celebró la misa en la Plaza de San Pedro por el Jubileo de las Fuerzas Armadas, Policía y Cuerpos de Seguridad, en el marco del gran Jubileo de 2025. Por ello, miles de militares y policías de todo el mundo, incluida una nutrida representación española, han peregrinado este fin de semana a Roma.

En su homilía, Francisco comentó el Evangelio de este domingo con la pesca milagrosa y la elección de los primeros discípulos. “Cuando el Señor sube a la barca de nuestra vida para llevarnos la buena noticia del amor de Dios que siempre nos acompaña y nos sostiene, entonces la vida vuelve a empezar, la esperanza renace, el entusiasmo perdido regresa y podemos echar las redes al mar nuevamente”, señaló.

A los miles de peregrinos, militares y policías, les dijo que esta es una palabra de “esperanza”. Y además les recordó: “A ustedes se les confía una gran misión, que abarca múltiples dimensiones de la vida social y política: la defensa de nuestros países, el compromiso por la seguridad, la custodia de la legalidad y la justicia, la presencia en las penitenciarías, la lucha contra la criminalidad y las diferentes formas de violencia que amenazan con alterar la paz social. Y recuerdo también a cuantos ofrecen su importante servicio en las catástrofes naturales, por el cuidado de la creación, por el rescate de las vidas en el mar, por los más frágiles, por la promoción de la paz”.

El Papa saluda a un agente y a su familia.

El Papa saluda a un agente y a su familia durante las ofrendas.VATICAN MEDIA

De este modo, les instó a hacer como el Señor en este Evangelio: ver, subir y sentarse. Para ello, les explicó los motivos.

En primer lugar, ver porque “están llamados a tener una mirada atenta, que sepa captar las amenazas al bien común; los peligros que se ciernen sobre la vida de los ciudadanos; los riesgos ambientales, sociales y políticos a los que estamos expuestos”.

En segundo lugar, subir “porque sus uniformes, la disciplina que los ha forjado, la valentía que los distingue, el juramento que han hecho, son todas cosas que les recuerdan qué importante es no sólo ver el mal para denunciarlo, sino también subir a la barca durante la tormenta y comprometerse para que no haya un naufragio, con una misión al servicio del bien, de la libertad y de la justicia”.

Policías y militares de todo el mundo, con la disciplina que les caracteriza, acudieron a Roma para el Jubileo.

Policías y militares de todo el mundo, con la disciplina que les caracteriza, acudieron a Roma para el Jubileo.vatican media

Y en tercer lugar sentarse, “porque la manera en la que ustedes están presentes en nuestras ciudades y en nuestros barrios, el estar siempre de parte de la legalidad y de parte de los más débiles es para todos nosotros una lección. Esto nos enseña que el bien puede vencer a pesar de todo; nos enseña que la justicia, la lealtad y la pasión civil hoy siguen siendo valores necesarios; nos enseña que podemos crear un mundo más humano, más justo y más fraterno, a pesar de las fuerzas contrarias del mal”.

Por otro lado, instó a los presentes a dejarse acompañar por los capellanes, muchos de ellos presentes este domingo en la Plaza de San Pedro. “Ellos no prestan su servicio —como a veces ha pasado tristemente en la historia— para bendecir perversas acciones de guerra. No. Ellos están en medio de ustedes como presencia de Cristo, que quiere acompañarlos, ofrecerles escucha y cercanía, animarlos a remar mar adentro y sostenerlos en la misión que llevan adelante cada día. Ellos caminan con ustedes como apoyo moral y espiritual, ayudándoles a desempeñar sus cargos a la luz del Evangelio y al servicio del bien”, explicó el Papa.

Por último, el Pontífice les exhortó “a no perder de vista el fin de su servicio y de sus acciones: promover la vida, salvar la vida, defender la vida siempre”. Y les pidió “ser testigos valientes del amor de Dios Padre, que quiere que seamos todos hermanos. Y, juntos, caminemos para construir una nueva época de paz, de justicia y de fraternidad”.