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jueves, 6 de julio de 2017

¿Cómo llegar a los alejados y desencantados? Tres desafíos y tres oportunidades para esta misión

Robert Barron, ahora obispo auxiliar de Los Ángeles, es experto en nueva evangelización



¿Cómo llegar a los alejados y desencantados? Tres desafíos y tres oportunidades para esta misión



J. Lozano / ReL
Durante estos días, del 1 al 4 de julio, en Estados Unidos se ha celebrado una convención sin precedentes en Orlando (Florida) organizada por la Conferencia Episcopal de Estados Unidos en la que han participado los principales líderes católicos del país con el objetivo de impulsar la nueva evangelización y formar misioneros que den respuestas a los desafíos actuales atrayendo a los no creyentes.

Uno de los que participantes que más relevancia tuvo debido a su experiencia en nueva evangelización fue Robert Barron, obispo auxiliar de Los Angeles, pero sobre todo experto en comunicación, con millones de seguidores en las redes sociales, y en técnicas para atraer a los alejados.

En su intervención en vídeo que recoge National Catholic Register, Barron dio una conferencia titulada “Equipar a los evangelizadores”, el ahora prelado dijo a todos los líderes presentes en Orlando que la forma de evangelizar debe agarrar al mundo por los hombros y sacudirlo de su apatía. Pidió perder el miedo y los complejos utilizando las numerosas armas de las que posee la Iglesia.

Una pelea que hay que disputar
Para este experto, la evangelización debe ser puesta en primer lugar y como algo “urgente” puesto que los nones (personas que responden en las encuestas no o ninguna sobre la religión que profesan), crecen rápidamente en Estados Unidos y más aún en Europa. Si no se batalla no se podrá ganar la guerra. “Tenemos una lucha en nuestras manos, pero los grandes santos de nuestra Iglesia siempre han amado una buena pelea, y nosotros también deberíamos", dijo el auxiliar de Los Ángeles.

Su conferencia la centró en los evangelizadores y las armas que deben tener pero para ello considera imprescindible, primero, conocer a lo que se enfrentan,  y segundo, saber de qué armas disponen para comenzar esta “lucha”. Por ello, Barron habló de tres desafíos y tres oportunidades principales con la que los evangelizadores y misioneros católicos se enfrentan hoy en día.



Los desafíos son según él son el cientifismo, la cultura de la apatía y la autodeterminación.

1. El cientifismo
Para Barron el compromiso que hay en estos momentos en el mundo de la cultura con el “cientifismo”, o la creencia de que el único conocimiento  valioso es el científico, es uno de los grandes retos a los que se enfrentan los evangelizadores. Su mensaje siempre se encontrará con un muro ante los que defienden esta concepción.

“Permítanme ser claro: la Iglesia Católica no tiene nada en contra de las ciencias, la Iglesia está con la ciencia en su mejor momento”, dijo. Pero añadía que “a lo que la Iglesia se opone es al cientifismo, o la reducción de todo conocimiento a la forma científica del conocimiento”.

Hablar de Dios en una cultura embargada por este pensamiento es un desafío para los católicos pero considera imprescindible hacerlo. “Cuando nosotros, como cultura, nos aislamos de todas las referencias a lo trascendente, hacemos daño al corazón humano, hacemos daño al espíritu humano”.

2. La cultura del ‘pasotismo’
En su diagnóstico, Barron destacó la “apatía desenfrenada” que existe en la sociedad de hoy, especialmente entre los más jóvenes, que están marcados por no abrazar la verdad, sino que hablan de la posverdad. “Si no hay verdades objetivas y no hay valores objetivos se produce una cultural del ‘meh’ (pasotismo, apatía)”, agregó.

Sin embargo, la verdad y lo que representa son parte fundamental de la misión del católico. Recordó las palabras del beato Newman, quien dijo que un río recibe su energía y fuerza desde su nacimiento. Si al río le quitas los márgenes se convertirá en un “lago grande, perezoso. Plácido, sin energía ni propósito”.



Según el obispo auxiliar de Los Ángeles, “nuestra sociedad hoy es como un gran lago perezoso, donde todos nosotros flotamos, tolerándonos unos a otros, no entrando en el camino del otro, pero sin energía ni propósito”.

Pero la evangelización –añadió- es la antítesis de esta apatía pues “una vez que has sido agarrado por el poder de Dios sabes a dónde ir y lo haces con energía”.

3. Autodeterminación
Robert Barron habló del tercer desafío, la “autodeterminación” basada en un mal entendimiento de la palabra “libertad”. “La creencia central ampliamente aceptada por los jóvenes es que la libertad define la identidad”, aseguró.

