Entradas populares

lunes, 29 de abril de 2024

Pensamiento MSC del día


 

Evangelio del día


 

Libro de los Hechos de los Apóstoles 14,5-18.

Al producirse en Iconio un tumulto los paganos y los judíos, dirigidos por sus jefes, intentaron maltratar y apedrear a Pablo y Bernabé.
Estos, al enterarse, huyeron a Listra y a Derbe, ciudades de Licaonia, y a sus alrededores;
y allí anunciaron la Buena Noticia.
Había en Listra un hombre que tenía las piernas paralizadas. Como era tullido de nacimiento, nunca había podido caminar,
y sentado, escuchaba hablar a Pablo. Este, mirándolo fijamente, vio que tenía la fe necesaria para ser curado,
y le dijo en voz alta: "Levántate, y permanece erguido sobre tus pies". El se levantó de un salto y comenzó a caminar.
Al ver lo que Pablo acababa de hacer, la multitud comenzó a gritar en dialecto licaonio: "Los dioses han descendido hasta nosotros en forma humana",
y daban a Bernabé el nombre de Júpiter, y a Pablo el de Mercurio porque era el que llevaba la palabra.
El sacerdote del templo de Júpiter que estaba a la entrada de la ciudad, trajo al atrio unos toros adornados de guirnaldas y, junto con la multitud, se disponía a sacrificarlos.
Cuando Pablo y Bernabé se enteraron de esto, rasgaron sus vestiduras y se precipitaron en medio de la muchedumbre, gritando:
"Amigos, ¿qué están haciendo? Nosotros somos seres humanos como ustedes, y hemos venido a anunciarles que deben abandonar esos ídolos para convertirse al Dios viviente que hizo el cielo y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos.
En los tiempos pasados, él permitió que las naciones siguieran sus propios caminos.
Sin embargo, nunca dejó de dar testimonio de sí mismo, prodigando sus beneficios, enviando desde el cielo lluvias y estaciones fecundas, dando el alimento y llenando de alegría los corazones".
Pero a pesar de todo lo que dijeron, les costó mucho impedir que la multitud les ofreciera un sacrificio.


Salmo 115(113B),1-2.3-4.15-16.

No nos glorifiques a nosotros, Señor:
glorifica solamente a tu Nombre,
por tu amor y tu fidelidad.
¿Por qué han de decir las naciones:
«¿Dónde está su Dios?»

Nuestro Dios está en el cielo y en la tierra
él hace todo lo que quiere.
Los ídolos, en cambio, son plata y oro,
obra de las manos de los hombres.

Sean bendecidos por el Señor,
que hizo el cielo y la tierra.
El cielo pertenece al Señor,
y la tierra la entregó a los hombres.


Evangelio según San Juan 14,21-26.

Jesús dijo a sus discípulos:
«El que recibe mis mandamientos y los cumple, ese es el que me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo lo amaré y me manifestaré a él".
Judas -no el Iscariote- le dijo: "Señor, ¿por qué te vas a manifestar a nosotros y no al mundo?".
Jesús le respondió: "El que me ama será fiel a mi palabra, y mi Padre lo amará; iremos a él y habitaremos en él.
El que no me ama no es fiel a mis palabras. La palabra que ustedes oyeron no es mía, sino del Padre que me envió.
Yo les digo estas cosas mientras permanezco con ustedes.
Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi Nombre, les enseñará todo y les recordará lo que les he dicho.»


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.


Bulle

San Juan de la Cruz (1542-1591)
carmelita descalzo, doctor de la Iglesia
Subida del Monte Carmelo, Libro 2, cap. 22,3-5


“La palabra que ustedes oyeron no es mía, sino del Padre que me envió.”

La principal causa por que en la Ley de escritura eran lícitas las preguntas que se hacían a Dios, y convenía que los profetas y sacerdotes quisiesen revelaciones y visiones de Dios, era porque aún entonces no estaba bien fundamentada la fe ni establecida la Ley evangélica, (…). Pero ya (…) no hay para qué preguntarle de aquella manera, ni para qué él hable ya ni responda como entonces. Porque en darnos, como nos dio a su Hijo, que es una Palabra suya (Jn 1,1), que no tiene otra, todo nos lo habló junto y de una vez en esta sola Palabra, y no tiene más que hablar. Y éste es el sentido de aquella autoridad con que dice san Pablo a los hebreos (…): “Lo que antiguamente habló Dios en los profetas a nuestros padres de muchos modos y de muchas maneras, ahora a la postre, en estos días nos lo ha hablado en el Hijo” (Heb. 1, 1). (...).
Por lo cual, el que ahora quisiese preguntar a Dios, o querer alguna visión o revelación, no sólo haría una necedad, sino haría agravio a Dios, no poniendo los ojos totalmente en Cristo, sin querer otra alguna cosa o novedad. Porque le podría responder Dios de esta manera, diciendo: “Si te tengo ya habladas todas las cosas en mi Palabra, que es mi Hijo, y no tengo otra, qué te puedo yo ahora responder o revelar que sea más que eso? Pon los ojos sólo en él, porque en él te lo tengo todo dicho y revelado, y hallarás en él aún más de lo que pides y deseas. (…) Porque desde aquel día que bajé con mi Espíritu sobre él en el monte Tabor, diciendo: ‘Este es mi amado Hijo, en que me he complacido, a él oíd’ (Mt. 17, 5); ya alcé yo la mano de todas esas maneras de enseñanzas y respuestas (…). Oídle a él, porque yo no tengo más fe que revelar, ni más cosas que manifestar. Que, si antes hablaba, era prometiendo a Cristo; y si me preguntaban, eran las (preguntas) encaminadas a la petición y esperanza de Cristo, en que habían de hallar todo bien, como ahora lo da a entender toda la doctrina de los evangelistas y apóstoles”. (EDD)

Oración

Jesucristo, Palabra del Padre,
luz eterna de todo creyente:
ven y escucha la súplica ardiente,
ven, Señor, porque ya se hace tarde.

Cuando el mundo dormía en tinieblas,
en tu amor tú quisiste ayudarlo
y trajiste, viniendo a la tierra,
esa vida que puede salvarlo.

Ya madura la historia en promesas,
sólo anhela tu pronto regreso;
si el silencio madura la espera,
el amor no soporta el silencio.

Con María, la Iglesia te aguarda
con anhelos de esposa y de Madre,
y reúne a sus hijos en vela,
para juntos poder esperarte.

Cuando vengas, Señor, en tu gloria,
que podamos salir a tu encuentro
y a tu lado vivamos por siempre,
dando gracias al Padre en el reino.

 

Amén.

(liturgiadelashoras.org)


domingo, 28 de abril de 2024

El Papa Francisco a jóvenes en Venecia: Para Dios no eres un perfil digital, sino un hijo

El Papa Francisco durante su discurso a los jóvenes este 18 de abril

El Papa Francisco durante su discurso a los jóvenes este 18 de abril |


En su discurso dirigido a los jóvenes este 28 de abril desde Venecia, el Papa Francisco les aconsejó salir “del mundo hipnótico de las redes sociales” y les recordó para Dios son sus hijos y no un “perfil digital”.

Desde pasadas las 9.00 (hora local), alrededor de 1.500  jóvenes del Véneto esperaban al Papa Francisco al ritmo de la banda sonora oficial de la JMJ 2023 de Lisboa en la plaza frente a la Basílica de San María de la Salud, a la que el Papa Francisco llegó en lancha motor

El Papa Francisco en lancha motora en Venecia este 28 de abril. Crédito: Daniel Ibáñez/ ACI Prensa
El Papa Francisco en lancha motora en Venecia este 28 de abril. 

En su discurso dirigido a los jóvenes, el Santo Padre les recordó que “estamos llamados a cumplir el sueño del Señor: ser testigos y experimentar su alegría. No hay cosa más hermosa”, señaló. 

“No sé si habéis tenido alguna experiencia tan hermosa que no podéis guardarla para vosotros, sino que sentís la necesidad de compartirla. Hoy estamos aquí para eso: para redescubrir en el Señor la belleza que somos y para alegrarnos en el nombre de Jesús, el Dios joven que ama a los jóvenes y que siempre sorprende”. 