“Mi libertad viene primero y luego ya determino la  esencia, quien soy, el significado de mi vida. Todo está basado en mi libertad: mi sexualidad, mi género, el propósito de la vida”. Así definió el obispo el pensamiento de millones de jóvenes hoy.

Sin embargo, el cristianismo ofrece todo lo contrario pues predica que “tu vida no es tuya, no depende de ti”.  Recordando la cita de San Pablo de “ya no soy yo quien vive, es Cristo quien vive en mí”, Barrón agregaba que cuando has sido atrapado “por el poder de Jesucristo, tu pequeño drama del ego se vuelve bastante menos importante”.

De tres desafíos a tres oportunidades 
Tras presentar estos tres grandes desafíos a los que se enfrentan los católicos, el experto ofreció a los presentes tres oportunidades de evangelización basadas en la verdad, la bondad y la belleza.

1. Una verdad inteligente
“Odio el catolicismo rebajado”, dijo de manera contundente, es decir, poner sólo el énfasis “en lo superficial”. “Somos una religión inteligente y cuando no expresamos el catolicismo de una manera inteligente la gente desaparece”, agregó.

Barron instó a catequistas, apologetas y evangelizadores a comprender los grandes argumentos sobre la existencia de Dios pues los jóvenes  a menudo no tienen una comprensión solida de Dios más allá de una vaga deidad.


Barron pone como ejemplo a la Madre Teresa de "radicalidad" evangélica

El obispo reconoció que su argumento favorito es que la existencia proviene de Dios y que nada se creó a sí mismo. “El Dios del que estoy hablando sostiene el universo entero en todo momento al igual que un cantante crea una canción. La creación continua, ese es el Dios del que la Iglesia habla y el que debemos transmitir a nuestros jóvenes”.

2. Bondad de los cristianos radicales
Barron explicó en este segundo punto que cuando la vida cristiana se abraza de manera completa y radical la bondad destaca en el mundo. Puso como ejemplo a la Madre Teresa, que evangelizó el mundo con su testimonio radical de bondad.

A lo largo de la historia de la Iglesia, dijo, “la bondad y la radicalidad de la vida cristiana atrajeron la atención del mundo” recordando la vida y las obras de los santos Benito, Domingo y Francisco.

“Necesitamos recuperar lo que todas estas grandes figuras encontraron, esta forma espléndidamente radical de la vida cristiana. Cuando se vive así públicamente, se evangeliza”, agregó.


La Sagrada Familia, diseñada por Gaudí, recibe cada año millones de visitantes y es una oportunidad para evangelizar

3. La auténtica belleza
La tercera oportunidad de la que habló el obispo auxiliar de Los Ángeles fue de la belleza, indicando que quizás la mejor oportunidad para comenzar la evangelización sea mostrarla al mundo. “Lo objetivamente valioso y bello es algo tan intrínsecamente bueno que nos atrapa, nos detiene en nuestros caminos, en algo llamado como arresto estético”.

Barron consideró que en una forma fácil para empezar a evangelizar porque es tan simple como “mostrar, no decir”.  Dirigiéndose  a los presentes les dijo: “sólo muestra a la gente la belleza del catolicismo: muéstrales catedrales, muéstrales la Capilla Sixtina, muéstrales a las hermanas de la Madre Teresa en el trabajo. No les digas qué pensar y cómo comportarse, muestra la belleza del catolicismo, que tiene un poder evangélico”.

“No hay nada más hermoso que el morir y resucitar de Jesucristo y los apóstoles lo comunican con una urgencia de ‘agarrar por lo hombros’. Éstas son personas atrapadas por algo tan poderoso y tan abrumador que quieren agarrar al mundo por los hombros y hablarles sobre esto”, dijo el obispo.

“Necesitamos estar llenos del mismo entusiasmo por la belleza de nuestra fe”, concluyó.


domingo, 11 de octubre de 2015

7 características para dedicarse bien a la Nueva Evangelización según el padre Robert Barron


7 características para dedicarse bien a la Nueva Evangelización según el padre Robert Barron
Robert Barron ha usado la TV e Internet para evangelizar
y da algunas ideas sobre el perfil necesario
Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo


El nuevo obispo auxiliar de Los Ángeles, Robert Barron, involucrado desde hace años en la reflexión sobre nueva evangelización, especialmente a través de los nuevos medios de comunicación, ha identificado las siete características que ha de tener un evangelizador moderno. Ahí van:

1.Una persona que ama a Jesucristo:
Evangelizar no es sólo compartir ideas y convicciones. La Buena Nueva es la relación con la persona de Jesús, una amistad con el Resucitado. Los romanos decían nemo dat quod non habet: nadie da lo que no tiene. 