Almudena Martínez-Bordiú, ACI

Escuchen el discurso 


En muerte clínica, Irmina «conoció» al demonio, el cielo y el infierno: Jesús la «devolvió» curada

Sufrió un grave accidente de coche: mientras se recuperaba
tuvo «visiones» sorprendentes


Chica en cama de hospitalMe sentía sola, sentí la presencia de espíritus malignos. Venían en gran número, me golpearon y me atormentaron. Me tiraban y querían llevarme con ellos. Sin embargo, les dije que no me entregaría a ellos" 

"Antes del accidente era creyente, pero, poco a poco, comencé a distanciarme de Dios. Dejé de ir a la iglesia y de rezar. Caí en malas compañías. Empecé a consumir drogas, beber alcohol y a ir a fiestas. Estuve gravemente enferma durante algún tiempo. Dejé de preocuparme por mí, hice todo lo posible por destruirme", comenta Irmina en el portal Trwajcie w milosci.

La polaca comenzó a interesarse por la magia negra, invocaba espíritus y acudía a adivinos. "Todo esto abrió la puerta al espíritu maligno... Estaba atrapada en graves pecados y tenía pensamientos suicidas. Dos semanas antes del accidente, quería suicidarme", explica. 

 Salí de mi cuerpo y vi cómo me operaban

El 7 de noviembre de 2015 acudió a un concierto que, sin saberlo, estaba organizado por una secta satánica. "En el camino choqué de frente con un coche que venía en dirección contraria. Grité fuerte a Dios: '¡Señor Dios, si puedes oírme, ¡no me dejes morir, hazme vivir!'. Dios me escuchó. Mi ángel de la guarda estaba conmigo y me dijo: 'No te preocupes, todo estará bien'", relata.

"Me llevaron al hospital en estado grave. Estaba en coma, en la unidad de cuidados intensivos. Tuve traumatismo multiorgánico, insuficiencia respiratoria aguda y muchas fracturas muy complicadas. Todas mis funciones vitales se detuvieron. No podía respirar por mi cuenta ni bombear sangre. Aún así, veía todo lo que sucedía a mi alrededor".

"No podía moverme, experimenté algo típico de las personas que han sobrevivido a la muerte clínica: salí de mi cuerpo y observé desde arriba cómo los médicos me operaban. Le dije a Dios: '¿Cómo es posible que me vea a mí y a los médicos?'. De repente me encontré en un lugar gris y frío. Sentí un dolor y un sufrimiento que me acompañaba todo ese tiempo", explica Irmina.

Irmina

"En el camino choqué de frente con un coche que venía en dirección contraria. Grité fuerte a Dios: '¡Señor Dios, si puedes oírme, ¡no me dejes morir, déjame vivir!'".

Pero, todo se iba a complicar un poco más. "Me sentía sola, sentía la presencia de espíritus malignos. Venían en gran número, me golpeaban y me atormentaban. Me tiraban y querían llevarme con ellos. Pero, les dije que no me entregaría y que pertenecía a Dios. Me respondieron: '¡Eres un pecadora, Dios no te quiere!'. Los demonios sabían que estaba indefensa. Entonces experimenté un gran sufrimiento por su culpa. Seguí diciéndoles que mi alma pertenecía a Dios y que nunca, aunque siguieran golpeándome, se la daría", comenta. 

Gracias a la Virgen, aquel tormento cesó. "Los demonios me atacaban y comencé a decir la oración Bajo Tu Protección. Entonces Nuestra Señora acudió a mí. María vestía túnicas blancas y azules. Su rostro era hermoso. Había tanto amor en Ella. Nunca había experimentado tanta abundancia de amor, paz y alegría interior. Con un gesto de su mano, Nuestra Señora ahuyentó a todos los demonios, quienes inmediatamente huyeron con terribles blasfemias. En ese momento experimenté una gran paz", asegura.

Al estar clínicamente muerta, Irmina no tenía sentido del tiempo. "Después de ser atacada por los demonios y protegida por Nuestra Señora me encontré en una completa oscuridad. De repente apareció una luz misteriosa en medio de la oscuridad. No era deslumbrante ni cegadora, pero llevaba amor. Era una enormidad de amor tan grande que nada de lo que había experimentado antes podía compararse con ello".

"En este túnel de luz, vi a una figura acercándose hacia mí. No caminaba, sino que parecía que fluía. Miré incrédula cuando vi a una persona vestida con túnicas y sandalias. Pensé: '¡Es el Señor Jesús!'. Al principio no me lo creía. Pero Él me sonrió. Recuerdo que su bondad y alegría eran tan grandes que me abrumaron. Jesús vino a mí y me dijo: '¡Confía en mí!'. Le respondí: 'Señor Jesús, no soy digno de mirarte'".

"Y, Él me respondió: '¡Mírame! Irmina, eres una buena persona. Todos se han perdido de alguna manera. Siempre decías oraciones, te escuché'. Entonces rompí a llorar y Él me dijo: '¡Dame tu mano! Creeme, ¡todo irá bien!'. Entonces estreché Su mano y me llevó con Él. Juntos flotamos a través de una especie de túnel oscuro. De repente vi la aterradora realidad del infierno. Parecía el cráter redondo de un volcán del que manaban lava, calor y terribles gritos, gemidos y odio. Los demonios intentaban arrastrarme", recuerda Irmina.

Jesús me mostró el cielo

Sin embargo, los demonios cayeron al infierno e Irmina, junto con Jesús, cruzaron sanos y salvos al otro lado. "Entonces vi una tierra de impresionante belleza. ¡Nunca había visto algo así en mi vida! ¡No tengo palabras para expresar lo hermoso y maravilloso que era! El cielo está lleno de felicidad, libertad y amor. Me dije: 'Me quedaré aquí. ¡Es tan maravilloso!'".

"Jesús hizo que me diera cuenta de que hay un cielo y un purgatorio donde las personas sufren las consecuencias de sus pecados y maduran hasta llegar al cielo, y que hay una realidad aterradora que es el infierno eterno. Mientras estaba en coma, los médicos llamaron a mi familia y les informaron de que estaba en estado crítico y de que tenían que despedirse de mí porque me estaba muriendo, que no sobreviviría hasta la mañana".

Irmina estaba en un hospital en Wrocław (Polonia), y cuando su ex novio, a quien había dejado antes de entrar en la mala vida, se enteró de su estado, fue a verle desde Poznań. "Él rezaba por mí, cuidándome todo el día. Sus padres habían muerto de cáncer. Él me pidió  llorando que no muriera yo también. Decidió ir a la iglesia a rezar, pero el templo ya estaba cerrado. Entonces se detuvo junto a la estatua de María y empezó a gritar a Dios y a Nuestra Señora para que me dijeran que debía volver con él, porque me necesitaba".

IrminaIrmina mientras estuvo en muerte clínica tras el accidente.

"También empezó a pedir a sus padres que me dijeran que debía volver con él. Estando clínicamente muerta, escuché su llamado. Me acordaba muy bien de la madre de este chico. Estaba con ella cuando murió. Juré que tras su muerte cuidaría de su hijo y que nunca lo abandonaría. Sin embargo, no cumplí esta promesa. Y de repente, mientras estaba clínicamente muerta, ¡observé a los padres de mi ex novio a lo lejos! Se acercaron a mí y me abrazaron", relata Irmina.

"La madre de este chico me dijo: 'Irmina, ¿recuerdas lo que me prometiste? ¿No quieres volver a la tierra ahora? Dije que no. Sin embargo, insistieron: "¡Por favor, regresa!". Finalmente, entre lágrimas, acepté regresar a la tierra. Al despedirse de mí, los padres de mi ex me dijeron: 'Recuerda, cuando hables con nuestro hijo, dile que aunque ya no vivamos con él, siempre estamos con él y lo queremos mucho'".

"Entonces, llorando, me volví hacia Jesús y le pregunté: '¿Puedo volver a la tierra?'. El Señor me respondió: 'Bien. Pero cuando regreses a la tierra sufrirás mucho. Tendrás muchas cirugías. Verás cómo son las personas que te rodean. Verás con quién puedes contar. ¿Estás lista?'. Respondí: 'Sí, estoy lista'. Entonces Jesús dijo: 'Prométeme que proclamarás que soy real, que el cielo es real, que existe el purgatorio y que también existe el infierno'".