Por eso los nuevos evangelizadores han de ser personas de oración: la lectura de la Escritura, la Liturgia de las Horas, la Eucaristía diaria, la Adoración al Santísimo, el Rosario, la Lectio Divina y la contemplación han de ser algo habitual en sus vidas, porque es así como se cultiva una relación personal con el Señor.

2. Entusiasmado y apasionado:
El nuevo evangelizador debe ser una persona de pasión y entusiasmo. En Haití, en 1983, san Juan Pablo II dijo que la evangelización debía ser «nueva en su ardor». Yo creo que San Juan Pablo II dio cuenta de que en los años siguientes al Concilio, la Iglesia había perdido una buena parte de su fuego. Atrapados en interminables debates sobre sus propias dinámicas internas (relativas principalmente el sexo y la autoridad), muchos católicos habían olvidado que su tarea fundamental era anunciar a Cristo al mundo con valentía y confianza.

En su Retórica, Aristóteles sostenía que la gente sólo escucha «a una persona de habla emocionada». Evangelizadores católicos que no están seguros de la verdad de la religión católica, que vacilan al hablar, o que carecen de ardor, simplemente dejan de persuadir a nadie.



3. Que conoce la historia de Israel:
La Buena noticia, el evangelion, es que la gran aventura de Israel ha llegado a su clímax, que todas las promesas que Dios había hecho a su pueblo elegido había encontrado su Sí en Jesucristo.

Un Cristo divorciado de Israel, se presenta hoy muchas veces como un maestro espiritual genérico, y es muy poco convincente. Necesitamos evangelizadores que sepan que la Iglesia es el nuevo Israel, y que Jesús es la «gloria de su pueblo Israel».

4. Que conoce bien nuestra cultura:
Karl Barth, el mayor teólogo protestante del siglo pasado, decía que el predicador debe preparar sus sermones «con la Biblia en una mano y el periódico en la otra». Los nuevos evangelizadores, por tanto, deben ver el laicismo como una oportunidad, porque ha producido un ejército de gente sedienta por el Evangelio.

La secularización es una visión del mundo que implica cerrarse a la dimensión trascendente; lo que esto ha producido es una sociedad de personas profundamente frustradas, porque todos estamos por naturaleza orientados a Dios.

Nada en este mundo nos puede satisfacer, porque hemos sido creados para una infinita verdad, bondad y belleza. Esta cultura aburrida, apática, a la deriva y solitaria está, de hecho, clamando por la energía y el valor del Evangelio.

5. Con el corazón de un misionero:
Sólo el 25 por ciento de los católicos asisten a misa de forma regular. Los ex-católicos son tan numerosos que, si se contaran como una denominación separada, serían la segunda religión más grande del mundo. Todo esto debería rompernos el corazón a los fieles católicos.

Quien aspira a evangelizar debe tener hambre de almas, de rescatar a las personas del triste destino de estar separados de Dios. No se trata sólo de mantener las estructuras e instituciones de nuestras parroquias, sino de tener una pasión para salir a los caminos del mundo secular y encontrar a la oveja perdida.



6. Que conozca la Tradición de la Iglesia:
Un nuevo evangelizador es alguien que conoce y ama la gran Tradición de la Iglesia. Los católicos sostenemos que a Cristo se le conoce mejor gracias a los escritos de Orígenes, Crisóstomo, Jerónimo, Agustín, Anselmo, Aquino, Bernardo, Juan de la Cruz, John Henry Newman, Joseph Ratzinger… Los nuevos evangelizadores deben ser mistagogos, los que guían a los demás en el misterio de Dios. Deben, por lo tanto, conocer a los grandes artistas, poetas y maestros espirituales que han caminado antes que ellos.

7. Que maneje bien los nuevos medios:
Los nuevos evangelizadores deben ser expertos en el uso de los nuevos medios. Juan Pablo II dijo también que la Nueva Evangelización debía ser nueva, no sólo en su ardor, sino también en sus métodos. Sin lugar a dudas, tenía en mente el poder extraordinario que las nuevas tecnologías ofrecen a la proclamador del evangelio de hoy. Twitter, Facebook, YouTube, podcasting, Internet…: con estos métodos podemos llegar a millones de personas que de ninguna otra manera tendrían contacto con la Iglesia.