Irmina le prometió que lo haría. "Entonces Jesús me preguntó tres veces más: '¿Estás segura de que quieres volver?'. Tan pronto como respondí que sí, me sentí mal inmediatamente. En el mismo momento en que mi familia empezó a despedirse de mí, yo, estando en cuidados intensivos, comencé a mover los dedos. Los equipos médicos comenzaron a enviar señales sobre el regreso de mis funciones vitales".

Así quedó el coche de Irmina tras el accidente.

Así quedó el coche de Irmina tras el accidente.

"El sacerdote que me dio la Unción de los Enfermos al día siguiente que desperté dijo que nunca olvidaría este momento. Cuando me vio, supo que algo había sucedido. Mi rostro radiante y mi extraordinaria sonrisa cuando hablaba de Jesús le causaron una gran impresión. Cuando desperté del coma, comencé a contarle a mi familia mi encuentro con el Señor y todo lo que había vivido", explica.

Tras despertar, los médicos fueron cautelosos. "No sabía si mi cuerpo realizaría de inmediato las funciones vitales, por lo que primero desconectaron el equipo y luego me extubaron. ¡Podía funcionar por mi cuenta! Los médicos se sorprendieron. ¡Fue un verdadero milagro! Durante las dos primeras semanas no vi nada. Luego recuperé la vista, había sufrido un derrame. Aunque mi ex novio notó que algo andaba mal".

"Los médicos no creyeron mis 'extrañas' historias sobre el encuentro con María, Jesús y las visiones del cielo, el purgatorio y el infierno. Pensaron que había perdido la cabeza. ¡Así que me ataron a la cama! Mi derrame cerebral se había expandido, estaba literalmente a pocos milímetros de que me cortaran las vértebras cervicales. Podría morir en cualquier momento. Entonces todos empezaron a rezar por mí. Yo era optimista. Si Dios me había salvado de la muerte una vez, no me dejaría morir ahora".

Y, milagrosamente, el derrame cerebral se revertió por completo. "Podía volver a hablar y a mover la mano. Todo había vuelto a la normalidad. En los cuatro años y medio transcurridos desde el accidente me sometí a 32 cirugías y a una larga rehabilitación. Sabía que me recuperaría. Era lo que Dios quería. He aprendido a agradecer a Dios por cada actividad, incluso la más pequeña. Aunque, desde el accidente no podía caminar con normalidad y mucho menos arrodillarme", precisa Irmina.

"Sin embargo, queriendo cumplir con la promesa que hice ante Nuestra Señora en el cielo, fui a Jasna Góra para agradecer a María por su intercesión. Cuando estaba caminando con muletas ante la pintura milagrosa de repente sentí que ya no las necesitaba. ¡En el día Pascua, Dios me sanó y ahora puedo caminar y arrodillarme!".

"Durante la muerte clínica, vi desde el cielo todo lo que sucedía a mi alrededor. Cierto médico fue grosero conmigo. Mientras estaba en coma, vi cómo él y las enfermeras hacían una fiesta en su habitación. Vi exactamente lo que estaban bebiendo. Cuando el médico se acercó a mí después de que me despertara, comenzó a atacarme: '¡Estás mintiendo! Deja de hablar de Jesús'".

Sé lo que hiciste el sábado  

"Entonces le pedí que me desatara de la cama. Pero, el médico continuó con sus comentarios. Le dije: 'Doctor, sé lo que hizo el sábado por la noche. ¿Recuerdo cómo se emborrachaba con las enfermeras? Si no me desabrocha y siguen blasfemando contra Jesús, cuando venga el jefe le contaré lo que hicieron'. Entonces el médico palideció".

"Me respondió rápidamente: 'Por favor, no se lo cuentes a nadie. ¡Te creo! ¡Te desabrocharé y nunca más diré nada malo sobre Jesús!'. Pero, llegó el jefe del hospital y preguntó sorprendido: '¿Por qué la desabrochaste?'. Y, el médico, dijo: '¡Ya no era necesario! ¡Ella está bien!". A partir de ese momento, el médico cambió por completo. Creyó en Jesús. Luego habló conmigo con entusiasmo, haciéndome muchas preguntas".

"Desde que 'regresé a la vida en la tierra' he tratado de cumplir la promesa que le hice a Dios. Hablo mucho de Él, aunque la gente me mire mal o se burle. Siempre proclamaré que el Señor está con nosotros presente en los sacramentos, en la penitencia y en la Eucaristía, y que quiere obrar en nuestras vidas. Después de esta experiencia dejé por completo las malas compañías y comencé a predicar la palabra de Dios".

 

Puedes ver aquí cómo era el infierno para sor Faustina.

"Cuando miro hacia atrás, veo claramente que Dios planeó todo. Primero me esperó pacientemente, y luego permitió este accidente. Si no fuera por este hecho tan difícil para mí, no sé cómo continuaría mi vida. Seguiría una vida 'mundana'. Este accidente se convirtió en una bendición para mí. Gracias a él experimenté una profunda conversión. Del 'otro lado' encontré a Jesús y María, pero también la aterradora realidad del infierno y de los espíritus malignos. ¡Sé que el cielo, el purgatorio y el infierno realmente existen!", concluye.

ReL

Vea también     Cielo: Felicidad de Amar. Infierno: Fracaso definitivo


La adolescencia en clave de Dios y sus herramientas

adolescente


Si tienes hijos adolescentes sabrás que es una etapa de retos; pero "La adolescencia en clave de Dios", te ayudará a entender y ayudar a tus hijos


Recientemente se publicó el libro Adolescencia en Clave de Dios, escrito por nuestra colaboradora Mar Dorrio, quien, con su experiencia criando 12 hijos, te hablará acerca de esta importante etapa de la adolescencia. En sus propias palabras nos narra cómo desarrolló la idea del libro y los consejos que en él imparte:

En este libro, he querido reunir todo lo que me ha ayudado a encauzar la adolescencia de mis hijos, sabiendo que lo único imprescindible, lo único imbatible, es la clave de Dios. 

El gran coach Victor Küppers señala que, al educar a un hijo para ser buena persona, se le está educando para ser bueno en todas las facetas de su vida: estudiante, pareja, deportista, hermano, etc.

Pero, si metes a Dios en la ecuación, aseguras la máxima felicidad en la vida de tu hijo. Parafraseando al libro, “Cuanto más cerca están nuestros hijos de Dios, más tiempo pasan en la calle de la alegría”.

Mar Dorrio

El papel de la educación

En el libro, nombró con frecuencia a los autores y educadores que más me han ayudado. Por encima de todos está Fernando Alberca. Han sido innumerables las ocasiones en las que, peleando y razonando con mi adolescente y sus malos modos, escuchaba en mi cabeza la voz de Fernando Alberca diciéndome:

Tu niño adorable sigue ahí; lo que te saca de quicio son los complementos de la adolescencia y sus gestos”.

“El adolescente es él, no tú”. Y cuando, a pesar de aplicar todos los secretos de Fernando Alberca, te parezca imposible mantener la comunicación con tu hijo, confía. Dios no está mirando para otro lado: tiene un plan, y todo lo que ocurre forma parte de su designio, también la adolescencia de tus hijos.

La clave de Dios también redirigirá nuestras metas como padres porque, imitando a nuestro Señor, valoraremos el esfuerzo y no el éxito. En el libro comparo las monedas que donó la pobre viuda con las calificaciones escolares: habrá dieces de la tierra que no tendrán ese valor en el cielo, y viceversa, notas bajas que desatarán el gran aplauso en el cielo, porque allí se mide el esfuerzo que hay detrás.

Nosotros debemos imitar a Dios y educar con su criterio, que no necesariamente tiene que parecerse a los criterios de esta sociedad. Dios quiere que hagamos rendir nuestros talentos, los que nos ha concedido, pero medirá el esfuerzo y no solamente el resultado.

La autoestima en la adolescencia

Mar Dorrio

Un tema que, sin duda, preocupa, es la autoestima. En el libro se señalan dos líneas de acción importantes para levantarla. Por un lado, es crucial que los adolescentes se conozcan a sí mismos y realicen un examen de conciencia sincero que los ponga frente a Dios cara a cara, valorando no solo sus acciones, sino también las intenciones que hay detrás de las mismas. 

Y, por otro lado, nosotros debemos ser ese Pepito Grillo que les recuerde a menudo que no van a inventar ningún pecado, que ya están todos inventados, y que lo más importante es que todos, absolutamente todos, han sido perdonados. Su caso no será distinto. 

Conocer a tus hijos en su totalidad

Es crucial que sepan que los conocemos, y que los queremos con sus defectos. Que no tengan la tentación de pensar que sus padres quieren a ese personaje que finge ser un buen hijo. ¿Cómo estará su autoestima si crecen convencidos de que, si sus padres los conocieran realmente, no los querrían?

Si seguimos en clave de Dios, educaremos a nuestros hijos en la unidad de vida, en la presencia de Dios. Esa unidad de vida los prepara para la vida offline y online, para la inteligencia artificial y para lo que venga. El manual de instrucciones que nos ha dejado Dios en los diez mandamientos cubre todas las dudas de la educación.

Será en la oración, en la Santa Misa, en el Santo Rosario, donde encontraremos las soluciones, las respuestas de nuestros hijos. La mejor versión de sus vidas será aquélla será la que se desarrolle “en clave de Dios”.


Mart Dorrio, Aleteia

Misa y Comunión: guíate por lo que decía un santo

Belgian bishops on an Ad Limina visit to Rome


La santa Misa es el tesoro más grande que tiene la Iglesia, por eso, los santos la deseaban y acudían a ella cada vez que podían

No hay riqueza más grande en la Iglesia católica que la Eucaristía. Misa y comunión, nos acercan a nuestro Señor Jesucristo de una manera real e indescriptible.

Las gracias que recibimos son inmensas, pues Jesús está ahí presente, como lo recuerda la Sacrosactum Concilium:

“Cristo está siempre presente en su Iglesia, sobre todo en la acción litúrgica. Está presente en el sacrificio de la Misa, sea en la persona del ministro, ‘ofreciéndose ahora por ministerio de los sacerdotes el mismo que entonces se ofreció en la cruz’, sea sobre todo bajo las especies eucarísticas”. (SC 7).

San Josemaría Escrivá y la Misa

Un santo enamorado de la santa Misa fue san Josemaría Escrivá de Balaguer. En sus escritos y presentaciones, habló de ella constantemente, pues es la fuente de agua viva de donde bebe el alma para saciar su sed de Dios.

¿Qué pensaba esta gran santo de la Eucaristía en todas sus formas? en su libro Camino lo revela. Aquí tienes algunas citas:

1
EL SAGRARIO

“Cuando te acercas al Sagrario piensa que ¡Él!… te espera desde hace veinte siglos”.

2
LA URBANIDAD DE LA PIEDAD

“Dan pena esos hombres «piadosos», que no saben asistir a Misa —aunque la oigan a diario—, ni santiguarse —hacen unos raros garabatos, llenos de precipitación—, ni hincar la rodilla ante el Sagrario —sus genuflexiones ridículas parecen una burla—”.

3
EL REY DE REYES

“Ahí lo tienes: es Rey de Reyes y Señor de Señores. —Está escondido en el Pan. Se humilló hasta esos extremos por amor a ti”.

4
AMOR A LA MISA

“Una característica muy importante del varón apostólico es amar la Misa. La Misa es larga, dices, y añado yo: porque tu amor es corto.

Humildad de Jesús: en Belén, en Nazaret, en el Calvario… —Pero más humillación y más anonadamiento en la Hostia Santísima: más que en el establo, y que en Nazaret y que en la Cruz.

Por eso, ¡qué obligado estoy a amar la Misa! («Nuestra» Misa, Jesús)”.

5
LA SAGRADA COMUNIÓN

“¡Cuántos años comulgando a diario! —Otro sería santo —me has dicho—, y yo ¡siempre igual!—Hijo —te he respondido—, sigue con la diaria Comunión, y piensa: ¿qué sería yo, si no hubiera comulgado?

Comulga —no es falta de respeto— Comulga hoy precisamente, cuando acabas de salir de aquel lazo. —¿Olvidas que dijo Jesús: no es necesario el médico a los sanos, sino a los enfermos?”

Mónica Muñoz, Aleteia

Vea también     Comprender y vivir la Eucaristía: la Santa Misa



¿En qué se parece nuestra vida a Venecia? Responde el Papa desde la plaza veneciana de San Marcos

 


El Papa Francisco, en Venecia
El Papa Francisco celebró la Eucaristía en la plaza de San Marcos, de Venecia, en su viaje exprés a la ciudad italiana 


El punto culminante de la visita exprés realizada por el Papa Francisco este domingo a Venecia ha sido la celebración de la Eucaristía en la conocida e histórica plaza de San Marcos, el lugar que tantos millones de visitantes recibe cada año.

En su homilía, Francisco ha hablado del Evangelio de este domingo y de los frutos a los que estamos llamados a dar los cristianos. De este modo, aseguró que “si rompemos el vínculo con el Señor no podremos generar frutos de buena vida y nosotros mismos corremos el peligro de convertirnos en sarmientos secos que se desechan. Es feo esto, convertirnos en sarmientos secos que se desechan”.

Así, señaló que “la fe en Jesús, el vínculo con Él, no aprisiona nuestra libertad, sino que, al contrario, la unión con Jesús nos abre para recibir la savia del amor de Dios, que multiplica nuestra alegría, nos cuida con el esmero de un buen viñador y hace brotar sarmientos incluso cuando la tierra de nuestra vida se vuelve árida. Tantas veces, nuestro corazón se vuelve árido”.

Esta metáfora la aplicó a la propia ciudad de Venecia, construida sobre el agua. “Venecia es una con las aguas sobre las que se levanta, y sin el cuidado y la protección de este entorno natural podría incluso dejar de existir. Así es también nuestra vida: también nosotros, sumergidos desde tiempos inmemoriales en las fuentes del amor de Dios, hemos sido regenerados en el Bautismo con el agua, renacidos a una vida nueva por el agua y el Espíritu Santo, y colocados en Cristo como sarmientos en la vid. En nosotros fluye la savia de este amor. En nosotros fluye la savia de este amor, sin la cual nos convertimos en sarmientos secos que no dan fruto”, agregó.

El Papa Francisco presidió la misa en la plaza de San Marcos, en Venecia / Vatican Media.

Por ello, llamó a pensar un minuto en la importancia de “permanecer en el Señor, habitar en él. Y este verbo -habitar- no debe interpretarse como algo estático, como si quisiera decirnos que nos quedemos quietos, aparcados en la pasividad; en realidad, nos invita a ponernos en movimiento, porque permanecer en el Señor significa crecer en la relación con Él, dialogar con Él, acoger su Palabra, seguirle en el camino hacia el Reino de Dios. Por tanto, se trata de ponernos en camino tras Él, dejándonos provocar por su Evangelio y convirtiéndonos en testigos de su amor”.

El Papa insistió en que este “es el fruto que estamos llamados a dar en nuestra vida, en nuestras relaciones, en los lugares que frecuentamos cada día, en nuestra sociedad. Si miramos hoy esta ciudad de Venecia, admiramos su encantadora belleza, pero también nos preocupan los numerosos problemas que la amenazan: el cambio climático, que repercute en las aguas de la Laguna y en el territorio; la fragilidad de los edificios, del patrimonio cultural, pero también la de las personas; la dificultad de crear un ambiente a escala humana mediante una gestión adecuada del turismo; y también todo lo que estas realidades corren el riesgo de generar en términos de relaciones sociales deterioradas, individualismo y soledad”.

Para acabar dejó un mensaje para recordar: “Nosotros cristianos, que somos sarmientos unidos a la vid, la vid del Dios que cuida de la humanidad y ha creado el mundo como un jardín para que florezcamos en él y lo hagamos florecer, ¿cómo respondemos? Permaneciendo unidos a Cristo, podremos dar los frutos del Evangelio dentro de la realidad que habitamos: frutos de justicia y paz, frutos de solidaridad y cuidado mutuo; opciones de cuidado del medio ambiente, pero también del patrimonio humano: No olvidemos el patrimonio humano, nuestra gran humanidad, la que ha cogido Dios para caminar con nosotros”.

ReL